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Crónica de una victoria previamente anunciada.

Ayer se vivió una jornada electoral muy intensa en la que, por primera vez, me tocó participar a mí. Jamás había dado seguimiento a unas elecciones, y debo decir que me emocionó mucho hacerlo en estas, ya que hasta ahora han sido particularmente interesantes y controversiales. Antes que nada, tengo que decir que el virtual ganador de las elecciones es el candidato del Revolucionario Institucional, Enrique Peña Nieto. Siendo las 11:29 de la mañana, y con el 94% de avance en el PREP, podemos ver que no habrán muchos cambios en los porcentajes finales. La elección se cerró entre dos contendientes nada más, y las cifras que arroja el conteo son alrededor de un 38% para Enrique Peña y un 32% para Andrés Manuel López Obrador. Me gustaría recalcar aquí que, si México tuviera una democracia moderna, esta decisión se iría a segunda vuelta electoral, tal como se ha hecho en Francia, Brasil, Perú, etc., en la que solo participarían estos dos candidatos. Ahí, quizás la historia sería otra. Peña Nieto gana, pero no es el ganador absoluto, pues en total más del 60% del padrón electoral decidió no votar por él, y para estas situaciones sirven las segundas vueltas. Cuando comenzó el conteo del PREP, Peña Nieto y López Obrador tenían una diferencia de alrededor de tres puntos porcentuales; tres puntos que eran un gran respiro y alentaron a mucha gente. Sin embargo, había que tomar en cuenta que el conteo apenas estaba iniciando, y en los estados en los que Andrés Manuel no estaba ganando el primer lugar, se encontraba en un lejano tercer lugar, sobre todo en los estados del noroeste, bastiones priistas de tradición revolucionaria como Durango y Zacatecas. Andrés Manuel tuvo altas cifras en puntos importantes como Oaxaca, Puebla, Estado de México y DF. Ganó la mayoría del sureste y aparentemente logró la alternancia en Tabasco. También perdió Chiapas, donde Juan Sabines tendrá que devolver el poder al PRI después de un ambivalente gobierno. La inmensa estructura del PRI votó a favor, pero el resto de la gente votó en contra. Ambas campañas fueron muy bien manejadas, sin embargo, creo que la que tenía mayor grado de dificultad era la de Peña Nieto, y el trabajo que realizaron Luis Videgaray y Pedro Joaquín Coldwell fue indudablemente magnífico. El candidato de las izquierdas, a mi juicio, actuó de manera muy pertinente en su mensaje, quizás defraudando al ala más radical de sus votantes, que probablemente esperaban que saliera a dar un mensaje de absoluta negación. No sé cómo vayan a actuar los jóvenes de Yo soy 132 o si vayan a acatar los resultados. Esperemos que sí. El discurso de aceptación de Peña Nieto me pareció anticipado, aunque certero y definitivamente incluyente. La aparición de Calderón, con el 3% del PREP registrado y con una diferencia mínima deja un hoyo algo extraño y convierte a la elección en algo confuso. Lo que sí podemos mencionar es que Peña Nieto era el candidato con mayor aceptación internacional, ya que antes de las 12:00 PM ya había recibido llamadas de felicitación por parte de varios presidentes latinoamericanos. No creo que sea correcto alegar un fraude electoral. No me parece que las elecciones hayan estado plagadas de fraudes, sobre todo si partimos del hecho de que estas han sido las elecciones con mayor vigilancia ciudadana, y donde se cuidaron celosamente los votos y las casillas en las que López Obrador se llevó la victoria. El sufragio de cada uno de los ciudadanos fue efectivo, y se ha reflejado en los resultados hasta ahora presentados. Lo que sí creo correcto es que estas elecciones nos dejan un ejercicio muy importante de análisis, pues las campañas de absolutamente todos los candidatos estuvieron llenas de irregularidades. Todos los candidatos, excepto quizás Gabriel Quadri, sobrepasaron los topes de campaña. Todos los partidos

se vieron envueltos en distintas situaciones que rayaban en lo pernicioso. Para mí, un claro ejemplo de que no hubo fraude se puede ver en las elecciones de Tabasco, donde gana el PRD por primera vez después de una difícil campaña con un gobierno opositor y la prensa en su contra. En teoría, se puede decir que hubo democracia, sin embargo, ¿se vale llamarle a esto democracia? El gran ganador en estas elecciones es definitivamente el PRI, que puede regresar a ejercer el poder desde el ejecutivo, tiene mayoría de estados en su control y obtuvo importantes victorias después de una excelente campaña, pero debemos recordar que ésta vez no tienen el poder absoluto, por eso tienen a grandes operadores como Manlio Fabio Beltrones y Emilio Gamboa Patrón en las cámaras. México gana también en cierta manera, tomando en cuenta que fueron las elecciones con mayor participación en los últimos años, tanto en votos como en número de gente involucrada en vigilancia en favor de la democracia y la legalidad. El verdadero perdedor de esta elección fue el Partido Acción Nacional, cuyas pifias se vieron reflejadas en el resultado que obtuvieron. Es un partido que, después de estas elecciones, queda como insípido y de poco contenido. Van a tener que trabajar mucho para generar nuevos cuadros que puedan estar a la altura y pelear con los nuevos del PRI y la izquierda Ebrardista si no quieren quedar en el olvido. A mi juicio, otros grandes perdedores son las encuestadoras, que defendieron a capa y espada sus resultados inflados toda la campaña y, al final, terminaron por estar bastante alejadas de la realidad y quedaron como vendidas frente al electorado mexicano que sí tiene capacidad de entender números de encuestas.

En Quintana Roo… Me agradó ver que las elecciones en mi estado fueron totalmente democráticas y se llevaron a cabo en un ambiente de seguridad, certidumbre y hasta de convivencia. La presencia del PRD se hizo notar de manera impresionante. En el distrito 01, yo personalmente apostaba a que Román Quián se iba a llevar una victoria apabullante, pero ganó por pocos votos a Alonso Ventre, candidato prácticamente desconocido. Durante gran parte del PREP, los candidatos al senado de las izquierdas estuvieron por encima de los del PRI, sin embargo al final se cerró la competencia y terminaron perdiendo. Recuerdo todo el trabajo que realizó Félix González durante la campaña, cargando al lastre que es Jorge Emilio, y aun así logró la victoria. El distrito 03 lo gana Graciela Saldaña, un distrito totalmente perredista. El 02 fue de Raymundo King incluso desde antes de que lo nombraran candidato. La derrota de Laura Fernández en el 03 también va a cambiar mucho el panorama para el Revolucionario municipal. Las próximas elecciones para presidentes municipales y diputados van a ser muy interesantes, es lo último que me queda por decir.