FICHAMETODOLÓGICA:AUTOR SigloVeintiuno, Buenos Aires, 2004, Capítulo 1: Castigar Civilizadamente.

OBJETIVO GENERAL DEL CAPÍTULO : Determinar los orígenes ideológicos de la gran Penitenciaríainaugurada en 1877 en Buenos Aires. OBEJETIVO ESPECÍFICO DEL CAPÍTULO : Ocuparse de la génesis en el horizonte rioplatense de un modeloque entrelazando nociones de castigo con promesas civilizatorias, depositó en la gran prisión moderna lasexpectativas más optimistas de la agenda penal ilustrada. HIPÓTESIS: comenzaba a gestarse en la relación entre estado y sociedad. La pena penitenciaria era unaspecto más de la reforma atería de técnicas destinadas a acercar al con pretensiones de homogeneización legal y monopoliode las capacidades de coerción. RESUMEN: Castigar Mejorando: Bs As en 1877 era símbolo de compromiso con esa premisa.Ya en la Constitución de 1853 se habían eliminado las torturas y los azotes y la pena de muerte porcausas políticas. El castigo imaginado para la sociedad futura estaría monopolizado por el Estado y suaplicación mesurada por la ley. Sin embargo esta no cá r c hacía referencia a realidades diversas . Por lo general eran lugares donde losacusados esperaban la decisión sobre el verdadero castigo que tendría lugar en otro espacio (presidio). Lascárceles eran dependencias edilicias de los cabildos y los presidios los ex edificios conventuales de los jesuitas. Las cárceles eran edificios vulnerables e insalubres, donde era fácil escapar pro las paredes deadobe. Estas condiciones hicieron que se apelaran a cárceles privadas.Las cárceles reunían una gran diversidad de opciones punitivas combinadas entre sí que no estabanreguladas por un código penal sino que se manejaban a partir del arbitrio judicial que permitía inventar lapena según el caso. Las combinaciones eran de cárcel, azotes y trabajo en obras públicas. Diversas eran asu vez las potestades punitivas de los sujetos que entraban a esas cárceles (estatales, eclesiásticas,familiares, patronales). Igual de variadas eran los motivos (violación de la ley, faltas privadas, deudas, faltade cumplimiento de promesas matrimoniales, acusados de vagos, dementes, mujeres queriéndose separarde sus maridos, novias sospechadas de vida escandalosa). La transición de esta confluencia de casos einstituciones de estatus jurídicos tan heterogéneos a un estado nacional con pretensiones dehomogeneización legal y monopolio de las capacidades de coerción no sería breve ni sencilla. La concepción argentina del c astigo c ivilizado pertenece a un marco muy general de gestación de dichanoción en las sociedades occidentales. Entre los siglos XVI y XVIII:- se centralizan y expanden los derechos de los estados europeos sobre el trasgresor.- cambia la naturaleza del castigo pasando de una amplia variedad a cada vez más exclusividad de laprivación de la libertad,

disminuyendo las puniciones corporales y el espectáculo público del sufrimiento.Esto es parte de una lenta mutación de las sensibilidades colectivas: el umbral de la tolerancia social por elpadecimiento físico del castigo disminuyó.- surgen diferentes autores que proponen cambios en el sistema penal a. Beccaria: crítica a la arbitrariedad de la pena, implanta el principio de que no hay crimen sin leyprevia que lo describa y sancione, por lo que trasfiere la definición del delito al legislador. La leyprotegería al sujeto del poder del soberano proveyendo el diseño y el límite de la fuerza punitiva delestado. A partir de la creencia racionalista necesaria entre el prejuicio social de la infracción y elcastigo nació la idea del código penal como un compendio de delitos posibles, cada uno con suequivalencia proporcional en castigo. Estaba en contra de los castigos corporales y de la pena demuerte, por lo que identificaba la clave de eficacia del sistema en la infalibilidad y no en laintimidación. Por lo tanto la privación de la libertad es la pena que mejor se adapta a este llamado ala mediatización del poder estatal sobre el castigado, así como también permitía el sistema deequivalencias proporcionales: a mayor gravedad del delito, mayor duración del castigo.La crítica a este sistema es que niega los condicionantes socioeconómicos del delito, y quehomogeniza teóricamente el universo de trasgresores posibles como un sujeto hedonista, racional,libre y bien informado sobre las leyes claras de su comunidad, que toma la decisión responsable deviolarlas. Esta limitación se debe a que el mismo Beccaria, con las expectativas pedagógicas de laépoca atribuía al castigo grandes capacidades preventivas, por lo que llamaba a publicitar al máximolas leyes y las penas.b. Bentham: De doctrina utilitarista, percibía como punición óptima aquella que mayor utilidadaportara al mejoramiento del delincuente y de la sociedad independientemente de la proporciónretributiva entre crimen y sufrimiento. También daba especial importancia ala redacción y publicidadde las leyes.Ambos autores tuvieron influencia en América. Sin embargo en la cu estión de la pena de m u erte lamayoría de los estudiantes de la época creía que en estos territorios la abolición de la pena de muerte erautópica para una sociedad inestable e institucionalmente inestable. Sin embargo se aclaraba que debía seescasa y estar circunscripta a un contexto legal preciso. Además se recalcaba el valor pedagógico de laimpresión que la ejecución producía en las mas pena de muerte en sí misma es hasta 1922).Quienes estaban en contra de la pena de muerte, alegaban en contra de su eficacia ya que el públicono se identificaba con el verdugo sino con el ejecutado. Otros alegaban a partir del racionalismo que laindivisibilidad de la muerte hería nociones de proporción del castigo; o que suirreversibilidad eliminabatoda chance de corrección. Y el argumento central era que el espectáculo público era impropio de unanación civilizada, por lo que había que llevarla muros adentro, como en Europa.Así como se adoptaba la retórica europea, se tomaron a su vez sus representaciones. Al hablar delpasado los penalistas no aludían a los azotes públicos de los presos del Cabildo sino que hablaban delpasado europeo: el Medioevo y la justicia de la monarquía absolutista. Eran representaciones de un pasadoque reflejaban incompletamente el sistema la pena e igualdad ante la ley. Y en realidad mientrasse tenía estas ideas, las leyes ordinarias se expandieron en el área de aplicación de la pena de muerte ycastigos corporales.Surgen nuevos proyectos de ingeniería so c ial alrededor de la c ien c ia peniten c iaria a conversión, por lo queera importante el confinamiento solitario, que reemplazaba el sufrimiento físico por la trasformaciónespiritual.

Detrás de este proyecto había un componente religioso: evangelistas, cauqueros etc. La prisióndebía convertirse en un espacio de disciplina, religión y trabajo: este último era el ingrediente principal dela fórmula trasformadora, a partir de la racionalidad utilitaria. Es un proceso en el que la institución es unagente trasformador. El nuevo ideal era la capacidad de ejercer intervenciones rutinarias para la correccióndel penado, a partir de un régimen estricto de trabajo, higiene e instrucción. El castigo era un proyecto modelador que requería una dosis de control sostenido diferente a la del pasado . La peniten c iaría c astigaría mejorando , y encarnaba el optimismo religioso o racionalista de una época confiada en lamaleabilidad del ser humano.Este ideal se reflejaba en la arquitectura: el poder disciplinador de la mirada se vio reflejado en eldiseño panóptico: control central y separación celular, diseñado por Bentham. Fue una extravagancia de laimaginación punitiva, la versión más acabada de una utopía de control que se reveló difícilmentepracticable por la desproporción entre las dimensiones del edificio y el numero de sujetos potencialmentesometidos a terapia.Las versiones famosas de este experimento fueron las prisiones de Filadelfia y Auburn. El sistema deAuburn estaba basado en preceptos de silencio y reflexión poro admitía trabajo colectivo durante el día.Este es el modelo que se va aplicar en la penitenciaría de Bs As. El precio del triunfo de esta ideología en laArgentina fue renunciar a la función social hacia -espectáculo.Así como la trasformación en el credo penitenciario es un aspecto más del cambio de la relaciónentre sociedad y estado, la demanda social de construcción de las primeras penitenciarías expresaba unaexpectativa más general de modernización de la infraestructura estatal y no pánico en torno al aumento delcrimen. La penitenciaría conectaba al país con el mundo, le daba un lugar en el A la peniten c iaría de B u enos Aires la impulsaron Alsina y el gobernador Castro. El triunfo del credopenitenciario a partir de 1860 puede verse como una expresión mas del cambio que comenzaba a gestarseen la relación entre estado y sociedad. Después de todo, estas ideas estaban en sintonía con la apuesta alpoder trasformador del estado de la generación que también proyecto el sistema de educación pública.Visto de este modo, la pena penitenciaria era un aspecto más de la reforma desde arriba de la sociedad,reforma que en este caso extendía sus instrumentos moldeadores hacia las clases bajas, que formarían elgrueso de la población carcelaria. Aislamiento silencioso nocturno, disciplina y trabajo diurnos en talleres,instrucción, sistema de premios y castigos: una batería de técnicas destinadas a acercar al trasgresor a unmodelo de ciudadano industrioso, el homo economicus de la sociedad imaginada por Alberdi.¿En qué medida tuvieron estas ideas una introducción en la ley? En la primera mitad del siglo aldesconexión entre esas dos esferasfue muy grande. El primero código penal sancionado a nivel nacional esel de Tejedor, en 1887. El Código preveía variedad de penas no privativas de la libertad: deportación,destierro, multa, inhabilitación; y cuatro formulas de privación de la libertad: presidio, penitenciaría, prisióny arresto, esta última desprovista de ingrediente laboral. Las únicas que se adaptaban al estado del debateteórico eran las penas de penitenciaría y prisión que implicaba encierro más trabajo tras los muros de laprisión. Pero por ejemplo concebía a la pena de muerte como irremplazable dada la escasez de los mediosde represión y llamaba a crear los establecimientos que permitieran abolirla. La atora propone que estafalta de correlación entre el debate teórico y el código es porque los autores de los códigos por lo generalson cautos con las escuelas en pugna. Tejedor recomendaba estudiar más el sistema penitenciario antes detransformarlo en referente absoluto.Las críticas al Código fueron muchas, sobre todo porque castigar mejor, necesitamos mejores prisiones.-

Dos Panópti c os Argentinos a) La penitenciaría NacionalLa modernización de la infraestructura carcelaria comenzó en la década de 1870. En 1877 se creó lapenitenciaría de Bs As, un edificio de estructura radial: organizado en forma de abanico en cincopabellones con células individuales confluyendo en un centro en el que estaba en dispositivo devigilancia y sobre él, la capilla. El referente arquitectónico era la prisión industrial inglesa, pero elreferente del reglamento disciplinario era el de Auburn: silencio total, aislamiento nocturno, y trabajo común en talleres durante el día. Reflejaba la modernidad punitiva. Sin embargo, levantó quejas porsu suntuosidad, contrastado con otras infraestructuras estatales.Esta modernidad punitiva sembró dudas con respecto a si era el modelo adecuado para los sujetosde este territorio, sobre todo en lo que respecta al sistema disciplinario Auburn: el sistema del castigoinstantáneo dejaba a los penados a merced de empleados subalternos dando lugar a situaciones depoder arbitrario y mal controlado. Pero por sobre todas las cosas el silencio y la soledad eranimportaciones que solo podía ufrir y hasta morir al aire modernizó el castigo. Dos datos apoyan esta conclusión: la desconexión entre el proyectopenitenciario y los mecanismos del sistema judicial que debían alimentarlo de sujetos para su terapia;y una trasformación de las ideas punitivas que comenzó cuando la penitenciaría se inaugurabadebilitando el paradigma ideológico inscripto en sus orígenes.Es que tras la ruptura visual del poder punitivo, había un proyecto de transición en el que semezclaba nociones de separación y terapia rehabilitadora, con expectativas de convivencia dehombres, mujeres, menores, condenados, procesados, y tribunales judiciales. Y en realidad no habíatampoco una definición clara del edificio que se quería diseñar, por lo que la elección del edificiocelular era mas un rasgo aislado que no pertenecía a un proyecto coherente. Del mismo carácter es ladecisión de que el destino de la penitenciaría sea mixto para procesados y penados. Estos sonsíntomas de coexistencia entre nociones penitenciarias puras con ideas más genéricas sobre lasfunciones de la privación de la libertad pero también cierto realismo con respecto a las necesidadesdel aparato punitivo existente.Se produjo una trasformación desde prisión/fábrica trasformadora en una genéricacárcel/aguantadero. Se albergaron en la penitenciaría acusados de presidio, penitenciaría, prisión yarresto, condenados, procesados y detenidos, hombres, mujeres y niños (condenados o huérfanos). LaPenitenciaría era una casa de hospedaje.Tras un escándalo en 1892 (se descubre que había contrabando de armas, bebidas y mujeres dentrode la penitenciaría) se empieza a cuestionar todo el proyecto. Se llega a la conclusión de que laestructura abanico obstaculiza el régimen terapéutico por que dificulta la construcción de talleres,entre otros argumentos. Sin embargo el verdadero desafío no era la prisión, sino sus habitantes decondiciones tan diversas. Observando solo a la población masculina adulta se destacan dos rasgos:primero, la indiferenciación de las penas privativas de la libertad previstas en el Código con la queseparaba a estas de las más leves meramente correccionales; y segundo, la abrumadora mayoría deprocesados sobre los penados. Esto no importaba tanto por la violación de derechos de losencausados sino porque hacía perder de vista el proyecto original.Sin embargo el proyecto no fue abandonado, sólo reducido a una porción menor de reclusos y aalgunos rincones de la institución. Hasta se llegaron a instalar industrias importantes: imprenta yencuadernación, zapatería y sastrería, calzado y uniformes para el ejército en expansión, carpinteríade bancos para un sistema educativo también en expansión.Este fracaso se podía atribuir a la inmadurez de un estado en plena construcción que creaba unainstitución para modelar sujetos a lo largo de un período prolongado sin un sistema penal capaz deproporcionar la materia prima para el proyecto.El desaliento de los responsables del proyecto, coincidió con un giro teórico que sometió alasistema penitenciario a revisión. Pues

la Peniten c iaría na c ional na c ió en u n momento de transi c iónde paradigmas del pensamiento sobre el delin cu ente y s u c astigo . Este cambio que tuvoramificaciones institucionales decisivas reconfiguró otra vez la definición de las funciones de la granprisión argentina

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