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Números Cardinales
Afinales del siglo XIX, Georg Cantor introdujo la teoría de conjuntos para poder desarrollar la noción
de infinito. Cantor había investigado el problema de unicidad de la representación de una función por
una serie de Fourier, obteniendo resultados de la forma


n0
a
n
sin x b
n
cos x


n0
a
/
n
sin x b
/
n
cos x , \x ¸ S = a
n
a
/
n
y b
n
b
/
n
, \n.
para varios tipos de subconjuntos S de 0, 2π . Después de probar que que el resultado se cumple
para conjuntos S que excluyen finitos puntos de 0, 2π , él también pudo hacerlo para conjuntos S
que excluían ciertos conjuntos infinitos de puntos. Para poder explicar la estructura de los conjuntos
de puntos excluidos, Cantor desarrolló una teoría de “magnitudes” infinitas a partir de ideas sobre
magnitudes finitas, i.e. los números naturales. Cantor se enfocó en extender dos usos básicos de los
naturales: contar y ordenar. Esta extensión dio lugar a dos clases distintas de números: los números car-
dinales para describir tamaños de conjuntos y los números ordinales para describir formas de ordenar
bien un conjunto. Además, Cantor dotó ambas clases de números con operaciones aritméticas (suma,
producto y exponenciación) que coincidían con la aritmética usual de los números naturales.
En este capítulo desarrollaremos los aspectos básicos de la teoría de números cardinales. Para un
desarrollo de la teoría de números ordinales se puede consultar [En77], [Go96], [Hr99] o [Le02].
4.1 Cardinalidad de Conjuntos
Intuitivamente, dos conjuntos tienen la misma cantidad de elementos si cada elemento de un con-
junto está en correspondencia con un elemento del otro conjunto y viceversa. Por ejemplo, al entrar a
un auditorio podemos afirmar que hay la misma cantidad de personas que de sillas si observamos
que toda persona está sentada en una silla y si ninguna silla está vacía. Así las correspondencias uno a
uno permiten relacionar el tamaño de conjuntos arbitrarios sin hacer mención a un conteo específico.
Esta noción de cardinalidad fue concebida por Bernard Bolzano en 1851 y por Cantor en 1878.
Definición Los conjuntos A y B son equipotentes (tienen la misma cardinalidad) si existe una fun-
ción biyectiva f : A ÷ B. En este caso, escribimos A - B. La biyección f se denomina una correspondencia
uno a uno entre A y B.
Ejemplo N - Z

. Tomemos la función sucesor σ : N ÷ Z

, σ n n 1. Por el cuarto axioma
de Peano, σ es inyectiva. Por el lema 1.1, σ es sobre.

Ejemplo Sean a b números reales. Consideremos la función lineal f : 0, 1 ÷ a, b dada por.
f x a b ÷ax.
Es fácil verificar que f es biyectiva. Luego, 0, 1 - a, b . Tomando la función f restringida a 0, 1 ,
se tiene que 0, 1 - a, b

66 4. Números Cardinales
Teorema 4.1 Sean A, B y C. Entonces se cumple que
a A - A. b Si A - B, entonces B - A. c Si A - B y B - C, entonces A - C.
Prueba. (a) id
A
: A ÷ A es biyectiva.
(b) Si f : A ÷ B es biyectiva, entonces f
÷1
: B ÷ A también lo es.
(c) Si f : A ÷ B y g : B ÷ C son biyectivas, entonces h g · f : A ÷ C también lo es.
Ejemplo Sean a b y c d números reales. Por el ejemplo anterior,
0, 1 - a, b y 0, 1 - c, d .
Por el teorema 4.1, a, b - c, d . Análogamente, a, b - c, d .

Lema 4.1 Suponga que A ¨ B ∅ C ¨ D. Si A - C y B - D, entonces A ' B - C ' D.
Prueba. Sean f : A ÷ C y g : B ÷ D biyectivas. Definamos h : A ' B ÷ C ' D por
h x
_
f x , si x ¸ A.
g x , si x ¸ B.
Como A ¨ B ∅, es claro que h está bien definida. Sea h
/
: C ' D ÷ A ' B dada por
h
/
y
_
f
÷1
y , si y ¸ A.
g y , si y ¸ B.
Dado que C ¨ D ∅, h
/
está bien definida. Razonando por casos se tiene que
h
/
h x x y h
_
h
/
y
_
y,
para todo x ¸ A ' B, y ¸ C ' D. Por tanto, h es biyectiva.
Ejemplo Sean E ¦2n [ n ¸ N¦ y O ¦2n 1 [ n ¸ N¦ . Entonces
N - E y N - O.
Notemos que E ¨O ∅.

Proposición 4.1 Z - Z
+
- Z

- Z
÷
- N.
Prueba. Mediante la biyección a ÷ ÷a, vemos que Z
÷
- Z

. Por tanto,
Z
÷
- N - E y Z

- N - O.
Por el lema 4.1, tenemos que
Z
+
Z
÷
'Z

- E 'O N.
Por otro lado, sea f : N ÷Z definida por
f m
_
n, si m 2n.
÷n, si m 2n 1.
Dado que f es biyectiva (ejercicio), se tiene que Z - N. Ahora, basta aplicar transitividad.
4.1. Cardinalidad de Conjuntos 67
Volvamos a considerar el ejemplo del teatro. Puede ocurrir que todas las personas esten sentadas,
pero haya sillas vacías o no. En cualquier caso, la cantidad de personas es menor o igual a la cantidad
de sillas. La situación se generaliza del siguiente modo.
Definición A es dominado por B (notación: A _ B si existe una función inyectiva f : A ÷ B.
Notemos que
A _ B sii A - C, para algún C _ B.
Escribimos A - B para indicar que A _ B y A ,- B.
El teorema 4.1 muestra que la propiedad A - B se comporta como una relación de equivalencia.
Ahora mostremos que la propiedad A _ B se comporta como un orden en las “clases de equivalencia”
bajo equipotencia.
Lema 4.2 Sean A, B, C y D conjuntos.
a Si A _ B y A - C, entonces C _ B. b Si A _ B y B - D, entonces A _ D.
c A _ A. d Si A _ B y B _ C, entonces A _ C.
Vemos _ es reflexiva y transitiva. Faltaría mostrar que _ es antisimétrica. A diferencia de las otras
propiedades, este es un resultado muy importante, descubierto independientemente por Dedekind y
Cantor. Sin embargo, se conoce en la literatura como
Teorema de Schröder-Bernstein . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Si A _ B y B _ A, entonces A - B.
.. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
La primera prueba del teorema fue hallada por Dedekind en 1887, pero él no la publicó en su época
y aparecio sólo hasta 1932. Cantor probó el teorema en 1897, pero usando tácitamente el Axioma de
Elección. Ernst Schröder anunció una prueba sin usar elección en un abstract de 1896. Luego, publicó
una prueba errónea en 1898, corrigiéndola en 1911. Felix Bernstein proporcionó la primera prueba
totalmente satisfactoria sin usar el Axioma de Elección. Esta prueba apareció en el texto Leçons sur la
théorie des fonctions (1898) de Emile Borel y, luego, en la tesis doctoral de Bernstein de 1901.
Desde entonces, otros famosos matemáticos han ofrecido nuevas demostraciones al teorema de
Schröder-Bernstein. Entre estas, destacamos las pruebas dadas por A. Schoenflies (1900), Bertrand
Russell (1902), Henri Poincaré (1905), Giuseppe Peano (1906), Ernst Zermelo (1908) o Banach, Knaster
y Tarski (1924).
Dejaremos la prueba del teorema para el final de la sección. En el apéndice B, ofrecemos otras prue-
bas alternativas que pueden ser de interés para el lector.
Corolario 4.1 Si A _ B _ C y A - C, entonces A - B - C.
Prueba. Como la funciones inclusión i
A
: A ÷ B e i
B
: B ÷ C son inyectivas, se tiene que
A _ B y B _ C.
Dado que A - C, por el lema 4.2 (a), se sigue que C _ B.
Por el teorema de Schröder-Bernstein, B - C. Luego, por transitividad, A - B - C.
68 4. Números Cardinales
Proposición 4.2 NN - N.
Prueba 1. Consideremos la función f : NN ÷Ndada por
f m, n 2
m
2n 1 ÷1.
Notemos que f está bien definida. Dados m, n ¸ Nse tiene que 2
m
2n 1 _ 1.
Veamos que f es inyectiva. Si f m, n f p, q, entonces
2
m
2n 1 2
p
2q 1,
Multiplicando la ecuación por 2
÷m
, obtenemos 2n 1 2
p÷m
2q 1. Como 2n 1 es claramente
impar, se sigue que p ÷m 0. Luego, 2n 1 2q 1. Así, p m y q n.
Veamos que f es sobreyectiva. Dado k ¸ N, sea 2
m
la mayor potencia de 2 que divide a k 1 (si k 1
es impar, m 0). Entonces k 1/2
m
es un impar de la forma 2n 1. Luego, k ¸ ran f .
Prueba 2. Usemos el teorema de Schröder-Bernstein. Sea f : NN ÷Ndada por
f m, n 2
m1
3
n1
.
Por el teorema fundamental de la aritmética, f es inyectiva. Luego, NN _ N.
Ahora, sea g : N ÷NNdada por
g n n, 0 .
Es obvio que g es inyectiva. Luego, N _ NN. Por tanto, NN - N.
La función f de la prueba se suele denominar función de pareamiento (pairing function). Otro
ejemplo está dado por la función g dada por
gm, n
1
2
m nm n 1 m.
Mediante inducción matemática, podemos generalizar la proposición 4.2. Para ello, necesitamos el
siguiente lema.
Lema 4.3 Si A - C y B - D, entonces A B - C D.
Prueba. Sean f : A ÷ C y g : B ÷ D biyectivas. Definamos h : A B ÷ C D por
h x, y f x , g y .
Ahora basta mostrar que h es biyectiva (ejercicio).
Corolario 4.2 Para todo k : N
k
- N.
Veamos que el campo de números racionales también es equipotente con N.
Proposición 4.3 Q - N.
Prueba. Veamos que Q

- Z

. Es obvio que Z

_ Q

. Definamos g : Q

÷Z

Z

por
g r g
_
a
b
_
a, b , donde gcda, b 1.
Como g es inyectiva, tenemos que Q

_ Z

Z

.
4.1. Cardinalidad de Conjuntos 69
Por la proposiciones 4.1 y 4.2 y el lema 4.3, se tiene que
Z

Z

- NN - N - Z

.
Por el lema 4.2 (b), Q

_ Z

. Por el teorema de Schröder-Bernstein, Q

- Z

.
Ahora, componiendo con la biyección r ÷ ÷r, vemos que Q
÷
- Q

- Z

- Z
÷
. Esto es,
Q
÷
- Z
÷
y Q

- Z

.
Por el lema 4.1, tenemos que
Q Q
÷
' ¦0¦ 'Q

- Z
÷
' ¦0¦ 'Z

Z.
Por transitividad, Q - N.
Ejemplo Podemos mostrar que N - Q mediante dovetailing. Arreglamos Q en una matriz infinita
la cual recorremos como lo indica la siguiente trayectoria.
÷
5
2
1
= ÷
4
1
1
0
0
1
=
1
1
1
10
2
1
=
11
3
1

¸ ] ¸ ] ¸
÷
2
2
÷
3
1
2
=
0
2
=
2
1
2
2
2
12
3
2

¸ ] ¸
÷
6
2
3
= ÷
7
1
3
=
0
3
=
8
1
3
=
9
2
3
3
3

¸
= ÷
2
4
= ÷
15
1
4
=
0
4
=
14
1
4
=
2
3
=
13
3
4

Definimos f : N ÷Q, donde f n es la fracción debajo de n . Nos aseguramos que f es inyectiva al
obviar las fracciones que ya se les ha asociado un natural. Por ejemplo, f 1
1
1
1 y descartamos
2
2
,
3
3
,
4
4
, las restantes fracciones que representan a 1. Así, obtenemos una biyección de Nen Q.

Ejercicio Muestre que 0, 1 - 0, 1 . Concluya que 0, 1 - 0, 1 - 0, 1 - 0, 1 .
Solución Notemos que
0, 1 _ 0, 1 _ ÷1, 2 y 0, 1 - ÷1, 2
Por el corolario 4.1, se sigue que 0, 1 - 0, 1 .
Para las otras equipotencias, notemos que
0, 1 _ 0, 1 _ 0, 1 y 0, 1 _ 0, 1 _ 0, 1 .
De nuevo, aplicamos el corolario 4.1.

70 4. Números Cardinales
Por los ejemplos anteriores, podemos afirmar que todos los intervalos acotados de R tienen la misma
cardinalidad. ¿Qué podemos decir de los intervalos no acotados?
Primero, notemos que R

0, ∞ - 1, ∞ mediante la traslación x ÷ x 1. Usando la función
inverso x ÷
1
x
tenemos que 1, ∞ - 0, 1 . Luego,
R

- 0, 1 .
Por otro lado, la función exponencial x ÷ e
x
es una biyección de R en R

. Por tanto,
R - R

- 0, 1 .
Usando el teorema de Schröder-Bernstein, se puede mostrar que los otros tipos de intervalos también
tiene la cardinalidad de R. Por ejemplo,
0, 1 - a, a 1 _ a, ∞ _ a, ∞ _ R - 0, 1 .
Análogamente, se muestran los otros posibles casos. Resumiendo,
Proposición 4.4 Todos los intervalos no vacíos de R son equipotentes a R. En particular,
0, 1 - R.
Recordemos que
B
A
: ¦f [ f : A ÷ B es función¦ y 2
A
: ¦f [ f : A ÷ ¦0, 1¦ es función¦ .
Lema 4.4 Si A - C y B - D, entonces B
A
- D
C
.
Prueba. Fijemos biyecciones ϕ : A ÷ C y ψ : B ÷ D.
Dada una función f : A ÷ B, tomamos F f : C ÷ D tal que el siguiente diagrama
C
F f
÷÷÷÷÷ D
ϕ
÷1
¸
¸
¸
¸
¸
¸
ψ
A ÷÷÷÷÷
f
B
conmute; esto es, F f ψ · f · ϕ
÷1
. Esto define una función F :
A
B ÷
C
D.
Afirmamos que F es biyectiva. De hecho, sea G :
C
D ÷
A
B dada por
G g ϕ · g · ψ
÷1
, para toda g : C ÷ D.
Es fácil verificar que G es la inversa de F.
Proposición 4.5 Para todo conjunto A : T A - 2
A
.
Prueba. Sea F : T A ÷ 2
A
definida como sigue: dado B _ A, hacemos F B χ
B
, donde
χ
B
x
_
1 si x ¸ B
0 si x / ¸ B.
es la función característica de B en A.
4.1. Cardinalidad de Conjuntos 71
Veamos que F es inyectiva. Si F B F B
/
, entonces para todo x ¸ A :
x ¸ B sii χ
B
x 1 sii χ
B
/ x 1 sii x ¸ B
/
.
Por tanto, B B
/
.
Ahora, veamos que F es sobreyectiva: dada f : A ÷ ¦0, 1¦ , tomamos
B f
÷1
1 ¦x ¸ A [ f x 1¦ .
Es claro que χ
B
f .
Corolario 4.3 Si A - B, entonces
2
A
- 2
B
y T A - T B .
En lo que sigue supondremos válido un resultado clásico del análisis real: todo número real α tiene
una única representación decimal
α m


n1
α
n
10
n
,
donde m ¸α| es la parte entera de α y α
n
¸ ¦0, 1, . . . 9¦ son dígitos decimales.
De hecho, los números de la forma
k
10
n
tiene dos representaciones. Por ejemplo,
3
10
5
0.000 03 0000 0.000 02 99999
Por conveniencia, tomamos la representación que termina en infinitos nueves.
Proposición 4.6 R - T N .
Prueba. Sea C : R ÷ TQ dada por
C α ¦r ¸ Q [ r α¦ .
Por la densidad de Q en R, dados α β números reales, existe un racional r tal que α r β. Luego,
C es inyectiva. Así, R _ TQ. Como Q - N, por el corolario 4.3, TQ - T N . Por el lema 4.2
(b), R _ T N .
Recíprocamente, sea F : 2
N
÷ 0, 1 definida por
F s 0.s
0
s
1
s
2
s
3



n0
s
n
10
n1
.
Dado que todo número real tiene un única representación decimal, F es inyectiva. Por tanto,
T N - 2
N
_ 0, 1 - R.
De nuevo, por el lema 4.2, T N _ R. Basta aplicar el teorema de Schröder-Bernstein.
En vista de los resultados obtenidos hasta ahora, se podría creer que cualquier par de conjuntos
infinitos son equipotentes entre sí. Uno de los grandes descubrimientos de Cantor es la existencia de
distintas cardinalidades infinitas.
72 4. Números Cardinales
Teorema de Cantor . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Para todo conjunto A : A - T A .
.. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Prueba. Debemos probar que A _ T A y A ,- T A .
Es fácil ver que la función f : A ÷ T A , dada por f a ¦a¦ , es inyectiva. Luego, A _ T A .
Supongamos que existe g : A ÷ TA biyectiva. Sea
D : ¦a ¸ A [ a / ¸ g a¦ .
Como g es sobreyectiva, existe d ¸ A tal que g d D. Entonces,
d ¸ D sii d / ¸ g d sii d / ¸ D.
Absurdo. Luego, no puede existir una biyección de A en TA y, por lo tanto, A ,- TA.
Aplicando el teorema de Cantor y la proposición 4.6, obtenemos que
N ,- R.
Cantor probó este importante resultado por primera vez en 1873. En 1891, él ofreció una segunda
demostración mediante su famoso método de diagonalización.
Teorema 4.2 (Cantor) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
El conjunto Nno es equipotente a R.
.. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Prueba. Dado que R - 0, 1 y N - Z

, basta probar que Z

,- 0, 1 .
Razonemos por el absurdo y supongamos que existe una biyección f : Z

÷ 0, 1 . Organicemos
ran f 0, 1 del siguiente modo:
f 1 0 α
11
α
12
α
13
α
14
α
1n

f 2 0 α
21
α
22
α
23
α
24
α
2n

f 3 0 α
31
α
32
α
33
α
34
α
3n

f 4 0 α
41
α
42
α
43
α
44
α
4n

.
.
.
.
.
.
f n 0 α
n1
α
n2
α
n3
α
n4
α
nn

.
.
.
.
.
.
donde cada α
nm
es un dígito decimal. Ahora, definamos β 0.β
1
β
2
¸ 0, 1 por diagonalización.
Para cada n _ 1 :
β
n

_
_
_
1, si α
n
n
, 1.
5, si α
n
n
1.
Por construcción, β
n
, α
n
n
, para todo n. Luego, β , f n , para todo n.
Por tanto, β / ¸ ran f . Absurdo, dado que f es sobreyectiva.
4.1. Cardinalidad de Conjuntos 73
Definición Sea A un conjunto arbitrario.
(a) Si A - N, decimos que A es enumerable.
(b) Si A - R, decimos que A tiene la potencia del continuo.
Proposición 4.7 RR - R y C - R.
Prueba. Primero usemos el teorema de Schröder-Bernstein para mostrar que 0, 1 0, 1 - 0, 1 .
(i) 0, 1 0, 1 _ 0, 1 . Dados α, β ¸ 0, 1 , hacemos
f α, β f 0.α
1
α
2
α
3
, 0.β
1
β
2
β
3
0.α
1
β
1
α
2
β
2
α
3
β
3
.
Es claro que f está bien definida y que f es inyectiva.
(ii) 0, 1 _ 0, 1 0, 1 . Dado γ ¸ 0, 1 , hacemos g γ γ,
1
2
. Es inmediato que g es inyectiva.
Aplicando el lema 4.3 y la proposición 4.4, tenemos que
RR - 0, 1 0, 1 - 0, 1 - R.
Dado que C RR dotado de ciertas operaciones, se sigue que C tiene la potencia de continuo.
Corolario 4.4 Para todo k : R
k
- R.
Los resultados que hemos obtenido en esta sección se pueden resumir en la siguiente tabla.
Conjuntos Conjuntos que tienen
enumerables la potencia del continuo
N R
E, O 0, 1 , 0, 1
Cualquier intervalo de R
Z, Q C
NN, N
k
RR, R
k
T N , 2
N
Es natural que surja la siguiente pregunta.
¿Todo conjunto infinito A de números reales es enumerable o tiene la potencia del continuo?
En 1878, Cantor planteó que la respuesta es afirmativa. Dicha conjetura se denominó la Hipótesis del
Continuo de Cantor y se convirtió en uno de los problemas más importantes de la teoría de conjuntos.
74 4. Números Cardinales
Prueba del teorema de Schröder-Bernstein
Sean f : A ÷ B y g : B ÷ A funciones inyectivas.
Definamos una familia de subconjuntos de A mediante recursión:
A
n1
g · f A
n
y A
0
A ÷ran g .
Hagamos B
n
f A
n
. Luego,
A
n1
g f A
n
g B
n
.
Definamos h : A ÷ B por
h x
_
f x , si x ¸ A
n
, para algún n.
g
÷1
x , en caso contrario.
Afirmamos que h está bien definida.
Supongamos que x ¸ A
n
, para algún n. Notemos que A
m
_ A para todo m. Luego, x ¸ A. Por tanto,
h x f x está bien definida. En el otro caso, x / ¸ A
n
, para todo n. En particular, x / ¸ A
0
. Luego,
x ¸ ran g . Dado que g es inyectiva, h x g
÷1
x está bien definida.
Veamos que h es inyectiva.
Sean a
1
, a
2
en A. Como f y g
÷1
son inyectivas, basta considerar el caso en que a
1
¸ A
n
para cierto
n y a
2
/ ¸ A
m
, para todo m. Luego,
h a
1
f a
1
y h a
2
g
÷1
a
2
.
Notemos que f a
1
¸ f A
n
B
n
. Luego, h a
1
¸ B
n
. Si h a
2
¸ B
n
, entonces
a
2
g
_
g
÷1
a
2

_
g h a
2
¸ g B
n
A
n1
.
Absurdo. Por tanto, h a
1
, h a
2
.
Mostremos que h es sobreyectiva.
aSea b ¸ B. Razonemos por casos. Si b ¸ B
n
, para algún n, entonces b ¸ f A
n
. Luego, existe a ¸ A
n
tal que
h a f a b.
En caso contrario, b / ¸ B
n
, para todo n. Sea a g b . Notemos que a ¸ ran g . Luego, a / ¸ A
0
. Como
b / ¸ B
n
y g es inyectiva, tenemos que
g b / ¸ g B
n
A
n1
.
Por tanto, a / ¸ A
n1
, para todo n. En este caso,
h a g
÷1
a g
÷1
g b b.
En ambos casos, b ¸ ran h .
Como h es una función biyectiva, podemos concluir que A - B.
4.2. Conjuntos Finitos y Contables 75
4.2 Conjuntos Finitos y Contables
Conjuntos Finitos
Introducimos la siguiente notación. Para n ¸ N :
J
0
∅ y J
n
¦k ¸ N [ 1 _ k _ n¦ , para n _ 1.
Por ejemplo, J
3
¦1, 2, 3¦ . Por inducción, es fácil mostrar que
J
n1
J
n
' ¦n 1¦ .
Definición Sea A un conjunto arbitrario.
(a) Si A - J
n
, para algún n ¸ N, decimos que A es finito.
(b) Si A no es finito, decimos que A es infinito.
Si f : J
n
÷ A es una biyección, entonces es costumbre denotar f k a
k
, para 1 _ k _ n, y escribir
A ¦a
1
, a
2
, . . . , a
n
¦ .
Intuitivamente, el número natural n cuenta el número de elementos de A. Para formalizar adecuada-
mente esta idea, debemos asegurarnos que un conjunto finito sólo puede estar en correspondencia
uno a uno con un único J
n
. Esto es, al contar sus elementos siempre obtenemos el mismo resultado.
Para ello, necesitamos el siguiente resultado debido a Dirichlet.
Principio del Palomar (versión 1) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Para todo n : si f : J
n
÷ J
n
es una función inyectiva, entonces f tiene que ser sobreyectiva.
.. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Prueba. Usemos inducción sobre n. El paso base es inmediato. Para el paso inductivo, supongamos
que el enunciado es válido para n.
Ahora, sea f : J
n1
÷ J
n1
una función inyectiva. Consideremos dos casos.
(a) f J
n
_ J
n
. Dado que f es inyectiva, f n 1 n 1 y f J
n
: J
n
÷ J
n
es inyectiva. Por
hipótesis inductiva, f J
n
es sobre. Por tanto,
ran f ran f J
n
' ¦f n 1¦ J
n
' ¦n 1¦ J
n1
.
Esto es, f es sobre.
(b) f J
n
J
n
. Luego, existe k _ n tal que f k n 1. Reordenemos f de un modo conveniente:
sea g : J
n1
÷ J
n1
dada por
g i
_
_
_
f i , si i , k, n 1.
f n 1 , si i k.
n 1, si i n 1.
Notemos que g también es inyectiva, ran g ran f y gJ
n
_ J
n
. Razonando como en el caso (a),
g es sobre. Por tanto,
ran f ran g J
n1
.
Por inducción matemática, podemos concluir que la afirmación es válida para todo n.
76 4. Números Cardinales
Corolario 4.5 Sea A un conjunto finito. Si σ : A ÷ A es una función inyectiva, entonces σ es sobreyectiva.
Prueba. Como A es finito, sean n ¸ Ny g : A ÷ J
n
biyectiva. Consideramos el siguiente diagrama
J
n
f
÷÷÷÷÷ J
n
g
÷1
¸
¸
¸
¸
¸
¸
g
A ÷÷÷÷÷
σ
A
Como f es inyectiva, por el principio del palomar, f es sobre. Luego, σ también es sobre.
El principio del palomar se puede enunciar del siguiente modo.
Principio del Palomar (versión 2) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
(a) Si B es un subconjunto propio de un conjunto finito A, entonces A no es equipotente a B.
(b) Si A es equipotente a un subconjunto propio de sí mismo, entonces A es infinito.
.. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Prueba. Razonemos por el absurdo. Supongamos que B A y que f : A ÷ B es biyectiva. Luego,
la extensión f : A ÷ A es una función inyectiva con ran f B A. Lo cual contradice el corolario
anterior.
Corolario 4.6 Sean m, n ¸ N. Si J
m
- J
n
, entonces m n.
Prueba. Supongamos que J
m
- J
n
. Por la ley de tricotomía:
m n o n m o n m.
Si m n, entonces J
m
J
n
. Por la versión 2 del principio del palomar, J
n
no puede ser equipotente a
J
m
. Análogamente, si n m, J
m
no puede ser equipotente a J
n
. Por tanto, la única posibilidad es que
m n.
Corolario 4.7 Para todo conjunto finito A existe un único n ¸ Ntal que A - J
n
.
Definición El único n ¸ Nque satisface A - J
n
se denomina el cardinal de A y se denota por n [A[ .
Sean A y B conjuntos finitos. Entonces
A - B si y sólo si [A[ [B[ .
En efecto, sean [A[ n y [B[ m. Entonces
A - B sii J
n
- J
m
sii n m sii [A[ [B[ .
Intuitivamente, todo subconjunto de un conjunto finito es finito con cardinalidad menor o igual.
Lema 4.5 Si K _ J
n
, entonces existe k _ n tal que
K - J
k
y [K[ k.
4.2. Conjuntos Finitos y Contables 77
Prueba. Usemos inducción sobre n. El paso base es trivial. Para el paso inductivo, supongamos que el
enunciado es válido para n.
Sea K _ J
n1
. Consideremos dos casos.
(a) n 1 / ¸ K. Luego, K _ J
n
. Por hipótesis inductiva, existe k tal que K - J
k
y [K[ k _ n n 1.
(b) n 1 ¸ K. Luego, K I ' ¦n 1¦ , donde I K ÷ ¦n 1¦ _ J
n
. Por hipótesis inductiva,
existe i _ n tal que I - J
i
. Sea g : J
i
÷ I biyectiva. Extendamos g de un modo natural.
Sea ¯ g : J
i1
÷ K dada por
¯ g j
_
f j , si j _ i.
n 1, si j i 1.
Tomando k i 1, tenemos que K - J
k
y [K[ k _ n 1.
Corolario 4.8 Si existe una función f : A ÷ J
n
inyectiva, entonces A es finito y [A[ _ n.
Teorema 4.3 Sea A un conjunto finito. Si B _ A, entonces B es finito y [B[ _ [A[ . Si B A, [B[ [A[ .
Prueba. Sea f : A ÷ J
n
biyectiva. Si B _ A, entonces la restricción f
B
: B ÷ J
n
es inyectiva. Por el
anterior corolario, B es finito y [B[ k _ n [A[ .
Ahora, sea B A. Si [B[ [A[ , entonces B - A. Pero esto contradice el principio del palomar.
Corolario 4.9 a Si A es enumerable, entonces A es infinito.
b Si A tiene un subconjunto infinito, entonces A es infinito.
c Si A - B y B es infinito, entonces A también es infinito.
Teorema 4.4 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
N, Z, Q, R y C son conjuntos infinitos.
.. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Proposición 4.8 Sean A y B conjuntos finitos. Si A ¨ B ∅, entonces A ' B también es finito y
[A ' B[ [A[ [B[ .
Prueba. Sean [A[ m y [B[ n. Usemos inducción sobre n para mostrar que
A ' B también es finito y [A ' B[ m n.
Paso base. Si n 0, entonces B ∅. Así, A ' B A es finito y [A ' B[ [A[ m m 0.
Paso inductivo. Supongamos que el enunciado es válido para todo conjunto de cardinalidad n.
Sea B un conjunto finito con [B[ n 1. Luego, podemos fijar b ¸ B y tomar B
/
B ÷¦b¦ . Entonces,
es claro que B
/
es finito, [B
/
[ n y A ¨ B
/
∅. Entonces, por hipótesis inductiva, A ' B
/
es finito y
[A ' B
/
[ m n. Luego, tenemos que
A ' B
/
- J
mn
y ¦b¦ - ¦m n 1¦ .
Por el lema 4.1, se sigue que
A ' C ' ¦b¦ - J
mn
' ¦m n 1¦ J
mn1
.
Por tanto, A ' B es finito y [A ' B[ m n 1 .
78 4. Números Cardinales
En la proposición 4.8, podemos quitar la restricción de que A y B sean disjuntos.
Proposición 4.9 Si A y B son conjuntos finitos, entonces A ' B también es finito y
[A ' B[ [A[ [B[ ÷[A ¨ B[ .
Prueba. Sean A y B conjuntos finitos. Como B ÷ A _ B, entonces B ÷ A es finito. Notemos que
A ' B A ' B ÷ A y A ¨ B ÷ A ∅.
Por la proposición 4.8, A ' B es finito y
[A ' B[ [A[ [B ÷ A[ . (4.1)
Es obvio que A ¨ B es finito y que
B B ÷ A ' A ¨ B y B ÷ A ¨ A ¨ B ∅.
De nuevo, por la proposición 4.8, tenemos que [B[ [B ÷ A[ [A ¨ B[ . Luego,
[B ÷ A[ [B[ ÷[A ¨ B[ . (4.2)
Ahora, basta sustituir (4.2) en (4.1).
Notemos que cuando A ¨ B ∅ :
[A ' B[ [A[ [B[ ÷[A ¨ B[ [A[ [B[ ÷[∅[ [A[ [B[ .
Luego, las proposiciones 4.8 y 4.9 son equivalentes.
Proposición 4.10 Si A y B son conjuntos finitos, entonces A B también es finito y
[A B[ [A[ [B[ .
Prueba. Sean [A[ m y [B[ n. Usemos inducción sobre n para mostrar que
A B también es finito y [A B[ m n.
Paso base. Si n 0, entonces B ∅. Así, A B ∅ es finito y [A B[ [∅[ 0 m 0.
Paso inductivo. Supongamos que el enunciado es válido para todo conjunto de cardinalidad n.
Sea B un conjunto finito con [B[ n 1. Luego, fijemos b ¸ B y hagamos B
/
B ÷¦b¦ . Entonces,
B
/
es finito y [B
/
[ n. Entonces, por hipótesis inductiva, A B
/
es finito y [A B
/
[ m n. Notemos
que
A B A B
/
' ¦b¦ A B
/
' A ¦b¦ .
Es claro que A ¦b¦ - A - J
n
. Por la proposición 4.8, se sigue que A B es finito y que
[A B[
¸
¸
A B
/
¸
¸
[A ¦b¦[ m n n m n 1 .

Para la exponenciación se cumple un resultado análogo. Su prueba queda como ejercicio.
Proposición 4.11 Sean A y B finitos con [A[ m y [B[ n. Entonces B
A
también es finito y
[ B
A
[ n
m
.
Corolario 4.10 Si A es finito, entonces T A también es finito y [T A[
¸
¸
2
A
¸
¸
2
n
, donde n [A[ .
4.2. Conjuntos Finitos y Contables 79
Conjuntos Contables
Definición Sea A un conjunto arbitrario.
(a) Si A es finito o enumerable, decimos que A es contable.
(b) Si A no es contable, decimos que A es no contable.
Sea A enumerable. Si f : N ÷ A es una biyección, se suele denotar f n a
n
y escribir
A ¦a
n
[ n _ 0¦ ¦a
n
¦

n0
.
También se suele decir que f es una enumeración de A.
Teorema 4.5 Si A es un subconjunto infinito de N, entonces A es enumerable.
Prueba. Sea A un subconjunto infinito de N. Primero, notemos que para todo n ¸ A, existe m ¸ A
tal que n m. En caso contrario, existiría n ¸ A tal que para todo m ¸ A : m _ n. Luego, A _ J
n
.
Absurdo, pues A es infinito.
Ahora, definamos una biyección de Nen A por recursión. Sea h : A ÷ A dada por
h n min ¦m ¸ A [ n m¦ .
Por el comentario anterior y el principio del buen orden, h está bien definida. Por el teorema de
recursión, existe una función f : N ÷ A tal que
a
0
min A y a
k1
h a
k
min ¦m ¸ A [ a
k
m¦ .
Afirmamos que f es biyectiva.
Notemos que a
k
a
k1
, para todo k. Por tanto, f es inyectiva.
Supongamos que f no es sobreyectiva. Por el principio del buen orden, sea n min A ÷ran f .
Como a
0
min A ¸ ran f , entonces a
0
n. Supongamos que a
k
n. Por definición, a
k1
_ n.
Como n / ¸ ran f , entonces a
k1
n. Por inducción, a
k
n, para todo k.
Por tanto, f : N ÷ J
n
es una función inyectiva. Por el corolario 4.8, N sería finito, absurdo. Luego, f
tiene que ser sobreyectiva.
Corolario 4.11 Todo subconjunto infinito de un conjunto enumerable es enumerable.
Combinando el anterior corolario con el teorema 4.3, obtenemos el siguiente resultado.
Teorema 4.6 Todo subconjunto de un conjunto contable es contable.
Ejercicio Sea A , ∅. Muestre que A es contable si y sólo si A _ N.
Solución ÷ Si A es finito, existe f : A ÷ J
n
biyectiva. Luego, f : A ÷Nes inyectiva.
Si A es enumerable, es claro que existe f : A ÷Ninyectiva. En cualquier caso, A _ N.
÷ Supongamos que existe una función f : A ÷ N inyectiva. Sea B f A . Como B _ N,
entonces B es contable. Dado que A - B, se sigue que A también es contable.

En la sección 4.1, desarrollamos varias propiedades de los conjuntos enumerables en relación a los
sistemas numéricos. A continuacion, enunciamos las generalizaciones de dichos resultados.
80 4. Números Cardinales
Proposición 4.12 Sean A y B conjuntos enumerables. Si A¨ B ∅, entonces A' B también es enumerable.
Prueba. Por hipótesis,
A - N - E y B - N - O.
Dado que A ¨ B ∅, por el lema 4.1, tenemos que A ' B - E 'O N.
Proposición 4.13 Si A y B son conjuntos enumerables, entonces A B también es enumerable.
Prueba. Por hipótesis, A - N - B. Por el lema 4.3,
A B - NN.
Pero, por la proposicion 4.2, A B - N.
Razonando por casos, se puede mostrar que los conjuntos contables son cerrados bajo las opera-
ciones Booleanas básicas.
Corolario 4.12 Si A y B son conjuntos contables, entonces A ' B, A ¨ B y A B también son contables.
Si A es enumerable, entonces
T A - T N - R ,- N.
Proposición 4.14 Si A es enumerable, entonces T A tiene la potencia del continuo y, por tanto, es no
contable.
Ejercicio El conjunto de Cantor C se define como el conjunto de todos los números reales de la
forma


n1
a
n
3
n
,
donde cada a
n
es un dígito ternario 0 o 2. Use el método de la diagonal y muestre que C es no contable.
Solución Razonemos por el absurdo y supongamos que C - Z

. Sea f : Z

÷ C una función
biyectiva y escribamos
f m


n1
a
mn
3
n
, donde a
mn
¸ ¦0, 2¦ , \m, n _ 1.
Definamos
b
n

_
0, si a
nn
2.
2, si a
nn
0.
Sea β


n1
b
n
3
n
. Es claro que b
n
¸ ¦0, 2¦ , \n _ 1. Por definición del conjunto de Cantor, β ¸ C.
Como f es sobreyectiva, existe m _ 1 tal que β f m


n1
a
mn
3
n
.
En particular, b
m
a
mm
. Pero, por construcción,
b
m
0 sii a
mm
2 sii b
m
2.
Absurdo. Luego, el conjunto de Cantor C no puede ser contable.

De hecho, el conjunto de Cantor C tiene la potencia del continuo. Basta notar que
C - ¦0, 2¦
N
- ¦0, 1¦
N
2
N
- R.
4.3. Cardinales con el Axioma de Elección 81
4.3 Cardinales con el Axioma de Elección
Después de los resultados obtenidos sobre conjuntos enumerables y no contables, parece natural
afirmar que todo conjunto infinito tiene un subconjunto enumerable.
Uno razonaría del siguiente modo. Sea A un conjunto infinito arbitrario. Como A , ∅, elijamos
a
0
¸ A. Como A es infinito, A ÷ ¦a
0
¦ , ∅. Luego, elijamos a
1
¸ A con a
1
, a
0
. De nuevo, A ÷
¦a
0
, a
1
¦ , ∅. Luego, podemos elegir a
2
¸ A distinto de a
0
y a
1
. Después de n pasos, habriamos elegido
a
0
, a
1
, a
2
, , a
n÷1
. Dado que A es infinito, podemos elegir a
n
¸ A distintos de todos los
anteriores (la elección de a
n
depende de los valores previos a
k
. Luego, el conjunto
E ¦a
n
¦

n0
sería un subconjunto enumerable de A.
A primera vista, el anterior razonamiento inductivo no parece problemático. Se pensaría que para
formalizarlo bastaría usar el teorema de recursión. Pero, para aplicar el teorema de recursión, es nece-
sario contar, de antemano, con una función que dado un subconjunto finito de A elija un elemento de
A que no esté en dicho conjunto. El problema surge en que necesitamos un principio que nos garan-
tice la existencia de dicha función. Esto nos lleva a introducir el siguiente axioma fundamental de la
teoría de conjuntos.
Axioma de Elección () . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Sea ¦A
i
¦
i¸I
una familia no vacía de conjuntos.
Si para todo i ¸ I : A
i
, ∅, entonces existe una función f con dominio I tal que
f i ¸ A
i
, para todo i ¸ I.
.. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
La utilidad esencial de es que nos permite realizar infinitas elecciones arbitrarias y simultáneas. Si
hacemos finitas elecciones o damos instrucciones de cómo elegir, no se necesita apelar a .
Ilustremos la anterior afirmación con el siguiente ejemplo debido a Russell. Supongamos que ten-
emos una familia enumerable de pares de zapatos. Si elegimos el zapato izquierdo de cada par, no
necesitamos (dado que estamos dando una regla para elegir). Ahora, supongamos que tenemos
una familia enumerable de pares de medias. Dado que no hay modo de distinguir una media de la
otra y tenemos infinitos pares, necesitamos si queremos elegir una media de cada par.
En las siguientes aplicaciones, usaremos una forma equivalente de conocida como el lema de
Zorn. De hecho, formularemos una variante del lema de Zorn relativa a familias / de conjuntos par-
cialmente ordenadas por la relación de inclusión _ .
Definimos una cadena (chain) como una familia no vacía ( de conjuntos tal que para todo X, Y ¸ (
se cumple que X _ Y o Y _ X. En otras palabras, una cadena es una colección no vacía de conjuntos
que es totalmente ordenada por _ .
Decimos que M ¸ / es maximal si no existe X ¸ / tal que M _ X y M , X.
82 4. Números Cardinales
Lema de Zorn . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Sea / una familia no vacía de conjuntos. Si para toda cadena ( _ / se cumple que
_
( ¸ /,
entonces / tiene un elemento maximal.
.. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Para aplicar el lema de Zorn, consideraremos familias de funciones (con cierta propiedad) parcial-
mente ordenadas por extensión. Decimos que la función g extiende a la función f si
dom f _ domg y \x ¸ dom f : f x g x .
Escribimos f _ g para indicar que g es una extensión de f . Como es común en matemáticas, identifi-
caremos una función f con su grafo
Γ
f
¦x, f x [ x ¸ dom f ¦ .
Bajo esta identificación, tenemos que
f _ g sii Γ
f
_ Γ
g
.
Por consiguiente, si T es una familia no vacía de funciones, se cumple que
_
Γ
f
[ f ¸ T
_
es una cadena sii T está totalmente ordenada por extensión.
Más aún, en dicha situación, existe una función bien definida h que satisface
Γ
h

_
f ¸T
Γ
f
y domh
_
f ¸T
dom f .
Por tanto, h está unívocamente determinada al decir que h es una extensión de f para toda f ¸ T y
que el dominio de h es la unión de los dominios de las funciones f ¸ T. Nos referiremos a h como la
unión de la familia totalmente ordenada de funciones T.
Teorema 4.7 Sean A y B conjuntos no vacíos. Las siguientes condiciones son equivalentes:
a Existe una función f : A ÷ B inyectiva.
b Existe una función g : B ÷ A sobreyectiva.
Prueba. a ÷ b Sea f : A ÷ B inyectiva. Fijemos a ¸ A. Definamos g : B ÷ A por
g y
_
f
÷1
y , si y ¸ ran f .
a, en otro caso.
Es fácil verificar que g es sobreyectiva. De hecho, para todo x ¸ A :
g f x x.
b ÷ a Sea g : B ÷ A sobreyectiva. Consideremos la familia
/ ¦ϕ : C ÷ B [ C _ A y \x ¸ C : g ϕ x x¦ .
4.3. Cardinales con el Axioma de Elección 83
Tomemos a ¸ A. Como g es sobre, existe b ¸ B tal que a g b . Sea ϕ : ¦a¦ ÷ B dada por ϕ a b.
Así, ϕ ¸ T y T , ∅.
Ahora, ordenemos parcialmente a T por extensión. Sea ( una cadena de T. Es fácil verificar que
h
_
( ¸ T.
Por el lema de Zorn, existe un elemento maximal f ¸ T.
Afirmamos que dom f B. En caso contrario, existe a ¸ A tal que a / ¸ dom f . Como g es sobre,
existe b ¸ B tal que g a b. Extendamos f del modo obvio:
f
/
f ' ¦a, b¦ .
Luego, f
/
¸ T y que f
/
es una extensión propia de f . Absurdo, pues se contradice la maximalidad de
f en T. Por último, basta notar que f es inyectiva.
Corolario 4.13 Sea A , ∅. Entonces
A es contable sii existe f : A ÷Ninyectiva sii existe g : N ÷ A sobreyectiva.
Ahora, mostremos que todo conjunto infinito tiene un subconjunto enumerable. Primero, necesita-
mos introducir una noción técnica. Diremos que S es un segmento inicial de Nsi
S N o existe n ¸ Ntal que S J
n
.
Teorema 4.8 Si A es infinito, entonces existe f : N ÷ A inyectiva.
Prueba. Sea A infinito. Definamos
T ¦ϕ : S ÷ A [ S es un segmento inicial de N y ϕ es inyectiva¦ .
Es rutinario verificar que el lema de Zorn se aplica a T dando lugar a una función maximal f ¸ T.
Afirmamos que dom f N. En caso contrario, existe n tal que dom f J
n
. Sea B ran f .
Como f es inyectiva, f : J
n
÷ B es biyectiva. Por tanto, B es un subconjunto finito de A. Como A es
infinito, existe a ¸ A ÷B. Definamos
f
/
f ' ¦n 1, a¦ .
Es claro que dom f
/
J
n1
y f
/
es inyectiva. Así, f
/
¸ T extiende propiamente a f , absurdo.
Corolario 4.14 Todo conjunto infinito A contiene un subconjunto enumerable.
En 1888, Richard Dedekind propusó la siguiente definición alternativa de “conjunto infinito”.
Definición Un conjunto A se llama Dedekind infinito si A es equipotente a un subconjunto propio
B A. Un conjunto Dedekind finito es un conjunto que no es Dedekind infinito.
Por el principio del palomar,
Si A es Dedekind infinito, entonces A es infinito.
El recíproco sólo se cumple si asumimos .
84 4. Números Cardinales
Teorema 4.9 Un conjunto A es infinito si y sólo si es Dedekind infinito.
Prueba. Supongamos que A es infinito. Sea E ¦a
n
¦
n
un subconjunto enumerable de A. Luego,
E ÷¦a
0
¦ - Z

- N - E.
Sea B : A ÷¦a
0
¦ A. Notemos que
A ÷E ¨ E ÷¦a
0
¦ ∅ A ÷E ¨ E.
Por el lema 4.1,
B A ÷E ' E ÷¦a
0
¦ - A ÷E ' E A.
Por tanto, A es Dedekind infinito.
Ahora probemos un resultado que tiene muchas aplicaciones en el análisis, el álgebra y la topología.
Primero, enunciemos la versión para conjuntos enumerables.
Teorema 4.10 Sea ¦E
n
¦
n
una sucesión de conjuntos enumerables. Entonces
c

_
n0
E
n
es enumerable.
Prueba. Por , podemos elegir una función biyectiva ϕ
n
: N ÷ E
n
, para cada n.
Definamos g : NN ÷ c por
g m, n ϕ
n
m , para todo n, m ¸ N
2
.
Veamos que g es sobreyectiva.
Sea x ¸ c. Entonces, x ¸ E
k
para algún k. Como ϕ
k
es sobreyectiva, existe i tal que ϕ
k
i x. Luego,
g i, k ϕ
k
i x.
Esto es, x ¸ ran g .
Sea f : N ÷ N N biyectiva. Luego, h g · f : N ÷ c es sobreyectiva. Por tanto, c es con-
table.
Pero, E
1
es un subconjunto infinito de c. Por tanto, c es enumerable.
Ahora, enunciemos la versión para conjuntos contables.
Unión contable de contables es contable . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Supongamos que I es contable y que A
i
es contable para todo i ¸ I. Entonces
/
_
i¸I
A
i
es contable.
.. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Prueba. Si I es finito, aplique inducción matemática. Supongamos que I es enumerable. Sin perdida
de generalidad, podemos tomar I N. También podemos suponer que A
n
_ E
n
y E
n
es enumerable.
Luego, / es un subconjunto de un conjunto enumerable c. Por tanto, / es contable.
4.3. Cardinales con el Axioma de Elección 85
Apliquemos los anteriores teoremas para mostrar la existencia de incontables números trascendentes.
Ejercicio Muestre que Zx es enumerable.
Solución Sea I NN. Para todo i n, m ¸ I, definamos el conjunto
P
i
¦a
n
x
n
a
0
¸ Zx [ [a
0
[ [a
n
[ m¦ .
Dados n, m ¸ N, hay finitas n-tuplas k
0
, . . . , k
n
de números naturales que satisfacen la ecuación
k
0
k
n
m.
(ver sección 5.2). Por tanto, P
i
es finito, para todo i ¸ I. Ahora, es claro que
Zx
_
i¸I
P
i
.
Esto es, Zx es una unión enumerable de conjuntos finitos. Luego, Zx es contable.
Pero es obvio que Zx es infinito. Por tanto, Zx es enumerable.

Decimos que α ¸ C es algebraico si α es solución de una ecuación de la forma px 0, con
px ¸ Zx. En caso contrario, se dice que α ¸ C es trascendente.
Proposición 4.15 (Cantor) El conjunto / de los números algebraicos es enumerable.
Prueba. Dado p x ¸ Zx , definamos el conjunto
A
p
¦α ¸ C [ p α 0¦ .
Por el Teorema Fundamental del Álgebra, todo polinomio con coeficientes reales de grado n tiene a lo sumo
n raíces complejas. Luego, A
p
es finito, para todo p ¸ Zx .
De la definición de número algebraico, se sigue que
/
_
p¸Zx
A
p
.
Así, / es una unión enumerable de conjuntos finitos. Por tanto, / es contable.
Ahora, notemos que Z es subconjunto de / (dado a ¸ Z, tome el polinomio p x x ÷ a. Por lo
cual, / es infinito. Podemos concluir que / es enumerable.
Corolario 4.15 (Cantor, 1874) El conjunto de números trascendentes es no contable.
Prueba. Razonemos por el absurdo y supongamos que C÷/ es contable. Luego,
C /' C÷/
sería contable. Absurdo, pues C - R.
86 4. Números Cardinales
4.4 Aritmética Cardinal
En la sección 4.2, definimos el número cardinal de un conjunto finito. Usando o el axioma de
regularidad (ver [Je03, p.65]), es posible extender la noción de número cardinal a conjuntos infinitos.
Dado que dichos tratamientos son sofisticados y están más alla del alcance de este curso, preferimos
introducir los números cardinales axiomáticamente.
Axiomas de cardinalidad . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Para todo conjunto A existe su número cardinal [A[ de modo que se cumple
(a) Para todo conjunto A y B :
A - B si y sólo si [A[ [B[ .
(b) Para todo conjunto finito A, [A[ es el único n ¸ Npara el cual A - J
n
.
.. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Luego, los cardinales finitos son los números naturales. Si un cardinal κ no es finito, se dice que es
un cardinal infinito (o transfinito).
El cardinal de los conjuntos enumerables se denota por aleph cero:
ì
0
[N[ .
En general, un aleph es el número cardinal de un conjunto bien ordenado infinito.
Introduzcamos las operaciones cardinales.
Definición Supongamos que
κ [A[ y λ [B[
Definimos
suma cardinal κ λ [A ' B[ , si A ¨ B ∅
producto cardinal κ λ [A B[
exponenciación κ
λ

¸
¸
A
B
¸
¸
[¦f [ f : B ÷ A es función¦[
Ejercicio Dados conjuntos arbitrarios A y B, muestre que existen conjuntos A
/
, B
/
tales que
A - A
/
, B - B
/
y A
/
¨ B
/
∅.
Solución Tome A
/
A ¦0¦ y B
/
B ¦1¦ . Sean f : A ÷ A
/
y g : B ÷ B
/
dadas por
f a a, 0 y g b b, 1 .
Es inmediato que f y g son biyectivas. También es claro que A
/
¨ B
/
∅.

4.4. Aritmética Cardinal 87
Por el ejercicio anterior, la definición de suma cardinal tiene sentido. Ahora, por los lemas 4.1, 4.3 y
4.4 de la sección 4.1, las operaciones cardinales están bien definidas (no depende de representantes).
Las operaciones satisfacen las leyes aritméticas usuales (κ, λ y µ denotan números cardinales).
Asociatividad κ λ µ κ λ µ κ λ µ κ λ µ
Conmutatividad κ λ λ κ κ λ λ κ
Neutros κ 0 κ κ 1 κ
Distributividad κ λ µ κ λ κ µ
Leyes de Exponentes κ
λµ
κ
λ
κ
µ
κ λ
µ
κ
µ
λ
µ
_
κ
λ
_
µ
κ
λµ
κ
1
κ
Ejemplo Para todo cardinal κ : κ 0 0 y κ
0
1. En particular, 0
0
1.
Solución Sea A un conjunto de cardinalidad κ. Entonces
A ∅ ∅ y A

¦f [ f : ∅ ÷ A es función¦ ¦∅¦ .
Por tanto, κ 0 [ ∅[ 0 y κ
0
[¦∅¦[ 1.

Proposición 4.16 Para todo conjunto A de cardinalidad κ : [T A[ 2
κ
. En particular, [R[ 2
ì
0
.
Prueba. Es obvio que [¦0, 1¦[ 2. Por la proposición 4.5,
[T A[ [ 2
A
[ [¦f [ f : A ÷ ¦0, 1¦ es función¦[ 2
[A[
2
κ
.
Por último,
[R[ [T N[ 2
[N[
2
ì
0
.

Definamos el orden en los números cardinales mediante la noción de dominancia.
Definición Supongamos que
κ [A[ y λ [B[
Definimos
κ _ λ sii A _ B y κ λ sii A - B.
Luego,
κ λ sii κ _ λ y κ , λ.
Por el lema 4.2 de la sección 4.1, vemos que la anterior definición no depende de los conjuntos A y
B tomados. Esto es, la relación _ en los números cardinales está bien definida. Como vimos, _ es
una relación reflexiva, antisimétrica y transitiva en cualquier colección de conjuntos. Por tanto, _ es
una relación de orden en la clase de los números cardinales. En particular, el teorema de Schröder-
Bernstein y el teorema de Cantor se pueden enunciar del siguiente modo.
88 4. Números Cardinales
Teorema de Schröder-Bernstein . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Sean κ y λ cardinales. Si κ _ λ y λ _ κ, entonces κ λ.
.. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Teorema de Cantor . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Para todo cardinal κ : κ 2
κ
. En particular, ì
0
2
ì
0
.
.. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Veamos cómo se comporta el orden respecto a las operaciones.
Teorema 4.11 Sean κ, λ y µ cardinales. Si κ _ λ, entonces
κ µ _ λ µ, κ µ _ λ µ y κ
µ
_ λ
µ
.
Si además κ , 0 o µ , 0, entonces
µ
κ
_ µ
λ
.
Prueba. Sean A, B y C conjuntos de cardinalidad κ, λ y µ, respectivamente, tales que A _ B. Sin
perdida de generalidad, podemos suponer que A _ B y B ¨ C ∅.Se puede verificar que
A ' C _ B ' C, A C _ B C y A
C
_ B
C
.
Luego, se cumplen las desigualdades enunciadas.
Para la otra desigualdad, primero supongamos que µ 0. Por hipótesis, κ , 0. Luego, A , 0. Por
tanto,
µ
κ
0
κ
[¦f [ f : A ÷ ∅ es función¦[ [ ∅[ 0 _ µ
λ
.
Ahora, supongamos que µ , 0. Luego, C , ∅. Fijemos c ¸ C. Dada una función f : A ÷ C, se
extiende a la función F f : B ÷ C de un modo natural por
F f x
_
f x , si x ¸ A.
c, si x / ¸ A.
Luego, F : C
A
÷ B
C
está bien definida y es inyectiva.
Introducimos ì
0
como notación para el cardinal de N. Debido a la proposición 4.16, el cardinal de
R se denota usualmente por 2
ì
0
. El conjunto R de todos los números reales también se denomina “el
continuo”. Por esta razón, 2
ì
0
se llama el cardinal del continuo.
El siguiente teorema resume algunas propiedades básicas del cardinal ì
0
.
Teorema 4.12 a Para todo cardinal infinito κ : ì
0
_ κ.
b Para todo cardinal κ : κ ì
0
si y sólo si κ es finito si y sólo si κ ¸ N.
c ì
0
ì
0
ì
0
ì
0
ì
0
.
d Para todo natural n : n ì
0
ì
0
.
e Para todo natural n 0 : n ì
0
ì
0
.
4.4. Aritmética Cardinal 89
Prueba. (a) es inmediato del teorema 4.8. (b) se sigue de (a) y de la definición de ì
0
. Por otro lado,
(c) es inmediato de las proposiciones 4.12 y 4.13.
Sea n ¸ N. Como 0 _ n ì
0
, por el teorema 4.11, tenemos que
ì
0
0 ì
0
_ n ì
0
_ ì
0
ì
0
ì
0
.
Si 1 _ n ì
0
, de nuevo por el teorema 4.11, se tiene que
ì
0
1 ì
0
_ n ì
0
_ ì
0
ì
0
ì
0
.
Por último, apliquemos el teorema de Schröder-Bernstein.
Ahora, enunciemos las propiedades aritméticas del cardinal 2
ì
0
.
Teorema 4.13 a n 2
ì
0
ì
0
2
ì
0
2
ì
0
2
ì
0
2
ì
0
n ¸ N .
b n 2
ì
0
ì
0
2
ì
0
2
ì
0
2
ì
0
2
ì
0
n ¸ N, n 0 .
c
_
2
ì
0
_
n

_
2
ì
0
_
ì
0
n
ì
0
ì
ì
0
0
2
ì
0
n ¸ N, n 0 .
Prueba. (a) se sigue de las siguiente sucesión de desigualdades:
2
ì
0
0 2
ì
0
_ n 2
ì
0
_ ì
0
2
ì
0
_ 2
ì
0
2
ì
0
2 2
ì
0
2

0
2
ì
0
.
por el teorema de Schröder-Bernstein.
(b) Análogamente, tenemos que
2
ì
0
1 2
ì
0
_ n 2
ì
0
_ ì
0
2
ì
0
_ 2
ì
0
2
ì
0
2
ì
0
ì
0
2
ì
0
.
(c) Tenemos que
2
ì
0
_
_
2
ì
0
_
n
_
_
2
ì
0
_
ì
0
2
ì
0
ì
0
2
ì
0
.
Por otro lado,
2
ì
0
_ n
ì
0
_ ì
0
ì
0
_
_
2
ì
0
_
ì
0
2
ì
0
ì
0
2
ì
0
.

Corolario 4.16 a El conjunto de sucesiones infinitas de números naturales tiene cardinalidad 2
ì
0
.
b El conjunto de sucesiones infinitas de números reales tiene cardinalidad 2
ì
0
.
El siguiente teorema es muy útil para determinar la cardinalidad de subconjuntos de R.
Teorema 4.14 Sean A y B conjuntos tales que A _ B. Si [A[ ì
0
y [B[ 2
ì
0
, entonces
[B ÷ A[ 2
ì
0
.
Prueba. Primero, notemos que [B ÷ A[ ì
0
. En caso contrario,
2
ì
0
[B[ [A ' B ÷ A[ [A[ [B ÷ A[ _ ì
0
ì
0
ì
0
, absurdo.
Sea C un subconjunto enumerable de B ÷ A. Luego,
A ¨ C ∅ y [A ' C[ [A[ [C[ ì
0
ì
0
ì
0
[C[ .
Por tanto,
[B[ [B ÷A ' C[ [A ' C[ [B ÷ A ÷C[ [C[ [B ÷ A[ .
Luego, [B ÷ A[ [B[ 2
ì
0
.
90 4. Números Cardinales
Corolario 4.17 a El conjunto de todos los números irracionales tiene cardinalidad 2
ì
0
.
b El conjunto de todos los números trascendentes tiene cardinalidad 2
ì
0
.
Los anteriores resultados muestran la importancia del número cardinal 2
ì
0
. Luego, no es sorpren-
dente que el problema de determinar la magnitud de 2
ì
0
fuese tan importante para Cantor.
Por último, usaremos el lema de Zorn para mostrar que los números cardinales satisfacen la ley de
tricotomía. En 1915 Friedrich Hartogs probó que la ley de tricotomía implica [Gi02, p. 551]. Por tanto,
la siguiente proposición es equivalente a .
Proposición 4.17 a Sean A y B conjuntos. Entonces A _ B o B _ A.
b Sean κ y λ cardinales. Entonces κ _ λ o λ _ κ
Prueba. Sin perdida de generalidad, podemos tomar A, B , ∅. Sea
T ¦ϕ : C ÷ B [ C _ A y ϕ es inyectiva¦ .
ordenada por extensión. Es fácil verificar que si ( _ T es una cadena, entonces

( ¸ T. Por el lema
de Zorn, existe una función f : C ÷ B que es maximal en T.
La maximalidad de f implica que C A o que f es sobre. En caso contrario, existen a ¸ A y b ¸ B
tales a / ¸ dom f y b / ¸ ran f . Luego, la función inyectiva f
/
f '¦a, b¦ ¸ T sería una extensión
propia de f , absurdo.
Si C A, entonces f : A ÷ B es inyectiva; esto es, A _ B. En caso contrario, f : C ÷ B sería sobre.
Por el teorema 4.7, existe f : B ÷ C _ A inyectiva. Luego, B _ A.
La Hipótesis del Continuo
En diciembre de 1873 Cantor descubrió que la cardinalidad de Nes menor que la cardinalidad de R :
ì
0
2
ì
0
.
Su prueba, mediante intervalos encajados, apareció en el primero de sus artículos sobre la naciente
teoría de conjuntos que publicó en el Journal de Crelle. El título mencionaba "una propiedad del
concepto [Inbegriff ] de todos los números reales algebraicos", a saber, que eran enumerables. En 1891,
él ofreció otra demostración de que los números reales no eran enumerables usando su ingenioso
argumento de la diagonal. Sin embargo, estas pruebas no respondían a la pregunta de si existía un
número cardinal κ tal que
ì
0
κ 2
ì
0
.
En su segundo artículo (1878), Cantor estudió la cardinalidad de los subconjuntos de R y R
n
con-
cluyendo que no hay cardinales entre ì
0
y 2
ì
0
(ver [Ca55, p. 45] y [Gr00, p. 89]). Esta es la primera vez
que Cantor enunciaba la conjetura que se conocería más tarde como la Hipótesis del Continuo
2
ì
0
ì
1
. ()
Durante décadas, Cantor intentó infructuosamente probar . A pesar de estos fracasos, él siempre
creyo en la validez de su conjetura.
Consciente de la relevancia de , David Hilbert la ubicó como el primero de los 23 problemas
que propusó en su famosa conferencia del Segundo Congreso Internacional de Matemáticos (París,
4.4. Aritmética Cardinal 91
1900). Hilbert consideraba esta conjetura como uno de las preguntas abiertas fundamentales que los
matemáticos debían atacar durante las siguientes décadas e inclusive llegó a proponer un programa
para su prueba. Él sugirió que inicialmente se debería demostrar otra de las conjeturas de Cantor; a
saber, cualquier conjunto se puede ordenar bien.
A principios del siglo veinte, Ernst Zermelo comenzó a trabajar en los problemas de la teoría de
conjuntos; en particular, consideró la idea de Hilbert como punto de partida para una resolución de
. En 1902 Zermelo publicó su primer trabajo en esta área, relacionado con la adición de cardinales
transfinitos. Dos años más tarde, en 1904, tuvó éxito al dar el primer paso en el cámino sugerido por
Hilbert cuando demostró el Teorema del Buen Orden (todo conjunto se puede ordenar bien).
Para esta prueba, Zermelo introdujo el Axioma de Elección (), como un "principio lógico inob-
jetable", que le permitía construir conjuntos mediante inducción transfinita. De hecho, es equiva-
lente al Teorema del Buen Orden; lo cual, significa que es necesario usar este axioma. En 1905, Zermelo
comenzó a axiomatizar la teoría de conjuntos y, en 1908, publicó sus resultados a pesar de su fracaso
para obtener una prueba de la consistencia de su sistema axiomático. En 1922, Adolf Fraenkel y Tho-
ralf Skolem independientemente mejoraron la propuesta de Zermelo. El sistema resultante se conoce
como los axiomas de Zermelo-Fraenkel ().
En el siguiente Congreso de Matemáticos (Heidelberg, 1904), el matemático hungaro Julius König
anunció que era falsa al haber obtenido una prueba de que no podía existir un buen orden para
R. El anuncio fue tan sensacional y ampliamente reportado por la prensa, que se decidió cancelar
todas las otras actividades para que todos pudiesen escuchar su conferencia. En su demostración,
König aplicaba un teorema probado en la tesis de doctorado de Felix Bernstein. Sin embargo, este
teorema no era tan válido, en general, como Bernstein había afirmado. Al poco tiempo, Zermelo había
hallado el error. En 1905 Bernstein publicó una breve nota corrigiendo su teorema y König retiró su
afirmación.
En 1908 Felix Hausdorff propuso considerar una generalización de al enunciar su Hipótesis del
Aleph
\α 2
ì
α
ì
α1
. ()
es equivalente a la afirmación que actualmente se conoce como la Hipótesis Generalizadada del
Continuo (para todo cardinal κ, no hay un cardinal entre κ y 2
κ
:
\κ ¬λ κ λ 2
κ
. ()
Después de los anteriores esfuerzos en vano por probar o refutar , se empezo a creer que quizás el
cardinal del continuo era mayor que cualquier aleph. Pero, en 1915, Friedrich Hartogs mostró que a
todo cardinal κ se le podía asociar un aleph, su número de Hartogs, ì κ , tal que
ì κ κ.
Por tanto, se podía concluir que no existía un cardinal que fuese mayor que todos los alephs. Además,
la anterior propiedad le permitio a Hartogs probar que la ley de Tricotomía para cardinales implica
.
En un artículo de 1925, Alfred Tarski afirmó que implica . Sin embargo, Tarski no probaba
su afirmación, ni suministraba sugerencia para una posible prueba. Más adelante, en 1947, Wacław
Sierpi ´ nski demostró la conjetura de Tarski, lo cual establecía por primera vez una clara conexión entre
y . Cabe destacar que la prueba de Sierpi ´ nski se obtenía mediante una versión más refinada
del teorema de Hartogs. Para más detalles se puede consultar [Gi02] o [Sm96].
En 1938, Kurt Gödel probó que y son consistentes con . Veinticinco años después, Paul
Cohen logró mostrar que las negaciones de y de también son consistentes con estos axiomas. Al
tomarse juntos, estos dos resultados nos dicen que la Hipótesis del Continuo y el Axioma de Elección
son independientes de los axiomas de Zermelo-Fraenkel.
Apéndice B
Pruebas alternativas del Teorema de
Schröder-Bernstein
Primera Prueba
Primero notemos que no hay perdida de generalidad si suponemos que A ¨ B ∅. (ejercicio: ex-
plique por qué). Por tanto, fijemos conjuntos disjuntos A, B y funciones inyectivas
f : A ÷ B y g : B ÷ A.
Ahora, definamos J : A ' B ÷ A ' B por
J x
_
f x , si x ¸ A.
g x , si x ¸ B.
Se puede verificar fácilmente (ejercicio) que J es una función bien definida, inyectiva y que mapea A en B
y a B en A.
Ahora, definamos una relación binaria E para todo x, y ¸ A ' B por
xEy si y sólo si ¬p, q ¸ NJ
p
x J
q
y .
De nuevo, es fácil mostrar (ejercicio) que E es una relación de equivalencia en A ' B. Denotemos por E
x
la clase de equivalencia de x ¸ A ' B bajo E.
Diremos que z ¸ A es un origen si z / ¸ ran J ¦J x [ x ¸ A ' B¦ .
Lema B.1 a Si z ¸ E
x
es un origen, entonces
E
x
E
z
¦J
p
z [ p ¸ N¦ .
b Si E
x
¨ B no tiene un origen, entonces f mapea E
x
¨ A biyectivamente sobre E
x
¨ B.
c Si E
x
¨ B tiene un origen, entonces g mapea E
x
¨ B biyectivamente sobre E
x
¨ A.
Prueba. (a) Por definición de E, J
p
z Ez para todo p ¸ N. Luego,
¦J
p
z [ p ¸ N¦ _ E
z
E
x
.
Sea yEz. Luego, existen m, n ¸ N tales que J
m
z J
n
y . Tenemos que m _ n, pues, en caso
contrario, n ÷ m ÷ 1 ¸ N y z J
_
J
n÷m÷1
y
_
, lo cual contradice que z es un origen. Por tanto,
m÷n ¸ Ny y J
m÷n
z . Así,
E
x
E
z
_ ¦J
p
z [ p ¸ N¦ .
130 Apéndice B. Pruebas alternativas del Teorema de Schröder-Bernstein
(b) Es fácil ver f siempre mapea E
x
¨ A inyectivamente en E
x
¨ B (ejercicio). Ahora, sea b ¸ E
x
¨ B.
Como b no es un origen, existe a ¸ A tal que b J a f a . Luego, aEbEx. Por lo cual, a ¸ E
x
¨ A.
(c) Sea b ¸ B un origen en E
x
. Por la parte (a), tenemos que
E
x
¦J
p
b [ p ¸ N¦ .
Es fácil de verificar (ejercicio) que para todo n :
E
x
¨ A
_
J
2n1
b [ n ¸ N
_
, E
x
¨ B
_
J
2n
b [ n ¸ N
_
y g
_
J
2n
b
_
J
2n1
b .
La conclusión se sigue inmediatamente de lo anterior (ejercicio).
Para probar el teorema de Schröder-Bernstein, definamos una función h : A ÷ B por
h x
_
g
÷1
x , si E
x
¨ B tiene un origen.
f x , en caso contrario.
Sea x ¸ A tal que E
x
¨ B tiene un origen. Por el lema anterior, g mapea E
x
¨ B biyectivamente sobre
E
x
¨ A. Como x ¸ E
x
¨ A, existe un único y ¸ E
x
¨ B tal que g y x. Así, h x g
÷1
x y está
definido. Por tanto, h es una función bien definida.
Es claro que h mapea a A en B y que h x ¸ E
x
. Mostremos que h es inyectiva en A.
En efecto, sean x, x
/
¸ A tal que h x h x
/
. Dado que
x
/
Eh
_
x
/
_
h x ¸ E
x
,
tenemos que E
x
E
x
/ . Por tanto, las definiciones de h x y h x
/
ocurren en el mismo caso. Si E
x
¨ B
tiene un origen, entonces
g
÷1
x h x h
_
x
/
_
g
÷1
_
x
/
_
.
Si E
x
¨ B no tiene un origen, entonces
f x h x h
_
x
/
_
f
_
x
/
_
.
En ambos casos, podemos concluir que x x
/
.
Ahora, mostremos que h es sobreyectiva.
Sea y ¸ B. Supongamos que E
y
¨ B tiene un origen. Sea x g y ¸ A. Luego, xEy y E
x
E
y
. Así,
E
x
¨ B tiene un origen. Por tanto,
h x g
÷1
x y.
Supongamos que E
y
¨ B no tiene un origen. Por el lema 1 (b), existe x ¸ E
y
¨ A con f x y. De
nuevo, xEy y E
x
E
y
. Así, E
x
¨ B no tiene un origen. Por tanto,
h x f x y.
En ambos casos, y ¸ ran h .
Por tanto, h es biyectiva. Luego, A - B.
131
Segunda prueba
A continuación bosquejamos otra prueba del teorema de Schröder-Bernstein [Hr99], [Sm96]. Esta
prueba usa un lema notable debido a Knaster y Tarski. De hecho, usa un caso especial (el lema se
puede generalizar a retículos completos). Primero, necesitamos algo de terminología.
Sea F : T A ÷ T A . Decimos que F es monótona si X _ Y _ A implica que F X _ F Y .
Un conjunto X _ A se denomina un punto fijo de F si F X X.
Lema del Punto Fijo Toda función monótona tiene un punto fijo.
Bosquejo. Sea F : T A ÷ T A monótona. Tome los conjuntos
/ ¦X _ A [ F X _ X¦ , ∅ y X

/.
Se tiene que
X ¸ /, F
_
X
_
¸ / y F
_
X
_
X.
Por tanto, F tiene un punto fijo.
Lema B.2 Si C
1
_ D _ C y C - C
1
, entonces C - D.
Bosquejo. Use el lema del punto fijo del siguiente modo.
Dada ϕ : C ÷ C
1
biyectiva, sea F : T C ÷ T C definida por
F X C ÷D ' ϕ X .
Como F es monótona, sea S un punto fijo de F; es decir,
S C ÷D ' ϕ S .
Defina una biyección ψ : C ÷ D por
ψx
_
ϕ x , si x ¸ S.
x, si x / ¸ S.
Por tanto, C - D.
Para finalizar, notemos que
g f A _ g B _ A.
Como f y g son inyectivas, se cumple que
A - g f A y B - g B .
Por el lema anterior, A - g B - B.
Tercera prueba
Primero necesitamos un lema debido a Banach [Dr96, p. 43].
Lema B.3 Si f : A ÷ B y g : B ÷ A son funciones inyectivas, entonces existe S _ A tal que
g B ÷ f S A ÷S.
132 Apéndice B. Pruebas alternativas del Teorema de Schröder-Bernstein
Prueba. Sean ϕ g · f : A ÷ A y T A ÷g B . Ahora, tomemos
S T ' ϕ T ' ϕ ϕ T '
y notemos que S T ' ϕ S . Dado que g es inyectiva, se cumple que para todo y ¸ B :
y / ¸ f S sii g y / ¸ g · f S ϕ S .
Dado que g y / ¸ T, esto implica que g y / ¸ T ' ϕ S S. Así para todo y ¸ B :
y ¸ B ÷ f S sii g y ¸ A ÷S.
Esto es, g B ÷ f S A ÷S.
Para completar la prueba del teorema de Schröder-Bernstein, tomemos S como en el lema B.3.
Notemos que
g
÷1
A ÷S B ÷ f S .
Definamos h : A ÷ B por
h x
_
f x , si x ¸ S.
g
÷1
x , si x / ¸ S.
Las propiedades de S implican que h es inyectiva. Como S ¨ A ÷S ∅, se cumple además que
h A h S ' A ÷S h S ' h A ÷S f S ' g
÷1
A ÷S f S ' B ÷ f S B.
Esto es, h es sobreyectiva. Por tanto, h es biyectiva y A - B.
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