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Física I

Errores e Incertezas /1

ERRORES E INCERTEZAS Generalidades
Ninguna medición es absolutamente exacta. En este sentido puede decirse que ninguna medición será totalmente cierta debido a las limitaciones instrumentales y humanas. Para poder acotar la validez de una medición debe conocerse algo acerca de los probables errores e incertezas involucrados en el proceso de medición. En general, dichos valores están provocados por el sistema que componen el fenómeno a medir, el instrumento utilizado y el experimentador. Por errores entendemos que son aquellas “equivocaciones” que se comenten durante el desarrollo del experimento y que pueden ser corregidas. Por ejemplo, equivocaciones en los cálculos o que el observador tenga problemas de visión. Las incertezas, en cambio, son todos aquellos factores que intervienen en el proceso de medición, ya sean pertenecientes al fenómeno, al instrumento o al observador, y que no son posibles de eliminar del proceso. Esto fija en la medición tomada una cota de valores en los cuales se puede “asegurar” su validez. Los factores que producen incertezas en la medición pueden ser: paralaje en la medición, fluctuaciones de las condiciones del entorno (por ejemplo las condiciones climáticas), sensibilidad, calibración, repetibilidad, ruido, inercia, clase, meniscos, escala y apreciación del instrumento, entre otros. Como los fines de los laboratorios que se realizarán son puramente didácticos y relativos al aprendizaje de conceptos, y no al desarrollo de una investigación que necesite rigor científico, nos limitaremos a trabajar con una cota de incerteza solamente determinada por la apreciación del instrumento. De todas formas, cuando se realice un experimento es el experimentador quien debe tomar todos los recaudos para disminuir los errores y cotas de incertezas propios de su experimento. Cuanto mejor controladas estén estas variables, mejor y más fiables serán las mediciones.

Reglas para expresar una medida y su incerteza
Toda medida debe ir seguida por la unidad, obligatoriamente del Sistema Internacional de Unidades de medida. Cuando un experimentador mide una magnitud, debe tener gran cuidado para no producir una perturbación en el sistema que está bajo observación. Por ejemplo, cuando medimos la temperatura de un cuerpo, lo ponemos en contacto con un termómetro. Pero cuando los ponemos juntos, algo de energía o "calor" se intercambia entre el cuerpo y el termómetro, dando como resultado un pequeño cambio en la temperatura del cuerpo que deseamos medir. Así, el instrumento de medida afecta de algún modo a la cantidad que deseamos medir. Además todas las medidas están afectadas en algún grado por una incertidumbre experimental debido a las imperfecciones inevitables del instrumento de medida, las limitaciones impuestas por nuestros sentidos que deben registrar la información, y el medio en el cual se desarrolla la medición. Todo resultado experimental o medida realizada en el laboratorio debe ir acompañada del valor estimado de su incerteza y de las unidades empleadas. Por ejemplo, al medir una cierta distancia hemos obtenido: 297 mm ± 2 mm. De este modo entendemos que el valor real de dicha magnitud está entre 295 mm y 299 mm. Las incertezas se deben expresar con una única cifra significativa. Solo en casos excepcionales puede aparecer una segunda cifra 5 o 0. La última cifra significativa en el valor de una medición debe corresponder al mismo orden de magnitud que su incerteza (décimas, centésimas, etc.), expresadas en las mismas unidades. Expresiones incorrectas: 23.463 cm ± 0.165 cm

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43.1267 m ± 0.06 m 345.2 m ± 3 m Expresiones correctas: 23.5 cm ± 0.2 cm 43.13 m ± 0.06 m 345 m ± 3 m

Medición directa
Un experimentador que haga la misma medida varias veces no obtendrá, en general, el mismo resultado, no sólo por causas imponderables como variaciones imprevistas de las condiciones de medida (temperatura, presión, humedad, etc.) sino también por las variaciones en las condiciones de observación del experimentador. Cada medida tiene asociada una incertidumbre. Esto determina en la medición un rango o cota en la cual no se puede asegurar donde está el valor real. Un ejemplo simple es aquel en el que se mide con una cinta métrica. La medida buscada puede encontrarse justo en medio de dos de las líneas que me marcan los milímetros: ¿qué valor se acepta como válido? Por esto decimos que el resultado de una medición tiene tres elementos fundamentales: su valor más probable o valor medio, su incerteza asociada y sus correspondientes unidades. En este sentido todo resultado debe ser expresado en la forma: xi ± ∆xi con las unidades que correspondan. En primer lugar diferenciaremos entre instrumento analógico y digital. Instrumento analógico es aquel que presenta una “escala visible” con la cual determinar la medición. Ejemplos son la cinta métrica, el calibre, el barómetro de mercurio, el cronómetro analógico y el amperímetro analógico, entre otros. En cambio, se entiende por instrumento digital a aquel que presenta la medición en forma de una lectura numérica como resultado de un proceso interno del instrumento. Ejemplos típicos son el cronómetro digital, el multímetro digital (tester digital), balanza digital, etc. valor “medido” Definiremos a la apreciación del instrumento como la menor división en la escala o la diferencia entre dos mediciones consecutivas. Por ejemplo la apreciación de una cinta métrica es de 1 mm y la de un calibre puede ser de 2 cm 3 cm 4 cm 0.1 mm. Cuando la medición se realiza con un instrumento analógico es común que el evento a medir marque en el instrumento un valor “entre” las líneas que separan la escala (ver figura). Cuando esto suceda el experimentador debe estimar el valor de la medición. A la incertidumbre de esta medición se le asignará la mitad de la apreciación. Por ejemplo, el valor de la medición en la figura sería: 3.25 cm ± 0.05 cm Aquí como el valor se encontraba entre 3.2 cm y 3.3 cm se estimó el valor x=3.25 cm; además la apreciación del instrumento es 1 mm = 0.1 cm y le asignamos la mitad del valor a su incertidumbre, ∆x = 0.05 cm. Cuando la medición se realiza con un instrumento digital no es posible hacer una estimación ya que el instrumento nos da la medida asociada al evento observado. En este caso se asigna a la incertidumbre el valor de la apreciación del instrumento. Por ejemplo si tenemos un cronómetro con una apreciación de un milisegundo (1 ms) y el resultado de la medición es x=23.448 s, el resultado de la medición se expresa como:

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23.448 s ± 0.001 s donde el valor real de la magnitud queda incluida en el intervalo: 23.447 s ≤ x ≤ 23.449 s Muchas veces, para mejorar la calidad de nuestros resultados o por las características propias del fenómeno, es necesario tomar una misma medición varias veces y considerar como valor más probable al promedio de estas

n donde xi representa el resultado de cada medición y n es el número total de mediciones realizadas. Ahora aparecerá una nueva forma para la consideración del valor de incertidumbre que está asociada con las fluctuaciones de los datos en torno a su valor promedio. Para calcular la cota de incerteza asociada al cálculo de un promedio se utiliza la desviación cuadrática media σ, que es la raíz cuadra del promedio de las desviaciones de los datos al cuadrado: σ=

x=

∑ xi
i =1

n

∑ (xi − x ) 2
i =1

n

n Y a partir de este cálculo, se debe comparar el valor de la incerteza asociada a la estadística del problema (σ) con el que está asociado al instrumento en sí y se asignará como valor de incerteza al mayor entre los dos. Si el valor de la desviación cuadrática media es menor al valor de incerteza instrumental, quiere decir que las fluctuaciones de los datos son menores que la incertidumbre instrumental, y por lo tanto la incerteza del valor medio será igual a la incerteza de cada medición, ∆xi. En este caso no se justifica tomar muchas mediciones porque lo que limita la calidad de los resultados es el instrumento. Si el valor de la desviación cuadrática media es mayor a la incerteza instrumental, se tomará a la incerteza estadística, σ, como la incerteza de la medición, conviniendo en este caso tomar muchas mediciones. De esta manera queda asegurado que la cota de incerteza contiene al valor “real” de la medición.
Ejemplo: supongamos que disponemos de un cronómetro que permite conocer hasta las décimas de segundo y que medimos un determinado tiempo, t, cuatro veces. Los resultados han sido: 6.3 s, 6.2 s, 6.4 s, y 6.2 s. Calculamos el valor medio:

t=

6.3 s + 6.2 s + 6.4 s + 6.2 s = 6.275 s 4

la desviación cuadrática media será:

(6.3 − 6.275) 2 + (6.2 − 6.275) 2 + (6.4 − 6.275) 2 + (6.2 − 6.275) 2 σt = = 0.0829 s 4 este valor se expresa con una sola cifra significativa, σt = 0.08 s. Aquí vemos que la incerteza estadística es menor que la incerteza instrumental, que es 0.1 s, por lo que se considera a esta última como la incerteza en la medida y se redondea el valor medio, por lo que el resultado final de la medida es:
t = 6.3 s ± 0.1 s

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Medición indirecta: Propagación de incertidumbres
En general, la medición de un fenómeno es indirecta, es decir que se conoce el valor de una magnitud por medio de la medición de otras que están relacionadas con la primera a través de una expresión matemática de vínculo. En este caso, es necesario conocer la forma en que el grado de incerteza se refleja en el resultado final de las mediciones, es decir cómo se propagan las incertezas individuales de cada medición en el resultado final de la medición. Para esto contamos con el concepto matemático de diferencial total de una función que, con algunas consideraciones, nos ayuda a expresar la incerteza de la medición indirecta. Supongamos que tenemos que calcular el valor de una magnitud z que depende de otras dos magnitudes x e y, z=f(x,y) Una vez que se miden los valores x ± ∆x e y ± ∆y se desea saber cuál será además el valor de la incerteza de z, ∆z. La diferencial total de una función nos determina cómo varía esta función respecto a las variables independientes: ∂f ∂f dz = dx + dy ∂x ∂y Acotando el máximo de esta variación puede escribirse que la incertidumbre en la medición de la magnitud z a través de z = f ( x , y ) será:
∂f ∂f ∆ x+ ∆y ∂x ∂y Ejemplo: supongamos que tenemos las mediciones directas de velocidad y masa de un cuerpo: v = 12.5 cm/s ± 0.1 cm/s ∆z=

m = 53.3 g ± 0.1 g y queremos calcular la cantidad de movimiento p mediante la relación de vínculo p=mv Para calcular la incertidumbre asociada al valor calculado m v = 666 g cm/s debemos calcular ∂p ∂p ∆p= ∆v+ ∆m ∂v ∂m donde entonces ∆p = m ∆v + v ∆m = 6.58 g cm/s Siguiendo las reglas anteriores para la presentación de resultados, el valor de la cantidad de movimiento será: p = 666 g cm/s ± 7 g cm/s Nótese que el producto de la masa por la velocidad según los datos presentados es 666.25 pero fue redondeado a 666 para ser coherente con su incerteza.
∂p =m ∂v

y

∂p =v ∂m

Incertidumbre relativa

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Muchas veces es mejor expresar el resultado y acompañarlo con su incerteza relativa. Por ejemplo, supongamos que la persona A mide el largo de una cuadra, 101 m ± 1 m. En otro caso la persona B mide el ancho de un escritorio, 64.05 cm ± 0.05 cm. Luego nos preguntamos, ¿quién realiza una “mejor” medida?. La persona A posee una incerteza de 0.009 m por cada metro medido, mientras que B posee una incerteza de 0.0007 cm por cada centímetro medido. En este sentido se puede decir que B midió mejor que A porque su incerteza relativa es menor. La incerteza relativa se calcula como δx = ∆x / x y varía para cada medición realizada. También debe notarse que esta es una cantidad adimensional (no tiene unidad), no como la incerteza absoluta ∆x que es una cantidad dimensional. Si hacemos δx × 100 tendremos la incerteza porcentual de la medición. En el ejemplo serán 0.9 % y 0.07 % respectivamente. La incertidumbre relativa es de suma importancia porque permite evaluar la calidad de la medición realizada. Es el único parámetro que permite saber que tan bueno o malo fue el resultado obtenido, siendo por esto esencial a la hora de sacar las conclusiones propias del laboratorio.

Consideraciones generales
Debe recordarse siempre que la presentación de un resultado en un informe nunca debe carecer de su valor de incerteza y la unidad de medida. Además debe especificarse en el informe el origen de dicha incerteza, es decir cómo se asignaron los valores a las incertezas presentadas y los cálculos que se realizaron para la propagación de incertezas (al menos un ejemplo). Por lo demás, se aconseja que en el cuaderno u hoja de anotaciones siempre se anoten las apreciaciones de los instrumentos utilizados, y toda característica adicional que pueda servir, en el momento de realizar la medición para no tener, después, que intentar buscar estos datos a la hora de hacer los cálculos. Una medición ordenada culmina con una buena presentación de informe.

Conveniencia del cálculo de incertezas
Cuando se realiza una actividad experimental nos enfrentamos con el problema no sólo de planificar la o las experiencias correspondientes, sino también el de elegir el instrumental más adecuado. ¿Una regla, un termómetro? ¿Cuáles son los instrumentos mas adecuados? Por otra parte también se plantea un problema económico, pues no es lo mismo el costo de una regla dividida en cm que otra dividida en medio mm. Si necesitamos medir la masa de un cuerpo, recurrimos a una balanza: ¿cuál elegimos?, o mas grave aún ¿cuál compramos? No es lo mismo una balanza que aprecie el medio gramo que otra que asegura el décimo de miligramo. El cálculo de incertezas nos puede ayudar en esta elección. Veamos un ejemplo: se quiere determinar el calor específico de una sustancia que no se disuelve en agua. Podemos recurrir al calorímetro de mezclas (que es como un termo). 1) Calentamos el cuerpo de masa m, cuyo calor específico queremos calcular, hasta 100°C (por ejemplo en agua o vapor de agua en ebullición) 2) En el calorímetro de mezclas se coloca una masa de agua M (¿grande o pequeña?: el cálculo de incertezas nos lo dirá). Se leerá la temperatura inicial del agua del calorímetro Ti (¿qué termómetro emplear?) 3) Se retira el cuerpo caliente y se lo introduce en el agua del calorímetro. Se moverá el agitador para que la elevación de la temperatura del agua se haga uniforme, hasta que se logre la temperatura final del calorímetro Tf. No conviene que esa elevación de

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temperatura sea muy grande, pues si no la pérdida de calor al ambiente puede ser importante; en ese sentido es conveniente que el agua del calorímetro no se eleve más de dos grados. La cantidad de calor perdido por el cuerpo es: ∆Q = c m (T f − 100º C ) ; donde c es el calor específico del cuerpo. La cantidad de calor ganado por el calorímetro es: ∆Q' = c' ( M + π )(T f − Ti ) ; donde c’ es el calor específico del agua y π el denominado equivalente en agua del calorímetro que es una masa equivalente de agua que tiene la misma capacidad calorífica que el agua y que se determina experimentalmente. Como ∆Q = ∆Q’ c= Selección del instrumental: De realizar la propagación de incerteza para la expresión anterior resulta: c' ( M + π )(T f − Ti ) m(100 − T f )

ε c = ε ( M +π ) + ε (T f −Ti ) + ε m + ε (100−T f )
∆c ∆( M + π ) ∆(T f − Ti ) ∆m ∆(100 − T f ) = + + + (T f − Ti ) (100 − T f ) c M +π m Pero: ¿qué masa M de agua empleamos en el calorímetro? Conviene que la temperatura del agua del calorímetro se eleve poco para que la pérdida de calor al ambiente sea pequeña; luego M debe ser grande por ejemplo M = 1000 g (Cuando se procura mantener moderada la sobre elevación de la temperatura, para reducir así al mínimo la pérdida de calor al ambiente, debe no exagerarse esa precaución, porque si la sobre elevación es pequeña, será difícil medirla con error aceptable. Existe un compromiso entre ambos extremos). Pero: ¿que termómetro empleamos? Como debemos calcular: ∆(T f − Ti ) (T f − Ti ) , conviene que (T f − Ti ) sea grande, pero por otra parte hay

que tener en cuenta lo que decíamos anteriormente, la experiencia indica que (T f − Ti ) debe ser de mas o menos 2°C, pero como ∆(T f − Ti ) = ∆T f + ∆Ti , si empleamos un termómetro dividido en grados, aún cuando estimemos el medio grado, tendremos ∆(T f − Ti ) = 1º C Luego, ∆(T f − Ti ) (T f − Ti ) = 0.5 => ε (T f −Ti ) = 50 % ¡Precisión pobre!

¿Qué debemos hacer? Reemplazar el termómetro que pensábamos emplear en el calorímetro por otro al 1/100°C (un Beckman) en cuyo caso

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ε (T f −Ti ) = 0.02/2 = 0.01

=>

ε (T f −Ti ) % = 1%

Si no es posible obtener este termómetro no debemos preocuparnos en medir las masas con una buena balanza: nos bastará con emplear una balanza comercial cualquiera. Este ejemplo muestra la utilidad de la propagación de incertezas, nos anticipa con qué medir, para obtener buenos resultados.