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Juan Eriberto Jauregui Cordero Ponencia LAS PROPUESTAS PEDAGOGICAS PARA LA EDUCACION INDIGENAL a) Las primeras propuestas de educación

indigenal Habrá que recordar que durante el periodo colonial español, la educación del indígena estaba totalmente dirigido a las familias de los caciques que contaban con escuelas especiales de educación. Con el nacimiento de la republica la situación del indígena no había cambiado a lo que ocurrió en el periodo colonial. Serán las propias comunidades indígenas las que vean la necesidad de que la educación llegue a sus comunidades. Un ejemplo claro nos la darán varias comunidades como la de Tahua ubicada en la provincia de Lipez, del departamento de Potosí, que para la década de 1880 ya estaban solicitando a las autoridades la instalación de una escuela para niños. Como nos dice el historiador Roberto Choque Canqui, la minoría criolla mestiza coloco a las comunidades indígenas al margen de la sociedad civil. El indígena se vio restringido en su derecho a acceder a la educación, por lo que era difícil pensar en una educación indigenal. A mediados del siglo XIX, empezaron a surgir intereses en favor de la educación indigenal que provenía de políticos próximos a las reivindicaciones indígenas. Narciso Campero analiza algunos elementos de su propuesta de una “gran escuela central”. Nataniel Aguirre trato de buscar la mejor situación social del indígena, que estaba sujeto al pongueaje y otras formas serviles de explotación. b) El ayllu como propuesta de educación. La estructura prehispánica del ayllu que sobrevivió a la conquista española y a la republica criolla servirá de base para que se empiece a plantearse la educación del indígena a través del ayllu como estructura social. Las propuestas de la Asociacion Pro Indígena, que venían desde el Perú, se observa que el núcleo central para una propuesta educativa iba a salir del ayllu. Esto ocurría para 1908, cuando recién se estaba poniendo en práctica las ideas liberales en la Bolivia de comienzos del siglo XX. Autoridades de gobierno como Juan Misael Saracho, mediante ley en 1906 ofreció un premio monetario a personas particulares que establecieran escuelas para indígenas. Ante la ausencia de respuesta se decidió nombrar maestros ambulantes. Las escuelas ambulantes para los centros poblados indígenas fueron los primeros mecanismos de alfabetización en castellano. Los educadores ambulantes debían recorrer constantemente centros poblados dando lecciones periódicas, en periodos de quince días. Para solucionar algunos problemas pedagógicos se vio la necesidad de instalar Escuelas Normales que debían capacitar a maestros. La Escuela Normal de Umala, fundada en 1915, tenía el gran problema que estaba ubicada en una región con poca población indígena. Se buscó trasladar a Pucarani que ofrecía ventajas para la existencia de una escuela agrícola. El establecimiento de las escuelas indigenales en Bolivia fue una de las acciones educativas de mayor importancia en la historia de la educación indígena. Entre estas escuelas se debe resaltar a las escuelas normales rurales, que van a ir fundándose en varias regiones del nuestro país. Estas primeras escuelas normales rurales habían sido situadas en lugares bastante estratégicos. Las primeras fueron las de Umala en el altiplano paceño; Sacaba en el valle cochabambino y Puna en una región intermedia entre el altiplano y los valles de Potosí. Como podemos ver estaban destinados a la población de habla aymara y quechua. Posteriormente se pensaran

implementar estas escuelas normales en el oriente especialmente dedicados a los grupos de origen guarani. Estas escuelas normales rurales (de Umala, Sacaba y Puna) no pudieron lograr sus aspiraciones pedagógicas porque no contaban con una infraestructura adecuada, los profesores encargados para la formación de preceptores indígenas no estaban debidamente capacitados. Y como dice el historiador Roberto Choque “no garantizaba una enseñanza de acuerdo a la política educativa indigenal propuesta para las poblaciones indígenas”. Posteriormente se fundaron varias escuelas normales rurales como la Escuela Normal Profesional de Indigenas de Warizata (La Paz), la Normal Rural de Caiza “D” (Potosí), la Normal Rural de Canasmoro (Tarija), la Normal Rural Simón Rodríguez (Beni), la de Santiago de Wata (La Paz). Estas escuelas normales rurales tuvieron problemas en cuanto a la infraestructura, los recursos económicos y especialmente los pedagógicos estaban más destinados a áreas urbanas que rurales. c) La creación de escuelas en comunidades La creación de escuelas particulares en las comunidades da origen a un nuevo periodo, en el que se asume la defensa de las escuelas frente al ataque de los vecinos, hacendados y corregidores, quienes se dieron a la tarea de perseguir a los preceptores indígenas. Los indígenas fundan y construyen sus propias escuelas. Todo se fortalece con el nombramiento de responsables de la creación de escuelas indígenas en las comunidades y el seguimiento de los trámites de su funcionamiento ante el estado boliviano. En algunas regiones los dueños de hacienda están dispuestos a la creación de escuelas indígnales. Jorge Machicado y su hijo Flavio Machicado buscan la manera de implementar una escuela en la hacienda de Comache, con el apoyo de una misión adventista. En 1924 conseguirán la correspondiente autorización del ministerio para su funcionamiento. Algunos investigadores muestran, por ejemplo que para el año de 1922 casi un 95% de las escuelas rurales se hallan en capitales de provincia y cantones. Solamente un 5% están ubicadas en haciendas y ayllus. Como podemos ver, esta transición de las escuelas ambulantes hacia las escuelas sedentarias se produjo hacia fines del periodo liberal. Estamos hablando de poco antes de la Guerra del Chaco. Este cambio obligo a que los indígenas deban concurrir a los pueblos para acceder a la educación. d) La educacion indigenal Habíamos visto como la educación del indígena fue propuesto desde el mismo entorno de la comunidad. También en algunas haciendas se estaba viendo la posibilidad de iniciar un proceso de educación. O como los caciques apoderados, como en el caso de Eduardo Leandro Nina Quispe instalan escuelas para educación indígena en la misma ciudad de La Paz. Vimos como desde el propio Estado boliviano se trata de implementar políticas educativas, las mismas que datan de comienzos del siglo XX. Tampoco debemos olvidarnos que para inicios del siglo XX estaban ingresando a Bolivia adventistas y metodistas, que junto a las propuestas educativas de la iglesia católica le van a dar una nueva visión en la educación indigenal. La antigua estructura del ayllu se va a convertir en el pilar de esta propuesta educativa. Los aymaras y quechuas habían logrado mantener la estructura de su organización social y cultural a través del mantenimiento de lo que es el ayllu. Los historiadores aymaras van a recalcar esta importancia, pues a través de esta estructura de organización van a buscar la manera de salir del marginamiento a que habían sido sometidos. Ya dentro de las esferas de gobierno y de quienes estaban inmersos en las propuestas de educación indigenal hubo un amplio debate. En este debate figura Franz Tamayo, quien veía en el indio como “el verdadero depositario de la energía nacional”. Por lo que

consideraba que lo ideal sería “letrar al indio, aproximarlo a las clases superiores y hacer que conserve sus grandes cualidades morales y características”. Para el historiador Roberto Choque, esta propuesta de Franz Tamayo significaba que el indio alfabetizado se iba a civilizar y de esa manera adquiría la ciudadanía para ser dignificado. Los indios alfabetizados debían ser orientados hacia el uso de la escritura y lectura para conocer las leyes y sus derechos. e) La educacion indigenal Como habíamos visto, las posiciones entorno a la educación indigenal empezó a convertirse en una discusión de política de Estado. La elite intelectual había iniciado un proceso de analizar lo que debía ocurrir en torno a la educación indigenal. Además se debe tener en cuenta que el estado boliviano ya ha iniciado un proceso de reformular la educación boliviana trayendo propuestas que viene del exterior. La propuesta educativa lanzada por Franz Tamayo, tuvo una inmediata respuesta de Vicente Donoso que decía que “el indio no necesita educarse, sino instruirse solamente, y deja la educación para el mestizo y el blanco”. Alcides Arguedas decía que el indio que permanecía ignorante y aislado era negativo tanto en lo económico como en lo intelectual y cultural. Vicente Donoso decía que no había que perder el tiempo discutiendo “sobre las virtudes y las taras del indígena”. Había que trabajar frente a una realidad que mostraba al indio como a “un ser que vive dentro de una nacionalidad y sin tener conciencia de ella”. Como dice Roberto Choque era una discusión de como incorporar al indio a la civilización occidental. Dentro de este proceso de educación indigenal se pueden observar que existe una corriente que busca reconocer al indígena como a aquel que se le debe enseñar todo, ya que sería una persona que no tiene nada de conocimiento. Otra corriente buscaba reconocer algunos de sus valores socio-culturales para permitir a través de la educación un mejoramiento de su situación.