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15.2.LA CONSOLIDACIÓN DEL RÉGIMEN. LAS TRANSFORMACIONES ECONÓMICAS: DE LA AUTARQUÍA AL DESARROLLISMO. LOS CAMBIOS SOCIALES.

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En esta etapa del régimen de Franco desaparecieron paulatinamente los últimos vestigios falangistas. También conocemos este periodo como desarrollismo, ya que en él se produjo un vertiginoso, aunque desequilibrado, crecimiento económico que transformó totalmente la sociedad española y contribuyó a un notable aumento de la oposición al sistema. Las características políticas siguieron siendo el mantenimiento del inmovilismo institucional y la política represiva. Sin embargo, esta situación contrastaba con los acelerados cambios económicos y sociales que estaban teniendo lugar en España. POLÍTICA INTERIOR. Tecnócratas llegados desde el Opus Dei como Carrero Blanco o López Rodó afrontaron los problemas de la política interior apoyándose en los Principios del Movimiento (1958), que definían al régimen como una “monarquía tradicional, católica, social y representativa”. La oposición política proliferaba en distintos grupos que recibieron la represión como respuesta. Para apoyar la legislación ya existente se crea la Ley contra la Rebelión Militar, Bandidaje y Terrorismo aprobada en 1960 y el Tribunal de Orden Público en 1963 para abandonar los Tribunales Militares que no estaban bien vistos en el ámbito internacional. Manuel Fraga, ministro de Información y Turismo, promueve la aprobación en 1966 de la Ley de Prensa e Imprenta que suprimía la censura previa. Para asentar las bases del sistema en esta nueva etapa y aunar las leyes que ya existían y que regulaban las bases del estado, se aprueba en referéndum, a modo de constitución, la Ley Orgánica del Estado (L.O.E.) en 1967. Con este texto se marcaba el paso de poderes que habría de realizarse en el momento en que Franco desapareciera. Con la Democracia Orgánica como referencia se desconcentraba el poder y en 1969, Juan Carlos era designado por el Jefe de Estado sucesor como Rey, cosa que ratificaron las Cortes ese mismo año.

POLÍTICA ECONÓMICA. En 1959 se produce un hito en la política económica española. Se aprueba el Plan de Estabilización Económica, también conocido como los Planes de Desarrollo. Sus artífices fueron Ullastres y Navarro Rubio. Este plan significaba el fin definitivo de la autarquía con una apertura hacia el mundo exterior pero sin una liberalización total. Se trataba de reducir el gasto del Estado y de los particulares (inflación), de hacer desaparecer progresivamente los controles del gobierno sobre la economía y de abrirse a los mercados exteriores. La buena coyuntura internacional y las facilidades a empresas extranjeras hicieron llegar pronto los créditos internacionales y el despegue económico. Los años 60 serán los años del Desarrollismo y de un espectacular crecimiento basado en: - La modernización del campo que liberó a mucha mano de obra pero aumentando la producción y nutriendo los puestos de trabajo de la industria. - La acumulación de capital nacional y la aportación de capitales extranjeros. - Medidas monetarias como la devaluación de la peseta que atrajo muchas divisas a través de los emigrantes y de los turistas. - Contención salarial severa en una primera etapa. El proceso industrial fue el protagonista de este enorme crecimiento tanto por medio de empresas privadas como de empresas del I.N.I. Se crearon polos de desarrollo nuevos como Valladolid o La Coruña pero este acelerón económico tuvo deficiencias importantes: - Creciente dependencia de la coyuntura económica exterior (petróleo). - Desequilibrios regionales importantes que sumieron en un retroceso a las dos Castillas, Aragón o Extremadura.

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La inexistencia de una reforma fiscal para hacer frente a los gastos sociales y servicios públicos que eran escasos. Control de la economía por parte de la banca privada y un poder económico muy concentrado(en 1974 51 familias controlaban los consejos de administración de la mitad de las empresas españolas).

POLÍTICA SOCIAL. La población española había aumentado de 30 a 34 millones en diez años. La bajada de la mortalidad y el efecto “baby boom” tras la Guerra Civil fueron sus responsables. Con todo, los movimientos de población eran muy importantes. En el interior con el éxodo rural como protagonista y en el exterior con la numerosa emigración nacional a Francia, Alemania o Suiza. Otra característica que marca esta época de crecimiento es el proceso de urbanización. En 1950, el 23% de la población española vivían en ciudades, en 1960 era el 27% pero en 1970 el porcentaje era ya de un 40%. El crecimiento económico de los años 60 produjo un cambio tremendo de mentalidad y valores. El cambio social se notaba en el paso a un segundo plano de las referencias a la Iglesia y su moral católica, en la exigencia de libertades y en un papel más protagonista de las mujeres. Todo esto se aderezó por primera vez con un cierto consumismo ( “el 600”), promovido por una subida de salarios tras el parón de la primera época del Plan de Desarrollo y sin olvidarnos del Turismo como aportador de ideas. El mundo intelectual y cultural mantuvo una actitud crítica y de debate interno en torno a ideas como el marxismo en su vertiente socialista y comunista, que se verían reflejadas en publicaciones como Cuadernos para el Diálogo. En 1966, Manuel Fraga promulga una nueva ley de prensa que no contiene la censura previa y que fue muy contestada por parte de sectores del régimen. Desde el punto de vista laboral, los conflictos fueron cada vez más numerosos, lo que dio lugar a intervenciones policiales, pero también a la promulgación de leyes que constituían una primera base de derechos más allá del sindicato único. La Ley de Convenios Colectivos de 1962 hablaba de “protosindicatos” y en ese mismo año, cargado de incidentes en Asturias, el País Vasco y Cataluña, la Ley de Conflictos colectivos dejaba entrever un muy incipiente derecho a la huelga. En 1964 se creaba C.C.O.O. (Comisiones Obreras) con una base católica y que un año después la Iglesia abandonará, y en 1968 el P.C.E. (Partido Comunista de España). La libertad religiosa se regulará con una Ley de Libertad Religiosa de 1965. El acceso a la universidad de la clase media, convirtió esta institución en reflejo del malestar social y político y en centro de debates (destacar la figura del profesor Tierno Galván). En cuanto a la oposición política, merece capítulo aparte.

POLÍTICA INTERNACIONAL. Viene marcada por la aceptación de la comunidad internacional y la tranquilizadora visita del presidente de los E.E.U.U. Eisenhover en 1959. Aparte de esto, el régimen intentó ingresar en 1962 en la C.E.E. y aunque no se logró, se firmaron importantes acuerdos comerciales que rebajaron los aranceles para los productos españoles en varios países europeos. También volvimos a tener muchos problemas con las colonias que nos restaban. En 1968 se otorga la independencia a Guinea Ecuatorial. En 1969 se cede Ifni a Marruecos y comienzan los problemas con el Sahara. Carrero Blanco había bloqueado el proceso de independencia y el gobierno marroquí, muy interesado en incorporar los territorios y sus minas de fosfatos, inicia un proceso de ocupación pacífica conocido como La Marcha Verde. Para solventar el problema y la tensión extrema, se publicitó un referéndum en el que la población afectada hubiera podido decidir sobre si se quería ser independiente o incorporarse a Marruecos o Mauritania. Este referéndum todavía no se ha realizado al día de hoy y en el propio 1975 se entregó la administración a Marruecos y Mauritania que renuncia a ella. El problema sigue sin resolverse y la población saharaui sobrevive artificialmente gracias a la ayuda internacional.