Las otras caras de la marca Perú Pocos minutos después de haberse dado a conocer,el comercial de la marca Perú fue

despedazado en las redes sociales, como si representara una afrenta al país. Obviamente,el video no tiene porqué gustarle a todo el mundo y quizá tenga más de un error,pero nada justifica el acto vil de aniquilamiento público al que fue sometido. Hay diversas maneras de construir una marca, de ponerle sello a un estilo. Los españoles, recientes campeones de la Eurocopa, acaban de reafirmarlo. Hace 30 años eran dueños de un fútbol que provocaba jaquecas y maldiciones entre sus parciales. Tenían un juego anodino que intentaban disimular con aquello que por estos lares se conoce como garra y en la península recibe el nombre de furia. España era solo eso: furia dentro y fuera de la cancha. Dentro porque no jugaba, sino guerreaba. Y fuera, porque generaba tanta ira que provocaba darse de coscorrones cada vez que sus jugadores pisaban un tapizón verde. Hubo un momento en que decidieron cambiar. La alternativa elegida fue un juego con menos espacio para la furia y más para el placer. Johan Cruyff, emblema del fútbol total, fue uno de los protagonistas de este viraje, al igual que ese laboratorio de virtuosos del balón conocido como La Masía. El FC Barcelona probó que divirtiéndose, y divirtiendo, era posible ganar. Y la fórmula resultó tan efectiva que la selección roja no demoró en adoptarla. Hubo tropezones, dudas, caídas, pero se terminó imponiendo la certeza de que se encontraban en el camino correcto. Pertenezco a ese minúsculo sector de aficionados a los que el juego del equipo que dirige Vicente del Bosque por momentos lo aburre. El venerado tiqui taca, sacralizado como si fuera obra del fuego divino,me provoca sueño cuando se alarga como la bufanda de una jirafa y el arquero rival muere de aburrimiento. Sin embargo, cuando Iniesta o Xavi destapan la magia que habita en sus empeines, reconozco con entusiasmo que el fútbol español coquetea con la perfección y se codea con los mejores de la historia, sea el Brasil del 70 o el 82 o la inmensa Holanda del 74. Pero mucho cuidado: España no es solo fútbol. Tiene a Fernando Alonso cerca de convertirse en tricampeón mundial de Fórmula 1, su baloncesto masculino ganó la medalla de plata en Beijing y reina en Europa desde hace varios años. En tenis es dueño de la Copa Davis y Rafael Nadal suma GrandSlams como seguidores en Twitter. Posee títulos mundiales en fútbol sala, balonmano, hockey y es potencia indiscutida en ciclismo. ¿Por qué? Cuentan que el momento bisagra ocurrió antes de las Olimpiadas de Barcelona 92, cuando la empresa privada y el Estado decidieron unirse y apuntar a un solo objetivo. No fue fácil convertir a España en una marca deportiva exitosa, costó mucho, pero lo consiguió. ¿Por qué no intentar hacer lo mismo aquí? (Y no hablo solo en el plano deportivo). Imagino lo que estarán pensando algunos de ustedes o lo que desearán escribir en sus cuentas de Twitter. Escepticismo, burla, pesimismo. Esas también son algunas caras de nuestra marca Perú.