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MOZART.

Johannes Chrysostomus Wolfgangus Theophilus Mozart , más conocido con el nombre de Wolfgang Amadeus Mozart (Salzburgo, 27 de enero de 1756 - Viena, 5 de diciembre de 1791) es considerado como uno de los más grandes compositores de música clásica del mundo occidental. Se mostró siempre como un gran teórico e innovador de la composición musical. Su marcado perfeccionismo lo manifestaría al escribir, a la edad de 22 años, la siguiente frase: "Me gusta que un aria quede tan a la medida de un cantante como un traje bien hecho". Posteriormente artistas de distintas épocas y géneros del arte han sido influenciados por su música. Incluso el premi Nobel 1984, el poeta checo Jaroslav Seifert, llegaría a afirmar que ésta inspiró a la composición de sus versos. Mozart nació el 27 de enero de 1756 en Salzburgo. En esta época, Salzburgo era un arzobispado independiente en el Sacro Imperio Romano Germánico. A pesar de ello ha sido esta última denominación la más favorecida, en especial a partir del siglo XX. Fue el último hijo de Leopold Mozart, músico al servicio del príncipe arzobispo de Salzburgo. Su madre se llamaba Anna María Pertl. Debido a la altísima mortalidad infantil en la Europa antigua, de los 7 hijos que tuvo el matrimonio sólo sobrevivieron Anna Maria, apodada cariñosamente Nannerl, y Wolfgang Amadeus. El 12 de enero de 1762, la familia entera partió hacia Múnich; tocaron ante el emperador José II de Habsburgo y continuaron hasta Viena. La permanencia en esta ciudad culminó con dos recitales ante la familia imperial en el palacio de Schönbrunn. Este gran viaje de los Mozart empezó el 9 de junio de 1763. Durante tres años y medio recorrieron las principales ciudades de Europa, cosechando grandes éxitos. En Viena fueron llamados al palacio por la emperatriz María Teresa. La emperatriz quedó encantada con el niño Wolfgang Amadeus, tanto, que incluso lo sentaba en su regazo y lo besaba.En Versalles, los Mozart tocaron ante el monarca Luis XV. La anécdota cuenta que en esa ocasión, la amante del rey, la altiva Madame de Pompadour, no permitió que el niño Wolfgang la abrazara por temor a que se estropeara su traje. Padre e hijo fueron a Italia por última vez en 1772. En Milán, Wolfgang estrenó una ópera y escribió el motete Exultate-jubilate. Buscó un puesto digno y estable, pero en vano. Tuvo que regresar a Salzburgo. A los 17 años, Wolfgang ya no podía pasar por «niño prodigio». Empezaba ahora la lucha por la vida. Para diciembre de 1784, Mozart ingresó en la francmasonería, en la que encontró un ideal filosófico. 1785 fue un año de gran actividad artística y social. Wolfgang se sintió entusiasmado ante el aplauso que los vieneses dispensaron a su música. Por entonces dedicó a Joseph Haydn algunos cuartetos de cuerda.

La anécdota cuenta que, al oírlos, Haydn manifestó a Leopold que ante Dios, Wolfgang Amadeus era el más grande compositor que hubiera conocido. Fue un gran periodo creador. En 1786 Mozart estaba en la cumbre. Estrenó la ópera Le nozze di Figaro con gran éxito, la cual no estaba exenta de polémica debido a su contenido político. Sin embargo, Mozart y Da Ponte se las arreglaron para excluir de ésta todo aquello que pudiese «poner nerviosas» a las autoridades vienesas. En marzo de 1791, Mozart ofreció en Viena uno de sus últimos conciertos públicos; tocó el Concierto para piano n.º 27. Su último hijo, Franz Xaver, nació el 26 de julio. Pocos días antes se presentó en su casa un desconocido, vestido de gris, que rehusó identificarse y que encargó a Mozart la composición de un réquiem. Le dio un adelanto y quedaron en que regresaría en un mes. Pero el compositor fue llamado desde Praga para escribir la ópera La clemencia de Tito, para festejar la coronación de Leopoldo II. Cuando subía con su esposa al carruaje que los llevaría a esa ciudad, el desconocido se presentó otra vez, preguntando por su encargo. Esto sobrecogió al compositor. Más tarde se supo que aquel sombrío era un enviado del conde Franz von Walsegg, cuya esposa había fallecido. El viudo deseaba que Mozart compusiese la misa de réquiem para los funerales de su mujer, pero quería hacer creer a los demás que la obra era suya y por eso permanecía en el anonimato. Mozart, obsesionado con la idea de la muerte desde la de su padre, debilitado por la fatiga y la enfermedad, muy sensible a lo sobrenatural por su vinculación con la francmasonería e impresionado por el aspecto del enviado, terminó por creer que éste era un mensajero del Destino y que el réquiem que iba a componer sería para su propio funeral. Valoración musical. Mozart aparece hoy como uno de los más grandes genios musicales del mundo. Era capaz de concebir mentalmente obras enteras hasta en sus más mínimos detalles para escribirlas después tranquilamente en medio de la conversación y el bullicio. Fue excelente pianista, organista, violinista y director. Jamás se han superado sus improvisaciones, que no solían faltar en sus conciertos y recitales. Bajo la influencia del romanticismo, sus obras son con frecuencia erróneamente comprendidas e interpretadas y suelen ejecutarse en un estilo denso, majestuosamente emocional, tan lejos de su intención como lo están de la realidad los retratos románticos que de él se hicieran. Sin embargo, su música perdura, mientras mueren los vanos preciosismos. Su cualidad más imperecedera es la perfección. Interpretada en el estilo adecuado, su música representa la quintaesencia de lo bello.

SUS OBRAS:
- 41 sinfonías, entre las que destacan la 35, Haffner, la 36, Linz, la 38, Praga y las tres

últimas (la 39, en mi bemol, la 40, en sol menor, K. 550, y la 41, en do mayor, K. 551 Júpiter compuestas en 1788; - conciertos (27 para piano, 5 para violín y varios para otros instrumentos); - sonatas para piano, piano y violín y otros instrumentos, que constituyen piezas clave de la música mozartiana; - música de cámara (dúos, tríos, cuartetos y quintetos); - Adagios - 61 divertimentos, - serenatas, - marchas - y 22 óperas.