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Primera edición: 1995
José Agustín Catalé, editor
EDICIONES CENTAURO
Segunda edición: 1996
Primera reimpresión: 1997
Segunda reimpresión: 2000
Vadell Hermanos, Editores
Su autor, RAFAEL TOMAS CALDERA.
es Profesor del
Departamento de Filosofía de la
Universidad Sim6n Bolívar
© Copyright 2000
Vadell Hnos. Editores
Calle Montes de Oca. Edit. Tacarigua, Piso 6, Valencia
Telf. (041) 84.620/87.756
Peligro a Pele el Ojo. Edit. Golden. Sótano, Caracas
Telt. (02) 572.31.08/572.52.43
Composición de texto, diagramación y montaje: Livia Torres
Impresión: Gráficas Tao S.A.
Depósito Legal: ISBN· 980·212.246-6
Impreso en Venezuela Printed in Venezuela
A José Agustín Catalá
en sus ochenta años
PR()L()(i()
m ¡¡ m¡:c:w:. U
La ocasión de un nuevo aniversario y el próximo
fin del año me han traído a pensar -icómo no!­
sobre el paso del tiempo, ese tiempo nuestro que
no regresa ni se detiene; que, en deímitiva, nos
arroja un día a las playas de la _eternidad.
Todo se ha dicho sobre el tiempo -incluso aque­
llo, tan agudo, de San Agustín en sus Confesiones
(XI, 14, 17): "¿Qué es, pues el tiempo? Si nadie
me 10 pregunta, 10 sé; si quiero explicarlo al que
me 10 pregunta, no 10 sé". No valdría la pena en­
tonces gastar algo de ese tesoro, siempre escaso,
en añadir palabras inútiles o deslucidas al cúmulo
que la tradición nos brinda.
En cambio, espoleado por el propio sentimiento
de fugacidad -que _nos asalta con el vencimiento
de un lapso mayor-, quisiera poner por escrito
algunas de las sentencias que he encontrado más
útiles para cultivar el difícil arte de aprovechar
el tiempo y componer como un vademécum, breve,
de preceptos que deseo tener a mano para moverme
a usar mejor de los días por vivir que me queden.
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Razón adicional para ello es la enorme facili­
dad con la cual se nos van las horas en este mundo
'criollo, acaso por el agite, casi continuo, acaso
por el amplio espacio que se concede a la emo­
ción. Como quien 10 tiene bien experimentado,
Pedro Orases no deja de decir que "en el trópico
el mayor riesgo es perder este bien de(mitivamente
no renovable que son las horas útiles de cada día".
Por otra parte, me limito ahora a 10 que atañe
directamente -casi diría, de manera excIusiva­
al buen uso del tiempo, dejando a un lado las po­
sibles anotaciones sobre la organización del tra­
bajo o el modo de llevarlo a cabo con mayor éxito,
todo lo cual es muy útil y práctico, pero nos obli­
garía a extendernos en una tarea ya realizada con
mucha competencia por diversos autores y para
personas y situaciones diversas.
"Enséñanos a contar nuestros días" -dice el
Salmista al Señor nuestro Dios-, "para que lle­
guemos a tener un corazón sabio" (Sal 90, 12).
Es la vida -la propia, la de cada uno- una ex­
periencia y un aprendizaje que no puede ser re­
petido: hagamos nuestra la plegaria.
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Acostumbrarse a ver el tiempo de nuestra vida
como una cantidad fija, un capital de monto des­
conocido pero limitado, sin dar pie a ningún de­
terminismo, nos ayuda a su sabia administración.
Por ello, podemos comenzar con un criterio apli­
cable a toda riqueza: que tiene más quien necesita
menos. Acaso nada nos haga malgastar tanto el
tiempo -minutos y horas, pero también días en­
teros y aun años- como la multiplicidad de pro­
pósitos inconexos, el deseo de poseer, hacer,
experimentar un sinnúmero de cosas y situacio­
nes. En una palabra. la desmesura.
Descuidados de lo esencial, nuestra apetencia
carece de medida propia y se vierte (di-vierte) en
las novedades que, sin pausa, produce esta socie­
dad volcada a lo pasajero.
¿No hemos multiplicado, sin necesidad, encuen­
tros, llamadas telefónicas, comunicaciones escri­
tas? ¿No aparecen cada año un sinfín de libros y
publicaciones periódicas, que reclaman de algún
9
-_ ..
modo nuestra atención? ¿No se halla saturado el
espacio de programas televisivos, filmes, música,
mensajes radiados? Eso, sin contar los artefactos
que nos permiten llevar a cabo actividades antes
inasequibles, pero cuya conservación retiene una
porción cada vez mayor del tiempo que, tentati­
vamente, habíamos ahorrado.
En verdad, unos y otros estamos haciendo de
las oportunidades y medios para comunicarnos,
estorbos que dañan la relación humana al vaciarla
de su sustancia. Como en la pequeña parábola na­
rrada por aquel profesor, del hijo que sale de prisa
al aeroput.::rto, gastando muchas horas -la auto­
pista, la sala de espera, el vuelo- para poder reu­
nirse con su madre que vive en otra ciudad ... y
sentarse a ver la televisión juntos.
En la oportunidad de su noventa aniversario,
Ramón Menéndez Pidal evocaba la figura de Ma­
tusalén de quien, dice, se cuenta que había dese­
chado el hacerse una casa porque le bastaba
arrimarse a una pared para guarecerse del viento
y las lluvias ¿Extremo? Sin duda, comenta el pro­
pio don Ramón. Pero, insiste, siempre será buena
norma el prescindir de todo lo buenamente pres­
cindible para poder usar bien el tiempo, sin com­
plicarnos la vida con 10 que -bien mirado- no
tiene mayor valor o es fruto del desorden y la dis­
persión.
_----------------­
La sobriedad, el ir a lo esencial, hace rendir el
capital. Así podremos vivir con mayor intensidad,
por el dominio de sí y la concentración, también
cuando atendemos a los requerimientos ajenos o
cuando, simplemente, estamos con los demás.
Bástenos, pues, la pared sin tejadillo.
10
11
:nOY,AH:O:RA
La aparición del reloj de pulsera digital, con su
precisa cuenta de minutos y segundos, fue para
más de uno la ocasión de lo que podría llamarse
una experiencia pura de la fugacidad de la vida.
Acaso por su carácter vectorial, diferente del
ciclo de la esfera del reloj analógico, donde las
manecillas parecen regresar al imposible punto de
partida de un depósito inagotable -siempre
renovado- de horas, minutos y segundos. Acaso
por la simbolización numérica, que saca la suma
de lo fugaz, de un modo como el reloj de arena
-eficaz en exhibir la transitoriedad- no podrá
hacerlo nunca, 10 cierto es que, ante el pulso in­
cesante de aquel contador, se ve consumirse el
tiempo, a buen paso.
Repetir esa experiencia y contemplar cómo se
suceden los segundos a toda c a r r e r a ~ cómo pasan
y no vuelven, puede ayudarnos a reafirmar la de­
cisión de no procrastinar, de no dejar las cosas
para mañana, sino al contrario emprender lo que
hay que hacer hoy y ahora: hodie, nunc.
13
En igualdad de oondiciones" hay gran diferen­
cia entre quien sabe entrar en las cosas, aplicán­
dose a lo que se ha propuesto o le toca hacer, y
aquel otro
ll
vacilante, indeciso, que no logra rom­
per la inercia y prefiere, constietudinariamente,
posponer la tarea. Hasta que la urgencia, o los
reclamos airados de quienes tienen interés en aquel
asunto, lo fuercen a su ejecución.
Para aprovechar el tiempo hay que tener sentido
del hoy, del ahora. Comenzar, no preterir. Sa­
biendo el valor de ganar cada momento, aunque
la fatiga (o la flojera) intente persuadirnos de lo
contrario. Arnold Toynbee aconseja: "no desper­
dicies los ratos sobrantes, no te digas: He aquí
que he terminado esta parte de mi trabajo, y no
vale la pena comenzar con la siguiente hasta ma­
ñana, o hasta después del fin de semana. Así que
por el resto del día o por el resto de la semana
puedo muy bien aflojar el paso y descansar. La
verdad es que bien pudieras no hacer tal cosa; por­
que el m o m e n ~ o apropiado para comenzar el si­
guiente trabajo no es mañana o la semana próxima;
es instanter (al instante) o, en la expresión nortea­
mericana, right now". Y así -cuenta- cansado
de un intenso viaje, todavía encuentra ocasión de
visitar las viejas murallas de El Pireo, antes de
regresar a A tenas a la caída de la tarde.
¡Cómo rinde el tiempo a quien se decide a usarlo!
¡Cómo nos limita, en cambio, ese andar buscando
la ocasión perfecta -imaginada- para hacer lo
pendiente, que, por supuesto, no llega punca: Ho­
die, nunc: hoy, ahora es la oportunidad.
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Aprovechar el tiempo es, ciertamente, saber ex­
primir cada momento para que dé todo de sí. En
la base, sin embargo, y de mayor importancia,
está el vivir el tiempo: ser en verdad el sujeto de
la propia existencia. Acaso para persuadirnos de
ello, al hablar del fm del tiempo nos presenta el
Evangelio un juicio atento sobre todo a las accio­
nes y, en lo negativo, a las omisiones (sin men­
ción, en este pasaje, de las acciones malas que
-sabemos- son también motivo de condenación):
el siervo timorato, calculador, no hizo producir
el talento recibido; las vírgenes necias no llevaron
aceite suficiente para alimentar sus lámparas en
una larga espera; los reprobados no practicaron
las obras de misericordia con los más necesitados
(Mt 25, 14-30, 1-13, 31-46). Omisiones, ocasión
malograda, tiempo perdido.
Ser sujeto de la propia vida requiere, sin em­
bargo, propósito en el actuar y en el padecer o
recibir. Contra ello conspira, muy a menudo, 10
urgente, algo que debe hacerse por alguna razón
y se presenta ante la conciencia con un reclamo
17
imperioso de inmediatez: ¡ahora! Que, por eso,
presiona, a veces mucho.
Pero, la presión y ese requerimiento de ser aten­
dido en el acto hacen sospechoso todo aquello de
origen pasional. Esto es, quizá la urgencia derive,
no de algo objetivo, sino de la importancia sub­
jetiva que le hemos atribuido. Esto solemos verlo
con claridad cuando no somos nosotros quienes
sentimos la urgencia, sino otra persona, que gol­
pea a nuestra puerta para que nos hagamos cargo
enseguida de lo que nos solicita.
Tal vez por eso enseñaba el Beato Josemaría
Escrivá que las cosas urgentes pueden esperar, aña­
diendo incluso que las muy urgentes deben espe­
rar. No recomendaba demorar las cosas, siendo
al contrario firme propugnador del hoy y ahora
y de la intensa ocupación del tiempo; pretendía
de esta manera ayudar a distinguir importancia
(real) de urgencia (subjetiva).
El buen uso del tiempo exige de nosotros orden
-no puede hacerse todo a la vez- y jerarquía
-debe prestarse atención primero a lo más
importante-. Contra este buen juicio, de cabeza
asentada, conspira la urgencia, que pretende pa­
sar por importancia y no siempre lo es. Hay que
detenerse, pues, un momento: ¿Es importante? ¿En
qué grado o en qué medida? ¿Tiene entonces prio­
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Todo el que quiera evitar la disipación de su
día tendrá un pequeño plan o programa de acti­
vidades, donde se atienda de modo particular a
su jerarquía y, si se puede decir, se prevean in­
cluso los imprevistos.
Un plan concebido de esta manera no induce
rigidez, mentalidad cuadriculada. Permite más bien
mantener viva y fresca la sensibilidad para lo que
pueda presentarse de importante que, quizá, debe
ser resuelto de inmediato.
Pero esto significa que habrá que dedicar (un
poquito de) tiempo a programar y revisar nuestro
uso del tiempo. Retomar cada día, brevemente,
el programa, para renovar la estimación de la im­
portancia de cada cosa y, con esa motivación,te­
ner claridad y empuje al realizarlas.
Como se trata de tener presente lo importante
sin ceder a la corriente de los acontecimientos,
alguno aconsejaba anotar igualmente en la agenda
esos compromisos fijos que, por establecidos, re­
21
CCfG.:li;'iv-S bien. No los olvidamos, en efecto: el
rato de sobremesa, aquellos minutos de medita­
ción, el tiempo dedicado al trabajo más creativo;
pero, al ver en la agenda solamente las citas o en­
trevistas -pasajeras- del día, pueden terminar
disminuidos en el cuidado que les corresponde por
su valor para nuestra vida. Esto es, podría resul­
tar que a la postre hagamos como de paso lo que
más nos importa.
Desde luego, hay que saberse recoger en el fra­
gor del combate. El teléfono repica sin cesar, han
venido visitantes inesperados, el reloj no se detiene
y a la cinco de la tarde hemos de entregar ese in­
forme, aún a medio hacer... Es necesario dete­
nerse, hacer una breve pausa, serenarse. Recobrar
visión clara de las cosas. Actualizar la intención,
el verdadero porqué de lo que hacemos. Como
quien, sumergido por un rato, saca la cabeza del
agua para respirar. Y seguir luego en plena acti­
vidad, habiendo asegurado sus condiciones.
"Que en toda acción y en toda palabra -escribió
San Jerónimo- tu m ente permanezca moderada
y tranquila".
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Cuando repasamos el día al final de la jornada,
buscando tal vez la unidad perdida, y hacemos in­
ventario desde dentro de nosotros mismos, encon­
tramos en mayor o menor grado, junto a las
acciones realizadas: un cierto número de pensa­
mientos que se nos ocurren sin querer, auténticas
bandadas de pájaros que casi nos impiden atender
a lo cotidiano; ocupaciones en las que, bien visto,
no queríamos ocuparnos; contradicciones que,
como un dolor o una aflicción, están sin embargo
en nosotros mismos. Con todo eso, hemos ter­
minado dispersos, incapaces siquiera de recoger­
nos. .. Confiamos entonces en que el sueño hará
el milagro, para que con el nuevo día nos sea en­
tregada también una persona remozada, recom­
puesta.
Pero el sueño, por sí solo, no trae remedio. Hay
-es cierto- un trabajo inconsciente, vegetativo,
de integración; a la larga, su eficacia depende de
las semillas que dejamos sembradas en la vigilia.
La dispersión tiende a favorecer la dispersión. Se
va de estímulo inmediato a estímulo inmediato,
22
unos gratos, otros ingratos, todos de corto alcance.
Al cabo, nos encontramos -diría T. S. Eliot­
distraídos de la distracci6n por la distracci6n. Y
en ese caso, ¿de quién es nuestro tiempo, nuestra
vida?
No así los niños, que no han perdido el don de
estar completamente en 10 que hacen. Inmersos
en aquel juego que es para ellos, mientras dura,
también trabajo, ocupación para crecer en habili­
dad. Están adquiriendo destrezas, están conociendo
el mundo. Pero saben, de modo implícito, con Tom
Sawyer, que 10 que se hace con gusto es siempre
Juego.
Tampoco 10 hemos olvidado del todo y lo re­
vivimos de cuando en cuando al tener -por
fortuna- un rato de concentración intensa: esa
armonía de nuestras facultades, que se integran
sin roce en torno a la tarea; el silencio interior
de quien está en una sola cosa; la absorción que
nos hace olvidar el paso de los minutos ... Al (mal
de un rato así, como aquella niña pequeña al cui­
dado de María Montessori, tan embebida en su
juego que la maestra pudo alzarla del suelo, con
su pequeña silla y todo, sin distraerla de su ocu­
pación; al fmal, decía, sonreímos maravillados:
fue un momento de plenitud.
J:.
~
di:
,,!
Cierto que con más frecuencia todo se nos hace
trabajo, en el sentido también de Tom Sawyer:
"A
esfuerzo ingrato por tener que ocuparnos en lo que
no deseamos. Pero, esto mismo pone de manifiesto
la clave: para vivir en plenitud hay que estar en
lo que hacemos -age quod agis: haz 10 que
haces- y, para ello, hemos de tener ese interés
por lo que nos ocupa que es fruto del amor.
Estar en lo que hacemos, poniendo la atención
del buen artesano, cuidando cada paso, cada mo­
vimiento, cada detalle. Poniendo el amor que
asume como un don -un ofrecimiento- queha-·
cer y resultado.
Sin que la anticipación de la siguiente tarea., quizá
más atractiva, nos aleje de 10 presente. Tomás de
Aquino, de concentración proverbial, pedía al Se­
ñor que le concediera no desear lo que se hace
sin juicio ni fastidiarse de lo que se hace sin gusto,
para que no le ocurriera apetecer antes de tiempo
lo que había de comenzar o abandonar lo comen­
zado antes de haberlo concluido.
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La reunión había comenzado a la hora prevista
y llevaba buen ritmo: preguntas y respuestas se
sucedían, a pesar de la visible fatiga -por
enfermedad- de aquel que era, a la vez, motivo
y punto focal del encuentro: .t-..fonseñor Josemaría
Escrivá, en Caracas, agosto de 1974. En el grupo
que lo rodeaba en esa ocasión, había mucha gente
joven, estudiantes universitarios o incluso de los
últimos cursos del bachillerato. De éstos, uno le­
vantó la mano e hizo una pregunta sobre el uso
del tiempo y el modo de terminar todo bien: qué
podía hacer él, con tantas ocupaciones, si llegaba
al flnal del día con una lista de cosas pendientes,
a las que no había alcanzado ... Al oírlo, vista su
extrema juventud, costaba no pensar en lo incli­
nado que somos los hombres a exagerar lo que
nos atañe ¿Cómo podía estar demasiado ocupado
aquel muchacho? Sin embargo -pensé-, todo es
proporcional. Y la respuesta de Monseñor Escrivá
-que lo tomó en serio, no sin hacerle una bro­
ma- era para todos, porque se limitó a explicar
cómo procedía él mismo, de quien puede decirse,
ahora sin exageración ninguna, que tenía ocupa­
27
ción de sobra ("dentro de mi sotana te quisiera
ver", comentaba con humor) y que, sin duda, supo
exprimir su vida, viviendo cada momento con vi­
braci6n de eternidad.
Pues bien, tras recordar que -para personas
ocupadas- era normal terminar el día con listas
de cosas pendientes, precisamente porque se pone
empeño en aprovechar el tiempo de una vida de­
masiado corta para amar, para servir, dijo: hago
primero una cosa, luego otra.
En su sencillez, la fórmula es exigente. Signi­
fica que hemos de ocuparnos en lo que tenemos
entre manos hasta acabarlo (en lo que corres­
ponda), para pasar de inmediato a la cosa siguiente.
Siempre, procurando dejar todo terminado, para
no tener que volver sobre aquello, con desperdi­
cio del tiempo requerido para otras cosas. Siem­
pre también venciendo la pereza, que inclina a
introducir pausas, cada vez más largas, entre un
asunto y otro. Suprimiendo esas transiciones que,
paradójicamente, tantas veces impiden pasar ade­
lante. Primero hacer una cosa, luego otra.
Con ello, la medida está en la misma actividad,
por el alcance o extensión -mayor o menor- de
las tareas. Con lo cual podríamos añadir 10 que
se dice recomendó Edison a un joven que le pedía
consejo: no mire el reloj. Olvidar el paso de horas
y minutos, sin que nos distraiga de lo que hace­
mos la inquietante sensación de que el tiempo se
nos va.
¿Qué hacer, sin embargo, si como es habitual
tenemos apenas un rato, acotado, para lo que nos
ocupa? La generalización de las alarmas en los
relojes de pulsera o de bolsillo ha resuelto el pro­
blema: ponemos la alarma, alejamos el reloj de
la vista, nos concentramos ... Ese bajar la guardia
confiados en la señal, nos dispone de manera muy
favorable a la concentración, al permitirnos ad­
herir a la tarea presente como a 10 más importante
ahora. Después de todo, la pre-ocupaci6n con el
vencimiento del término deriva de la importancia
atribuida a lo que tengamos que hacer luego o a
los resultados que han de lograrse en ese lapso.
Pero la preocupación, ajena, al impedir ocuparse
del todo, dificulta alcanzar aquello mismo que se
busca.
28 29
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Al RlBURAJ. E l"/\f\:i.EN-tE
El consejo viene de la Antigüedad clásica: fes­
tina lente, apresúrate lentamente o con calma.
Como prefiere traducir Pedro Orases, insigne tra­
bajador, toca andar en la vida sin prisa pero sin
pausa.
La primera indicación tiene un toque de urgencia,
como para vencer la pasividad, romper la inercia
del momento inicial: festilUJ., de prisa.
Enseguida, se yuxtapone una cautela -lente-,
para darnos la fórmula completa en una aparente
contradicción: de prisa, pero sin prisa. Sólo los
problemas simples tienen planteamientos conver­
gentes. Lo humano más profundo reviste el carác­
ter de 10 paradójico, casi divergente. Se trata de
conciliar en otro plano -no de apariencia
inme4iata- las realidades importantes de la vida:
amor de sí y entrega; libertad y discíplina; aper­
tura y concentración ...
Porque al igual que se ha de vencer la pereza,
debe evitarse todo atolondramiento. Hay que so­
31
breponerse a ese impulso que tiende a precipitar­
nos y mantener la serenidad sin la cual se daña
la obra emprendida. "Es el hombre que trabaja
con calma y sin inquietud -dice William James-,
sin preocuparse por las consecuencias, aquel cuyo
trabajo es productivo".
Con conciencia de artesano de la palabra, An­
tonio Machado nos dejó aquella sabrosa copla,
ahora oportuna:
Despacito y buena letra:
el hacer las cosas bien
importa más que el hacerlas.
Despacito, no como exhortación a la lentitud,
sino para hacer bien la letra. Quien se agita, va­
cila, intenta y falla, ha de repetir, llega a lo que
no deseaba, violenta las cosas. Del apuro sólo
queda el cansancio, dice la sabiduría popular.
Es verdad que algunas cosas han de hacerse con
obligada presteza: el cirujano en una operación
de emergencia, o que toque al corazón, tiene los
minutos, quizá los segundos, contados. Pero,
aparte de que cuanto menos tiempo se tiene para
ejecutar algo, más importante resulta la serenidad
que nos permite no perder ni un instante, situa­
ciones así nos hacen ver un elemento esencial en
la acción, que en otras circunstancias podría que­
dar disimulado: la necesidad de la virtud. Quien
ha desarrollado el hábito de bien obrar -virtudes
dianoéticas, morales o técnicas- puede actuar con
seguridad, presteza y acierto. La mano educada
realiza el movimiento justo, produce el resultado
exacto.
Así, por la virtud nos hacemos dueños de nues­
tras acciones: no un tocar la flauta JXlr casualidad
sino un alcanzar lo que nos habíamos propuesto,
con la mayor economía. La virtud es, simultánea­
mente, [.condición del logro de las actividades y
perfeccionamiento efectivo del sujeto. A ello
apunta la segunda parte del verso de Machado,
porque no cuenta en definitiva un resultado (ex­
terno), obtenido a como dé lugar, si no crece la
persona; si -al contrario- se pierde por el ca­
mino. Eso sí sería malgastar el tiempo que, bien
mirado, es nuestra propia vida.
32
33
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(
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Del acervo teresiano tengo esa imagen, muy su­
gerente a la hora de considerar la buena adminis­
tración de nuestro capital de vida. Representa bien
lo que podríamos llamar la elasticidad del tiempo,
porque en los intersticios de las nueces que col­
man el barril mucho aceite puede encontrar aco­
modo.
Lejos de aparecer como un espacio rígido, para
alojar objetos también rígidos, nuestro tiempo es
capaz de abarcar más cosas a medida que lo va­
mos llenando. Si disponemos de todo un día la­
borable para escribir una carta familiar, quizá no
logremos terminarla. Cuando parece que no nos
alcanzaría ni una semana para el quehacer asig­
nado, al final constatamos asombrados que, de al­
gún modo, el tiempo sufrió una dilatación y hemos
podido realizar más de lo esperado. El perezoso
ignora esta teorla de la relatividad vital, que hace
cortos sus días mientras se alargan las horas del
diligente.
Por eso, nueva paradoja, verificada en la expe­
riencia: sólo tienen tiempo los que están ocupa­
35
dos. Camino al aeropuerto, para viajar al
consistorio que ha de hacerlo Papa, el Cardenal
Wojtyla tiene aún ocasión de detenerse a remediar
pequeñas dificultades de alguno de sus feligreses,
como ayudar a encontrar su gato a una anciana
que le pidió ayuda. El milagro parece repetirse
a diario, y el sol se detiene para nosotros, como
se detuvo en lo alto del cielo para que Josué pu­
diera vencer a los amorreos (Jos 10, 13).
El secreto está en la diligencia, en el querer.
Vivir a fondo, con generosidad. Hablando de la
voluntad, que usa el tiempo, dice Menéndez Pi­
dal: "el secreto de bien administrar, no es
la parsimonia recelosa y escasa; es el desplegar
la vida en todo lo que ella, en su plenitud, exige,
consume y repone: es no economizar en el esfuerzo
del cuerpo o del ánimo, gasto ninguno, aunque
no comprometiendo en la aventura el capital, sino
los réditos".
Para estirar el tiempo, sin embargo, hemos de
valernos de unos puntos de referencia fijos en el
día, la semana, el mes; actividades que deben ser
atendidas en todo caso. En el choque contra esos
topes -rigidez de las nueces-, el querer será ca­
paz de desplegar en verdad la vida, sin
dad ninguna. Olvidamos con frecuencia que, so
capa de mucha actividad, la pereza sabe quedarse
con lo mejor de nuestras jornadas. No trabaja más
el que retrasa a menudo la salida de la oficina,
sino el que se propone estar a la hora para cenar
en familia.
Sólo en la tensión entre el ímpetu de la diligen­
cia y la rigidez de lo indispensable podremos apren­
der a sacarle el jugo al tiempo. Fuera de ese campo
de fuerza, no se agudiza la mirada, no se desarro­
lla el sentido, no se aprende de la exper,iencia., no
se encuentra salida. Como encuentra el aceite por
donde colarse entre las nueces.
36
37
9

FtlAR. P.LAlOS
Una variación sobre el mismo tema es el saber
poner(se) plazos.
Es cierto que el horario de cada jornada ya com­
porta esa repartición de actividades, que asigna
-más o menos- un término a cada una de ellas.
Muchos de nuestros empeños, sin embargo, tras­
cienden el día y para ser cumplidos, requieren de
meses o años, a veces no pocos. En estos casos,
corremos el riesgo de la indefInición y, con ello,
de no llegar a la meta. 'Meta', 'término', 'límite'
son palabras que apuntan a una misma realidad,
ese hacerse de las cosas que corre parejo con el
alcanzar su forma.
Para evitar la indefinición, es de mucha utilidad
un estimado previo de la duración que nos lleva
a fijar plazos, tanto para el conjunto de lo que pre­
tendemos como para cada una de sus etapas.
ASÍ,(me) diré: ha de estar para octubre próximo.
Para conseguirlo, la primera parte deberá estar
lista en mayo, la segunda en julio. Con ello, po­
39
dremos completar todo en septiembre ... Cada vez
que actuamos de esta manera, logramos fijar unos
ciertos límites y aprehender con ellos -ahora
anticipadamente- el tiempo huidizo. Logramos
ver mejor cómo ha de desplegarse nuestra activi­
dad y tenemos puntos de control: al pasar deter­
minada fecha, me detengo y comparo lo hecho
hasta el momento con lo proyectado, pudiendo
ajustar entonces el ritmo y la intensidad del trabajo"
¿Se pierde acaso con esta programación la fle­
xibilidad de la vida? ¿Se hace uno esclavo del
tiempo? Programar para llevar a cabo lo que se
quiere difícilmente podrá conducir a nadie a es­
clavitud: el dominio está en el querer y sólo po­
dría ser considerado esclavo quien, ya adulto, esté
sin más bajo dominio ajeno. Hacer su propio plan
es obra de libertad.
Pero, por otra parte, si en cada etapa de la em­
presa atendemos al fm perseguido, renovando la
intención de alcanzarlo, damos con ello consisten­
cia -no rigidez- a la vida. La rigidez vendría
de transformar los medios en fines, de erigir el
programa mismo en meta, como si lo importante
fuera seguir el mapa y no llegar al lugar deseado.
Porque nos importa la meta y, sobre todo, ese
(m fmal que es la plenitud del sujeto mismo, man­
tendremos con la orientación, la apertura; y con
el programa y sus plazos, la espontaneidad para
, atender a lo que pueda surgir.
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"Todo tiene su momento -dice el Cohelet­
y todo cuanto se hace debajo del sol tiene su
tiempo". Hay ritmos naturales -sístole, diástole­
que hemos de observar, ciñiéndonos a ellos, para
no incurrir en desmesura. La desmesura lo arruina
todo. Se pierde entonces el tiempo de un modo
humanamente irreparable.
Es necesario por eso tener siempre presente que
hay estación para sembrar y estación para cose­
char; que las plantas no crecen más rápido por
tirar de ellas con fuerza hacia arriba; que saber
esperar importa tanto como saber andar de prisa.
Machado lo dejó plasmado en otro de sus breves
cantares:
Demos tiempo al tiempo:
para que el vaso rebose
hay que llenarlo primero.
Paciencia: la virtud de quien sabe que no todo
depende de su acción. Más: que ha recibido en
don su ser mismo. Con la paciencia -que soporta
40
41

el padecimiento y sabe esperar; que c9nserva la
esperanza- salvaremos nuestras almas (Le 21, 19).
Importa considerarlo en esas etapas de "forzosa
inacti vidad ", cuando las circunstancias nos han
colocado externamente en punto muerto. Camino
nos recuerda, con palabras de un labriego, que
ése es tiempo de crecer para adentro: de cuidar
la vida interior -el trato con Dios, la reflexión,
la atención renovada a las actividades cotidianas
ordinarias-; de redescubrir el silencio, de donde
brota toda palabra humana; de acordar el alma con
mayor exactitud a la verdadera importancia de las
cosas.
De este modo, ese crecimiento personal no tan
sólo dará frutos después, al cambiar las circuns­
tancias y ser de nuevo requeridos para mayor ac­
tividad exterior, sino que resulta en sí mismo
tiempo redimido, bien aprovechado.
Saber esperar, crecer para adentro, son reco­
mendaciones que nos ayudan también a prestar la
debida atención al descanso. Menéndez Pidal, al
exhortamos a poner todas las energías en la labor
creativa, advertía sin embargo que no hemos de
comprometer el capital, sino los réditos: no he­
mos de perder la salud ni el equilibrio por quemar
la vela por los dos cabos a la vez.
Hay que saber descansar, reponer fuerzas. Re­
cuerda Sertillanges que la falta de reposo nos hace
estériles al igual que la pereza. y nos trae a esta
sobria conclusión: quien no tiene tiempo para des­
cansar, habrá de tenerlo para estar enfermo.
Vemos así con claridad cuán alejado está el ac­
tivismo del aprovechamiento del tiempo. El mo­
_ verse mucho, la celeridad, el dar prioridad a
resultados externos, todo ello es propio del estilo
materialista de la época, descuidado de la re-ali­
dad espiritual del hombre, de su vida personal.
Pero es esto lo que constituye la finalidad misma
de nuestro tiempo, su verdadera medida.
Para no olvidarlo hay esoS "momentos intem­
porales" de los que hablaba Eliot. Mf\mentos de
contemplación cuando, absortos, perdemos con­
ciencia de lo pasajero. Detenidos, activamente,
tp.nemos en ese de plenitud -símbolo
vivido- un anticipo de la vida eh..rna.
42
43
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."x.. A.
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... ..
Para ganar el tiempo hay que considerar su tér­
mino. "Acuérdate -advierte Teresa de Jesús­
que no tienes más de un alma, ni has de morir
más de una vez, ni tienes más. de una vida breve
y una, que es particular, ni hay más de una
y ésta eterna, y darás de mano a muchas cosas" .
Conscientes de la brevedad de la vida, que pasa
como flor del campo (Sal 102, 15), sabremos con­
centrarnos en lo esencial, lo verdadero, lo que co­
rresponde a cada momento como llamada de Dios
mismo a vivirlo en plenitud.
Ante el bien infinito -que nos ama- y capaces
como somos de amar en correspondencia, todo
lo humano se ve como atraído y finaliz.ado por
ese amor. Cada acto -de empuje o de espera, de
creación o de contemplación de lo creado- puede
ser un acto de amor.
y éste es el último la clave de todo;
amar.
45
En sí mismo, el amor es nuestra actividad más
alta y, con ella, la salvación de cualquier momento
que le hayamos consagrado. Del amor, luego, nace
la diligencia, amor operativo, propio de creaturas
en el tiempo, que han de moverse al actuar y de­
ben atender a las im¡x>siciones de la condición cor­
pórea, con las servidumbres derivadas del pecado.
Del amor, finalmente, se nutre la paciencia, fuerte
ante la acometida del tiempo mismo, capaz de es­
perar -sin desesperar- que personas y cosas lle­
guen a su madurez, paso a paso.
La vida es corta o larga si es cumplida, si tiene
contenido, si no se disipa: si la persona se realiza.
Poner la mirada en la frontera de la muerte, entre
el tiempo y la eternidad, nos ayuda a mantener
el rumbo: por igual, a saber breve todo lo pasa­
jero y a darle su valor como camino de eternidad.
, , A la tarde te examinarán en el amor" , resume
San Juan de la Cruz. Amor operativo, amor pa­
ciente. Amor que -como acción íntima y núcleo
(posible) de toda otra acción- es la sustancia
misma de la vida personal. Todo está allí.
...l«<:';'Y":.'l«'!-' .. ... ..;.
Quien al principio creó los cielos y la tierra (Gen
1,1), Dios Omnipotente, Ellos lleva a su cumpli­
miento.
Así, "al llegar la plenitud de los tiempos, envió
Dios a su Hijo, nacido de mujer, nacido bajo la
Ley" (Gal 4,4), de tal manera que por El hemos
sido librados de la servidumbre -del pecado y
de la muerte- y nos es dada, con su Espíritu,
nueva vida en el amor.
Alcanzar la sabiduría del corazón, es saber bus­
car, como hijos, primero y en todo el Reino de
Dios y su justicia, que el resto -lo necesario para
la vida temporal- se nos dará por añadidura.
Por eso Jesucristo puede indicarnos: "no os in­
quietéis, pues, por el mañana, porque el día de
mañana ya tendrá sus propias inquietudes; bástale
a cada día su afán" (Mt 6,34).
Con ello, se nos da como un compendio. Hay
que saber ocuparse de lo presente, atendiendo ante
46 47
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.,
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todo a lo que es su fundamento y término último, 'j
"
Dios mismo. Empeñándose con afán cada día, sin
¡
"
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dar entrada a la inquietud por lo futuro, que de
suyo no está en nuestras manos. Confiando en Dios
hoy, confiándole -en verdad, con lúcido
desasimiento- lo porvenir.
Porque, recuerda San Juan de la Cruz, "no reina
Dios sino en el alma pacífica y desinteresada".
Empeño cotidiano. Paciencia. Paz. Bástele a cada
día su afán, mientras aguardamos el momento de
cruzar la frontera y -más allá- el advenimiento
definitivo del Reino, cuando el Señor nos dará vida
eterna, "y la muerte no existirá más, ni habrá
llanto, ni gritos, ni trabajo" (Ap 21,4).

-IN])IC.E
..",,.,.,,-'
7
Prólogo
11 Tiene más quien necesita menos
9
13
21 Hoy, ahora
17
31 Las cosas urgentes pueden esperar
41 Dedicar tiempo al (uso del) tiempo
21
23
51 Está en lo que haces
61 Una cosa primero, otra después
27.
31
71 Apresúrate lentamente
81 En un barril de nueces, caben varias
35
medipas de aceite
39
91 Fijar plazos
41
101 Crecer para adentro
45
11/ Acuérdate de que vas a monr
47
Epílogo
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Primera edición: José Agustín Catalé, editor EDICIONES CENTAURO Segunda edición: Primera reimpresión: Segunda reimpresión: Vadell Hermanos, Editores

1995

1996 1997 2000

Su autor, RAFAEL TOMAS CALDERA. es Profesor del Departamento de Filosofía de la Universidad Sim6n Bolívar

A José Agustín Catalá en sus ochenta años

© Copyright 2000 Vadell Hnos. Editores Calle Montes de Oca. Edit. Tacarigua, Piso 6, Valencia Telf. (041) 84.620/87.756
Peligro a Pele el Ojo. Edit. Golden. Sótano, Caracas
Telt. (02) 572.31.08/572.52.43
Composición de texto, diagramación y montaje: Livia Torres Impresión: Gráficas Tao S.A. Depósito Legal: ISBN· 980·212.246-6 Impreso en Venezuela Printed in Venezuela

Todo se ha dicho sobre el tiempo -incluso aque­ llo. ese tiempo nuestro que no regresa ni se detiene. quisiera poner por escrito algunas de las sentencias que he encontrado más útiles para cultivar el difícil arte de aprovechar el tiempo y componer como un vademécum. si quiero explicarlo al que me 10 pregunta. en añadir palabras inútiles o deslucidas al cúmulo que la tradición nos brinda.----.:~n ~~ m"~~ n~ La ocasión de un nuevo aniversario y el próximo fin del año me han traído a pensar -icómo no!­ sobre el paso del tiempo. U ¡. 14. de San Agustín en sus Confesiones (XI. de preceptos que deseo tener a mano para moverme a usar mejor de los días por vivir que me queden. no 10 sé". En cambio. tan agudo. nos arroja un día a las playas de la _ eternidad. pues el tiempo? Si nadie me 10 pregunta. en deímitiva. 17): "¿Qué es. siempre escaso. espoleado por el propio sentimiento de fugacidad -que _nos asalta con el vencimiento de un lapso mayor-. breve. que.PR()L()(i() ~~ :~h m ~tsJU ~ ¡¡ m¡:c:w:. 7 ------------------. . 10 sé. No valdría la pena en­ tonces gastar algo de ese tesoro.

.como la multiplicidad de pro­ pósitos inconexos. la de cada uno. nuestra apetencia carece de medida propia y se vierte (di-vierte) en las novedades que.. .. produce esta socie­ dad volcada a lo pasajero...«_WOC ..A'... "(". . hacer. "1-' {."l":_::*>>>X~X*>~>>>>>>>>x_:«_:~~~~~>>" :~~>>'.. n. . acaso por el amplio espacio que se concede a la emo­ ción. Es la vida -la propia.t .. ---_.·~¡' ~. . .."j•••. comunicaciones escri­ tas? ¿No aparecen cada año un sinfín de libros y publicaciones periódicas.Pi.¡... sin necesidad._-------. ~L i\P? {.una ex­ periencia y un aprendizaje que no puede ser re­ petido: hagamos nuestra la plegaria. me limito ahora a 10 que atañe directamente -casi diría. un capital de monto des­ conocido pero limitado.Razón adicional para ello es la enorme facili­ dad con la cual se nos van las horas en este mundo 'criollo.~ .. Descuidados de lo esencial. casi continuo. "Enséñanos a contar nuestros días" -dice el Salmista al Señor nuestro Dios-. llamadas telefónicas. "para que lle­ guemos a tener un corazón sabio" (Sal 90. todo lo cual es muy útil y práctico...". acaso por el agite. Por otra parte. ~.'"{ .. J~. :. ~1'N 4. .~ ~.. podemos comenzar con un criterio apli­ cable a toda riqueza: que tiene más quien necesita menos. dejando a un lado las po­ sibles anotaciones sobre la organización del tra­ bajo o el modo de llevarlo a cabo con mayor éxito.0 3~ 5.:: • • • ~ . el deseo de poseer.<' '!tj' . pero también días en­ teros y aun años..•./ »»:*-"»>J-~«#x~mx~». experimentar un sinnúmero de cosas y situacio­ nes. de manera excIusiva­ al buen uso del tiempo. nos ayuda a su sabia administración.. Pedro Orases no deja de decir que "en el trópico el mayor riesgo es perder este bien de(mitivamente no renovable que son las horas útiles de cada día" .)~1 "-. 12). Acaso nada nos haga malgastar tanto el tiempo -minutos y horas. r . ¿No hemos multiplicado.}... En una palabra.. S'l'"~~ ~.:. Acostumbrarse a ver el tiempo de nuestra vida como una cantidad fija.t~:. la desmesura. sin dar pie a ningún de­ terminismo. que reclaman de algún 8 9 -_ . encuen­ tros.. Como quien 10 tiene bien experimentado. Por ello.lLt...¡J.. sin pausa.-----­ . pero nos obli­ garía a extendernos en una tarea ya realizada con mucha competencia por diversos autores y para personas y situaciones diversas. J..·'·r.

pero cuya conservación retiene una porción cada vez mayor del tiempo que. la sala de espera. En la oportunidad de su noventa aniversario. Como en la pequeña parábola na­ rrada por aquel profesor. tentati­ vamente. filmes. comenta el pro­ pio don Ramón. Ramón Menéndez Pidal evocaba la figura de Ma­ tusalén de quien. sin contar los artefactos que nos permiten llevar a cabo actividades antes inasequibles. Bástenos.. música. En verdad. sin com­ plicarnos la vida con 10 que -bien mirado. pues. hace rendir el capital. el vuelo. 11 10 . La sobriedad.. unos y otros estamos haciendo de las oportunidades y medios para comunicarnos.no tiene mayor valor o es fruto del desorden y la dis­ persión. Pero. el ir a lo esencial. mensajes radiados? Eso. gastando muchas horas -la auto­ pista. insiste. simplemente. estorbos que dañan la relación humana al vaciarla de su sustancia. también cuando atendemos a los requerimientos ajenos o cuando. y sentarse a ver la televisión juntos. por el dominio de sí y la concentración. estamos con los demás. se cuenta que había dese­ chado el hacerse una casa porque le bastaba arrimarse a una pared para guarecerse del viento y las lluvias ¿Extremo? Sin duda. siempre será buena norma el prescindir de todo lo buenamente pres­ cindible para poder usar bien el tiempo. del hijo que sale de prisa al aeroput. habíamos ahorrado.para poder reu­ nirse con su madre que vive en otra ciudad .modo nuestra atención? ¿No se halla saturado el espacio de programas televisivos. la pared sin tejadillo. dice. Así podremos vivir con mayor intensidad.::rto.

con su precisa cuenta de minutos y segundos. Repetir esa experiencia y contemplar cómo se suceden los segundos a toda carrera~ cómo pasan y no vuelven.de horas. ante el pulso in­ cesante de aquel contador. diferente del ciclo de la esfera del reloj analógico. 10 cierto es que. fue para más de uno la ocasión de lo que podría llamarse una experiencia pura de la fugacidad de la vida. nunc. se ve consumirse el tiempo.:nOY. donde las manecillas parecen regresar al imposible punto de partida de un depósito inagotable -siempre renovado. Acaso por su carácter vectorial. sino al contrario emprender lo que hay que hacer hoy y ahora: hodie.no podrá hacerlo nunca. minutos y segundos. que saca la suma de lo fugaz. a buen paso. de no dejar las cosas para mañana. Acaso por la simbolización numérica. de un modo como el reloj de arena -eficaz en exhibir la transitoriedad. 13 . puede ayudarnos a reafirmar la de­ cisión de no procrastinar.AH:O:RA La aparición del reloj de pulsera digital.

ahora es la oportunidad. constietudinariamente. aplicán­ dose a lo que se ha propuesto o le toca hacer. que no logra rom­ per la inercia y prefiere. posponer la tarea. ¡Cómo rinde el tiempo a quien se decide a usarlo! ¡Cómo nos limita. Comenzar. no preterir.En igualdad de oondiciones" hay gran diferen­ cia entre quien sabe entrar en las cosas. y aquel otro vacilante. en la expresión nortea­ mericana. todavía encuentra ocasión de visitar las viejas murallas de El Pireo. en cambio. del ahora. La verdad es que bien pudieras no hacer tal cosa. no te digas: He aquí que he terminado esta parte de mi trabajo.para hacer lo pendiente. Para aprovechar el tiempo hay que tener sentido del hoy. Y así -cuenta.cansado de un intenso viaje. Arnold Toynbee aconseja: "no desper­ dicies los ratos sobrantes. o los reclamos airados de quienes tienen interés en aquel asunto. antes de regresar a Atenas a la caída de la tarde. Así que por el resto del día o por el resto de la semana puedo muy bien aflojar el paso y descansar. aunque la fatiga (o la flojera) intente persuadirnos de lo contrario. right now". Hasta que la urgencia. Sa­ biendo el valor de ganar cada momento. indeciso. que. nunc: hoy. por­ que el momen~o apropiado para comenzar el si­ guiente trabajo no es mañana o la semana próxima. y no vale la pena comenzar con la siguiente hasta ma­ ñana. ese andar buscando 14 15 . ll la ocasión perfecta -imaginada. por supuesto. no llega punca: Ho­ die. es instanter (al instante) o. lo fuercen a su ejecución. o hasta después del fin de semana.

31-46).>:. en lo negativo.O lJ ~.P~'c 'lEí~l~ 3. muy a menudo... algo que debe hacerse por alguna razón y se presenta ante la conciencia con un reclamo 17 ------------------_. 14-30.:r. las vírgenes necias no llevaron aceite suficiente para alimentar sus lámparas en una larga espera.:~~·:CZS~.1:/1 ..:. 1-13.:~ :3 1 1.~. los reprobados no practicaron las obras de misericordia con los más necesitados (Mt 25._.'!\.)1~<N ~"c..!¡~. propósito en el actuar y en el padecer o recibir. l:{> !~ n.t(. l~:. . saber ex­ primir cada momento para que dé todo de sí. tiempo perdido.~$d. Q lTR('tr. sin em­ bargo.son también motivo de condenación): el siervo timorato.. al hablar del fm del tiempo nos presenta el Evangelio un juicio atento sobre todo a las accio­ nes y.ti! ~ Aprovechar el tiempo es./:. Acaso para persuadirnos de ello.."J .:C'dl"$i! :~~~·M~~~::~~.. . y de mayor importancia. ocasión malograda. ciertamente. En la base. "l~ .~ i""(\~ k. Contra ello conspira. de las acciones malas que -sabemos.. !'!:~?1 'Ul! ""-['. está el vivir el tiempo: ser en verdad el sujeto de la propia existencia. calculador. Ser sujeto de la propia vida requiere. a las omisiones (sin men­ ción. 10 urgente..~"'l·~n h. sin embargo. en este pasaje.>l-\. no hizo producir el talento recibido. ------­ .l~~ J.§.! ~) .::t~l~·m':'nc~:~w¡re·1i ~ I~'tl Q. Omisiones.

_----­ . presiona. Pero. No recomendaba demorar las cosas. El buen uso del tiempo exige de nosotros orden -no puede hacerse todo a la vez. sino de la importancia sub­ jetiva que le hemos atribuido. Contra este buen juicio. Esto solemos verlo con claridad cuando no somos nosotros quienes sentimos la urgencia. por eso. quizá la urgencia derive. conspira la urgencia. Esto es. a veces mucho. que pretende pa­ sar por importancia y no siempre lo es. aña­ diendo incluso que las muy urgentes deben espe­ rar.imperioso de inmediatez: ¡ahora! Que. de cabeza asentada. Tal vez por eso enseñaba el Beato Josemaría Escrivá que las cosas urgentes pueden esperar. Hay que detenerse. que gol­ pea a nuestra puerta para que nos hagamos cargo enseguida de lo que nos solicita. pues.y jerarquía -debe prestarse atención primero a lo más importante-. pretendía de esta manera ayudar a distinguir importancia (real) de urgencia (subjetiva). la presión y ese requerimiento de ser aten­ dido en el acto hacen sospechoso todo aquello de origen pasional. un momento: ¿Es importante? ¿En qué grado o en qué medida? ¿Tiene entonces prio­ 18 ------_. sino otra persona. siendo al contrario firme propugnador del hoy y ahora y de la intensa ocupación del tiempo. no de algo objetivo.

S:~ 4 1)!~'I)Tf·!A 1") 1:) .:~. brevemente.te­ ner claridad y empuje al realizarlas.!:J~. t (. donde se atienda de modo particular a su jerarquía y.:':>::~~~~". el programa. re­ 21 .~':. por establecidos./ el!.~.:{::'~W~~~)lJ..%. Pero esto significa que habrá que dedicar (un poquito de) tiempo a programar y revisar nuestro uso del tiempo. alguno aconsejaba anotar igualmente en la agenda esos compromisos fijos que.k Al ....r!'1'ffl\./§Ji.:·:<'~. Un plan concebido de esta manera no induce rigidez...M:«-'~~~~''« Todo el que quiera evitar la disipación de su día tendrá un pequeño plan o programa de acti­ vidades.. si se puede decir.'::.!.:::~..L~·.l: ". con esa motivación.-:»>''''"*»'"*.!t. ~(\ rn:In!Ll'fl¡<>"'} ¡:"t. ~ ~ ~J) "¡ ..·~~::.t x.~:.l.(~:. •.:'.~w. para renovar la estimación de la im­ portancia de cada cosa y. l. se prevean in­ cluso los imprevistos. ... Como se trata de tener presente lo importante sin ceder a la corriente de los acontecimientos.. quizá..":'$~~.l . 1.e.' J 1"'1: ir'l' . l' ~. mentalidad cuadriculada.»~<:~~~:::::. Retomar cada día.j~¡ ~~~~-«-:~»w.:::~s:." l. Permite más bien mantener viva y fresca la sensibilidad para lo que pueda presentarse de importante que.l..:.1 i:(Jj} . . debe ser resuelto de inmediato.

..'. el tiempo dedicado al trabajo más creativo. su eficacia depende de las semillas que dejamos sembradas en la vigilia. No los olvidamos.N. ~~. no trae remedio. \""E<~"< ! . de integración. Y seguir luego en plena acti­ vidad. Actualizar la intención.ot • • 1.~ Cuando repasamos el día al final de la jornada..1(..'iv-S bien.CCfG.. pero. ocupaciones en las que.. El teléfono repica sin cesar. recom­ puesta.:li.\'.del día. Se va de estímulo inmediato a estímulo inmediato. sumergido por un rato. encon­ tramos en mayor o menor grado. La dispersión tiende a favorecer la dispersión. Es necesario dete­ nerse. Con todo eso. . no queríamos ocuparnos. 1::' AL"? . bien visto..(. y hacemos in­ ventario desde dentro de nosotros mismos.. Pero el sueño. .." " d ~L· ~ ~~Ñ»~M«:~::c~#:Q:·M«Y&<»{{~~~~~XVM'»Y.'... como un dolor o una aflicción. '!"~ . pueden terminar disminuidos en el cuidado que les corresponde por su valor para nuestra vida. Recobrar visión clara de las cosas. a la larga... podría resul­ tar que a la postre hagamos como de paso lo que más nos importa.. auténticas bandadas de pájaros que casi nos impiden atender a lo cotidiano.~»:. habiendo asegurado sus condiciones. . el reloj no se detiene y a la cinco de la tarde hemos de entregar ese in­ forme.. saca la cabeza del agua para respirar. aquellos minutos de medita­ ción. vegetativo.! .. Como quien.. . están sin embargo en nosotros mismos. Confiamos entonces en que el sueño hará el milagro. incapaces siquiera de recoger­ nos. hacer una breve pausa. aún a medio hacer... 'l·?'~<i' .m:~~~Ñ~~~~~~~:.\.un trabajo inconsciente. han venido visitantes inesperados. 22 ..(') Q-TI:. Esto es. en efecto: el rato de sobremesa. hay que saberse recoger en el fra­ gor del combate. por sí solo.~~~ ~ l:. buscando tal vez la unidad perdida. contradicciones que.:.tu m ente permanezca moderada y tranquila".:-~~~:««·~. hemos ter­ minado dispersos. . · H' . serenarse. el verdadero porqué de lo que hacemos. Desde luego. para que con el nuevo día nos sea en­ tregada también una persona remozada. "Que en toda acción y en toda palabra -escribió San Jerónimo.' .. junto a las acciones realizadas: un cierto número de pensa­ mientos que se nos ocurren sin querer. Hay -es cierto. al ver en la agenda solamente las citas o en­ trevistas -pasajeras.

. ¿de quién es nuestro tiempo. Cierto que con más frecuencia todo se nos hace trabajo. sonreímos maravillados: fue un momento de plenitud. Están adquiriendo destrezas. para que no le ocurriera apetecer antes de tiempo lo que había de comenzar o abandonar lo comen­ zado antes de haberlo concluido. cuidando cada paso. Inmersos en aquel juego que es para ellos.y. quizá más atractiva. de modo implícito. hemos de tener ese interés por lo que nos ocupa que es fruto del amor.. Eliot­ distraídos de la distracci6n por la distracci6n. Al cabo. di: . que se integran sin roce en torno a la tarea. que 10 que se hace con gusto es siempre Juego. Estar en lo que hacemos. también trabajo. de concentración proverbial. Pero saben. Sin que la anticipación de la siguiente tarea. el silencio interior de quien está en una sola cosa. sin distraerla de su ocu­ pación.unos gratos. al fmal.. cada detalle. están conociendo el mundo. con Tom Sawyer. como aquella niña pequeña al cui­ dado de María Montessori. que no han perdido el don de estar completamente en 10 que hacen. otros ingratos. esto mismo pone de manifiesto la clave: para vivir en plenitud hay que estar en lo que hacemos -age quod agis: haz 10 que haces. nos aleje de 10 presente. Tampoco 10 hemos olvidado del todo y lo re­ vivimos de cuando en cuando al tener -por fortuna. decía.. nuestra vida? No así los niños.un rato de concentración intensa: esa armonía de nuestras facultades. ocupación para crecer en habili­ dad. con su pequeña silla y todo. todos de corto alcance. en el sentido también de Tom Sawyer: "A 25 . Pero. S. para ello. cada mo­ vimiento. la absorción que nos hace olvidar el paso de los minutos . Tomás de Aquino. nos encontramos -diría T. poniendo la atención del buen artesano. tan embebida en su juego que la maestra pudo alzarla del suelo. Y en ese caso. Al (mal de un rato así. Poniendo el amor que asume como un don -un ofrecimiento. ~ esfuerzo ingrato por tener que ocuparnos en lo que no deseamos. pedía al Se­ ñor que le concediera no desear lo que se hace sin juicio ni fastidiarse de lo que se hace sin gusto.! J:.queha-· cer y resultado. mientras dura.

. ahora sin exageración ninguna.. con tantas ocupaciones..era para todos.t-... motivo y punto focal del encuentro: .-----------_ . ...1 ..?". ~•. \". .. .~~~ (i lhi' l ...\... en Caracas. a pesar de la visible fatiga -por enfermedad. ..fonseñor Josemaría Escrivá.l:i>.8Cil'j2. . Y la respuesta de Monseñor Escrivá -que lo tomó en serio. " La reunión había comenzado a la hora prevista y llevaba buen ritmo: preguntas y respuestas se sucedían...de aquel que era.. " . .1!.ti ~. uno le­ vantó la mano e hizo una pregunta sobre el uso del tiempo y el modo de terminar todo bien: qué podía hacer él.. '" . Al oírlo.1. A I"'~" '["~Í'["j{ ~'. {"O'3ll. de quien puede decirse. ¡.~*-w~m~~~~:r~~a.1'l.~~~~#~~~~~~.'o -"..~L~<~' .í)"(')"I"j'<' .<0:! '¡-.f"" " . En el grupo que lo rodeaba en esa ocasión. De éstos.:.... todo es proporcional. había mucha gente joven.."o ~'~<'S..ff.-.. :<".:.. si llegaba al flnal del día con una lista de cosas pendientes. a la vez. .' 1" ~~~~~~X~>':S~AWS': ....~. porque se limitó a explicar cómo procedía él mismo. .:-<1:'%... .. que tenía ocupa­ 27 --.. .. vista su extrema juventud. '.. no sin hacerle una bro­ ma.u~~:::-.y. .. . estudiantes universitarios o incluso de los últimos cursos del bachillerato.. ". costaba no pensar en lo incli­ nado que somos los hombres a exagerar lo que nos atañe ¿Cómo podía estar demasiado ocupado aquel muchacho? Sin embargo -pensé-. agosto de 1974. a las que no había alcanzado .

¿Qué hacer. tras recordar que -para personas ocupadas. Olvidar el paso de horas y minutos. acotado. paradójicamente. nos concentramos . Con lo cual podríamos añadir 10 que se dice recomendó Edison a un joven que le pedía consejo: no mire el reloj. comentaba con humor) y que. Primero hacer una cosa. con desperdi­ cio del tiempo requerido para otras cosas. para no tener que volver sobre aquello.era normal terminar el día con listas de cosas pendientes. sin que nos distraiga de lo que hace­ 28 mos la inquietante sensación de que el tiempo se nos va. luego otra. para pasar de inmediato a la cosa siguiente. sin embargo. Con ello. para lo que nos ocupa? La generalización de las alarmas en los relojes de pulsera o de bolsillo ha resuelto el pro­ blema: ponemos la alarma. entre un asunto y otro.ción de sobra ("dentro de mi sotana te quisiera ver". luego otra. alejamos el reloj de la vista. tantas veces impiden pasar ade­ lante. En su sencillez. al permitirnos ad­ herir a la tarea presente como a 10 más importante ahora. ajena. Ese bajar la guardia confiados en la señal. si como es habitual tenemos apenas un rato.de las tareas. cada vez más largas. Después de todo. la pre-ocupaci6n con el vencimiento del término deriva de la importancia atribuida a lo que tengamos que hacer luego o a los resultados que han de lograrse en ese lapso. Pues bien. por el alcance o extensión -mayor o menor. Suprimiendo esas transiciones que. nos dispone de manera muy favorable a la concentración. Pero la preocupación. Siempre. dijo: hago primero una cosa. que inclina a introducir pausas. al impedir ocuparse del todo.. precisamente porque se pone empeño en aprovechar el tiempo de una vida de­ masiado corta para amar. procurando dejar todo terminado. para servir. supo exprimir su vida. la fórmula es exigente. la medida está en la misma actividad. viviendo cada momento con vi­ braci6n de eternidad. 29 . Signi­ fica que hemos de ocuparnos en lo que tenemos entre manos hasta acabarlo (en lo que corres­ ponda). Siem­ pre también venciendo la pereza. sin duda.. dificulta alcanzar aquello mismo que se busca.

.J~2'-i l"/\f\:i. como para vencer la pasividad.las realidades importantes de la vida: amor de sí y entrega. apresúrate lentamente o con calma... '". romper la inercia del momento inicial: festilUJ... aper­ tura y concentración .~. de prisa.. ."'---:• • "... para darnos la fórmula completa en una aparente contradicción: de prisa. El consejo viene de la Antigüedad clásica: fes­ tina lente. Hay que so­ 31 -------------------------- N I . Porque al igual que se ha de vencer la pereza. Enseguida.. . Como prefiere traducir Pedro Orases. '0 ~ ~.. casi divergente. insigne tra­ bajador.- '".EN-tE ')' -. pero sin prisa.. . se yuxtapone una cautela -lente-. Se trata de conciliar en otro plano -no de apariencia inme4iata.. . :'. libertad y discíplina. E I..7 Al RlBURAJ. La primera indicación tiene un toque de urgencia... debe evitarse todo atolondramiento.. Lo humano más profundo reviste el carác­ ter de 10 paradójico. toca andar en la vida sin prisa pero sin pausa. J' . Sólo los problemas simples tienen planteamientos conver­ gentes.

La virtud es. "Es el hombre que trabaja con calma y sin inquietud -dice William James-. sino para hacer bien la letra. si -al contrario. sin preocuparse por las consecuencias. Con conciencia de artesano de la palabra.condición del logro de las actividades y perfeccionamiento efectivo del sujeto. aparte de que cuanto menos tiempo se tiene para ejecutar algo. [. Pero. situa­ ciones así nos hacen ver un elemento esencial en la acción. con la mayor economía.breponerse a ese impulso que tiende a precipitar­ nos y mantener la serenidad sin la cual se daña la obra emprendida. Así. que en otras circunstancias podría que­ dar disimulado: la necesidad de la virtud. A ello apunta la segunda parte del verso de Machado. contados. simultánea­ mente. Del apuro sólo queda el cansancio. tiene los minutos. An­ tonio Machado nos dejó aquella sabrosa copla. bien mirado. aquel cuyo trabajo es productivo". ha desarrollado el hábito de bien obrar -virtudes dianoéticas. Quien se agita. ha de repetir.puede actuar con seguridad. violenta las cosas. más importante resulta la serenidad que nos permite no perder ni un instante. Eso sí sería malgastar el tiempo que. no como exhortación a la lentitud. ahora oportuna: Despacito y buena letra: el hacer las cosas bien importa más que el hacerlas. morales o técnicas. o que toque al corazón. por la virtud nos hacemos dueños de nues­ tras acciones: no un tocar la flauta JXlr casualidad sino un alcanzar lo que nos habíamos propuesto. produce el resultado exacto. intenta y falla. si no crece la persona. llega a lo que no deseaba. presteza y acierto. La mano educada realiza el movimiento justo. quizá los segundos. porque no cuenta en definitiva un resultado (ex­ terno). Es verdad que algunas cosas han de hacerse con obligada presteza: el cirujano en una operación de emergencia. dice la sabiduría popular. obtenido a como dé lugar.se pierde por el ca­ mino. Quien 32 33 . va­ cila. Despacito. es nuestra propia vida.

~ ~~:...¡ \. al final constatamos asombrados que.. quizá no logremos terminarla. muy su­ gerente a la hora de considerar la buena adminis­ tración de nuestro capital de vida..\. Por eso. para alojar objetos también rígidos.~ f"¡:t~{ i~l .¡C<'!l.~ ~j:\ ~.JI. el tiempo sufrió una dilatación y hemos podido realizar más de lo esperado. A S ¡'-"P A ("PI'¡'l"< 1 l~ Del acervo teresiano tengo esa imagen.J..f'i.ATH'. Lejos de aparecer como un espacio rígido. Representa bien lo que podríamos llamar la elasticidad del tiempo.l"I~.. 1 : .' f: .i~:.I.. ~~ 1: ) .1'f\lt"P. de al­ gún modo. Cuando parece que no nos alcanzaría ni una semana para el quehacer asig­ nado.. porque en los intersticios de las nueces que col­ man el barril mucho aceite puede encontrar aco­ modo.I)l~. Si disponemos de todo un día la­ borable para escribir una carta familiar.i . nuestro tiempo es capaz de abarcar más cosas a medida que lo va­ mos llenando. verificada en la expe­ riencia: sólo tienen tiempo los que están ocupa­ 35 }d~ .§~Jj~i.·I~ '.8 PNIl\RR1I~ [)r NI-FCrS . '¡Vi"I".sJ~ " .. nueva paradoja. .... / ( .i 'H.S .'. que hace cortos sus días mientras se alargan las horas del diligente.~ V.t\. El perezoso ignora esta teorla de la relatividad vital...

Para estirar el tiempo. como ayudar a encontrar su gato a una anciana que le pidió ayuda. gasto ninguno. sin mezquin~. con generosidad. y el sol se detiene para nosotros. no se desarro­ lla el sentido. consume y repone: es no economizar en el esfuerzo del cuerpo o del ánimo.. hemos de valernos de unos puntos de referencia fijos en el día. no se encuentra salida. sin embargo. 36 sino el que se propone estar a la hora para cenar en familia. la pereza sabe quedarse con lo mejor de nuestras jornadas. El milagro parece repetirse a diario. Camino al aeropuerto. aunque no comprometiendo en la aventura el capital.dos. dice Menéndez Pi­ dal: "el secreto de bien administrar. Como encuentra el aceite por donde colarse entre las nueces. no se agudiza la mirada. Fuera de ese campo de fuerza. como se detuvo en lo alto del cielo para que J osué pu­ diera vencer a los amorreos (Jos 10. el querer será ca­ paz de desplegar en verdad la vida. sino los réditos". el mes. Vivir a fondo. En el choque contra esos topes -rigidez de las nueces-. en el querer. Sólo en la tensión entre el ímpetu de la diligen­ cia y la rigidez de lo indispensable podremos apren­ der a sacarle el jugo al tiempo. 13). en su plenitud. dad ninguna. 37 . para viajar al consistorio que ha de hacerlo Papa. Olvidamos con frecuencia que. Hablando de la voluntad. exige. El secreto está en la diligencia. actividades que deben ser atendidas en todo caso. so capa de mucha actividad. es el desplegar la vida en todo lo que ella. No trabaja más el que retrasa a menudo la salida de la oficina. la semana.iencia. no se aprende de la exper. que usa el tiempo. el Cardenal Wojtyla tiene aún ocasión de detenerse a remediar pequeñas dificultades de alguno de sus feligreses. no es la parsimonia recelosa y escasa.

Con ello. requieren de meses o años. sin embargo.LAlOS U na variación sobre el mismo tema es el saber poner(se) plazos.. tras­ cienden el día y para ser cumplidos. 'límite' son palabras que apuntan a una misma realidad. tanto para el conjunto de lo que pre­ tendemos como para cada una de sus etapas.*w. Muchos de nuestros empeños. 'Meta'. la primera parte deberá estar lista en mayo. Para evitar la indefinición.:«V. ASÍ. En estos casos. a veces no pocos.~.~:-W":0~. ese hacerse de las cosas que corre parejo con el alcanzar su forma. la segunda en julio.««:):.un término a cada una de ellas. 9 FtlAR. 'término'. po­ 39 . corremos el riesgo de la indefInición y.:n:<0"~~:.§:~'O"~~~"~~~"""'~. es de mucha utilidad un estimado previo de la duración que nos lleva a fijar plazos. P. Para conseguirlo. que asigna -más o menos.(me) diré: ha de estar para octubre próximo.. de no llegar a la meta. Es cierto que el horario de cada jornada ya com­ porta esa repartición de actividades. con ello.

~.el tiempo huidizo. Cada vez que actuamos de esta manera. damos con ello consisten­ cia -no rigidez. í:-'i. atender a lo que pueda surgir.~.t rtü =:~l~~:=:'C"#.= ".1S.hi1.~. Se pierde entonces el tiempo de un modo humanamente irreparable.¡"\... =: ~ ·111'" ~ "f'l'" ['> .\ \. por otra parte. Más: que ha recibido en don su ser mismo. La desmesura lo arruina todo. la espontaneidad para .. Hay ritmos naturales -sístole./l\. renovando la intención de alcanzarlo.~"(:... diástole­ que hemos de observar. y con el programa y sus plazos.. sobre todo. como si lo importante fuera seguir el mapa y no llegar al lugar deseado. logramos fijar unos ciertos límites y aprehender con ellos -ahora anticipadamente. esté sin más bajo dominio ajeno. que saber esperar importa tanto como saber andar de prisa. Logramos ver mejor cómo ha de desplegarse nuestra activi­ dad y tenemos puntos de control: al pasar deter­ minada fecha. pudiendo ajustar entonces el ritmo y la intensidad del trabajo" ¿Se pierde acaso con esta programación la fle­ xibilidad de la vida? ¿Se hace uno esclavo del tiempo? Programar para llevar a cabo lo que se quiere difícilmente podrá conducir a nadie a es­ clavitud: el dominio está en el querer y sólo po­ dría ser considerado esclavo quien.L'<""... -. que las plantas no crecen más rápido por tirar de ellas con fuerza hacia arriba. 40 'l n .ql: [~n T~"'{"'F D H\ .'::i:~~~ ~·~~'tn"'!~~·"$~"~):·S~lnom:i:m« ~'RrRm«WTT :~ #'~*"I'R "Todo tiene su momento -dice el Cohelet­ y todo cuanto se hace debajo del sol tiene su tiempo". para no incurrir en desmesura. h . m·sw·:. Paciencia: la virtud de quien sabe que no todo depende de su acción. Machado lo dejó plasmado en otro de sus breves cantares: Demos tiempo al tiempo: para que el vaso rebose hay que llenarlo primero. la apertura. Con la paciencia -que soporta 41 . de erigir el programa mismo en meta. Porque nos importa la meta y. man­ tendremos con la orientación. ya adulto. 'k.. Es necesario por eso tener siempre presente que hay estación para sembrar y estación para cose­ char. ese (m fmal que es la plenitud del sujeto mismo.?:~ :.=~:m"'~~. - l.~ ':. me detengo y comparo lo hecho hasta el momento con lo proyectado. dremos completar todo en septiembre .a la vida.'tt'Z""..il:\. si en cada etapa de la em­ presa atendemos al fm perseguido.~~~~~~: W! . Pero. ciñiéndonos a ellos. Hacer su propio plan es obra de libertad. La rigidez vendría de transformar los medios en fines.

Camino nos recuerda. descuidado de la re-ali­ dad espiritual del hombre.salvaremos nuestras almas (Le 21. Importa considerarlo en esas etapas de "forzosa inacti vidad ". sino los réditos: no he­ mos de perder la salud ni el equilibrio por quemar la vela por los dos cabos a la vez. que c9nserva la esperanza. la reflexión. de su vida personal. tp. perdemos con­ ciencia de lo pasajero. de acordar el alma con mayor exactitud a la verdadera importancia de las cosas. 19). 43 42 . Detenidos. su verdadera medida. El mo­ _ verse mucho. Saber esperar. reponer fuerzas. el dar prioridad a resultados externos. al cambiar las circuns­ tancias y ser de nuevo requeridos para mayor ac­ tividad exterior. la atención renovada a las actividades cotidianas ordinarias-. Hay que saber descansar. advertía sin embargo que no hemos de comprometer el capital. y nos trae a esta sobria conclusión: quien no tiene tiempo para des­ cansar.. con palabras de un labriego. sino que resulta en sí mismo tiempo redimido. de redescubrir el silencio. De este modo. la celeridad. bien aprovechado. son reco­ mendaciones que nos ayudan también a prestar la debida atención al descanso. Para no olvidarlo hay esoS "momentos intem­ porales" de los que hablaba Eliot. habrá de tenerlo para estar enfermo. ese crecimiento personal no tan sólo dará frutos después. todo ello es propio del estilo materialista de la época. Mf\mentos de contemplación cuando. cuando las circunstancias nos han colocado externamente en punto muerto. de donde brota toda palabra humana. Pero es esto lo que constituye la finalidad misma de nuestro tiempo.un anticipo de la vida eh.nemos en ese instant~ de plenitud -símbolo vivido. Re­ cuerda Sertillanges que la falta de reposo nos hace estériles al igual que la pereza. que ése es tiempo de crecer para adentro: de cuidar la vida interior -el trato con Dios. Vemos así con claridad cuán alejado está el ac­ tivismo del aprovechamiento del tiempo. absortos.rna. activamente. Menéndez Pidal. crecer para adentro.el padecimiento y sabe esperar. al exhortamos a poner todas las energías en la labor creativa.

. y darás de mano a muchas cosas" ...."x... >!««*."'!>!<&~X.*}:. amar.}»>.. de creación o de contemplación de lo creado.¡«-»"..:-... Conscientes de la brevedad de la vida..~. ni has de morir más de una vez..x.:. "'««'}:..ado por ese amor. .}:..c-:-x.~.y capaces como somos de amar en correspondencia....«.~.... que pasa como flor del campo (Sal 102.~. " ..... "Acuérdate -advierte Teresa de Jesús­ que no tienes más de un alma.":-.{.:<.::x::~~.:.x¡.o>. ni hay más de una gloria~ y ésta eterna.:*. A.:*.. Ante el bien infinito -que nos ama.>~~!~~>':'.. de una vida breve y una. lo verdadero...:~:.»:-~:.:.::>.»:-y...:%:. ni tienes más.v-".''*»N.:-:-:."'/"-:-:-:(-:-: . ~~~~*"..«..:*». sabremos con­ centrarnos en lo esencial.puede ser un acto de amor. Para ganar el tiempo hay que considerar su tér­ mino...l::.:..):-»:.~:..:l:Ñ"~ '%~9~~»'~%':C'~~:~S"~~:.:.~Z~ . 1~ QC!t A~. lo que co­ rresponde a cada momento como llamada de Dios mismo a vivirlo en plenitud... todo lo humano se ve como atraído y finaliz.-:."-:. que es particular. 15). 45 . Cada acto -de empuje o de espera. y éste es el último secreto~ la clave de todo....

:·~·N«~~!l<. que han de moverse al actuar y de­ ben atender a las im¡x>siciones de la condición cor­ pórea. Con ello.<<<V". porque el día de mañana ya tendrá sus propias inquietudes.es la sustancia misma de la vida personal. 46 47 . ».'Y":. Así. finalmente.:«.. nacido de mujer. propio de creaturas en el tiempo.'. Ellos lleva a su cumpli­ miento. con ella. nace la diligencia. «««. capaz de es­ perar -sin desesperar. Quien al principio creó los cielos y la tierra (Gen 1. W .:««<'~*!*"'h)»»>>. nacido bajo la Ley" (Gal 4. se nos da como un compendio. La vida es corta o larga si es cumplida. primero y en todo el Reino de Dios y su justicia.'l«'!-'. entre el tiempo y la eternidad. que el resto -lo necesario para la vida temporal. atendiendo ante ... A la tarde te examinarán en el amor" . de tal manera que por El hemos sido librados de la servidumbre -del pecado y de la muerte."«. "al llegar la plenitud de los tiempos. Del amor. Amor operativo."{.y nos es dada.34).. Poner la mirada en la frontera de la muerte. el amor es nuestra actividad más alta y. Por eso Jesucristo puede indicarnos: "no os in­ quietéis. la salvación de cualquier momento que le hayamos consagrado. con las servidumbres derivadas del pecado. Dios Omnipotente. a saber breve todo lo pasa­ jero y a darle su valor como camino de eternidad. . fuerte ante la acometida del tiempo mismo. si tiene contenido.. Todo está allí. Alcanzar la sabiduría del corazón. es saber bus­ car. con su Espíritu.<<>Y. por el mañana.«". se nutre la paciencia.«. Amor que -como acción íntima y núcleo (posible) de toda otra acción. paso a paso.:«*:«. nos ayuda a mantener el rumbo: por igual.:~..-!{O:':'!"h"l<<-:<<'.se nos dará por añadidura.4). amor operativo.:""Y . nueva vida en el amor. Del amor. >!>X~m-ÚY. si no se disipa: si la persona se realiza..que personas y cosas lle­ guen a su madurez.En sí mismo. envió Dios a su Hijo. como hijos.1).l«<:'. bástale a cada día su afán" (Mt 6. amor pa­ ciente..~<<'Y'<<<<<<V>*''<<<<<W. luego. Hay que saber ocuparse de lo presente.. resume San Juan de la Cruz. pues.

:l:. Dios mismo. "y la muerte no existirá más.-..~". ni gritos.".l:O'.. 71 Apresúrate lentamente 81 En un barril de nueces. cuando el Señor nos dará vida eterna. que de suyo no está en nuestras manos.W'-»~. sin dar entrada a la inquietud por lo futuro.lo porvenir.:'.~ -'i ~ " 'j " ¡ .!!f . caben varias medipas de aceite 91 Fijar plazos 101 Crecer para adentro 31 35 39 41 45 47 11/ Acuérdate de que vas a monr Epílogo 48 . "no reina Dios sino en el alma pacífica y desinteresada". ~~~»~~~»~-'. -IN])IC.. Paz. ni trabajo" (Ap 21.. confiándole -en verdad. ni habrá llanto.:. recuerda San Juan de la Cruz.-m:::::~~~~~~":~W""'~. otra después 23 27. con lúcido desasimiento.:¡::~~-:. Bástele a cada día su afán.:'~~w. Empeño cotidiano. Empeñándose con afán cada día.. Paciencia. Porque.el advenimiento definitivo del Reino.. ahora 31 Las cosas urgentes pueden esperar 7 9 13 17 41 Dedicar tiempo al (uso del) tiempo 21 51 Está en lo que haces 61 Una cosa primero.4)..' todo a lo que es su fundamento y término último. Confiando en Dios hoy.E ...-' Prólogo 11 Tiene más quien necesita menos 21 Hoy. mientras aguardamos el momento de cruzar la frontera y -más allá..

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