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idreg=9165 lunes, 30 de agosto 2004 VII Congreso Iberoamericano de Periodistas Especializados y Técnicos

Internet, el Quinto Poder
Por Miguel Sárries Azprensa.com (30/08/04, 09.29 horas) “El poder político no es sino el tercer poder. Antes está el poder económico y luego el poder mediático ... La mundialización de intercambios de signos se ha acelerado de un modo fabuloso con la revolución de la informática y la comunicación.” (Ignacio Ramonet, ‘Cómo nos venden la moto’). Una profesión secular en un medio nuevo Las Tecnologías de la Información y las Telecomunicaciones tienen un reconocido y tremendo peso económico, que además repercute como influencia sociopolítica y cultural en la constitución, ampliamente glosada, de la llamada ‘Sociedad de la Información’ con todas sus consecuencias, directas e indirectas, en la vida diaria de una parte creciente del planeta. Cada vez más personas de toda condición y edad acceden a un ‘red-minal’, un terminal doméstico o móvil cada vez más accesible, conectado a una red de comunicaciones crecientemente basada en Internet. Internet, fruto de un conjunto de innovaciones de soportes, organización y contenidos, actúa como punta de lanza de las TIC y su poder de ‘glocalización’. Pero además posee ciertas características esenciales que conviene no olvidar cuando se analiza su forma de permeabilización sociocultural. Incluso en sus esqueletos centrales de interconexión, Internet es una red diseñada y construida para ser descentralizada, redundante y básicamente horizontal, en tiempos de paranoia atómica y ante todo por motivos de seguridad ante posibles amenazas de control o de destrucción parcial. En estos tiempos de paranoia terrorista, los expertos conceden poca posibilidad relativa a un ‘ciberterrorismo’ que destruya seriamente la red; no al que la emplee como recurso, pero en el mismo nivel que otros y en todo caso frente a la evidente vulnerabilidad en otros espacios materiales. La horizontalidad tiene iguales causas, pero otras consecuencias. La red se apoya intrínsecamente en la dualidad funcional de todos sus participantes, que potencialmente pueden asumir el papel de emisor y receptor que conlleva todo sistema de información, de forma más o menos equilibrada. En la larga carrera de la humanidad por la comunicación, del habla a la escritura, del soporte único al repetible, de la multi- a la uni-lateralidad, Internet supone cierto retorno, ahora sin límites espacio-temporales, a los orígenes de una charla almacenable, dialogable, madurable. Tras las ‘galaxias’ verticales (‘Gutenberg’ del editor a los lectores, ‘Marconi’ de la emisora a los teleoyentes-videntes), la ‘galaxia Von-Neumann’ se materializa en una Internet donde cada interlocutor no sólo es simple tele-oyente-vidente y se puede convertir en emisor-editor mundial con un coste adicional marginal. Un nuevo papel de ‘Internetiador’

Esta horizontalidad informacional está transformando decisivamente no sólo los instrumentos con los que cuenta el profesional del periodismo, sino su propio encaje en la cadena de la información. Más incluso que en otros sectores, está cambiando decisivamente el papel de los intermediarios de la información entre el elemento generador y el último consumidor. Hoy la noticia se empieza a recoger en su punto de generación cada vez más por miles y miles de ‘corresponsales’ aficionados que estaban o pasaban por allí, video en mano (y ahora móvil-cámara en mano). Sea cual sea el motivo de la toma (véase el reciente caso de las torturas en Irak), un material -fácil de transmitir porque ya está instalado sobre soporte digital nativo- pasa por la red y termina en un bloque de receptores que a su vez lo multiplican en sus propios círculos, como un nuevo tipo de circuito de difusión en explosión jerárquica. O bien, siguiendo el antiguo circuito, el material llega a manos –por investigación o por venta directa- de las cadenas tradicionales, que lo emiten hacia los consumidores –muchos de los cuales lo reemiten a su vez a sus redes personales, con la ‘garantía’ de veracidad o de comprobación que proporciona esa cadena tradicional. En ambos casos, cualquier eslabón de la cadena incorpora su reacción personal, sea glosa, manipulación o simple direccionamiento del material primitivo para adaptarlo al siguiente eslabón que lo recibe. Pero en este proceso, lo asombroso es la proporción de material aficionado (videos, fotos, testimonios de mala ‘calidad’) que llega ya por medio de las cadenas tradicionales. En este nuevo flujo, el periodista ya no puede mantener su función tradicional de intermediación en la retransmisión más o menos interpretada de la noticia. Los nuevos medios TIC han creado un enorme retículo de competencias, en el doble sentido competidor y competente, que acceden a sus fuentes y a sus lectores a la vez o antes que él mismo, y además por distintas vías, lo que les permitiría al menos teóricamente cruzar, comparar, verificar y validar las fuentes, matices y enfoques de la información manejada. El periodista tradicional se está convirtiendo en lo que ya es todo periodista especializado y técnico, es decir en un intermediador consciente de una información generada por otros y cuyo contenido sutil y nada espontáneo necesita clarificarse (en el mejor sentido de la palabra, es decir con criterios de cruce y veracidad que permitan interpretarlo multilateralmente). Este nuevo periodista es ya en parte un ‘internetiador’, alguien que se apoya en la red para ‘compartir’ la información que le llega, con un papel de nodo de referencia neutralmente redifusor y sutilmente mejorador del ordenamiento de un mundo de noticias, esas partículas informacionales virtuales a menudo vistas como un caos de agitación ‘browniana’. El ‘nodo‘ gana tanto más prestigio en su papel de facilitador cuanto menos pretenda asegurarse como poseedor de lo verdadero, en una red que a todo alcanza y donde todo se puede comprobar y discutir por múltiples rutas. Sigue teniendo sentido entrar en el fondo –no aquí- de cuestiones sobre lo subjetivo o lo objetivo, pero desde otro prisma. La información no es una mercancía como las demás Nunca lo ha sido, pero ahora pocos autores cuestionan el carácter revolucionario de la Sociedad de la información, lo que exige partir cada vez más de su propio carácter transformador de su entorno para entender la nueva situación. Para Castells "una revolución tecnológica, centrada en torno a las TI, tecnologías de la información, está modificando la base material de la sociedad a un ritmo acelerado… En el nuevo modo de producción informacional, la fuente de productividad estriba en la tecnología de generación del conocimiento, el procesamiento de la información y la comunicación de símbolos... Lo que es específico es la acción del conocimiento sobre sí mismo como principal fuente de productividad… Cada modo de desarrollo posee un principio de actuación a cuyo alrededor se organizan los procesos tecnológicos: el industrialismo se orienta hacia el crecimiento económico, esto es, hacia la maximización del producto; el informacionalismo se orienta hacia el desarrollo tecnológico, es decir, hacia la

acumulación del conocimiento y grados más elevados en el procesamiento de la información… Debemos esperar el surgimiento histórico de nuevas formas de interacción, control y cambio sociales... La nueva estructura social está asociada con el surgimiento de un nuevo modo de desarrollo, el informacionalismo, constituido por un nuevo paradigma tecnológico". ¿Qué es la información? La ciencia la acerca a la improbabilidad: “La ocurrencia de un suceso divide la historia del universo en dos partes, la del antes y la del después. Para el observador curioso, ambas etapas son de un interés bien diferente. Lo más característico del antes es que el suceso aun no ha ocurrido,... sólo puede ser verosímil... La verosimilitud tiene grados, es una magnitud medible y merece por ello rango científico. Se llama probabilidad de un suceso a la medida (o al grado) de su verosimilitud. Cualquier suceso real tiene asignado ¡por el simple detalle de no haber ocurrido todavía! un numero llamado probabilidad, que mide su distancia a la certeza (valor uno) o a la imposibilidad (valor cero). Lo mas característico del después es que el suceso ya ha ocurrido. Al observador, testigo del acontecimiento, solo le queda una cosa por hacer: sorprenderse. Sorprenderse mucho (después) si el suceso era (antes) poco probable y poco si lo era mucho... Llamamos sorpresa a un cambio del estado de ánimo provocado por una ganancia de información, una magnitud cuya medida, después de la ocurrencia de un suceso, depende de la probabilidad que tal suceso tenía antes de ocurrir, una medida que varía entre el cero (la suministrada por la ocurrencia de un suceso cierto) y el infinito (suceso imposible)”. Castells toma la "información en sentido amplio como comunicación del conocimiento." Sigue así una línea de pensamiento más habitual pero no menos científica, en su doble sentido informático y mediático: “La información es una variable inmaterial dual, que se denomina conocimiento cuando es variable de estado acumulada en un sistema, y comunicación bajo su faceta de variable de proceso (o de intercambio) entre sistemas. La información se cuantifica por la interactividad entre sus dos manifestaciones (comunicación y conocimiento): La cantidad de información que aporta un mensaje a un receptor es su capacidad de sorpresa, mayor conocimiento o menor incertidumbre. La información en sentido estricto se inutiliza total o parcialmente por la falta de adecuación al receptor, en contenido, espacio o tiempo (ésta es la más frecuente, por la evolución diacrónica de emisores, mensajes, entornos y receptores)... El aumento de información es condición de reordenamiento de todo sistema, desde el económico mundial hasta el más modesto sistema productivo. Es el antídoto de la crisis (uno de los nombres económicos de la entropía), forma de degradación o desorganización de un sistema económico que inicial y paradójicamente tampoco tiene pérdida de energía productiva. Por otro lado la información sólo aumenta útilmente si las estructuras que la acogen tienen suficiente conocimiento (información acumulada) previo”. ¿Por qué el recurso ‘información’ no es una mercancía como las demás? "Este nuevo tipo de recurso compartible (multiplicable y no consumible) puede ganarlo el receptor sin que lo pierda el emisor. La información no es por sí misma un bien escaso y apropiable, con lo que escapa a la categoría tradicional de mercancía. Sin embargo su comunicación, almacenamiento y tratamiento requieren soportes (humanos, organizativos y/o informáticos) que entran en el circuito económico de los bienes escasos y apropiables, en el comercio mundial invisible... La distribución irregular en el sistema socioeconómico mundial de este proceso de información-conocimiento esencialmente acumulativo, abre un foso ingente entre dos ‘reacciones explosivas en cadena’, dos crecimientos exponenciales retroalimentados: uno progresivo en los sistemas que aprovechan o expropian la información; otro regresivo en los sistemas abandonistas o expropiados. La información, como mediador de adquisición o carencia de todos los demás recursos, enriquece a los ricos y empobrece a los pobres mucho más velozmente que cualquiera de aquéllos” . El ‘quiosco’, nodo informacional del ‘internetiador’

Se han estudiado -con inquietud, curiosidad o entusiasmo- toda clase de consecuencias políticas, económicas, sociales, laborales, culturales en esa Sociedad de la información que se sale de las ‘reglas’. En la línea mucho más concreta de ofrecer elementos que ayuden a definir el sitio y papel del nuevo periodista cada vez más -y a la vez menosespecializado y técnico, se presenta aquí simplemente una experiencia de ‘quiosco’, entre las muchas que empiezan a conocerse. La exposición de su trasfondo intencional y operacional sólo pretende recoger algunas indicaciones inmediatamente deducibles de su funcionamiento en el ‘servidor’ de ATI, al servicio una asociación profesional de tecnólogos avanzados para su mejor comprensión e intervención en la sociedad que les rodea. Del mismo se hizo una presentación pública en un foro surgido como respuesta a la creación en Catalunya de una Agencia de la Calidad de la Información en Internet (IQUA), en el que participaban muchas de las entidades vinculadas al IQUA. En su presentación se decía que para defender la calidad de la información en Internet, esta no debe medirse solo por las prohibiciones de aspectos negativos y condenables (la pornografía, el terrorismo, el racismo…), sino que es preciso que la sociedad civil favorezca también en Internet valores positivos como democracia, pluralismo, paz y solidaridad entre las personas. Es preciso recordar –se dijo- los objetivos de los “padres creadores de Intermet” y las “promesas” posteriores de sus teóricos sobre el hecho de que nos iba a permitir una mejor información, una información más plural, una información “a la carta”, autocontrolada por el propio ciudadano, quien podría acceder y contrastar diversas fuentes y regular el grado de profundización deseado. La práctica actual traiciona aquellos objetivos y desmiente estas “promesas”. Los “buscadores” contestan a las preguntas de forma incomoda, con miles o centenares de miles de referencias, de forma temáticamente desestructurada y cada vez más priorizan en sus listas a quienes más les pagan. Los actuales “quioscos” de las Webs facilitan la conexión a una variante de prensa gratuita (que aspira a poder ser de pago) integrada por las ediciones electrónicas de los más populares medios de comunicación. Estamos en presencia de un proyecto empresarial periodístico, más que ante una aportación extra a la calidad y al pluralismo de la información. Los altos costes de los medios de comunicación reservan su creación a grandes grupos económicos que subordinan la calidad de la información a la obtención de concesiones de los gobiernos (desde frecuencias de emisoras de radio o televisión, a operadoras de móviles o de cable). En su política de intercambio de favores con los gobiernos y otros grupos económicos terminan por sacrificar la calidad de la información, llegando en algún caso –como estabamos viendo en aquel momento- a fomentar el aterrorizar a la población del país más poderoso del mundo, a exagerar la capacidad de un posible enemigo, a disimular formas no sangrientas de ejercer la hegemonía y a ocultar turbios intereses económicos hasta conseguir que el miedo de la población haga aceptable una guerra preventiva. En esta defensa de la calidad de la información, se hacia una invitación a los reunidos a coordinarse para: - Definir de forma plural, como debería ser y que debería contener un Quiosco plural (y por supuesto respetuoso, con las recomendaciones autorreguladoras de la IQUA). - Favorecer su inclusión en el mayor número de Webs y portales, empezando por las de las propias asociaciones y entidades que se asociasen para este fin. - Velar por el mantenimiento y actualización de sus enlaces. - Permitir un grado de personalización por parte de cada entidad y asociación que lo adoptase, para incluir aquellos aspectos particulares, propios de los objetivos de cada entidad o de los intereses de sus socios. Toda persona o entidad interesada en definir de forma colectiva, un Quiosco plural que refuerce en Internet los valores de democracia, pluralismo, solidaridad y paz puede enviar un e-mail a la secretaria de ATI (secrecat@ati.es o msarries@ati.es ) poniendo en

asunto "Quiosco plural" y visualizar el prototipo en: http://www.ati.es/gt/informatica-sociedad/informacion/pr-indqu.htm Miquel Sarries Ingeniero Industrial, Licenciado en Informática. Tecnico superior de Informática en el Ayuntamiento de Barcelona. Ex-funcionario internacional en la Oficina Intergubernamental para la Informática (IBI) en Roma, donde ocupó las funciones de Director de Prospección Tecnológica; de la Agencia de Noticias Informáticas IBIPRESS; y de la revista internacional Agora. Secretario de la Junta Directiva General de la Asociación de Técnicos de Informática (ATI), miembro del Consejo editorial de la revista Novatica. Secretario de AIPET Enlaces > Presentación de Miquel Sarries en el VII Congreso Iberoamericano de Periodistas Especializados y Técnicos http://www.azprensa.com/noticias_ext.php?idreg=9165 http://www.lainsignia.org/2004/enero/cyt_006.htm La insignia 25 de enero del 2004

La revolución de Internet y el desafío de democratizar la red
Dênis de Moraes (*) La Insignia. Brasil, enero del 2004. I. Mutaciones comunicacionales en el ciberespacio Internet está cada vez más en el centro de la revolución multimedia. Con billones de documentos disponibles, la megared planetaria precipita cambios de paradigmas. La vehiculación inmediata y abundante no sólo delinea modos singulares de producción y consumo de datos, imágenes y sonidos, como propicia un realineamiento en las relaciones de los individuos con los canales de comunicación. La imagen clásica de los aparatos de divulgación en el ápice de la pirámide y de los receptores confinados en la base está rompiéndose en la arquitectura de los espacios descentralizados de la web. La pragmática de Internet deshace la polaridad entre un centro emisor activo y receptores pasivos. Las interfases tecnológicas instituyen un espacio de transacción cuyo soporte técnico, en proceso constante, proporciona comunicaciones intermitentes, precisas y ultrarrápidas en una interacción entre todos y todos y no más entre uno y todos. En el ciberespacio cada uno es potencialmente emisor y receptor en un espacio cualitativamente distinto. Por otro lado el carácter descentralizado de la Internet generaliza la circulación de contenidos sin sumisión a estructuras jerárquicas. Antiguas intermediaciones presumiblemente válidas para todo el tejido sociocultural no representan más escalas inevitables. En el ambiente virtual, con un mínimo de competencia técnica, los usuarios pueden actuar a un tiempo como productores, editores y distribuidores de información. Cabe a la capacidad cognitiva de los individuos determinar como se van a articular las conexiones en los acervos digitales. La web invierte la ley de los medios de comunicación convencionales: el valor de uso se obtiene de la relevancia de cada conexión y no por del consumo de denominadores comunes indispensables a la cohesión de la audiencia en

masa. El modelo comunicativo de la Internet contribuye a reducir la dependencia de los canales tradicionales de comunicación con su crónica desconfianza de los movimientos comunitarios. El mosaico de la web refuerza así los campos de resistencia a la concentración de los medios permitiendo que ideas humanistas se expresen en el perímetro del espacio político desterritorializado. El ciberespacio funda una ecología comunicacional: todos comparten un colosal hipertexto formado por interconexiones generalizadas que se autoorganiza y se retroalimenta continuamente. Pero es importante resaltar que el ciberespacio no es una esfera autónoma, divorciada de las realidades socioculturales. Aunque la praxis virtual esté pautada por especificidades hay una relación de complementaridad con lo real, viabilizada por la progresiva convergencia tecnológica. Marc Guillaume muestra las convergencias posibles entre los padrones clásicos de interacción social y las redes electrónicas: "La red social preexistente puede mejorar su desempeño a través de la red técnica pero esta última no puede por si misma crear una red social. Está claro también que el buen uso de los medios conmutativos pasa por complementaridades y hibridaciones permitiendo combinar automatismos y inteligencia humana, rapidez de información y vagar en la asimilación y formación." (1) Los procesos de significación no se anudan, se añaden y muchas veces se mezclan. El periodismo impreso coexiste con la televisión, los multimedia y la realidad virtual, así como la prensa no suprimió los manuscritos. El libro fue combatido por los epígonos de la cultura elitista de la Edad Media. Los beneficios de la impresión mecánica no se impusieron de inmediato. Durante mucho tiempo dividió la escena con los pergaminos hasta que se consolidó como medio que permite una circulación social rápida, barata y amplia. Las sociedades usan distintas tecnologías al mismo tiempo. Una forma de comunicación existente o emergente no subsiste sin la otra: la tendencia es la covergencia de procesos y prácticas a partir de innovaciones que desencadenan una reorganización del sistema a fin de garantizar la sobrevivencia en ambientes de constantes modificaciones y reciclajes. Los soportes son empleados en función de su uso social. La escritura manual se relaciona con la comunicación personal, en cuanto el ordenador es utilizado con frecuencia en el trabajo de diversas maneras y para la información y el entretenimiento a través de las redes informáticas, del CD-ROM y de juegos electrónicos. Para el contacto instantaneo a distancia el teléfono fijo o desde un móvil continúa insuperable. Otras circunstancias piden el fax o pager o la carta registrada o, cada vez más, el correo electrónico. A pesar de todo esta reorganización tecnológica no necesitamos abandonar lel placer de la lectura de páginas impresas para navegar por homepages y publicaciones electrónicas: son viajes sensibles, distintos, cada cual con sus recorridos y gozos, con la ventaja adicional de que una complementa la otra. Podemos disfrutar simultaneamente de experiencias en el ámbito de lo real y de lo virtual; experiencias, vale insistir, que ninguna de las modalidades proporcionaría por sí sola. Subrayar la posibilidad de hibridaciones no significa que deseamos olvidar la lectura muy más agradable del libro impreso. Leer una pantalla no es y nunca será lo mismo que leer un libro. La argumentación de Umberto Eco es precisa: "Después de haberme pasado doce horas ante la computadora, mis ojos están como dos pelotas de tenis y siento la necesidad de sentarme en mi confortable sillón y leer un diario, o quizás un buen poema. Opino, por lo tanto, que las computadoras están difundiendo una nueva forma de instrucción, pero son incapaces de satisfacer todas aquellas necesidades intelectuales que estimulan."(2)

Debemos realzar que la cibercultura no se superpone a las culturas preexistente ni las aniquila. La dialéctica activa desdoblamientos y remisiones; en lugar de divisiones y estacas demarcatorias se establecen los nexos, los bricolajes y las hibridaciones. Es exactamente lo que testimoniamos en la Internet. Su ecosistema multimedia revela alto grado de adaptación a un tipo de comunicación que combinando modelos de la prensa escrita (periódicos, revistas) con la dinámica audiovisual (sonidos, dibujos, animaciones electrónicas), delinea configuraciones peculiares. Un portal puede aunar y disponibilizar al mismo tiempo televisión, radio, video, DVD, música, cine, noticiario en tiempo real, archivos sonoros, juegos, libros, revistas, periódicos, fotografias, arte interactiva, museos, postales en 3D, publicidad en línea y comercio electrónico. Practicamente todos los medios de comunicación en una única plataforma digital. En el vértigo de los nudos, un número cada vez mayor de informaciones será producido, vehiculado, leído y analizado en una prueba elocuente de las intersecciones posibles entre lo real y lo virtual, dentro de un conjunto de ambientes integrados y autoajustables, bajo la primacía de la inteligencia humana. ¿Por qué aislar las variables electrónicas de los tesoros impresos? Sería al final un equívoco encarar Internet como un mercado paralelo y estanco, disociado de los demás medios de comunicación y de las coyunturas sociales. No interligarla a aquellas instancias equivalería a entenderla como el fin y no como un medio para alcanzar metas mayores. Habría el riesgo de, paulatinamente, perder significado histórico y importancia cultural. Su pujanza proviene de cooperaciones de todo tipo. II. Internet, ciudadanía y democratización Manuel Castells subraya la importancia estratégica de "utilizar el enorme potencial de la Internet por ejemplo para revivir la democracia no en cuanto substitución de la democracia representativa por medio del voto y sí para organizar grupos de conversación, plebiscitos indicativos y consultas sobre distintos temas diseminando informaciones en la sociedad."(3) Significa realzar la sociedad civil como espacio político por excelencia haciéndola resurgir del declinio impuesto por la hegemonía neoliberal. En el proceso de consolidación de la red como herramienta para el la democratica, necesitamos madurar proposiciones de comunicación electrónica y conciliarlas con demandas del público blanco, con atención para los hábitos culturales no siempre fáciles de actualizar. Los usos y apropiaciones de la Web son diferenciados, no forman un todo coheso y armónico por más que redes y colectivos virtuales fortalezcan afinidades. No se trata por consiguiente de transformar la Internet en fuente de todas las virtudes. Mucho menos de soñar con un Eldorado digital habilitado a suplantar el poderio de los grandes medios de comunicación. Seria tontería subestimar el predominio de las corporaciones multimedias en el actual escenario de transnacionalización y oligopolización de las industrias de información y entretenimiento. Al resaltar la consolidación de la Internet queremos llamar la atención para las potencialidades que se entreabren en el ambito virtual fundadas en prácticas interctivas y no submetidas a los mecanismos de selección de los medios de comunicación. Rapidez, disponibilidad ininterrumpida y descentralizada, estímulo a la libertad de creación, nuevos recorridos de lectura por los hipertextos, espacios cooperativos en grupos de discusión, correo electrónico y salas de conversación en tiempo real, accesos directos, contenidos en líneailimitados: estos son algunas diferencias que caracterizan la pragmática de expresión y difusión de la Web. Como resalta Naomi Klein, en la red las movilizaciones ocurren sin burocracia y con una hierarquía minima, por medio de una cultura de cambio de informaciones constante, interactivo y sin mayor complejidad operacional, que ayuda a reforzar los vínculos entre los movimientos sociales contra-

hegemónicos (4). Hay mucho que hacer para universalizar las conexiones y los usos sociales de la Web. Otra exigencia es combatir la infoexclusión de poblaciones de baja renta sobre todo en los paises periféricos. Son esenciales políticas públicas adecuadas y eficientes para ampliar los accesos y los usos sociales, culturales, educativos y políticos de de las tecnologías de comunicación. Hoy el acceso permanece concentrado en capas de mayor poder adquisitivo y en los paises más desarrollados, lo que extiende a Internet desigualdades sociales del mundo concreto. Ignacio Ramonet adverte para el riesgo grave de la concentración de las riquezas y de la exclusión social repetirse en escala digital: "Dos cifras resumen la injusticia: el 19% de los habitantes de la Tierra representa el 91% de los usuarios de Internet. La brecha digital aumenta y acentúa la tradicional brecha Norte-Sur como asimismo la desigualdad entre ricos y pobres (recordemos que el 20% de la población de los países ricos dispone del 85% del ingreso mundial). Si nada se hace, la explosión de las nuevas tecnologías cibernéticas desconectará definitivamente a los habitantes de los países menos adelantados, especialmente los del África negra (apenas un 1% de los usuarios de Internet, entre ellos muy pocas mujereres)." (5) Es urgente movilizar la sociedad civil mundial en formación para la necesidad de establecer políticas públicas que contengan la onda de mercantilización desenfrenada que alcanza la Internet. No será nada fácil teniendo en cuenta: a) el poderío de los conglomerados que explotan la economia digital y sus fortísimos grupos de presión; b) la hegemonia del discurso neoliberal que implica como contrapartida no declarada la sistemática deslegitimación ideológica de formulaciones alternativas o contestatarias, a la supremacia del mercado en la regulamentación de la vida contemporanea; c) la dificultad de establecer marcos reguladores democráticos en un medio fluido y multifacético como la web. Otro gran desafio es tornar determinados sitios web más conocidos de los internautas lo que implica expandir alianzas y intercambios; divulgar intensivamente las páginas junto a sectores de la sociedad tanto por medios convencionales como por boletines y eventos electrónicos; realizar conferencias y seminarios sobre estratégias comunicacionales para la Internet; y aprimorar los programas de busca y los árboles de enlaces para simplificar la localización de las informaciones deseadas. Además de una mayor percepción pública de las páginas por lo menos tres desafíos tendrán que ser enfrentados: 1) la definición de estrategias de comunicación que aprovechen las vertientes creativas y interactivas de las tecnologías multimedias; 2) el aumento substancial del número de usuarios lo que depende de la superación de travas económico-financieras (costes de ordenadores, modems, líneas telefónicas, proveedores de acceso); 3) una mejor formación para internautas y activistas con simplificación de los procedimientos informáticos, cursos y entrenamientos. Sin ignorar los obstáculos que se interponen, pienso que Internet tiende a afirmarse como uno de los principales medios para la construcción de una cultura de solidaridad social basada en una ética de reciprocidades entre los sujetos comunicantes. Digo uno de los principales medios para reiterar que no entiendo el ciberespacio como una esfera disociada de los embates sociales concretos. ¿Cómo pensar en transformaciones radicales sin referencias objetivas a las tradiciones sociales? Vuelvo a decir que percibo una relación de confluencia, de incremento y de sinergia entre lo concreto y lo virtual resultante por un lado de la progresiva hibridación tecnológica y por otro del sumatorio de posibilidades que ninguna de las partes aisladamente alcanzaria. Juzgo perfectamente viable combinar los instrumentos de acción políticocultural que ambos ofrecen sin perder de vista que es en el territorio físico, socialmente reconocido y vivenciado, que se teje el imaginario del futuro.

Notas (1) Marc Guillaume. L'empire des réseaux. Paris: Descartes & Cie., 1999, p. 72. (2) Umberto Eco. "¿Cambiará Internet el modo en que leemos?". Página 12, Buenos Aires, 7 de diciembre de 2003. (3) Manuel Castells en entrevista a René Lefort, "El nuevo papel del ciudadano ante la revolución de Internet", Correio da Unesco, octubre de 1999. (4) Naomi Klein. Cercas e janelas: na linha de frente do debate sobre globalização. Rio de Janeiro: Record, 2003, p. 44. (5) Ignacio Ramonet. "Le nouvel ordre Internet". Le Monde Diplomatique, enero de 2004, p. 1. (*) Dênis de Moraes es doctor en Comunicación y Cultura por la Universidad Federal de Rio de Janeiro, profesor y investigador del Programa de Posgrado de Comunicación de la Universidad Federal Fluminense, en Brasil. Es autor entre otros libros de Por uma outra comunicação: mídia, mundialização cultural e poder (2003), O concreto e o virtual: mídia, cultura e tecnologia (2001), O Planeta Mídia: tendências da comunicação na era global (1998) y Globalização, mídia e cultura contemporânea (1997).