La rehabilitación de los privados de libertad,
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mito o realidad
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La rehabilitación de los privados de libertad debe entenderse como la oportunidad que estos tienen de convivir en un ambiente ordenado y supervisado, con acceso a estudio y trabajo.
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Cuál es la situación en nuestras cárceles 
 
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En qué se ocupa la población privada de libertad 
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En el año 2007 cobró vigencia la Ley del Régimen Penitenciario, la cual introduce cambios importantes para la rehabilitación de los privados de libertad mediante la implementación del régimen progresivo. Este concepto de rehabilitación para reclusos condenados consiste en cuatro fases, en las cuales el interno recobra su libertad paulatinamente. Hoy en día se lleva a cabo únicamente la primera fase, que es de diagnóstico y ubicación. Después de seis años de vigencia, sólo 569 privados de libertad, equivalente a un 7% de los reclusos condenados, están en el régimen progresivo. ııDebido a que la ley deja la opción de aplicar a la redención de penas después de haber cumplido la mitad de la condena, los privados de libertad prefieren acogerse a este beneficio mediante el cual recuperan su libertad más rápido que estando en el régimen progresivo. Derivado de esta práctica, las últimas dos fases del régimen progresivo nunca se llevarán a cabo, salvo en los casos particulares que no aplica la redención de penas.ııLa atención que reciben los reclusos es la misma para todos, no se diferencia entre prisión preventiva y cumplimiento de condena, ya que la ley establece los mismos derechos respecto al trabajo y la educación. Además no existe la adecuada separación de los privados de libertad por su etapa judicial, perfil criminal o edad, únicamente por género y pertenencia a una pandilla. ııSi bien el marco legal estipula un sistema sofisticado de rehabilitación, en los seis años de vigencia se han tenido avances muy limitados en su implementación. El avance más destacado es la instalación de los equipos multidisciplinarios, aunque los mismos aún no están completos en un 33%. El nuevo concepto no se ha logrado implementar y la redención de penas sigue siendo el beneficio más solicitado. Entre la ley y la realidad existe una enorme brecha que no se ha disminuido en los últimos años.ı
No. 12, Guatemala 19 de septiembre de 2013ı
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Un marco legal no implementadoı
POSU NSTUON 
/cien.guatemala @CIENgt
 
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La rehabilitación de los privados de libertad,
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mito o realidad
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En qué se ocupa la población privada de libertad
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En el marco de la rehabilitación social, el SP brinda tres tipos de atención: 1. Atención personal al privado de libertad (salud física y mental, trabajo social); 2. Educación formal y extraescolar; y 3. Programas laborales. ııRespecto a la salud física, los centros tienen a su disposición un enfermero, un médico y un dentista. El SP no dispone de personal especializado en problemas de adicciones. Los enfermeros cuentan con una capacitación básica para afrontar los problemas diarios, pero no existen programas de desintoxicación y de seguimiento para tratar adicciones. Según un estudio de la Secretaría Ejecutiva de la Comisión contra las Adicciones y el Tráfico Ilícito de Drogas -SECCATID-
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 el 53% de los privados de libertad opina que se consumen drogas dentro de los centros penales, siendo las de mayor consumo el tabaco, la marihuana, el alcohol, la cocaína, el crack y la chicha. Un 30% admitió que es fácil conseguir drogas en la cárcel. El estudio no permite concluir qué porcentaje de la población privada de libertad consume regularmente drogas. Basado en cálculos propios se asume que es por lo menos un 50%. ııEn relación a la educación, es necesario desglosar los diferentes programas educativos que se imparten en los recintos carcelarios. Existe la educación formal, que son todos aquellos programas que imparten el pensum oficial del Ministerio de Educación, desde alfabetización y primaria acelerada, básicos, y bachillerato, hasta educación superior. ııActualmente un 13% de la población privada de libertad participa en uno de estos programas, la proporción de los que estudian cada tipo de programa se muestra en la infografía de la siguiente página. La educación formal hasta el nivel de bachillerato se ha logrado implementar en todos los centros carcelarios siendo las excepciones los centros Fraijanes
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 por razones de seguridad. El único centro que dispone de educación superior es Pavoncito, en donde 30 reclusos estudian una Licenciatura en Tecnología y Administración de Empresas impartida por la Universidad Galileo. ııLa educación extraescolar se refiere a todos aquellos programas que no son de educación formal, que proporcionan conocimientos y fomentan un cambio de actitud. Estos cursos tienen usualmente una duración de seis meses y son acreditados por el Ministerio de Educación. En total hay 65 cursos acreditados para ser impartidos en los centros de detención. La gama de actividades es muy amplia y va desde computación, idiomas y panadería hasta ajedrez, baile, bisutería, pintura y muchos más. En el primer semestre del año 2013 se han impartido 137 cursos y se atiende al 20% de la población privada de libertad. ııLa situación de los programas laborales es insatisfactoria. Únicamente un 10% del total de los trabajos es impulsado por el propio SP o a petición de empresas privadas. El 90% de los trabajos surgen por propia iniciativa de los reclusos, con autorización del SP. En el último caso, el interno debe adquirir el equipamiento, las herramientas y la materia prima, así como hacerse cargo de la comercialización de su producto, lo cual no es fácil estando recluido. Existe una gran variedad de actividades laborales, desde negocios como tien -ı
 
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das, comedores o peluquerías hasta servicios de lustrador, de limpieza, de jalador, y vendedor ambulante. Hay empleados de maquila y reclusos que laboran a cuenta propia, como zapatero, artesano, crianza de animales y ventas distintas. El SP clasifica estas actividades según se muestra en la gráfica de actividades laborales de la infografía. Los centros donde más reclusos trabajan son la Granja Cantel, el centro de detención de alta seguridad conocido como “El Infiernito”, y el Centro de Orientación Femenina. En estos tres centros de detención, más del 95% del total de reclusos efectúa actividades laborales. ııEste sistema deja muchas interrogantes respecto a la seguridad, el orden interno y los controles laborales, los cuales carecen de registros fiables, tanto por la elevada cantidad de actividades a supervisar como por la informalidad de ciertos trabajos.ııSe puede ver que mientras un 67% de la población reclusa ejerce una actividad laboral, sólo un 13% sigue un programa de educación formal y un 20% un programa de educación extraescolar. La prevalencia del trabajo se explica por la necesidad económica que tienen los reclusos para afrontar su vida en la cárcel y/o apoyar a su familia, así como de la oferta laboral y educativa en el centro.ı
Análisis de la situación actual
 
Si bien la mayoría de los reclusos está ocupada, sus actividades se rigen por el modelo que prevalece a raíz de la dinámica interna del centro y no por un concepto formal del SP. En nuestra investigación encontramos diversas dinámicas de trabajo como: 1) el trabajo mínimo, porque no existen espacios y oportunidades laborales en el centro, 2) microempresas con locales adentro de los centros de detención y que contratan a otros reclusos, y 3) cooperativa, con trabajadores asociados a diferentes actividades productivas. Todos estos sistemas tienen en común que se basan en la discrecionalidad, privilegios y desigualdad debido a las relaciones de poder a lo interno. ı ıLa rehabilitación de los privados de libertad,
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mito o realidad
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