Prevención del delito juvenil, ıuna tarea de desarrollo y oportunidades
Los desafíos de prevención del delito que presenta Guatemala requieren intervenciones focalizadas en niños y en jóvenes en riesgo a fin de fortalecer los factores de protección a través del desarrollo de oportunidades. ı 
No. 16, Guatemala 24 de junio de 2014ı
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Diagnóstico de la violencia homicidaı
POSU NSTUON 
/cien.guatemala @CIENgtLa violencia homicida es un desafío regional. Del total de homicidios en el mundo, el 36% de los homicidios se cometen en el continente americano. La tasa de homicidios mundial es 6.2 homicidios por cada 100 mil habitantes, en América es 16.3. Las subregiones con mayor tasa de homicidios son África del Sur y Centroamérica con tasas de 31 y 26 homicidios por cada 100 mil habitantes respectivamente.
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ıLa Organización Mundial de la Salud –OMS- considera que una tasa mayor de 10 homicidios es equivalente a un nivel de epidemia. En Latinoamérica 11 de 17 países superan esa tasa. Honduras, Venezuela, El Salvador y Guatemala encabezan la lista de países Latinoamericanos con las tasas de homicidios más altas.ı
 
ıEn Guatemala, la tasa de homicidios en 2013 fue 34. Para este mismo año, 18 de los 22 departamentos superaron la tasa de 10 homicidios. Chiquimula, Escuintla y Zacapa registraron las tasas más altas.ı
Tasas de homicidios por departamentos 2013)
 
 
Fuente: CIEN, con datos de homicidios de la PNC y estimaciones de población del INE.ı 
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Prevención del Delito juvenil, una tarea de desarrollo y oportunidades.ıTres departamentos registraron el 50% de homicidios en el país: Guatemala, Escuintla y Petén. Asimismo, en 20 municipios se cometió la mitad del total de homicidios. Tres municipios presentaron el 23% de homicidios: Guatemala, Villa Nueva y Mixco con el 15%, 7.5% y 3.9% respectivamente.ı
 
ıA nivel latinoamericano y mundial los jóvenes son las principales víctimas y victimarios de la violencia letal.
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 El 43% de todas las víctimas de homicidio a nivel mundial tienen entre 15 y 29 años. ı
 
ıEn Guatemala, en el año 2013 el 29% de la población tenía entre 18 y 35 años, sin embargo, el 60% de las víctimas de homicidio estaban en ese rango de edad. Aunque la tasa general fue de 34 homicidios, la del rango de 18 a 25 años fue 68 y la de 26 a 35 años fue 71. En relación a los victimarios, la Policía Nacional Civil reportó en el año 2013 un total de 227 detenidos por homicidios, 63% de los cuales se encontraban en el rango de los 18 a los 35 años de edad, aunque un 17% tenía entre 12 y 17 años.ı
 
ıA pesar de los datos negativos para el país, en los primeros cinco meses de 2014 se observa una reducción del 15% en la cantidad de homicidios comparado con el mismo periodo del año anterior, lo cual es un hecho positivo.ııLa violencia es un concepto muy amplio. La Organización Mundial de la Salud la define como el “uso deliberado de la fuerza física o el poder, ya sea en grado de amenaza o efectivo, contra uno mismo, otra persona, o un grupo o comunidad que cause o tenga muchas probabilidades de causar lesiones, muerte, daños psicológicos, trastornos del desarrollo o privaciones.”
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 ııEl término seguridad ciudadana acota el enfoque a la protección de ciertas opciones u oportunidades de todas las personas contra un tipo específico de riesgo: el delito. En ese sentido, la seguridad ciudadana se enfoca en los delitos contra la vida, la integridad y el patrimonio.
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 Por delito se entiende aquellas conductas censurables por naturaleza y que han sido tipificadas y penalizadas por la legislación. ı
La seguridad ciudadana, la violencia y el delito
 
La prevención del delito
 
Prevenir el delito es realizar un conjunto de acciones que minimicen el riesgo de cometer o ser víctima de un hecho delictivo. Para ello es necesario conocer los motivos y las causas del por qué de los delitos. Sin embargo, no se puede hacer referencia directa a causas y motivos del delito, sino únicamente a un conjunto de factores de riesgo, pues ningún factor es una condición necesaria ni suficiente para la comisión de un delito. ı
 
ıLos factores de riesgo ofrecen puntos de partida al momento de diseñar cualquier acción en materia de prevención del delito. Conocer los factores que ponen en riesgo a poblaciones, comunidades e individuos permite canalizar los programas de prevención hacia las áreas y barrios en alto riesgo, o a los grupos de personas ya sumidos en la delincuencia o en situación de riesgo. Las acciones destinadas a combatir los factores deı
 
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riesgo van orientadas en el fortalecimiento de los factores de protección, los cuales ayudan a crear o reforzar la resistencia de comunidades e individuos a los riesgos, con base en sus cualidades.ı
 
ıEl desafío de inseguridad ciudadana en Guatemala requiere la atención a los jóvenes en riesgo. Para ello se precisa clarificar y detallar modelos estratégicos de intervenciones a diferentes niveles. ı
 
ıEl nivel de atención primaria está enfocado en población que no está en nada comprometida ni en riesgo de cometer actos reñidos con la ley. Este tipo de prevención abarca de forma integral una agenda de desarrollo económico y social, y el fomento de la cultura ciudadana. El nivel de prevención secundaria atiende a la población en riesgo de cometer algún delito o acto violento, o corre el riesgo de ser víctima de estos actos. Los adolescentes y jóvenes es el grueso de esta población, especialmente los ubicados en barrios urbano marginales. La principal estrategia de intervención en este nivel puede definirse como un “saneamiento de barrios”. El nivel de prevención terciaria se enfoca en el sector de la población que ya ha cometido un acto delictivo, aunque no haya pasado por el sistema penal, y las personas que ya han sido víctimas de la delincuencia. Este tipo de prevención conlleva orientaciones y acciones para evitar ser víctima nuevamente y atenciones específicas para la recuperación por parte del victimario para evitar reincidencia. Si el victimario ha estado en prisión, este tipo de prevención también debe incluir acciones de reinserción y resocialización.ı
La Política de Prevención, grandes desafíos en su ejecución
 
La Política Nacional de Prevención de la Violencia y el Delito, de Seguridad Ciudadana y Convivencia Pacífica 2014-2034, es un instrumento importante, pero a su vez presenta retos en su ejecución. La política fue publicada en mayo del presente año y tiene como objetivo general “asentar las bases de una cultura de prevención por convicción de la violencia y el delito, orientada a la participación de la población en el marco de la seguridad ciudadana y la convivencia pacífica, que incida en la reducción objetiva de la violencia y el delito, así como en el temor de las personas a ser víctimas de la violencia.” ı
 
ıPara lograr este objetivo la política presenta tres dimensiones: i) la Prevención de la Violencia y el Delito, ii) la Seguridad Ciudadana y, iii) la Convivencia Pacífica. Adicionalmente promueve el Modelo Ecológico, el cual define cuatro niveles: individual, relacional, comunitario y social. ı
 
ıLa política establece cinco ejes estratégicos enfocados en la prevención de la violencia: a) contra la niñez, b) contra la adolescencia y juventud, c) contra la mujer, d) violencia armada y e) vial y accidentes de tránsito. Cada uno contiene objetivos generales y específicos, líneas maestras y de acción. Para operar la propuesta se establecen 277 líneas de acción, las cuales serán determinadas para cada municipio, basado en una serie de indicadores (especialmente de delitos y población) apoyados en una plataforma administrada por un software sofisticado. ıPrevención del Delito juvenil, una tarea de desarrollo y oportunidades.ı
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