Cárceles hacinadas,
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un problema de pocos o de todos
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La deficiente situación de la infraestructura carcelaria y el hacinamiento impactan negativamente en la seguridad ciudadana
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Por qué Guatemala no ha invertido en su infraestructura carcelaria 
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El hacinamiento se refiere a la sobrepoblación crítica en los centros carcelarios. La sobrepoblación crítica es cuando la ocupación sobrepasa el 120%, es decir cuando hay más personas recluidas que espacios disponibles. La ocupación actual de los centros carcelarios en Guatemala es del 280%. El hacinamiento ha crecido a un ritmo alarmante desde el año 2009 aunque el problema no es únicamente del país. El continente, y la región centroamericana, se caracterizan por ser afectados por este fenómeno, ya que todos los países cuentan con una población reclusa mayor a su capacidad carcelaria. Resaltan los niveles de ocupación de Guatemala y El Salvador en comparación al resto de países vecinos: 1. El Salvador (322%), 2. Guatemala (280%), 3. Nicaragua (193%), y luego Costa Rica (175%), Panamá (163%) y Honduras (151%). De hecho, Guatemala es catalogado entre los diez países más hacinados a nivel mundial.
No. 18, Guatemala 6 de agosto de 2014ı
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Cárceles hacinadas – un problema regional
POSU NSTUON 
/cien.guatemala @CIENgt
La población reclusa – crecimiento veloz y condenas largas
A junio del 2014 se contaba 17,942 personas privadas de libertad, de las cuales el 49% guardaba prisión preventiva. Del total de personas en prisión preventiva, el 45% tiene un año o más de permanecer en esa situación sin haber concluido su juicio. En promedio, las personas pasan de 9 meses a 3 años en prisión preventiva hasta tener su primera sentencia. ı
 
ıPor otra parte, los registros administrativos del Sistema Penitenciario (SP) carecen de información precisa acerca de la duración de pena del 40% de los internos condenados. Del 60% restante, únicamente 1% está condenado por un tiempo menor a un año y el grupo más grande, un 22%, lo constituyen las personas con sentencias entre 11 a 25 años de privación de libertad. Un 14% pasará de 26 a 50 años, el tiempo máximo, en la prisión. Esto tiene su origen en el tipo de delitos por los que las personas privadas de libertad han sido condenadas. Los ocho delitos más frecuentes son: robo agravado (12.9%), homicidio (8.7%), asesinato (8.6%), asociaciones ilícitas (7%), plagio o secuestroı
 
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Cárceles hacinadas,
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un problema de pocos o de todos
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La infraestructura carcelaria – tres personas por un espacio disponibleı
(4.8%), extorsión (4.5%), portación ilegal de armas (3.7%) y violación (3.2%). Ninguno de esos delitos establece una pena menor a los seis años y tres norman penas máximas de 50 y 40 años respectivamente. La población reclusa condenada ocupa los espacios carcelarios por periodos largos. A eso se suma el crecimiento acelerado de la misma, ya que la cantidad de privados de libertad se duplicó en los pasados cinco años alcanzando en la actualidad casi 18,000 personas (ver infografía). ıA la fecha el SP cuenta con 22 centros carcelarios los cuales suman un total de 6,412 espacios disponibles. Dos centros se encuentran ubicados en bases militares y no cumplen con el requisito de carácter civil que establece la Constitución de la República en su artículo 19. Entre los años 1999 y 2010 se adicionaron 680 espacios en total, mientras que en el mismo periodo la cantidad de privados de libertad incrementó en 2,870. Desde el año 2010, la población reclusa creció en 6,870, mientras que los espacios se redujeron en 270 por la destrucción de Fraijanes
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 y un preventivo depar-tamental deshabilitado. Desde 1999 hasta la fecha, los espacios carcelarios en Guatemala se han aumen-ı tado en un 5%, mientras que en el mismo periodo varios países latinoamericanos incrementaron su capacidad carcelaria hasta en un 70%.ııEl 45% de los espacios carcelarios están en funciones desde hace más de 30 años y sólo el 8% de la infraestructura tiene menos de 10 años. Al hacer un análisis de la obra gris, las instalaciones eléctricas, el suministro de agua y la calidad de los drenajes, se encuentra que solo el 6% de la capacidad instalada del SP está en buenas condiciones, el 89% de la infraestructura en condiciones regulares y el 5% en malas condiciones. El gasto en mantenimiento anual es de Q. 1.6 millones, de los cuales, el 35% se destina a remozamientos. ı
 
 
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Los penales sobrepoblados producen efectos negativos. Es un tema que va más allá de la incomodidad de las personas privadas de libertad. Si bien los mismos sufren las consecuencias inmediatas de la situación, como la inseguridad interna, la escasez de recursos y servicios, y un ambiente hostil, ellos no son los únicos afectados.ı
 
ıEl hacinamiento coloca a la institución en una situación difícil. Las instalaciones sufren un deterioro acelerado por el uso intensivo que se les da. Los drenajes y las instalaciones eléctricas son los que más se desgastan. En algunas cárceles hasta el 80% de las conexiones eléctricas son hechizas por no haber formado parte del sistema original, lo cual sobrecarga la capacidad y constituye un peligro latente. ı
 
ıLa escasez de espacio físico requiere una logística casi imposible para cumplir con el derecho de visitas y el respeto de los protocolos internos. El incumplimiento de uno de los mandatos más importantes, el de la seguridad interna, conlleva graves consecuencias, también para la sociedad. El hecho de contar con un déficit de infraestructura y personal operativo coloca a la institución en desventaja y propicia cárceles con débil presencia institucional. Por ende, se rigen por sus dinámicas internas y surgen espacios desordenados, privilegios y el incumplimiento de las reglas internas sin consecuencias. El ingreso de objetos ilícitos agrava la situación y permite que las personas recluidas puedan seguir delinquiendo desde las cárceles. ı
 
ıEl hacinamiento perjudica el control de los privados de libertad. La delincuencia que proviene desde las cárceles afecta a la población por el riesgo de convertirlos en víctimas de esos crímenes. Un ejemplo claro son las extorsiones, ya que de acuerdo al Ministerio Público, aproximadamente el 80% de éstas procede de un centro carcelario. ı
Las consecuencias del hacinamiento – descontrol y delincuencia desde las cárcelesı
El artículo 96 de la Ley del Régimen Penitenciario se refiere a la readecuación de la infraestructura carcelaria con el fin de eliminar la sobrepoblación. Se detallan los siguientes requisitos: un centro de detención preventiva en cada departamento, un centro de cumplimiento de condena por región y dos de máxima seguridad en el país. Esto implicaría según la ley, construir 13 centros de detención preventiva, cuatro cárceles de cumplimiento de condena y dos de alta seguridad antes del 2017, ya que los actuales nos reúnen los requisitos técnicos, lo cual a estas alturas es imposible de cumplir.ı ıLos fondos adicionales para inversión en infraestructura carcelaria se empezaron a asignar a partir del año 2012 ya transcurrida la mitad del plazo que estipula la ley. Los re-ıLa combinación de las características de la población reclusa (gran crecimiento y condenas largas), así como la ausencia de inversión para generar nuevos espacios carcelarios, da como resultado una ocupación del 280% de las instalaciones, es decir que en promedio hay tres personas que ocupan un espacio disponible. Sin embargo, la ocupación varía en los diferentes centros, en los más hacinados hasta seis personas comparten un espacio. ı
El marco legal – imposible de cumplirı
Cárceles hacinadas,
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un problema de pocos o de todos
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