Sin embargo, tal procedimiento obligatorio para la designación del Defensor del Pueblo, no fue observado por la Comisión Bicameral. En el año 2009, luego de la renuncia de Eduardo Mondino -último Defensor del Pueblo elegido mediante el mecanismo previsto por la ley-, el cargo quedó vacante, y el Poder Legislativo, en lugar de designar a su reemplazante, estableció que la entidad quedaría provisoriamente a cargo de uno de los defensores adjuntos, para luego, omisivamente, dejar que dicho mandato provisional se extendiese durante cuatro años. A fines del año 2013, y en vista del vencimiento del mandato de los defensores adjuntos, el presidente de la Comisión Bicameral, junto con dos senadores nacionales de las fuerzas mayoritarias, emitieron una nota en la que
“
autorizan
”
al Secretario General de la Defensoría del Pueblo de la Nación, C.P.N. Carlos Guillermo Haquim, a realizar
“actos conservatorios y/o administrativos permitidos por el marco legal vigente…”
.
Dichas facultades fueron luego “ratificadas” por una resolución emitida por el pleno de la Comisión
Bicameral en el mes de abril. Tanto la nota suscripta en diciembre de 2013, como su resolución ratificatoria del mes de abril, resultan sumamente confusas y contradictorias respecto de las facultades que conceden, sin perjuicio de haber sido decisiones adoptadas por funcionarios u órganos completamente incompetentes para ello, en un contexto de grave irregularidad producto de la situación de acefalía. Ésta situación de irregularidad lleva ya, al día de la fecha de presentación de éste pedido de audiencia, 246 (doscientos cuarenta y seis días) sin resolverse y, teniendo en cuenta el carácter meramente unipersonal de la figura de el/la Defensor/a, en la práctica genera una situación de incertidumbre absoluta respecto de las facultades de quien se encuentra a cargo de la entidad (con interpretaciones diversas incluso dentro de los propios funcionarios de la entidad, y de los integrantes de la Comisión Bicameral), un fuerte condicionamiento sobre el accionar de los funcionarios a cargo producto de la precariedad de su designación, y en consecuencia una situación de profunda reducción de su actividad. Las asociaciones firmantes, ante esta irregularidad, tomaron una serie de medidas a fin de que se regularice la
situación, en el marco de una campaña llevada a cabo denominada “defensorparaelpueblo.org”
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, en la cual se promueve la designación urgente de un/a Defensor/a del Pueblo y, a su vez, se propone una serie de lineamientos y estándares sobre idoneidad, independencia y proactividad que deberían ser tomados en consideración al momento de evaluar el perfil de los/as candidatos/as, además de informar y participar a la población sobre el importante papel que cumple el/la Defensor/a del Pueblo en el sistema de protección de derechos y rendición de cuentas.
III- La situación de doble vulnerabilidad
El estado actual de la entidad produce una doble situación de vulnerabilidad institucional. El/la Defensor/a del Pueblo de la Nación, una figura unipersonal. En consecuencia, por un lado, la omisión de su designación deviene en un escenario de indefensión de los/as habitantes de nuestro país, respecto de los derechos que por mandato constitucional está signado/a a defender. Ello implica una clara violación al mandato constitucional, así como un incumplimiento sostenido de la ley que regula el instituto, ya que éste impone en los legisladores una obligación de hacer que sigue en mora. La segunda vulnerabilidad resultante de esta situación irregular se verifica producto de la inestabilidad de la persona a quien la Comisión dejó a cargo de la Defensoría. La ley 24.284 establece para la remoción del/a Defensor/a del Pueblo un procedimiento complejo, con mayorías calificadas, equivalentes a aquel por el cual fue designado. Ello es, principalmente, lo que dota al cuerpo de independencia, reduce sus condicionamientos, y amplía su libertad de acción. En cambio, el funcionario actualmente a cargo de la Defensoría, producto de la precariedad propia de la modalidad en que se le otorgaron ciertas facultades limitadas, dan como consecuencia la facilidad para su reemplazo, lo cual representa un condicionamiento sumamente fuerte a su independencia. En consecuencia, nos encontramos frente a una entidad fundamental del sistema de protección de derechos de nuestro país en situación de acefalía, con un funcionario provisoriamente a cargo de algunas
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