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Monografía CSIC 1989 - GEOLOGIA Y PALEONTOLOGIA DE LA CUENCA DE GUADIX BAZA

La Hoya de Baza y la cuenca de Guadix son dos depresiones tectónicas alineadas con, y entre, las del Guadalentín (Guardamar-Orihuela-Lorca) y de Granada-Loja en el frente Bético. Tras la retirada de los mares en el Neógeno superior, los fenómenos de subsidencia y de denudación renovados han favorecido los procesos tafonómicos que aseguraron la conservación de un registro fósil muy importante de formas continentales. Los yacimientos más ricos se ubican, como es normal en este tipo de áreas fracturadas, en los bordes más activos de las depresiones o cerca de ellos. Son excepción los horizontes con sólo microvertebrados e invertebrados límnicos, que se presentan con mayor penetración. Estos procesos han durado, con diferencias de una a otra cuenca, desde el Mioceno terminal hasta muy avanzado el Pleistoceno medio. En gran parte de la Hoya de Baza persistió un endorreismo más bien pobre, pero con alternativas hasta que se instala el drenaje por el Guadiana Menor al Guadalquivir, con el retroceso de las cabeceras de éste. El cambio ocurre a comienzos del Pleistoceno medio y, como es normal también, tras una reactivación del diastrofismo y un régimen de superficies erosivas y de construcción, que precede al de disección en terrazas. En la cuenca de Guadix predominan los mantos detríticos sucesivos, en los que la potencia de los más modernos crece hacia el borde de la Cordillera Penibética, al límite sur de la depresión. El resultado es una diversidad de facies fosilíferas, en un gran número de yacimientos, que documentan la media docena, o más, de asociaciones faunísticas que poblaron Europa sucesivamente durante cinco millones de años. Al interés de los tectónicos y los estratígrafos por estas depresiones y formaciones sucedió el de los paleontólogos, entonces muy escasos en España, en torno a 1960. Pronto se vió el potencial absolutamente singular que guardan los estratos afiorantes en los contornos de estas cuencas para una .calibración bioestratigráfica local muy fina y completa, y de obligada referencia, de todo el Plioceno y el Pleistoceno inferior. Fué Ruiz Bustos en 1973 el que inició con constancia esta tarea, en solitario y carente de medios. Peña, Soria y otros se adentraron en el estudio de la zona. Las campañas de investigación planificada emprendidas por el Instituto de Paleontología de Sabadell comenzaron en 1983 dirigidas por J. Gibert, luego por J. Agustí; desde el principio ofrecieron sorprendentes resultados, y un complejo paleofaunístico excepcional para un intervalo de la Historia de la Tierra que estaba muy pobremente representado en el registro. En efecto, en los años 70 sólo se conocían dos o tres complejos faunísticos representativos entre los 1.9 Ma de Chilhac y Coupet, o los cerca de 1.8 Ma de Olívola, y los 0.9/0.8 Ma de algunos sitios precromerienses o pro tocromerienses: eran las colecciones italianas de Imola y Farneta, y la ecléctica del Tasso. También ecléctico era el pretendido complejo de Bugiulesti, Rumania, y muy pobres los conjuntos mal conocidos de Peyrolles y Sainzeües en Francia. Ese lapso de casi un millón de años se intentó llenar con un error que atribuía a la paleofauna de Senéze el dato de 1.6 millones de años, y con una prolongación gratuita del concepto de "Villafranquiense superior". Por lo menos tres estadios faunísticos sucesivos, representados por niveles fosilíferos seriados en varias secciones locales se conocen ya en el área de Orce, de la cuenca de Baza. Estos trabajos condujeron, entre otras novedades, a establecer una referencia precisa del Límite banal del Pleistoceno en medios continentales; el barranco de Orce, completado con cortes vecinos, merece proponerse como parastratotipo de este Límite. Desde 1983 investigan también en Guadix-Baza Ana Mazo y M. Teresa Alberdi, con un equipo multidisciplinar. En el borde septentrional la primera excavó en Huesear, en cuya área se han excavado después yacimientos con grandes Mamíferos del Plioceno y hasta el Pleistoceno medio. Las prospecciones y excavaciones dirigidas por Alberdi se han extendido al yacimiento mesopleistoceno (Cromer IV) de Cúllar-Baza, que fuera estudiado inicialmente por Ruiz Bustos, al corredor SE, al entorno del Mte. Jabalcón y a otros puntos de la cuenca de Guadix. Con los trabajos, cuyo progreso en los últimos años se recoge en los artículos que integran este volúmen, se enriquece el registro de estas importantes depresiones en microfósiles, en moluscos, anfibios, reptiles, aves, roedores, proboscídeos, hipopótamos, otros ungulados y carnívoros, y en conjuntos paleofaunísticos que contribuyen a caracterizar sucesivos estadios de esta notable parte del Cenozoico superior. Varios géneros se describen por primera vez en estas cuencas. El estudio geomorfológico que acompaña estos trabajos paleontológicos también es nuevo, y muy pertinente para la interpretación evolutiva de estas cuencas y para la inteligencia de su registro biostratigráfico y paleoecológico. Cuando, quien hace esta presentación (respondiendo gustoso al ruego de los editores) decía en 1972 "No approach has been made to give a picture of the events responsible for the changing conditions in the upper part of the Guadix series" y "The Baza basin deserves attention and urgent paleontological work as well as extension of accurate sedimentological and paleogeographical research...", estaba soñando en un futuro que en otras publicaciones y en estas páginas ya es presente .