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ayuda de Mélida-su infatigable aliada de toda una vida-nos ofrecían. El tío Ulises era el imán para atraer a los otros invitados, y todos nos sentábamos alrededor de los hermanos, para escuchar y participar de sus agudas reflecciones. Marta y Elízabet Odio Benito, sus hijas habían llevado a sus antiguas compañeras de la Escuela de Derecho de la Universidad de Costa Rica. Entre ellas estaba Merdedes-Merce- y Sonia Picado, pues Ulises Odio Santos había sido su profesor en la Escuela de Derecho. Eran muchachas muy lindas y en sus vestidos de baño más. Para mi, esto nos completaba en ambiente. Como sobrino y primo de ellos, por la diferencia de edades, me llenaba de admiracíon. Yo había sido invitado por Emiliano Odio Canessa, el hijo del tío Emiliano, pues para entonces éramos estudiantes de ingeniería. Además, por insistencia del tío Ulises, nos veíamos como hermanos puesto que desde 1961, no faltaba ni un solo verano a Puntarenas. Y ya como ingenieros, como casi toda esa camada de primos que habíamos abandonado la tradición familiar de estudiar derecho, ligia odio santo marco aburelio odio santo ulises odio santo mejami odio