El Iluminismo

La Ilustración es la salida del hombre de su minoría de edad en la que se ha quedado estancado por su propia culpa. Minoría de edad es la incapacidad de servirse del propio entendimiento sin la dirección de otro. Esta minoría de edad es culpable porque su causa no reside en la falta de inteligencia sino de decisión y valor para servirse por sí mismo de ella. ¡Sapere aude! Ten el valor de servirte de tu propio entendimiento: he aquí el lema de la Ilustración. Kant , ¿Qué es la Ilustración?, 1784

CONSIDERACIONES GENERALES
Entre la revolución inglesa (1688) y la revolución francesa (1789), se desarrolla el “SIGLO DE LAS LUCES", o de la "Ilustración"; que produjo una gran mutación en el orden religioso, político, económico e intelectual. Sus antecedentes están en la corriente naturalista del Renacimiento, en el principio protestante del Libre examen, en el desarrollo del Derecho y la religión natural (libertinos), así como en la filosofía racionalista y empirista del s XVII. Aparece primero en Inglaterra, luego pasa a Francia y Alemania, a los demás países europeos, y a América. No es un sistema compacto, sino un movimiento filosófico, pedagógico y político que se gesta en las clases cultas y en la burguesía en ascenso.

La ilustración representa un proceso de cambios político sociales en el que la burguesía, para instaurar su nuevo orden social, debía derribar las barreras objetivas y subjetivas de la edad media que se oponían al dominio del capital: “El primero era la servidumbre, el modo de explotación precapitalista más importante; el segundo era el sistema de gremios, un modo de manufactura precapitalista; el tercero lo constituían los privilegios medievales y los monopolios reales que impedían la formación y extensión del mercado libre; el cuarto era la monarquía absolutista que al inicio promovió y después obstaculizó los intereses de la burguesía; el quinto era la nobleza terrateniente en la cual se apoyaba y con la que contaba incondicionalmente la monarquía; y el sexto era la iglesia católica que poseía una tercera parte de la tierra de toda Europa y era la principal defensora del mundo medieval”.

En la Ilustración se combinan Racionalismo y Naturalismo, con una cada vez mayor valoración del hombre, en la bondad de su "naturaleza" (concepto fundamental en esta corriente), y en el poder de las nuevas ciencias físicas y matemáticas. Todo esto tiene por resultado una actitud optimista ante la vida, que se convierte en actitud hostil hacia los valores religiosos, políticos y filosóficos representativos del pasado. Característica de esta corriente es el Deísmo, que rechaza toda religión revelada y todos los misterios; y el Naturalismo Moral (sin fundamentos metafísicos).

A) En el Aspecto Intelectual: el saber del s XVIII es extenso, pero superficial. Tiene más de crítica y erudición que de originalidad. Hay gran cantidad de pensadores, pero de poca calidad. La filosofía no es profunda ni coherente; por el contrario: hay contradicciones múltiples en los sistemas. Se divulgan, simplificando los principios del racionalismo cartesiano y el empirismo de Locke. La ilustración hace suya la fe cartesiana en la razón, pero al mismo tiempo considera limitado su poder. La lección de modestia que el empirismo inglés, no fue olvidada y el empirismo llegó a constituir parte integrante de la Ilustración. La expresión típica de esta limitación del poder de la razón es la doctrina de la cosa en sí (Kant). Esta limitación de la capacidad cognoscitiva es fruto de la extensión de la crítica racional a todos los campos (Descartes solo la aplicaba a la Ciencia y a la metafísica, la Ilustración la extiende a la religión y a la política).

Evitan las sutilezas y complicaciones. Todo debe ser claro y transparente. La claridad se logra mediante la simplificación, a expensas de la profundidad. Su léxico es sencillo y su estilo fluido y agradable. Aunque también, a la hora de combatir las tradiciones y los sistemas metafísicos su arma más eficaz es la crítica disolvente: la ironía punzante, el sarcasmo, la mordacidad, la agudeza para descubrir y resaltar el lado ridículo de las cosas. No hay grandes sistemas, pero sí grandes y misteriosas palabras: naturaleza, Razón, Ciencia, Luces, Método, Análisis, Inducción, Deducción, Progreso, Libertad, Beneficencia, Benevolencia, Simpatía, Tolerancia, Filantropía, Igualdad, Fraternidad, palabras que pretenden ser la solución a todos los problemas, y las que van a lograr la demolición de los grandes fetiches: La ignorancia, los prejuicios, las tinieblas, la superstición, los mitos, la tiranía, el absolutismo. Sobre la Universidades prevalecen las Academias, las Sociedades, los Salones, los Clubs y los Cafés, las sociedades económicas de utilidad pública. El periodismo se suma al libro como vehículo de difusión de las nuevas ideas .

B) La Actitud crítica propia de la ilustración se halla bien expresada en su resuelta hostilidad hacia la tradición (antihistoricismo o mejor dicho antitradicionalismo) en la que ve una fuerza hostil que mantiene en pie creencias y prejuicios que hay que destruir. Para ellos, tradición y error coincidían. Y aún cuando esta tesis pueda parecer hoy excesivamente dogmática, no se debe olvidar que gracias a esta actitud se pudieron liberar de las poderosas trabas que la tradición oponía a la libre investigación. Libertad absoluta de pensar y de obrar; emancipación de toda tradición y autoridad. La Libertad era casi un delirio colectivo, que cada uno fuese señor de sí mismo. Para lograr esto había que remover obstáculos y romper cadenas.

"Llegará un día en que el sol no alumbrará sobre la tierra más que a hombres libres, los cuales no reconocerán más señora y maestra que la razón, y en que los tiranos y los esclavos, los sacerdotes y sus estúpidos e hipócritas instrumentos no existirán más que en la historia y en los teatros" (Condorcet)

Entre los deístas se formó una secta de “gentes que piensan libremente“ (el librepensador). Ellos definen la libertad de pensar como "el uso que es permitido hacer del espíritu, para tratar de descubrir el sentido de cualquier proposición, pesando la evidencia de las razones que las apoyan o la combaten, según parezcan tener más o menos fuerza". El espíritu de rebelión y crítica de todos los valores anteriormente admitidos aspiraba a imponer un nuevo tipo de hombre y de estado social. Se trata de ser ciudadanos del mundo: es la única patria. Y esto con el optimismo y confianza ilimitados en el hombre, la naturaleza y la razón, que tuvo por consecuencia el fomento de una serie de instituciones: la educación, las ciencias, las artes y la economía. Frente a la ciudad de Dios medieval procuran edificar la ciudad del Hombre; el valor supremo es el Hombre, la humanidad.

C) Revalorización de la ciencia experimental: para la perfección humana, el medio más eficaz es la ciencia concreta, práctica y experimental. La física reemplaza a la metafísica (Descartes es desplazado por "demasiado metafísico"), los temas antropológicos y teológicos que preocupaban a los deístas ingleses van quedando relegados y sustituidos por cuestiones matemáticas, físicas y astronómicas. El estudio de la naturaleza es el tema favorito de los enciclopedistas y "filósofos" de este tiempo. Todos los libros de ciencia, si bien no muy originales, tienen tendencia al materialismo y al ateísmo. El progreso de las ciencias experimentales, matemáticas, físicas y astronómicas, ejerce una gran fascinación sobre los espíritus. Análisis, método, invención, deducción, son palabras mágicas que encierran todo el saber.

D) Repudio y supresión de todo elemento sobrenatural: la naturaleza es esencialmente buena: el pecado original es inadmisible. El gran remedio para todo es la revalorización y el retorno integral a la naturaleza, que junto con la razón constituye un binomio armónico: lo natural es racional, y lo racional, natural. Para la razón no hay misterios. Hay que aspirar a tener en todo ideas claras y distintas. Este principio se aplica a todo: religión, moral, derecho, política, educación. E) Ideal de retorno a la cultura clásica de Grecia y Roma. Este neoclasicismo significa tener una confianza ilimitada hacia el porvenir, el cual tiende el progreso de la Humanidad. Se inicia una "nueva edad". La Edad Media es una noche de mil años. Frente a ella se abre un tiempo nuevo: El siglo de las Luces.

F) Aspecto religioso: El siglo XVIII representa un ataque completo al cristianismo (católico o protestante), el gran enemigo y obstáculo del progreso individual y social. Rechazan toda religión dogmática (se opone a la razón libre), toda revelación sobrenatural (se opone a los derechos de la naturaleza) Repudian toda religión positiva: son un cúmulo de prejuicios y fanatismos y supersticiones que fuerzan la naturaleza y enturbian la razón. Hay que destruir todo lo viejo, la tradición, la fe y todo lo sobrenatural. Hay que secularizar la vida religiosa. Esta actitud, en una primera fase toma la apariencia de un Deísmo, pero en muchos casos deviene en un ateísmo militante, completo y combativo.

La religión natural del Deísmo, se reduce a admitir la existencia de Dios, Ser Supremo, Arquitecto del universo, creador de la naturaleza y principio mecánico del orden del mundo. Un ser inaccesible, lejano, que no se preocupa del mundo. De este Dios solo sabemos que existe, pero no podemos afirmar nada más. Obviamente se niega la posibilidad del milagro y de la revelación positiva. Se considera las religiones como obstáculo para el progreso del conocimiento, como instrumento de opresión y generadores de intolerancia, como causa de principios éticos erróneos y deshumanizados, como base de pésimos ordenamientos sociales. Consideraban que el culpable de que la humanidad no haya alcanzado la felicidad a lo largo de tantos siglos era el cristianismo. Los ministros del cristianismo eran fanáticos e impostores que merecían el desprecio y la horca. Pudieron hacer felices a los hombres y los hicieron desgraciados.

G) Moral naturalista: la ilustración fundamenta la moral en la misma naturaleza humana. Lo "natural" y lo moral son equivalentes. La naturaleza es buena. No hay pecado original. Las pasiones son naturales, y por tanto buenas. Obedecer la naturaleza es el único precepto de la moral y la religión. El hombre y su razón se bastan a sí mismos para darse normas morales, por ello la moral naturalista es autónoma (vs heteronomía). La felicidad es el conjunto de sensaciones agradables. Lo que es agradable es moralmente bueno; lo desagradable, doloroso y repugnante es lo malo. El placer debe ser regido por la razón. Las Virtudes nuevas son la humanidad, la tolerancia, la transigencia con todas las ideas, con al cual cesarían las disputas, la concordia, la fraternidad, el cosmopolitismo, la beneficencia, la filantropía, la igualdad. Con la práctica de estas virtudes se lograría el supremo ideal de felicidad individual y social. Nunca antes se habían escrito tantos libros sobre la felicidad.

“El derecho natural es el que la naturaleza indica a todos los hombres. Habéis criado a vuestro hijo, os debe respeto como padre y gratitud como bienhechor. Tenéis derecho a los productos de la tierra que habéis cultivado con vuestras manos. Habéis hecho y habéis recibido una promesa, debe ser cumplida. El derecho humano no puede estar basado en ningún caso más que sobre este derecho natural; y el gran principio, el principio universal de uno y otro es, en toda la tierra: «No hagas lo que no quisieras que te hagan.» No se comprende, por lo tanto, según tal principio, que un hombre pueda decir a otro: «Cree lo que yo creo y lo que no puedes creer, o perecerás.» Esto es lo que se dice en Portugal, en España, en Goa. En otros países se contentan con decir efectivamente: «Cree o te aborrezco; cree o te haré todo el daño que pueda; monstruo, no tienes mi religión, por lo tanto no tienes religión: debes inspirar horror a tus vecinos, a tu ciudad, a tu provincia.»
Voltaire, Tratado sobre la tolerancia, 1763

H) La Razón de los ilustrados
Una palabra sintetiza la época: la Razón; que ilumina las cosas, ilustra a los hombres, aclara los hechos, resuelve los problemas, mejora la vida, efectúa el progreso, crea la filosofía. Hay una fe absoluta, casi religiosa en la razón humana; la cual es unitaria e invariable; idéntica en todos los hombres y en todos los lugares y épocas.
En el siglo XVII, para Descartes, Malebranche, Spinoza, Leibniz, la Razón era el territorio de las verdades eternas comunes al espíritu humano y al divino; era una participación de la esencia divina. Los pensadores de este siglo habían buscado la concordia entre la fe y la razón, aunque con dificultades. Los ilustrados no querían ninguna concordia, la fe debía estar subordinada a la razón, era una aversión a lo divino y a lo misterioso.

Para el siglo de la ilustración la Razón es adquisición; no un terreno donde está la verdad sino una Fuerza originaria del espíritu que conduce al descubrimiento de la verdad y a su determinación. No se la concibe como facultad sino como fuerza sin contenido que se relaciona con la experiencia para conquistar la verdad, organiza el conocimiento; es decir, parte de la experiencia de los hechos y pretende llegar a descubrir la legalidad con que esos hechos acontecen. Es capacidad de atar y desatar. Analiza, disuelve y reconstruye; no es Ser sino Hacer. La Razón no tiene por objeto las esencias de las cosas (que son inexperimentables), sino el acontecer de la naturaleza constantemente percibida: la legalidad de la Naturaleza es el objetivo de la actividad de la Razón. Naturaleza y Razón son los dos polos de la filosofía ilustrada.

"Nuestra época es la época de la crítica a la que todo tiene que someterse. La religión por su santidad y la legislación por su majestad quieren generalmente sustraerse a ella, pero entonces suscitan contra sí sospechas justificadas y no pueden aspirar a un respeto sincero que la razón sólo concede a quien ha podido sostener libre y público examen”
Kant

Aún dentro de esta exaltación y absolutización de la razón, los ilustrados no fueron suficientemente racionales. Decidieron dogmáticamente que lo que trascendía los datos empíricos era "sueño dogmático". Donde se acaba lo que se ve y se toca, allí empiezan los sueños. Al limitar el ámbito de la razón al círculo cerrado de los datos de la sensibilidad frustraban la vocación y aptitud real de la razón de abrirse paso hacia lo inteligible, lo abstracto, lo metafísico.

Diderot

D'Alembert

Voltaire

Montesquieu

REPRESENTANTES En Francia: D'Alembert (1717-1783) , Diderot (1713-1784) , Condillac ( 1714-1780) , La Mettrie (1709- 1751), Helvetius (1715-1771) , D'Holbach (1725-1789), Voltaire (1694-1778), Montesquieu (1689-1755), Rousseau (1712-1778) En Inglaterra: Toland (1670-1722), Clarke (1675-1729), Collins (1676-1729), Tindal (1653-1733), Butler (16921752), Shaftesbury (1671-1713), Hutcheson (1694-1747), Mandeville (1670-1733), Reid (1710-1796) En Alemania: Tschirnhaus (1651-1708), Pufendorf ( 16321694). Thomasius (1655-1728), Wolff (16791754), Baumgarten (1714-1762), Reimarus (1694-1768), Mendelsshon (1729-, Lessing (1729-1781)

Rousseau

Immanuel Kant, ¿Qué es la ilustración? 1784 Selección de textos
“La ilustración es la salida del hombre de su minoría de edad, él mismo es culpable de ella. La minoría de edad estriba en la incapacidad de servirse del propio entendimiento, sin la dirección de otro. Uno mismo es culpable de esta minoría de edad cuando la causa de ella no yace en un defecto del entendimiento, sino en la falta de decisión y ánimo para servirse con independencia de él, sin la conducción de otro. ¡Sapere aude! ¡Ten valor de servirte de tu propio entendimiento! He aquí la divisa de la ilustración”.

La mayoría de los hombres, a pesar de que la naturaleza los ha librado desde tiempo atrás de conducción ajena, permanecen con gusto bajo ella a lo largo de la vida, debido a la pereza y la cobardía. Por eso les es muy fácil a los otros erigirse en tutores. ¡Es tan cómodo ser menor de edad! Si tengo un libro que piensa por mí, un pastor que reemplaza mi conciencia moral, un médico que juzga acerca de mi dieta, y así sucesivamente, no necesitaré del propio esfuerzo. Con sólo poder pagar, no tengo necesidad de pensar: otro tomará mi puesto en tan fastidiosa tarea.

Como la mayoría de los hombres (y entre ellos la totalidad del bello sexo) tienen por muy peligroso el paso a la mayoría de edad, fuera de ser penoso, aquellos tutores ya se han cuidado muy amablemente de tomar sobre sí semejante superintendencia. Después de haber atontado sus reses domesticadas, de modo que estas pacíficas criaturas no osan dar un solo paso fuera de las andaderas en que están metidas, les mostraron el riesgo que las amenaza si intentan marchar solas. Lo cierto es que ese riesgo no es tan grande, pues después de algunas caídas habrían aprendido a caminar; pero los ejemplos de esos accidentes por lo común producen timidez y espanto, y alejan todo ulterior intento de rehacer semejante experiencia.

Es posible que el público se ilustre a sí mismo, siempre que se le deje en libertad; incluso, casi es inevitable. En efecto, siempre se encontrarán algunos hombres que piensen por sí mismos, hasta entre los tutores instituidos por la confusa masa. Ellos, después de haber rechazado el yugo de la minoría de edad, ensancharán el espíritu de una estimación racional del propio valor y de la vocación que todo hombre tiene: la de pensar por sí mismo… El público puede alcanzar ilustración sólo lentamente. Quizá por una revolución sea posible producir la caída del despotismo personal o de alguna opresión interesada y ambiciosa; pero jamás se logrará por este camino la verdadera reforma del modo de pensar, sino que surgirán nuevos prejuicios que, como los antiguos, servirán de andaderas para la mayor parte de la masa, privada de pensamiento.

Sin embargo, para esa ilustración sólo se exige libertad y, por cierto, la más inofensiva de todas las que llevan tal nombre, a saber, la libertad de hacer un uso público de la propia razón, en cualquier dominio. Pero oigo exclamar por doquier: ¡no razones! El oficial dice: ¡no razones, adiéstrate! El financista: ¡no razones y paga! El pastor: ¡no razones, ten fe!... Por todos lados, pues, encontramos limitaciones de la libertad. Pero ¿cuál de ellas impide la ilustración y cuáles, por el contrario, la fomentan? He aquí mi respuesta: el uso público de la razón siempre debe ser libre, y es el único que puede producir la ilustración de los hombres.

Luego, si se nos preguntara ¿vivimos ahora en una época ilustrada? responderíamos que no, pero sí en una época de ilustración. Todavía falta mucho para que la totalidad de los hombres, en su actual condición, sean capaces o estén en posición de servirse bien y con seguridad del propio entendimiento, sin acudir a extraña conducción. Sin embargo, ahora tienen el campo abierto para trabajar libremente por el logro de esa meta, y los obstáculos para una ilustración general, o para la salida de una culpable minoría de edad, son cada vez menores. Ya tenemos claros indicios de ello. Desde este punto de vista, nuestro tiempo es la época de la ilustración o "el siglo de Federico".

Un príncipe que no encuentra indigno de sí declarar que sostiene como deber no prescribir nada a los hombres en cuestiones de religión, sino que los deja en plena libertad y que, por tanto, rechaza al altivo nombre de tolerancia, es un príncipe ilustrado, y merece que el mundo y la posteridad lo ensalce con agradecimiento. Al menos desde el gobierno, fue el primero en sacar al género humano de la minoría de edad, dejando a cada uno en libertad para que se sirva de la propia razón en todo lo que concierne a cuestiones de conciencia moral… He puesto el punto principal de la ilustración… en la cuestión religiosa, porque para las artes y las ciencias los que dominan no tienen ningún interés en representar el papel de tutores de sus súbditos. Además, la minoría de edad en cuestiones religiosas es la que ofrece mayor peligro: también es la más deshonrosa.

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