Un 13 de febrero de 1837 fallecía Mariano José de Larra (1809-1837), del que este año se cumple el 200

aniversario de su nacimiento. Este periodista, escritor y ensayista, fue uno de los máximos exponentes del romanticismo español y, puede que llevando a sus últimas consecuencias el ideario romántico, se quitó la vida con sólo 28 años..

Una noche del 13 de febrero de 1837 Dolores Armijos su mujer, acompañada de su cuñada, le visita en su casa del tercer piso de la calle Santa Clara nº 3, comunicándole que no había ninguna posibilidad . Apenas han salido las dos mujeres de la casa, se suicidó de un pistoletazo en la sien derecha. Tenía veintisiete años.

La trayectoria literaria de Larra resulta curiosa y compleja. Ello es debido a coincidir su breve vida de escritor, de 1928 a 1837, con una época de transición en la literatura universal y en España. Lo más significativo y característico de la obra de Larra es, sin lugar a dudas, su producción periodística. Se trata de un escritor que ocupa uno de los lugares más privilegiados de nuestra literatura gracias al periodismo. Podemos clasificar su producción en varios apartados: poesía, artículos, novela, teatro, traducciones y adaptaciones. Incluso alguna vez actúo como prologuista, sería el caso de su prólogo a la edición castellana de El dogma de los hombres libres. Palabras de un creyente, por MF. Lamennai. En este corpus general su labor periodista destaca del resto; Larra es esencialmente periodista, el primero que ocupa un lugar señero en nuestra literatura de este género.

La primera obra que estrenó Larra fue No más mostrador, farsa cómica que intenta ridiculizar a toda persona que intenta escapar de su clase social. El conde Fernán González y la exención de Castilla se trata de un drama histórico en cinco actos y en verso, es una obra escrita en los años juveniles de Larra que no llegó nunca estrenarse. El drama se basa en La más hidalga hermosura, de Francisco de Rojas. Una de las piezas más interesantes del corpus general de su obra la constituye el drama Macías. Larra presentó su obra como todo autor , a la censura a finales del año 1833, y no se estrenó por atentar a la moral de la época. Una de las obras más importantes de Larda fue El doncel de don Enrique el Doliente.

Larra utiliza un medio de comunicación de vital importancia –el periódico- y se sirve de un género que gozaba de un gran éxito en la época – el artículo. Larra comienza su labor periodística en El Duende Satírico del Día, el 26 de febrero de 1828, donde se refleja un agudo sentido crítico por las costumbres de la época. El Pobrecito Hablador figura como el segundo periódico de las publicaciones de Larra, se editó el 17 de agosto de 1832. Más tarde Larra colabora en La Revista Española en 1832, como crítico teatral. Su labor periodística desde las páginas de La Revista Española fue alternada por otro periódico del momento ,El correo de las Damas. Sus artículos pasan revista a los acontecimientos teatrales de la semana. El 7 de octubre de 1834 Larra colabora en El Observador, periódico en el que sus artículos van desde la crítica teatral hasta el artículo costumbrista. Larra colabora con la Revista Mensajero en la que Larra utiliza el recurso epistolar para poner de manifiesto los males que afligen a España. En 1836 Larra empieza a escribir en el periódico El Español por el que recibe una buena cantidad a cambio de entregar dos artículos por semana.

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