EL BODEGÓN

Concepto.
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También conocido como naturaleza muerta, es una obra de arte que representa objetos inanimados, generalmente extraídos de la vida cotidiana, que pueden ser naturales (animales, frutas, flores, comida, plantas, rocas o conchas) o hechos por el hombre (utensilios de cocina, de mesa o casa, antigüedades, libros, joyas monedas, pipas, etc.) en un espacio determinado. Es una rama de la pintura que se sirva normalmente del diseño, el cromatismo y la iluminación para producir un efecto de serenidad, bienestar y armonía.

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Antecedentes del Bodegón
En el antiguo Egipto se creía que los objetos relacionados con la comida y la vida doméstica se harían reales en el más allá, por ello eran dispuestas sus representaciones para que los muertos los usaran.
Es de notar en este período, la inexistencia de la preocupación por la perspectiva y el sombreado.

Detalle de una escena de ofrenda de diversos alimentos, fresco en la tumba de un escriba. 1422-1411 a.C. Menna, Tebas (Egipto).

En Grecia y Roma las representaciones se hicieron más realistas, la gran cantidad de mosaicos de los objetos que se pueden ver en el suelo de villas o en los museos romanos, y las pinturas murales también, especialmente en Pompeya (la ciudad romana cubierta por cenizas durante la erupción del monte Vesubio en el año 79). Hay más esfuerzo en la sombra exacta y en el uso del color. La apreciación popular del realismo en el bodegón se relaciona con la leyenda griega antigua de Zeuxis y Parrasio, de quienes se dice que compitieron por crear los objetos más parecidos a la realidad. Los mosaicos decorativos llamados emblema, que se han encontrado en casas de romanos ricos, demuestran la variedad de comida de la que disfrutaban las clases superiores, y también funcionaban como signos de hospitalidad y como

Mosaico romano, copia de un original griego perdido de Sosos de Pérgamo (siglo II a.C.).

Cuenco de fruta y jarros. Frescos romanos en Pompeya (alrededor del año 70).

Bodegón romano, Casa de Julia Felix, Pompeya (Nápoles, Italia)

Durante la Edad Media se produce un retroceso en el género del bodegón. El tema de la naturaleza muerta aparece integrado en composiciones de simbolismo religioso, en forma de objetos de la vida cotidiana, acompañando a las figuras protagonistas. Es el caso de los frescos de Giotto Bondone en pleno Trecento italiano (SXIV). La pintura de bodegón revivió en las pinturas de tema religioso en forma de objetos de la vida cotidiana que acompañaban a las figuras protagonistas.

Vida de San Francisco. Muerte del caballero de Celano. Giotto. Basílica de San Francisco en Asís

El retrato que hizo Petrus Christus de un novio y una novia visitando a un orfebre es un ejemplo típico de un bodegón de transición que representaba tanto un contenido religioso como secular. Aunque su mensaje es principalmente alegórico, las figuras de la pareja son realistas y los objetos que se muestran (monedas, vasijas, etc.) están minuciosamente descritas; pero el joyero es en realidad una representación de san Eligio y los objetos son intensamente simbólicos. La pintura de bodegón revivió en las pinturas de tema religioso en forma de objetos de la vida cotidiana que acompañaban a las figuras protagonistas. Otro paso hacia el bodegón autónomo fue pintar flores en jarros u otros objetos con un contenido heráldico o simbólico en la parte posterior de retratos seculares alrededor del año 1475.

Petrus Christus: San Eligio orfebre (pareja burguesa con un orfebre, 1449 MoMA).

El Bodegón grave sólo se inició en el año 1500 en el norte de Europa. Durante el Renacimiento los primeros en liberarse del significado religioso del bodegón estuvieron Leonardo, quien creó estudios a la acuarela de fruta (alrededor de 1495) como parte de su análisis naturalístico, y Alberto Durero, quien también hizo dibujos detallados de la flora y la fauna. Sin embargo fue Jacopo de’ Barbari dio un paso más allá con su Bodegón con perdiz, guanteletes y flechas de ballesta (1504), uno de los primeros bodegones trampantojo firmados y datados, con un contenido religioso reducido al mínimo

El pintor flamenco Joachim Beuckelaer “La despensa llena" 1566

El siglo XVI vio una explosión de interés en el mundo natural y la creación de lujosas enciclopedias botánicas que documentaban los descubrimientos del Nuevo Mundo. También impulsó el comienzo de la ilustración científica y la clasificación de las especies. Los objetos naturales comenzaron a apreciarse como elementos de estudio individuales aparte de cualquier asociación mitológica o religiosa.

Un ejemplo lo hallamos en Annibale Carracci y su Carnicería (1583).

Masificación del Bodegón en el Barroco. Clases.
En el siglo XVII la vida se convirtió en una forma de arte en sí mismo, sobre todo en los Países Bajos. Estas pinturas no eran tan importantes como los retratos, así como la pintura de «gran estilo» que abordaba temas históricos, religiosos y míticos, sin embargo gozaban de mucha popularidad. En Holanda, los artistas encontraban oportunidad limitada para producir la iconografía religiosa que durante mucho tiempo había sido su principal industria, ya que las imágenes de temas religiosos estaban prohibidas en la iglesia protestante reformada holandesa, la tradición septentrional de realismo detallado y símbolos ocultos atraían a las crecientes clases medias holandesas, que estaban reemplazando a la iglesia y el estado como los principales mecenas del arte en los Países Bajos. Hecho que produjo una variación temática que hoy nos permite su clasificación y sub géneros: stilleven («naturaleza tranquila») en los países bajos; mientras que en las lenguas romances, y en ruso, se prefieren términos relacionados con la «naturaleza muerta»; el bodegón floral, que representa floreros y guirnaldas; betriegerje («pequeño engaño» o trampantojo imitando a la naturaleza como en la mímesis griega); vanitas, y colecciones alegóricas. El bodegón fue el único de los nuevos temas que alcanzó en la España del XVII una cierta relevancia, más por su calidad y originalidad que por su número.

Cesta de fruta (1597) de Caravaggio. Óleo/lienzo, 46 × 64,5 cm. Milán, Pinacoteca Amb

Juan Sánchez Cotán - Bodegón de caza, hortalizas y frutas. 1602. Óleo /lienzo, Museo

Juan Sánchez Cotán - Membrillo, repollo, melón y pepino, 1602. Bodegón del Museo de San Diego (California), (60 x 81 cm)

Colección Alegórica: El Gusto - Autores: Pedro Pablo Rubens y Jan Brueghel el Viejo. 1617. Óleo sobre tabla, 64 x 109 cm. Museo Nacional del Prado

Ejemplo de stilleven o Naturaleza tranquila, Pieter Claesz, Bodegón

Juan van der Hamen y León - Cesta y caja con dulces, 1622, óleo sobre lienzo, 84 x 105 cm. Museo Nacional del Prado.

Juan van der Hamen y León - Florero y bodegón con perro, h. 1625, óleo sobre lienzo, 228,5 x 100,5 cm. Museo Nacional del Prado.

Modelo de bodegón floral: Juan van der Hamen y León - Bodegón con alcachofas, flores, y recipientes de vidrio, 1627, óleo sobre lienzo, 81 x 110 cm. Museo Nacional

Tomás Yepes (o Hiepes) Florero con cuadriga vista de perfil. 1643. Óleo sobre lienzo, 115 x 86 cm. Museo

Jan de Heem, adorno de frutas y flores (entre 1635 y

Bartolomé Pérez de la Dehesa Guirnalda con San Francisco Javier. 1675-80. Óleo sobre lienzo, 95 x 73 cm. Museo

Juan Fernández “El Labrador” :“Bodegón de cuatro racimos de uvas”, Museo del Prado,1630.

Francisco de Zurbarán - Naturaleza muerta con jarra y tazas. Óleo sobre lienzo, 46 cm × 84 cm. Madrid, Museo del Prado, 1635.

Willem Claesz Heda - Bodegón con vaso de plata y reloj, 1635, óleo sobre tabla, 52 x

VANITAS Su título y su concepción se relacionan con un pasaje del Eclesiastés: «Vanitas vanitatum omnia vanitas» («Vanidad de vanidades, todo es vanidad»). El mensaje que pretende transmitir es la inutilidad de los placeres mundanos frente a la certeza de la muerte, animando a la adopción de un sombrío punto de vista sobre el mundo. “Vanitas” Bodegón con Bouquet y calavera - Adriaen van Utrecht, 1642

Rembrandt Bodegón con pavos reales (1639)

Rembrandt Buey desollado (1655)

Abraham van Beyeren: Bodegón de banquete

Un hecho curioso es que durante la época barroca, al igual que en etapas anteriores, estaba prohibido que las mujeres artistas fueran dueñas de talleres y, si no tenían la suerte de haber nacido dentro de una familia de pintores con talleres propios, era casi imposible que una joven artista pudiera desarrollar su talento. Carecían, salvo excepciones, de libertad intelectual (acceso a estudios, viajes, relaciones sociales...) y libertad económica, al no tener medios propios; incluso no disponían de un espacio personal donde trabajar, reflexionar o crear. No es posible conocer, en general a todas, y son muchas las que no estuvieron reconocidas en su aprendizaje, en la creación y posterior muestra de su obra. Según la mentalidad imperante en diversas épocas, el arte creado por las mujeres era de inferior calidad al ejecutado por los hombres, teniendo por consiguiente su obra menor valor desde el punto de vista técnico y material. En este contexto, cobra especial significado la obra de dos pintoras italianas, que destacaron en esta época, y que son conocidas en la Historia del Arte sobre todo por sus bodegones, género que pese a su independencia siempre fue considerado en el Barroco como menor: Fede Galizia y Giovanna Garzoni.

Fede Galizia: Bodegón, 1607.

Cesto de frutas. Fede Galizia,

Giovanna Garzoni, Calabazas, acuarela, S.XVII.

Cerezas y claveles, acuarela, Giovanna Garzoni,

En el siglo XVIII, las connotaciones religiosas y alegóricas de bodegón se abandonaron y las pinturas de mesa de cocina evolucionaron hasta ser calculadas representaciones de variado color y forma, mostrando comidas cotidianas. La aristocracia francesa contrató a artistas para ejecutar pinturas de pródigos y extravagantes bodegones que honraban sus mesas, también sin el mensaje moralista de la vanitas de sus predecesores holandeses. El amor rococó por el artificio llevó a un auge en la apreciación francesa por el trampantojo (llamado en francés trompe l'oeil («engañar el ojo»). Los bodegones de Chardin

Chardin: Cesta de fresas salvajes,1750.

Luis Egidio Meléndez: Bodegón con salmón, limón y recipientes. 1772.

Luis Egidio Meléndez: Bodegón del besugo. 1772.

En el S.XIX, con el surgimiento de las academias europeas, muy destacadamente de Academia francesa, que tuvo un papel central en el llamado arte académico, el bodegón comenzó a decaer. Las academias establecieron una jerarquía de los géneros (o «Jerarquía del tema tratado»), que consideraba que el mérito artístico de una pintura radicaba ante todo en su tema. Según este sistema, la forma más alta de pintura era la denominada Pintura de historia, aquella que representaba temas históricos, alegóricos, mitológicos o religiosos, quedando el bodegón en el rango más inferior del reconocimiento artístico. En lugar de usar el bodegón para representar a la naturaleza, algunos artistas, como John Constable y Camille Corot, eligieron los paisajes, prefigurando movimientos posteriores como el impresionismo. Édouard Manet, Claveles y clemátides en una jarra de cristal (1883).

William M. Harnett: "Violín (El viejo violín)”1886

Con el declive final de la jerarquía académica en Europa y el auge de los pintores impresionistas y posimpresionistas, la técnica y armonía de color triunfaron sobre el tema, y el bodegón volvió a ser tratado y versionado según las nuevas corrientes pictóricas.

Van Gogh, Doce girasoles en un florero (1888)

Paul Cézanne encontró en el bodegón el vehículo perfecto para su revolucionaria búsqueda de la organización espacial geométrica. Para Cézanne, el bodegón fue un medio de alejar la pintura de su función mimética o ilustrativa, mostrando independientemente los elementos de color, forma y línea, un gran paso hacia el arte abstracto. Así, los experimentos de Cézanne infuirán grandemente en el desarrollo del bodegón

Cézanne, Bodegón con plato de cerezas (1885-1887)

Cézanne, Maceta con flores y frutas (1888-1890)

Paul Gauguin – Bodegón con tres perritos, 1888, MoMA

Fruta mostrada en un perchero de Gustave Caillebotte, 1881

Bodegón del S.XX a la fecha
Con el inicio de las Vanguardias evolucionaron con rapidez y se superpusieron en su marcha hacia la abstracción total, lo no figurativo. El bodegón, así como otros géneros, continuaron evolucionando hasta mediados de siglo, cuando la abstracción total, ejemplificada por la pintura de goteo de Jackson Pollock, eliminaron todo elemento reconocible. El auge del fotorrealismo en los años setenta del S.XX reafirmó la representación ilusionística, al tiempo que conservaba algo del mensaje pop de la fusión de objeto, imagen y producto comercial. En las últimas tres décadas, el bodegón se ha expandido más allá de los límites de un marco, con técnicas mixtas que emplean objetos reales, fotografía, vídeo y sonido. Las obras generadas por ordenador han expandido las técnicas disponibles a los artistas de bodegones. Con el uso de videocámaras, los creadores pueden incluso incorporar al espectador a su obra.

André Derain: Bodegón fauvista, 1911

Bodegón cubista: Picasso, Naturaleza muerta con frutero sobre una

Bodegón, Juan Gris, 1913. Museo Thyssen-Bornemisza, Madrid.

Escher: Naturaleza muerta y calle (1937)

Bodegón Surrealista: Naturaleza muerta viviente, 1956. Salvador Dalí Domenech

Bodegón Pop Art: Tom Wesselmann: Naturaleza muerta #20, técnica mixta, 196

Bodegón Pop Art: Andy Warhol: Sopa Campbell’s I, 1968

Bodegón fotorrealista: Ralph Goings: "Salsa A-1", 1995

TITULO : ACE AUTOR : Steve Smulka, 2011

TITULO: SILVER LINING AUTOR: Steve Smulka, 2011.

Resumen Contextualizado
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Desde la antigüedad hasta el Renacimiento Italiano (S.XV), los antecedentes del bodegón pasaron de ser una simple imitación de la realidad (mímesis) imbuida de significado religioso-mitológico o de esparcimiento para la decoración hogareña de las clases acomodadas, a ser un llamado de reflexión moralizante para la jerarquía de clases en la que se desarrolló la sociedad occidental. Para el siglo XVII, como consecuencia de las grandes transformaciones económicas, políticas y de pensamiento en la sociedad occidental durante los dos siglos anteriores (traducidos en la consolidación financiera de la clase burguesa, la irrupción de la Reforma y la Contra Reforma, el avance de las ciencias naturales, los grandes descubrimientos geográficos y la consecuente apertura de nuevas rutas comerciales con el tráfico de novedosos productos, el desplazamiento de Dios por el hombre como motor de la vida y centro del universo, etc.), en Europa se desarrolló un mayor interés en el mundo natural, puesto que éste resultaba interesante para ser observado y registrado a través de los bodegones, en su propio derecho. Es de resaltar que en los Países Bajos, los artistas se vieron limitados para producir la iconografía religiosa que durante mucho tiempo había sido su principal industria, ya que las imágenes de temas religiosos estaban prohibidas en la iglesia protestante reformada holandesa, la tradición septentrional de realismo detallado y símbolos ocultos atrajeron a las crecientes clases medias holandesas, que estaban reemplazando a la Iglesia Católica y el Estado como los principales mecenas del arte en los Países Bajos. Hecho que produjo una variación temática que hoy nos permite su clasificación y sub géneros. Para el S.XIX, tras las grandes revoluciones libertarias, el mundo natural había pasado de moda como forma de representación plástica, ahora, el mundo del arte estaba más interesado en la exploración de nuestro mundo interior de los estados de ánimo y emociones (caso de los impresionistas y post impresionistas) factor que también tuvo efectos en la representación de bodegones. A medida que nos desplazamos a través del S.XX, los bodegones se disolvieron en geometría a modo de objetos de interpretación fuera de la primigenia imitación de la realidad. Al final del milenio, el objeto

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