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Debate:

¿El Estado español es


Laico, es aconfesional?
Ni laico ni aconfesional
aparece en la Constitución
(1978) como calificativos
del Estado…

… aunque el segundo término, aconfesional, tenga en


ella un claro soporte literal.
Si la constitución (art.16.3) establece que
“ninguna confesión tendrá carácter estatal”,
podrá afirmarse, a la inversa que
“el Estado no tendrá carácter confesional”,
es decir, será ACONFESIONAL.
La Constitución configura un estado como LAICO
cuando sitúa en “el pueblo” la fuente de la que
“emanan los poderes del Estado” (CE 1,2).
Sin que la ausencia de referencia a otra última
Fuente de donde todo poder procede (Rm 13,1)
signifique necesariamente negarla.
Conclusión del debate:
¿El Estado español es Laico, es aconfesional?

Quienes admiten el carácter aconfesional también


pueden aceptar la condición de laico, en el sentido
positivo que éstos términos admiten.
“Para la doctrina moral católica, la laicidad,
entendida como autonomía de la esfera civil y
política de la esfera religiosa y eclesiástica, es
un valor adquirido y reconocido por la Iglesia,
y pertenece al patrimonio de civilización
alcanzado.”

Nota Doctrinal, de noviembre de 2002, de la


Congregación para la Doctrina de la Fe sobre algunas
cuestiones relativas al compromiso de los católicos en
la vida política.
• No siempre se ha reconocido la autonomía del poder
temporal: es resultado de un largo y complejo proceso
que llega hasta nuestros días.

Tal como la define y reconoce el Concilio Vaticano en la Constitución


Gaudium et spes, nn. 36.76
En palabras de Juan Pablo II:
• “Bien entendido, el principio de laicidad … pertenece también
a la doctrina social de la iglesia”, “la laicidad, lejos de ser un
lugar de enfrentamiento, es verdaderamente el espacio para
un diálogo constructivo, con el espíritu de los valores de
libertad, igualdad y fraternidad”.

Carta al Presidente de la
Conferencia Episcopal de Francia
con ocasión del 100 aniversario de
la ley de separación entre Estado e
Iglesia
(11 de febrero de 2005)
• La fe cristiana, a diferencia de otras, “ha desterrado la idea de
la teocracia política. Dicho en términos modernos, ha
promovido la laicidad del Estado …, El Estado laico es el
resultado de la originaria opción cristiana, aunque hayan
hecho falta largos años para captar todas sus consecuencias”.
“Jesús les dijo:
Den al César lo que es del César, y
a Dios, lo que es de Dios".
Mt 22,21

Ratzinger, Joseph: Europa, raíces, identidad y misión.

Ed. Ciudad Nueva, Madrid 2004, p. 99


En una recta concepción de la laicidad

La autonomía del Estado y la separación entre


éste y la Iglesia van vinculadas a la idea
fundamental de libertad religiosa.

Libertad religiosa reconocida y fundamentada en la decleración


Dignitatis humanae (1965) del Concilio Vaticano II.
La laicidad supone:

Distinción entre la Iglesia y el Estado.

La mutua independencia de una y otro en sus


respectivas áreas específicas.

Separación que exige la cooperación de ambas


instituciones en cuanto necesaria para atender a
quienes son a la vez ciudadanos y creyentes. Y para
satisfacer exigencias del bien común que sin esa
cooperación quedarían desatendidas.
El Estado es religiosamente neutro,
como es cromáticamente neutra el agua.

Neutralidad religiosa del estado


El Estado es también laico en cuanto lego,
en cuanto incompetente en asuntos específicamente religiosos
(de los que no entiende y en los que no debe entender).

Esto no significa que haya


de “des-entenderse” por
completo de lo religioso

Compete al Estado las manifestaciones
sociales, en cuanto sociales, de lo religioso.
(En la medida en que éstas han de respetar las exigencias del
orden público y el bien común).
Incumbe al Estado el respeto y defensa de la
libertad religiosa:
• La laicidad del Estado encuentra su más pleno sentido en
cuanto exigencia, condición y garantía del ejercicio de la
libertad de conciencia y, dentro de ésta, de la libertad
religiosa, por parte de todos los ciudadanos, en condiciones
de igualdad.
• Entendida la libertad religiosa como inmunidad de coacción
para adoptar cualquiera de las diversas posibles particulares
opciones ante lo religioso.
Para asegurar esa igualdad de condiciones,
el Estado ha de mantenerse imparcial
respecto de esas posibles diversas
opciones particulares.

Aconfesionalidad
La imparcialidad del Estado se concreta
en la neutralidad que han de guardar los
que ejercen funciones propias del poder
público.
Lluvia de ideas:
ideas
¿Qué posibles diversas opciones
particulares hay ante lo
religioso?
Diversas opciones laicistas:
posiciones negativas ante lo
religioso.
• Opción extrema: Pretenden hacer desaparecer lo
religioso.
• Opción mitigada: no pretenden eliminar lo eligioso
sino recluirlo en el ámbito de la conciencia y en la
esfera de lo estrictamente privado.
• Opción más abierta o democrática: a lo religioso no
puede negársele legítimamente su presencia en el
ámbito público, pero ha de exigírsele que en ese
ámbito se atenga a su condición de opción particular.
Postura extrema
Postura mitigada

• Postura de imparcialidad del Estado ante


todas las opciones religiosas particulares,
positivas o negativas:
No profesar religión alguna.

• Postura particular negativa ante lo religioso:


Profesar el no-a-toda-religión.
La confusión de estos términos es la que
produce el laicista cuando pretende que su
particular opción sea la propia del Estado
laico y la que debería asumir
“oficialmente”.

El Estado convertiría en confesión estatal una


particular opción ante lo religioso .

Dejaría de ser aconfesional, imparcial y laico.


Error de partida:
Identificar íntegramente lo público con lo
estatal.

Lo público no se agota en lo estatal.


Todo lo estatal es público, pero no todo lo público es
estatal.

Opción extrema y opción mitigada:


presentan un laicismo ideológico inconciliable
con la recta laicidad del Estado y
manifiestamente hostil a la libertad religosa.
Opción más abierta o democrática

El que una opción particular pretenda


erigirse en rectora de lo común es
CLERICALISMO.
(Clericalismo laicista: pretensión de que el Estado imponga como
oficial la opción particular laicista o la que establezca como
común la particular opción axiológico –moral de los laicistas.)

Exigen a quienes tengan convicciones religiosas que se


abstengan de hacerlas valer para influir desde ellas, ni aun
mediante un debate racional, argumentativo, en la toma
democrática de las decisiones públicas.

En la elaboración y adopción de tales decisiones sólo


sería admisible tratar de influir desde convicciones
no-religiosas o desde la ausencia de toda convicción.
Ante esto, resulta inevitable preguntarse …

Si es la neutralidad-imparcialidad religiosa del


Estado lo que algunos tratan de afirmar

Es la neutralización de cualquier influencia vinculada


a lo religioso, la que pretenden imponer.