Nuestra Señora

del Perpetuo Socorro-3
Su festividad se celebra el 27 de junio.
La Virgen del Perpetuo Socorro es una de las
advocaciones de la Madre de Dios más conocida
entre los necesitados y afligidos, que sienten mayor
necesidad de ser amados y protegidos.
El cuadro nos
recuerda la
maternidad de la
Virgen y su cuidado
por Jesús desde su
concepción hasta su
muerte. Hoy la Virgen
cuida de todos los
hijos que a ella
acuden con toda
confianza.

Francisco Martínez A.
Junio 2013
Fuente: Web de Javier y Adora-si
y otros
Sinopsis

El Papa Pío IX fue
quien entregó en 1865
el ícono de la Virgen a
los Misioneros
Redentoristas, con el
encargo de:
“Denla a conocer por
todo el mundo”.
Desde entonces la
han llevado a todos
los pueblos donde
ellos han sido
invitados.
El icono original de la
Virgen del Perpetuo Socorro
está en el altar mayor de la
iglesia de San Alfonso, muy
cerca de la Basílica de
Santa María la Mayor en
Roma.
Pintado sobre madera, de
21 por 17 pulgadas,
muestra a la Madre con el
Niño Jesús, quien a su vez,
observa dos ángeles que le
muestran los instrumentos
de su futura pasión. Se
agarra fuerte con las dos
manos de su Madre
Santísima, quien lo sostiene
en sus brazos.
La Virgen del
Perpetuo Socorro
es una advocación
mariana.
La imagen original es
un ícono procedente
de Creta, en el mar
Egeo y venerado en
Roma en la iglesia de
los Agustinos, a
finales del siglo XV, y
desde 1866 en la
iglesia romana de
San Alfonso, con los
Redentoristas.


La datación del ícono
es difícil de precisar.
Unos los sitúan entre
siglos X y XI, y otros
a comienzos del
siglo XV.
De autor
desconocido y que,
se estima, reproduce
la pintura de Nuestra
Señora hecha por
San Lucas, el
Evangelista, hace
casi dos mil años.

En el cuadro se
muestra a la Virgen
con el Niño Jesús,
quien observa a dos
ángeles que le
muestran los
instrumentos de su
futura pasión. Se
agarra fuerte con
las dos manos de
su Madre Santísima
quien lo sostiene en
sus brazos.
Esta imagen nos
recuerda la
maternidad divina de
la Virgen y su amor y
cuidado por Jesús
desde su concepción
hasta su muerte. Hoy
la Virgen, nuestra
Madre, ama, cuida y
socorre a todos sus
hijos que acudimos a
ella con plena
confianza.
Durante siglos, la
imagen original se
veneró en
Constantinopla (hoy
Estambul, Turquía)
como reliquia
milagrosa, hasta que
fue destruida por los
musulmanes en
1453, cuando los
turcos conquistaron
la ciudad.
Era el año 1499, en
tiempos del papa
Alejandro VI. La
iglesia de san Mateo
era un templo menor
entre las grandes
basílicas de San
Juan de Letrán y
Santa María la
Mayor. Allí
permaneció la
imagen del Perpetuo
Socorro durante
trescientos años.
Los escritores de la
época narraron
ampliamente los
milagros atribuidos a
la imagen. El siglo
XVII parece ser el
más intenso en la
devoción y culto a la
Virgen del Perpetuo
Socorro.
En febrero de 1798,
con la invasión de
Napoleón, sus tropas
se apoderan de Italia y
destruyen en Roma
más de treinta
iglesias, entre ellas la
de San Mateo. Los
religiosos agustinos
salvan el icono y se lo
llevan consigo a una
pequeña capilla,
quedando allí sin culto
popular y en el olvido.
En 1855 los
Redentoristas
compran unos
terrenos al lado de la
Via Merulana, muy
cerca de Santa María
la Mayor. Se llamaba
Villa Caserta y en su
interior algún día
estuvo edificada la
iglesia de San Mateo.
A través del padre
Miguel Marchi se
descubre en 1865 el
paradero del icono.
El 11 de diciembre
de 1865, los hijos de
San Alfonso María
de Ligorio, solicitan
al Papa la concesión
del Perpetuo
Socorro. El 19 de
enero de 1866 la
imagen regresa a la
iglesia de San
Alfonso, en el mismo
emplazamiento
donde había estado
tres siglos.

Restaurada la
imagen, ocupa el
centro del ábside de
la iglesia de San
Alfonso y su devoción
e influencia se
extiende a los cinco
continentes. El Papa
Pío IX dijo, en la
audiencia al Superior
General de los
Redentoristas el 11 de
diciembre de 1865:
"Den a conocerla a
todo el mundo".
Juan Pablo II, en su
autobiografía "Don y
misterio", al referirse a
los orígenes de su
vocación sacerdotal,
afirma:
"No puedo olvidar la
trayectoria mariana.
La veneración a la
Madre de Dios en su
forma tradicional me
viene de la familia y de
la parroquia de
Wadowice.
Recuerdo, en la iglesia
parroquial, una capilla
lateral dedicada a la
Madre del Perpetuo
Socorro a la cual por
la mañana, antes del
comienzo de las
clases, acudían los
estudiantes del
instituto. También, al
acabar las clases, en
las horas de la tarde,
iban muchos
estudiantes para rezar
a la Virgen".
Detallemos con más
precisión el ícono.
Detalle Arcángel
Miguel.
La imagen o ícono
original del Perpetuo
Socorro está pintado al
temple sobre madera.
Mide 53 cm de alto por
41,5 cm de ancho.
Sobre un fondo de oro
destacan cuatro
figuras. En el centro,
llenándolo todo como
protagonistas,
la Virgen María y
el Niño Jesús; y en
un lejano segundo
plano, los dos
arcángeles Miguel
y Gabriel con los
instrumentos de la
Pasión. Según
costumbre
oriental, cada
personaje está
identificado por
una inscripción
griega en
abreviatura.

Detalle Arcángel
Gabriel.
La Virgen es
mostrada sólo de
medio cuerpo y de
pie. Viste una túnica
de color rojo
abrochada en el
cuello y un manto azul
marino que la cubre
desde la cabeza. Bajo
el manto apunta una
cofia de color verde
mar, que recoge y
oculta sus cabellos.
Tiene sobre la frente
dos estrellas. Las
coronas de oro y
pedrería del Niño y
de la Madre son
regalos del Capítulo
Vaticano para su
coronación
El Niño Jesús
descansa sobre
el brazo
izquierdo de su
Madre y se
agarra con
ambas manos a
la mano derecha
de María,
buscando
protección, al
contemplar los
instrumentos de
la Pasión que le
aguarda.
Su figura es de
cuerpo entero,
vestido con túnica
verde, ceñida con
faja roja y de su
hombro derecho
cuelga un manto de
color rojizo marrón.
Tiene entrecruzadas
las piernas y lleva los
pies calzados con
simples sandalias,
con la peculiaridad
que la del pie
derecho queda
suelta y colgando.
Los instrumentos
que presenta el
Arcángel Gabriel
son la cruz griega
de doble travesaño
y cuatro clavos.
El Arcángel Miguel
lleva la lanza y la
esponja. Ambos
arcángeles ocultan
sus manos que
sostienen un pomo
con los símbolos de
la Pasión.
Los abundantes
pliegues y
sombreados de las
vestiduras van
profusamente
marcados en color
oro.
Las abreviaturas
griegas que hay
escritas sobre el
icono significan 'MP-
ΘΥ (Μήτηρ Θεού,
Madre de Dios en
idioma español,
inscripción que se
halla en la parte
superior del cuadro);
OAM (Ο Αρχάγγελος
Μιχαήλ, El Arcángel
Miguel, inscripción
en el lado superior
izquierdo); OAΓ (Ο
αρχάγγελος Γαβριήλ,
El Arcángel Gabriel,
inscripción en el
lado superior
derecho); y Iς-Xς
( Ἰησοῦς Χριστός,
Jesús Cristo, al lado
del Jesús Niño),
respectivamente.
Detalle manos Virgen
Perpetuo Socorro.
María del Perpetuo
Socorro es un icono
bizantino de la escuela
cretense, una imagen
representativa de la
Virgen de la Pasión.
La interpretación
general es clara. Los
arcángeles Gabriel y
Miguel presentan a
Jesús niño los
instrumentos de sus
sufrimientos futuros.
Al contemplar esta
dramática visión, el
Niño, en su
condición de hombre
mortal, se asusta y
se estremece y en
un brusco
movimiento busca
socorro en los
brazos de su Madre,
a cuya mano se
aferra con fuerza.
El susto y
movimiento brusco
del Niño están
expresados por la
contorsión de
piernas, el
repliegue del manto
y la sandalia
desprendida. El
ícono representa la
realidad teológica
completa de la
Redención por la
Pasión.
Es la patrona de Haití.
Teniendo esta
advocación mariana
como patrona de su
congregación, los
padres Redentoristas
la llevaron a sus
misiones en Haití. Allí
se le edificó un
santuario en Béle-
Aire, cerca de Puerto
Príncipe, la capital de
Haití.

En 1883 una
terrible epidemia
de viruela azotaba
el país.
Los devotos
acudieron a la
Virgen y le
hicieron una
novena. La
epidemia cesó
milagrosamente y
se decidió
nombrarla patrona
del país.

En 1993 se celebró
con gran regocijo el
centenario del
milagro y del
nombramiento de la
Virgen como patrona
de Haití. El papa
Juan Pablo II visitó
Haití para esta
celebración y puso
al país bajo el
amparo de la Virgen
del Perpetuo
Socorro.
Oración
Recíbeme ¡oh Gran
Reina!, en el
venturoso número de
Tus siervos; acógeme
bajo Tu protección;
socórreme en todas
mis necesidades
espirituales y
temporales,
especialmente en el
peligroso trance de mi
agonía. ¡Oh Madre
del Perpetuo Socorro!
Sé que me amas
más de lo que yo
puedo amarme a
mí mismo; por
eso, te constituyo
Señora y Árbitro
de mis intereses y
de todas mis
cosas. Dispón,
pues, libremente
de mí y de cuanto
me pertenece
conforme Te
agrade. Amén
ORACIÓN.
¡Oh Madre del
Perpetuo Socorro!
Aquí tenéis a vuestros
pies a un miserable
pecador que a Vos
acude y en Vos confía.
Madre de misericordia,
tened piedad de mi.
Oigo que todos os
llaman Refugio y
Esperanza de los
pecadores; sed, pues,
el refugio y la
esperanza mía.
Socorredme por amor
de Jesucristo, tended la
mano a un miserable
caído que a Vos se
encomienda y se
consagra por vuestro
siervo perpetuo.
Bendigo y doy gracias a
Dios que por su
misericordia me ha
concedido esta
confianza en Vos, que
yo miro como una
prenda de mi salvación.
¡Ah, infeliz de mi! En
el tiempo pasado he
caído en la culpa por
no haber acudido a
Vos; y tengo por
cierto que si a Vos
me encomiendo me
ayudaréis y saldré
victorioso; pero este
es mi temor; que en
las ocasiones de
pecar deje de
llamaros en mi ayuda
y así me pierda.
Concededme,
pues, esta gracia
que ardientemente
os pido;
alcanzadme que en
los asaltos del
infierno recurra a
Vos diciendo;
María, ayudadme;
Virgen del Perpetuo
Socorro, no
permitáis que
pierda a mi Dios.
Amén
Bendíceme, ¡oh Madre mía! Del Perpetuo
Socorro, y con Tu poderosa intercesión
fortalece mi flaqueza, a fin de que, sirviéndote
fielmente en esta vida, pueda alabarte, amarte
y darte gracias en la otra eternamente. Amén
Jaculatoria
¡Oh Madre, Madre del Perpetuo Socorro, ruega
por mí!
¡Seas amada, seas alabada, seas invocada, seas
eternamente bendita, ¡oh Virgen del Perpetuo
Socorro!, mi esperanza, mi amor, mi Madre, mi
refugio y mi vida. Amén.

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