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Nuestra Señora del

Monte Carmelo
"Virgen bendita que enjugas
Las lágrimas de mis ojos,
Deja que a tus pies de hinojos
Venga mi frente a inclinar;
Mi devoción te mantengo,
Y que en la vida no tengo
Más consuelo que tu altar.

Francisco Martínez A.

Julio 2013
Fuente: Amigos de la Fe, Corazones.org,
Web de Javier y otros
Sinopsis
Según tradición
carmelita, el día de
Pentecostés, ciertos
piadosos varones, que
habían seguido la traza
de vida de los Profetas
Elías y Eliseo, abrazaron
la fe cristiana ; siendo
ellos los primeros que
levantaron un templo a la
Virgen María en la
cumbre del Monte
Carmelo,
en el lugar mismo desde
donde Elías viera la
nube, que figuraba la
fecundidad de la Madre
de Dios. Estos
religiosos se llamaron
Hermanos de Santa
María del Monte
Carmelo, y pasaron a
Europa en el siglo XIII ,
con los Cruzados,
aprobando su regla
Innocencio IV en 1245,
bajo el generalato de
San Simón Stock.
San Simón Stock.
El 16 de julio de 1251, la
Virgen María se apareció
a ese su fervoroso
servidor, y le entregó el
hábito que había de ser su
signo distintivo.
Inocencio bendijo ese
hábito y le otorgó varios
privilegios, no sólo para
los religiosos de la Orden,
sino también para todos
los Cofrades de Nuestra
Señora del Monte
Carmelo.
Llevando éstos el
escapulario, que es la
reducción del que llevan
los Carmelitas,
participan de todos los
méritos y oraciones de
la Orden y pueden
esperar de la Sma.
Virgen verse pronto
libres del Purgatorio, si
hubieran sido fieles en
observar las
condiciones impuestas
para su uso.
Sentido bíblico e
Histórico del Monte
Carmelo
La Virgen "del Carmen"
recibe su apelativo del
monte carmelo. El
Carmelo es una cadena
montañosa de Israel que,
partiendo de la región de
Samaria, acaba por
hundirse en el Mar
Mediterráneo, cerca del
puerto de Haifa. Esta
altura tiene un encanto
peculiar.
Es diferente del Monte
Nebo, en Jordania, del
macizo del Sinaí y del
Monte de los Olivos en
Jerusalén. Todas las
montañas palestinas tienen
sus recuerdos teofánicos
(es decir de las
manifestaciones de Dios),
que las convierten en
cumbres sagradas y
místicas. Pero ninguna tan
sugestiva como el Monte
Carmelo.
¿Por qué San Juan de la
Cruz lo tomó como el
símbolo de la ascensión
mística? Seguramente
se le sugirió el nombre
de su propia Orden
Carmelitana. Pero sin
duda había alguna
intención más profunda
que la hacía simpatizar
con el misterio de la
sagrada montaña del
profeta Elías.
Una tradición piadosa
sostiene que, desde los
días de los profetas Elías
y Eliseo, hubo en aquella
zona hombres de oración
que vivían en soledad la
búsqueda de Dios. En el
período de los Cruzados
surgió entre los
cristianos el deseo de
vivir sobre aquella
montaña de vida de
entrega al Señor. Así
surgió en el Carmelo la
vida carmelita.
El convento del Monte
Carmelo tiene un nombre
evocador: "Stella Maris"
(Estrella del Mar). Es un
hermoso edificio
cuadrangular a 500
metros de altura sobre el
nivel del Mar
Mediterráno en la ciudad
de Haifa.El centro del
convento lo ocupa el
santuario de la Virgen del
Carmen. En el altar
mayor de esta hermosa
iglesia
en cruz griega se venera
la estatua de la Virgen
del Carmen, obra de un
escultor italiano en 1836.
Debajo del altar se ve la
gruta del profeta Elías.
Según la tradición, éste
era el lugar donde se
refugiaba el profeta.
Ellos interpretaron la
nube de la visión de
Elías 1 Reyes 18: 44
como un símbolo de la
Virgen María
Inmaculada.
Ajab subió a comer y a beber,
mientras Elías subía a la cumbre
del Carmelo. Allí se postró en
tierra, con el rostro entre las
rodillas. Y dijo a su servidor:
"Sube y mira hacia el mar". Él
subió, miró y dijo: "No hay
nada". Elías añadió: "Vuelve a
hacerlo siete veces". Cuando
Ajab volvió la séptima vez, subía
desde el mar una nubecita no
más grande que la palma de la
mano. Elías le dijo entonces:
«Anda a decir a Ajab que
enganche su carro y baje, porque
si no lo, va a pillar la lluvia».
1Reyes, 18:42-44
Ya en el siglo XIII, cinco
siglos antes de la
proclamación del dogma, el
misal Carmelita contenía una
Misa para la Inmaculada
Concepción.
En las palabras de
Benedicto XVI, 15,VII,06:
"El Carmelo, alto
promontorio que se yergue
en la costa oriental del Mar
Mediterráneo, a la altura de
Galilea, tiene en sus faldas
numerosas grutas naturales,
predilectas de los eremitas
El más célebre de estos
hombres de Dios fue el gran
profeta Elías, quien en el
siglo IX antes de Cristo
defendió valientemente de la
contaminación de los cultos
idolátricos la pureza de la fe
en el Dios único y verdadero.
Inspirándose en la figura de
Elías, surgió la Orden
contemplativa de los
«Carmelitas», familia
religiosa que cuenta entre sus
miembros con grandes
santos, como:
Teresa de Ávila, Juan de
la Cruz, Teresa del Niño
Jesús y Teresa Benedicta
de la Cruz (en el siglo,
Edith Stein).
Los Carmelitas han
difundido en el pueblo
cristiano la devoción a la
Santísima Virgen del
Monte Carmelo,
señalándola como
modelo de oración, de
contemplación y de
dedicación a Dios.
María, en efecto,
antes y de modo
insuperable, creyó y
experimentó que
Jesús, Verbo
encarnado, es el
culmen, la cumbre
del encuentro del
hombre con Dios.
Acogiendo
plenamente la
Palabra, «llegó
felizmente a la santa
montaña»
y vive para siempre, en
alma y cuerpo, con el
Señor.
A la Reina del Monte
Carmelo deseo hoy confiar
todas las comunidades de
vida contemplativa
esparcidas por el mundo,
de manera especial las de
la Orden
Carmelitana, entre las que
recuerdo el monasterio de
Quart, no muy lejano de
aquí [Valle de Aosta].
Que María ayude a
cada cristiano a
encontrar a Dios en el
silencio de la oración.
Hay una imagen que
recuerda al celoso
defensor de la religión
de Yahvéh. Nos
cuentan los Padres
Carmelitas que no ha
sido fácil la
permanencia católica
sobre esta montaña
Bien es verdad que, en
la época de los
Cruzados, el patriarca
latino de Jerusalén San
Alberto, pudo dar a los
ermitaños del Monte
Carmelo una regla
religiosa el año 1212.
Se cuenta que el
carmelita San Simón
Stock pasó por aquí
antes de su célebre
visión del escapulario
carmelita.
También subió en
peregrinación a esta
santa montaña el rey
San Luis de Francia en
el año 1254 en acción
de gracias por haberse
salvado de un
naufragio. Con la caída
de la ciudad de San
Juan de Acre en 1291
vino la persecusión
árabe que causó el
martirio de no pocos
religiosos.
La estrella del Mar y
los Carmelitas
Los marineros, antes de
la edad de la electrónica,
dependían de las estrellas
para marcar su rumbo en
el inmenso océano. De
aquí la analogía con La
Virgen María quien
como, estrella del mar,
nos guía por las aguas
difíciles de la vida hacia
el puerto seguro que es
Cristo.
Por la invasión de los
sarracenos, los Carmelitas se
vieron obligados a
abandonar el Monte
Carmelo. Una antigua
tradición nos dice que antes
de partir se les apareció la
Virgen mientras cantaban el
Salve Regina y ella prometió
ser para ellos su Estrella del
Mar. Por ese bello nombre
conocían también a la
Virgen porque el Monte
Carmelo se alza como una
estrella junto al mar.
Después de una larga
interrupción de la
vida monacal en la
montaña que dio
ocasión para la
expansión del ideal
carmelitano por el
Occidente, regresaron
los religiosos del
Carmen al Monte
Carmelo por el siglo
XVII.
Los Carmelitas y la devoción a
la Virgen del Carmen se
difunden por el mundo
La Virgen Inmaculada, Estrella
del Mar, es la Virgen del
Carmen, es decir a la que desde
tiempos remotos se venera en el
Carmelo. Ella acompañó a los
Carmelitas a medida que la
orden se propagó por el mundo.
A los Carmelitas se les conoce
por su devoción a la Madre de
Dios, ya que en ella ven el
cumplimiento del ideal de Elías.
Incluso se le llamó:
"Los hermanos de Nuestra
Señora del Monte Carmelo".
En su profesión religiosa se
consagraban a Dios y a
María, y tomaban el hábito en
honor ella, como un
recordatorio de que sus vidas
le pertenecían a ella, y por
ella, a Cristo.
La devoción a la Virgen del
Carmen se propagó
particularmente en los lugares
donde los carmelitas se
establecieron.
Sentido del
Escapulario
Los seres humanos
nos comunicamos
por símbolos.
Así tenemos
banderas, escudos y
también uniformes
que nos identifican.
Las comunidades
religiosas llevan su
hábito como signo de
su consagración a
Dios.
Los laicos no pueden
llevar hábito, pero los
que desean asociarse a
los religiosos en su
búsqueda de la santidad
pueden usar el
escapulario. La Virgen
dio a los Carmelitas el
escapulario como un
hábito miniatura que
todos los devotos
pueden llevar para
significar su
consagración a ella.
Consiste en un cordón
que se lleva al cuello
con dos piezas
pequeñas de tela color
café, una sobre el
pecho y la otra sobre
la espalda. Se usa
bajo la ropa. Junto
con el rosario y la
medalla milagrosa, el
escapulario es uno de
los mas importantes
sacramentales
marianos.
Dice San Alfonso
Ligorio, doctor de la
Iglesia: "Así como los
hombres se enorgullecen
de que otros usen su
uniforme, así Nuestra
Señora Madre María está
satisfecha cuando sus
servidores usan su
escapulario como prueba
de que se han dedicado a
su servicio, y son
miembros de la familia
de la Madre de Dios."
El escapulario es un
sacramental. Un
sacramental es un objeto
religioso que la Iglesia
haya aprobado como
signo que nos ayuda a
vivir santamente y a
aumentar nuestra
devoción. Los
sacramentales deben
mover nuestros
corazones a renunciar a
todo pecado, incluso al
venial.
El escapulario, al ser un
sacramental, no nos
comunica gracias como
hacen los sacramentos.
Las gracias nos vienen
por nuestra respuesta de
amor a Dios y de
verdadera contrición del
pecado, lo cual el
sacramental debe motivar.
¿Cómo se originó el
escapulario? La palabra
escapulario viene del
Latín "scapulae" que
significa "hombros".
Originalmente era un vestido
superpuesto que cae de los
hombros y lo llevaban los
monjes durante su trabajo.
Con el tiempo se le dio el
sentido de ser la cruz de cada
día que, como discípulos de
Cristo llevamos sobre
nuestros hombros. Para los
Carmelitas particularmente,
pasó a expresar la dedicación
especial a la Virgen Santísima
y el deseo de imitar su vida
de entrega a Cristo y a los
demás.
La Virgen María entrega
el escapulario el 16 de
julio de 1251
En el año 1246 nombraron
a San Simón Stock
general de la Orden
Carmelita. Este
comprendió que, sin una
intervención de la Virgen,
a la orden le quedaba poco
tiempo. Simón recurrió a
María poniendo la orden
bajo su amparo, ya que
ellos le pertenecían.
En su oración la llamó
"La flor del Carmelo" y
la "Estrella del Mar" y
le suplicó la protección
para toda la comunidad.
En respuesta a esta
ferviente oración, el 16
de julio de 1251 se le
aparece la Virgen a San
Simón Stock y le da el
escapulario para la
orden con la siguiente
promesa:
"Este debe ser un signo y
privilegio para ti y para
todos los Carmelitas:
quien muera usando el
escapulario no sufrirá el
fuego eterno" La Iglesia
ha extendido el privilegio
del escapulario a los
laicos. La Santísima
Virgen se apareció al
Papa Juan XXII en el
siglo XIV y le prometió
para quienes cumplieran
los requisitos de esta
devoción que
"como Madre de
Misericordia con mis
ruegos, oraciones, méritos y
protección especial, les
ayudaré para que, libres
cuanto antes de sus penas,
(...) sean trasladadas sus
almas a la bienaventuranza".
Explicación de la
Promesa:
Muchos Papas, santos y
teólogos católicos han
explicado que, según esta
promesa,
quien tenga la devoción al
escapulario y lo use,
recibirá de María Santísima
a la hora de la muerte, la
gracia de la perseverancia
en el estado de gracia (sin
pecado mortal) o la gracia
de la contrición
(arrepentimiento). Por parte
del devoto, el escapulario es
una señal de su compromiso
a vivir la vida cristiana
siguiendo el ejemplo
perfecto de la Virgen
Santísima.
El escapulario tiene 3
significados:
1) El amor y la protección
maternal de María: El signo es
una tela o manto pequeño. Vemos
como María cuando nace Jesús lo
envuelve en un manto. La Madre
siempre trata de cobijar a sus
hijos. Envolver en su manto es
una señal muy maternal de
protección y cuidado. Señal de
que nos envuelve en su amor
maternal. Nos hace suyos. Nos
cubre de la ignominia de nuestra
desnudes espiritual.
Vemos en la Biblia:
-Dios cubrió con un manto a
Adán y Eva después de que
pecaron.
(manto - signo de perdón)
-Jonatán le dio su manto a
David: símbolo de amistad
-Elías dio su manto a Eliseo y
lo llenó de su espíritu en su
partida.
-S. Pablo: revístanse de
Cristo: vestirnos con el manto
de sus virtudes.
2)Pertenencia a María:
Llevamos una marca que nos
distingue como sus hijos
escogidos. El escapulario se
convierte en el símbolo de
nuestra consagración a
María.
Consagración:
'pertenecer a María' es
reconocer su misión maternal
sobre nosotros y entregarnos
a ella para dejarnos guiar,
enseñar, moldear por Ella y
en su corazón.
Así podremos ser usados por
Ella para la extensión del
Reino de su Hijo. -En 1950
Papa Pío XII escribió acerca
del escapulario: "que sea tu
signo de consagración al
Inmaculado Corazón de
María, lo cual estamos
particularmente necesitando
en estos tiempos tan
peligrosos“
En las palabras del Papa
vemos más que más devoción
a la Virgen del Carmen es más
devoción a la Inmaculada.
Quien lleve el escapulario
debe estar consciente de
su consagración a Dios y a
la Virgen y ser
consecuente en sus
pensamientos, palabras y
obras. 3)El suave yugo de
Cristo: "Carguen sobre
ustedes mi yugo y
aprendan de mi, porque
soy paciente y humilde de
corazón, y así encontrarán
alivio. Porque mi yugo es
suave y mi carga liviana".
(Mt 11:29-30)
-El escapulario simboliza
ese yugo que Jesús nos
invita a cargar pero que
María nos ayuda a llevar.
Quién lleva el escapulario
debe identificarse como
católico sin temor a los
rechazos y dificultades que
ese yugo le traiga. Se debe
vivir lo que significa. El
escapulario es un signo de
nuestra identidad como
católicos, vinculados de
íntimamente a la Virgen
María
"Recibe este escapulario
bendito y pide a la Virgen
Santísima que por sus
méritos, lo lleves sin
ninguna mancha de
pecado y que te proteja de
todo mal y te lleve a la
vida eterna”
ORACIÓN PARA TODOS
LOS DÍAS
Oh Virgen María, Madre de
Dios y Madre también de
los pecadores, y especial
Protectora de los que visten
tu sagrado Escapulario; por
lo que su divina Majestad te
engrandeció, escogiéndote
para verdadera Madre suya,
te suplico me alcances de tu
querido Hijo el perdón de
mis pecados, la enmienda de
mi vida, la salvación de mi
alma,
el remedio de mis necesidades,
el consuelo de mis aflicciones y
la gracia especial que pido en
esta Novena, si conviene para su
mayor honra y gloria, y bien de
mi alma: que yo, Señora, para
conseguirlo me valgo de vuestra
intercesión poderosa, y quisiera
tener el espíritu de todos los
ángeles, santos y justos a fin de
poder alabarte dignamente; y
uniendo mis voces con sus
afectos, te saludo una y mil
veces, diciendo: (rezar tres
avemarías)
BAJO TU AMPARO
"Bajo tu amparo nos
acogemos, Santa Madre de
Dios,
no desprecies las súplicas que
te dirigimos en nuestras
necesidades,
antes bien, líbranos siempre
de todos los peligros,
OH Virgen gloriosa y bendita.
Ruega por nosotros, Santa
Madre de Dios.
Para que seamos dignos de
alcanzar
las promesas de Nuestro
Señor Jesucristo.
Amén."
"OH Dios, cuyo unigénito
Hijo,
con su vida, muerte y
resurrección,
nos alcanzó el premio de la
vida eterna:
concédenos, a los que
recordamos estos misterios
del Santo Rosario,
imitar lo que contienen y
alcanzar lo que prometen.
Por el mismo Jesucristo,
Nuestro Señor.
Amén."
Padre santo, que prefieres y
aumentas la caridad, tu has
querido que tu Unigénito Hijo
Jesucristo se encarnara en el
seno de la Virgen María por obra
del Espíritu Santo; concede a
este hijo tuyo (esta hija tuya),
que recibe con devoción el
Escapulario de la familia de la
bienaventurada Virgen María del
Monte Carmelo, la gracia de
revestirse del Señor Jesús en
todas las circunstancias de esta
vida y alcance así la gloria
eterna. Por Jesucristo nuestro
Señor.
R/. Amén.
Oraciones a la Virgen del Carmen
Súplica para tiempos difíciles
"Tengo mil dificultades:
ayúdame.
De los enemigos del alma:
sálvame.
En mis desaciertos:
ilumíname.
En mis dudas y penas:
confórtame.
En mis enfermedades:
fortaléceme.
Cuando me desprecien:
anímame.
En las tentaciones:
defiéndeme.
En horas difíciles:
consuélame.
Con tu corazón maternal:
ámame.
Con tu inmenso poder:
protégeme.
Y en tus brazos al expirar:
recíbeme.
Virgen del Carmen, ruega
por nosotros.
Amén."
Oh Virgen María, Madre de
Dios y Madre también de los
pecadores y especial
Protectora de los que visten tu
sagrado Escapulario, por lo
que su Divina Majestad te
engrandeció, escogiéndote
para verdadera Madre suya, te
suplico me alcances de tu
querido Hijo, el perdón de
mis pecados, la enmienda de
mi vida, la salvación de mi
alma, el remedio de mis
necesidades, el consuelo de
mis aflicciones. Amén
Virgen Santísima del
Carmen, yo deseo que
todos sin excepción, se
cobijen bajo tu sombra
protectora de tu Santo
Escapulario y que
todos estén unidos a Ti
Madre Mía, por los
estrechos y amorosos
lazos de ésta tu querida
insignia. Amén
Oración
¡Oh Hermosura del Carmelo!
Míranos postrados reverentes
ante su sagrada imagen y
concédenos benigna tu
amorosa protección. Te
encomiendo las necesidades
de nuestro Santísimo Padre el
Papa y la Iglesia Católica,
nuestra Madre, así como las
de mi nación y las de todo el
mundo, las mías propias y las
de mis parientes y amigos.
Amén
Oración
¡ Oh Virgen María del
Carmen, mira con ojos de
compasión a tantos pobres
pecadores, herejes y
cismáticos, cómo ofenden
a tu Divino Hijo y a tantos
infieles cómo gimen en las
tinieblas del paganismo.
Que todos se conviertan y
te amen, Madre Mía, como
yo deseo amarte ahora y
por toda la eternidad!
Amén
ORACIÓN
¡Oh Virgen Santísima
Inmaculada, belleza y
esplendor del Carmen!
Vos, que miráis con ojos
de particular bondad al
que viste vuestro
bendito Escapulario,
miradme benignamente
y cubridme con el
manto de vuestra
maternal protección.
Fortaleced mi flaqueza
con vuestro poder,
iluminad las tinieblas de mi
entendimiento con vuestra
sabiduría, aumentad en mí la
fe, la esperanza y la caridad.
Adornad mi alma con tales
gracias y virtudes que sea
siempre amada de vuestro
divino Hijo y de Vos. Amén.
Asistidme en vida,
consoladme cuando muera con
vuestra amabilísima presencia,
y presentadme a la
augustísima Trinidad como
hijo y siervo devoto vuestro,
para alabaros eternamente y
bendeciros en el Paraíso.
ACCIÓN DE GRACIAS
Y OFRECIMIENTO
¡Oh Virgen Santa del
Carmen! Jamás podremos
corresponder dignamente a
los favores y gracias que
nos has hecho al darnos tu
santo Escapulario. Acepta
nuestro sencillo, pero
hondamente sentido,
agradecimiento y, ya que
nada te podemos dar que
sea digno de Ti y de tus
mercedes, ofrecemos
nuestro corazón,.
con todo su amor, y toda
nuestra vida, que queremos
emplear en el amor y servicio
de tu Hijo Señor nuestro, y
en propagar tu dulce
devoción, procurando que
todos nuestros hermanos en
la fe, con los cuales la divina
Providencia nos hace
convivir y relacionar, estimen
y agradezcan tu gran don,
vistiendo el santo
Escapulario, y que todos
podamos vivir y morir en tu
amor y devoción. Amen
Que la Virgen
del Carmen les
guíe siempre por
el transitar diario
de sus vidas, los
bendiga y los
proteja de las
asechanzas de
los espíritus
malignos.