El proceso del Duelo en la Escuela

El duelo es el trabajo psíquico necesario para afrontar un pérdida significativa ( un ser querido, un objeto importante, una actividad relevante) trabajo que se da acompañado por una serie de manifestaciones emocionales y físicas que dan forma al proceso.

¿Por qué decimos que es un proceso?
Es un proceso porque no se da abruptamente, de un día para el otro, lleva implícito una elaboración de etapas, que conforman el conjunto de procesos psicológicos y psicosociales que siguen a la pérdida de aquello con lo que el sujeto en duelo estaba vinculado.

Antes de empezar
Cuando hay una muerte en la comunidad educativa, los docentes, además de ser responsables de una correcta actuación profesional, somos también partícipes del duelo. Reconocer y aceptar nuestros sentimientos, emociones y limitaciones nos ayuda y permite a nuestros alumnos y alumnas reconocer los propios sentimientos. En una red cada hilo del tejido da fuerza al conjunto y permite la función de sostén. La comunidad educativa es una red en la que cada uno (alumnos, docentes y familias) somos parte y sostén de otro.

Etapas del Duelo

 Confusión, aturdimiento: sensación de vacío, de irrealidad, puede oscilar de una calma paradójica a crisis emocionales.  Negación: “esto no es verdad”  Ira: expresada como reproches al entorno más inmediato o quien falleció.

 Tristeza, desesperanza: Las manifestaciones más frecuentes son, el llanto desconsolado, la pérdida de funcionalidad, desasosiego, recuerdos frecuentes…
 Aceptación: Es la fase del reconocimiento de lo obvio.  Resolución y Recuperación: Fase de despedida, poco a poco se produce una vuelta progresiva a la funcionalidad.

Conceptos claves y estrategias para el aula

Aceptar nuestros propios sentimientos y sus expresiones y compartirlos con nuestras compañero/as. Organizar la tarea en torno a un coordinador de acciones.

Utilizar los recursos propios de la escuela y contar entre éstos con los docentes más cercanos al alumnado y que además estén en condiciones de hacer esta tarea.

Coordinarnos con las familias. Escucharlas, explicarles y compartir con ellas el plan de trabajo.
No obligar a los alumnos a hablar del tema, pero no soslayarlo si lo mencionan. Respetar que puede haber grupos que prefieran no hablar de ello. Que los alumnos/as sientan que hay adultos en la escuela disponibles para dialogar pero no de manera forzada.

La comunicación debe ser abierta y flexible capaz de ayudar a expresar emociones y sentimientos, también los propios. No dar demasiadas vueltas a imágenes y detalles del fallecimiento. A veces puede ayudar el hecho de reconducir la conversación hacia experiencias positivas compartidas con la persona fallecida.

Nuestra presencia y compañía en el aula cuando las chicas y chicos están reflexionando o se sienten afectados por la pérdida es fundamental; en estas situaciones, se recomienda que no lo haga un docente solo, sino que esté acompañado por el DOE, especialmente por el profesional Psicólogo si lo hubiere.

No todos van a vivir la pérdida de igual forma ni todos tienen la misma capacidad de recuperación. Es necesario llevar a cabo una observación sistemática de los alumnos/as, para solicitar ayuda profesional cuando sea necesario.

Pueden aflorar sentimientos de culpa por lo que hicieron o dejaron de hacer con la persona fallecida. Un apoyo y una escucha adecuados permitirán poner en su sitio estas sensaciones y favorecerán la elaboración del duelo. Debe quedar muy claro que estamos a su lado. Que sepan y sientan nuestra disponibilidad. Hay alumnos que pueden presentar síntomas como cefaleas, trastornos del sueño, ansiedad, falta de apetito, dificultad para asistir a la escuela o ingresar al aula, etc. Hablar con los padres sobre esto y articular con centros de atención psicológica para dar apoyo a los alumnos y familias que lo necesiten.

Conviene volver cuanto antes sea posible a los ritmos normales, aunque esto no quiere decir que debamos actuar precipitadamente o con frialdad. La escuela puede luego de un tiempo priorizar contenidos educativos vinculados con el tema y fomentar, valores de solidaridad y apoyo entre el alumnado (Temas vinculados a la salud, a la prevención de conductas de riesgo, acciones solidarias)

Si los alumnos lo desean, elaborar formas de despedida y homenaje con acciones que ellos propongan (escribir una poema colectivo, plantar un árbol de recuerdo en un sitio significativo, realizar una obra artística que resalte los valores de la persona que despiden y colocarla en un sector de la escuela...). Valorar cualquier otro tipo de propuesta en la que participe toda la escuela, como por ejemplo un minuto de silencio a la entrada, en el patio...

Necesitamos la vida entera para aprender a vivir, y también - cosa sorprendente - para aprender a morir.
Séneca

Algo hay tan evidente como la muerte y es la vida.
Charles Chaplin (1889-1977)

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