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El Realismo: la segunda mitad del siglo XIX

Segunda mitad del siglo XIX: el Realismo Los avances sociales, científicos, económicos e ideológicos producen una serie de cambios de mentalidad que explican el nacimiento de un nuevo movimiento literario: el realismo, que se vuelca en retratar lo más fielmente posible la sociedad. El nuevo movimiento tiende a plasmar lo cercano mostrando además una tendencia a mostrar una mirada crítica sobre las cosas. La narrativa se va a convertir en el género por antonomasia. Se supone que, por sus características, es el más adecuado para reflejar la realidad. Además se acomoda perfectamente a los gustos del lector burgués que es el mayor consumidor de literatura de este periodo. La mayoría de los narradores se ven influidos por el contexto social y por las principales corrientes de pensamiento del momento. En no pocos casos optan por opciones políticas que muestran un profundo deseo de cambio social.

1. Realismo y Naturalismo: Géneros 1.1. El Realismo
La poesía realista no es tradicionalmente considerada como un ejemplo literario de valor. En este periodo escriben Bécquer y Rosalía pero su obra esta influida en realidad por los valores románticos por lo que los ejemplos de poesía realista suelen quedar limitados a Campoamor y Núñez de Arce. -Ramón de Campoamor tuvo cierto éxito en vida pese a que sus versos están bastante alejados de lo lírico para centrarse habitualmente en las ideas a plasmar: Humoradas, Doloras. - Gaspar Núñez de Arce oscila entre una poesía retórica y grandilocuente de temas cívicos y morales y otra de carácter más sentimental: Gritos de combate, Un idilio. El teatro realista rompe con los principios esenciales del drama romántico para adoptar los nuevos valores del realismo: asuntos contemporáneos, temas con propósito moralizador, lenguaje sobrio, predominio de la prosa, corrección en la construcción de la trama… Se suele destacar a Ventura de la Vega, López de Ayala, Tamayo y Baus o a José Echegaray.

La novela realista toma fuerza en el último tercio del siglo XIX, gracias sobre todo, a la influencia de la novela francesa. La novela, el género por antonomasia del periodo realista, suele caracterizarse por : - Pretender plasmar la realidad inmediata, lo cotidiano; - plasmar dicha realidad objetivamente; - usar la descripción como herramienta para diseccionar ambientes, personajes, etc.; - describir una gran variedad de ambientes, urbanos y rurales; - utilización de un estilo sobrio y distintos registros lingüísticos para caracterizar a los personajes. La novela realista, que tiene su origen en Francia, fue cultivada por autores de extraordinario valor como Balzac, Flaubert, Dickens o Dostoievski.

1.2. El Naturalismo Se suele señalar el nacimiento de una corriente derivada del Realismo que lleva los principios de ésta hasta el extremo. Veamos algunos de sus principios: - Visión fuertemente materialista del mundo por la cual todo es explicable a partir de cuestiones materiales (físicas, económicas, biológicas, etc.). - Relacionado con lo anterior, el Naturalismo es fuertemente determinista por lo que el individuo es fruto de su entorno y su herencia biológica. - Gusto por retratar a individuos en situaciones límite y en ambientes extremos caracterizados por su carácter sórdido y degradado. - Sus planteamientos se derivan de las más influyentes teorías científicas y filosóficas del momento. - Lleva hasta el extremo el gusto por la observación, la descripción y la documentación de la novela realista.

En España, al contrario que en Francia, país donde nació esta corriente, no caló por la total incompatibilidad con la moral religiosa tradicional tan arraigada en ese momento. No obstante sí se suele señalar la aparición de ciertos rasgos naturalistas en autores como Galdós, Pardo Bazán y, sobre todo, en Blasco Ibáñez.

2. Autores realistas Benito Pérez Galdós Es considerado uno de los autores europeos más importantes del siglo XIX bien por la calidad de su obra bien por su enorme producción. Se suele dividir su obra en: Episodios Nacionales: Galdós se propuso novelar su siglo, el XIX, y para ello escribió cinco series de novelas (cuatro series de diez y una última que quedó incompleta con seis) que relatan la historia de España desde la Guerra de la Independencia hasta la presidencia de Cánovas. Se suele señalar que son obras de valor desigual en las que parece destacar la primera serie. Las novelas de tesis (1ª época): en esta periodo predominan las novelas de cierta intención social cuyos personajes quieren representar una idea para servir como aproximación a una determinada tesis. El autor de principios liberales presenta a menudo el choque entre la libertad y las nuevas costumbres y la rigidez e inmovilismo de la tradición. Doña Perfecta y La familia de Leon Roch tratan el tema del conflicto religioso. Marianela o La fontana de oro son otras dos novelas a destacar de este momento.

Las novelas españolas contemporáneas (2ª época) suelen considerarse las escritas en la década de 1880 y son reconocidas como obras de madurez en la que se abandonan las novelas de tesis más o menos abstractas para centrarse en ambientes más realistas con personajes más humanos y reconocibles. Se introducen algunos aspectos del naturalismo y se muestra el gusto por la caracterización de las diferentes clases sociales y de los ambientes. Obras de este periodo son La desheredada, La de Bringas o Fortunata y Jacinta. Las novelas espiritualistas (3ª época) son las escritas por Galdós en su último periodo vital centradas en el afán redentor y los valores éticos defendidos por los personajes protagonistas. La novela más importante de este periodo es Misericordia. Clarín Es uno de los autores más importantes del siglo XIX pese a su escasa producción que se circunscribe a una breve cantidad de cuentos y a dos novelas: Su único hijo y la sobresaliente La Regenta. La Regenta es una compleja y extensa obra que se adentra en el análisis de la sociedad española del momento a partir de un adulterio que sirve como excusa para el retrato social de la provinciana ciudad de la inventada Vetusta. En los 15 primeros capítulos de la obra se centran en la descripción de los personajes y del ambiente en el que estos se desenvuelven por lo que la acción es lenta y transcurren

15 a 30 se desencadenan los hechos que suponen el desarrollo de la trama. Abarcan tres años con diferentes saltos temporales. Mediante los cuatro personajes principales Ana Ozores, Fermín de Pas, Álvaro Mesía y Víctor Quintanar, marido de aquélla, Clarín profundiza en la realidad de una sociedad provinciana, rutinaria, moralmente degradada, hipócrita y completamente falta de valores políticos, sociales, religiosos o de cualquier otro tipo. La Regenta tiene algún que otro aspecto naturalista aunque por lo que destaca es por su imprescindible ironía.

En este periodo destacan una serie de autores fundamentales en la narrativa del momento: Pedro Antonio de Alarcón tiene una obra en la que se combina el relato breve con la novela de la que El sombrero de tres picos por estilo sencillo, desenfadado y ameno. Juan Valera es otro de los autores importantes de este periodo con novelas centradas en conflictos individuales de tipo religioso o amoroso. Suyas son novelas como Pepita Jiménez o Juanita la Larga. José María de Pereda es una autor tradicionalista cuyos valores se reflejan en sus obras como Sotileza o Peñas arriba. Emilia Pardo Bazán fue además de novelista, una periodista de importancia y una temprana divulgadora del naturalismo francés que aparecerá en sus novelas suavizado por sus creencias cristianas. Su estilo cuidado y fuerza descriptiva dejan huella en algunas de sus principales novelas como Los pazos de Ulloa.

Vicente Blasco Ibáñez fue uno de los autores más populares de la época bien por su obra literaria bien por sus posicionamientos. Aunque probablemente sus obras más interesantes sean las primeras ambientadas en la región valenciana, con un ambiente naturalista, las segundas tuvieron un mayor éxito de público. Obras como La barraca o Cañas y barro representan lo mejor de esa primera producción cargada de pesimismo, crudeza , vitalidad y dinamismo.

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