5.

La ley moral

Definición de Santo Tomás

Ordenación de la razón, encaminada al bien común, y promulgada por aquel que tiene el encargo de cuidar de la comunidad

Definición de Santo Tomás

Ordenación de la razón, encaminada al bien común, y promulgada por aquel que tiene el encargo de cuidar de la comunidad

Definición de Santo Tomás

Ordenación de la razón, encaminada al bien común, y promulgada por aquel que tiene el encargo de cuidar de la comunidad

Definición de Santo Tomás

Ordenación de la razón, encaminada al bien común, y promulgada por aquel que tiene el encargo de cuidar de la comunidad

Definición de Santo Tomás

Ordenación de la razón, encaminada al bien común, y promulgada por aquel que tiene el encargo de cuidar de la comunidad

División de la ley
Ley Eterna Eclesiástica

Leyes positivas SE Ley Mosaica

DIOS Ley Divina

Ley Natural

Hombre Leyes humanas

Ley Nueva

Civil

Ley Eterna
"el

plan de la eterna sabiduría de Dios que dirige todos los seres del universo hacia su fin propio"

Ley natural
La ley natural se define como la participación de la ley eterna en la criatura racional

LIBRO DE LOS MUERTOS

Traigo en mi corazón la verdad y la justicia, pues he arrancado de él todo mal. No he hecho sufrir a los hombres. No he tratado con los malvados. No he cometido crímenes. No he maltratado a mis servidores. No he blasfemado de los dioses. No he privado al necesitado de lo necesario para la subsistencia. No he hecho llorar. No he matado ni mandado matar. No he tratado de aumentar mis propiedades por medios ilícitos. No he manipulado las pesas de la balanza. No he mentido. No he difamado. No he cometido jamás adulterio. He sido siempre casto en la soledad. No he cometido con otros hombres pecados contra la naturaleza (Libro de los Muertos, cap. 125).

LIBRO DE LOS MUERTOS

Traigo en mi corazón la verdad y la justicia, pues he arrancado de él todo mal. No he hecho sufrir a los hombres. No he tratado con los malvados. No he cometido crímenes. No he maltratado a mis servidores. No he blasfemado de los dioses. No he privado al necesitado de lo necesario para la subsistencia. No he hecho llorar. No he matado ni mandado matar. No he tratado de aumentar mis propiedades por medios ilícitos. No he manipulado las pesas de la balanza. No he mentido. No he difamado. No he cometido jamás adulterio. He sido siempre casto en la soledad. No he cometido con otros hombres pecados contra la naturaleza (Libro de los Muertos, cap. 125).

LIBRO DE LOS MUERTOS

Traigo en mi corazón la verdad y la justicia, pues he arrancado de él todo mal. No he hecho sufrir a los hombres. No he tratado con los malvados. No he cometido crímenes. No he maltratado a mis servidores. No he blasfemado de los dioses. No he privado al necesitado de lo necesario para la subsistencia. No he hecho llorar. No he matado ni mandado matar. No he tratado de aumentar mis propiedades por medios ilícitos. No he manipulado las pesas de la balanza. No he mentido. No he difamado. No he cometido jamás adulterio. He sido siempre casto en la soledad. No he cometido con otros hombres pecados contra la naturaleza (Libro de los Muertos, cap. 125).

LIBRO DE LOS MUERTOS

Traigo en mi corazón la verdad y la justicia, pues he arrancado de él todo mal. No he hecho sufrir a los hombres. No he tratado con los malvados. No he cometido crímenes. No he maltratado a mis servidores. No he blasfemado de los dioses. No he privado al necesitado de lo necesario para la subsistencia. No he hecho llorar. No he matado ni mandado matar. No he tratado de aumentar mis propiedades por medios ilícitos. No he manipulado las pesas de la balanza. No he mentido. No he difamado. No he cometido jamás adulterio. He sido siempre casto en la soledad. No he cometido con otros hombres pecados contra la naturaleza (Libro de los Muertos, cap. 125).

LIBRO DE LOS MUERTOS

Traigo en mi corazón la verdad y la justicia, pues he arrancado de él todo mal. No he hecho sufrir a los hombres. No he tratado con los malvados. No he cometido crímenes. No he maltratado a mis servidores. No he blasfemado de los dioses. No he privado al necesitado de lo necesario para la subsistencia. No he hecho llorar. No he matado ni mandado matar. No he tratado de aumentar mis propiedades por medios ilícitos. No he manipulado las pesas de la balanza. No he mentido. No he difamado. No he cometido jamás adulterio. He sido siempre casto en la soledad. No he cometido con otros hombres pecados contra la naturaleza (Libro de los Muertos, cap. 125).

LIBRO DE LOS MUERTOS

Traigo en mi corazón la verdad y la justicia, pues he arrancado de él todo mal. No he hecho sufrir a los hombres. No he tratado con los malvados. No he cometido crímenes. No he maltratado a mis servidores. No he blasfemado de los dioses. No he privado al necesitado de lo necesario para la subsistencia. No he hecho llorar. No he matado ni mandado matar. No he tratado de aumentar mis propiedades por medios ilícitos. No he manipulado las pesas de la balanza. No he mentido. No he difamado. No he cometido jamás adulterio. He sido siempre casto en la soledad. No he cometido con otros hombres pecados contra la naturaleza (Libro de los Muertos, cap. 125).

LIBRO DE LOS MUERTOS

Traigo en mi corazón la verdad y la justicia, pues he arrancado de él todo mal. No he hecho sufrir a los hombres. No he tratado con los malvados. No he cometido crímenes. No he maltratado a mis servidores. No he blasfemado de los dioses. No he privado al necesitado de lo necesario para la subsistencia. No he hecho llorar. No he matado ni mandado matar. No he tratado de aumentar mis propiedades por medios ilícitos. No he manipulado las pesas de la balanza. No he mentido. No he difamado. No he cometido jamás adulterio. He sido siempre casto en la soledad. No he cometido con otros hombres pecados contra la naturaleza (Libro de los Muertos, cap. 125).

LIBRO DE LOS MUERTOS

Traigo en mi corazón la verdad y la justicia, pues he arrancado de él todo mal. No he hecho sufrir a los hombres. No he tratado con los malvados. No he cometido crímenes. No he maltratado a mis servidores. No he blasfemado de los dioses. No he privado al necesitado de lo necesario para la subsistencia. No he hecho llorar. No he matado ni mandado matar. No he tratado de aumentar mis propiedades por medios ilícitos. No he manipulado las pesas de la balanza. No he mentido. No he difamado. No he cometido jamás adulterio. He sido siempre casto en la soledad. No he cometido con otros hombres pecados contra la naturaleza (Libro de los Muertos, cap. 125).

LIBRO DE LOS MUERTOS

Traigo en mi corazón la verdad y la justicia, pues he arrancado de él todo mal. No he hecho sufrir a los hombres. No he tratado con los malvados. No he cometido crímenes. No he maltratado a mis servidores. No he blasfemado de los dioses. No he privado al necesitado de lo necesario para la subsistencia. No he hecho llorar. No he matado ni mandado matar. No he tratado de aumentar mis propiedades por medios ilícitos. No he manipulado las pesas de la balanza. No he mentido. No he difamado. No he cometido jamás adulterio. He sido siempre casto en la soledad. No he cometido con otros hombres pecados contra la naturaleza (Libro de los Muertos, cap. 125).

Cicerón

En opinión de los sabios más eminentes, hay una Ley Eterna que rige el Universo por medio de sabios mandatos y prohibiciones, y no procede de la inteligencia humana ni de la voluntad popular. También dicen que esta ley, que es la primera y la última, se identifica con la mente divina que obra racionalmente (Cicerón,
Las Leyes).

Cicerón

Existe ciertamente una verdadera ley: la recta razón. Es conforme a la naturaleza, extendida a todos los hombres; es inmutable y eterna; sus órdenes imponen deber; sus prohibiciones apartan de la falta... Es un sacrilegio sustituirla por una ley contraria; está prohibido dejar de aplicar una sola de sus disposiciones; en cuanto a abrogarla enteramente, nadie tiene la posibilidad de ello.
(Cicerón, rep. 3, 22, 33).

Cicerón

Existe ciertamente una verdadera ley: la recta razón. Es conforme a la naturaleza, extendida a todos los hombres; es inmutable y eterna; sus órdenes imponen deber; sus prohibiciones apartan de la falta... Es un sacrilegio sustituirla por una ley contraria; está prohibido dejar de aplicar una sola de sus disposiciones; en cuanto a abrogarla enteramente, nadie tiene la posibilidad de ello.
(Cicerón, rep. 3, 22, 33).

Cicerón

Existe ciertamente una verdadera ley: la recta razón. Es conforme a la naturaleza, extendida a todos los hombres; es inmutable y eterna; sus órdenes imponen deber; sus prohibiciones apartan de la falta... Es un sacrilegio sustituirla por una ley contraria; está prohibido dejar de aplicar una sola de sus disposiciones; en cuanto a abrogarla enteramente, nadie tiene la posibilidad de ello.
(Cicerón, rep. 3, 22, 33).

Cicerón

Existe ciertamente una verdadera ley: la recta razón. Es conforme a la naturaleza, extendida a todos los hombres; es inmutable y eterna; sus órdenes imponen deber; sus prohibiciones apartan de la falta... Es un sacrilegio sustituirla por una ley contraria; está prohibido dejar de aplicar una sola de sus disposiciones; en cuanto a abrogarla enteramente, nadie tiene la posibilidad de ello.
(Cicerón, rep. 3, 22, 33).

Cicerón

Existe ciertamente una verdadera ley: la recta razón. Es conforme a la naturaleza, extendida a todos los hombres; es inmutable y eterna; sus órdenes imponen deber; sus prohibiciones apartan de la falta... Es un sacrilegio sustituirla por una ley contraria; está prohibido dejar de aplicar una sola de sus disposiciones; en cuanto a abrogarla enteramente, nadie tiene la posibilidad de ello.
(Cicerón, rep. 3, 22, 33).

Cicerón

Existe ciertamente una verdadera ley: la recta razón. Es conforme a la naturaleza, extendida a todos los hombres; es inmutable y eterna; sus órdenes imponen deber; sus prohibiciones apartan de la falta... Es un sacrilegio sustituirla por una ley contraria; está prohibido dejar de aplicar una sola de sus disposiciones; en cuanto a abrogarla enteramente, nadie tiene la posibilidad de ello.
(Cicerón, rep. 3, 22, 33).

Antígona (Sófocles)

No creo que vuestras leyes tengan tanta fuerza que hagan prevalecer la voluntad de un hombre sobre la de los dioses, sobre estas leyes no escritas e inmortales; estas no son de ayer, son de siempre. ¿Acaso podré por consideración a un hombre, negarme a obedecer a los dioses?
(Antigona w. 452-457).

San Pablo

En verdad, cuando los gentiles, guiados por la razón natural, sin Ley, cumplen los preceptos de la Ley, ellos mismos, sin tenerla, son para sí mismos ley. Y con esto muestran que los preceptos de la ley están escritos en sus corazones, siendo testigo su conciencia y las sentencias con que entre sí unos a otros se acusan o excusan
(Rom 2, 14-15).

San Pablo

En verdad, cuando los gentiles, guiados por la razón natural, sin Ley, cumplen los preceptos de la Ley, ellos mismos, sin tenerla, son para sí mismos ley. Y con esto muestran que los preceptos de la ley están escritos en sus corazones, siendo testigo su conciencia y las sentencias con que entre sí unos a otros se acusan o excusan
(Rom 2, 14-15).

San Pablo

En verdad, cuando los gentiles, guiados por la razón natural, sin Ley, cumplen los preceptos de la Ley, ellos mismos, sin tenerla, son para sí mismos ley. Y con esto muestran que los preceptos de la ley están escritos en sus corazones, siendo testigo su conciencia y las sentencias con que entre sí unos a otros se acusan o excusan
(Rom 2, 14-15).

San Pablo

En verdad, cuando los gentiles, guiados por la razón natural, sin Ley, cumplen los preceptos de la Ley, ellos mismos, sin tenerla, son para sí mismos ley. Y con esto muestran que los preceptos de la ley están escritos en sus corazones, siendo testigo su conciencia y las sentencias con que entre sí unos a otros se acusan o excusan
(Rom 2, 14-15).

San Pablo

En verdad, cuando los gentiles, guiados por la razón natural, sin Ley, cumplen los preceptos de la Ley, ellos mismos, sin tenerla, son para sí mismos ley. Y con esto muestran que los preceptos de la ley están escritos en sus corazones, siendo testigo su conciencia y las sentencias con que entre sí unos a otros se acusan o excusan
(Rom 2, 14-15).

San Pablo

En verdad, cuando los gentiles, guiados por la razón natural, sin Ley, cumplen los preceptos de la Ley, ellos mismos, sin tenerla, son para sí mismos ley. Y con esto muestran que los preceptos de la ley están escritos en sus corazones, siendo testigo su conciencia y las sentencias con que entre sí unos a otros se acusan o excusan
(Rom 2, 14-15).

San Pablo

En verdad, cuando los gentiles, guiados por la razón natural, sin Ley, cumplen los preceptos de la Ley, ellos mismos, sin tenerla, son para sí mismos ley. Y con esto muestran que los preceptos de la ley están escritos en sus corazones, siendo testigo su conciencia y las sentencias con que entre sí unos a otros se acusan o excusan
(Rom 2, 14-15).

San Pablo

En verdad, cuando los gentiles, guiados por la razón natural, sin Ley, cumplen los preceptos de la Ley, ellos mismos, sin tenerla, son para sí mismos ley. Y con esto muestran que los preceptos de la ley están escritos en sus corazones, siendo testigo su conciencia y las sentencias con que entre sí unos a otros se acusan o excusan
(Rom 2, 14-15).

Juan Pablo II: Veritatis Splendor

Dios provee a los hombres de manera diversa respecto a los demás seres que no son personas: no 'desde fuera', mediante las leyes inmutables de la naturaleza física, sino 'desde dentro', mediante la razón que, conociendo con la luz natural la ley eterna de Dios, es por esto mismo capaz de indicar al hombre la justa dirección de su libre actuación
(VS, n.43).

Leyes positivas Sagrada Escritura

 

Núcleo es el Decálogo Se incluían otras prescripciones rituales 1200 AC La alianza suponía una ley y una promesa. Para ser el Pueblo de Dios hay que vivir correctamente las relaciones con Dios, con la creación y con los demás

La alianza del Sinaí
Yo soy el Señor tu Dios que te he sacado del país de Egipto, de la casa de la servidumbre. No habrá para ti otros dioses delante de mí. No te harás escultura ni imagen alguna, ni de lo que hay arriba en los cielos, ni de lo que hay abajo en la tierra. No te postrarás ante ellas ni les darás culto, porque Yo, el Señor, tu Dios, soy un Dios celoso, que castiga la iniquidad…y tengo misericordia por millares con los que guardan mis mandamientos. No tomarás en falso el nombre del Señor, tu Dios, porque el Señor no dejará sin castigo a quien toma su nombre en falso. Recuerda el día del sábado para santificarlo. Seis días trabajarás y harás todos tus trabajos, pero el día séptimo es día de descanso para el Señor, tu Dios… Honra a tu padre y a tu madre para que se prolonguen tus días sobre Io tierra que el Señor, tu Dios te va a dar. No matarás. No cometerás adulterio. No robarás. No darás falso testimonio contra tu prójimo. No codiciarás Ia mujer de tu prójimo, ni su siervo, ni su sierva, ni su buey, ni su asno, ni nada que sea de tu prójiimo (Ex 20, 1-17).

La Ley de Cristo y la gracia


Su código son las “Bienaventuranzas” El precepto mayor es el Amor No es fácilmente traducible en normas. Esta ley es una “Persona”. Tiene otros nombres: ley del Amor, ley de gracia, ley del espíritu, ley de libertad Necesita la gracia. El Espíritu Santo, la fe y los sacramentos desarrollan la vida de la gracia.

Las leyes humanas
Ley mosaica Se sella con sangre de animales Se escribe sobre piedra Ley de Cristo Se sella con la Sangre de Cristo Se escribe en los corazones

No tiene un modelo
No da los medios

Jesús es el modelo
Da la gracia

Las leyes humanas

Son promulgadas por los hombres Se dividen en dos:
1.

Leyes eclesiásticas:
Mandamientos de la Iglesia Código de Derecho Canónico

2.

Leyes civiles.
Condiciones para que una ley civil obligue en conciencia.

Los Mandamientos de la Iglesia
1. 2.

3. 4. 5.

Oir misa entera los domingos y fiestas de precepto Confesar los pecados mortales al menos una vez al año, y en peligro de muerte, y si se ha de comulgar Comulgar por Pascua de Resurrección Ayunar y abstenerse de comer carne cuando lo manda la Santa Madre Iglesia Ayudar a la Iglesia en sus necesidades

Síntesis entre libertad-conciencia-ley
Otorgar un valor absoluto a la libertad, como si fuese creadora de los valores morales.

ERRORES

Concebir la conciencia como autónoma y ajena a la norma moral Considerar la ley como un obstáculo y no como ayuda a la libertad

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