Psicología Criminológica

Perfiles Criminales
El Homicida
• Hábitos y comportamientos
socialmente adaptados.
• Dificultades en su vida de
relación.
• Frustración a sus
necesidades.
• Acumulación de tensiones
como consecuencia de la
agresividad reprimida.
• Uso de la agresividad para
enfrentar sus frustraciones.

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Homicidio Sustituto
Homicidio en grupo
El Ladrón
• Actitud, conducta particular del sujeto con referencia
a la propiedad ajena, a los bienes del otro.
• En primera instancia el motivo parece ser utilitario,
sin embargo, esta suele ser una cobertura de
motivaciones más difíciles de captar.
• Algunos se “especializan” en determinados objetos.
El análisis de estas conductas delictivas deben
relacionarse a la ontogénesis del individuo.

• Infancia desfavorable para el desarrollo
de una personalidad sana, inadecuado
control familiar, debido a la falta de uno
de sus padres o al abandono familiar del
que fue objeto, frustraciones a sus
necesidades internas por la carencia de
una adecuada protección y también
frustraciones a sus necesidades
externas.

• Personalidades inestables, inmaduras, siendo sus aspectos más acentuados su escaso
sentido de responsabilidad y sobre todo una gran rebeldía hacia las normas sociales, tienen
mínimos sentimientos de culpa por sus delitos, no tienen remordimientos por sus actos y
conducta asociales.

• El ladrón es una persona asocial altamente agresiva e impulsiva que carece de sentimientos
de culpa y que es incapaz de crear lazos duraderos de afecto con otros seres humanos.

• Parece frío y carente de compasión, trata a las personas y a los objetos como medios para su
placer a pesar de que puede llegar a crear relaciones, éstas carecen de profundidad
emocional y terminan frecuentemente en explosiones agresivas. Muestra una capacidad de
afecto seriamente dañada.

• Asimismo, se observan importantes periodos de la infancia de muchos
ladrones en instituciones, hospitales, o a cargo de distintos padres
adoptivos, lo cual había sido un real obstáculo para lograr identificaciones
positivas y perdurables.
• Al ladrón no se le ha dado oportunidad alguna para adquirir y desarrollar un
código consistente y cohesivo de normas éticas y de valores. Sin tal código
se les privó de un instrumento valioso que les permitiera formar un yo
integrado y adaptado, y cuando un individuo con un yo no controlado se
enfrenta se enfrenta con ciertos factores económicos y sociales, surge una
situación que muy probablemente conducirá a una conducta delictiva.
• Se encuentra en el ladrón una necesidad
de afirmación de la propia personalidad,
sintomática de una escasa capacidad de
adaptación a la disciplina en general,
necesidad de evadirse de las normas y
de vivir una vida aventurera por el
placer del riesgo. Casi todas sus
conductas delictivas tienen una
significación mágica; exaltar o restaurar
un sentimiento primitivo de
omnipotencia. Esto le da al ladrón una
visión distorsionada de la realidad.
• La acción de marcarse, y el contenido de
la misma, se relacionan con problemas
de identificación: relación con la madre,
masoquismo, pertenencia al grupo. El
tatuaje proyecta la problemática del
sujeto. Esta marca expresa la búsqueda
por parte del sujeto, de una relación
permanente con los objetos que no
posee.