PRINCIPIO DE SEGURIDAD JURÍDICA

 Antecedentes.
 La seguridad jurídica es un principio del Derecho, universalmente reconocido, que se
basa en la «certeza del derecho», tanto en el ámbito de su publicidad como en su
aplicación, y que significa la seguridad de que se conoce, o puede conocerse, lo
previsto como prohibido, ordenado o permitido por el poder público.
 La palabra seguridad proviene de la palabra latina securitas, la cual deriva del
adjetivo securus (de secura) que significa estar seguros de algo y libres de cuidados.
El Estado, como máximo exponente del poder público y primer regulador de las
relaciones en sociedad, no sólo establece (o debe establecer) las disposiciones
legales a seguir, sino que en un sentido más amplio tiene la obligación de crear un
ámbito general de "seguridad jurídica" al ejercer el poder político, jurídico y legislativo.
 Consultado el 30/06/2014 Dirección Web:
http://es.wikipedia.org/wiki/Seguridad_jur%C3%ADdica

Concepto.
Empecemos con conceptuar la seguridad jurídica:
“condición esencial para la vida y el
desenvolvimiento de las naciones y de los
individuos que las integran. Representa la garantía
de la aplicación objetiva de la ley, de tal modo
que los individuos saben en cada momento cuáles
son sus derechos y sus obligaciones (…)”
 OSSORIO, Manuel (2012), “Diccionario de Ciencias Jurídicas, Políticas y
Sociales”, Editorial Heliasta, 35a edición actualizada, Buenos Aires, p. 873.
 Según Waldo Francisco Núñez Molina el principio de seguridad jurídica es
uno de los grandes principios informadores del Derecho, y aunque pueda
estimarse un significado más amplio, nos interesa incardinarlo en el tráfico
jurídico, el cuál precisamente requiere de certidumbre y estabilidad, a fin
de que los sujetos tengan confianza en los actos de los demás.
 El jurista español Diez Picazo nos dice sobre el principio de Seguridad
jurídica: “Es uno de los principios rectores del orden público económico (…)
el desarrollo de los negocios y de las transacciones sólo es posible en un
ordenamiento que esté dominado por la idea de seguridad. En la
actualidad, se trata de un principio jurídico general, que no es aplicable
sólo al orden público económico, sino a la totalidad del sistema jurídico”.
 NÚÑEZ MOLINA, Waldo Francisco (2012), “Acto Jurídico Negocio Jurídico”, Ediciones Legales, segunda edición,
Lima, p. 445.
 DIEZ PICAZO, Luis (2007). “Fundamentos del Derecho Civil Patrimonial – Introducción Teoría del Contrato”. Quinta
Edición, Vol. I, editorial Civitas, Madrid – España, p.52.

Siguiendo a Diez Picazo, seguridad jurídica
significa: “asequibilidad, conocimiento y
certidumbre acerca del sistema normativo
aplicable a un caso o a una situación
determinada, de tal manera que se pueden
predecir o pronosticar, con algún fundamento,
los resultados o las consecuencias que de la
situación puedan derivar”.
 DIEZ PICAZO, Luis (2007). “Fundamentos del Derecho Civil Patrimonial –
Introducción Teoría del Contrato”. Quinta Edición. Vol. I. Editorial Civitas.
Madrid – España. p.53.

Expediente N° 016-2002-AI/TC

Tribunal consideró que la seguridad jurídica es un principio
consustancial al Estado constitucional de derecho,
implícitamente reconocido en la Constitución. Se trata de
un valor superior contenido en el espíritu garantista de la
Carta Fundamental, que se proyecta hacia todo el
ordenamiento jurídico y busca asegurar al individuo una
expectativa razonablemente fundada respecto de cuál
será la actuación de los poderes públicos y, en general,
de toda la colectividad, al desenvolverse dentro de los
cauces del Derecho y la legalidad.

EXP. N.º 0016-2002-AI/TC
COLEGIO DE NOTARIOS DE JUNÍN
La seguridad jurídica como principio constitucional

 En primer término, y dado que a diferencia de otras constituciones comparadas, nuestra Norma
Fundamental no reconoce de modo expreso a la seguridad jurídica como un principio constitucional, es
menester que este Tribunal determine si el principio aludido es uno de rango constitucional, y, por ende, si es
susceptible de alegarse como afectado a efectos de determinarse la constitucionalidad o
inconstitucionalidad de una ley o parte de ésta.
 El principio de la seguridad jurídica forma parte consubstancial del Estado Constitucional de Derecho. La
predecibilidad de las conductas (en especial, las de los poderes públicos) frente a los supuestos
previamente determinados por el Derecho, es la garantía que informa a todo el ordenamiento jurídico y que
consolida la interdicción de la arbitrariedad. Tal como estableciera el Tribunal Constitucional español, la
seguridad jurídica supone "la expectativa razonablemente fundada del ciudadano en cuál ha de ser la
actuación del poder en aplicación del Derecho" (STCE 36/1991, FJ 5). El principio in comento no sólo supone
la absoluta pasividad de los poderes públicos, en tanto no se presenten los supuestos legales que les
permitan incidir en la realidad jurídica de los ciudadanos, sino que exige de ellos la inmediata intervención
ante las ilegales perturbaciones de las situaciones jurídicas, mediante la "predecible" reacción, sea para
garantizar la permanencia del statu quo, porque así el Derecho lo tenía preestablecido, o, en su caso, para
dar lugar a las debidas modificaciones, si tal fue el sentido de la previsión legal.
 Así pues, como se ha dicho, la seguridad jurídica es un principio que transita todo el ordenamiento,
incluyendo, desde luego, a la Norma Fundamental que lo preside. Su reconocimiento es implícito en nuestra
Constitución, aunque se concretiza con meridiana claridad a través de distintas disposiciones
constitucionales, algunas de orden general, como la contenida en el artículo 2º, inciso 24, parágrafo a)
("Nadie está obligado a hacer lo que la ley no manda, ni impedido se hacer lo que ella no prohíbe"), y otras
de alcances más específicos, como las contenidas en los artículos 2º, inciso 24, parágrafo d) ("Nadie será
procesado ni condenado por acto u omisión que al tiempo de cometerse no este previamente calificado
en la ley, de manera expresa e inequívoca, como infracción punible, ni sancionado con pena no prevista en
la ley") y 139º, inciso 3, ("Ninguna persona puede ser desviada de la jurisdicción predeterminada por la ley, ni
sometida a procedimiento distinto de los previamente establecidos, ni juzgada por órganos jurisdiccionales
de excepción, ni por comisiones especiales creadas al efecto, cualquiera que sea su denominación").