Lección 7 para el 18 de agosto de 2012

VIVIR VIDAS SANTAS
(1 TES. 4:1-12)
1. Llamado a una vida que agrade a Dios (1-2)
2. Agradar a Dios con nuestro cuerpo (3-8)
 Apartarse de la fornicación (3)
 Conducta sexual correcta dentro del
matrimonio (4)
 No imitar la lascivia del mundo (5)
 Consecuencias de nuestra
conducta (6)
 La voluntad de Dios (7-8)
3. Agradar a Dios con nuestros
sentimientos (9-10)
4. Agradar a Dios con nuestro trabajo (11-12)
LLAMADO A UNA VIDA QUE AGRADE A DIOS (1-2)
“Por lo demás, hermanos, os rogamos y exhortamos en el Señor Jesús,
que de la manera que aprendisteis de nosotros cómo os conviene
conduciros y agradar a Dios, así abundéis más y más. Porque ya sabéis
qué instrucciones os dimos por el Señor Jesús” (1ª de Tesalonicenses 4:1-2)
En su estancia en Tesalónica, Pablo
transmitió a los tesalonicenses los
dichos e instrucciones de Jesús.
Como los Evangelios aún no se
habían escrito, ésta era toda la
instrucción que ellos tenían acerca
de Jesús.
Pablo hace hincapié en la
conveniencia de vivir de acuerdo
con la voluntad divina, para así
agradar a Dios.
“pues la voluntad de Dios es vuestra santificación; que os apartéis
de fornicación… Pues no nos ha llamado Dios a inmundicia, sino a
santificación. Así que, el que desecha esto, no desecha a hombre,
sino a Dios, que también nos dio su Espíritu Santo”
(1ª de Tesalonicenses 4:3,7-8)
Como parecía que los tesalonicenses no
habían comprendido completamente
algunos puntos esenciales sobre la
moralidad cristiana, Pablo les indica ahora
la forma correcta para usar sus cuerpos de
tal manera que agraden a Dios.
Pablo encierra este conjunto de
instrucciones en un bloque compacto,
usando una forma típicamente hebrea:
el quiasmo.
Concluye este bloque advirtiéndoles que, si
no ponen su vida de acuerdo a estas
instrucciones, estarán desechando a Dios.
Dios os ha llamado a
santificación
Dios no nos ha llamado a
inmundicia
Dios quiere vuestra
santificación
Dios quiere que os apartéis
de fornicación
“pues la voluntad de Dios es vuestra santificación;
que os apartéis de fornicación” (1ª de Tesalonicenses 4:3)
Dios creó tanto el sagrado vínculo del
matrimonio como el placer sexual.
También ordenó que el sexo estuviese
limitado al matrimonio.
Aunque la fornicación (actividad
sexual fuera del matrimonio, incluida
la prostitución) era algo común entre
los griegos, los creyentes debían
apartarse completamente de ello.
Hoy, donde la moralidad cristiana es
ridiculizada y el sexo es visto como
algo de lo que se puede abusar
impunemente, estamos llamados a
mantenernos igualmente puros.
“No todos los que profesan guardar los mandamientos de
Dios guardan sus cuerpos en santificación y honor. El más
solemne mensaje que alguna vez haya sido encomendado
a los mortales, ha sido confiado a este pueblo, y pueden
tener una influencia poderosa si permiten que este
mensaje los santifique. Profesan estar sentados sobre el
elevado pedestal de la verdad eterna, y guardar todos los
mandamientos de Dios; por lo tanto, si se complacen en el
pecado y cometen fornicación y adulterio, su crimen es
diez veces más grande que el de las personas que he
mencionado, quienes no reconocen la vigencia de la ley de
Dios. De un modo muy especial los que profesan guardar
la ley de Dios lo deshonran y desacreditan la verdad al
transgredir sus preceptos”
E.G.W. (Consejos sobre la salud, sección XII, pg. 569)
“que cada uno de vosotros sepa
tener su propia esposa en
santidad y honor”
(1ª de Tesalonicenses 4:4)
Al tratar el tema del adulterio,
Pablo pide a los creyentes que
mantengan “su propio vaso” en
santidad y honor.
La expresión “su propio vaso” se
puede traducir como:
a. “su propia esposa” (RV60). Un
cuidado por su cónyuge que le
ayude a evitar un posible
adulterio.
b. “su propio cuerpo” (NVI). Un
dominio propio que le aparte de
la tentación de adulterar.
NO IMITAR LA LASCIVIA DEL MUNDO (5)
“no en pasión de concupiscencia, como
los gentiles que no conocen a Dios”
(1ª de Tesalonicenses 4:5)
Los gentiles (entonces y ahora)
consideraban que no debían poner
freno alguno a su apetito sexual.
Pablo confronta claramente el
relajamiento moral de su propia
época. Los cristianos no deben
conducirse como los “gentiles”.
La norma de la sociedad no es la
norma para nosotros. El sexo es santo,
puesto aparte para el matrimonio
entre un hombre y una mujer.
“que ninguno agravie ni engañe en nada a su hermano;
porque el Señor es vengador de todo esto, como ya
os hemos dicho y testificado” (1ª de Tesalonicenses 4:6)
Teniendo en cuenta que este
versículo está encuadrado en un
bloque sobre la conducta sexual
del cristiano, Pablo está diciendo:
“Nadie robe o engañe a otro con su
conducta sexual equivocada,
porque Dios se vengará por ello”
Todos nuestros actos inmorales
nos afectan a nosotros y a otras
personas y Dios considera estos
abusos como cometidos contra
Él mismo.
“Nadie puede glorificar a Dios en su
cuerpo, tal como él lo requiere, mientras
viva en abierta transgresión a la Ley de
Dios. Si el cuerpo viola el séptimo
mandamiento, es por lo que le dicta la
mente. Si la mente es impura, el cuerpo,
naturalmente, se ocupará en actos de
impureza. La pureza no puede existir en
el alma de alguien que rinda su cuerpo
a los actos impuros. Si el cuerpo sirve a
la concupiscencia, la mente no podrá
mantenerse consagrada a Dios. Con el
fin de preservar una mente santificada,
el cuerpo debe ser mantenido en
santificación y honor”
E.G.W. (Testimonios Acerca de Conducta Sexual, Adulterio y Divorcio, cp. 12, pg. 112-113)
“Pero acerca del amor fraternal no tenéis necesidad de que os
escriba, porque vosotros mismos habéis aprendido de Dios que os
améis unos a otros; y también lo hacéis así con todos los hermanos
que están por toda Macedonia. Pero os rogamos, hermanos, que
abundéis en ello más y más” (1ª de Tesalonicenses 4:9-10)
Después de explicar algunos
puntos en los cuales andaban
errados, Pablo pasa a expresar
los puntos fuertes de los
tesalonicenses.
Ellos amaban a los demás
sinceramente, de todo corazón.
Se gozaban en la comunión
entre ellos y con las demás
iglesias de Macedonia.
Pablo les invita a seguir por
esa línea y crecer más y más
en ese amor.
“y que procuréis tener tranquilidad, y ocuparos en vuestros negocios, y
trabajar con vuestras manos de la manera que os hemos mandado, a fin
de que os conduzcáis honradamente para con los de afuera, y no tengáis
necesidad de nada” (1ª de Tesalonicenses 4:11-12)
“Porque también
cuando estábamos
con vosotros, os
ordenábamos esto:
Si alguno no quiere
trabajar, tampoco
coma”
(2ª de Tesalonicenses 3:10)
Pablo propone una manera más de
agradar a Dios: el trabajo honrado.
En su segunda
carta, Pablo tuvo
que insistir sobre
este punto.
Cuando Dios creó al hombre y a la mujer,
les dio un trabajo para realizar (Génesis
2:15). Dios no quiere que ningún hombre
viva ociosamente a costa de los demás.