1. ¿Qué es un sacramento?

Hoy, mucha gente ya no sabe qué es un sacramento. Los antiguos lo sabían. A mí me
costó aprenderlo. Durante cinco años estudié muchas horas al día, todo lo que se escribió
sobre el sacramento en lenguas cristianas, desde la Biblia hasta hoy. Fue una batalla del
espíritu. De ello resultaron 552 páginas impresas y publicadas en forma de libro. Pero ése
no
fue el resultado principal. Después de tanto esfuerzo, rabia, alegría, maldición y bendición,
descubrí lo que siempre había estado descubierto. Capté lo clamorosamente obvio. El
sacramento era aquello que siempre había vivido y todos viven, pero que no sabía y
pocos
saben.
Volví a contemplar el paisaje que había tenido siempre ante mis ojos. Lo cotidiano
está lleno de sacramentos. En la arqueología de lo cotidiano crecen los sacramentos
vivos,
vividos y verdaderos. Es el vaso de mi familia; la polenta que hacía mi madre; la última
colilla del cigarrillo de picadura dejado por mi padre con todo cariño; la vieja mesa de
trabajo; una gruesa vela de Navidad; el jarrón con las flores encima de la mesa; aquel
sector
de la montaña; el viejo camino pedregoso; la antigua casa paterna, etc. Esas cosas
dejaron de
ser cosas. Se convirtieron en gente. Hablan. Podemos oír su voz y su mensaje. Poseen
un
interior y un corazón. Se han convertido en sacramentos. En otras palabras: son señales
que
contienen, exhiben, rememoran, visualizan y comunican otra realidad diversa de ellas,
pero
presente en ellas.
La época moderna vive entre sacramentos pero no posee la apertura ocular capaz de
visualizarlos reflejamente. Porque ve las cosas como cosas. Las contempla desde fuera.
Quien las vea por dentro, percibirá en ellas una grieta por la que penetra una luz superior.
La
luz ilumina las cosas, las hace transparentes y diáfanas. Ilustremos esto con el
sacramento del
vaso.

no sean simplemente personas. ¿Qué es lo que hace que algo sea un sacramento? Ya hicimos la reflexión. ¿Qué es además un sacramento? Siempre que una realidad del mundo. Toda señal. El pensamiento sacramental hace que los caminos que andamos. es señal de algo o de algún valor para alguien. más aparece la sacramentalidad. Como señal puede adquirir una valoración inestimable y preciosa. surge entonces la ciudad natal. Su habitación es la porción del mundo dosmeticada en la que cada cosa tiene su nombre y ocupa su lugar. Como cosa puede ser absolutamente irrelevante. las personas que crean nuestra convivencia. sus experiencias bien o mal acontecidas. Lloramos con la demolición del viejo barracón. Los sacramentos revelan un modo típico de pensar del hombre. es el inserirlas dentro de nuestras experiencias. sin abandonar el mundo. . en un primer momento. las montañas que vemos. Son sacramentos de nuestra vida bendecida o maldita. en cuanto cosa. Así la colilla del cigarrillo de picadura que. que es más que la suma de sus casas y de sus habitantes. Por eso nos alegramos y sufrimos con su destino. y finalmente su encuentro con las múltiples manifestaciones del mundo. los ríos que bañan nuestras costas. En el pensamiento sacramental. Se abre o se cierra a las evocaciones que le provoca. Existe un verdadero pensamiento sacramental. emerge entonces la pasa paterna. Es el tiempo perdido con ellas. Son una parte de nosotros mismos. y se delinea el paisaje humano. al describir el sacramento del vaso. es el cautivarlas. En la habitación. Deja de ser cosa para convertirse en señal o símbolo. aparece entonces el terruño que nos vio nacer y que es más que el pedazo de tierra del estado. Pero en cuanto símbolo se guarda como tesoro inapreciable. Cuanto más profundamente se relacione el hombre con el mundo y con las cosas de su mundo. Juzga. asume una función sacramental. Con ellos muere algo de nosotros mismos. Revelan lo que es el hombre y cómo es. Interpreta. Es porque ya no son meras cosas. las casas que habitan nuestros vecinos. Lamentamos el derribo de la enorme mole de la plaza. lo que las humaniza y las hace hablar la lengua de los seres humanos. como existe un pensamiento científico. Todo revela el hombre.1. moran espíritus buenos y malos. En ese encuentro el hombre no aborda el mundo en forma neutra. que es más que un edificio de piedras. En todo esto habitan valores. Descubre valores. montañas y caminos como otros del mundo entero. se tira a la basura. de que la visión humana interior de las cosas las trasmuta en sacramentos. Es la convivencia con las cosas la que las crea y recrea simbólicamente. evoca otra realidad diversa de ella. Son únicos e inigualables. ríos. Surge entonces la patria. Participan del orden humano. casas. las cosas no están puestas al azar. todo es contemplado «sub specie humanitatis». que es algo más que la extensión geográfica del país. Hablan y retratan al que en ella habita. Se vuelven familiares. La convivencia con el mundo le da elementos para que construya su morada.