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LA

AUTORIDAD

LA AUTORIDAD

La autoridad –poder de hacerse
obedecer que una persona tiene
sobre otra- es una forma
importante
de
la
relación
humana: no es sólo una cualidad
individual. Su relevancia en la
vida familiar, educativa y social
es grande y no fácil de
establecer, pues varía con el
tiempo y la situación.

La autoridad no
es simple
poderío, ni
mero derecho
a mandar, sino
una clase de
influencia
fundada en la
respetabilidad
y competencia
del que manda.

La palabra autoridad tiene que ver
con el verbo latino augere,
aumentar, y con el sustantivo
auctor, creador, autor. La noción
psicológica
de
autoridad
se
compagina mejor con la vieja
auctoritas romana, que con la
pura relación vertical de mandoobediencia que recoge el lenguaje
coloquial, o el asimétrico ordeno y
mando de los sistemas totalitarios.

Desde el punto de vista psicológico, la
autoridad es una forma de comportamiento
reglado, no causado, susceptible por tanto de
ser cumplido o violado. Ejercer la autoridad
guarda una mayor relación con el sentido de
las acciones que con la fuerza bruta, con la
ejemplaridad que incita y atrae que con el
mandato que simplemente obliga y fuerza.

Respecto a las formas de ejercer la
autoridad, ya no se piensa que hay
un modo ideal, igualmente válido
para todos los seres humanos, sino
que las formas de autoridad
dependen
de
factores
muy
complejos, cuales son la situación
del que manda, las expectativas y
condición de los que han de
obedecer, y no en último lugar de
la naturaleza de la actividad que ha
de ser dirigida por el que manda.

En concreto, podemos establecer que existen dos
tipos de autoridad claramente delimitados. Así,
por un lado, nos encontramos con lo que es la
autoridad jurídica que es aquella que se determina
y se impone por obligación. A su vez se compone
de dos clases: la formal, que es aquella que ejerce
un jefe sobre sus correspondientes subordinados, y
la operativa. Esta es la que se caracteriza porque
no se ejerce sobre personas sino que se define
como la potestad que tiene alguien para decidir el
realizar una serie de acciones concretas.
Un ejemplo de autoridad jurídica operativa, para
que pueda ser entendida por todos, es la que tiene
el jefe de un departamento empresarial para
establecer la compra de una serie de materiales
que sirvan para desarrollar el trabajo de dicha
área.

Por otro lado, el segundo tipo de autoridad es el
llamado moral. En este caso, concreto, la misma
es la que otorga a una persona no sólo
conocimientos sino también prestigio o posición. Al
igual que sucedía con el jurídico, este se puede
dividir a su vez en dos modalidades.
Así, contamos con la autoridad moral técnica que
es aquella que tiene un individuo en base a su
experiencia profesional. Esta supone que se le
reconozca capacidad y pericia por lo que además
sus opiniones serán muy tenidas en cuenta sobre la
citada materia en la que sea un experto.
La segunda modalidad de autoridad moral es la
llamada personal. Quien tenga esta se puede decir
que es un líder pues sus cualidades psicológicas,
morales y sociales le dan una posición ascendente
con respecto a otras.

La autoridad, entonces, puede ser considerada como
una modalidad de dominación debido a que implica
obediencia por parte de otros. Sin alguien que
obedezca y cumpla órdenes, no hay autoridad
posible. Por citar un ejemplo hipotético que puede
llegar a apreciarse en la vida cotidiana: si la maestra
ordena a los alumnos que guarden silencio y ellos no
cumplen, la docente no está ejerciendo la autoridad
que, formalmente, trae aparejada su rol.
Esto significa que, más allá de los títulos, los cargos y
los nombramientos oficiales, la autoridad es algo que
se ejerce y no que se ostenta. Puede darse la
paradoja de que exista una autoridad sin autoridad,
como podría ser el caso del jefe de una compañía
cuyos empleados no le obedecen. En cambio, hay
gente que carece de cargos formales pero, sin
embargo, ejerce la autoridad (como un amigo que
tiene poder e influencia sobre las decisiones de otro).