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“Acontecerá en aquel tiempo que su carga

será quitada de tu hombro y su yugo de tu


cervíz y el yugo se pudrirá a causa de la
unción.”-- Isaías 10:27
Hna. Gladys Pinero
Se nos ha enseñado que cuando venimos a los pies del Señor
mediante el arrepentimiento, recibimos el perdón de nuestros
pecados y la sanidad milagrosa del cuerpo.

No obstante, no se escucha a menudo decir que Dios ha provisto


además para nuestra sanidad interior.
Muchas veces estamos arrepentidos y sanados

pero no sanados interiormente .

Sería raro que la persona que está


luchando con sus sentimientos
malamente afectados, se beneficie del
sermón del domingo. Necesita
reconocer su situación y tomar acción
mediante un proceso de análisis interno.
¿Qué es sanidad interior?

Es el proceso del cual


exteriorizamos una culpa, rencor
o rechazo. Ordena y Arregla a
uno por dentro.
¿Qué cosas afectan nuestra salud
interior?

Todas aquellas situaciones que


afectaron nuestras emociones.
Han producido dolor, amargura,
miedo, infelicidad, inseguridad y
complejos.
Todos los conflictos internos afectan
los pensamientos y sentimientos.
¿Qué actitud generalmente
asumimos cuando se nos
ofende, hiere, lastima y
humilla?
Asumimos una
actitud de odio, ira,
rencor, hostilidad,
burla, etc.
Entonces:
¿De quien es
el problema?
¿Del que
ofendió o del
ofendido?
¿Por qué?
 ¿Quiénes necesitan
sanidad interior?

 ¿Cuáles son los efectos


dejados por la falta de
sanidad interior?

 La falta de armonía y
brega se convierten en
pensamientos
distorsionados,
sentimientos inflados y
exagerados.
Todo esto estalla en una
lucha dentro de la
personalidad humana que
llevará por fin a la
destrucción total del alma y Si sólo pudiéramos medir
el cuerpo. la cantidad de energía
emocional que se disipa
dentro de las personas,
nos sorprendería
descubrir que la pérdida
física, mental y
emocional representaría
nuestro mayor déficit en
economía humana.
¿Por qué Actuar?

“Ninguna casa
dividida contra si
mismo puede
prevalecer”
Cuando miramos a nuestro alrededor
vemos hombres y mujeres cuyas vidas
quedaron terriblemente marcadas por
un doloroso incidente donde no ha
habido sanación interior. Donde parece
no haber esperanza. Hay cadenas que
los atan, de los que les parece
imposible desatarse.
porque:

Mientras no estamos en paz dentro


de nosotros mismos, crearemos
situaciones sobre los cuales
proyectamos nuestros sentimientos.
porque:
No aceptar la sanidad interior
como parte del proceso de
sanidad integral es negar la
intervención divina en el área del
alma y el espíritu.

porque:
es decir que Dios, de las tres partes que
creó en nosotros, sólo se ocupa de
demostrar su poder sanando enfermos
del cuerpo o librando demonios.
porque:estos
sentimientos negativos no
me permiten beneficiarme
del amor del señor, no
entro a participar de la
herencia de los santos,
porque sigo atada a mi
situación interior.
Efesios 4:31- “quítese de
vosotros toda amargura,
enojo, ira, gritería y
maledicencia y toda malicia”
porque:
lo que decimos de Dios no puede ser
contrario a su esencia.
porque:
con una interioridad enferma
demostramos una presencia opaca
de Dios en nosotros.
porque:
en la forma agresiva e impropia en que nos
relacionamos con los demás se percibe que no
hemos superado nuestras crisis y nuestros
conflictos, aunque se hallan sometido al
perdón divino.
¿Cómo sanamos interiormente?
 Salmo 32:3- “Mientras
La confesión como callé, se evejeceiron
una medida mis huesos en ni gemir
terapéutica es de todo el día”.
incalculable valor
para la cura de  Salmo 9.2- “Enmudecí
conflictos con silencio, me callé
emocionales. aún respecto de lo
bueno y se agravó mi
dolor”.

Hay sanidad en soltar las cargas.


Isaías 10:27- “Acontecerá en aquel
tiempo que su carga
será quitada de tu
hombro, y su yugo de tu
cerviz, y el yugo se
pudrirá a causa de la unción”.

Hay sanidad cuando estamos


dispuestos a perdonar a toda
persona envuelta en el daño
que se nos ha causado.
Marcos 11:25-26

“y cuando estéis
orando, perdonad, si Pedimos perdón para
tenéis algo contra superar nuestro
sufrimiento síquico.
alguno, para que
también vuestro Padre
que está en los cielos
os perdone a vosotros
vuestras ofensas”.
A primera vista parece ser una solución positiva.
Pero: ¿nos dolió de veras que lastimara a
alguien?
¿O fue que estábamos tratando de liberarnos de
los sentimientos de culpa?
En este caso, en realidad no estamos sintiendo
el arrepentimiento del que habla la Biblia.

Generalmente, se puede tener la tendencia de


disculparse por alguna acción que muy pronto
vuelve a cometer. Se le oye decir “dije lo que
siento”.
Del perdón que se está hablando es de:

Es doloroso pedir
1Juan 1:9 “si
perdón, pero
confesamos nuestros produce un
pecados, El es fiel y justo cambio positivo
para perdonar nuestros en la conducta.
pecados y limpiarnos de Requiere de una
toda maldad. gran dosis de
valentía.
Dios no se interesa tanto por lo que hacemos,
sino por quienes somos.

El perdón no es una
emoción, es una
decisión. Perdonar es
un acto de voluntad: la
persona que perdona
es la que eleva su
corazón y con pies
firmes olvida los
agravios.
El objetivo es anular cualquier reclamo
destructivo que tengamos en nuestro interior.

asos a Seguir:

1. Identificar el motivo del sentimiento afectado.

2. Ocúpate inmediatamente por contrarrestar el


mismo.

a.ora

b. lee la Biblia

c. examínate a ti mismo
Beneficios de sanar interiormente.

Cuando entregas a Dios su dolor,


quebrantas tu corazón, perdonas a tus
ofensores y entonces serás el
instrumento que Dios usará para ayudar
a otros.
La sanidad interior es el complemento
del cristiano realizado.

Nos evita criticar.


Nos ayuda estimular.
Hay más unión y menos
división.
Hasta tanto no limpie, arranque,
derribe, no podré sembrar,
cosechar, edificar en sanidad y
bendición.

Será como poner remedios,


disfrutando pequeños periodos de
aparente paz.
Debemos recordar:
Romanos 12:5
Sin sanidad interior no
“así nosotros,
puede haber unidad
y sin unidad no siendo muchos,
hay testimonio del somos un cuerpo
cuerpo. en cristo y todos
miembros los unos
de los otros”.
La sanidad interior es una demanda para que
pidamos a Dios más por las cosas que tenemos
que hacer, que por las cosas por venir.

No podemos ser como los Pedros


que lloran en el patio al negar a
Jesús, como los que lloran en el
mar al ser perdonados, pero luego
no nos compadecemos del los
Cornelios, los Lazaros o los
Baltimeos.
Si sanamos estaremos frente a Jesús
como el Gadareno al final del
encuentro: sentado, vestido y en su
Juicio cabal.
Si sanamos como el Gadareno
podemos vivir de nuevo con los
nuestros.