Fractura frágil de las placas de

acero del casco del R. M. S. Titanic
Un análisis detallado del desastre del Titanic en 1912 indicó que la nave se hundió
no tanto por haber golpeado un iceberg, sino por la debilidad estructural de sus
placas de acero. Éstas habían sido fabricadas con acero de bajo grado y un alto
contenido de azufre; tenían poca tenacidad (según determinó el ensayo de
Charpy, sección 2.9) cuando se enfriaban (temperatura del océano Atlántico) y
se sometían a una carga de impacto externo (golpear un iceberg). Con ese
material, una grieta que se inicia en cualquier parte de un casco de acero
soldado se puede propagar con rapidez alrededor de toda la nave y hacer que
incluso un barco grande se parta en dos. Una placa de acero con mayor
tenacidad hubiera reducido y hecho más lento el proceso de fractura,
permitiendo así a la nave mantenerse a flote durante más tiempo e inundarse
más lentamente. Aunque el Titanic se fabricó con placas de acero frágil, como
sabemos ahora con base en las observaciones físicas y fotográficas del barco
hundido, no todas las embarcaciones de ese tiempo se construyeron con acero
de bajo grado. Además, pudieron haberse empleado otras técnicas de
construcción para aumentar la resistencia estructural del casco, entre ellas,
mejores técnicas de soldadura.