ARCHIVO DIGITAL ARTÍSTIC OLITERARI O1

Octubre 2007 La Habana

[parte 1]

deslizarse

/

Lo auto s dede s re sliz g lite rarias e una misma n gé ro y sus tradicio ne s n lo n e quenosesab gre so

desli z

deslizarse

/

deslizarse

[parte 1]

X X

X

X

elige

X X

de los autores señalados con una X

X X X

deslizarse

[parte 1]

Exergo

desliz
Guillermo Daghero 2 textos inéditos

José Kozer 3 poemas inéditos

Nailé Piñeiro mónadas y minusdramas Lorenzo 4 poemas inéditos García Vega 3 minicuentos inéditos

(El sumario que ofrecemos a Tim Gaze, 3 poemas asémicos inéditos continuación es la sugerencia desliz, y por Mario tanto se puede leer Cervantes seguiendo el 5 poemas visuales inéditos movimiento Clemente Padín predeterminado de4 poemas las diapositivas) M. Luis Carlos

Alejandro Arango Milián El patio de mi casa o The flesh failures teatro inédito

Debemos abandonar nuestro hogar, por así decirlo, porque nuestros hogares con frecuencia son sitios de racismo, sexismo y otras prácticas sociales nocivas. El lugar en el que nos localicemos, atendiendo a nuestras historias y diferencias específicas, debe ser un sitio en el que quepan lo que pueda rescatarse del pasado y lo nuevo que pueda hacerse.
[Caren Kaplan, "Desterritorialitions: The Rewiting of Home and Exile in Western Feminist Discourse". Cultural Critique, 6, primavera de 1987.]

desli z

deslizarse

/

Guillermo Daghero

dos textos
inéditos

tsé tsé (BsAs/Arg) y en Intemperie Ediciones (Santiago de Chile). Coordina dos proyectos editoriales, Verbena ediciones, junto a Federico Racca (Cba/Arg), y la Colección "Dipositifs" junto a Florent Fajole en la editorial francesa le clou dans le fer (Reims/Paris).

Guillermo Daghero

Córdoba (Arg) 1967, poeta. Colabora en la revista


contacto
daghero.g@g mail.com

( erencia la h / 2002 – inédito )

Guillermo Daghero

las vacas blanco i negro grandes colas con correr gordas rizos

fueron x mucho tiempo lecheras x demás lindas ondulantes

dos textos
inéditos

saltar all

llllll

llllllllll

l

to

sobre las plantas pis

de los pieses olor es

ando ver de s

Guillermo Daghero

las vacas hiciéronse

delete

las vacas

dos textos
inéditos

los ← s → sonidos

ni el cencerro

algunos algunos

postes de quebracho metros de alambre liso

au!ssi!!

Guillermo Daghero
la dis

ancia con el color sonido olor

dos textos
inéditos

es la vaca

el

campo son todos los campos

las vacas son blancas i negras

4

no

es

+

un

par

Guillermo Daghero

las ves las ves las ves cortas se subieron __se al camión movían la cola alini acomod mir
á á

dos textos
inéditos

van ← se

van ← se
á

van ← se → se van

vachenement

vachenement

Guillermo Daghero
mor

dos textos
inéditos

ar delavacatantosaños a lugar campotantosaños

silencio al ver las ves cortas ingenuas ellas las ves cortas las ves blancas las ves negras
sssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssss

sobre la balanza

Guillermo Daghero

fernández

mor

dos textos
inéditos

eno

en el fondo del campo levantando las manos

arriba i abajo arriba i abajo

fernández

more m

no ira

hace gimnasia hernández

en lo alto
tiquitito

i en lo claro del cielo

flamea un dios

Guillermo Daghero

dos textos
inéditos

( flor ay fa una / 2004 – inédito)

Guillermo Daghero

herradura de mula quel alm

herradura de mula

suma nula

a

dos textos
inéditos

herra herra del alma que sud herradura de mula ierroh algo ciento i lamento herradura de mula

dura dura ah! acción acto efecto

s

herradura de mula quel alm nada nada un erra cielo h i des da i errah consuelo quel mundo in ocupa suelo

a

nula

Guillermo Daghero

alguien anda por los límites de la casa la casa es un lugar puede tener un árbol
shhh ssh sh shh shh sh sh

de cualquier casa que pende de las

estaciones
sh s h

dos textos
inéditos

los perro s mero de an borde s lado s i costados elemento no metálico número atómico 8 ozono ozono empieza a ser retorno de una víctima posible { la poesía anda la policía género de unos 25 cm orejas ojos pintados manitos de bebé negro grisáceo blanco también el cuerpo del género vivo { a simple vista visto con alguna distancia desde la altura de la casa puede verse puede leerse puede ser un libro de sal mos donde habla dios tirado en el parque delantero de la casa de cualquier casa «mustela nivalis» «mustela ibérica» «donosilla satandera villería « basáride manitos de bebé { cuitas «mustela frenata» » chucuru quique» anodinas } }

}

Guillermo Daghero

ovejas tranquilas pastan por verdes lugares húmedos fértiles verdes claros ovejas débiles tranquilas lo mismo verdes pastan episodio

dos textos
inéditos

nadie es ajeno a ovillo blanco

esto

al mismo tiempo todos lejanos al

ovillo marrón

oh!
una rama a tierra

ovillo negro desprende _ se con ruido
como una batalla campal

ovejas se intranquilan de árbol i cae cuando ovejas distante

cuando

esto

sucede [en el pensamiento esto es pensado por ovejas contraídas algo fuyen don equi ísticamente

]

se disipan mente

ovejas por favor ovejas por el favor dios

! !

!

_ con la fragilidad del asunto _

ovejas sigan dando pulloveres sigan con los pulloveres sigan con los chalecos con las bufandas sacos sacones medias guantes i escarpines

Guillermo Daghero

pájaro pasa volando

canta ligero

se va

se pierde

se cae

dos textos
inéditos
parece

pájaro

pasa volando

canta ligero

se va

se pierde

se cae

perece

Guillermo Daghero

amarillo amarillo real el pavo el caballo e inmóvil la vaca no sabe con

el trigo en suspensión el horizonte del llano o linda la oveja no

está triste está con la cabeza baja está
descendiendo dificultades

dos textos
inéditos

que el avión

la cabra en la montaña v

rrastrando

eee eeel río que viene crecido arrrrr tamaños de tutores
e

La Habana, 1940.

José Kozer

EN PRES A U TO N TACIÓ Vive en USA desde 1960 y lleva diez años de jubilosa jubilación. Su último libro espera sea durante muchos años su penúltimo.

A DAY AT INNISFREE
Esta vez voy a ser Yeats en Innisfree, o mejor, su botero: la pértiga y la atención concentrada, yo todo oreja, él todo voz, y entre los dos haremos un par de poemas al modo eslabonado japonés (pastores recogiendo epazote) (abejas machiegas destilando icor): Virgilio Pound Li Po se inclinan al escucharnos declamar (qué digo, canturrear) poemas al alimón. Y ni uno más. Innisfree, la liberación. Ni una palabra más. Llegan los violinistas (seis) con sus violines de una sola cuerda precedidos por (seis) guitarreros cubanos pulsando sus tres. Caramillos. Siringas. Comento en voz alta que son de pinga los siringueros, Yeats atacado de risa. Yo, cariacontecido, me dispongo a explicarle el sentido de un sinfín de expresiones habaneras, de por allá por los años cincuenta, Santos Suárez. ¿Eh? Todo se lo tengo que dar comido, esta gente no tiene ni

José Kozer
[ inédito ]

tres poemas

a day at innisfree un día feliz tumba

idea de aquello, mira que no saber lo que es ae, ae la chambelona (o si me pides el pescado te lo doy). Y le dieron el Nobel. A mí que no me digan que la justicia existe. Lo pongo de vuelta a remar (está viejo) lo ayudo con la pértiga desde la popa, boga, Yeats, boga, remos a los toletes, y a bregar (de pinga el caso: se ve que esta vez me entendió) (si le digo que me jamó, le tengo que volver a dar una explicación). Llegamos. Novias ninfas nos esperan: las regordetas pelirrojas con trenzas a los tobillos para Yeats: las flacungas trigueñas de cintura rumbera para un servidor (de Yeats) (no olvidéis que yo es él). Y para aumentar el regocijo de ambos bardos añadamos al festín bandoneones (mate) acordeones (más mate) un par de largas trompetas tibetanas (namasté). Fergus, feliz, en una floresta cohabitada por músicos y poetas (aquí se va a pasar hambre) una mesa, doce sillas, diez comensales. Faltábamos, ya llegamos. Yeats espejismo de yo, a una cabecera. Y yo, impaciente por ser espejismo de su disminuido espesor, me apoltrono (equidistante) a la otra cabecera, apenas a la fantasmagórica sombra de un recuerdo entre académicos de alto nivel dictando cursos de la moderna poesía en salones casi deshabitados: huele a tormentilla (ah, es el florero centro de mesa). Al ataque. Platos hondos de ñame, cuencos cavernosos de quimbombo (que resbala con la yuca prieta, ¿se lo explico?): vaca frita, chatinos, y una doble ración por

José Kozer
[ inédito ]

tres poemas

a day at innisfree un día feliz tumba

cabeza de moros (sin cristianos). Y de beber, vino del país (léase, agua de coco). Siesta. Larga y tendida. Gran silencio cunde en toda la isla. Poeta bifronte duerme a la pata suelta atiborrado de luz (lo que hace es un calor que le zumba el mango) el ñame y el chatino en el fondo de la pupila: palmada (los violinistas se desvanecen) palmada (se esfuman los guitarreros) no hay mesa, no hay corifeos, Fergus cogió las de Villadiego (si es que estuvo) ni ninfas ni abejas machiegas, no hay recolección de la miel pelirroja de los hiperbóreos. Yeats, Selected Poems. Me recuesto al filo de la siesta a leer, y nadie parecía.

José Kozer
[ inédito ]

tres poemas

a day at innisfree un día feliz tumba

UN DÍA FELIZ
Los hindúes me llenan la cabeza de mitos. Vacas con cincuenta ojos, mujeres de ocho brazos (y hasta dieciséis). Y luego ese asunto del cero inconmensurable, la partida de locos que va a la guerra a hacerse picadillo para reaparecer multiplicados por mil y volver a hacerse en otra guerra (cósmica) picadillo: ya son mil (por mil) pronto habrá mil millones en aquel cacho de tierra llenándome la cabeza de baratijas. No me queda un átomo de pasión, sólo me mueve el afán de vivir (bien) un día más (entiéndase por bien, la salud corporal). No me mueve mi Dios para quererte sino que haya Dios, cielo, se me acoja en el Paraíso con bombos y platillos, eones para charlar con Shakespeare (por ejemplo). Ahora procede explicar que tengo 67 años muy cumplidos, el tramo se acorta, no es mito decir que va en picada, y no sé bien qué hacer entre mares de tinta, letra impresa, capacidad media, una legibilidad intermedia, y la ley imperiosa maldita sea de la Muerte. Vacío la cabeza de hindúes, sus serpientes de anillos incontables (me quedo con el majá) las vacas incomestibles de ojos sensuales (tanto repudio a la carne de vaca no mata el hambre de esa gente) poemas de sepetecientas estrofas (se los empuja su padre).

José Kozer
[ inédito ]

tres poemas

a day at innisfree un día feliz tumba

José Kozer
[ inédito ]

tres poemas

a day at innisfree un día feliz tumba

Hoy es lunes. El año no es votivo. Estoy afeitado (me duché) mis payasadas lingüísticas son una arquitectura de redomas y trastes que me niego en redondo (rotundo) a desechar. Soy occidental. De mareas y boludeces, de revoltijos entremezclados, mi diosa es Kama, y aunque apenas hoy por hoy le entregue mi herramienta, sostengo aún un remeneo mental que me va más (mucho más) que la inmóvil condición de una carne atascada en la postura única de un dios reumático. Abundancia, mas sólo dos brazos. Barroco, mas sólo dos ojos (ni Argos ni Polifemo ni la serpiente donde reverbera la miríada de astros en los ígneos ojos). Mi razón de ser, un caimito: un plato hondo de arándanos con fresas, zarzamoras. En la mesa, un ramillete de margaritas (la modestia de la flor forma parte de la abundancia). Completo el cuadro con Guadalupe que hace su aparición, ocupa su sitio (enfrente) y le cae (canina) al almuerzo de mañana martes, ocho brazos para la carne de vaca, cincuenta ojos para la lenteja (lentejuelas reverberan cuando cambia de piel el ofidio) y luego entrambos charlotear sobre el inconmensurable asunto de

José Kozer
tres poemas
[ inédito ]

TUMBA
En el espejo ovalado el obituario: en el espejo cuadrado la lápida: en el espejo trizado las briznas, las paralelas abriendo sus filosas cuñas (en firme) a lo largo de la piel recién fallecida detrás del estupefacto azogue de los espejismos

a day at innisfree un día feliz tumba

Nailé Piñeiro Nómade -nace en un lugar de
Cuba, en fotógrafa y performer. 1974. Poeta,

4 poemas inéditos,
Asumir Agonía

Tuve una casa… Trabajos
Foto Elena V. Molina

.c ct o nta @gmail co pp e nail om

Nailé Piñeiro
Asumir Asumir la soledad uterina. Olvido en el decursar del encuentro las empatías. Lo diluido no te alcanza en la extrañeza de la imagen, forma estática de los vasos tortuosamente incomunicables. Asumir la soledad, volver a tu cuerpo, buscarlo y desconocerlo, discurso pasivo en espera, esquinado, ojo revisor. No existe lo otro sino en mí. No existe ella sino en mí. No busques hacia ti.

4 poemas inéditos, Asumir
Agonía

Tuve una casa… Trabajos

Nailé Piñeiro

Agonía 4 poemas inéditos, Agonía: Tres soluciones típicas: Dormir ó Mutar ó Escribir. Cansancio sin resolución. Su masticar verde gorgóreo, elíptico y zumbante.
Asumir

Agonía
Tuve una casa… Trabajos

Nailé Piñeiro
“Tuve una casa, una ciudad, una provincia, un país” Ángel Escobar 4 poemas inéditos, Pero no habité la casa ni la ciudad ni la provincia ni el país. Estuve encerrada sin la mención. Solo epílogos sostenedores de aquí y allá existes. Ventanas de palo y balcón. Habité en el librero y en el seudónimo exterior, transité de nombre en nombre, cada lugar un repuesto. La fiebre de mención sobrecogía cada vez en la carretera una valla: Aquí termina Aquí empieza el mundo recortado, el puzzle de lo humano. Observaba de un lado a otro reconocía la misma hierba y el mismo polvo.
Asumir Agonía

Tuve una casa...
Trabajos

Trabajos Trabajo el desuso terminal, costra hirviente del retorno el mapa de costa a costa trabajo sobrevivir, réquiem hacia las manos, dentro del blanco y negro, aprieto el gris. Gris tarde mortecina Gris tarareo matizado Trabajo el por venir holocausto futurista, velocidad en la cornisa a un marco reiteradamente rectangular. Trabajo la noche que llega al día,

Nailé Piñeiro

4 poemas inéditos,
Asumir Agonía

Tuve una casa…

Trabajos

Nailé Piñeiro
la angustia feliz. Cuento las costillas de un cuerpo que adiciona vértebras. Trabajo el sin nombre entre el entusiasmo frenético y la boca batiente, acidulzor continuo. Trabajo el ahora magro, y la espera voluntaria, una vida suicida atiborrada de éticas. Trabajo el rostro plegado, el retorno pausible en relojes cloroformos, digitales, mecánicos, areniscos. Muestro la lengua larga, salivosa, y aviento el pecho

4 poemas inéditos,
Asumir Agonía

Tuve una casa…

Trabajo s

Soy , y nací en Jagüey Grande (Cuba), el 12 de noviembre de 1926. Me he definido como escritor no-escritor, y ahora, en la Playa Albina, me siento como escritor fantasma. Fui Premio Nacional de Literatura en 1952 (algo de lo cual parece que muchos no quieren enterarse). Pero, sobre todo, soy el octogenario que aspira a ser considerado como el miembro  más SEN joven del llamado grupo de la Diáspora. Y también, por supuesto, tengo libros publicados, algunos PRE de los cuales (¿algunos o todos?) confieso que son muy lindos. UTO

lorenzo garcía vega

A IÓN T AC

sin sentido la convicción sobre los fieles difuntos el bautismo de un ocultista

tres minicuentos inéditos lorenzo garcía vega

sin sentido
tres minicuentos inéditos
Infierno. No hay duda de que se trata del Infierno. El pájaro enfermo entra en la casa, y se pone, lentamente, muy lentamente, a volar dentro de ella. Arrastra el pájaro una pantalla que está embarrada con los restos de la comida que lo ha enfermado. ¡Se producirá la muerte! Se prepara para matarlo la cirujana facista, la cual conducirá al pájaro hasta el quirófano tanático. Pero antes, la cirujana pronuncia un discurso nacionalista, donde repetidamente se cita a Unamuno. Es que el pájaro perteneció a un viejo del Home, a un viejo todo destartalado. Pues el pájaro entró, por una rendija, en el Home. Título de este mini-cuento sin sentido: El pájaro que en un quirófano asesinaron los facistas. La cirujana, ya sí se sabe, no es otra que Juana la Loca. O, más bien, diríamos que es Juana la Loca en película, protagonizada por Aurora Batista. Ya que hay dos discursos que los bibliófilos del Home interceptan: uno, explícito en su declaración desgarrada; el otro, como contrario y elíptico, pero con sinuosidades que lo acercan al primero. Los dos discursos son gemelos y, sin embargo, después de pronunciados, tienen que separarse, para así seguir sus rutas distintas. "Sigue, pensador abracadabrante", le dice el espíritu al mismísimo Telenuro Rising.

lorenzo garcía vega
sin sentido la convicción sobre los fieles difuntos el bautismo de un ocultista

la convicción sobre los fieles difuntos
tres minicuentos inéditos

lorenzo garcía vega
sin sentido la convicción sobre los fieles difuntos el bautismo de un ocultista

El personaje secundario logró, después de haber saltado sobre un pozo, que el fuego ardiera. Y entonces los viejos bibliófilos, al sentir en el patio del Home lo ardiente de ese fuego encendido por el personaje secundario, empezaron a ver visiones. Sencillo, muy sencillo: pues se abrió el Texto que contiene la historia del doctor Juan Fausto, y se produjo su transformación. Pues surgió el mismísimo mono grande y viejo que le había tendido la mano al doctor Juan Fausto, pero ahora tendiéndole la mano a los bibliófilos del Home. Así como, también, trasladando la gran niebla contenida en la historia de doctor Juan Fausto al patio del Home, al instante éste (o sea, el Home) se transformó en el Hospital donde estaría la abuela difunta de Telenuro Rising. Pero, veamos las cosas con cuidado, sin precipitación. ¿Vuelven los muertos? ¿Por qué vuelven los muertos? Pero lo que sí se está acercando es la convicción de que los fieles difuntos pueden ser disparatados. O lo que sí se sabe es que hay noche cerrada, es decir, que la noche cerrada se cierne sobre el techo de este mini-cuento. Es noche cerrada, se oye a un alguien, a un alguien que lo vuelve a decir

el bautismo de un ocultista
tres minicuentos inéditos

lorenzo garcía vega
sin sentido la convicción sobre los fieles difuntos el bautismo de un ocultista

"El hombre, aunque tiene una chispa divina, por estar manchado por el pecado mortal viene a ser como el que se ha caído en un pozo de guarapo, pero de guarapo sin sabor. Pero ¿cómo es el que se ha caído en un pozo de guarapo sin sabor? Nada le puede ser natural. Todo le brinca por los pelos. Está preso en una materia extraña, muy semejante al maní tostado, pero frío.” Esto, en total estado de embriaguez lo dijo, gritando, el cura borracho, el Padre Rogelio Brígido Cairó, mientras, en su orinada parroquia (todas las paredes de su iglesia tenían las huellas de una meada), oficiaba en el bautismo del niño (y más tarde, al llegar a la adultez, ocultista) Telenuro Rising, celebrado en Calimete, el día 28 de marzo de 1928. Un día, por cierto, el 28 de marzo de 1928, todo gris, tal como si lo cubriera un cielo de la puñeta, o lo que es lo mismo, un cielo ignescente, aunque ominoso, y con un fuego como de medio pelo. Pero, las cosas son como son, tal como también lo dijo, al mirar fijamente las tetas de Carmita, la madrina del bautismo, el borracho –un cura inmutado, sin duda– Padre Rogelio Brígido Cairó.Y esto, por cierto, fue dicho en el mismo momento en que un médico visitante del pueblo, el doctor César Carbó, también borracho como una cuba, se metiera dentro de un confesionario, dispuesto a oficiar como sacerdote.

tres minicuentos inéditos

lorenzo garcía vega
sin sentido la convicción sobre los fieles difuntos el bautismo de un ocultista

Y, qué más? Pues más nada. Ya que, lo que ocurrió en aquel bautismo innombrable, quedó en el recuerdo de los asistentes como si hubieran pasado una plancha (pero no caliente, sino fría –¿pero, fría?, ¿una plancha fría?, ¿cómo pudo ser eso?–) por sus cabezas, por sus frentes, y hasta por sus cuellos. ¿Se quiere cosa más rara? ("Es inexplicable lo absurda que puede ser la vida", se dijo a sí mismo, después de haber terminado la última página de su libro "Lincoln y Martí", el historiador Emeterio S. Santovenia). Pues quizás, en esta horrible Playa Albina donde vivo, si ya no está aquella memorable colchoneta tirada en un solar yermo que tan unida a mi vida llegó a estar, sí está hoy (junto a la visión del arbolito frente a mi ventana), en el patio de mi casa un montón de tierra con un pájaro muerto en la orilla derecha, por lo que esto, esto sólo, ha bastado para que el bautismo de Telenuro Rising, ocurrido, como ya se dijo, en 1928, se levantara de nuevo en un plano que bien pudiera ser considerado como un enloquecido plano

PRE U TO N A IÓ TAC

SEN

Colagge con máscara. Carlos M. Luis

MÓNADAS MINUSDRAMAS

MÓNADAS

En pared: rasguños Por el suelo: máscaras regadas Hilos cuelgan del techo

Carlos M. Luis
MÓNADAS MINUSDRAMAS

Médico llega presuroso buscando enfermo Y solo encuentra en el lecho relieve de cuerpo. Máscaras regresan a sus puestos En pared: rasguños borrados Hilos caen del techo.

II Sombra desaparece Fragmentos de espejo por el suelo Loco zafándose de sus amarras Sombra barre fragmentos de espejo.

MÓNADAS

III Cajita. Dentro figuras vestidas de negro Como trasfondo silueta de tren

Carlos M. Luis
MÓNADAS MINUSDRAMAS

Otro elemento: espejos a ambos lados Artista entierra cajita Años después: desentierro. Tren ya no está Figuras en negro cuelgan del techo Espejos reflejan tren que ya no está. Artista exclama: "los sueños terminan en espejos".

IV Tocamos puerta y nadie responde. Voz detrás de puerta dice: "lo que continúa después del silencio es la caca de los recién nacidos"

MÓNADAS

V Enfermo y su sombra Ráfaga de viento Máscara hace muecas.

Carlos M. Luis
MÓNADAS MINUSDRAMAS

VI Cementerio de juguetes Beckett aparece Juguetes al unísono "Te estábamos esperando".

MINUSDRAMAS

Carlos M. Luis
(drama para un tren de juguete)

De cada lado del escenario salen dos trenes de juguete en sentido opuesto. La cuerda de cada tren tendrá distinta duración. Vuelve a repetirse lo mismo hasta que los dos trenes se detengan. Dos actores salen al escenario y hacen una genuflexión en el mismo sitio donde los trenes se detuvieron.

MÓNADAS MINUSDRAMAS

(sin título)

Acto primero: Actor contempla pedazo de carne tirado en el suelo.

MINUSDRAMAS

Acto segundo: Aparecen personajes disfrazados de fantasma aullando.

Carlos M. Luis
MÓNADAS MINUSDRAMAS

Acto tercero: Entran en el escenario unos perror.

Actor cuarto. Autor detrás del cortinaje le dice al público: "en eso consiste la lógica de la obra"

Telón.

(drama para mil actores (homenaje a Antón Von Webern)

Mil actores pronuncian al unísono una palabra distinta de cuatro sílabas. La obra no puede durar más de cinco segundos.

MINUSDRAMAS

(sin título)

Acto primero:

Tres columpios. Tres actores comienzan a mecerse. Primer actor: "la suma de las partes nunca me convencerá" Segundo actor: "He perdido mis espejuelos". Tercer actor: "Tengo deseos de orinar".

Carlos M. Luis
MÓNADAS MINUSDRAMAS

Acto segundo:

Columpios meciéndose solos. Detrás del telón: Primera voz: "Estoy convencido". Segunda voz: "encontré mis espejuelos" Chorro de orina cayendo.

MINUSDRAMAS

(sin título)

Actor sale al escenario arrastrando un gran muñeco de felpa. De espaldas al público comienza a despedazarlo. Una vez terminado se vuelve hacia la audiencia y dice "Itte missa est".

Carlos M. Luis
MÓNADAS MINUSDRAMAS
(dramatikón: actor vestido elegantemente sentado de espaldas al público y frente a un espejo.una vez terminado, actor rompe espejo a pedazos)

Ver y no verse Pregunta de lo desconocido Antifaz cubre al curioso Como si mirara el otro lado

Mendigos juran Matrix redux Orfanato: rápido y fácil Maravilla tierra distante

MINUSDRAMAS

Pero cerounos Cuando luz lunar Presenta salvación Y no abreviaturas.

Perdideas: sin duda En animas mundi: respuesta Olvida al otro el otro reflejado.

Carlos M. Luis
MÓNADAS MINUSDRAMAS

Nadas al vuelo. Acuosas y perdidas Imágenes ya no quedan. Narciso: todo terminó

contacto: karmaluis1@bellsouth.net

Clemente Padín
Oriundo de Lascano, Rocha, Uruguay (1939). Poeta experimental, artista y diseñador gráfico, artecorreista, performer, videista y networker. Licenciado en Letras dirigió la revista Los Huevos del Plata en la década de los 60s. Ha expuesto individualmente en Estados Unidos, Italia, Corea, Argentina, Uruguay, Alemania, España, Canadá, Brasil, Bélgica y Japón. Entre otras distinciones fue invitado personalmente a la XVI Bienal de San Pablo, a las Bienales de La Habana (1984 y 2000) y a la de Cuenca, Ecuador (2002). Becado por la Academia de Artes y Letras de Alemania (1984), ha dictado seminarios sobre poesía experimental en los 4 rincones del mundo. Desde "La Poesía Debe Ser Hecha por Todos", Montevideo, 1970, ha realizado decenas de performances en todo el globo. Es autor de 20 libros y centenares de notas y artículos publicados en diferentes países. Ha participado en múltiples eventos en Internet desde 1992 y ha editado dos CD Roms con trabajos de Net Art. Ha sido distinguido con el "Premio Pedro Figari" a la trayectoria artística, Uruguay 2005. Fue invitado a participar en el Coloquium "Konkretismus" sobre los 50 años de la Poesía Concreta por la Universidad de Stuttgart, Alemania, 2006, y hoy día, Setiembre 2007, está curando Concentrado Performance en Montevideo, Uruguay, con la participación de 25 performers latinoamericanos.

Performance Poema de amor NOIGRANDES Sr. Lector

Performance
Este verso debe leerse de frente al público Este verso debe leerse de espaldas al público Este verso debe leerse caminando Este verso debe leerse acostado boca arriba Este verso debe gritarse

Clemente Padín

Es-te ver-so de-be si-la-bear-se Este verso debe declamarse Este verso debe repetirse (ad libitum)

Performance Poema de amor NOIGRANDES Sr. Lector

Poema de amor
Plenitud, desdichas, alegrías, manos tendidas, crepúsculos, caricias, ganas de morir, esperanza, mi vida. Palabras, letras, puntos suspensivos... metáforas, retórica, versos, comas, enumeraciones, inflexiones verbales, mi vida.

Clemente Padín

Performance Poema de amor NOIGRANDES Sr. Lector

NOIGANDRES

Clemente Padín

Performance Poema de amor NOIGRANDES Sr. Lector

Sr. Lector

Clemente Padín

Imagen del performance Just Do It...! realizado por Clemente Padín en Quebec, Canadá, 2007.
Clemente Padín C. Correo Central 1211 11000 Montevideo, URUGUAY 7w1k4nc9@adinet.com.uy Tel. 00 (598 2) 506 0885

Clemente Padín

cuatro poemas

MARIO CERVANTES
(Barranquilla-Colombia, 1971)
Ha publicado en TSÉ TSÉ (revista en soporte papel), en la antología GRANMAVISUAL 2006 y en ZUNAI y en LA CASA DE ASTERIÓN en la Red.

P O E M A S

Ir a poema 1

Ir a poema 2

i n V é cinco d I i S t U o A s L E S

Ir a poema 3

Ir a poema 4

Ir a poema 5

Mario Cervantes

poema 1

Ir a poema 2

P O E M A S

Ir a poema 3

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i n V é cinco d I i S t U o A s L E S

Mario Cervantes

Ir a poema 1

poema 2

P O E M A S

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i n V é cinco d I i S t U o A s L E S

Mario Cervantes

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P O E M A S

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i n V é cinco d I i S t U o A s L E S

Mario Cervantes

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i n V é cinco d I i S t U o A s L E S

P O E M A S

Mario Cervantes
cto nta rio@g co ma cerv .com l m ai

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i n V é cinco d I i S t U o A s L E S

Ir a poema 3

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poema 5

Tim Gaze es escritor y poeta. Toma el arte de escribir en el reino de lo ilegible. Si pasamos más allá de palabras legibles, podemos acercarnos a un área universal, humana, que trasciende la lengua. N
SE PRE U TO N A IÓ TA C

Tim Gaze
Tim Gaze
dirección electrónica: tg@asemic.net

direcciones web: www.asemic.net www.avance.stunink.com dirección postal: P O Box 1011, Kent Town, SA 5071,

Australia
Foto de mano. Tim Gaze.

Tim Gaze
p o e m a s a s é m i c o s t r e s

Tim Gaze
p o e m a s a s é m i c o s t r e s

Tim Gaze
p o e m a s a s é m i c o s t r e s

Alejandro Arango Milián,
1983, La Habana. Licenciado en Dramaturgia. Aficiones: cine, teatro, narrativa, con música de fondo.
EN RES TOP AU IÓN TAC

teatroinédito

El patio de mi casa o The flesh failures
(en tres actos y dos intermedios)
[

desliz publicará esta obra en tres partes durante los
tres primeros números de la revista. En este número presentamos el

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Primer Acto y Primer Intermedio]

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personajes Moribundo 1 Moribundo 2 Moribundo 3 Moribundo 4 Margarita Ayudante Maestro de ceremonia y artistas del circo

Alejandro Arango Milián
El patio de mi casa o The flesh failures

Primer Acto y Primer Intermedio

Primer acto – El amanecer –

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Del Moribundo 1 solo vemos la cabeza y los brazos, que sobresalen de la tierra. El resto del cuerpo está atrapado verticalmente en un pozo de cemento blando que, mientras se solidifique, le partirá los huesos, le quemará la piel y le impedirá respirar. Los brazos abiertos, estirados sobre la tierra, están atados a unas estacas firmes. El Moribundo 2 tuvo la boca y el ano cocidos, desde que, el día anterior, por el segundo agujero le fuera introducida una rata que se abre camino a través de la carne de su cuerpo, poco a poco, con sus pequeños dientes. Ahora vemos que, a fuerza de romperse los labios, el Moribundo 2 ha liberado su boca de las costuras. El Moribundo 3 tiene los ojos vendados y cuelga de una soga corta, atada por una punta a una mata de mangos y por la otra a sus muñecas. De los pies, que no llegan a la tierra, está amarrada una pesada bolsa de concreto duro, que oscila en el aire como un péndulo. Dos altavoces, en extremos opuestos, reproducen una grabación similar a Radio Reloj (o sea, la voz de un locutor sobre los golpes constantes que marcan cada segundo), pero en este caso, al concluir el minuto que está siendo contado, comienza el mismo minuto con la misma narración. (El tiempo puede estar detenido en cualquier punto. El locutor habla sobre un asunto cotidiano, que es apenas noticia.) Faltan unos minutos para que comience a amanecer. Los Moribundos están desnudos. Hablan con gran dificultad. El Moribundo 2 resulta casi ininteligible (las palabras que lleven “p”, “b”, “m”, etc., saldrán de sus labios como balbuceos totalmente incomprensibles). Moribundo 3. Ese fue otro mango, ¿no? Caen como si fueran piedras. La verdad es que son peores. Por lo menos las piedras no se comen. Y recuerdo que los mangos tenían buen sabor. Ahora mismo me cuesta trabajo recordar. Es difícil. Después de masticar tantas cáscaras y nada más, nada más en toda la semana, es difícil. Ya ni siquiera tengo que esforzarme por vomitarlas. El sabor… Moribundo 2. Cállate. Moribundo 3. ¿Cómo? Moribundo 2. Shhh. Moribundo 1. ¡Que te calles! Moribundo 3. ¿Qué le pasa? Moribundo 1. No sigas hablando. Moribundo 3. Deberían agradecérmelo. No es fácil hablar. En esta posición no es fácil hablar, y cualquier sonido es preferible a ese del

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por el cuello y por los muslos, y todavía puedo hablar. Y puedo pensar. Fíjense que no hablo de los dolores ni de la fiebre. Cuando pasen unas horas, y se me partan las cuerdas vocales como las de una guitarra, van a ver qué es peor. Moribundo 1. ¿Tú lo viste? Moribundo 2. No sé. Moribundo 1. Pero algo pasó por ahí, ¿verdad? Moribundo 2. Sí. Moribundo 1. Alcancé a distinguir una sombra. Estoy seguro. Moribundo 3. ¿Una sombra de qué? Moribundo 1. Alguien acaba de pasarnos por detrás. Moribundo 2. Por detrás. Moribundo 3. ¿Está ahí? ¿Por qué no lo llamaron? Moribundo 1. Tú lo viste. No fue una ilusión mía. Moribundo 2. Creo, lo vi. Moribundo 3. ¿Por qué no lo llamaron? Moribundo 2. Iba rápido. Moribundo 1. Solo pude mirarlo al final. Pasó corriendo. Volando. Cayó desde el muro y se lo tragó la oscuridad. Los pies nunca sonaron en la yerba seca. Pero la sombra era la de una persona. Moribundo 3. ¿Cómo fue que no nos vio? ¿Por qué no me avisaron? Todavía puedo gritar. Moribundo 1. No tuvo tiempo. Moribundo 2. Se fue. Moribundo 1. Ya es inútil. Moribundo 3. ¿Allá afuera el patio se ve tan negro como aquí? ¿Por qué no nos vio? ¿No estarán delirando otra vez? Moribundo 2. (Al Moribundo 3.) ¡Grita! Moribundo 1. Ya es inútil. Moribundo 3. ¿Grito? Moribundo 1. Parecía que estaba huyendo. Seguro que no nos vio por la velocidad, porque estaba huyendo. Moribundo 3. Yo no escucho a ningún perseguidor. No hay sirenas, ni voces, ni ladridos al otro lado del muro. Huyendo de quién. Moribundo 2. (Al Moribundo 3.) ¡Grita! El Moribundo 3 comienza a aspirar el aire de un grito. Moribundo 1. Solo vamos a escucharlo nosotros. Y el Dueño. Moribundo 2. No importa. Moribundo 1. Sí. (Al Moribundo 3.) No lo hagas. No quiero empezar tan temprano. Tenemos que aprovechar estos minutos que nos quedan de descanso. Moribundo 3. Descanso. ¿Estamos descansando? Bueno: yo quiero cansarme. Dime todo lo que

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se te ocurra que yo pueda hacer en esta posición para que se me acaben las energías cuanto antes. Dime. Deja ese optimismo ridículo y dime: ¿por qué las voy a guardar? ¿Y para qué? Pausa. Moribundo 3. Me cuesta trabajo respirar. No puedo tragar tanto aire. No puedo gritar. Moribundo 2. Mira. Moribundo 1. ¿Adónde? Moribundo 2. Allí, detrás de la estaca, hay algo. El Moribundo 1 apenas puede girar el cuello. Moribundo 2. Algo blanco. Pálido. Claro. Moribundo 1. No hables demasiado. Moribundo 2. Y redondo. Moribundo 1. Espera. Moribundo 3. ¿Qué hay? Moribundo 1. (Al Moribundo 3.) Algo en la tierra. Pero el cemento se ha puesto duro. (Desiste un momento. A sí mismo.) Demasiado duro. En menos de una hora… (A los otros.) Es verdad que el cepo era mejor que este pozo. Quién lo iba a imaginar, ¿no? Cuando estaba en aquel saco, en el callejón, quién lo iba a imaginar. Y el cepo parecía una tortura de verdad. Moribundo 3. (Al Moribundo 2.) ¿Él está sonriendo? Moribundo 1. (Al Moribundo 2.) No puedo ver mucho más que tú. Algo blanco y redondo. Moribundo 2. Se le habrá caído… Moribundo 1. La sombra. Seguro era algo importante que el hombre llevaba encima, y necesite regresar para recogerlo. (Al Moribundo 2.) Mejor no sigas hablando. Moribundo 3. (Al Moribundo 1.) ¿Cómo pudiste sonreír? Pausa. Moribundo 3. Llevo toda la noche haciendo lo imposible por recordar algo que me provoque un poco de gracia. Por lo menos una sonrisa que se me quede aquí, dentro de la capucha. Pero es mejor hablar y no pensar. Hablar. O escuchar, aunque sea la mierda de grabación que nos han puesto, que ni siquiera tiene interferencias. (Respira, sofocado.) Tú, explícame por qué es mejor pensar y no hablar. O descríbeme con lujo de detalles todo lo que estás sintiendo ahora, en esa trampa de cemento. Desde las moscas en la cara, hasta la impotencia: todo. Moribundo 1. Parece una especie de máscara. Una máscara blanca. El Moribundo 2 ha sentido a la rata moverse en sus entrañas. Moribundo 2. Se está moviendo. Moribundo 1. ¿La rata? Moribundo 2. Se está moviendo. Moribundo 1. No grites. Relaja el abdomen.

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Moribundo 3. ¿Para qué se hizo jirones la carne de los labios, si no va a gritar? Moribundo 1. (Al Moribundo 2.) No, deja los ojos abiertos. Escucha la grabación todo el tiempo que puedas. No pienses en la rata. No grites. Mantén la boca bien cerrada. (Al Moribundo 3.) Tú, abre la tuya. Aprovecha ahora, y di lo primero que se te ocurra, para que a este el grito se le atore en la garganta. El Moribundo 2 siente un dolor profundo y prolongado, cada vez más intenso. Se contrae, se encoje, sin resultados. Moribundo 1. El último programa que vi en la televisión fue el parte del tiempo de por la madrugada. Un día antes de mi captura. Todo era distinto, y no imaginaba lo peligroso que era aquel callejón. Casi no recuerdo. Entonces la mujer rubia del tiempo me dijo que iba a ser una noche fresca, y que había luna llena y algunas nubes. Y en eso, mientras hablaba, se le resbaló de la mano el puntero, y se le pusieron los cachetes colorados, y yo pensé: ¿ella también está despierta ahora? Moribundo 3. ¿Está mejor? ¿Está vivo? Moribundo 1. Resulta que ese parte no era una grabación; o que alguien quería hacerle perder el trabajo a la rubia, porque transmitieron segundo a segundo, sin ningún corte, la vergüenza de aquella mujer mientras buscaba otro puntero largo y afilado para señalar al mapa. El dolor ha alcanzado un punto climático. Moribundo 3. Yo digo que grite. Que se saque de adentro a la rata con un buen aullido. Moribundo 2. Ya. Ya estoy mejor. Mejor. No puedo más. Moribundo 3. Falta poco para que amanezca. Una noche menos. Moribundo 1. Lo que está allí es una máscara. Pausa. Moribundo 1. Es una máscara. Moribundo 3. (Al Moribundo 1.) ¿Estás seguro? Moribundo 1. Es la máscara blanca. Moribundo 2. No puede ser. Moribundo 3. Eso no cambia nada. No, no ha cambiado nada. Todo sigue igual. No puede ser. Moribundo 1. Solo conozco a una persona que lleva máscara. Moribundo 2. El Sonámbulo. Moribundo 1. El Sonámbulo. Moribundo 3. Detrás del disfraz puede estar cualquiera. Nadie lo ha visto, nadie lo sabe identificar. El disfraz es un perfecto comodín. Moribundo 1. Todos lo han visto. En algún lugar, todos lo han visto. Y no importa quién sea realmente. Ahí está la máscara. La única máscara que todos conocemos. Moribundo 2. Tendrá que regresar. Moribundo 1. Y tendrá que regresar a buscarla. Y cuando venga… Moribundo 3. No digas eso. Es más probable que esta soga se rompa, hilo a hilo, antes del amanecer. O que la rata de su vientre muera, atorada con algún pedazo de

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Pausa. Moribundo 3. Dentro de cinco minutos va a comenzar la salida del sol. Los gusanos no soportan la luz del sol en los ojos. Y durante casi toda la mañana me dejan tranquilo. Hasta que tengan sombra, y regresen al trabajo. Eso es lo único que espero. Que amanezca. Moribundo 2. Ellos van a cogerla. La máscara. Van a cogerla. Moribundo 1. No. Mira: algo sí cambió. La soga de mi muñeca derecha está cediendo. (Refiriéndose al Moribundo 3.) Él no puede ver. Está blanda. Si lo intento un poco más, voy a poder liberar el brazo. La mano saldrá de las ataduras con los huesos y la carne intactos. Algo ampollada, no importa. Esperen. Moribundo 2. Rápido. Moribundo 3. ¿Con esa mano puede alcanzar la máscara? Moribundo 2. Antes que ellos, no sé. Moribundo 1. No es fácil. Estuve toda la madrugada tratando de zafar la mano, y, no sé cómo, hace un rato sentí que la cuerda estaba floja en la estaca. Moribundo 2. Apúrate. Moribundo 1. Estos minutos han sido los mejores que he pasado en los últimos días. La verdad es que no sé si pueda alcanzar la máscara. Y esa incertidumbre me gusta. Moribundo 2. Ya está. Moribundo 1. Espera. Moribundo 3. Rápido. Esa mujer está al llegar. Moribundo 1. Falta poco. Moribundo 3. Con la máscara en un arbusto, soy capaz de soportar otro día. Moribundo 1. Unos minutos deliciosos, y están por acabar. Moribundo 3. No juegues. Termina lo que vayas a hacer. Moribundo 1. Ya. La mano está libre. Pero no la siento. Hay que dejarla respirar, y que se despierte. Moribundo 2. Alcanzas. Moribundo 3. Un verdadero ciego, sin gafas ni bastón, podría describir todo lo que él está haciendo. Hace tiempo conocí a uno que me celebró el peinado, y la ropa, y hasta me recomendó un atajo para llegar al trabajo. Ahora no me acostumbro. Pero vamos a ver, vamos a ver: la máscara está a medio metro, y la vas a tocar con la yema de los dedos. ¿No? No, la alejaste un par de centímetros. Shhh. Silencio. Esas son las uñas arañando la superficie. ¿El agujero de un ojo? Por ahí, no la sueltes. Despacio. Ya la tienes. ¿No? Moribundo 2. ¿Qué vas a hacer? Moribundo 1. Me parece bien aquel arbusto. Moribundo 3. Tírala. Así. Ahora libera el otro brazo, y sal de ahí. Concéntrate. No puede ser difícil. Todo lo que sabes del circo debe ser útil. Con una estaca puedes romper el cemento. ¿No? Moribundo 1. En el fondo, tengo los pies trabados en una viga. Las dos manos libres no son suficientes.

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Pausa. Moribundo 1. Pero estoy haciendo un esfuerzo. Miren. Y creo que la soga de abajo también se está aflojando. Pausa. Moribundo 3. Nada cambió, ¿no? Pausa. Moribundo 1. Ya no recuerdo lo que se sentía el cuerpo aquí adentro. No puedo describírtelo. Creo que si alguien me quita de repente todo este peso de arriba, voy a salir volando. (Pausa.) La soga está bailando en mis tobillos. Así. Miren. Logré desenterrar una estaca. Ahora puedo cavar discretamente hasta el fondo del cemento, y escapar. Sé que puedo. Lo hice un millón de veces, el mismo espectáculo. Sé que puedo repetirlo. Silencio hasta el final de la escena.

Primer intermedio – En el circo –
Maestro de ceremonia. Y ahora, estimado público, con enorme pesar debo hacer un anuncio: la programación de este día se verá afectada brevemente por un triste suceso que aconteció hace pocas horas. Por las expresiones que veo en los rostros, creo que ya han podido adivinar de qué se trata. Es una costumbre que en este punto del espectáculo ocurra el suceso más esperado de la noche. El plato fuerte que protagoniza la estrella más resplandeciente bajo esta carpa; el autor… no: el catalizador de tantas sorpresas, tantas lágrimas, tanta tensión, y alegrías en ustedes. Todos saben de quien hablo. Él es el hombre que desafía las barreras, que destroza candados y cadenas con sus músculos, que soporta la asfixia… (Pausa.) Ya no. Ya no es. (Pausa.) Hoy, precisamente hoy, nuestro genial escapista tenía el propósito de deleitarnos con su más reciente estreno. Uno que ensayó durante meses con el colectivo de este circo para la ocasión, para despedirse de ustedes, de su pueblo, y provocarles la sensación de un recuerdo impresionante. Pero hoy, precisamente hoy, cuando parecía que sus habilidades eran capaces de enfrentar el peligroso reto, un accidente, desgraciado como todos, puso fin al propósito y a nuestro héroe. (Pausa.) Lamentamos su pérdida como la del familiar más querido. (Pausa larga.) No, no. A él no le hubiera gustado que su público lo despidiera de esa forma. (Pausa larga.) Nosotros hemos tenido una idea para compensar su sacrificio. Una idea afortunada, salida de tan estéril situación: un merecido homenaje. Su vida, su trabajo, el resplandor de su estrella serán despedidos ahora, bajo esta carpa. Y todo está preparado para el brevísimo entierro. (Pausa.) Ahí, ¿ven?, ellos recitan las últimas palabras al cuerpo de nuestro mejor escapista. En el centro del círculo pueden observarlo: hemos cavado con nuestras manos un enorme agujero, de tres

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una caja metálica, pálida y gruesa, clausurada herméticamente por cerraduras de combinaciones infinitas, como una caja fuerte.) (Pausa.) Vean, ya depositan una flor sobre el ataúd. Un último símbolo. Y es hora de nuestras palabras: ahora descienden el féretro hasta lo más profundo del agujero. Es la ceremonia con la que todos los artistas del circo soñamos. Solemnidad, frialdad y emoción compartidas, público, narración. Un espectáculo, estimados amigos, sencillo, atractivo y ritual. Ya el cofre está en el fondo. Aquellos, los colegas de las palas, regresarán la tierra a su lugar. Veinte metros cúbicos de tierra. Una carga pesada sobre el tesoro, para que esté mejor protegido. (Pausa.) Mañana en la tarde, todo este escenario se habrá esfumado: las gradas, los biombos, las candilejas, los mástiles, la carpa. El parque volverá a ser un lugar tranquilo y extenso. Y sobre el espacio que ellos (los colegas) casi han terminado de rellenar, jugarán niños, montados en sus bicicletas, o gateando, por curiosos que son, y caminarán hombres con esas mascotas que siempre buscan escondite para los excrementos, y lloverá, o nevará. La profundidad es solo una precaución. Y vean: también es necesario apisonarla. No olviden nunca que allí descansan los restos de un ser humano muy especial. (Pausa.) Es suficiente. El ataúd está enterrado, y la ceremonia debe concluir. ¿No creen? Todos podemos expirar un último suspiro; el aire que hemos contenido por minutos. La solemnidad, amables espectadores, ha terminado. Ya lo dije: esto es un circo, y ustedes vinieron por diversión y sorpresas. (Pausa.) ¿Escuchan la canción? ¿Qué significa esa canción? Risas. Podemos bailarla, ¿no? (Pausa larga.) El número más ridículo. (Pausa.) No, yo solo estoy bailando, esperando a que entren. (Pausa larga.) ¿Por qué no llegan? (Gritando al fondo.) ¿Otro accidente? No. Es que no encuentran las narices. (Pausa larga.) Al fin. Son ellos. Ellos son los payasos. El número más ridículo de la noche. (Pausa muy larga.) ¿Por qué pararon la canción? (Susurrando al fondo.) No se escucha la música. (Pausa.) ¿Qué es aquello? Algo se mueve por ahí. ¿Lo ven? La tierra está como burbujeando donde ellos cavaron. ¿Pueden creerlo? Miren, es como si golpearan desde abajo. No, no es posible. Un fantasma, un espíritu. Quiere salir. Media tonelada de tierra no lo detiene. Vayan, váyanse todos de aquí. Es peligroso. Parece que va a estallar. Saquen a los niños de las gradas. No es posible. Pausa larga. Maestro de ceremonia. ¿Qué es eso? Unos dedos estirados y rígidos (los del Moribundo 1) rompen la superficie de la tierra. Maestro de ceremonia. ¡Es él, adorado público! Escapó de la muerte, frente a nuestros ojos. ¡Véanlo! Al único, al maestro. No existen barreras que puedan detenerlo. Ya lo han visto. Nuestras lágrimas se cristalizan y desaparecen, se convierten en risas y alegría.publicará enPor favor, una merecida ovación para [esta obra, que se Aplausos. tres partes, nuestro héroe
continuará en el próximo

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En su primer número la revista desliz está conformada por tres partes y un suelto. Usted a llegado al final de la parte primera. Para continuar deslizándose vaya a la segunda parte de la revista.

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En la composición de contraportada hemos utilizado el cuadro de Juan Miró El nacimiento de un

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