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LA PEDAGOGÍA DE LOS MEDIOS

por León Trahtemberg, educador.


Habitualmente los voceros de los medios de comunicación sostienen que no
tienen una finalidad educativa sino informativa y de entretenimiento.
Observados desde una lógica de empresa y mercado, se trata de un negocio
que busca la mayor rentabilidad, al igual que los bancos y supermercados,
para lo cual procuran captar la mayor cantidad de clientes que estén a la
merced de los anunciantes que colocan la publicidad de la que viven los
medios. Por ello las producciones de los medios apuntan a incrementar tirajes
y ratings para asegurar el logro de ese fin utilitario. En ese contexto, hay
medios que combinan el negocio (o el beneficio político en el caso de los
medios estatales) con la responsabilidad social, y otros que no lo hacen.
A mi entender la dimensión educativa de los medios de comunicación tiene
que ver con la manera como ejercen su responsabilidad social en pro de la
vigencia de los valores constitucionales y sociales, ayudando a los peruanos
a convertirse en un buenos ciudadanos, constructores de una sociedad
pacífica y democrática.
Su rol educativo no radica en que sean instrumentos para la educación
formal o informal de contenidos escolares. Más bien, radica en su propio
desempeño como medio y la manera de ejercer allí su pedagogía
mediática. Me explicaré con algunos apuntes sobre lo que hacen algunos
medios de comunicación que atentan contra los valores y propósitos
educativos y cívicos mencionados:
1). Divulgar chismes que dañan honras sin verificar fuentes o veracidad de
la información, apelando inclusive a notas anónimas y títulos como “sin
confirmar” para evitar las demandas judiciales por calumnias.
2). En los programas noticiosos y políticos, dar una sola versión de las
cosas. Así, en lugar de ser un aporte a la vida democrática y la
comprensión de sus problemas, se convierten en un instrumento de
fanatismo e imposición de un solo punto de vista
3). No diferenciar opinión editorial de noticia, o manipular las noticias
para que coincidan con la línea editorial del medio.
4). No hacer el intento de comprender y respetar la esencia de las opiniones
de los entrevistados, cosa que no ocurre cuando se extraen de contexto sus
declaraciones para que estas se alineen con las preferencias del medio.
5). Diseñar esquemas de programas en los cuales los concursantes van a
pelear unos contra otros, o que cosifican a la mujer, se burlan de toda
autoridad, promocionan implícitamente el consumo del alcohol e inducen a
la erotización temprana.
7). En el caso de noticieros televisivos, el formato de los titulares es muy
similar entre todos y presenta siempre asuntos que impliquen crímenes,
violencia, dramas familiares, desastres naturales, corrupción, como si fuera
lo común de la vida cotidiana peruana

No pocos peruanos modelan su propia conducta y valores en función de


todos estos paradigmas.
Lo que sostengo en esencia es que esta manera de comunicar es autoritaria,
dogmática y manipulativa, muy similar a la tan criticada relación vertical que
los profesores utilizan con sus alumnos a los que supuestamente aspiran a
educar para que sean buenos ciudadanos. En lugar de educar para que los
peruanos piensen, analicen, sean tolerantes con las ideas del otro y asuman su
propia posición luego de aquilatar los argumentos, se trata de inducirlos a
presión a que piensen como piensa el profesor (o el medio, en la analogía) lo
que no ayuda mucho a cultivar la libertad y autonomía de pensamiento,
esencial para la democracia.
En el Perú hay una diversidad de medios de comunicación y cada uno está más
cerca o lejos de una postura educativa como la descrita en función de su propio
código de ética y la coherencia entre este y su tarea comunicadora.
En lo que a mí respecta, cuando me entrevistan para pedir mi opinión sobre un
tema o cuando escribo mis columnas de opinión trato de ser claro y tajante, porque
de eso se tratan las columnas de opinión, especialmente en temas en los que soy
una voz minoritaria frente a los libretos gubernamentales o los “sentidos comunes”
tradicionales obsoletos. En cambio en las entrevistas radiales que conduzco en RPP,
procuro darle un contenido informativo esclarecedor a mis preguntas, e intento
confrontar o buscarle aristas alternativas a los puntos de vista de cada entrevistado,
de modo que el público se ubique en el abanico de ideas que se derivan de un
tema, y no se quede atrapado con una visión única y unilateral de las cosas que
sostiene el entrevistado. No siempre lo logro; a veces me apasiono con mi postura
sobre un tema. Sin embargo siempre tengo presente la voluntad de acercarme lo
más posible a mi rol educativo como comunicador.

Fuente: http://www.trahtemberg.com/articulos/2074-pedagogia-de-los-medios-de-
comunicacion.html