You are on page 1of 31

JUICIO DE AMPARO EN MATERIA

PENAL
El juicio de amparo es un medio de control
jurisdiccional de la Constitución que se encuentra previsto
en los artículo 103 y 107 de la Carta Magna, y procede
contra actos de autoridad que violan los derechos
humanos y derechos fundamentales consagrados en la
propia Constitución, así como contra actos de invasión de
competencias en los tres niveles de gobierno.
RESUMEN

Toda impugnación tiene su fundamento en el agravio. Uno de los


motivos que causa agravio a los sujetos procesales y que impulsan a interponer un recurso,
ocurre cuando una resolución judicial provoca un daño u ofensa al interés jurídico a la parte
recurrente, porque su contenido es violatorio de la ley. Por ese motivo, únicamente pueden
impugnarse las decisiones judiciales que causen agravio. De tal manera que, el fundamento
del recurso como medio de impugnación de una resolución judicial, es la afectación que esta
causa a la víctima u ofendido o al imputado.

El derecho de recurrir corresponde al sujeto procesal o interviniente que


pueda resultar afectado por la resolución judicial. Cuando el Tribunal decide sobre un
recurso interpuesto, debe ajustarse a los agravios expresados por los recurrentes; por lo
tanto, tiene prohibido extender el examen de la decisión recurrida, a cuestiones no
planteadas, excepto cuando el acto procesal sea violatorio de derechos fundamentales del
imputado.
El recurso de apelación debe interponerse por escrito ante el mismo
juez que dictó la resolución y, expresar las violaciones procedimentales que se hayan
cometido. No hay posibilidad de apelar verbalmente en las audiencias orales. En cambio,
el recurso de revocación se hará valer contra las resoluciones pronunciadas durante
audiencia y la tramitación se efectúa verbalmente, de inmediato se pronunciará la
decisión del juez. El recurso de apelación es procedente por violaciones graves al debido
proceso, su finalidad será examinar que la sentencia se haya emitido sobre la base de un
proceso sin violaciones a derechos de las partes y determinar, si corresponde, cuando
resulte estrictamente necesario, ordenar la reposición de actos procesales en los que se
hayan violado derechos fundamentales.
PROCEDIMIENTOS CON REGLAS ESPECÍFICAS
INTRODUCCIÓN

Los denominados procedimientos especiales en materia penal están dirigidos a regular


situaciones específicas referentes a la cualidad personal de quienes están sometidos al proceso
penal y el tipo de hecho objeto del proceso comprende desde la noción estrictamente procesal
en la supresión de determinadas etapas o reglas del proceso, una disminución de los plazos o
términos, modificación de la autoridad encargada o responsable de la preparación del juicio oral
o la terminación anticipada del proceso penal acusatorio.

PP
PERSONAS INIMPUTABLES.
El Código Nacional de Procedimientos Penales contempla un
procedimiento especial para personas que en su calidad de
imputados se encuentren en un estado de inimputabilidad,
establecido en los artículos 414 al 419, que comprenden los
lineamientos que han de seguirse cuando aparezcan indicios de que
el imputado está en algún estado de inimputabilidad.
PUEBLOS Y COMUNIDADES INDÍGENAS

Se iniciará cuando se trate de delitos que afecten bienes jurídicos propios de un pueblo o
comunidad indígena o bienes personales de alguno de sus miembros, y tanto el
imputado como la víctima, o en su caso sus familiares, acepten el modo en que la
comunidad, conforme a sus propios sistemas normativos en la regulación y solución de
sus conflictos internos proponga resolver el conflicto, se declarará la extinción de la
acción penal, su fundamento se encuentra en el artículo 420 del Código Nacional de
Procedimientos Penales.
PERSONAS JURÍDICAS

El procedimiento especial para personas jurídicas se encuentra


regulado en los artículos 421 al 425 del Código Nacional de Procedimientos Penales y se
aplica cuando algún miembro o representante de una persona jurídica interviene en la
comisión de algún delito, utilizando a la persona moral de derecho privado o derecho
público.
ACCIÓN PENAL POR PARTICULAR

El ejercicio de la acción penal corresponde al ministerio público,


pero podrá ser ejercida por los particulares que tengan la calidad de víctima u
ofendido en los casos y conforme a lo dispuesto el artículo 426 del Código Nacional de
Procedimientos Penales.
ASISTENCIA JURÍDICA INTERNACIONAL

La asistencia jurídica internacional tiene como finalidad


brindar apoyo entre las autoridades competentes en
relación con asuntos de naturaleza penal. De conformidad
con los compromisos internacionales suscritos por el Estado
Mexicano en materia de asistencia jurídica, así como de los
respectivos ordenamientos internos, se deberá prestar la
mayor colaboración para la investigación y persecución de
los delitos, y en cualquiera de las actuaciones
comprendidas en el marco de procedimientos del orden
penal que sean competencia de las autoridades de la parte
requirente en el momento en que la asistencia sea
solicitada.
RESUMEN
Los procedimientos especiales en materia penal están dirigidos a regular situaciones
específicas referentes a la cualidad personal de quienes están sometidos al proceso penal
y el tipo de hecho objeto del proceso comprende desde la noción estrictamente procesal
en la supresión de determinadas etapas o reglas del proceso, una disminución de los
plazos o términos, modificación de la autoridad encargada o responsable de la
preparación del juicio oral o la terminación anticipada del proceso penal acusatorio.
Tienen como objetivo propiciar la igualdad procesal en el procedimiento penal, frente a
casos en que se involucren grupos o personas vulnerables. El defensor está obligado a en
su caso y cuando así proceda solicitar algún procedimiento especial. Deben llevarse a
cabo sin afectar el derecho a la contradicción y a la defensa. Destacan en el Código
Nacional de Procedimientos penales los siguientes procedimientos especiales:
Los derivados de la acción penal de particular.
Procedimiento para miembros de comunidades y pueblos indígenas.
Procedimiento de asistencia jurídica internacional en materia penal.
Procedimiento para casos de responsabilidad de personas jurídicas.
Según el principio de intervención mínima, el Derecho penal debe
ser la ultima ratio de la política social del Estado para la protección de
los bienes jurídicos más importantes frente a los ataques más graves
que puedan sufrir. La intervención del Derecho penal en la vida social
debe reducirse a lo mínimo posible.

Siempre que existan otros medios, distintos al Derecho penal, que


sean menos lesivos que éste y que logren la preservación de los principios,
que en teoría sustentan un Estado de Derecho, éstos serán deseables,
pues lo que se busca es el mayor bien social con el menor costo social.

El Derecho penal, como todo ordenamiento jurídico, tiene la función de


protección de bienes jurídicos; sin embargo, no cualquier bien jurídico,
sino aquellos que son considerados como fundamentales y siempre que
las otras ramas del Derecho no hayan podido solucionar el conflicto; por
lo que los conflictos menos graves o leves deben resolverse a través de otras
ramas del Derecho.
Por ello, el Derecho penal debe ser considerado como la ultima ratio
del sistema, lo que significa que, cuando el ataque no sea muy grave o el
bien jurídico no sea tan importante o cuando el conflicto pueda ser solucionado
con soluciones menos radicales que las sanciones penales propiamente
dichas, deben ser aquéllas las aplicables.
EJEMPLO

 Por ejemplo, considerando el patrimonio como bien jurídico digno de protección penal, no
todos los ataques al mismo, sino los más peligrosos harán necesaria la intervención del
derecho penal del Estado. Así el impago de una deuda no deberá constituir delito por muy
importante que sea la lesión, debiendo castigarse en cambio el apoderamiento de los bienes
del patrimonio realizado de forma violenta (robo).
En segundo lugar, la intervención mínima en el derecho penal responde al convencimiento del
legislador de que la pena es un mal irreversible y una solución imperfecta que debe utilizarse
solamente cuando no haya más remedio, es decir, tras el fracaso de cualquier otro modo de
protección. Por tanto el recurso al derecho penal ha de ser la "última ratio" o lo que es lo mismo
el último recurso a utilizar a falta de otros medios lesivos. Considera el legislador que cuando el
derecho penal intervenga ha de ser para la protección de aquellos "intereses mayoritarios y
necesarios para el funcionamiento del Estado derecho".
CAUSAS DE INIMPUTABILIDAD

Un sujeto puede ser inimputable por las llamadas causas


de inimputabilidad, que son aquellas situaciones en que, aunque
la conducta es antijurídica, hacen que no sea posible declarar
responsable del acto al sujeto.
PRINCIPIO DE PROPORCIONALIDAD

Este principio ha sido denominado también como prohibición de exceso, razonabilidad


o racionalidad.

Dicho principio, al regular el establecimiento y aplicación de toda clase de medidas


restrictivas de los derechos y las libertades, persigue la “intervención mínima” del Estado. En el
ámbito penal rige tanto a las diversas categorías de la construcción dogmática del delito como a
las personas; es decir, se aplica en el momento en el que se crea la norma por los legisladores y
cuando es aplicada por los jueces y opera también en la fase de ejecución de las penas.
.
Este principio tiene dos ámbitos de aplicación en materia penal:

I.- Funciona como límite al legislador para el diseño de la ley penal, no solo acerca que qué es lo
que se debe sancionar penalmente, sino también respecto a la consecuencia jurídica del delito.

II.- Funciona como sustituto de la culpabilidad al momento de individualizar la medida de


seguridad, en aquellos casos en que el sujeto activo no tenga capacidad de culpabilidad.
En casos como este, el principio de proporcionalidad funge como límite máximo de la
consecuencia jurídica impuesta.

La reforma constitucional de 2008 elevó a rango constitucional la proporcionalidad de las penas


mediante el artículo 22.

El legislador solo puede contemplar penas y consecuencias jurídicas racionales, que posibiliten la
reinserción social del condenado, salvaguardando la dignidad de la persona humana, pero
también los derechos fundamentales de la persona jurídica.