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Paternidad responsable

Moralidad de las relaciones


conyugales
1. La procreación, exigencia del amor conyugal
2. Carácter unitivo y procreador del acto conyugal
3. La procreación no es el único “fin” del amor esponsalicio
4. Significado de la “paternidad responsable”
5. Recurso a los períodos infecundos
Moralidad de las relaciones
conyugales
6. Continencia periódica y anticoncepcionismo
7. La moralidad de los medios
8. Recurso a los métodos naturales
9. Valoración del principio de totalidad
10. Necesidad de la castidad conyugal
Moralidad de las relaciones
conyugales
• Las relaciones sexuales en el matrimonio no es posible
interpretarlas desde puro biologismo, sino desde la
antropología;
• Las relaciones conyugales se fundamentan en la naturaleza
misma del amor esponsalicio.
1. La procreación, exigencia del amor conyugal

El amor esponsalicio se distingue de los demás


amores en que incluye, al menos potencialmente, la
maternidad y la paternidad, pues el matrimonio es el
ámbito normal en el que puede decirse con espontánea
naturalidad “padre”, madre”, a la vez que éstos
pronuncian la palabra “hijo”.
1. La procreación, exigencia del amor conyugal

El amor conyugal —es decir, el que constituye el


matrimonio y el que eleva el “contrato esponsalicio” a
sacramento— tiene un contenido específico, posee una
estructura natural y está dotado de una finalidad propia:
la procreación.
De hecho, cuando los esposos se quieren de verdad “buscan
el hijo”.
1. La procreación, exigencia del amor conyugal

“El matrimonio y el amor conyugal están ordenados por


su propia naturaleza a la procreación y educación de los
hijos... El mismo Dios que dijo: No es bueno que el
hombre esté solo (Gen 2,18)... queriendo comunicarle
una participación especial en su propia obra creadora,
bendijo al hombre y a la mujer diciendo: Creced y
multiplicaos (Gen 1, 28)…
1. La procreación, exigencia del amor conyugal

Por tanto el auténtico ejercicio del amor conyugal y toda


la estructura de la vida familiar, que nace de aquél, sin
dejar de lado los demás fines del matrimonio, tienden a
capacitar a los esposos para cooperar valerosamente con
el amor del Creador y Salvador, quien por medio de ellos
aumenta y enriquece su propia familia” (GS,50)
(Catecismo de la Iglesia Católica, 1652-1654)
1. La procreación, exigencia del amor conyugal

“El acto conyugal, por su íntima estructura, mientras une


profundamente a los esposos, los hace aptos para la
generación de nuevas vidas, según las leyes inscritas en el
ser mismo del hombre y de la mujer. Salvaguardando
ambos aspectos esenciales, unitivo y procreador, el acto
conyugal conserva íntegro el sentido de amor mutuo y
verdadero y su ordenación a la altísima vocación del hombre
a la paternidad” (S. Pablo VI, HV, 12)
2. Carácter unitivo y procreador del acto conyugal

“Este carácter razonable hace referencia no sólo a la verdad


en la dimensión ontológica, o sea, a lo que corresponde a la
estructura real del acto conyugal. Se refiere también a la
misma verdad en su dimensión subjetiva y psicológica, es
decir, a la recta comprensión de la íntima estructura del
acto conyugal, o sea, a la adecuada relectura de los
significados que corresponden a tal estructura y de su
inseparable conexión, en orden a una conducta moralmente
recta…
2. Carácter unitivo y procreador del acto conyugal

En esto consiste precisamente la norma moral y la


correspondiente regulación de los actos humanos en la
esfera de la sexualidad. En este sentido, decimos, que la
norma moral se identifica con la relectura, en la verdad, del
lenguaje del cuerpo” (S. Juan Pablo II, 1984)
2. Carácter unitivo y procreador del acto conyugal

“Por la unión de los esposos se realiza el doble fin del


matrimonio: el bien de los esposos y la transmisión de la
vida. No se pueden separar estas dos significaciones o
valores del matrimonio sin alterar la vida espiritual de
los cónyuges ni comprometer los bienes del matrimonio
y el porvenir de la familia” (Catecismo, 2363)
2. Carácter unitivo y procreador del acto conyugal

Con demasiada frecuencia, la doctrina de la Iglesia se


percibe como una seria de prohibiciones y posiciones
retrógradas, mientras que la realidad, como sabemos, es que
es creativa y dadora de vida, y se dirige a la realización más
plena posible del gran potencial de bien y a la felicidad que
Dios ha puesto en cada uno de nosotros.
(Benedicto XVI, 5 febrero 2010)
2. Carácter unitivo y procreador del acto conyugal

El matrimonio, además, es una amistad que incluye las notas


propias de la pasión, pero orientada siempre a una unión cada
vez más firme e intensa. Porque «no ha sido instituido
solamente para la procreación» sino para que el amor
mutuo «se manifieste, progrese y madure según un orden
recto». Esta amistad peculiar entre un hombre y una mujer
adquiere un carácter totalizante que sólo se da en la unión
conyugal. Precisamente por ser totalizante, esta unión también
es exclusiva, fiel y abierta a la generación.
(Papa Francisco, AL 125)
2. Carácter unitivo y procreador del acto conyugal

Tareas:
— urgir a los creyentes la obligación de asumir la enseñanza del
Magisterio, pues esta doctrina vincula la conciencia;
— ayudar a los cristianos y a los no creyentes a que reflexionen
acerca de la racionalidad de esta doctrina, pues responde a
la naturaleza misma de la unión conyugal: es la verdadera
lectura del acto conyugal;
— destacar el valor de la vida y hacer comprender a todos los
hombres que el auténtico amor de los esposos supone el gozoso
deber de procrear.
3. La procreación no es el único “fin” del amor
esponsalicio
“El matrimonio no es solamente para la procreación, sino
que la naturaleza del vínculo indisoluble entre las personas
y el bien de la prole requieren que el amor mutuo de los
esposos mismos se manifieste ordenadamente, progrese y
vaya madurando”
“Por eso, si la descendencia, tan deseada a veces, faltare,
sigue en pie el matrimonio, como intimidad y
participación de la vida toda, y conserva su valor
fundamental y su indisolubilidad” (GS,50).
4. Significado de la “paternidad responsable”

La Constitución Gaudium et spes afirma que los esposos


deben actuar “con responsabilidad humana y cristiana” y en
el cumplimiento de su “misión procreadora”, el Concilio
apela “al sentido humano y cristiano de la responsabilidad”
(GS, 50).
4. Significado de la “paternidad responsable”

“El amor conyugal exige a los esposos una conciencia de


su misión de paternidad responsable, sobre la que hoy
tanto se insiste con razón y que hay que comprender
exactamente” (S. Pablo VI, Humanae vitae, 10)
4. Significado de la “paternidad responsable”

San Juan Pablo II: “Desgraciadamente, a menudo se


entiende mal el pensamiento católico, como si la
Iglesia sostuviese una ideología de la fecundidad a
ultranza, estimulando a los cónyuges a procrear sin
discernimiento alguno y sin proyecto. Pero basta una
atenta lectura de los pronunciamientos del Magisterio
para constatar que no es así…
4. Significado de la “paternidad responsable”

En realidad, en la generación de la vida los esposos


realizarán una de las dimensiones más altas de su
vocación: son colaboradores con Dios. Precisamente
por eso están obligados a un comportamiento
extremadamente responsable…
4. Significado de la “paternidad responsable”

A la hora de decidir si quieren generar o no deben


dejarse guiar no por el egoísmo, sino por una
generosidad prudente y consciente que valore las
posibilidades y las circunstancias, y sobre todo que sepa
poner en el centro el bien mismo del nasciturus. Por lo
tanto, cuando existen motivos para no procrear ésta es
un opción no sólo lícita, sino que podría ser obligatoria.
4. Significado de la “paternidad responsable”

Queda también el deber, sin embargo de realizar con


criterios y métodos que respeten la verdad total
del encuentro conyugal en su dimensión unitiva y
procreadora, como ha sido sabiamente regulada por la
misma naturaleza de sus ritmos biológicos. Estos
pueden ser ayudados y valorizados, pero no 'violentados'
con intervenciones artificiales” (San Juan Pablo II)
4. Significado de la “paternidad responsable”

a) Conocimiento de los procesos biológicos


La “paternidad responsable” supone una lectura real y
científica de la naturaleza de la sexualidad humana y de
los procesos menstruales de la mujer, dado que “la
inteligencia descubre, en el poder de dar la vida, leyes
biológicas que forman parte de la persona humana”.
4. Significado de la “paternidad responsable”

b) Respeto a las leyes de la naturaleza


La “paternidad responsable” supone que se respeten las
leyes generativas impresas por Dios en el hombre. No
es una irresponsabilidad el uso racional de las leyes
sexuales ínsitas en la naturaleza de la mujer.
4. Significado de la “paternidad responsable”

c) Dominio de la pasión sexual


La “paternidad responsable” no es vía libre para el
desahogo pasional, sino que exige del hombre y de la
mujer un dominio del instinto sexual.
4. Significado de la “paternidad responsable”

d) Los esposos deben hacer un juicio responsable


Exige que los esposos hagan una “deliberación
ponderada” en relación con tres opciones concretas:
•tener una familia numerosa,
•retrasar un nuevo nacimiento durante algún tiempo, o
•evitar un nuevo embarazo por tiempo indefinido.
4. Significado de la “paternidad responsable”

— “Las condiciones físicas”.


— “La situación económica”.
— “El estado psicológico”.
— “Las condiciones sociales”.
— “El bien de los hijos habidos o por nacer”.
— “Las circunstancias del momento y del estado de vida,
tanto materiales como espirituales”.
4. Significado de la “paternidad responsable”

e) Cualidades del juicio moral


— el juicio práctico compete hacerlo a los propios
esposos de mutuo acuerdo, para lo cual pueden y en
ocasiones deben consultar.
4. Significado de la “paternidad responsable”

e) Cualidades del juicio moral


— la objetividad del juicio supone que:
* se reconozca “el orden moral objetivo establecido por
Dios, cuyo intérprete es la recta conciencia” (HV, 10);
* los esposos “deben guiarse por la conciencia, la cual
ha de ajustarse a la ley divina” (GS,50);
4. Significado de la “paternidad responsable”

e) Cualidades del juicio moral


— la objetividad del juicio supone que:
* no basta la buena intención de los esposos
* a la objetividad del juicio se opone, como es natural, el
propio querer espontáneo. Por ello, los esposos no
pueden actuar “a su antojo” (GS, 50) y “no pueden
proceder arbitrariamente” (HV, 10).
4. Significado de la “paternidad responsable”

e) Cualidades del juicio moral


— en la formación del juicio, los esposos deben tener en
cuenta la doctrina que enseña el magisterio de la Iglesia
(GS,50);
— finalmente, dicho juicio debe ser “generoso”, lo cual
demanda que se haga con responsabilidad cristiana que
brota de la fe y no derive de la prudencia de la carne que
conduce al conformismo fácil, que sólo busca la comodidad
o el placer.
5. Recurso a los periodos infecundos

Es evidente que los esposos pueden hacer vida conyugal en


los días infecundos de la mujer.
Pero el tema moral:
¿Es lícito moralmente hacer vida marital sólo y de modo
exclusivo en los días agenésicos o no fecundos?
5. Recurso a los periodos infecundos

Pío XII juzgó que era lícito si existían “motivos morales


suficientes y seguros”; o si se daban situaciones de “fuerza
mayor”; o bien “por motivos graves y serios o por razones
personales o derivadas de circunstancias externas”; también
si coincidían “motivos serios y proporcionados” o si, en caso
contrario, se seguían “inconvenientes notables”.
5. Recurso a los periodos infecundos

Pablo VI: “Si para espaciar los nacimientos existen serios


motivos (iustae adsint causae), derivados de las
condiciones físicas o psicológicas de los cónyuges o de
circunstancias exteriores, la Iglesia enseña que entonces es
lícito tener en cuenta los ritmos naturales inmanentes a las
funciones generadores para usar del matrimonio sólo en los
períodos infecundos y así regular la natalidad sin ofender
los principios morales que acabamos de recordar” (HV,16).
5. Recurso a los periodos infecundos

Juan Pablo II: “El recurso a los “períodos infecundos” en la


convivencia conyugal puede ser fuente de abusos si los
cónyuges tratan así de eludir sin razones justificadas la
procreación, rebajándola a un nivel inferior al que es
moralmente justo, de los nacimientos en su familia. Es
preciso que se establezca este nivel justo teniendo en cuenta
no sólo el bien de la propia familia y estado de salud y
posibilidades de los mismos cónyuges, sino también el bien de
la sociedad a que pertenecen, de la Iglesia y hasta de la
humanidad entera”.
6. Continencia periódica y anticoncepcionismo
Anticoncepcionismo Continencia periódica
Métodos no lícitos, que se consideran Recurrir a los días agenésicos.
“eficaces”.
Decisión clara de los esposos para lo cual Se respetan las leyes de la naturaleza, que
recurren a unos medios inmorales que lo en tal situación no es fértil, aunque esto se
evitan. haga con conocimiento y deliberación de
los esposos.
Manipula la naturaleza. Utiliza la naturaleza.
No respeta las leyes naturales Respeta las leyes de la condición de la
mujer.
Se guía por el instinto. Está de acuerdo con la ciencia y la razón.
Existe, pues, una diferencia “antropológica” y “moral” entre esas dos opciones para vivir
la sexualidad conyugal y la determinación de que no se siga la procreación.
7. La moralidad de los medios

2370 La continencia periódica, los métodos de regulación


de nacimientos fundados en la autoobservación y el recurso
a los períodos infecundos (HV 16) son conformes a los
criterios objetivos de la moralidad. Estos métodos respetan el
cuerpo de los esposos, fomentan el afecto entre ellos y
favorecen la educación de una libertad auténtica. Por el
contrario, es intrínsecamente mala “toda acción que, o en
previsión del acto conyugal, o en su realización, o en el
desarrollo de sus consecuencias naturales, se proponga como
fin o como medio, hacer imposible la procreación” (HV 14)
8. El recurso a los métodos naturales

“Ante el problema de una honesta regulación de la


natalidad, la comunidad eclesial, en tiempo presente,
debe preocuparse por suscitar convicciones y ofrecer
ayudas concretas a quienes desean vivir la patemidad y
la matemidad de modo verdaderamente responsable”.
(San Juan Pablo II, FC 35)
8. El recurso a los métodos naturales

“Esto significa un compromiso más amplio, decisivo y


sistemático en hacer conocer, estimar y aplicar los
métodos naturales de regulación de la fertilidad”.
(San Juan Pablo II, FC 35)
8. El recurso a los métodos naturales

“Esto significa un compromiso más amplio, decisivo y


sistemático en hacer conocer, estimar y aplicar los
métodos naturales de regulación de la fertilidad”.
(San Juan Pablo II, FC 35)
8. El recurso a los métodos naturales

“En realidad, los llamados “métodos naturales” son medios


de diagnóstico para determinar los períodos fértiles de la
mujer, que ofrecen la posibilidad de abstenerse de las
relaciones sexuales cuando por motivos justificados de
responsabilidad se quiere evitar la concepción. En este caso
los cónyuges modifican su comportamiento sexual mediante
la abstinencia, y la dinámica del don de sí mismo y de la
acogida del otro, propias del acto conyugal, no sufre
ninguna falsificación”. (S. Juan Pablo II)
9. Valoración del principio de totalidad

“El hombre es una unidad y un todo creado... cuya ley,


establecida por el objeto final del todo, subordina a ese
objetivo la actividad de las partes, según el orden
verdadero de su valor y de sus funciones” (Pío XII)
9. Valoración del principio de totalidad

Este principio tiene plena aplicación a la totalidad del


organismo humano, pero no cabe aplicarlo a la actividad
común del hombre, dado que un acto en sí malo no se
justifica por otros buenos, pues “no es lícito, ni aun por
razones gravísimas, hacer el mal para conseguir el bien”
9. Valoración del principio de totalidad

“Es por tanto un error pensar que un acto conyugal


hecho voluntariamente infecundo, y por esto
intrínsecamente deshonesto, pueda ser cohonestado por
el conjunto de una vida conyugal fecunda”.
(S. Pablo VI, HV,14)
10. Necesidad de la castidad conyugal

CCE 2337 La castidad significa la integración lograda de la


sexualidad en la persona, y por ello en la unidad interior del
hombre en su ser corporal y espiritual. La sexualidad, en la
que se expresa la pertenencia del hombre al mundo corporal
y biológico, se hace personal y verdaderamente humana
cuando está integrada en la relación de persona a persona,
en el don mutuo total y temporalmente ilimitado del
hombre y de la mujer.
10. Necesidad de la castidad conyugal

2339 La castidad implica un aprendizaje del dominio de sí,


que es una pedagogía de la libertad humana.
2340 El que quiere permanecer fiel a las promesas de su
Bautismo y resistir las tentaciones debe poner los medios
para ello.
2341 La virtud de la castidad forma parte de la virtud
cardinal de la templanza.
10. Necesidad de la castidad conyugal

2342 El dominio de sí es una obra que dura toda la vida.


2343 La castidad tiene unas leyes de crecimiento; éste pasa
por grados marcados por la imperfección y, muy a menudo,
por el pecado.
2344 La castidad representa una tarea eminentemente
personal; implica también un esfuerzo cultural.
10. Necesidad de la castidad conyugal

2345 La castidad es una virtud moral. Es también un


don de Dios, una gracia, un fruto del trabajo espiritual
(cf Ga 5, 22). El Espíritu Santo concede, al que ha sido
regenerado por el agua del bautismo, imitar la pureza de
Cristo (cf 1 Jn 3, 3).
10. Necesidad de la castidad conyugal

2349 La castidad “debe calificar a las personas según los


diferentes estados de vida: a unas, en la virginidad o en el
celibato consagrado, manera eminente de dedicarse más
fácilmente a Dios solo con corazón indiviso; a otras, de la
manera que determina para ellas la ley moral, según sean
casadas o célibes” (Congregación para la Doctrina de la Fe,
Decl. Persona humana, 11). Las personas casadas son
llamadas a vivir la castidad conyugal; las otras practican la
castidad en la continencia.
10. Necesidad de la castidad conyugal

2345 La castidad es una virtud moral. Es también un


don de Dios, una gracia, un fruto del trabajo espiritual
(cf Ga 5, 22). El Espíritu Santo concede, al que ha sido
regenerado por el agua del bautismo, imitar la pureza de
Cristo (cf 1 Jn 3, 3).
10. Necesidad de la castidad conyugal

“Los esposos no pueden mirar la ley como un mero ideal


que se puede alcanzar en el futuro, sino que deben
considerarla como un mandato de Cristo Jesús a
superar con valentía las dificultades”.
(S. Juan Pablo II)
10. Necesidad de la castidad conyugal

“E] camino de los esposos será más fácil si, con estima
de la doctrina de la Iglesia y con confianza en la
gracia de Cristo, ayudados y acompañados por los
pastores de almas y por la comunidad eclesial entera,
saben descubrir y experimentar el valor de liberación y
promoción del amor auténtico, que el Evangelio ofrece y
el mandamiento del Señor propone” (FC,34).