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Asignatura:

GERENCIA ESTRATEGICA II

Catedrática:
Lilian Iveth Fernández Rodríguez

Alumna:
Sinthia Onelbi Ramos Palma
201510020169

UTH Campus La Ceiba

Sábado 16 Marzo del año 2019


La Ceiba, Atlántica
INTRODUCCION
El Arte de la Guerra es el primer texto clásico de la ciencia de la
estrategia de los conflictos. En la filosofía Sun Tzu la eficiencia
máxima del conocimiento y de la estrategia es hacer que el conflicto
sea totalmente innecesario.

Dentro del libro SunTzu explica que la mejor técnica militar es la que
frustra los complots de los enemigos; a continuación, lo mejor es
deshacer sus alianzas; después, atacar sus fuerzas armadas; y la peor es
sitiar sus ciudades. Esta estrategia ideal, mediante la que es posible
ganar sin luchar, y que consigue el máximo haciendo lo mínimo,
pertenece al Taoísmo, que es la antigua tradición del conocimiento que
alimentó las artes de la curación, como las artes marciales chinas.
• Habla acerca de que siempre debemos analizar los
factores que pueden influir en una guerra. La
doctrina, el tiempo, el terreno, el mando y la
disciplina son cosas que pueden jugar a tu favor o en
contra, por eso antes de afrontar cualquier problema,
hay que analizar cuidadosamente la situación, pues
aunque estemos en desventaja, siendo hábiles
podemos cambiar las cosas a nuestro favor
Trata de ser un
completo desconocido
del enemigo, que no
conozca tus
debilidades, si tienes un
ejército de menor hazle
pensar que tienes uno
mayo y al contrario, tu
trata siempre de
conocer las flaquezas
del enemigo. Siempre
los pequeños detalles
hacen la diferencia, en
la guerra
Un terreno que puede ser atravesado con
igual facilidad por cualquiera de las dos
partes contendientes se llama accesible. En
este terreno , el primero que ocupe una
posición al sol, adecuada para el acarreo de
sus provisiones puede batirse con ventaja
 Un terreno del que es fácil salir, pero al que es
difícil volver, es insidioso. Su naturaleza es tal ,
que si se hace una salida cuando el enemigo no
está aún preparado, se puede conseguir la
victoria. Si el enemigo está preparado y se realiza
una salida para atacar, pero no se consigue vencer
seria difícil volver. Es casi imposible sacar ventaja
de este terreno
Hasta el guerrero más habilidoso puede perder
cuando es cauto de la arrogancia, en cambio uno
más débil, puede volverse un monstruo, cuando
tiene el ímpetu, el deseo de triunfar. Por eso no solo
hay que fiarse de nuestras habilidades, siempre
debemos tener en la mente la victoria, no así pensar
que somos superiores. Atraer al enemigo a una
emboscada, haciéndolo pensar que puede ganar, es
como mostrarle el dulce para que se apresure a
alcanzarlo sin tomar en cuenta lo que puede pasar.
Batallas
Cuando estés en medio de la batalla, incluso aunque estés ganando,
continuar mucho tiempo en ella desanimará a tus tropas y embotará tu
espada; si estás asediando una ciudadela, agotarás tus fuerzas. Si
mantienes a tu ejército durante mucho tiempo en campaña, sus
suministros serán insuficientes.

Cuando tus tropas están desanimadas, tu espada embotada, agotadas


tus fuerzas y tus suministros son escasos, los demás se aprovecharán
de tu debilidad para sublevarse. Entonces, aunque tengas consejeros
sabios, al final no podrás hacer que las cosas salgan bien.
Dureza
Si tus fuerzas son iguales en número, lucha si te es
posible. Si tus fuerzas son inferiores, mantente apartado si
puedes hacerlo. Si eres inferior en número huye si puedes.

Por consiguiente, se dice que si conoces a los demás y te


conoces a ti mismo, ni en cien batallas correrás peligro; si
no conoces a los demás, pero te conoces a ti mismo,
perderás una batalla y ganarás otra cosa; si no conoces a
los demás ni conoces a ti mismo, correrás peligro en cada
batalla.
El orden de la batalla

La invencibilidad es una cuestión de defensa, la vulnerabilidad, una


cuestión de ataque.

La defensa es para tiempos de escasez, el ataque para tiempos de


abundancia.

Prever la victoria cuando cualquiera la puede conocer no constituye


verdadera destreza. Todo el mundo elogia la victoria ganada en batalla, pero
esa victoria no es realmente tan buena.

Las reglas militares son cinco: medición, valoración, cálculo, comparación


y victoria.
La fuerza
Gobernar sobre muchas personas como si fueran pocas es una
cuestión de dividirlas en grupos. Batallar contra un gran
número de tropas como si fueran pocas es una cuestión de
despliegue y de señales.
Hacer que los ejércitos sean capaces de combatir contra los
adversarios sin se derrotado es una cuestión de emplear
métodos. El desorden llega del orden, la cobardía surge del
valor, la debilidad brota de la fuerza.
La lucha armada

La regla ordinaria para el uso de la fuerza militar es que el mando


del ejército reciba órdenes de las autoridades civiles y después y
concentra a las tropas, acuartelándolas juntas. Nada es más difícil
que la lucha armada.
La dificultad de la lucha armada es hacer cercanas las distancias
largas y convertir los problemas en ventajas.
La lucha armada puede ser provechosa y puede ser peligrosa.
Si ignoras los planes de tus rivales, no puedes hacer alianzas
precisas.
Una gran operación militar significa un gran esfuerzo
para la nación, y la guerra puede durar muchos años
para obtener una victoria de un día. Así pues, dejar de
conocer la situación de los adversarios por resistencia
a aprobar gastos para asuntos de espionaje es
extremadamente inhumano, y no es típico de un buen
jefe militar, de un consejero de gobierno, ni de un
gobernante victorioso. Por lo tanto, lo que posibilita a
un gobierno inteligente y a un mando militar sabio
vencer a los demás y lograr triunfos extraordinarios es
la información previa.
La rapidez es la esencia de la guerra: aprovéchese de la
indisposición del enemigo, ábrase paso por rutas
inesperadas y ataque sitios desprotegidos.
Cuando los soldados están en grandes apuros pierden la
sensación de temor. Si no hay lugar para el refugio, se
mantendrán firmes. Si están en un país hostil,
presentarán un frente resuelto. Si no hay ayuda para él,
lucharán duro.
El principio con el que se maneja un ejército es disponer
un estándar de valor que todos tienen que alcanzar.
No te muevas a no ser que veas una ventaja; no uses
tus tropas a no ser que haya algo que ganar; no luches
a no ser que la posición sea crítica.
Ningún dirigente debe poner tropas en el campo
simplemente para desatar su propia ira; ningún
general debe luchar una batalla por mera revancha.
Si es para aventajar, haz un movimiento adelante; si
no, permanece donde estás.
No hay nadie en todo el ejército con quien se deba
mantener relaciones más íntimas que con los espías.
Ninguno debe ser recompensado más libremente. En
ningún otro asunto debe preservarse mayor secretismo.
Los espías del enemigo que han venido a espiarnos a
nosotros tienen que ser buscados, tentados con sobornos,
llevados aparte y alojados cómodamente. Así se
volverán espías conversos y disponibles para nuestro
servicio.
Enseña en general que las
estrategias deben ser planificadas
con anterioridad y con mucho
respeto de las personas, ya que está
basado en la filosofía del Tao. Es
interesante en ciertos párrafos que
indican que las guerras se gana
antes de comenzarlas, habla de la
duración de las mismas y que su
prolongación causa la pobreza de
las naciones.