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La obesidad infantil es uno de los problemas de salud pública más graves del siglo

XXI que provoca afección de los niños caracterizada por un importante sobrepeso
para su edad y altura.
Es posible que el único síntoma que se manifieste sea el peso corporal por encima
de lo normal.
Una de las mejores maneras de conseguir un peso saludable en un niño es mejorar
los hábitos de ejercicio y la dieta de toda la familia.
 Ofrecer comida rápida a sus hijos. Estos hábitos alimenticios se convierten en
una mala costumbre. Las comidas resultan muy atractivas por su aspecto, pero no
llevan los nutrientes ni las vitaminas necesarias para que los niños crezcan
fuertes y sanos.
 lo más importante es saciar el hambre de sus hijos, sin preocuparse si están o no
comprometiendo el futuro de su salud, también pecan con la preocupación
exagerada por la cantidad de comida que consumen los niños. Les ofrecen unos
menús sin considerar los controles cuanto a las grasas, azúcares, y otros
componentes que solo engordan.
 Aparte del consumo de alimentos con alto contenido en grasas y azúcares, el
sedentarismo de muchos niños les hacen más obesos. El practicar una actividad
física es esencial a su crecimiento y a su salud.
 Mayor facilidad para padecer hipertensión e hipercolesterolemia (deben
controlarse siempre en niños con sobrepeso).
 Baja adaptación al ejercicio.
 Problemas para integrarse socialmente al sentirse aislado.
 Dificultad para dormir bien, que se deriva de los ronquidos y despertares
frecuentes. Esto a su vez da lugar a la presencia de somnolencia diurna, que puede
reducir el rendimiento escolar.
 Cuadros a nivel neurológico que llegan a simular tumores cerebrales por aumento
de la presión intracraneal.
 Se puede producir una infiltración grasa del hígado.
 Problemas óseos por arqueamiento de las piernas y mayor riesgo de rotura de la
cabeza del fémur.
 El riesgo de mortalidad cardiovascular se multiplica por dos.
 Problemas psicológicos como aislamiento, depresión y ansiedad derivados del
aislamiento y las burlas de sus compañeros, o la dificultad para rendir en los
deportes y juegos.
 El mejor tratamiento de la obesidad infantil es la prevención y ello supone actuar
en los primeros años de vida, instaurando hábitos saludables de vida: una
alimentación equilibrada y promoción de la actividad física. Es importante que los
padres tengan la información necesaria sobre el valor nutricional de los alimentos
y su valor energético, cómo construir una dieta equilibrada que incluya todo tipo
de alimentos, cuáles son las técnicas de cocción más sanas a la hora de preparar
los diferentes alimentos.
 Es muy importante tener en cuenta que la pérdida de peso debe ser lenta y
progresiva.