REPRODUCCCIÓN ASEXUAL

No siempre el sexo resulta necesario para la generación de nuevos individuos. En procariotes no hay reproducción sexual. Muchos eucariotes unicelulares se reproducen simplemente por mitosis. Este tipo de reproducción, denominada asexual es entonces simple y directa, dando lugar a individuos genéticamente idénticos a sus progenitores (clones). Es también frecuente en organismos multicelulares, tanto animales como vegetales

REPRODUCCIÓN SEXUAL
El ciclo reproductivo sexual involucra una alternancia de generaciones haploides de células (con una dotación simple de cromosomas) con generaciones diploides de células, que contienen un doble juego de cada uno de los cromosomas (los cromosomas homólogos provistos por cada uno de los progenitores). La mezcla de genomas se realiza mediante la fusión de dos células haploides (las gametas, que contienen un solo juego de cromosomas) para formar una célula diploide.

REPRODUCCIÓN SEXUAL
Las células haploides especializadas en la fusión sexual se denominan gametas. La gameta femenina es usualmente grande e inmóvil en tanto que la gameta masculina es habitualmente pequeña y móvil. En general hay dos líneas celulares: una es la línea germinal, de la cual provendrá la próxima generación de gametas, y la otra está representada por las células somáticas, que formarán el resto del cuerpo y que no están capacitadas para generar descendencia. ¿Cuáles son los beneficios que aporta? Parece ser que el reordenamiento genético ayuda a una especie a sobrevivir ante variaciones ambientales impredecibles. Si los padres producen muchos descendientes con una amplia variación de combinaciones genéticas, hay una mejor chance de que al menos uno de los descendientes disponga de la dotación genética necesaria para la supervivencia en condiciones en que la mayoría no pueda hacerlo.

MEIOSIS
La meiosis fue descrita por primera vez en huevos del erizo de mar en 1876 por el biólogo alemán Oscar Wertwig

A nivel de cromosomas fue notificada en 1883 por el zoólogo belga Edouard van Beneden al estudiar huevos de los gusanos parásitos del género Ascaris, quien observó que en la primera división celular cada par de cromosomas se separaba para formar dos células, cada una de las cuales con la mitad del número usual de cromosomas. Posteriormente, ambas células se dividían de nuevo según el proceso asexual ordinario. Van Beneden denominó a este proceso meiosis (del griego: disminución )

La meiosis implica dos divisiones nucleares

División I de la Meiosis

División II de la Meiosis

Reconocimiento de los cromosomas homólogos
Un núcleo diploide contiene dos versiones muy similares de cada cromosoma (paterno y materno): los cromosomas homólogos (a la derecha, cariograma humano con los homólogos agrupados). Cuando cada cromosoma es duplicado por replicación del ADN (fase S) las copias de cada doble hélice se denominan cromátidas hermanas. En la mitosis, cada una de las cromátidas hermanas se separa en la anafase y se convierte en un cromosoma individual. La meiosis requiere que cada par de homólogos se reconozcan y se apareen físicamente antes de que se ubiquen en el huso mitótico. El reconocimiento de ambos homólogos y su íntimo contacto hasta la metafase en que se separan es esencial para asegurar la distribución equitativa de los cromosomas homólogos. De no ser así los cromosomas se distribuirían al azar y una célula hija podría recibir un par de homólogos y carecer en absoluto de una copia de otros cromosomas, distribución que sería letal para ellas

Cada cromosoma duplicado (con sus dos cromátidas hijas) busca a su homólogo y se une a él, formando lo que se denomina un bivalente o tétrada, compuesto de cuatro cromátidas

El apareamiento permite que ocurra la recombinación genética, donde un fragmento de un cromosoma homólogo paterno es intercambiado con un fragmento equivalente del homólogo materno. La región donde se ha producido el intercambio se denomina quiasma

En la anafase de la primera división meiótica, los homólogos (cada uno con sus dos cromátidas) se separan, y cada célula hija hereda uno de los dos homólogos (el paterno o el materno) pero con cambios respecto a los cromosomas originales, como consecuencia de la recombinación genética

División I de la Meiosis
La nueva progenie producida la división I de la meiosis contiene por lo tanto una cantidad haploide de cromosomas, difiriendo de las células diploides comunes en dos aspectos: 1) cada cromosoma contiene dos copias de ADN, que provienen de sólo uno de los dos cromosomas homólogos (a lo que se agrega la posibilidad del recambio genético) y 2) las dos copias han sido heredadas como cromátidas hermanas estrechamente asociadas, como si fueran un único cromosoma

Tras una interfase muy corta (intercinesis) tiene lugar la formación de las gametas, que ocurre a través de una segunda división, la división II de la meiosis, sin que se produzca una nueva replicación del ADN. Las cromátidas hijas se separan, como en una mitosis normal, para producir células con un contenido haploide de ADN. La meiosis consiste así en dos divisiones celulares con un simple paso de replicación del ADN, como resultado de lo cual se generan cuatro células haploides por cada célula diploide que entra en meiosis.
No hay duplicación del ADN

Redistribución génica
A menos que se trate de gemelos, que se desarrollan a partir de una misma cigota, ninguno de los hijos de una pareja de progenitores es igual a otro. Esto se debe a que, antes de que se produzca la fusión de las gametas, se han producido dos clases de recomposición genética durante la meiosis: el reordenamiento del genoma y el entrecruzamiento entre homólogos.

Lisa, Maggie & Bart Simpson

Reordenamiento del genoma
Es consecuencia de la distribución al azar de los cromosomas homólogos maternos y paternos entre las células hijas durante la anafase de la división I de la meiosis, como resultado de la cual cada célula obtiene una mezcla diferente de cromosomas maternos y paternos. Simplemente por este proceso de separación al azar de los homólogos uno puede obtener 2n distribuciones distintas, siendo n el número haploide de cromosomas: así, para la especie humana cada individuo podrá producir 223 = 8,4 x 106 gametas diferentes

Entrecruzamiento entre Homólogos ( Crossing Over )
Ocurre durante la larga profase de división I de la meiosis, en la que se intercambian partes equivalentes de los cromosomas homólogos. En promedio, ocurren dos a tres entrecruzamientos en cada par de cromosomas. El proceso de entrecruzamiento implica la ruptura del ADN de una cromátida paterna y lo propio en la zona equivalente de una cromátida materna, con el consiguiente intercambio de fragmentos de una cromátida a otra

El entrecruzamiento puede involucrar a uno o a los dos pares de cromátidas. En el esquema las cromátidas no hermanas 1 y 4 por una parte y las 2 y 3 por otra se entrecruzan. Las gametas generadas son todas distintas (abC, AbC, aBc y ABc) y diferentes de las paternas (ABC y abc)

Entrecruzamiento entre Homólogos ( Crossing Over )

Mantiene a los cromosomas homólogos en contacto lineal y consiste en un núcleo proteico (el elemento central) en forma de escalera de mano, a cuyos costados se alinean los dos homólogos. Las cromátidas hermanas están mantenidas muy juntas a uno de los dos lados del eje proteico y su ADN se encuentra parcialmente extendido formando una serie de bucles. Los nódulos de recombinación funcionan como máquinas de recombinación enzimática que acerca regiones equivalentes de ADN materno y paterno para que el entrecruzamiento tenga lugar a través del complejo sinaptonémico

Complejo sinaptonémico

Rol de los quiasmas en la segregación de los homólogos
Los quiasmas son esenciales para asegurar la correcta segregación de los dos homólogos hacia los núcleos hijos (papel similar al del centrómero en la mitosis), manteniendo a los homólogos paterno y materno juntos en el huso hasta la anafase I. Los homólogos con quiasmas se mantienen juntos debido a que las cromátidas hermanas están pegadas todo a lo largo por las proteínas denominadas cohesinas. Estas son parcialmente digeridas por la separasa al iniciarse la anafase I; pero permanecen al menos a nivel de los centrómeros.

División II de la Meiosis
Es similar a una división mitótica. Luego de la larga profase I se suceden dos divisiones celulares sucesivas, sin que exista un período intermedio de síntesis de ADN. Después de finalizar la primera división meiótica se vuelven a formar las membranas alrededor de los núcleos hijos y comienza una breve interfase. Dado que no ocurre replicación del ADN, en algunos organismos los cromosomas parecen pasar casi directamente de una fase a la otra. En todos los organismos la profase II es breve: la envoltura nuclear se rompe y se forma un nuevo huso, luego de lo cual siguen las etapas correspondientes a la metafase II, la anafase II y la telofase II.

Diferencias entre Anafase I y II
En la metafase I de la meiosis los cinetocoros de ambas cromátidas hermanas parecen haberse fusionado, de tal modo que las fibras del cinetocoro tiran todas hacia la misma dirección y los cromosomas homólogos son mantenidos juntos únicamente en la zona de los quiasmas .Durante la división meiótica II, las cromátidas hermanas están unidas solamente a nivel de los centrómeros y a ambos lados se unen microtúbulos del cinetocoro que tiran de las cromátidas en direcciones opuestas durante la anafase II.

A veces el proceso de división no se desarrolla correctamente y puede llevar a células con un número de cromosomas anormal, pudiendo haber cromosomas por exceso (trisomía) o por defecto (monosomía) respecto al número constante de la especie, con un desequilibrio del material genético. La nodisyunción en la primera división meiótica implica la no segregación de un par de homólogos; en la segunda división meiótica conlleva la no separación de las cromátidas hermanas.

No Disyunción meiótica
XX
No Disyunción Primera División

XX
Normal

XX
Normal

X

X

Segunda División Normal Normal No Disyunción

II

II
Fecundación

I I I M

I

II

gameta complementaria

III T

III T

I M

II N

II N

III T

I M

M: monosómico; N: normal; T: trisómico

GAMETOGÉNESIS
La meiosis es equivalente tanto en plantas como en animales, pero la producción de gametas involucra mecanismos adicionales, que suelen diferir entre los distintos organismos e incluso entre ambas gametas. En los embriones de vertebrados las células germinales primordiales (precursoras de las gametas), formarán los ovarios en las hembras y los testículos en los machos, responsables de la formación de las gametas (óvulos y espermatozoides). La fusión del óvulo y el espermatozoide generará la cigota que dará lugar al embrión, donde nuevas células se diferenciarán en germinales primordiales y reiniciarán el ciclo. Una gónada (órgano reproductor) se convertirá en ovario a menos que sus contenga un cromosoma Y, en cuyo caso se convertirá en testículo. En vertebrado superiores el gen SRY del cromosoma Y es el responsable de la determinación de la formación de testículo; se expresa en ciertas células somáticas de la gónada en desarrollo desencadenando una cascada de reacciones que generan los espermatozoides y, a su vez, promueven el desarrollo de las características masculinas, suprimiendo el de las femeninas.

Ovogénesis
Las células germinales primordiales migran hacia las gónadas y se transforman en ovogonias, que se dividen por mitosis, antes de diferenciarse en ovocitos primarios. Sobreviene luego la primera división meiótica, en cuya profase el ovocito primario puede mantenerse de unos días a varios años antes de proseguir con la división. Durante esta etapa se sintetiza la cubierta y se acumulan granos corticales y demás material necesario para el desarrollo embrionario. La maduración del ovocito usualmente no ocurre hasta la madurez sexual, estimulada por hormonas. Bajo este estímulo genera dos células conteniendo la mitad del número de cromosomas: una célula pequeña (primer cuerpo polar) y el ovocito secundario. La segunda división meiótica produce el segundo cuerpo polar (pequeño y destinado a desaparecer como el anterior ) y el óvulo maduro. En la mayoría de los vertebrados la maduración del ovocito secundario se detiene en la la metafase II y es liberado del ovario; si se produce la fecundación, es estimulado a completar la meiosis.

Espermatogénesis
La espermatogénesis difiere de la ovogénesis en que no comienza hasta la pubertad (depende de la secreción de la testosterona) y se produce de manera continua en la capa epitelial de los túbulos seminíferos, dentro de los testículos. En la capa más externa del túbulo seminífero se encuentran las espermatogonias, que luego se diferencian en espermatocitos primarios. Estas células sufren la primera división meiótica para dar dos espermatocitos secundarios, haploides y con un cromosoma X o un Y. Los dos espermatocitos primarios sufren la segunda división meiótica y generan cuatro espermátidas, con un número haploide de cromosomas. Estas espermátidas todavía deben diferenciarse (espermiogénesis) en espermatozoides, que son conducidos hacia el epidídimo, un tubo que rodea los testículos, donde sufren la maduración final y son almacenados.

Espermatogénesis

Fecundación

Fecundación

Fecundación

Embriogénesis
Luego de la fecundación del óvulo, la cigota experimenta una serie de divisiones rápidas, en las cuales sólo se duplica el ADN. A partir del estadio de 16 células el embrión adquiere la forma de una esfera sólida (mórula) y luego se convierte en una esfera hueca (blástula), en la que se diferencian el macizo celular interno, primordio del futuro cuerpo y el trofoblasto que interviene en la formación de la placenta. Posteriormente el macizo celular interno da lugar a un embrión discoide plano con tres capas epiteliales superpuestas: el ectodermo, el mesodermo y el endodermo.

Embriogénesis
Dado que las células diferenciadas más primitivas no escapan a la regla de poseer los mismos genes, las desigualdades iniciales entre ellas deben buscarse en el citoplasma que heredan de la célula huevo. En efecto, se considera que el citoplasma de la cigota contiene moléculas distribuidas asimétricamente, que llevan el nombre de determinantes citoplasmáticos del desarrollo, los cuales se reparten de manera desigual entre las células del embrión. Se cree que estos determinantes son proteínas que actúan como factores de transcripción específicos

Líneas de Células Madre pluripotentes inducidas derivadas de células somáticas humanas
Junying Yu y colaboradores, Science, vol. 318, págs. 1917-20, 21 de diciembre de 2007

La transferencia al núcleo de una célula somática de factores presentes en el oocito de mamíferos permite reprogramar el núcleo de la célula somática a un estado indiferenciado. Hemos demostrado que cuatro factores (OCT4, SOX2, NANOG, and LIN28) son suficientes como para reprogramar células somáticas humanas a células madres pluripotentes que exhiben las características esenciales de las células madres embrionales (CME). Estas células madres pluripotentes humanas inducidas tienen cariotipos normales, expresan actividad telomerasa, poseen marcadores celulares de superficie y genes que caracterizan a las CME humanas, manteniendo el potencial de desarrollo para diferenciarse en células derivadas avanzadas de las tres capas germinales primarias. Tales líneas celulares humanas pluripotentes serían útiles en la producción de nuevos modelos de enfermedades y en el desarrollo de fármacos, así como en aplicaciones para medicina de transplantes, luego que algunas limitaciones técnicas (por ej. las mutaciones a través de la integración viral) sean eliminadas.

Clonación terapéutica vs. Reprogramación del Núcleo
La clonación terapéutica crea células madre que pueden desarrollar distintos tejidos del organismo humano. Esta técnica supone la creación y destrucción de embriones, lo que suscita una fuerte controversia ética. Además, las células madre pueden ser rechazadas por el cuerpo. El nuevo método evita ambos obstáculos, y es más barato.