Ismael Fariña Álvarez 2ºBach.

Sociales nº 09

El corazón es el órgano principal del aparato circulatorio. El corazón es un órgano hueco, del tamaño del puño, encerrado en la cavidad torácica, en el centro del pecho, entre los pulmones, sobre el diafragma. Se distinguen tres capas de diferentes tejidos que, del interior al exterior se denominan endocardio, miocardio y pericardio. El endocardio está formado por un tejido epitelial de revestimiento que se continúa con el endotelio del interior de los vasos sanguíneos. El miocardio es la capa más voluminosa, estando constituido por tejido muscular de un tipo especial llamado tejido muscular cardíaco. El pericardio envuelve al corazón completamente. Está dividido en cuatro cámaras o cavidades: dos superiores, llamadas aurícula derecha y aurícula izquierda y dos inferiores, llamadas ventrículo derecho y ventrículo izquierdo.

Bombea impulsando la sangre a todo el cuerpo. Lleva oxígeno a los tejidos del cuerpo. Sangre que sale del corazón llega a los pulmones donde recibe oxígeno del aire que entra a los pulmones. La sangre es transportada a través de: • Arterias: son vasos sanguíneos que llevan sangre hacia los tejidos del cuerpo. • Venas: son vasos sanguíneos que llevan sangre hacia el corazón.

• Hipertensión: exige un esfuerzo mayor del corazón, que tiende a debilitarse con el paso del tiempo. • Tabaco: es un importantísimo factor de la aterosclerosis. La mortalidad ocasionada por enfermedades coronarias es cerca de un 70% más elevada en los fumadores. Y cuanto más se fume, mayor es el riesgo. • Elevado colesterol: Tener alto el colesterol un factor asociado a un mayor riesgo de infarto. Cuanto más elevada sea la tasa de colesterol en sangre, mayor es el riesgo. • Diabetes: Se calcula que los diabéticos tienen tres veces más riesgo de padecerlas que quienes no tienen esta enfermedad. • Alcohol y drogas: Las personas con antecedentes de abusos de alcohol y drogas son un grupo de riesgo. • Obesidad: el sobrepeso obliga al corazón a trabajar más, esto puede provocar un fallo coronario. • Ausencia de ejercicio físico: Una vida sedentaria duplica el riesgo de padecer las enfermedades coronarias. • Estrés: El estrés, asociado al trepidante ritmo de vida en las sociedades actuales supone también un importante factor de riesgo. • Herencia, sexo y edad: si en tu familia hay personas que padecen problemas coronarios; el sexo masculino tiene mayor riesgo; y a partir de los 60 años el riesgo aumenta.

Cualquier actividad física que realicemos, protegerá a nuestro corazón. Los ejercicios de respiración aumentarán la actividad de tu corazón y lo fortalecerán. Por otro lado, nuestra alimentación tiene que ser muy variada, debemos consumir frutas, verduras, alimentos con un alto contenido en fibra e hidratos de carbono y debemos de evitar el consumo de grasas.

La actividad física mantiene tu corazón más sano. Incluso una actividad breve pero intensa puede contribuir a bombear sangre más rápido, mejorando la circulación. Además de ayudar a controlar la presión arterial, los niveles de azúcar en sangre y el colesterol, el ejercicio también te puede ayudar a perder peso. El corazón es un músculo y, como los demás músculos, se hace más grande y más fuerte con la actividad física (en especial el ejercicio cardiovascular), que hace trabajar más intensamente al corazón y los pulmones. Cuanto más fuerte sea el corazón, menos tendrá que trabajar para bombear sangre de forma eficiente por todo el cuerpo. Esto significa menos estrés para el corazón, lo que da lugar a un sistema cardiovascular más sano y relajado. La actividad física también te da más energía. Deberíamos realizar 30 minutos de ejercicio al día durante, al menos, 5 días a la semana.