¿EN QUE ESPACIO VIVIMOS?

Autor: JAVIER BRACHO

COMITÉ DE SELECCIÓN EDICIONES DEDICATORIA 1. ¿EN QUÉ ESPACIO VIVIMOS? 2. EL CUENTO DE ESTE LIBRO 3.RELATIVIDAD EN LA CORTE DE LOS ...REYES CATÓLICOS 5. PLANOTITLÁN 8. SOÑATA EN TRES TIEMPOS Y CUATRO ESPACIOS LECTURAS RECOMENDADAS CONTRAPORTADA 1. ¿EN QUÉ ESPACIO VIVIMOS?

(Donde el autor se hace una pregunta) LA PREGUNTA ¿en qué espacio vivimos?, (con sus relativas: ¿qué forma tiene el mundo? o ¿de los posibles universos, cuál es el nuestro?) no encuentra respuesta en este libro, ni en ningún otro, aunque se trate en muchos. Es una pregunta profunda, humana y vigente desde el origen de la historia. Preguntárnosla, con cualquiera de sus posibles matices o acepciones y en alguno de sus niveles de generalidad, sin duda nos ayudó a abandonar la prehistoria. Y desde entonces, mucho se ha trabajado sobre ella con los enfoques y los resultados más diversos: harto se ha dicho. Con la atención suficiente, siempre es posible escuchar en las raíces de las culturas que hablan algún esbozo de esta misma pregunta; aunque venga en tono de respuesta. Al preguntarnos ¿en qué espacio vivimos? se incluyen ¿de dónde venimos? y ¿hacia dónde vamos? tras la reciente amalgama einsteiniana del espacio y el tiempo; cabe, incluso ¿qué somos? al dirigir la mirada a nuestro espacio orgánico, cognoscitivo, sensitivo, íntimo. Pero en vez de pasmarnos al ampliar el espectro, o al rastrear en la cultura la fuerza motriz de esta inocua pregunta, enfrentémosla. ¿En qué espacio vivimos? Si como buen lector, o como simple autor, le entramos al torito, se antoja de volón husmear en el morral de nuestra cultura personal a ver si aparece por

ahí alguna latita que destapar, algún rollito prefabricado que soltar. Es grande la tentación de compendiar lo que sabemos sobre el tema. Pero sería, en cierta forma, evadir la pregunta, sepultarla bajo erudición al dejar que otros hablen por nosotros. No. Como simples seres humanos, transcurriendo cotidianamente en este universo, ¿qué podemos decir sobre él? Tenemos la asombrosa capacidad de conmovernos y hasta de angustiarnos u obsesionarnos con nuestra inmensa ignorancia sobre nuestro entorno: usémosla. Dudemos de todo lo que sabemos, pues gran parte de ello es un acto de fe; y si no lo fuera, sólo se afianzaría con el embate del cuestionamiento. Podemos enfrentarnos sin más herramientas que nuestra experiencia cotidiana y nuestra razón al problema de describir nuestro espacio. Intentémoslo. Recordemos que son innumerables los modelos de universo que han sido fielmente creídos y apasionadamente defendidos por algún ser humano en alguna época. ¿Qué nos hace suponer que el nuestro, explícito o no, es mejor? ¿Qué es lo que hace a alguno de estos modelos mas "realista" que otro? La mejor opción no tiene nada que ver con quienes sostienen el modelo en cuestión, o dónde, o cuándo lo sostienen (podemos suponer que somos nosotros), es simplemente la que resiste mejor el ataque crudo y descarnado del razonamiento, del sentido común, que, a su vez, varía conforme al tiempo y en relación directa con el uso que de él hagan las culturas: el destilado que va produciendo este proceso milenario es quizá lo que llamamos ciencia. Pero recordemos también que en nuestros primeros meses de vida aprendimos a percibir nuestro espacio y que en los años subsecuentes empezamos a desplazarnos en él, a dominar, en pequeña escala y con torpezas, su materia, a convivir con sus imposiciones ineludibles: los cuerpos caen y duele, el día y la noche, las estaciones —de perdis: las vacaciones—, la Luna, el Sol y las estrellas. Aprendimos también a pensar. Los años se han ido acumulando. Algo debemos saber o suponer sobre el espacio en que transcurre nuestra vida. Qué podemos decir sobre ¿cómo es? ¿En qué espacio vivimos? Ésta es la pregunta que se plantea el autor en esta obra; abordándola en diversos tiempos, a través de variados personajes, con distintos enfoques, y con resultados parciales independientes. El formato es el de un libro de cuentos. Todos ellos giran en torno al mismo tema, la pregunta que los compendia, con el único afán de aproximarse a la geometría del Universo; es decir, de transmitirle al lector que empieza a hojearlos alguna idea, aunque sea vaga, de hacia dónde nos lleva, desde la humilde perspectiva de uno de sus trabajadores, la geometría de este siglo.

2. EL CUENTO DE ESTE LIBRO

PARA un matemático, la pregunta "¿qué haces?" es difícil de responder con más precisión que un vago "matemáticas", "álgebra" o, en mi caso, "topología". Para el común de los mortales estos vocablos tienen muy poco contenido concreto, o bien, si llegan a tenerlo, con frecuencia dista mucho de lo que en realidad son los objetos de nuestro estudio o los motivos de nuestros desvelos y frecuentes divagaciones. Hace ya algunos años enfrenté la pregunta "¿qué haces?" con un poco más de gallardía: "estudio espacios diversos", contesté, mordiéndome la lengua en el "topológicos" para no cortar de tajo la conversación. "¿Cómo?" — arremetió mi interlocutor— "¿qué no es éste el único espacio que hay?"... "Bueno, sí: es el espacio físico. Pero aún no sabemos cuál es él, dentro de las posibilidades matemáticas que hay. Es más, ni siquiera conocemos con precisión la lista de estas posibilidades." Para mis adentros pensaba en el gran problema de clasificar las variedades de dimensión tres. La sonrisa de escéptico reconocimiento que recibí me hizo sentir en buen camino. Con este enfoque, que me hacía aparecer como un científico con preocupaciones de gran envergadura y arraigo histórico, me aventuré a dar algunas pláticas de divulgación; a la estimulante respuesta que tuve de aquel público —ya de por sí ligado a la divulgación de la ciencia, para mi fortuna— se debe este libro. Aunque había algo de teatral en presentarme como alguien preocupado profesionalmente en la pregunta "¿en qué espacio vivimos?", daba con esto pie para hablar de bandas de Moëbius, Toros (donas), geometrías no euclidianas y espacios de múltiples o de infinitas dimensiones, en un contexto que los situaba más acá que meros, extravagantes o intrascendentes "divertimentos matemáticos". Me aproximaba al tema que trabajaba en aquella época, la noción de variedad y de sus estructuras, a la vez que rozaba un área que a lo largo de este siglo en agonía ha sido fundamental: la topología de dimensiones bajas; y le tiraba a este par de pájaros con uno de sus posibles subproductos para siglos venideros: "a los matemáticos nos gustaría" —decía yo— "entregarles a los físicos y a los astrónomos una lista completa, clara y racional de las posibles formas del Universo; al confrontarla con sus observaciones, quizás puedan decidir cuál es la buena". Y lo teatral, debo aclarar, derivaba del hecho de que ningún matemático piensa en esto cuando hace matemáticas. Nuestros móviles son mucho más concretos y mundanos, la belleza intrínseca de los entes que tratamos, la obsesión por entender lo que no entendemos, por afianzar lo efímero, o bien, la simple "gloria". Sin embargo, me convencí de que para la divulgación este enfoque era fértil. Inclusive, me senté a escribir un articulillo. En él me lanzaba al ruedo contra el siguiente torito: "A ver: como simple matemático, es decir, sin necesidad de salir de este cuarto y con base en razonamientos precisos que parten de un mínimo de hipótesis —que, como parte del problema, también hay que establecer—, ¿puedes demostrar que la Tierra es redonda?" Ejercicio nada sencillo del que pretendía derivar la necesidad de formalizar la definición de variedad, en particular la de superficie y, ya entrados en gastos, dar su clasificación (uno de los teoremas más bellos y redondos de la topología, al que se asocian grandes nombres como Euler, Riemann y Poincaré); proyecto demasiado ambicioso que nunca pasó de un borrador inconcluso, inédito y perdedizo.

Pasaron los años, y un día un amigo irrumpió en mi cubículo: "Te invito a escribir un libro de divulgación, la serie ya está armada, pero todavía no hay nada de matemáticas, tú dices, ¿le entras?"

—¡Sale!
A la vuelta de la esquina tuvo título y un primer índice. Empezaría con lo que ya tenía, era cosa de desempolvar lo que llegó a ser conocido como "el de Colón", y trabajar lo que le faltaba (toda la parte técnica); seguiría con las bases matemáticas mínimas para poder introducir al lector a las 3variedades y sus estructuras geométricas: con esto concluiría. Y para romper el miedo a "doblar" la tercera dimensión y a trabajar con dimensiones más altas, ¡qué mejor que Flatland! Reseñaría en el capítulo 5 el libro de Edwin Abott, clásico en la línea trazada casi contemporáneamente por Lewis Carroll (sí: el de Alicia en el país de las maravillas). Definitivamente tenía algo qué decir sobre Flatland, antes que nada, traducirlo "Planotitlán" en vez de "Planilandia". Con este índice como de diez capítulos firmé el contrato con el Fondo, para su serie "La Ciencia desde México". Pasaron los meses, tuve que negociar un nuevo plazo de entrega, pues la parte técnica —la que faltaba— no lograba atarme a la máquina. Además, "el de Colón" y el rápido borrador de "Planotitlán" no tenían continuidad, o bien, necesitaban de un contrapeso literario más hacia el final del libro. Así, maduró la idea de hacerlo como libro de cuentos que trenzaran una malla, una trama literaria, en la cual la formalización matemática quedara entretejida, intercalada pero bien separada; de tal forma que al hojearlo con prisa, el lector aburrido o perdido pudiera regresar a la superficie, a la trama principal y empezar de nuevo, fresco y desde cero, con un cuento independiente. Me gustaba esta idea, pues asemejaba la forma en que se atacan los textos matemáticos: primero pasa uno a grandes zancadas en busca de las ideas principales, luego escudriña por los huecos y los va rellenando, más tarde se miran con lupa los detalles para ir reconstruyendo lo que está detrás del texto, las matemáticas a las que alude, para, finalmente, tratar de ir más allá de lo que está escrito. En este proceso uno se ayuda de lápiz y papel, de otros textos o de lo que pueda; cada lector sigue su itinerario, no tiene por qué seguir el orden arriba establecido, inclusive el orden lineal del texto; y se dedica a este objetivo el tiempo-pensamiento que puede ir desde cero hasta toda una vida productiva. El plan de trabajo se aclaraba. Había que terminar primero la trama literaria, esqueleto del libro. El nombre mágico y liberador de "cuento", junto con fraternales palmaditas de "síguele", me encerraron contra el capítulo 8, pariendo así, tras largos meses arreando el teclado, lo que acabó por llamarse la "Soñata".

Este cuento. mientras que la Soñata me había concentrado en ejemplos concretísimos. además. otros escenarios. fundamental para que yo pudiera ver el libro en perspectiva. las Alicias. hacen referencia únicamente a la Soñata. por ejemplo. Engordó el manuscrito. El comité se tomó su tiempo. a decir verdad. Este enfoque definido me hacía ver el material geométrico que había yo usado en una nueva perspectiva. más de las que voy a mencionar. en distintos tiempos y a distintas frecuencias. los resolví en silencio. Irene. intervinieron en él muchísimas personas. Julio. Marisela. no es de un solo personaje. y nunca a la inversa. que se sacudió en "el oso de Fernando". Decidí. Si llego a confundir a los estudiantes por esta decisión. Eduardo Sepúlveda con su asentado oficio fotográfico. dejando así que los bautizos de los términos que debía nombrar corrieran a cargo del contexto. amenizando sus intermedios. opinando con vara alta . que lo que hubiera yo esperado en un principio. tómenlo como un reto. con los "Apuntes del escenógrafo". Marcelo Uribe y mi Coral dándome seguridad y aliento en momentos precisos. Algunos los resolví. uno de física y otro de geometría. además de mi estudio itinerante. Había pasado ya mi segunda fecha de entrega. no menos difíciles. No faltaron estímulos como los de Andrea. que me ha dado la libertad de perseguir mis sueños para concretarlos. que acabó por concentrarse en dos cúmulos. Peter Greenberg. en búsqueda de la autocontención. que. Aunque. un retoque a la introducción y una pintadita de fachadas en Planotitlán en unos meses entregué una versión completa a mis editoras y cuates. con los acentos. acompañaban Luis Montejano —trabajando duro en el hermano que balancea la imagen de las matemáticas en esta serie—. Con un brochazo "al de Colón". "universito" vs "3-variedad riemanniana compacta" o "espacio perceptivo" vs "espacio tangente". Lucy y Antonio en el arranque. otros más quedaron como ejercicios o imprecisiones.Ésta exigió de mi parte mucho más de lo matemático que tengo. Pero éstos habían perdido su relevancia pues pretendían llenar generalidades. Jaime. Ana Teresa y Juan al meter segunda. aunque de la narrativa parezca. guiaban Alberto Barajas y Víctor Neumann sin percatarse. ces y zetas. asaltándome entonces problemas a la vuelta de cada esquina. Y tuvo también. Ahí. y El Irracional en pleno. Y a la voz de ¡újule! concluí con esto. y otros. desprendiéndose con cariño de un epígrafe básico. Hamish Short. Decidí entonces que era más importante dejar al lector con esas vivencias mínimas que atiborrarlo de "conocimiento". el fin de esta aventura quedaba al alcance de la mano. eses. para sacar del silencio un problema relevante. me di por bien servido en cuanto al entretejido técnico del libro. y quedaban aún grandes huecos en el índice. que la terminología debe estar al servicio de las ideas. Héctor Manjarrez. Roberto y Mario. El Instituto de Matemáticas de la UNAM. De tal manera que al concluir. Gerardo. Se produjeron choques con los términos que en la matemática actual se usan para el mismo objeto. Felipe. Pilar. Isabel Puga y Socorro Soberón. meses después. esta lucha terminológica nunca fue desigual debido a mi formación matemática.

por supuesto. Esta visión del mundo no difiere en nada de la que tienen. están el campo y el mar. y cuando el diario trajinar por la ciudad nos permite echar un vistazo al horizonte. Para salir de ese valle usaríamos los mismos recursos que para movernos en nuestra casa o en nuestro barrio. caminar hacia adelante girando al gusto. porque nosotros: ¿cómo? Concedámosle esa ingenuidad añeja y terrenal a la voz de Fernando. desde el Instituto vecino. requiere de mucha elaboración y lucubración. transitamos por las calzadas. Y por otro lado estuvo el Fondo. ¿Qué responderíamos. Esto se continúa y se continúa. y luego. siendo alguno de sus habitantes. más allá del mercado. de saber y de pensar. Vivimos en nuestras casas. quien en este mismo tiempo. choca con nuestra experiencia cotidiana. extendiéndose infinita en sus pequeñas ramificaciones urbanas. haya una tercera dimensión que nos permite mover objetos. a la pregunta: qué forma tiene el mundo? Diríamos. mejor dicho.. en la Gran Tenochtitlán. rey de Castilla. quien acaba de dar la voz de ¡újule! Y colorín colorado. Y además están los dioses: pero que de ellos hablen los que dicen saber. no se ha acabado. 3. así como Irene Cruz González y Alfonso Serrano. como cultura. María del Carmen Farías y Alejandra Jaidar. que la Tierra es plana. su volcán y su volcana. Así es la Tierra. que se extiende como un gran manto arrugado. y el amigo que irumpió en mi cubículo: Juan José Rivaud. VAYAMOS quinientos años atrás. "el tío éste ¡hombre!. dicen los viajados. a través de sus dos encantadoras editoras. Aunque en lo pequeño. vivir y ver que todo lo material está pegado a la Tierra. pero del otro lado del mar y enfundado en sus bombachos calzones. La idea de una tierra redonda es antinatural o.en la empresa.. viajero de ideas estrafalarias". de entrar en un mundo abstracto que no es el de este cuarto. los europeos. Pero quedémonos aquí.RELATIVIDAD EN LA CORTE DE LOS REYES CATÓLICOS Colón —representando a todos aquellos valientes y visionarios que lucharon en pos de la total redondez de la Tierra— hizo con nuestra idea de mundo lo que Einstein con la de Universo: nos la curveó. plana. como nosotros. . empujaban Lucero y Concha con la nube de moscos que las persigue y nos motiva con su ebullición. lejos muy lejos. En este episodio nos tomamos la libertad de fantasear sobre el tema. llega el mar. ni de la que aún usamos para lidiar con el mundo cotidiano: la Tierra es un plano que nos tiene agarrados. pegados cuan pesados somos. Recordemos que enfrentarnos a esa idea nos causó risa de chiquillos —los chinos quedaban de cabeza. lo que trataba este cuento. está a punto de enfrentar el punto central del proyecto que le presenta. la región más transparente del aire. dicen los viajados. Pasaron —ambos— de la plana rigidez euclidiana a nuevas geometrías. Además. al piso de este cuarto que se continúa en un lago de asfalto y luego. vemos una planicie inmensa rodeada de montañas.

.... FERNANDO . —¿Y dígame: cómo es estar de lado?. —.. ¡Ah! Sí..) FERNANDO (sonriendo). Como esta naranja. FERNANDO.. Señor. —¡Hostia! Ahora entiendo. digo.? FERNANDO.) FERNANDO.) ¿Puede caminar por las paredes? ¿Qué se siente? COLÓN. (Señalando al tímido índice que aún apunta. cómo? COLÓN. .. la tierra es redonda.? ¿el reino éste a dónde va? ¿Cómo dijo que se llamaba? COLÓN.—Sí: ¿ésos? COLÓN.. Su Señoría.. Verá.. pero a lo bestia. sí?. —¿Y los de.. a la naranja.. —No.. FERNANDO. —El Oriente. horizontal. —¿. no se siente.) COLÓN. —¿Y entonces. Su Majestad... es por eso que dice mi cartógrafo que son amarillos ¿Se marean por estar de costado? COLÓN.. ¿Y yo. FERNANDO.COLÓN. —¿Ah. dónde estaría? (Colón señala con pomposo índice vertical el casco superior de la naranja. —¡Joder! (sacudiendo pensar) ¿Cómo dijo? una mano para ayudarse a COLÓN. —.porque la Tierra. es redonda.. no exactamente. FERNANDO.. (Iluminándose de pronto. En el oeste.. —(Baja el índice rodeando un lado. —Sí.. —¿Usted ha estado ahí?. —Bueno. (mira la naranja que sostiene Colón con dos dedos en los huecos del eje horizontalizado).

Mire (se inclina de a poquitos. pese a la leve algarabía que decrece a su . Fernando se sienta mirándola girar como corona con su joya al anillo. evidenciando cómo el peso de su cuerpo abandona la pompa de su pie cruzado.. —¡Caramba! Hombre. picando ésta en el filo del escalón real. Asiente la corte. Majestad. FERNANDO. Se sirve vino. que no acaba por conquistar su interés. en ademán de "loco".. quedando un poco más enconchado). respecto a la Tierra. casi al borde del aplauso. pero la deja caer. pero implicando inteligentemente la negación. Sólo queda un pequeño tumulto que desaparece en el centro.. Su vestuario de tiempo inmemorial parece desempolvar su holgura al ser conducido al centro de la escena. —¡Son chiquitos! ¿Así? (bajando su palma horizontal hasta muy cerca del zapato). El obispo busca la palabra. El rey se rehace de su malabar. y con muchos otros grupitos. Las miradas se dividen hasta que se detiene la naranja en el borde de un pilar y acaban reconcentrándose. que si fuese redonda. cerca del bonete. que hemos olvidado convidar de nuestro vino a tan distinguidos invitados. Colón le pide a señas tiempo y otra oportunidad a Isabel. pero Isabel se levanta y toca el hombro de Fernando que se sienta. ahora con sinceridad. cosecha sonrisas y miradas que parece jalar como hilos que rigidizan la elipse perceptiva de un círculo perfecto con sólo subir el escalón real. —Debo recordar. para hacerse consciente de que ésta tiende a pequeños grupos. Han mandado llamar a un personaje que había pasado desapercibido. El rey se levanta. pues rodábase. Titubea. hasta que lo sorprende el hombro de Isabel. la llamada "católica". Isabel conduce la ceremonia. ¡Además de amarillos! ¿De veras? ¿Chiquitos? COLÓN. desmoronándose el círculo que rodeaba a Colón. platica brevemente con Colón. ella observa la conclusión con benevolencia. Fernando aprovecha el desconcierto en su corte. Digo.. quien permanece impávida a su lado. Asiente ruidosamente la corte. Fernando piensa. aliviado. COLÓN. llegándose a la vez al silencio. Su Alteza.FERNANDO. esparce su fragancia en el cuarto. no. FERNANDO. respecto a la naranja.. Gana de nuevo la atención y el silencio. —No lo sienten en el Oriente porque. pero cómo no se va a sentir. gira un dedito que podría dirigir el coro gestual y cuchicheante de desaprobación. como joya. El obispo. son chiquitos. — Bueno. Arrebata la naranja a Colón y la alza. —Hombre. sin abandonar del todo el anillo que rodea al trono.. ISABEL .

como el resto de la corte. ¿Bien? ALBERT.. Y en su idea de "rodarse" un cuerpo se desplaza en esa dirección. rodeado por la corte. Albert empieza a mostrar interés en ella. FERNANDO. rodaría. —.alrededor. ¡Ah! Sí: que dice este tío que la Tierra es redonda como una naranja. que digo yo que si fuese redonda. la dirección vertical es más que absoluta. arriba-abajo. —Sí. detrás de Colón. ahí. —Pero hombre. ¿o no? FERNANDO. en quien percibo y siento verdad. Bien. aquí y en todas partes. dejándolo solo y distraído. midiendo la vertical por la plomada. ALBERT. o que se suelta. oriundo de cualquier parte del mundo.) . ALBERT. (Colón se hace con gracia a un lado. quien concluye.. solicita otra oportunidad para justificar su arriesgada empresa. (Interesado. La vertical en Castilla no tiene por qué ser la de Alejandría: es una dirección que depende del punto de la Tierra en el que estemos. —Mhh. es posible. y eso nos permite edificar palacios. "arriba" y "abajo" pierden su sentido. —Pues sí. —Sí.. fe y honestidad en palabra y obra.) ¿Fernando. esposo mío. —También. la vertical. En este cuarto. "abajo". gracias. "caerse". pero el silencio le recuerda que le toca). —El valiente navegante Cristóbal Colón. mediante las palabras del cartógrafo ilustradísimo que lo guía en sus viajes. al sentirse expresado. seríais tan bondadoso de escuchar sus razones? FERNANDO (sigue contemplando a la reina. Ha visto que todo lo que sube. "rodarse". —Pues bien. FERNANDO. ¿Y usted? FERNANDO. Pero a nivel de toda la Tierra. diseñándoselos. y en cuyo saber probado deposita su confianza: maese Albert. relativa. baja tanto como le es posible. ¿Ah? (Anonadado. tiene sentido. Sin entender nada.) ALBERT. —Sí. acentuando con su caravaneo la presentación dulce de la reina. ha vivido siempre sujeto al influjo de una dirección implacable. su objeción es intrínsecamente incongruente: presupone absoluto algo que sólo es relativo. Por tanto.. ISABEL. lo comprendo. (la serenidad con que lo enfrenta maese Albert le ayuda a retomar el hilo).

La Tierra puede ser perfectamente una esfera y describirse en un pequeño folio (toma. que de cada pequeño lugar se puede dar cuenta en una carta. ¿Qué podemos decir sobre la Tierra? ¿Que es plana? Con los datos vertidos.. el trabajo entero de mi oficio. junto con las de todos los cartógrafos que han existido. La tierra puede ser redonda. como ya los antiguos griegos habían imaginado. en concordancia con la experiencia milenaria de mi oficio. forman un solo Atlas. y ser descrita en un Atlas. Albert! Y explícale a Su Majestad. con la atención de Fernando). puede no ser esférica. — Yo soy cartógrafo. debido a estos meses en que se me ha concedido tiempo para el espíritu(busca comprensión en Colón. —¿Le interesa la forma de la Tierra? FERNANDO (asiente. sería tan amable de explicarnos un poco más a fondo su teoría? ALBERT. volteando y encontrando apoyo en ALBERT (pausado y reflexivo. bahías y catedrales por ser. y se conforma. imaginariamente. Que todas mis cartas. Sin faltar a la experiencia de mi oficio. . —¿Maese Albert. puede ser.COLÓN (pasando a la ofensiva y sabiendo que Albert ha dado por concluida la cuestión). Pero puedo decir aún más. un gran libro entre sus manos y luego cachetea una esfera) que se detallará con el resto de nuestro trabajo (golpea su morral repleto de pergaminos). en cuanto a descripciones locales de una misma realidad.. ALBERT. siendo estrictos con el razonamiento. comarcas. vieras cómo he avanzado en estos meses que has andado cortejando. Recién caigo en la cuenta. COLÓN.. —¡De cortesano. o bien (acariciando una superficie complicada con sus manos). A veces formo con cartas escogidas pequeños atlas que entrego a mis benefactores(leve caravana a Colón). al descubrir de inmediato su nerviosismo. La Tierra no ha sido descrita globalmente pues quedan puntos no incluidos en nuestros pergaminos. ¿Se da cuenta? No necesariamente es como le aseguraba yo a Cristóbal. aunque le falten siglos para hacerse una realidad tangible. Cristóbal. Y ese Atlas aún está incompleto. Isabel). como el de arriba-abajo. —¿Sí? dudando. reinos. Mi noble y ancestral oficio es describir la Tierra: he trazado las cartas de continentes. como si fuese la primera vez que expresara en palabras sus ideas). Supongamos. ser descriptible localmente en pergamino. —Bueno. pero también puede no ser. vuelve a ser un concepto relativo. que ese Atlas existe. aseguro que hay aún —mientras el Gran Atlas se concluye— muchas tierras posibles: pudiera tener chipotes tan grandes que dejaríamos de percibirlos(manipula en el aire un sólido inexistente). —Claro que sí. pues la planaridad. ciudades. Pero también..

se explican impecablemente si se pone a la Tierra a girar como trompo y se la convierte en uno más de ellos.. objeto de estudio de otro respetable oficio. que nunca más regresen a esta corte. que son honestos. El vecino hace lo propio. ISABEL. ¿me permite interrumpirlo? ALBERT (pasando distraídamente de un sueño a otro. al ver que Albert va por caminos inesperados. que explican la interrupción que aliviará la tensión acumulada. —Maese Albert. mucho más graves. pues el inminente movimiento del obispo la obliga. con otra gran masa. —Por supuesto. luego le platico con calma. Sin embargo. al menos intuitivamente. esposo mío: habéis oído a estos buenos hombres que van en pos de un sueño. ¿Qué piensa usted. incorporando a nuestro análisis nuevos datos: los astros. el día y la noche. Ten por seguro que nunca se pondrán en contra tuya. pero entonces su masa se verá sujeta a lo inevitable de este movimiento.. profundamente suave. se concentró en una mirada dirigida a Isabel. —Fernando. Nunca se habían visto Albert y Cristóbal tan aislados de la corte. Lo peor que puede pasar es que en su empresa pierdan la vida.. obligándonos a tomar preferencia por Tierras con simetría rotacional. sin dejar de ser relativamente plana. mi señora. El nerviosismo de Colón. Se sonroja sin que llegue a notarse. Hace tiempo que sólo Fernando mantiene la atención. Reduciendo. . ¿les concedemos esa gracia? Asienten. dando lugar a una teoría muy interesante en la que estoy trabajando. señor obispo? ¿Ustedes. cautivando para sí la atención) . más allá de lo conocido. creo poder controlar su complicación con lo grueso del Atlas que la describiría. y contrapunteando justo lo necesario sobre la de Albert. o podría tener agujeros. ISABEL. cuestionante. Entablan un diálogo silencioso cuya intensidad es captada por el obispo... ministros y nobles amigos míos?. que a su vez se conecta con otras. quien se secretea con su vecino mientras mira alternadamente a Colón e Isabel. pero tomando confianza mientras más cabezas se mueven en su vertical. pero nadie más que él ha permanecido al margen de los sucesos. trenzados por los ojos. algunos como hipnotizados. Pero regresemos al caso concreto de la Tierra. Ella responde. restablece el silencio en la corte. Lo único que piden de ti son tres carabelitas. nunca Colón. Isabel. Su movimiento relativo inmediato. se percata de su indiscreción. Si le interesa.. (su voz. embelesado). nuestras posibilidades a.pudiera conectarse. y cunde el chisme más rápido que la voz por la lluvia de vistazos que cae sobre nuestros héroes. la corte tan compacta en su cuchicheante desaprobación.

. que las posibilidades más fuertes son la esfera y.. con el eje inclinado.. Un gran hoyo redondeado en el eje de rotación. una de ellas. Vea usted. cómo no. Pero ¡qué mujer!. Isabelita. —¿A usted le interesa? Sí. Pero ahora lo que me interesa es viajar al norte o al sur. selecta. aunque habría que trasladarse de norte a sur conforme a las estaciones.. Pero tampoco serían tan distintas.(aliviado: ha dado una orden).. alrededor del trono. El ruido cortesano hace imposible la conversación. al cartógrafo que desaparece al reintegrarse incógnito al espacio relativo del tiempo. —Como tú digas. (Busca entre sus pergaminos y desenrolla algo así como:) Figura 1. sí: decía yo que creo. tendríamos noche y día. entre ellos. a lo mejor ahí hasta podríamos volar.FERNANDO (contento. ¿verdad? (se toma su tiempo para resintonizar el canal). Y ¡se imagina! Las condiciones del hoyo serían diferentes a las nuestras. llevándose. Sí. La corte se distiende en múltiples conversaciones. marcando orgulloso la cercanía). una rosca. hacia el eje: quizás ahí descubramos un nuevo mundo interior. mire. sería tan amable de explicarnos eso de que son varias las tierras posibles? ALBERT. Concuerda bien con las observaciones astronómicas y no veo razón para desecharla. no me cabe la menor duda: Colón tendrá éxito. NARRADOR. ¡Es maravillosa la posibilidad de encontrarse ahí con otros seres! De que viajando siempre hacia el este regresaría uno por el oeste. —Acerquémonos a él. ha quedado solo y su distracción podría ser tristeza. ¿Maese Albert. además de condiciones climáticas similares.. Albert la observa. Colón ha vuelto a tener amigos jubilosos que pasan enérgicos a través de nosotros.. Ah. conviviendo paralelo al nuestro. aunque no acabo de ver toda la demostración. por aquí debo traer un dibujo.

Y por su parte el extranjero. aventura multidimensional que se atrevió a sugerir. poco después de un sueño y un incidente premonitorios. con gusto. Square se enterca en que no puede haber más que aquéllas del mundo en el que vive. Dice vivir en un mundo con una dimensión más. que quizá vivamos en más de tres dimensiones. al cual Square acaba de visitar en sueños. ante los cuales se materializa. lo habitan. quien. Sphere. el punto. clasemediero clásico. crece y decrece este ser extraño. sus pensamientos. de un mundo con una dimensión. Y es a través de su ingenua descripción de un mundo y una sociedad limitadísimos que acabamos encariñándonos con este ser tan falto de visión crítica. A. y llega inclusive a tocar las entrañas del aterrorizado Square. que reaparecen en otro lado. dignidad y quizás hasta pasión. aunque hay que admirarle que realiza su trabajo. cambia de forma. al reposar la cena en la soledad de su biblioteca. y que viene a revelarle los secretos. es un ser común y corriente. MR. siendo además reconocido por su sociedad. como su nombre intocable lo implica. se le aparece un ser magnífico. el evangelio. en 1884. tan cotidiano. armando así un escándalo. ¿cuando alguien creyó llegar a un polo? o ¿cuando un satélite nos transmitió su carta? En fin. con la candidez del que cree fielmente en su naturalidad. la línea. que se llama a sí mismo Sphere. aunque su voz siga audible —"parece provenir del corazón". los interiores de las casas y de sus habitantes. Y entonces relata su aventura.Transcurren cinco siglos hasta este instante. del mundo de dos dimensiones. novela clásica de Edwin Abbott. Flatland. sin gran talento para nada en especial. Al negarse Square a creer en la existencia de una dimensión más. tan criticable y tan cercano a nosotros. e infiere de estos ejemplos algunas propiedades del espacio tridimensional y de los cuerpos que. enseñar matemáticas. No quiere creer a sus ojos. siente Square—. encolerizado por los "trucos del mago". SQUARE. saca objetos de cajas cerradas (simplemente los toma desde arriba). del que duda poco de la justeza o de la racionalidad de las reglas o leyes que oficialmente lo rigen. 5. En el año nuevo de un fin de milenio. tan cuadradote. que puede ver todo de un golpe. pionera de la fantasía geométrica. Sphere pasa a los hechos. la Tierra se redondeó hasta hace menos de lo que creíamos. y nos preguntamos en qué momento dejó de ser posible la fantasía de maese Albert: ¿cuando Newton desarrolló la mecánica y la gravitación universal?. Se desvanece (ascendiendo un poco sobre el plano de Flatland). hábitat de Square. como Sphere. Su vida plácida y su mente cuadrada se ven alteradas violentamente por sucesos tan fuera de lo común que se siente obligado a relatarlos en el libro que traemos entre manos. Empieza describiendo el orden social y físico del mundo en el que vive. de esa dimensión extra. Entablan entonces una discusión sobre las dimensiones. procede racionalmente por analogía: habla de un mundo de dimensión cero. entercado como está en demostrar la . PLANOTITLÁN Donde se reseña y autoctoniza a Flatland. se abalanza sobre él en cuanto reaparece.

Observa su mundo desde "arriba" con una mirada que comprende todo. que comparte nuestra dimensionalidad. En una experiencia mística y gozosa. sentimos que su súplica nos trasciende.) Pero no solamente lo asimila. pues el autor Edwin Abbott es. Apiádate de mí. exteriores y límites. El iluminado que es sacrificado por el statu quo. SOÑATA EN TRES TIEMPOS Y CUATRO ESPACIOS (con dos intermedios) The ball I threw while playing in the park Has not yet reached the ground. del vil cuadrito que obviamente requiere de nuestra imaginación para su "vida''. "Por analogía —le reza a Sphere— como tú. Sin embargo. de sus visiones y de sus descabellados razonamientos. interiores. teólogo de profesión. haciéndose nuestra.existencia de la tercera dimensión emplea su último recurso. sino que lo lleva a sus consecuencias lógicas. Sphere actúa como ser humano. dejándolo a merced de sus congéneres que se comportan como tantas veces lo hemos hecho en este otro mundo ¿ t r i d i m e n s i o n a l ? 8. Sphere. éste es reprimido. ante esta subversión rampante y absurda. La trama de Flatland no podía ser más clásica. además. (En este punto el libro alcanza su clímax literario. Aunque el libro esté escrito en primera persona. Y ante esta insubordinación del planosapiens. muéstramelo aunque sea sólo un instante. debe existir un Universo aún más amplio. Abbott introduce un elemento novedoso. Y aquí. que todo lo sabes. se enfurece y regresa al irrespetuoso Square a su plano de origen. DYLAN THOMAS TIEMPO I: FLOTAR INTERMEDIO TIEMPO II . untándolo de nuevo en su Planotitlán. el lector no puede más que identificarse geométricamente con Sphere. de su mundo. además de matemático aficionado. que lo guía en este "extraespacio". del plano en el que vive. se postra ante la magnificencia de una esfera y asimila su evangelio. sufriendo el drama de dudar cada día más de sus ambiguos recuerdos. como calcomanía. escribe sus memorias desde su celda. En el momento en que Square nos pide que le mostremos la cuarta dimensión y que lo llevemos a ella. Señor. No habiendo conocido más que círculos y habiéndolos visto. el de las cuatro dimensiones. Desprende a Square. por Square. Le son presentadas las maravillas de los "extracuerpos". me has enseñado. sólo de canto. reconoce en Sphere a una divinidad. y vemos entonces el mismo drama pero desde el punto de vista de los dioses que hacen contacto con los seres inferiores. Condenado a cadena perpetua. al tratar de convencer a sus coterráneos del evangelio de la tercera dimensión. desentendiéndose del monito. puedes llevarme a él. Maestro. y sólo tú. Square queda a merced de Sphere.

porque sólo sirve para jugar despierto con tus cuates y para volar de a mentiras. pero es mucho más fácil que eso. Me gusta "flotar". A veces platicamos en secreto de volar. pero yo de flotar nunca había oído. Se parece a volar. para encontrarlo igual—. porque volar de a de veras es bien distinto. era la delicia de volar. Ya puedes volver a ver el piso allá abajo y a la gente que se quedó o que te perseguía. antes de que pasara nada. es calmadito. para agarrárselo y así empujarse. antes de que me persiguieran o de que estuviera en el parque o en una azotea. no es cosa de fuerza. no asustarse. Yo vuelo casi siempre para escapar de algún peligro. pero mucho más suave y delicado. Y por eso digo que esto se debe llamar flotar. cerrar los ojos y. Revisaba con cuidado lo que sentía y no había duda. porque tampoco es volar. sintiendo rico. tratando de olvidar el miedito a saber en dónde estaba yo y en dónde el piso. está bien. encimita de los árboles o de las azoteas. así solito. Antes que hubiera piso. y entonces ya estás elevándote. Reconocía todo mi cuerpo —con ese gusto de regresar después de mucho tiempo a mi lugar secreto. sólo como volver a saber de a deveras cómo se vuela. pues el aire es más aguado que el agua y hay que saber sentirle su espesito. Esta vez. A Supermán lo han de haber inventado unos señores que nunca volaron. despacito. porque sabemos que sabemos y es fácil agarrar a un hablador. estarse quieto. y no sabemos decir bien bien cómo se le hace. hay que empezar a mover las manos para avanzar. Movía los brazos más despacito que de costumbre. pero no es lo mismo. AGORAFOBIA 2. y casi siempre lo que estaba pasando ya no importa porque ya estás volando. porque no hay que mover nada ni ponerse como tabla preocupado de que no se hundan los pies o de que se meta el agua por las narices. de alguien que me persigue o algo así. de a poquitos. así como lo cuento. aunque no están muy lejos porque nunca se vuela demasiado alto. hasta estar bien seguro de que estaba volando. Me quedé con los ojos cerrados un momento más para saborear lo agrito de estas dudas. CLAUSTROFOBIA SEGUIDA DE UN REVIRE A LA CAVERNA EN TENIS INTERMEDIO TIEMPO III EL MAGO DEL DODECAÉDROMO TIEMPO I: FLOTAR ESTO no es volar y tiene que tener nombre. Nunca me había pasado. "Flotar". Ya que estás a la altura. Se mueven como cuando se nada de ranita. en casa de los abuelos. como cuando te quitan la venda de la gallina ciega y te aguantas con los ojos cerrados un . Pero no importa. Y entonces tuve que cerrar los ojos muy fuerte y mucho rato. de cómo le hacemos y de lo bonito que se siente.1. no fuera a ser que anduviera muy alto pues no sabía bien si estaba elevándome o si ya estaba panza pa'bajo. y estar seguro. lo único diferente fue que quise volar así nada más. concentrarse. Ya no se oye igual. cómo se empieza. como acostado bocabajo y muy tranquilo. Cada quien vuela un poquito distinto. Sólo quise volar. Otros niños y niñas también saben volar. Hay que dejar de correr. diría un grande. deslizarse. recordarlo y vivirlo. aunque sea bien distinto de flotar de muertito o de perrito. igual que tratar de explicar cómo se duerme o cómo se sueña.

Sería una caverna como del tamaño de mi salón ¡no!. de nuevo sentí.. vi más claro. subí los ojos de las rodillas a la pared. La luz estaba prendida. Flotaba. Ese lado era igual. y cómo las abracé por el gusto de verlas. como de dos salones. Las de los dos lados. era grandotota porque estaba pegada a la pared. redondas y de color. ¡Volaba! Estaba bien seguro cuando volaba. Abrí los ojos. esa pirámide inmensa de tubos rojos donde no hay más que niños. mero en medio de una caverna redonda. Pero al sentir que la pared —digo pared porque no era ni techo ni piso— se movió siguiendo a mi cabeza. despuesito. y también sé hacer taquito la lengua. más bien de pelote. cuatro. Recordé entonces las paredes. después de un rato de estar colgado de cabeza en la changuera. Ahora la veía muy bien. y también el pelo que era lo de enfrente. Acabo de ir a las grutas con mi papá y ésta no era gruta porque le faltaban los chorritos y las lamitas. era más alta. sólo me apreté muy fuerte. me sentía bien sin sentir el abajo. Pero al acordarme que las cavernas son oscuras. abrí los ojos de golpe. Pero ahora con mucho más cuidado. Cerré el otro y se volvió a aclarar. ¡Claro! Estaba en una caverna. No distinguía bien. y al voltear la cabeza vas viendo el pelo de uno que sigue colgado y luego su oreja. ahí estaba la raya. Muy despacito y fijándome bien. Abrí el ojo.. Tenía que investigar mi caverna. ni tan grandota como las grutas ni tan chica como mi cuarto. Moviendo el ojo para abajo pude ver que el piso seguía como debía de ser. y una está llena de murciélagos.. Tenía unas manchas. Miré mis pies. cuando los abres. cerré los ojos. Vi mis rodillas. y con mucho cuidado regresé la cabeza para enfrente. Como cuando te levantas. muy parecidas. Tampoco era cueva porque conozco dos. eran unas manchotas de color como rosita. cuando empezaba a fijarme en el piso del otro lado.. tan grande y sin caerse. lo de arriba para abajo y volteando hacia atrás. No había problema. sin mover la cabeza. para atrás y hecho bolita. los que no saben cerrar un solo ojo tienen que . pero aunque diera vueltas. ya mareadito. me siguieron las orejotas junto con la caverna. se veían mejor. Abrí uno cerrando el otro muchas veces y variando la velocidad. para poder hacerse pared de caverna.instante para ser tú. y curveado como en cazuela. que se movió todo muy rápido. pues. De veras que era una orejota al revés. Aguanté un momento. el que regresa al cuarto junto con todas su cosas y sus gentes. Empecé a mover los brazos hacia adelante para girar hacia atrás buscando el jalón del piso. aunque me gustaría saber mover las orejas. casi donde ya no ve uno. Estaba todo como al principio. al lugar que se les había perdido. pero con cuidado de no llevarme también la cabeza. aunque fuera la primera vez que estaba en una. pero como nebulosa o borrosa. Pero no se colgaba como en la changuera. Cerré el ojo que menos me servía. Se volvió a nublar. uno encima del otro. La mancha era una orejota. Me ganó la risa. Quién sabe cómo aguantaba peinado para arriba. moví sin querer la cabeza. como son las cavernas. Estaba en un lugar donde nunca había estado. igual de despacito. pelo con su orejota hacia abajo y hacia atrás. No la entendía porque no me podía fijar enfrente. Muy rara. Y entonces. de pelito. Color cafecito. y seguía sin saber dónde era el piso. Era la misma de hace rato. y al saltar mis rodillas con la vista. Seguro que era caverna. porque no todos pueden cerrar un solo ojo y yo sí puedo. no como coco. Moví los ojos hacia una. pero esta vez no me asusté. Me dio risa pensarme dando vueltas de tonina. Seguí.

colgaban del techo. y otra y muchas más. pero grandotota y apachurrada y curveada como plato. que era su cuerpo. acercar mi cabeza a mis pies.. lo más bonito era hacerla pegar su mano a la cabeza y ver cómo crecía hasta tapar casi toda la pared. como un gordo. Busqué en mis bolsillos. Se me ocurrió una idea. a lo mejor se enredaba en los pelos. También tenía pies. vista en cazuela y de cabeza. me di cuenta de que no iba a poder llegar a tocar la pared. y cuando se empezaba a hacer grandota. junto con un cuerpo que se hacía gordote y. volteé otra vez y ahí iba la bola. Pensé un rato. para hacerse pared de caverna. La aventaría muy duro (no era tan malo para el frontón). La caverna sabía jugar a "lo que hace la mano hace la tras" como nadie. ella movía el otro. Hasta que me dolieron los ojos. sus ricitos. y ¡sí!. bien apretado. otro bolazo. brincan más. la pelota yéndose despacio. ¡zas!. Para verle el cuerpo tenía que juntar. le ganaba al dedo pero fácil. Pero esta caverna. Revisé mi pelota. ella la repetía un instante después pero a su manera: si yo ponía una mano detrás de mi cabeza. Me puse la pelota en la cabeza y la caverna me enseñó la suya: del mismo color y con las mismas marcas. por atrás. y así con todo. bueno. sentí un pelotazo en la cabeza. pero qué bueno porque para descansar tenía los dos abiertos. poco a poco. Si movía un pie. como calcetín. apuntando al centro. Seguro se quedaría conmigo: yo era más importante. Siempre me ponía enfrente a la pared peluda y cada cosa que yo hacía. porque hasta la ropa. Para los dos lados primero. ¡cuaz!. Me pude sobar. como la que aparece cuando te asomas a una de esas cacerolas brillantes que cuidan las mamás y te la quitan. volteé rapidísimo. la caverna tendría que decidir entre irse con ella o quedarse conmigo. otro pelotazo. para adentro. Quería ver la pared de atrás. acoplarme a sus trucos. Tenía que jugar con la caverna. Lo hice. la cara atrás. y esperando un pelotazo encogido con las manos enfrente: la caché. igual. dándole tiempo a la caverna de quedarse con ella. la imagino como un globo con el nudito.. pero ¡qué mareadas! No podría verle su cara más de un instante pero seguro que era la mía. Ya sabía ver en mi caverna. despuesito pero igualito. pero esta vez me lo aguanté. Traía mi pelota de esponja y no demasiado mascada. Pero había otro problema. o rebotaba mal. aparecía su manota por el otro lado y se pegaba a la pared. se volteaba al revés. . con su pared.taparse con las manos y entonces ya no les quedan dedos para verlos y jugar a ver cómo brincan las cosas de lugar: mientras más cerquita. el pelo adelante y abajo de mí. Después de tratar un par de veces. y conmigo flotando mero en medio. sus orejotas y todo lo demás. Si la aventaba. y luego para abajo y para arriba haciendo machincuepas cada vez más complicadas a ver si la engañaba. Miré otra vez. lo que yo hacía. ¡Claro!. y le alcancé a ver la cara. antes de que viera a la pelota rebotar. pero nunca se equivocó. o hacer viboritas y ruedas con la cabeza viendo cómo toda la caverna iba atrasito haciendo la tras. confiar en ella. los zapatos y los pelos eran como los míos. Si la aventaba quedito. se me había olvidado su hacelamano-hacelatrás. volteé y lo mismo. le veía sus pompas y cómo repetía. porque la caverna se movía detrás de mí y hacia el mismo lado. Cada vez podía fijarme mejor en el mismo rizo o hacer que se quedara mi mano en su lugar. y entonces.

¡como luna!. Pero también había tiros bonitos. tendremos la oportunidad de charlar con el asesor escenográfico de la obra. El chiste era esperar la bola justo donde la soltaba pero viniendo del otro lado. Y es así. hasta caer en las manos de la caverna un instante después de cachar yo la mía. hurgando con sus dedos en la barba. pero la siguiente salió sin cacarizas. El tiro más difícil era hacia abajo y duro.. Para entrar en materia. (gesticula. Muy buenas noches.. Me fui alejando hasta que parecieron mayates amarrados por un hilo. acto primero de la Soñata en tres tiempos y cuatro espacios cuyo estreno mundial transmitimos hoy. Bienvenido pues. Jugamos mucho rato con las pelotas hasta que dominamos el juego como magos.. después de los pelotazos no sabía.. Agradecemos la atención que nos prestan.Mh. no sé.. en vivo y a todo color por XFCE.. porque nos las enseñamos. llegando por detrás. como concluye "'Flotar". y con. —Buenas.. pues llegaba por arriba y te podía pegar en la cara al voltear a cacharla. señor. algo en la situación le incomoda).. nunca me había salido un buen chanfle. me volteé rapidísimo y ahí venía la suya: la caché. creo que me quedé dormido.. era igualita. desde la ciudad de México. tampoco importaba.. Esta vez más despacio y sin apuntar al centro. juntito a las rodillas. invitándolos a permanecer con nosotros durante el intermedio. —Bien.. y.. como ese de niñita.. ¿mh? —Br. Tiré la bola y me alejé un poco..Aventé la pelota. al verle ese cráter mascado. mientras el público presente en la sala se despabila un rato. ¿podría usted hablarnos acerca de su formación como escenógrafo? —. balbucea. Pues. INTERMEDIO —. sin acercarse mucho. por debajo y despacio para poder ver la curva increíble que hacía la pelota siguiendo la pared. Revisé su pelota. y así: sin. ella me la ponía enfrente. siguió el mismo camino y al dejar de verla aparecía la otra por el otro lado. a nuestra cabina. Dejé pasar la de la caverna. y sin ver. pero yo no hacía nada. Ella también. Si lo vieran mis cuates no lo creerían.. que ahora tenía en mis manos. . quien amablemente nos acompaña en representación del escritor. sólo veía cómo pasaba una y al perderse de vista salía la otra. o a lo mejor era la mía.. —¡Bracho! claro. pensé. y luego otra vez con. amigos telescuchas.. daban vueltas solitas pero bien separadas. yo se la ponía en mi cabeza para que sus ojos la vieran.

perdón. Pero mis decisiones no son tomadas por iluminación divina ni ..—. tienen que ceñirse al entorno que yo dicto: y. —¡Óigame! Bájele al tono. —Eso sí que no. por decir algo.. in-tro-du-cirlo: ¡a ver! cámaras y micrófonos. yo no soy escenógrafo.. apunten adonde señale el señor: Apuntes del escenógrafo 1 (NOTAS GENERALES) EN LA Soñata mi labor es esencialmente la de un escenógrafo. ay. mire. después de todo el espacio que ha robado. Según mis —Sí.. y ahora. ¿Hablarnos de.. — Ahh. que ahora tenga el descaro de mandarlo a usted con sus entrevistitas pendejas.. cuando ellos actúan impulsivamente por su cuenta. Y nada más me faltaba. no se preocupe. yo debo interpretar cómo afectan la escenografía y someterlos. pero el señor escritor me explicó qué preguntarle y cómo ayudarle. su inicio en la escenografía? — Mire usted: en realidad yo no soy escenógrafo.. si me permite. —¡Discúlpeme usted! Compañerito. ¿no ve que estamos en el aire? Nos vayan a censurar. algún malentendido.. y el programa. Soy quien usted cree que soy y quien debe de ser.. —Pero.. dejándome a mí —el de las ideas— como comercial para los pinches intermedios. en consecuencia. la base de la obra. a los efectos de sus actos. es que aquí debe haber indicaciones. no necesito su ayuda. voy a hablar como matemático y de matemáticas.... mas no escenógrafo: mi profesión es la de matemático. . aquí en el programa dice clarito que yo debo entrevis. Además. usted. sí. a su vez. El escritor y sus personajes (hasta el momento. ¿y entonces? —Lo de "escenógrafo" salió de mis apuntes a la Soñata.. ¡Carajo! ¡Si el que firmó el contrato con el Fondo fui yo! Así que. Me disculpa. mire nada más. Yo defino el espacio escénico y los efectos especiales.. Al susodicho escritor lo invité yo a este proyecto. el niño). —¿Cómo? —Sí.

La Soñata es un experimento en el cual ponemos a un ser humano en un espacio tridimensional sin límites o fronteras. los espacios tridimensionales que llamamos (los matemáticos) variedades cerradas. que es homogéneo (igual en todas partes). al estilo de las griegas. escudriñarlas o abandonarlas en el momento en que se aburra. Tampoco debe esperar que esas borrosas imágenes se aclaren con estas notas. que no necesita ninguna otra dimensión para su existencia. digamos. que hoy pueda afirmar que. que es. no es cosa mía. pero formada por cúmulos de galaxias. El escritor intenta darle vida a este ser. que no se extiende indefinidamente pero que no tiene bordes. Por tanto. Trabajo sujeto a ciertas reglas mínimas que además debo precisar y rigidizar durante el proceso. y que en el resto de la caverna donde juega el niño hay. pero también puede prescindir por completo de ellas. que al dejar al tiempo transcurrir en él bien pudiera ser habitable por nosotros. y trata de que exprese sus sensaciones y sentimientos para lograr que el lector tenga —a través de este personaje literario— una vivencia mínima de lo que es un universo no euclidiano. No debe preocuparse el lector si las imágenes de la Soñata no quedan perfectamente claras en una primera lectura: consuélese sabiendo que los autores tampoco las tienen. matemático o astrónomo. su ilusión perenne de estudiante. finito pero sin frontera. sus sensaciones. pero no. pero de volumen pequeño — en un "universito acogedor". Pues el escritor hizo su mejor esfuerzo para solidificar literariamente una unidad en tres tiempos. un buen candidato para un posible Universo real. dejando que el tiempo fluya ortogonal en lo local y relativista en lo global. y lo que puede deducir en una primerísima instancia. sea físico. éste no es un buen modelo de la base tridimensional de nuestro Universo real.por inspiración imaginativa. aprender y descubrir hechos o fenómenos que como simple matemático me habían pasado inadvertidos. pues su trabajo reposado me permitió observar. imagínese que el centro del cerebro del personaje —ya de por si etéreo— se aloja en una galaxia microscópica. puede que ayuden. la Vía Láctea. Si lo logró o no. son más bien un primer ejercicio de la imaginación. REGLAS BÁSICAS . El niño puesto ahí intenta simplemente describirlo. es una simple cuestión de magnitud. un bosquejo para empezar a percibir desde dentro —nuestra única posibilidad vivencial— los posibles universos. Parecería que el salto de la escenografía de este cuento a la apocalíptica frase "un posible Universo" es fortuito. que el resto de su cuerpo queda delineado por una constelación. digamos— para estudiar lo que percibe. darle voz para que describa su entorno. Pero sí quisiera aprovechar el momento para agradecerle su minucia y su paciencia. lo que podría sucederle. material intergaláctico con la densidad física que los astrónomos han observado. algunos brochazos de un cuadro impresionista. brincotearlas. en una fugaz estancia. No hay nadie. para retornar a la Soñata en sí. Pues si el lector prefiere pensar en este lenguaje astronómico. es el principio para entender un posible Universo. en vez de aire "espesito". en fin.

quizás. Son variedades cerradas tridimensionales con geometrías riemannianas naturales bien establecidas y estudiadas. III. entendiéndolos con toda su geometría inherente y canónica. joyita muy particular de la dimensión 3— son conocidos por cualquiera con un buen mínimo de cultura topológico-geométrica.Las reglas básicas para inferir mi proceder en la Soñata son: a) Los escenarios están dados. de sentido común o de intuición matemática. también conocido como espacio dodecaédrico. quizás. Sin embargo. La variedad de Poincaré. dejando en segundo término el prurito de simular la física elaborada. b) La física se deduce de la geometría La libertad que me da no ser un físico de profesión. un geómetra es. Pido por esto disculpas a los físicos. Pero seamos más precisos. que se detallará más adelante. es decir. en las "Notas particulares". básicamente son: Volumen fijo y cómodo. A fin de cuentas. Todos —salvo. pues las leyes e hipótesis físicas que rigen a los universitos de la Soñata (así como las de a de veras. según entiendo al señor Einstein) están supeditadas a. T3 = S1 X S1 X S1 ii) La esfera II. y en orden de aparición son: I. dictadas por. Para efectos de este trabajo. El espacio poyectivo real: P3. el volumen de un universito es aproximadamente el de un cuarto de juegos para un niño o el de un estudio . la geometría. me permite aplicar esta regla con la prioridad de proporcionar al personaje un ambiente confortable y de consecuentar al escritor en sus consideraciones estéticas. los llamaré universitos. llega uno a símiles armoniosos de la física del Universo real que uno cree entender. APUNTES FÍSICOS Las hipótesis físicas que surgieron en el proceso de creación de la Soñata y que fungieron como axiomas para deducir los fenómenos que se relatan. es reconfortante redescubrir que guiado por simples cuestiones de estética. Esto no debe sorprender.i) El toro tridimensional: 3 tridimensional: S . alguien con mente de matemático y corazón o sensibilidad de físico. el último.

t). d. y los objetos cercanos (las manos. sin considerar fricción o gravedad. De tal manera que no tenemos que meter y prender un foco en el universito para que la retina del personaje reciba estímulos interpretables por su cerebro. o mejor dicho. aunque . Si (en el ejemplo) d apunta hacia adentro del dedo. Salvo en la escena de la contracción (pasaje que vendrá en el próximo Tiempo). donde ζ representa al resto de sus cualidades que en estudios más detallados pudieran ser útiles.amplio. que cada punto del universito está emitiendo su propia luz. suponemos que cada partícula. llamémoslo e. salvo por la ingravidez (pues todo flota). o inclusive podría representar algún estímulo no luminoso. Hay que subrayar que el movimiento inercial de los objetos (la pelota. En particular. donde el autor escribe o donde el lector muy probablemente lee. Su propagación.t. por ejemplo) corre a lo largo de las geodésicas del espacio (las trayectorias mínimas que unen a los puntos) y en su primera aproximación. e tendrá una historia efímera. constará entonces de un punto p. es decir. para nosotros. Un estímulo luminoso. digamos que es el de este cuarto. por lo acogedor. Este estímulo luminoso se propaga por la única geodésica por p con dirección dy a velocidad constante c. Su recepción. viajará más tiempo y quizá corra con mejor suerte. La materia presente en cada universito. Las leyes que rigen a esta materia son.ζ). resulta transparente. De cada punto en el universito. LA LUZ Su emisión. aquellas con las que convivimos todos los días. d. sonoro quizá. por ejemplo) se ven normalmente aunque sin sombras. es decir. salen rayos de luz en todas direcciones y en cada momento. nótese que el aire. En vez de que la materia refleje una luz ambiental (como en este cuarto). Sin embargo. una dirección d que sale de él y un tiempo determinado t. pero si apunta hacia afuera. obviaremos esta información extra. aunque espesito. con la ropa y accesorios que requiera) y el aire que lo rodea (con el espesito exacto para desplazarse con comodidad). La luz viaja por las geodésicas a una velocidad constante c. suponemos que la emite en la frecuencia y con la intensidad con que la reflejaría su equivalente en este cuarto agradable y homogéneamente iluminado. este volumen es fijo. Sea o el punto donde se aloja el centro del cerebro de nuestro personaje (que bautizaremos como ΩTo para dibujarlo . Podemos escribir e = (p. es únicamente el cuerpo del personaje (claro. por ejemplo color e intensidad. dejándolo entonces como e = (p. y en todo momento. digamos p|∈| U (léase "p en U" y piénsese por ejemplo en el centro de una uña). Además. las leyes de Newton en su versión popular.

poco más o menos.en realidad la o viene de la jerga matemática como pnemotecnia de "el origen"). etc. ¿con qué datos podría ser concluyente? Es decir. (Este axiomita. la luz atravesaría este cuarto en algo así como uno o dos segundos. recibiéndolos en un tiempo determinado. Sin embargo. haciendo el símil del universito con el Universo real. d. llegamos a o en un Su velocidad: perceptible. mismo que —dice el escritor— ya hemos violentado demasiado. Donde. ΩTo sólo procesa algunos de los estímulos que recibe (los que lleguen por enfrente. LENNON-McCARTNEY 1. Obviamente. instituido a iniciativa estética del escritor. Aunque. es decir. de su entorno. que no hayan pasado por algún objeto material pero que vengan de uno. resultan ser no tan descabelladas.recibe a e = (p. donde este rollo continuará en el siguiente intermedio. o no. el personaje. pues. hacerse una imagen. Es decir. la luz viaja a una velocidad que razonablemente puede manejar quien la está percibiendo. t) en el tiempo t0 si y sólo si saliendo de p hacia d con tiempo t0 t. ésta rebasó.) ¿Puede el lector afirmar si al jugar el niño en la caverna con su pelota. Por convención. un estímulo sonoro.) para así percibir. considerablemente en su ritmo. viaja aún más lento. Regresemos. además. ¿cómo saber si la pelota rebasa la velocidad de la luz? ¿Qué pasaría? Queda claro que en las hipótesis que rigen el comportamiento de la luz es donde nos apartamos más de la física cotidiana. nuestros móviles para adoptarlas fueron estéticos. nos llevó a decretar que el sonido. no hubo necesidad de precisarlo. aproximadamente a la mitad de la velocidad de la luz. TIEMPO II Because the wind is high It blows my mind Because the wind is high. la velocidad de la luz? En caso negativo. (Ahondaremos más adelante en la fisiología de este proceso al tratar la óptica tridimensional en el espacio proyectivo. pues rigen a la Soñata en cuanto a efectos visuales se refiere e influyeron.) velocidad constante c. a la juventud de la Soñata —a menos que el lector prefiera escudriñar antes las "Notas particulares". insisto. o es el único punto de U que puede percibir estímulos. La velocidad de la luz es conmensurable con el radio del universo y en él los objetos se dejan ver. más que con este cuarto. AGORAFOBIA (Allegro ma non tanto — Poco adagio) . En nuestro caso.

así nada más. que se iba esbozando al dirigirle mi mirada. desafinados y en mi voz de grabadora. de espaldas. Inclusive hacia abajo. No respiraba. Ya se echaban sus brincos.. con las suelas de sus tenis al aire. ¿qué? —a todo pulmón— ¿pero qué? —respírale duro— pero con un carajo: ¿qué? Pues. Intentar dirigirlos me recordó que flotaba y que podía moverme.. ya no se movían. ya ni digamos barda. Me le lancé al cuate de arriba-a-mi-derecha. que además . Pero no había suelo para caminar. también traían mi pelo. flotaba. igual que yo. pues. como destellos desde todas direcciones. un cuchicheo. muy lejos. daba la entrada a ese inmenso silencio de marchar sin piso que golpear. al final de esa línea que se seguía alargando con sus apariciones y que se continuaba en ese abajo enorme que me estaba chupando. pero con huevos. Mis contlapaches le habían entrado (pude tomar aire). Ya eran bastantes pero seguían brotando. cuando el camarada de arriba-a-miderecha se movió. El de arriba-a-miderecha tenía. al acortarse mi distancia a sus pies. El golpe de soledad de un vacío oscuro se diluía en la vaga intuición de ver mi cuerpo. igual que yo. ahí ése brincaba. Traía mi uniforme. se achaparraba. me lo decía ese miedo "agrito" a abrir los ojos. y pulido en el servicio militar. La duda de cómo no había visto en el primer momento a ese otro cuate. yo había cambiado. y desde mi infancia renegada irrumpía de repente la nítida sensación del vuelo. Respondieron. Esto me hizo voltear. mis. más bajo todavía. ¡marchar y no ver para abajo! Con la fuerza de ese principio de "La Quinta". se esfumó al aparecerse otro. y antes de que te paralice el terror. ¡"La Novena"!: Te-le-funken oish-trish por-chse tra-va-ritza lí-sium. chamarras roídas o mis huaraches.. Abrí los ojos. Nos tragaba el silencio del vacío.. que enseguida ocultaba perfiles de mi cara y su brinco fue el mío. que empezaba a jalarme. rodeado por la algarabía de una parvada que levanta canturreante el vuelo. luego la voz seguida de otras cuatrapeándome el ritmo. Entonces. Tenía que actuar rápido. Entonces. pero seguían y seguían hasta esos que como yo. Pero no... algo zumbaba sobre esa nada. Era mi imagen y yo la suya. con sus manos crispadas como agarrándose del pasto y sus raíces para no caerse. apoyado esta vez por un buen ademán de director. animándome así a tararear mientras volteaba a verlo. Pero no. Se les oía a destiempo. marchando a destiempo. Vestía como todos los demás que me rodeaban. Caminar. y en un momento de angustia. Primero el ademán. es lo que hay que hacer cuando te encuentras a mitad de una barda bastante alta y volteas hasta el suelo.NO SÉ mucho del tiempo que pasó hasta el momento aquel en el que otra vez creí volar. Y hubiera seguido echándole los kilos de no ser por la sensación de que. le agarré el paso. Los que estaban más cerca marchaban también. veíamos todos que no se equivocara el que seguía. Y no sólo por sus. Los de junto. Le entré con lo que salió como siguiente frase. mejor le apuras a lo seguro donde te observa el resto de la palomilla. cada vez más lejanos. ¡cantar!. un tarareo lejano que se iba apagando. cuando noté a un chavo arriba-a-mi-derecha... aunque si me le acercaba. Tenía que agarrarme de ellos. sí. Mi ilusión de agarrarlo flaqueó al reaccionar él y salir volando. en el vacío. Observé a mi pandilla cercana. flotando. me infundían ese terror callado de la asfixia. Con un brinquillo de ésos de fila de escuela. a un remedo abajo-a-su-izquierda que a su vez tenía al suyo y siguiendo esa línea seguía otro y otro y. me remedaban. a saber dónde estaba. abajo-a-mi-izquierda. los que me seguían se veían más largos y peor aún el de abajo. ante mis ojos.

como al final de una botella en que te tupieron duro. ¡Agárrate! Me quité la camisa. La ola del canto (que de plano no era La Novena: remedaba a algún final de Sgt. me acercaba al terror. Jalaba hacia el centro del pecho en el cual. ¿Cuándo? No tienes ni la más puta idea. retomé prendas y. alguna de Bob Dylan: Write a song for me. de yos. Tras esa fuerza que se controla al transmitirse por un trapo de brazo a brazo. volteando para acá. el contrabajo sobre un piano: repeticiones diferenciadas y precisas en cada punto del timbiriche. que se movió en mi primer intento. pepené el extremo de su pantalón. una onda. Íbamos como formando una tabla gimnástica. tus ojos. cómo esta agitación se iba alejando hasta parecer una especie de esfera en expansión. iba a recordarme. una ola que se va. no acababa de agarrar el tono ni de ajustarme al ritmo que me imponían mis mismas frases resonando desde puntos y tiempos distantes. Agité mi chamarra para ver cómo agitaban las suyas en su justo momento.Justo para no perderme en la imagen de unas líneas de tendedero con Cristos intercalados tendiéndose raudas. me permitía aceptar que arriba y abajo de la mía se formaban sendas tablas gimnásticas repitiéndose y repitiéndose idénticas. Con mis prendas en las manos. éramos un timbiriche tridimensional de imágenes mías. Sí. haciéndome fallar y sentir que me iba. una nota sombría resonando patética desde todos lados junto con todo lo que ya habías cantado. tu mente. allá a lo lejos. adentro. logré pepenarme de la chamarra . Volví a estirar los brazos. pero a la tercera.venía más lejos. pero ahora a lo bestia. quizás el dolorcito eléctrico que se continuaba por los hombros era por esa forma estúpida de emplear mi fuerza. respirando duro. dura. giré para que dos fueran subiendo a mis lados y los otros dos enfrente y atrás. hasta llegar a formar un eco continuo en fuga. Pero al segundo. leve. Jalé de los dos lados con una respiración profunda. vi hacia abajo: mi soledad reflejada en un tenis flotando. Al acecho. Entré con unos cheloscontrabajos. azulitos espirales. Volvía el aire. mientras frenaba. Una entrada seca. cuando noté que mis manos estaban más cerca. recordándote algo que ya viviste. ¡Cedió un nudo! Siguió un trapazo con estoperoles. Él ya hacía lo propio. Volvía a tararear. me eché un Tele Funken completo. sentía algo raro. quitarme la chamarra. al alejarse se extendía su cordón. en esos bultos de ropa que no se dignaban pender de mis manos para indicarme siquiera si eso era realmente abajo. los pantalones. "A agarrarse de los cuates". Peppers) se esparcía más lenta. Al encogerme al golpe. se fijen en esa lejanía que asemeja a tu pasado. mantenerme en acción. y dos. sólo un vago recuerdo restándose a esa nada tan vacía que ya ni abajo ni pasado tiene. los amarré a las mangas de la chamarra. volé de ladito dejando una estela de camisa con chamarra de corbata. extendiéndose en todas direcciones. se volvía con el tiempo un continuo indescifrable. Me alejaba de mí. creciendo al cubrirse de más. más y más cuanto más lejanas. Cedía. cuatro se alineaban conmigo. paralelas y cada vez más lejanas. crucificado y jalando con todo. Dirigir. precedido quizás de sendos manotazos a la cabeza. Paré mi vuelo imposible y. Agarrando una manga me dirigí hacia el compa de al lado. visto en miniatura como caricatura que te absorbe. estás tú. Lentamente ascendían en su tiempo preciso a su lugar. Ahí está. como al chirriar de un zapato. haciendo justo lo que hiciste hace un rato. soltando finalmente el pantalón. Va de nuez. en ese huequito. porque se veía mucho peor. Se agrandaba el abajo. Poco a poco retomaban sus posiciones mis camaradas. hasta el bajo profundo. esperando gustoso a que tus oídos. Fallé una. jalé. cantar. y más pequeños. su columna y su fila con una exactitud asombrosa y un tanto desquiciante. me faltaba el aire.

concluí de golpe. Alzándola lentamente. sin destenderme su mano. volteaba a ver a un segundón. ahuecada ese poquito inverso de las yemas. fantasmagóricas... que por más que lo repitiera con mi mente. CLAUSTROFOBIA SEGUIDA DE UN REVIRE A LA CAVERNA EN TENIS (Final en la agujeta) Se está haciendo tarde JOSÉ AGUSTÍN . Me entró el miedo de que no estuvieran allí. Mi mano fuerte tenía una mano. Quizás ya alcanzaríamos a tocarnos las manos.que me tendía el de junto. éstas sí aguantan. y también me agarraron. lancé el zarpazo para pepenar la chamarra al alcance de mi mano fuerte. La giré sintiendo mi fuerza entre sus dedos. que en un sabroso escalofrío se expandía por el resto de mi cuerpo. Nos acercábamos. que trocaba así su manga de camisa por aquella anudada de chamarra. tele funken oish trish. Volteé. Las chamarras crujieron.. Acabé de soltar la chamarra. como las manos que apretaban mis huesos. a su vez. volteaba hacia atrás. echándole todo. pero. el roce de un giro idéntico.. Jalé con más tiento pues no había revisado el nudo. como mi débil. y sintiendo en la pulsera de los míos. Afiancé. La línea eléctrica a través de mi pecho. alrededor de la muñeca. cediendo en ritmos coordinados que parecían venir de fuera y cotinuarse en una línea placentera a través de mi cuerpo. por primera vez.. esperando lo peor al sentir su torpeza. Ya daba la tal la para pasar el nudo. jamás se movería por su cuenta. Con hueso. Ahora si. 2. Había algo más en esa extraña sincronía de fuerzas entre los brazos extendidos y jalando cada uno de su lado. La agarré sintiendo el jalón por el otro lado. debían ser un sueño que esfumaría con mi torpeza. era necesidad. hasta trenzarme entre antebrazos. Me daba sus espaldas. Podría acortar las distancias en las dos direcciones que faltaban y así disminuir la sensación de espacio abierto que tanto me angustiaba. Jalé. al otro extremo. Desde esa posición de señorita midiendo tela por su pecho. De carne. Sentí el escalofrío con algo de alegría. y jalé con todo. Giré para mirar a quien. Se extendía un respirar agitado. El horror a sentirme completamente solo en este vacío inmenso y absurdo me congelaba como la imagen de dos manos que se entrecruzan sin siquiera tocarse. Agarré. acerqué mi zurda. como mi carne.. ocultado casi completamente por su cuerpo. Pero sabía que por más que me concentrara. Pero no había de otra. Tendí mi mano a quien. ensayando inclusive mi peor tono de mando o de súplica. era ya un hecho contundente.

con delicados y precisos contorneos. y que sea él quien te vaya separando de otras pieles. Sí. enrareciendo. me hicieron desechar la idea de despertar. arremolinado. a su vez. Pero la humillación de retirarse sin jugar la última carta y una extraña certeza de estar arruinando una oportunidad única. parecen continuarse en las líneas eléctricas que atraviesan y en la fuerza que oprime. el otro lado de lo que yo siento. ahí se esboza algo. bien lo sabías. llega lentamente a sus límites y erízale sus vellos. Retrae tu cuerpo. del mazacote que se había formado y que iba consumiendo. que. que te convide de sus olores dulzones. La idea de volar era lo contrario de lo que estaba viviendo. déjala que te guíe. — Eras tú. al retraerse. recogiendo en tu mente tus fibras íntimas al recorrerlas con la tibieza clara de la conciencia. Afloja. codos o antebrazos que expando contra un cascarón amorfo pero vivo y en asible contorsión. Deja que el calor que irradia siga siendo tuyo un momentito más.. el aire. volver a vivirlo. de estar fallando en una iniciación. consérvalo ahí. como el resto del cuerpo que expande su coraza y se empieza a extender. puede expanderse. Respiro sobre una espalda. Sigue encogiéndote. mis muslos oprimiendo al abrirlos dos cabezas. "Sólo como volver a saber de a de veras cómo se vuela. No. haciéndose su espacio. concentrarse. Empujar no sirve de nada. anunciados por el calor de pieles aún lejanas."Yo casi siempre vuelo para escapar de algún peligro. Haz que se apriete la carne a tus huesos para que los nuevos límites sean dados por tu vieja piel. untado ligeramente. y ahora estaba en uno serio. muy despacio. de la idea de la muerte. sólo produce reacomodos que no alivian el avance implacable de la asfixia. puedes despertar fácil: hazte pipí. relajándose. es tu espalda que con un leve arqueo le da paso a tu mano subiendo sin tocarla. sin enjuiciarla. . el cual. sin verla. de la pesadez húmeda del aire. desde todos lados. mi cabeza. un par de contactos futuros. Una pequeña luz es tu caverna. para que puedas liberar el peso que oprimía ese brazo. de la muerte. que en todas direcciones originan los empujones con pies. Te vas quedando en paz al írsete dando momentos que viviste ahí. y opongo la fuerza del tórax contra las manos que empujan mi cadera. un pie por ahí y chance hasta un codazo. tenía que volar y mantener mi conciencia. —No seas dramático. Los escalofríos.. espaldas.. Pero para volar debía dejar de sentir en todo el cuerpo réplicas de partes lejanas de mi cuerpo. sintiendo unos milímetros delante de él.". Evitas. que se te ofrezca. obsérvala sin prisa." Cierra los ojos. Mi cabeza entre dos caderas asentándose en mis hombros. va reviviendo su sensación de flotar. de que "ya no importan los que te perseguían". Siente a tu cuerpo desde dentro. de sus sabores agritos o amarguitos. la sensación nítida de flotar. y el calorcito húmedo de la cercanía enchina mi columna. untándose de carne como mis cachetes. Empujo con mis manos la cintura frente a mi vientre. cuyos vellos del dorso se jalan contra mis orejas. El brazo ya está libre. sienten lo que deben. rodillas. aprisionada por nalgas agarradas..

Abrí los ojos. Estaba en mi caverna, llena de ese aire fresco, temerario y despreocupado que rodea a la infancia; su bienestar me invitaba a pensar mientras desamarraba y me ponía la ropa que flotaba dispersa a mi alrededor; sentía algo de frío. La pared, con sus orejotas, rodeadas y semiocultas ahora por los pelos, era yo, sin duda. Así como era yo a quien con ansias jalé, aproximé, palpé y, no contento con eso, volví a jalar en otra dirección, y en otra, hasta que acabé apretujándome contra mí mismo consumiendo a mi espacio. Tenía la certeza de que, así como había transformado aquel espacio que se sentía infinito en un marasmo humano de un solo cuerpo —el mío—, yo podría controlar mi caverna, ese pequeño universo que me permitía verme como horizonte. Pero me faltaba aún aprender a manejarla. Se me ofrecía altanera a través de todos mis sentidos como reto contundente a mi entendimiento, al control de mis emociones que, como en la paranoia que acababa de sobrepasar, afectaban, bien lo sabía, el entorno de este viaje increíble. ¿En dónde estaba? ¿Qué tenían en común las dos experiencias que había vivido? ¿Qué leyes nos regían? ¿Cómo era posible que aquello de enfrente fuera mi mano recorriendo mis pelos, que aquel cuerpo que acababa de tocar extendiendo mi mano fuera el mío? ¿Era esta realmente "mi caverna", la de niño? Sentía que algo indefinible había pasado con el tamaño, quizás era sólo que yo había crecido o, al revés, que aunque yo fuera más grande la sentía igual. ¿Cómo saberlo? Ya no me puse el segundo tenis y lo aventé hacia adelante, despacio y gustoso, no sólo por el recuerdo de mi juego de pelota, sino también por esa sensación de empezar una aventura apasionante. Giré para recibirlo como antes, sin perderlo de vista, y, a mitad de su viaje, creció, deformándose redondamente hasta casi hacer desaparecer la pared lateral, y decreció de nuevo, recuperando su forma, para llegar a mis manos en el lugar exacto que mi experiencia en el juego de pelota dictaba, justo donde había empezado; yo, en media vuelta observando al panorama concluir su movimiento. Me estremeció la escena. Ésta no era mi caverna. Pero ¿cómo estar seguro? Dejé flotando el tenis y me alejé volando hacia atrás, controlando con mis deslizamientos la manera en que se alejaba: llegaba a un mínimo y empezaba a crecer, a deformarse, contorneándose conforme yo me movía, en algo cóncavo y creciente que no dejaba de ser mi tenis, y así, retrocediendo poco a poco, localicé el punto donde se hacía tan grande que sentí de golpe que se cerraba, se convertía en una pared esférica entre la otra, mi cabeza lejana e invertida, y yo, esta cabeza que al girar sin perder su centro puede ver al tenis desde todos sus ángulos, haciendo de su adentro apestoso y de hule un afuera sorprendente de esa caverna-tenis interpuesta justo a la mitad de mí y la caverna-yo; un altorrelieve leve pero perfectamente texturizado de mi tenis sobre el lado interior de una gran esfera. El más leve movimiento de mi cabeza se veía amplificado orgánicamente y un instante después por la caverna-tenis. Intentando controlar, torpemente al principio, esta relación, logré poner la suela como una media naranja, inmensa y limpia de bagazo, a mi izquierda; y a mi derecha, la lengüeta colgando, como oreja de perro, continuando en la

entrada como arete blancuzco que culmina con el remache de cinta azul del talón, y abajo, justo entre mis piernas, se extendía —rodeando el eje de mis brazos, perdiendo apenas su armonía de huella estilizada para convertirse en anillo perfecto— la banda de goma lateral. Al subir yo subían también los lados, acumulándose en la bóveda del techo; me sentí cómodo con la lengüeta retraída arriba y la entrada blanca de toallita mugrosa remedando mi oreja, rodeándola a la distancia. Hacia ella deslicé mi cabeza. Un movimiento extraño me hizo ir más lento. Ahora, el movimiento se percibía mejor en el otro lado: la suela se iba derramando del centro hacia los bordes, que se retiraban más despacio. Veía con claridad amplificada el dibujo de la suela ámbar polvoso. Una de las viboritas del dibujo se trazaba ya como gran franja oblicua por casi toda la pared esférica, cuyo centro se convertía en un punto cada vez más discernible por la velocidad creciente con que expulsaba a la suela, saltando briznas de polvo como pedradas, para amplificarse. Hasta que ¡zap! todo cambió de pronto. Bueno, no todo; el silencio, la suela que seguía estando en su lado, y en el otro el tenis, pero por en medio, como siguiendo al hilo que se enrolla en un yoyo desde su eje, se veía de nuevo la impasible pared peluda regresando a su lugar exacto. El borde del lóbulo azul del yoyo era la banda de goma lateral, que, aunque parecía seguir untada a una esfera, se contorneaba ahora siguiendo con simetría exquisita la orilla de alguna alberca-zapato de Temixco, y el linde de la suela, al otro lado, no le correspondía, seguía una curva similar, pero invertida: arriba la marca del talón. Deslicé mi cabeza hacia la suela para observar de nuevo, y en reversa, la escena de la separación. Nuevamente empezó el aumento y la expulsión de la suela desde un centro, un punto que sin voltear a ver localizaba con claridad al extremo del eje de mis orejas, la línea de movimiento. La creciente eyección radial, agitación membranal, vibración microscópica, en ese lado contrastaba con la serenidad azul del tenis en el otro, y la serenidad oscura de la banda de pelo enfrente más perfectamente circular cuanto más delgada se iba haciendo al acercarse su borde impasible al otro labio, vibrante pero de límites exactos, convirtiéndose en una línea negra que al alcanzar su perfección desaparece como sol poniente en una ráfaga que le pone su tapa, su media naranja hueca, a la caverna-tenis. Sentí, en el justo momento de la simbiosis, que algo entraba en la suela de ese pinche tenis. Claro, el centro de ampliación en la línea de mis orejas. Pero no era un punto de tenis. Era un punto del espacio en apabullante sincronía conmigo que ahora estaría cruzando el hule de la suela y aparecería por la planta. Giré, controlando mi centro que ya más o menos dominaba, para enfrentar su amanecer.

Mi movimiento, ahora, era hacia atrás. La tela azul gastada, con sus costuras y remate blancos, daba un marco fijo a la lupa donde ya se veían los pelos de toallita maltratada corriendo a esconderse debajo del marco de lona, aclarándose el punto de donde partían y amplificándose su entorno, descubriéndose su hábitat íntimo. Con más control y destreza podría ver la infinitud minúscula que yo quisiera; pero, por el momento, pasé esa etapa vibrante de ráfagas radiales. Salió el punto con un golpe brusco e inasible de la imagen, y van de regreso a su lugar los pelitos, aplastados y mugrosos, deslizándose por debajo de la lona que, a su vez, se iba abriendo como diafragma. El punto subía por el vacío talón, chupándose la visión amplificada de la planta que se encoge. Apareció entonces su borde, pellizcando pelusas de calcetín y jalando tras de sí a la lona blanca, contraparte interior de la azul que, ya en franca apertura y en el punto de salir hacia atrás de mi campo visual, se traslapa con el blanco borde interior que va hacia enfrente, descubriéndose mis orejas: su vista en la caverna. Detuve el movimiento. Sentí la presencia de una línea luminosa saliendo por mis orejas que pasa rozando los lindes del tenis, justo por la ondulación para los huesitos del tobillo, y que atravesaba el punto aquel para regresar, de alguna manera, a mis orejas. Me sentía a un paso de entender al dichoso punto, mi antipunto en la región del tenis, que al acariciarlo, coqueteando con sus bordes, me lo mostraba en su intimidad. Me quité el otro tenis, aún desabrochado. Y, al tacto de empalmarlo y sobarlo, de manosearlo devotamente en el hueco de mi pecho, fui reconstruyéndolo dentro de mi cabeza, buscando la posición de mi antipunto al recubrir con su antitenis a mi centro. Ayudado por él podría orientarme, guiado por las dos líneas básicas que ya había descubierto: la que une a las orejas pasando por los bordes de los huesitos de mi tenis interno y hacia enfrente por la entreceja atravesándolo por la planta; el tenis interior pendía de ellas: en su cruce estaba mi centro, correspondiendo a mi antipunto en el tenis real, que observaba de nuevo. Hacia abajo se le veía la punta por adentro; ¡correspondía con mi imagen interior! Ahí estaba la mancha oscura roída por el dedo gordo. Podría sumergirme a inspeccionarla, pues la veía, era cosa de mover con tiento mi cabeza hacia abajo. Inicié mi zambullida. Pero algo pasó rápido por la esfera a mi derecha. Frené, y regresé lentamente la cabeza para observar su retorno. Era la agujeta. La amplifiqué moviéndome apenas en su dirección. La recorrí un pequeño tramo, pasando por el ribete de plástico y concluyendo con un levísimo giro de cabeza, que puso a la felpita como inmensa alcachofacoliflor ante mis ojos. Entraría en ella. Como antes lo había hecho en la suela, creció como una mancha discoidal cubriendo media esfera que al colmarse en su círculo máximo, linde de mi campo visual, se voltea de golpe y decrece de nuevo, pero jalando ahora tras de sí al ribete, lustroso como tallo de brócoli visto desde dentro, su raíz en mi espalda y culminando enfrente con algo redondo parecido a un mechudo con pelos hacia adentro.

Temblaba todo. Vibraban por todos lados centros de confluencia y de expulsión que podía hacer conscientes al corresponderse, un instante después, con mis micromovimientos. Para fijar la imagen tendría que llegar al reposo absoluto. Lo intenté, pero el latido de mi corazón y la excitación de mis pensamientos lo impedían; abandoné la idea de reprimirlos. Los dejé fluir. Podría salirme de la agujeta por donde yo quisiera. Entendí que por todas las direcciones de mi centro se llegaba a mi anticentro, y que de él se seguían para retornar a mí, en sentido inverso, buscando continuarse otra vuelta. (Me vino a la cabeza la imagen de una esfera con sus meridianos dibujados, todos del polo norte al polo sur.) Entendí que ese punto vibrando mis vibraciones en la punta de la agujeta pertenecía aquí, y que de él ya no se seguía este lugar que me acogía en su perfección deslumbrante; allí, por decirlo así, se cerraba, a imagen y semejanza de mi centro, "la caverna" — no, la llamaría "extrásfera"— se redondeaba este pequeño universo donde cada punto tenía su antipunto; todo lo demás era la ilusión óptica que esto producía, que esto implicaba. Empezaba a entender, lo sabía por ese saborcito dulce de las nuevas dudas, surgiendo incisivas, altaneras, bellas, sensuales y atrayentes. Because the world is round It turns me on Because the world is round. LENNON-McCARTNEY

INTERMEDIO

Omnívora esfera opaca, el tiempo fluye. .... Tiempo sin luz ni tacto.

.. Obligándome a dejar mis errores e inconsistencias para que el lector las detecte. Pero además. en el espacio proyectivo se cumplen: (a3) Dos planos distintos se intersectan en una recta. y (a2)por cualesquiera tres puntos no colineales pasa un único plano. Se tienen en él las nociones de plano. sin detenerme a cuestionarlos. el espacio-tiempo de este libro es finito. EL ESPACIO PROYECTIVO (Escenario del Tiempo I) VISIÓN EN "LA CAVERNA" En porciones pequeñas. de recta (o línea) y. el espacio proyectivo es como el nuestro (éste en el que vivimos). como si fueran verdades divinas. Dedicamos una sección a cada espacio visitado en la Soñata. Ni hablar. de punto. argumentarlos y demostrarlos. humano... enunciaré por ahí algunos hechos como si fueran consumados. en algunos pasajes. siendo esto lo que más me duele. que en su honor llamamos euclidianos. Sacrificaré. por ejemplo. la extensión y la claridad intuitiva. la formalidad y el rigor en aras de la exposición. ¿En quién revienta esta luz? CORAL BRACHO Apuntes del escenógrafo II (PARTICULARIDADES GEOMÉTRICAS) EN ESTA segunda parte de mis apuntes. Se tiene. los matemáticos. terrenal. que (a1): por cualquier par de puntos pasa exactamente una línea. ese plano que medio vimos en secundaria. Pero si en las "Notas generales" di mis disculpas a los físicos. quiero inmiscuirme en algunas particularidades geométricas de los escenarios que escogimos. . ese espacio en el que creemos vivir. las rellene y las lime como ejercicio. Nociones que además están sujetas y se comportan de acuerdo con ciertas reglas mínimas o axiomas que se parecen mucho a los que Euclides usó hará más de dos milenios para definir y empezar a trabajar el plano y el espacio. Además. la manera en que se hace de la matemática algo nuestro. aquí tengo que prevenir a mis colegas. por supuesto.

es decir. y en el espacio proyectivo. que no existe la noción de paralelismo como la hay en sus versiones euclidianas. que en el espacio proyectivo. En el plano proyectivo. que a su vez es una minurria del Universo. Reitero. Obsérvese que los superíndices denotan dimensión y no exponenciación. de P3 ). y. pero son los que usaremos aquí. axiomáticamente consistentes. afirmará otro que cursó bien la secundaria. que nos dan idea de cómo es él en una pequeña parte y. El espacio proyectivo en pequeñas porciones es como éste. Al adoptar un sistema axiomático. se intersectan en un único punto. deduzcamos algunos hechos del escenario donde. Obsérvese. "es claro que hay rectas paralelas que nunca se cortan". y si el primero tiene preponderancia en la cultura popular como modelo del espacio en que vivimos se debe principalmente a su veteranía histórica. todas las rectas se intersectan igual: en un punto. se usará más adelante la notación E3 . Análogamente. así como este cuarto nos da idea de cómo es el espacio euclidiano o el proyectivo o el Universo real (suponiendo su homogeneidad) en un entornito de cualquiera de sus puntos. de los tres últimos.(a4) Un plano y una recta no contenida en él se intersectan en un punto. no hay excepciones. E2 y E1 para el espacio. el plano y la línea euclidianos. Soltémonos el chongo un rato. de los axiomas que hemos enunciado. se preguntará por ahí algún lector que aprendió a trazar paralelas. para la fluidez del texto y la concreción de las ideas. Nuestra vivencia cotidiana no da elementos para afirmar si las "rectas paralelas" se juntan o no. creamos un modelo teórico sobre el cual se puede trabajar con pasos firmes. congruentes con nuestra experiencia cotidiana. planos y rectas se cortan siempre de la misma manera. se lee por tanto "P-tres" en lugar de "P-cúbica" o "P-a-latres". Esta intuición funciona igualito para el plano proyectivo. a la vez. Nuestra intuición del plano euclidiano se basa en esta hoja de papel o en un pizarrón o en una pared. introducir algo de notación. Éstos no son todos los axiomas que definen al espacio proyectivo. por un ratito. y análogamente. y en este caso. (a5) Un par de rectas se intersectan si y sólo si están contenidas en un mismo plano. O "esto contradice a nuestra intuición y a nuestra experiencia". metimos a vivir al niño. Nuestra experiencia del espacio en que vivimos está confinada a una porción minúscula de la Tierra. ¿Cómo es esto posible?. Y no hay aún ninguna razón de peso para decidir si es el espacio euclidiano o es el proyectivo el que se asemeja más al real. . en cualquiera de ellas. o recta. así como en el plano proyectivo (modelo teórico de cualesquiera de sus planos). matemáticamente coexistentes. No hay más. Sea P3 el espacio proyectivo. sean P2 y P1 el plano y la recta (o línea) proyectivos respectivamente (modelos teóricos que podemos pensar como cualquier plano. Nos será útil. Ambos son modelos teóricos.

es decir. Sea Lp el conjunto de rectas en el plano que pasan por p. y una línea l que no lo contenga.Veamos primero cómo es una recta proyectiva. se corresponden biunívocamente. fuera de ella. pensando que esta hoja es una porción de él. p0 =l0 ∩ l * atravesándola. el haz de rectas por p. de l sólo vemos un pequeño cachito.podríamos llamarlo. Una línea y un punto fuera de ella. Los puntos de una recta y las rectas por un punto. tomemos a P2 . p0 . El axioma (a1) nos dice que por cada punto que la correspondencia entre Lp y los puntos de l es biunívoca. el punto correspondiente. Para esto. Tomemos ahora una línea l0 ∈ Lp. se va deslizando continuamente en l: se saldrá de nuestra figura en poco Al girar lentamente a l0 (como si p fuera una tachuela . para que se mueva en Lp). Hagamos corresponder a cada línea de Lp su de l pasa una única recta de Lp (la que también contiene a p). de cualquier plano de P3. Figura 2. pero queremos averiguar cómo es. El axioma (a5) implica que todas estas rectas punto de intersección en l. Tomemos el punto p de la figura. implicando Figura 3. Y sea p0 su punto correspondiente en l. intersectan a l en algún punto.

es ahora la misma recta con la que empezamos. Observemos que l0 está en su posición inicial. Detengamos el giro al llegar a 180°. Al viajar un punto por una recta proyectiva. ¿Qué ve? Figura 5. Y esto lo hizo en un tiempo finito (¿por qué?). es decir. y sobre cada una un solo el lado opuesto a su partida. Además. p0 recorrió toda la recta l para regresar a sí mismo por Esto es suficiente para explicar la "visión de la caverna". . Cerremos un ojo (me refiero al de ΩTo. pero hemos demostrado que de l. Por tanto. aunque se haya "invertido en p". pasamos por todas las rectas de Lp.tiempo. hemos barrido al haz de rectas Lp. En cada dirección se percibe la superficie del cuerpo en dirección opuesta. salvo por l0 donde comenzamos y acabamos. Pongámoslo en reposo. instante. regresa por el otro lado. nuestro personaje inmerso en el espacio proyectivo). sigue su camino a lo largo Figura 4.

"la pantalla en . correspondientemente como en el resto de la notación. Supongamos que tomamos la sección horizontal para fijar ideas. Tenemos un mecanismo. punto también de la recta l. hay que especificar —en la dirección d. la estereovisión. Percepción tridimensional con estereovisión. Sean p0 y p1. para la percepción tridimensional. Figura 6. para observar después los problemas que acarrearía al trasladarlo tal cual a un espacio proyectivo chico ("la caverna"). adoptando un modelo simplificado: la retina percibe únicamente los rayos que pasan por el foco de su ojo para formarse una imagen del exterior. donde hemos abstraído el portento lenticular de un ojo. sus imágenes. vemos que el primer objeto material con que se topa esta línea l es la propia cabeza de ΩTo. aunque funcione igual para cualquier otra. que podemos pensar como placas fotográficas fijas en un círculo máximo de una esfera (su ojo). Veamos brevemente cómo funciona este mecanismo. va a recibir los estímulos luminosos que hayan salido de puntos en l y que viajen por esta línea recta. ÓPTICA TRIDIMENSIONAL EN EL ESPACIO PROYECTIVO Todos hemos oído que el tener dos ojos. que conjuga las dos imágenes. proceso que podemos pensar como volver a invertirlas y sobreponerlas en una nueva imagen I. ΩTo observa el punto en que abandona su cuerpo un rayo saliendo de p0 en la dirección opuesta a d. Por tanto. hemos adoptado al producir la Soñata. y concluir con el modelo óptico que. véase la figura. en la dirección de l y hacia adelante. y sean a0 y a1 . estos dos puntos. estas imágenes. Tomemos una sección plana de una cabeza que incluya a los dos focos de los ojos que numeraremos 0 y 1. los dos focos. nos permite percibir la tridimensionalidad del mundo en que vivimos. poco antes de que p0 regrese a sí mismo por el lado opuesto. integrado en las conexiones neuronales de nuestro cerebro. La separación de las imágenes produce la sensación de cercanía. digamos—. que sale de p0 . Sea A un punto visible. Siguiéndola como en el párrafo anterior.Sea p0 el foco del ojo abierto. sean I0 e I1 . Por la línea l.

Una afortunada combinación de estos procesos nos ofrece esas hermosas salidas de inmensas lunas gordas tras horizontes crepusculares y cercanos. y. o el dedo gordo enfrente. nos la queremos comer. y al alejarse A. Al acercarse A. pero llegado un punto —que está. Es decir. aproximándose al límite (que nunca se alcanza en el espacio euclidiano) de que su suma llegue a 180° (cuando los rayos que inciden en los ojos son paralelos. con: la comparación del tamaño del objeto real que ahí intuimos. íntimos: al no distinguir los infinitos del horizonte y la luna. no se nota. juegue el lector un rato a mover el punto A. nos indica qué tan cerca está el punto A de donde provienen. no le podemos pedir mucho a nuestro cerebro. jalamos a ésta a la distancia de lo que sí conocemos. (Quien haya tomado. la estereovisión funciona hasta el punto en que el procesador no distinga entre α0 + α1 y 180° y. A está en el infinito) Figura 7. por ejemplo. o bien mirar con sumo cuidado. denotados a0' y a1'. o. como a 100 o 200 metros de nosotros. los ángulos decrecen. mientras cierra y abre alternadamente los ojos enfocando al infinito. nótese. Y ahora: según qué tan lejos queden los destinatarios en Ide a0 y a1 . denotémoslo −∞v. para el común de los mortales si Ava media cuadra adelante o una entera.el cerebro" que hemos amplificado en la figura. y que además determina a A. puesta entonces sobre una casa. Para convencerse. la suma de los ángulos aumenta. o bien usar mecanismos alternativos para la percepción tridimensional. punto que llamaremos nuestro infinito visual. Para distancias cortas el mecanismo de la estereovisión funciona de maravilla. Veámoslo con más detenimiento. llegar a 180° es más bien algo que se le parezca. o la simple referencia al piso —"que vemos algo en un arbolito: pues lo relacionamos por el tronco con el piso esperando saber nuestra distancia a la raíz"— no nos dice rápido qué tan lejos está. ya de por sí sobrecargados. aumentan. tendremos que.) . para ser muy generosos. considerando que la distancia entre los focos de la cabeza en cuestión es como 5 cm. una foto de este espectáculo habrá sentido la necesidad de la pintura para expresarse tras los decepcionantes resultados. dependiendo de la precisión del cerebro y de la vista. pero en la práctica. De éstos contamos. información equivalente a a0 y a1 . Al alejarse A. Sean α0 y α1 los ángulos que forman los rayos de A a los focos p0 y p1 con el segmento que une a estos últimos (figura 7). ilusionado. a campo abierto. que es su propio foco para un tuerto—. Ésta es la teoría.

l). los segmentos que unen a o con su infinito en la línea l. miden lo mismo. al alejarse A. y que podemos condensar en la siguiente. el mecanismo vuelve a funcionar de maravilla cuando A. Llamemos a este punto el infinito de o en la recta l. suman algo peligrosamente cercano a 360°. llamémosla r. Figura 8. l). y observando que cae sobre sí misma. es decir. Pero ahora alejémoslo. se aproxima a su punto de partida.Introduzcamos ahora el mecanismo de la estereovisión en el espacio proyectivo. Como esta suma ( α0 + α1) partió de algo cercano a cero y ha crecido conforme al viaje de A. fijando de nuevo un plano P2. por tanto.l) solamente depende de l y no de la dirección en que se alejó A. Y obsérvese que los ángulos correspondientes. Demostremos que ∞(o. ∞(o. p1. ∞(o.denotándolo ∞ (o. esta transformación de P2 (la rotación) tiene que dejar fijo a ∞ (o. Pero observemos además que el triángulo ∆ = ( p0. Considérese a A'. se realiza por los dos segmentos en que se parte la única línea que los une. l. ha caído sobre ∆' = ( p0. la distancia de o a ∞ (o. . y que juntos la cubren. Sea A' cercano a este retorno. p1.l) pero ha intercambiado las direcciones de l en o. es reflejar en la perpendicular a l?. Hemos visto que.α0' y α1'. la cual se ha indicado por o al punto medio del segmento que une a los focos de los ojos ( p0 y p1). que retrata la situación cerca de ∞ (o. Por tanto. está cerca de la cabeza.girando la figura 9(i) 180° alrededor de o.l)) que contiene a A. podemos concluir que en algún punto estuvo justo en 180°. ¿Puede el lector demostrar que el efecto de esta rotación en la figura 9(ii). A regresará a o por el lado contrario.l)) conteniendo a A'. En el espacio proyectivo. el punto luminoso que andamos acarreando. en la línea recta l que une ao con A. Como esta hoja es un buen modelo de lo que pasa en porciones chicas de P2. donde seguimos teniendo la información local de las figuras anteriores. cercano a este retorno. en este viaje.l) .

A'. no tendríamos mayor problema. dos o tres metros. Cuando A llega al infinito de o en l (α0+α1= 180° ). Pensemos de nuevo en nuestro ayudante luminoso. habríamos . digamos. Es la distancia máxima a la que pueden estar dos puntos de él. Si el radio del P3 en que estamos rebasa nuestros límites perceptivos.l) Dando media vuelta a la cabeza con centro en o. Nos hemos inmiscuido entonces en algo comprendido dentro de la esfera de su infinito visual para la estereovisión cotidiana. Pero recordemos que hemos metido a un niño en un P3 con volumen comparable al de este cuarto.i. Sabemos que ambos están a la mismita distancia de nosotros. Retrato de ∞ (0.Este número r es una constante del espacio proyectivo al que nos hemos metido. Pero nuestro mecanismo de estereovisión los pondría en nuestro infinito visual. observamos su otra imagen. Figura 9.l). ¿Qué sucede entonces? Figura 9. De haberse alejado A continuamente de nosotros para posarse en ∞(o. pues los ángulos que se forman suman 180°. su radio. ∞v. con sus radios iguales. l).ii. que en realidad es el mismo punto. el punto A. poniéndolo justo en ∞(o.

llega por rayos que. pero por "el otro . Recordemos. Esto demuestra que la recta por p yp' está contenida en ∞(o). que al momento de abrir los ojos por primera vez.sentido que aceleraba rápidamente hasta situarse en el infinito. pero notemos que la línea l fue escogida arbitrariamente. l'). si deja fijo a un punto distinto de o. Por lo que ya sabemos. con su lado oculto expuesto en la dirección contraria. consideremos dos puntos en él: p = ∞(o. el niño de la Soñata ve puntos cercanos a o (su cabeza). su plano al infinito también se moverá. es decir. Recordemos (figura 6) que desde nuestro origen perceptivo o. saliendo de nuestros dos ojos. Y ahora rotemos al plano generado por l y l'. pero entonces también deja fijo a p' (y a todos los infinitos de o en ese plano pues la rotación sólo depende de o y el plano). que es la recta al infinito de o en el plano considerado.l) y p' = ∞(o. Hemos hablado del infinito de o en la recta l. se hubiera convertido. como la rotación intercambia los rayos que salen de o con sus opuestos y preserva distancias. 180— alrededor de o. los rayos de o a él en ambas direcciones miden lo mismo. que alejamos hasta∞(o. se concluye de lo anterior que el plano generado porp. la luna-pelota se separaría en dos imágenes superpuestas (enfóquese en el pulgar cercano y obsérvese cómo el horizonte se separa en dos). Regresemos a la estereovisión en P3.Resulta que ∞(o) es un plano de P3 . De haber recubierto A con una pelota de goma mascada. Si alejamos A un poquito más. Esta rotación deja fijo a p (argumentación que sigue a la figura 9). ∞(o) se podría también definir como el conjunto de puntos a distancia r de o. experimentamos algo completamente nuevo para nuestra máquina perceptiva: que el estímulo luminoso que recibimos de un mismo objeto. podemos escribir ∞(o) = { ∞(o.l) (figura 9). un punto luminoso. que no tiene nada de especial. están en ∞(o). además. simplemente le corresponde a o. se separan (α0+α1 ha rebasado los 180°). luego entonces deja fija a la recta que pasa por p y por p'. observábamos por enfrente a A. Tomando un nuevo punto p"∈∞(o). p' y p" es ∞(o). Tenemos entonces para cada l que pasa por o un infinito.Por otro lado. Siendo ésta la primera vez que el cerebro enfoca en algo que produce este efecto. es como cualquier otro plano. en este simple viaje. pero si movemos o. l ∈ L0 } donde Lo es el haz de rectas que pasan por o (la diferencia con el Lp que consideramos al principio es sólo que ahora estamos en P3 y el punto en cuestión es o). en una inmensa Luna gorda. Sea ∞(o) el conjunto de todos estos puntos. Para demostrar que ∞(o) es efectivamente un plano de P3 .1). Contengamos la tentación de alejar A un poquito más para explorar otro poco al infinito de o. o en la zona donde deja de servir nuestro procesador de distancias.

(Por cierto. . se va alejando. interpretando adecuadamente los rayos lumínicos que pasan por el foco de un solo ojo. Teniendo el cerebro la información adicional de haber visto una cabeza a 10 cm de distancia. aunque plana. excitará cada vez menos a las células correspondientes. Así.) Figura 10. si un punto. Las células de la retina son capaces de medir la intensidad. a primera de cambios. lo hicimos ver borroso. y de esta variación podemos deducir su distancia. Nos deja así en el dilema de cómo hacer que perciba tridimensionalmente. Se interpretan únicamente los estímulos que pasarían por el origen perceptivo. no es descabellado asumir que pueda interpretar la diferencia (o el cociente) entre la luminosidad aparente (medida en el momento y en la célula correspondiente) y la luminosidad real (archivada en la memoria) como indicador de la distancia que ha viajado el estímulo. de un análisis similar al aquí propuesto se deduce la distancia de los cuerpos celestes. ver cuatro orejas. según mi asesoría astronómica. Pero al cerrar un ojo.lado". En otras palabras. Y. prendido como foquito de luminosidad constante. cuando la suma de ángulos se aproxima a 360° (A' en la figura 8). Por tanto. el cerebro se puede formar una imagen tridimensional. la imagen es nítida. no podemos esperar que su cerebro decodifique esta información contradictoria. la luminosidad del estímulo que las excita (no es lo mismo ver un foco a 3 metros que a 10 centímetros).

internándonos hasta la línea de las orejas. esos que sabemos multiplicar.Para acabar de precisar el modelo óptico de la Soñata. jugando y gozando un rato más con su geometría. cerebro e inclusive piel) estaba aprendiendo a simular este proceso con cierta precisión. con interés. hasta un punto en el centro del cráneo del personaje. salvo que en este caso —algo aún más descabellado— todos los procesos se llevan a cabo en el mismísimo o. se corresponde con los números. tomamos como foco no al de un ojo. aunque prometo no abusar de esta complicadísima operación en estas notas. El segmento de 0 a 1 la hará entonces de "metro". ni al punto medio de ambos. lo dejamos ahí. Para esto. la Tierra. igual con el 3. y le seguimos otro rato hasta que nos damos cuenta de que podríamos seguir por siempre. músculos. hemos puesto en E1 a los números enteros. con varita de medir en mano. Habiendo. en las "Notas generales". esos que sabemos sumar al grado de incluir a la resta. sino que lo empujamos hacia adentro un poco. y soñamos en restar. asumimos que su aparato perceptivo (ojos.Observemos primero que la línea euclidiana. tendemos en ella. nos será de gran utilidad describir y definir nuestro espacio perceptivo. esos que sirven para sumar y multiplicar. la jalamos para que reinicie en 1. el origen perceptivo de ΩTo. esos que tantas y tantas ensoñaciones matemáticas han . cómo brincan las cosas de lugar. Cuando el niño se puso a jugar a abrir y cerrar alternadamente los ojos para ver. ponemos al 2. Así. Podemos embelesarnos con esto un rato. EL ESPACIO TOROIDAL (Primer escenario del Tiempo II) Para adentramos con mayor libertad en el toro tridimensional. Regresemos al origen para observar que queda una mitad de línea totalmente vacía. que usamos para mercar. entonces. ya habíamos bautizado como o. de vara de medir. hemos descubierto a los números naturales. analizando puntualmente sus propiedades. se toma uno un origen o en E1 y se escoge. Quizá suene biológicamente descabellado. logrado que el niño vea en su caverna. Y suponemos que la imagen tridimensional que se forma en el cerebro toma en cuenta únicamente a los rayos que pasarían por o. Entonces le paramos y eso decimos. punto que. algún otro chalán para que la haga como 1. esos que aguantan cualquier inflación. a los números negativos. lentes. o espacio toroidal. y donde caiga. retinas. lo hacemos otra vez. además. E1. pero concuerda con nuestra percepción cotidiana del mundo y es justo el modelo con el que estudiamos al Universo real. el foco. EL ESPACIO PERCEPTIVO Construyámoslo basados en una famosa observación de Descartes con evidente trasfondo griego.

Es fácil deducir de los axiomas que hemos dados p0 ∈ l0 y p1 ∈ l1 . hay que invertirle un poco más de coco y tiempo para entender —si es que se puede— lo que está pasando. Llegó entonces Descartes y observó que de aquí se concluye que los puntos del plano euclidiano E2 corresponden a parejas ordenadas de números reales. establecido una correspondencia entre E2 (sus puntos) y parejas que constan de un punto en l0 y otro en l1 . tómense dos rectas en E2 . Y aquí. los denotaremos como Z. el que hace excepciones.causado. el que dice que dados una línea l y un punto p. existe una única línea 1(p) paralela a 1 y que contiene a p. ricamente algebraizado. . es decir. un continuo unidimensional ideal. los números reales se pueden pensar como la recta euclidiana E1. el que no vale en el plano proyectivo. donde hemos convenido en que una recta es paralela a sí misma. Figura 11. ya sabemos dividir. lo que recorre el 1 al girar la varita media vuelta alrededor de 0. simbiotizándose en la recta real R. usanza tradicional y universalizada que no sé de dónde proviene. Quedan aún grandes huecos en E1. partimos entonces nuestra vara en partes iguales y metemos a todos los racionales. no paralelas. Dado cualquier punto p ∈ E2. l0 y l1 . sea p = l1 ( p0 ) ∩ l0 ( p1). Para ver cómo razonó Descartes. En fin. números hermosos como .Y al revés. la diagonal de un cuadrado hecho con nuestra varita (el primer irracional en descubrirse) o π. que dos rectas son no paralelas cuando se intersectan (en un único punto). Esto se sigue del axioma de las paralelas. que ya no son tan fáciles de detectar. el célebre quinto postulado de Euclides. sus elementos o puntos se corresponden. pero ya habíamos visto que tanto l0 como l1se pueden poner en correspondencia con R. Los números enteros en la recta euclidiana. Pero aún quedan hoyos. sean p0 = l0 ∩ l1 (p) y p1 = l1 ∩l0 (p).

Dados dos conjuntos X y Y.Figura 12. aunque intentaremos mantenerlas a raya— se nos simplifican bastante. Cuando las frases se nos van haciendo demasiado largas. es tiempo de introducir notación. que consta de las parejas de . superponer los orígenes en la intersección y medir en ambas con la misma vara. es tomar ortogonales a las rectas. queda determinada por el teorema de Pitágoras: Figura 13. la distancia —medida con la vara escogida— de cualquier punto p al origen o. Por ejemplo. sea X x Y el conjunto producto cartesiano de X y Y. y que aquí adoptamos por simplicidad. La usanza común para hacer explícita esta correspondencia. La distancia de un punto al origen en función de sus coordenadas cartesianas. donde x0 y x1 son los números reales que corresponden a p. Los puntos del plano euclidiano corresponden a parejas de puntos en dos rectas no paralelas. Pues entonces las fórmulas algebraicas —que presionan para aparecer en escena.

Pero no nos asustemos. Aquí no pasaremos.elementos formadas por uno en X y otro (α. O lo podemos pensar también como el espacio euclidiano tridimensional.E3. Definamos que el espacio perceptivo de ΩTo es R3. Hemos encontrado la manera de entrar a un espacio n-dimensional. . 0.} Es claro que podemos tomar productos cartesianos cuyos factores a su vez son productos cartesianos. simplemente. ese vacío ideal en toda su serenidad griega. Hemos demostrado que (donde denotará una correspondencia biunívoca —correspondencia.x ∈ X. nos hace sentir una herramienta algebraica poderosísima a nuestro alcance. aunque nos los entreguen en ternas. EL TORO TRIDIMENSIONAL. o bien en Y. pero fácil. 0) en el centro del cerebro. correspondiendo además a nuestra idea intuitiva de dimensión. le llamamos arriba— entre los conjuntos X y Y. el otro en alguna oreja.. se demuestra el análogo . x1. Y ésta es la maravillosa implicación a la observación de Descartes. los siguientes espacios. pero nos damos cuenta de que podemos seguir por siempre. trabajar con números reales. Tomemos. en un buen tiempo. de cuatro. lo decimos.y). Por el momento sólo nos interesa el tres. Nótese que el superíndice aquí sí denota exponenciación (con el producto cartesiano). es decir.. β) ∈ X x Y si y sólo si α ∈ X y β ∈Y. poco dimensionales: . en el caso del plano. SU TOPOLOGÍA Otra gran puerta que nos abre la observación de Descartes es la de jugar con productos cartesianos de conjuntos o espacios varios para formar otros nuevos. Y ya con este vuelo. Ya que conocemos R y R x R rápido reconocemos a R x R x R como el espacio que percibimos. que que en dimensión tres. sabemos que ahí está. o dibujos. situemos el origen o = (0. el origen perceptivoo. y nos aventuramos a trabajar con R x R x R x R. de trabajar en él. y ∈ Y. y una vara de medir en la mano. con él. que el primer 1 quede hacia enfrente por la entreceja. con un foco prendido. y lo denotaremos simplemente como x mientras nos sea posible. así.) Hemos visto también. x2). y denotamos con Rn a R x R x . al gusto de orientación del sujeto. x Rcuando el factor se repite n veces. y por tanto. Cuando queramos ponernos el espacio perceptivo en nosotros mismos. por ejemplo. . y el 1 faltante arriba. lapareja X x Y= {(x. sabremos llegar a cualquier punto x del espacio perceptivo tan pronto nos den sus coordenadas x = (x0. No necesariamente hay que llegar a él.

de aquí en adelante. . Tablita de multiplicar con el producto cartesiano y espacios de dimensión 0 y 1. el siempre bien ponderado "tubo". Espacios sencillos de dimensión 0 y 1. para luego combinarlos: Figura 15. Y. llamado así por los griegos: el círculo de círculos (los meridianos o paralelos —da lo mismo— en el siguiente dibujo: gírese un aro vertical una vuelta entera en su plano horizontal). o bien un intervalo de círculos. nuestro interés se dirige hacia el toro.Figura 14. Así. el conocido "cilindro". vemos por ejemplo que S1 x I se puede interpretar como un círculo de intervalos.

S1 x I= I xI/{(0. sus lados opuestos S1 x S1 = I x I/{(x. pegando sus dos bordes. 1)}. 0) ~ (x. S1 x S1 = S1 x I/{(p. identificando extremos. S1 x S1 = T 2. 0) ~ (p. Definimos finalmente al toro tridimensional como: T3 = S1 x S1 x S1 . es decir. por parejas. Obsérvese que el círculo se puede pensar como el intervalo identificando sus extremos. . esto lo denotamos S1=I/{0 ~ 1}. pues S1 se obtiene de I. decretando al 0 y al 1 (extremos de I) como el mismo punto. el cilindro se obtiene del cuadrado al identificar dos lados opuestos.x)}. el toro se obtiene del cuadrado al identificar. sale otro argumento. el toro se obtendrá del cilindro identificando sus extremos. {(0. x)}. El toro (S1 x S1) se obtiene identificando lados opuestos de un cuadrado. o bien. Figura 17. Y por tanto. Análogamente (ver figura 15). Para el lector que siga dudando de la última figura. leyendo "I módulo (o sobre) la relación: 0 equivalente a 1". es decir.x) ~ (1. simbiotizando sus bocas.Figura 16.x) ~ (1. 1).

e involucrémoslo. abandonando su . Llamemos menos y más a sus extremos: (-)—o—(+). fintando a su caverna. Hagámoslo usar su nueva cancha. chiquita. Démosle ese instante para pensar. pero hemos metido ahí un joven personaje para que lo viva y nos relate su experiencia. Metámoslo a vivir en S1 . y. un intervalo a quien llamaremos —o— para dibujarlo —o—. por un momento. EL TORO.el espacio de tripletas cuyas tres coordenadas son puntos de un círculo. viajar. su menos vecino. Por la dirección menos recibirá un estímulo más y viceversa. y en una. Hemos visto que si su radio de percepción es menor que la circunferencia de su universo. T2 = S1 x S1 en dimensión dos. Pero si su radio perceptivo aumenta. Será un sólido unidimensional. démosle también más cancha a nuestro ser aumentándole su dimensionalidad. infinitesimal. Llamemos instante al tiempo que tarda la luz —un estímulo— en atravesar a este universito. la imagen que tendríamos al estar solos en T3. estudiemos primero a sus hermanos pequeños. nuestra conocida línea proyectiva. situado en su centro: su punto medio. El caso unidimensional Consideremos a un ser perceptivo e inteligente —tanto como podamos— de dimensión 1. es decir. S1. que coincide también con P1 . a su velocidad.—o—. y de quien nos interesa principalmente su origen perceptivo o. Ya no podemos hacer un dibujo de él. Le hemos dado espacio suficiente para que serpentee. en principio. Los movimientos o señales que manda nuestro ser inteligente tardarán entonces cerca de un instante en ser "repetidos" por la imagen correspondiente. SU GEOMETRÍA Para entender la visión. bajándole el volumen a la luz. dejando trivial. su universo y su espacio perspectivo. se sentirá en una recta que asumirá infinita y que identificará con R por las distancias que puede. a la segunda dimensión. se sentirá encerrado en algo que corresponde a la frontera de su cuerpo (recuérdese la caverna). Pero controlándolo. un solo factor. hasta sobrepasar de plano al radio de su universo. Se formará entonces la siguiente imagen: Figura 18.

pero acoplado al ritmo de la velocidad de la luz. la luz que recibiría de su menos por su más ha pasado de largo. centrado en su correspondiente punto de R. tras unos cuantos experimentos con mensajes inteligentes.1) chalanes. al doble de la distancia aproximadamente: al abandonar por completo su universo. observando atento por su frente. la distancia al centro del vecino). pondríamos a —n—. con la circunferencia del universo. y seguir siendo sólo uno. —o— se percata de un equivalente a distancia 2. su más. midiendo las distancias con lo que viaja la luz en un instante. medio instante antes de retornar a él. ahí está. y así. llamémosle — n—. parametrizándolo en instantes-luz (es decir. Figura 19. bien comandados. reposado. percibiremos un tercer menos — y un tercer más en la dirección opuesta—. ahí lo tenemos. repitiendo nuestro comportamiento de hace [n] instantes (donde [n] denota magnitud de n. En nuestro espacio perceptivo R. la distancia al origen. quedando nosotros situados en el origen o. su distancia dirigida. al concluir el instante recibe de lleno un estímulo que ha dado dos vueltas al universo. concluiríamos que en nuestro espacio hay un ser equivalente a nos —o—tros para cada entero n∈Z. hubiésemos dicho en el capítulo 5: la tentación de creerse "el rey". Pensemos el serpenteo como un volverse transparente. aprendiendo a serpentear y a percibir los serpenteos. Si nos transparentamos poco más de un instante. el menos que ve se desvanecerá y descubrirá un nuevo menos.mundo. Llegado el instante. complaciendo. aunque para comunicarnos con —n— tengamos que poner de acuerdo a sus anteriores (n . y todos los demás. o serpentearlo simplemente. nunca negativa). dándole su tiempo y su ritmo al transcurrir de este universo —corriendo el peligro de caer en la tentación del "Line-King" de Abbott. sirviendo. pues los primeros dos se transparentarán el tiempo suficiente para traslaparse en el acto. . del pequeño tirano de Lineatitián.

será entonces la de los números reales R. correspondiendo sus puntos a potenciales emisores de estímulos. en cuanto a la homogeneidad o continuidad que proporciona. 1] = I. un intervalo vacío equivalente al que tenemos en cualquiera de nuestros lados. Pensaríamos entonces que nuestro universo es una recta. Cualquiera de ellos podría obtenerse al sumarle un entero adecuado a cualquier otro (transladarlo). o puede recibir estímulos por diversas trayectorias. Pero dejemos ya al "gusanit—o—" regocijándose en la inmensa y tumultuaria imagen de su minúsculo y desolado universo. en intervalos equivalentes. Donde o representa las posibles imágenes de p siendo o = o. todos ellos imagen fiel del intervalo [0. x y x' digamos. La recta real R se parte. . hay un espacio que las separa. p∈S1 . x-x'∈ Z }. pero no de manera arbitraria.(¿Puede el lector describir qué pasaría si el niño de la caverna tuviera la capacidad de hacerse transparente y jugara con ella. Podemos agrupar a los números reales de acuerdo con su posición relativa respecto a los enteros. dependiendo sus longitudes exactas del movimiento que hayam—o—s realizado en el pasado correspondiente. abstraigámoslo de él quedándonos únicamente con sus puntos y un origen. identificando a dos de ellos. el círculo son los reales al identificar dos de ellos siempre y cuando su diferencia sea entera. entre —n— y —(n + 1)—. De un mismo punto. es decir. cuando guardan la misma relación con los enteros. y completaríamos la imagen de nuestro espacio perceptivo al darnos cuenta de que entre cada par de imágenes nuestras consecutivas. Una visión más acertada deS1. cuando x . cuando difieren por uno de ellos. ciñéndose éstas a una lógica precisa. del cual se obtiene el círculoS1 al identificar los extremos (los enteros que caen en él). al subrayar a los enteros Z. Estaríamos parcialmente en lo cierto. esto es. qué idea de su universo se formaría?) Hemos dado cuenta de Z ⊂ R. Figura 20.x'∈Zpodríamos escribir S1 = R/{ x ~x'.

g' ∈ G. g. donde esta suma es conmutativa. Decimos que dos Gitas g y g'. Al conjunto de clases de equivalencia módulo H en G (piénsese en . Este es un caso particular de una operación que relaciona grupos con grupos a través de subgrupos que valdrá la pena fijar en abstracto en el caso abeliano. tiene su cero y da cuenta de su resta (piénsese en los números reales). Figura 22. lo que equivale a poder guardar. a los números enteros. refiriéndolos. sumándose y restándose por sí solos (piénsese en los enteros). y cada real guardará su posición. es decir. los de H se bastan entre ellos con la suma de G para formar un grupo propio. caerán entonces todos los enteros sobre el mismo punto. Paréntesis algebraico. A esta identificación la simulamos cada vez que enrollamos una cuerda. o. son equivalentes módulo H. Hemos hecho uso de una "relación de equivalencia" en los números reales. relativa a ellos. es decir. si y sólo si g g' ∈ H. La recta real cubriendo homogénea. isométrica e indefinidamente al círculo. escrito g ~g' (mod H). Se identifican dos puntos cuando su distancia es entera. un conjunto con suma. series de foquitos de Navidad. Sea G un grupo abeliano. idealmente. por medio de la suma.Figura 21. es decir. siempre y cuando difieran por un H-ita. Y sea H un subgrupo de G. Sólo su tridimensionalidad nos impide hacerlo idealmente: si enrollamos la recta real sin alterar sus distancias sobre un círculo de circunferencia unitaria. esto es.

podemos escribir: G/H= G/{g ~ g'. Pero. si queremos definir la suma de dos G/H-itas. como conjunto de G. y regresemos al caso particular que nos atañe. y la definición natural: p+p' =(g+g')+H funciona de maravilla. donde hemos conceptualizado lo suficiente para escribir sin pruritos formales: S1 = R/Z.consiste de los equivalentes a g módulo H. que vuelve a ser un grupo. la que lo hace abeliano en vez de simple grupo. Es interesante observar. g . y. G/H. tenemos que tener claro que son clases de equivalencia. o bien cuando H es muy especial respecto a su ambiente. La suma de ángulos es el cociente de la suma de números reales. no cambia cuando cambiamos g por cualquier equivalente. Figura 23."las posiciones relativas" que manejamos arriba). sabemos que habrá por ahí un par de Gitas g y g'. h∈H} es la clase de equivalencia de g. aquella suma de ángulos de la secundaria. O bien. se le llama cociente de G módulo H.g∈G}. el abeliano. y no siempre resultan equivalentes las sumas con sumandos equivalentes.g' ∈ H}. ."G-módulo-H" o "G-entre-H" o Gsobre-H"). Pero brinquémonos los detalles. donde g+H={g+h. tales que p = g + H y p' = g' + H. y se le denota G/H (leyendo. Y nos atreveríamos a dejar de ejercicio el probar que la estructura de grupo de este cociente es la de las rotaciones de un círculo rígido. que el cociente hereda la suma para convertirse en un nuevo grupo sólo cuando se valía en G la ley conmutativa (g + g' = g' + g). es uno de los puntos del nuevo conjunto que hemos construido.G/H={g+H. si p y p' son losG/H-itas que queremos sumar. en nuestro caso. para dejar los detalles al buen estudiante. pues. llamados representantes de p y p'. conjuntos de G.

es el acto de "cubrirlo". . desde Euclides. que Rn se encuentra sobre el ntoro. obsérvese. recubriendo. pues que se quede como n. en el n-toro. tenemos una función R → S1 = R/Z que a cada real le asocia su clase de equivalencia. y las regresamos. si queremos medir esta trayectoria. Arriba. si queremos soltar un estímulo luminoso abajo. pues lo soltamos arriba. para fluidificar las explicaciones. usando a n como comodín que remplace al 2 o al 3. un subgrupo de Rn. Lo que entendemos por "entenderlo con toda la geometría que hereda de su espacio cubriente". x+ Zn. de un mismo puntop∈S1 van a dar a ese punto bajo la función. abajo. con el detalle que se quiera. hasta 0. se tiene que Rn/Zn= (R/Z)n. que se suman sólo entre ellos para formar su grupito. en R. suponiendo inmovilidad salvo por transparentaciones. y haciendo bien las analogías. ya tenemos cierta experiencia. aquéllos de puras coordenadas enteras. que. Las imágenes que potencialmente se podrían formar en el espacio perceptivo. como: Rn=Rn/Zn entiendiéndolo ahora con toda la geometría que herede de Rn. pero ya entrados en gastos y viendo que también podría ser 1. pero hemos visto que S1= R/Z. n-toro pa' los cuates. así con todo lo que se nos vaya ocurriendo. dejándolo viajar por una trayectoria recta y a velocidad constante y luego veremos qué describe. y que la función que los une (la que a cada x ∈ Rn le asocia su clase de equivalencia módulo Zn. Y habiendo pasado por las definiciones generales pertinentes. Podemos interpretarla como una función del espacio perceptivo de —o— en su verdadero universo. Para demostrar que coincide con nuestra anterior definición topológica. determinándose esta clase por cualesquiera de ellos. pues lo hacemos antes de bajarla. Pensemos. de nuestras definiciones coordenada por coordenada. y corresponden a un conjunto de puntos en el espacio perceptivo que entre sí distan enteros. cargan con sus enteros Zn. nos aventuramos a definir al toro n-dimenszonal. qué cubre. para el lector que se haya sentido abrumado por la frase. subimos al espacio euclidiano donde las reconocemos. El toro: su geometría plana Definámosla de un golpe para el caso bi y el tridimensional. haciendo todo coordenada por coordenada. un natural. Por ejemplo. es que en todas las nociones que queramos definir abajo. Y además. Es muy fácil ver que los elementos de Rn se pueden volver a sumar y restar tal cual lo hacían cuando estaban solitos. la que lo ve como simple posición respecto a los enteros).Resumiendo.

su cero para la suma: o = (0. el centro de su cabecita discoidal. ΩTo tendrá el siguiente espacio perceptivo. con nuestra consigna geométrica siempre en mente. y pensarlo en R2. Si le hacemos un pequeño cuartito —de lados más chicos que 1. en el origen de R2. poco a poco. Sabemos que en realidad ΩTo estaba. Con nuestra experiencia unidimensional. en un cilindro. 0). y se podrá dar cuenta de ello con simples cabeceos que emulen las transparentaciones de —o—. con su origen perceptivo. Vayamos al siguiente. manteniendo piso y techo fijos. por consigna. dejando el análogo tridimensional al lector afanoso o bien a las ensoñaciones que aún reververen desde los tiempos aquellos de la Soñata. Y metámoslo al toro. manteniéndolo entre techo y piso. a ΩTo. a quien daremos ahora el don de la bidimensionalidad inteligente. podemos concluir que. Figura 25. a quien podemos dibujar cómodamente en esta hoja. ΩTo en un cuadrito. por lo pronto— se sentirá. n=2. mientras separamos las paredes hasta desvanecerlas. Aún tenemos chance de aclarar por completo qué pasó. aunque haya costado trabajo. Caso del que ya no pasaremos en esta sección dedicada al espacio toroidal. en su Tiempo II. I x I. como que ya conocemos el caso unidimensional. o. Retomemos a nuestro personaje. la literaria. .Abajo. tal como en la figura: Figura 24.

donde todas las imágenes son entes separados. Pensemos un momento que esta franja del espacio perceptivo es un universo en sí. A cada vuelta del rodillo. el único ser que habita este pequeño universo de . ΩTo-n llamésmola. Si entintamos a ΩTo y tomamos su "cuartito" como rodillo que gira y que presiona su plano cubriente.Figura 26. Figura 27. Entintemos de nuevo. Esta trayectoria se puede seguir abajo. obtenemos el espacio perceptivo de ΩTo. el punto entintado en R2 que escogimos dentro de la pequeña franja. el que sirvió para modelar la geometría. y ΩTo deberá ser lo suficientemente inteligente para esquivar con su cuerpo el paso de este rayo antes de que sea percibido. que manejan muy bien su hacelamano-hacelatrás. centrada ahí. y con todos sus puntos correspondiendo (módulo enteros) a los de ΩTo. y rodemos el rodillo por todo el piano. corolario del trabajo en dimensión 1. antes de que dé tantas vueltas al cilindro como lo requería la imagen en cuestión. Y quitemos piso y techo. pues la segunda coordenada del universito es un S1 . los puntos del universito marcaron su huella sobre un representante módulo enteros. obtenemos lo que horizontalmente se percibe (figura 25). Tendremos ahora un cilindro horizontal infinito. en T2 : una imagen. para cada n ∈ Z2. Cualquiera de los entintados emitirá luz en la dirección de o.

el toro plano. cuarto cómodo para ΩTo. que gire como birrodillo que imprime impecable sobre dos direcciones . centrado en el origen. Después de N instantes. es decir (ΩTo-n) = (ΩTo-o) + n. medida siguiendo a Pitágoras. mejor dicho en este caso. etc. que desde la sección de su topología. De allí su apellido. por ahí del tiempo . antes de entrar en movimiento. igual a un cuadrado unitario. Un instante después. Si pensamos a ΩTo-o como subconjunto deR2 . de superficie toroidal localmente plana —papel sin dobladuras—. donde |n| es la distancia al origen. su espacio perceptivo. ΩTo irá sintiendo la enormidad de R . por |n| = 2 donde n = (n0. ΩTo empieza a emitir su luz cotidiana. Apaguemos la luz. que no hayamos intentado dibujarlo. torturar hasta distorsionar. Y pensemos que al momento de abrir los ojos en T2 . Nótese por último. su verdadera geometría. y antes de concluir el segundo instante. se podrá ver a ΩTon siempre y cuando |n| ≤ N. así como al uso dado al postulado quinto. hemos obligado a T2 a que en porciones pequeñas (que no se autodesborden) sea como esta hoja de papel. n1). Percepción de WTo en el toro bidimensional. Habiendo definido su geometría por un producto cartesiano cuyos factores corresponden a los haces paralelos "horizontal" y "vertical" en los dibujos.. al concluir la luz su primera vuelta. lo hemos decretado a imagen y semejanza local del plano euclidiano (de la geometría plana o euclidiana. surgirán cuatro más en las esquinas. etc. no hemos intentado dibujar al toro bidimensional más que en pequeños pedazos. entonces ΩTo-n será el transladado de ΩTo-n por n. aparecerán sus cuatro canchanchanes vecinos.volumen. también. y de allí. pues ni siquiera en R3 =E3 cabe sin que haya que deformar. Esto es causal. sumergirlo en R3 sería tanto como diseñar un rodillo rígido. área. diríamos para las demás dimensiones). Figura 28. que habíamos usado en títulos pasados.

por decir algo. Ω. f (z. t) asociado a algún punto z ∈ Ω. y ii) saliendo de p en la dirección d a velocidad-luz y sin volante . Lo que ΩTo verá en un tiempo determinado t0 está dictado por el tiempo pasado. aunque sea de paso. para las figuras y el pensamiento geométrico —como ya habíamos establecido—. algo que nunca sucedería en nuestro toro plano. ¿qué sucede?— al trabajo de ejercitación y entendimiento del lector estudioso. una realidad matemática sumergible isométricamente sólo hasta R4. Para concluir nuestros apuntes sobre/en este espacio. es decir. la punta de un zapato). t) es la posición de z en el tiempo t. y manteniéndose. si y sólo si: i) p = f (z. z estuvo en pen el tiempo t (para lanzar su estímulo). Pensemos a ΩTo como un simple conjunto de puntos. el movimiento estará determinado por una función f:: Ω x R → T2. para mencionar. no es localmente isométrico a un plano. que no demostramos. la fundamentación matemática de dos escenitas que ocurrieron ahí. Así. se escucha. d. si z ∈ Ω (que representa. recibirá un estímulo e = (p. dejando el efecto sonoro —canta ΩTo el tema de La Novena de Beethoven. Como ejemplo indicativo de la veracidad de este teorema. en el caso bidimensional. los círculos de uno de los factores (el horizontal) cambian cíclicamente de tamaño. cohesionados entre sí de alguna manera. t). biológica quizá.perpendiculares. Ilusión óptica relativista El problema que nos planteamos aquí es ¿qué ve ΩTo al moverse en T2? Para responder en forma precisa. obsérvese que al cubrirlo con papel maché habrá que usar pedacitos y mucho engrudo para flexibilizarlos. que representa a un toro enR3. comentamos. De hecho. EFECTOS ESPECIALES Hemos rendido cuentas de la panorámica general que nuestro joven personaje de la agorafobia en el Tiempo II percibe al estar solo en el toro plano. T2 es una imposibilidad física del espacio tridimensional. habría que describir en forma precisa su movimiento: Podemos pensar que T2 está fijo y que ΩTo se desplaza en él. como ya habíamos acordado desde las "Notas generales". el espacio plano tetradimensional. un término mágico. donde el factor R parametriza al tiempo. nótese que en la figura 16. Entonces. breve e intuitivamente. o bien. ΩTo ocupa un determinado lugar en su universo. y trata de hacer música. Y tenemos que para cada tiempo t.

En T2.—como rayo de luz— llegamos en un tiempo t0 . pues. cabe subrayar que lo que llevamos de sección y algo de lo que sigue es generalizable a otros universos. y con el movimiento más simple de todos: el inercial a velocidad constante v. t) = (x0. a saber f ((x0. t0). pues hemos aprendido ya de las transparentaciones. perceptivo y estímulo luminoso se dan cita a las t0 en el punto p0 = f (o. Figura 29. la función de movimiento es sencilla. Foto en tiempo t0. Veamos un ejemplo sencillo. supongamos que es "hacia arriba" la dirección positiva del segundo factor de nuestro toro (siendo v más-menos a medio cuerpo por instante en los dibujos que siguen. t0). x1 + tv). x1). En T2.t a f (o. sin esforzarse.x1) en el tiempo 0. aunque lo mantengamos en silencio para no pecar de abstractos y salir rápido del trance. es decir 0 <v < 1. . y. donde z ∈ Ωse identifica con su posición (x0. es decir. ΩTo viaja. Nos ahorramos el exigir que el viaje de e no haya sido obstruido por ΩTo en su recorrido incógnito —dictado por f—. dejándole rebasar esta cota superior al lector). pues recordemos que la velocidad-luz ha quedado determinada por el 1 en nuestra parametrización de T2. no cero y menor a la de la luz. para simplificarlo aún más. En este caso. origen y llegan justos. aunque el texto proceda en general para cualquier v entre 0 y 1. en movimiento rectilíneo uniforme. decíamos.

con todo el tiempo que requiera para estudiar su situación. 0) es mayor que 1.1 con la dirección de la figura. instintivamente buscamos a ΩTo-1 (donde 1 = (1. quien. . y en (1. regresa de un sueño bien merecido. .Figura 30. inclusive. . todavía no llega a (0. Sabiendo que estamos en T2. tras parametrizar su espacio perceptivo en relación nítida con su universo. A distancia uno no hay nadie. Notemos. que la luz que salió de o ∈ Ω en t = . Y supongamos que viene moviéndose como indicamos arriba desde siempre. a menos que ΩTo sea cabezón respecto a la velocidad. 0) en el tiempo t0. Figura 31. Revivamos pues a ΩTo.0) ∈Z2).v) a (0. nuestra imagen vecina.v).v) (1. la distancia de (1. Pues hace un instante estábamos en (0. . Abrámosle los ojos en el tiempo t0para que tome una foto de lo que percibe en el instante justo t0 = 0. es decir. 0) = 1 ~ o no había nadie.

Para encontrar a ΩTo-l. "autopase completo de ΩTo a ΩTo". que existe por hipótesis. es percibido en el tiempo t0 . El estímulo luminoso que sale del origen de ΩTo en la dirección de (1. Su centro deberá llegar al punto 1(~o) en un tiempo igual a su distancia al origen. equivalente a la de nuestro movimiento perceptual. y por ende. Figura 34. Figura 33. 0). Sea entonces t1 la solución negativa a esta ecuación. Es decir. bajar en su línea vertical. tenemos que retroceder más en el tiempo. . hay que resolver la ecuación. t1 v) a (0. nuestro fiel compañero de andanzas que debe andar por ahí.Figura 32.

para ser más precisos. Sin embargo. el rayo que emite hacia o no llegará a tiempo a su cita para ser percibido en t0 . En efecto. "foto en t0". Figura 36. un punto zbajo su centro. busquemos sus zapatos. Figura 35. obtenemos la siguiente figura.Y ya que descubrimos el centro de ΩTo-l. un zapato se conecta por un cuerpo a su cabeza. se ha retrasado y alargado. ¿Puede el lector dar las coordenadas precisas de z ∈ ΩTo-l (figura 36)? . pero debemos buscar al z de ΩTo-l más en el pasado. Nuestra imagen vecina (lateral a nuestro movimiento). o bien. y notando que z viaja rígidamente pegado a o y por la mismita vía. Fijémonos en z en el tiempo t1 . ΩTo-l. nuestra intuición nos dice que debe haber un z-equivalente rondando a uno-equivalente.

v1) es el vector velocidad del movimiento rectilíneo uniforme en que viajaΩTo desde tiempo infinito? ¿Puede usar esta fórmula para hacer que una computadora dibuje espacios perceptivos de T2. ¿Se aventura a añadir imágenes a la figura anterior? ¿Puede imaginar qué pasa si ΩTo empieza a maniobrar. ¿si empieza a acelerar.¿Puede explicar por qué la imagen que viene persiguiendo ΩTo se verá más cerca y achaparrada? Figura 37. al siguiente conjunto donde v = (v0. juega con. bajo distintas y variables condiciones de movimiento — inercial. se acerca. cambiando la dirección de su vuelo?. y rebasa la velocidad de la luz? ¿Puede demostrar que un punto x + Z2 ∈ T2 presenta como imágenes en el espacio perceptivo en el tiempo t0 = 0. para empezar? Deformación de la geometría (topología) .

suponer que la energía —concentrada universalmente en los músculos de ΩTo— es capaz de modificar la estructura geométrica. siendo entonces infructuoso el jaloneo —y esta sección— o bien. Para la Soñata (en el pasaje que enlaza los dos subtiempos del Tiempo II. de una curva de longitud mínima entre sus vecinas. acabando a punto de orinarse ante la tortura. es decir. Se acortó una curva. cayó jalándose a sí mismo en la claustrofobia. Figura 39. pero a la topología las distancias la tienen sin cuidado. o bien. guiados por la intuición topológica. ¿Qué pasa si buscando aproximarse a sus imágenes jala con fuerza de ambos lados? La física de nuestros universitos no ha sido definida con la precisión suficiente como para deducir una respuesta. En el justo momento del jalón. de perecer por asfixia) tomamos la segunda ruta. Al jalar ΩTo de una geodésica cerrada.Es claro que si ΩTo (viviendo en T2) lanza un mecate por su lado derecho lo recibirá con su mano izquierda. Me ciño al son de la Soñata. la dejamos ceder. La geometría cambia. como algo así: . huyendo de la agorafobia. una cuerda tensa por la resistencia del universo. cuando nuestro joven personaje. sin embargo. permitimos que se acerquen sus manos reduciendo un poco el largo de su cuerpo. tomar dos caminos: decretarlos rígidos. Podemos. Figura 38. suponemos que el toro con el cinturón apretándose se vería en foto instantánea y con la geometría de vivir en R3. de tal manera que la geometría permanece inalterada. la topología permanece.

perderíamos la planaridad del toro. es simple hipótesis de trabajo— que este universito tiende a aplanarse. el que se apretó. Suponemos entonces —aunque me gustaría invocar alguna ley pomposa. (Anoto que) ΩTo no tuvo tiempo de montar en su aparato descriptivo de la realidad perceptivo-visual qué aconteció al irse incorporando al pasado este simple fenómeno de propinarle un jalón que le duela y afecte a su universo (para que quede como ejercicio avanzado).Figura 40. regresa a un estado de planaridad local. y toda la herramienta que con tanta paciencia hemos construido. Es fácil precisarlo: reducimos el tamaño de un factor S1. su definición precisa. ganando ΩTo un poquito de terreno. que busca homogeneizarse y después de unas vibraciones (que no me atrevo a definir) por su espacio continuo de geometrías. pues se fijó más bien en el . Pero si dejamos las cosas tal cual vagamente están. Figura 41.

hizo lo mismo con la dirección perpendicular. Pero regresó a ella y siguió jalando. Figura 43. aprendiendo a sentir (disfrutar) los "escalofríos eléctricos". reduciendo el otro factor. la salida momentánea y tensa de la planaridad punto a punto. guiados por la intuición de la reja que se reclina sobre un eje. y quizás el área se haya resentido un poquito. hasta agarrarse de sus manos extendidas y abrazarse gustoso a sí mismo. Puede ahora tomar su pie izquierdo. Figura 42. encaramándose ahora sobre los tocados. Sin dificultad. extendiendo hacia arriba su mano derecha y jalar fuerte con sendos miembros. o por el . pero. Ha cambiado la geometría."dolorcito" aquel que sintió en el pecho y que significaba la deformación local de la geometría.

volúmenes o ángulos. áreas. que para reexpander su universo se requería algo más que la fuerza bruta. por cierto. En este proceso de jaloneo (que terminó. y que irremediablemente se fuera reduciendo su universo hasta casi coincidir con su cuerpo. que fuera de perturbaciones despreciables el espacio sigue siendo localmente euclidiano. No nos atrevimos a llegar al límite. ante curvaturas extrañas a la de nuestra experiencia cotidiana. Supusimos. Sin embargo. por ejemplo— ante geometrías que localmente no son planas.último dibujo. para luego usarlas como pasos de un mapa del tesoro. podemos definirle su geometría al nuevo toro: es el cociente de R2 módulo el subgrupo de combinaciones (posibles sumas) enteras de 1 y 2 (véase la figura). haciéndoselo imposible a nuestro cautivo personaje. sin necesidad de especular sobre el comportamiento fisiológico —de los huesos. Y ahora estamos hablando del toro topológico: el que se mantuvo inamovible ante las deformaciones. justo como éste que ocupa nuestro cuerpo. dados dos tipos de pasos dirigidos. con hermosas parejas de seres bidimensionales. es decir. con alguna de sus geometrías y en la dimensión adecuada. Podemos entonces reducir el volumen del universo hasta hacerlo casi coincidir con el de su único habitante. en patadas y empujones desesperados) nos hemos movido por las geometrías del toro. retornos permitidos. en que sólo hemos cambiado las varas de medir. sí lo ha logrado. las varas de medir en este nuevo universo se han "descuadrado" (abandonado la perpendicularidad) y se han acortado respecto a su único habitante. Podríamos pensar en una reparametrización a la Descartes.) Notemos además que le estamos dando al toro geometrías planas. dejando apenas un poquito de aire bordeando las pequeñas áreas de piel que no están presionadas por otras partes de la misma piel. podremos llegar saltando a unas islitas parametrizadas por Z2 (parejas de números): "cuántos brincos de uno y cuántos del otro tipo". (El que. Escher. no colineales. con la geometría heredada por el plano euclidiano que lo cubre. el que siempre siguió dando su forma básica. El nuevo toro consiste entonces en las posiciones relativas a nuestros puntos-islotes. podría ser el nuestro. sin importarle distancias. de ahí que empujar se traducía en presión desde otras direcciones. su cohesión puntual al universo. al avanzar la agorafobia. . Tenemos que. puesto que la suma de R2 coincide con tomar distancias dirigidas de un origen fijo en el plano euclidiano.

en Rn+1. la que se hizo caverna-tenis para finalizar en la agujeta-caverna-brócoli. x = 1}. de los "vectores" de magnitud unitaria. podemos entonces explicitar y dibujar los tres primeros casos: . el escenario donde transcurre el Tiempo II en su parte segunda y última.Figura 44 LA ESFERA VISIÓN CON DEFINICIÓN La caverna en que se refugió nuestro atormentado personaje claustrofóbico. consta de los puntos a distancia uno del origen. es la hermana tridimensional de la distinguida familia de las esferas: Sn = { x ∈Rn+1. La n-esfera. Sn.

1 y 2. Esta intersección es un círculo máximo.Figura 45. las trayectorias mínimas que unen los puntos. más se parece a una recta. Nótese. Figura 46. Las esferas de dimensión 0. viajará la luz de p0 a p1 . Así que para irse de un punto p0 con prisa de llegar a p1 . dentro de un espacio euclidiano: el de dimensión siguiente. sobre ese S1. La geodésica de p0 a p1 en S2. en el entendido de no salirse de esa esfera "cascarita". p0 y p1 . un S1 tal cual se acaba de definir (los puntos a distancia unitaria del origen en un plano euclidiano). Las esferas obtienen su geometría al vivir. que entre más grande es un círculo en esta hoja. por decreto definitorio. Es fácil ver que las geodésicas. lo mejor será agarrar por su intersección con el plano que pasa por el origen. . para husmear el ¿por qué?. corren a lo largo de círculos máximos.

con nuestro mecanismo de visión tridimensional. Se mueve un origen perceptivo ó en la esfera. está transparente. llamémosle instante-luz. obtenido al cambiar los signos de todas sus coordenadas. su relación es distinguida. Figura 47. pues vienen en parejas. el "anticentro". salvo en el caso en que o. digamos. y en este caso especial decimos que p0 y p1 . o bien.Obsérvese —de los mismísimos axiomas de Euclides. tres metros en la Soñata—. si se quiere— que el plano que acabamos de utilizar es único. p0 y p1 sean colineales. su inverso para la suma. y cada punto en la esfera distingue a su antípoda de todos los puntos de su universo. se hace opaco. un tenis. verbigracia. se recubre. chocarán con el objeto que cubre al anticentro -o. Si su antípoda -o. forman un S0. Se sentirá en la caverna. viajando por geodésicas hacia el pasado. si -o no afecta en nada a los rayos de luz que pasan por él. es su Roma para los caminos de luz que de él emanan. Lo veremos entonces en todas direcciones. lo más lejos posible para este universito —dos. Pero en el momento en que ese punto antípoda al origen perceptivo. las cosas habrán cambiado drásticamente. que se mueve conforme a o aunque esté muy lejos. multiplicando por -1. Par de antípodas. π radios o la distancia entre antípodas. interpretando. a cada punto de su superficie visible como puesto a una distancia aproximada a la mitad de la circunferencia del universo. de algún objeto material. Un punto en la esfera comparte a todas sus geodésicas con su punto antípoda. En el espacio perceptivo (el euclidiano de la misma dimensión que la esfera- . de hecho. es decir. Todos los rayos de atención que salgan de nuestro centro o. entonces este ser perceptivo se verá a sí mismo invertido (en cada dirección ve el punto en que abandona su cuerpo el rayo que pasa por o en la dirección dada). son antípodas. Se explica entonces la escenografía.

Por eso a este grupo se le conoce también como los enteros modulo 2). se opaque con un granito de arena. Viaje del anticentro de acuerdo al tiempo II. desde su justo centro. mostrándonos la superficie de aquel polvo alejado al máximo de nosotros. esos estímulos que forman una pantalla-caverna salieron todos del mismo punto. ACCIÓN DE LA HERMANITA MENOR CON REINTEGRO DEFINITORIO A LA CAVERNA (Final en el dodecaedro) S0. para que aparezca una caverna intermedia esbozando luminosamente a una hermanita menor. pues.ii. Figura 48. el más chico no trivial: al multiplicar por uno nada pasa. . Basta que el anticentro se cubra. con el producto. como pares e impares sumándose en los enteros. la hermanita menor de nuestra familia. es el conjunto {1. pero en la realidad. y al multiplicar por menos-uno se permutan (se comportan. toda una esfera —la hermanita menor del universo con el radio citado— de estímulos luminosos rodeándonos. Dejamos al lector que se explique solito los efectos visuales de los amaneceres del anticentro. la cero-esfera.universo y que debemos identificar con el tangente a ella en o) veremos. el tiempo— del punto por donde emergieron de la opacidad. hace exactamente un instante. forma un grupo. Quizás ayude el siguiente boceto coreográfico para el movimiento escénico del punto antípoda al origen perceptivo en la escena de exploración del tenis. el antípoda. o de su introducción pausada y cuidadosa a una región opaca del espacio. -1 } de números reales que. y vienen empapados con la información —el color.

Esto ya lo hemos vivido. o bien. es decir. segmentos iguales —lados— que se encuentran en ángulos iguales. a las parejas antípodas en una dos-esfera perceptiva. Sin embargo. que llamamos ∞ (o). en sus líneas respectivas. tal como los de cualquier otro. Podemos pensar así en estas órbitas como puntos.Ya que cualquiera de sus hermanas mayores admite a su vez ser multiplicada por S0 (por el uno fijándola y por el menos uno permutando antípodas). vimos también que cada punto en él se percibía al mismo tiempo-distancia en direcciones opuestas. que distan lo mismo de un mismo punto —su centro. e identificarlas (cada órbita entre sí) para formar un nuevo espacio de "posiciones relativas" a una órbita dada. Pentágono equilátero. pues en este punto el libreto nos obliga a concluir en un dodecaedro: Considérese un pentágono (plano y regular por definición). definimos entonces aln-espacio proyectivo como: Pn = Sn/S0 Podríamos invitar al lector interesado a repasar. tenemos una acción de S0en Sn y podemos pensar en su cociente. Sn/S0: espacio continuo y métrico de órbitas(parejas de antípodos en nuestro caso). tendrá que aventurarse él solo. el cociente bajo la acción. Recordemos que al discutir nuestra visión en el espacio proyectivo descubrimos un plano al infinito de un punto o. corresponden a las líneas por o. o bien. la sección dedicada al espacio proyectivo. Generalizando. pensándolo como lo acotado por cinco líneas cuyas intersecciones por parejas contiguas en un orden cíclico —llamadasvértices— limitan. empezando por los axiomas. Figura 49. con esta definición en mente. los puntos del plano proyectivo ∞(o). . demostrando todo a su paso.

los cinco lados se ajustarán para formar una sola geodésica (¿qué sucede con este experimento en P2 ?). tiene los ángulos fijos. Y será esencialmente el mismo si lo metemos a vivir en una esfera inmensa (sus medidas no cambian aunque recordemos que la Tierra es redonda). pero cambiará su geometría conforme sus dimensiones se aproximen a las de su universo. Fijemos. para ver esto. Figura 50. el ángulo del pentágono ha llegado a 180°. y pensamos en los segmentos geodésicos. . independientemente del tamaño de sus lados. un origen o en S2 Si lanzamos desde o cinco estímulos regularmente distribuidos. entre 90° y 120° (tres pentágonos no ajustan pero cuatro sobran para una vuelta). Cuando los cinco vértices emisarios lleguen al ecuador ortogonal del centro de partida. tendremos. perdiendo los "picos".Este pentágono euclidiano. a una familia creciente de pentágonos esféricos regulares. Figura 51. y éste se ha convertido en la cascarita de una media naranja. que cíclicamente los unen en todo momento. con centro fijo. El ángulo de los pentágonos esféricos varía conforme al radio. cuatro pentágonos sobran y tres no alcanzan. Para una vuelta.

especifiquemos). Este sólido queda inscrito en la esfera original y comparte con ella sólo sus veinte vértices. Pentágonos esféricos con ángulo de 120—. como dodecaedro (que aquí apellidaremos euclidiano). desde los griegos y asociado al nombre de Platón. En los nuevos huecos van embonando otros de estos pentágonos. Dodecaedro esférico y dodecaedro euclidiano (uno de los sólidos platónicos). que queda enmosaicada con pentágonos iguales. al espacio que queda acotado por estos doce planos en R3 . y otros más.Podemos concluir que en algún punto de su viaje los emisarios forman un pentágono regular cuyos ángulos miden 120° tres de éstos se acomodan justos por sus esquinas: Figura 52. se le conoce. Los vértices de cada mosaico están en un plano euclidiano (como lo estarían los de cualquier pentágono o polígono esférico regular. dispuestos con la estructura del dodecaedro (esférico. . Figura 53. Con doce de ellos se ha cubierto por completo a la esfera.

Mandemos llamar a nuestros veinte emisarios (vértices del dodecaedro ecuatorial) jalándolos por sus hilos-luz a nuestro origen. anulándoles así su condición de frontera.. ¿Tiene algo rápido con qué concluir. señor escenógrafo. Recojamos nuestro tinglado. Quedémonos en el interior sólido en S3 de este dodecaedro esférico específico. en vivo y a todo color. un infinitesimal antes de llegar. en los Apuntes.. —Discúlpenos. TERCERA ¡Shh!. Sin embargo. por XFCE. nos ha ganado el tiempo. Notemos que un instante imperceptible. lo que no sabemos es lo que dice el Mago que. sobrando algo de espacio para el ajuste impecable. S3 . lo importante no es que. pedirle al escenógrafo que tan gentilmente nos ha acompañado en la cabina. Procédase asimismo con las cinco parejas restantes de caras opuestas. agradecer la atención del público.. S2. ecuador de distancias entre nuestro origen perceptivo y su anticentro o antípoda (recuerden. concrete rápido. deshagámonos de su frontera: identifíquense piso y techo pentagonales tirando de ellos hacia el centro y empalmándolos isométricamente al llegar a él por el giro de mínimo esfuerzo. de nuestros patrocinadores.. En la Soñata nos habíamos quedado dentro de la tres-esfera. la caverna-tenis-agujeta: reingresemos a ella. y que en el mundo matemático actual. señor escenógrafo? —Bueno. —Bueno. figura 53. también conocido como la variedad de Poincaré.Consideremos ahora. regresa cuchicheante el público a sus lugares. en su estreno mundial que transmitimos hoy.Finaliza el intermedio.. amigos televidentes. Sólo nos queda entonces.. que en algún momento pasamos por un dodecaedro esférico de empaque ideal: caras encontrándose en ángulos de 120 grados... de considerar al dodecaedro esférico. dos-esfera máxima.. y.. conclúyase. definible como el espacio fase de dodecaedros inscritos en una esfera euclidiana fija. —. Estamos ya en el espacio dodecaédrico. Observen ustedes cómo puedo juntar a tres de ellos por una arista. Y ahora. para variar. o como cociente de ciertos hermosos grupos... como dibujado en el plano. Se han borrado los límites. TERCERA LLAMADA. Y estábamos a punto. o por medio de cirugía en el nudo trébol. A ver... forman un dodecaedro euclidiano indiferenciable de estos de ónix que tengo en mis manos. .. un apunte brevísimo sobre el escenario del último acto de la Soñata que estamos a punto de reiniciar para conluir. pues. estamos en S3).. o de algunas otras maneras muy bien documentadas en la cuarta sección de mis apuntes. ajustando su volumen al de este cuarto inflando a toda la esfera. pero nos piden ya silencio absoluto.

.—Muchas gracias por su presencia en esta cabina. . esos tenues trazos de saber acariciando la virgen superficie blanca de lo que no sabemos. no es más que una larga noche. . Y ahora.. retornemos a la Soñata. van esbozándose como musas. PLATÓN: Apología de Sócrates LAS dudas. porque entonces el tiempo... esas hermosas niñas que una vez precisas y vistas a los ojos descubren su . Porque temer la muerte. yo para morir. todo entero. atenienses.. Pero ya es tiempo de que nos retiremos de aquí. Sólo sé que nada sé... Mis dudas. .. no es otra cosa que creerse sabio sin serlo y creer conocer lo que no se sabe. vosotros para vivir. de acuerdo con el programa.. TIEMPO III EL MAGO DEL DODECAÉDROMO . señor escenógrafo.

las claves que hoy busco están en los inicios. que al dejarse sentir en primera instancia como trilínea. hubiera dicho de niño—. se me han abierto grandes puertas y aquí las he ido cerrando. Nunca. Invitan la paz y la serenidad que siempre me ha infundido este pequeño universo dodecaédrico. Me es extraña la sensación que siento al repasar mi vida. acabo aquí cuando necesito paz y libertad. se hubiera repetido. soy yo y sé porqué soy yo. De cada uno de ellos se sigue. he acabado por llamarlo. musas de luminosos ojos cautivadores que quizás atraparán a algún corazón furtivo guiándolo por parajes majestuosos que ya no me es dado recorrer. casi siempre por agotamiento. luminosa y coqueta. pero es que ahora sé que en los pequeños detalles. Está bien. los había revivido con esta minucia. con las ciento veinte imágenes mías que en simetría nítida. Y es a este dodecaédrico espacio —que conocí poco tiempo después de cerrar por la agujeta de un tenis a la extrásfera— a donde siempre vengo a pensar. a sabiendas de lo obvio. de diez yos que confluyen en mí al retornar por el lado opuesto. Aquí. pasando por mi antiyó —"la caverna": esa primera visión del primer viaje. rebosado en la realidad de este universo. un collar helicoidal de diez cuentas. sobre sí mismo justo a la mitad del camino que. Aquí. desde mi centro. alimentos de las mentes errantes y creativas. He aprendido también a controlar el volumen y sintonizar la forma de mis pequeños universos con las manivelas de mi conciencia y mis emociones. racional y armoniosa me acompañan. planear rutas o definir preguntas. digamos que no sé nada. escondrijos y emociones. morada de mis más intensos tiempos. para adaptar. de haberse expandido radial desde mi origen. Explorar. hacía que mis imágenes se repitieran por siempre sobre tres líneas básicas a intervalos constantes y combinándose conmutativamente entre ellos para formar el "timbiriche" de igualitos. están las bases para construir el puente sólido que ansío tender aquí con mi durmiente. acoplar y modificar la geometría con mi entendimiento. clasificar estos espacios ha sido la causa de mi existencia. esa imagen mía que la forma de este . una docena de yos trasladados y rotados una hora en un reloj de diez a lo largo de los ejes que unen mi centro con los suyos. que tanto tiempo había pasado por alto. Primero está mi séquito. o todo lo que de aquí me interesaba. como ahora. He aprendido a trascender la vista y sus imágenes para percibir la curvatura. bueno. reflexionar.íntima amplitud en una presencia contundente. dispuestos como centros de las caras de un dodecaedro imaginario. obsesiva. Sin embargo. mi espacio perceptivo. Y hoy puedo decir que sé todo sobre ellos. Estas ya no me asustan ni me atraen como aquéllas de mi estancia juvenil en el triciclo. dodecaédromo. aquí aparezco por la fuerza de las dudas que me llevo al desaparecer. con sucesivas rotaciones de décimos de vuelta. ahora las entiendo. han sido la guía y el motor de mis innumerables viajes. Mis doce canchanchanes vecinos. y que entonces podríamos contemplar y explorar con tiento placentero por largo y tendido rato. en lo que percibo. ahora más espaciosa —"como gruta". No. de que siempre quedan por ahí pequeñas dudas. donde se ven diez docenas de yos. que. lo lleva a posar sus caras pentagonales en mis doce discípulos. Se conjugan en él el calorcito dulce de la caverna. entender. sintetizar.

rebasan mi talento. como se observa en el plano ecuatorial. sobre los centros de mis imágenes en el segundo estrato. entiendo sus continuos de geometrías y estructuras. las cuales. como los doce pistilos de un diente de león que confluyen después de cuatro yos. . conformamos diez collares helicoidales de seis cuentas. pues soy yo. en quince parejas de hexágonos de orientación opuesta. las musas que aún se dignan mirarme. He luchado con ellos tierna e intensamente y ya los tengo acojinados en su cajita envuelta para regalo. pues de hecho se ha convertido. diferenciarlos entre sí como buena maestra. El séquito de cada uno de mi séquito comparte cinco con el mío —los lados de una cara del dodecaedro. aquél que agota a este universo justo en el momento de tocarse a sí mismo. invisibles como aristas de empaque perfecto de tres cuerpos—. y hoy lo que busco es entregarla. los entiendo y más bien los abstraigo dejando que su armonía cobije. veinte. pasando además por mi centro treinta veces. constituye en la extrásfera uno de tantos planos así como uno de tantos puntos. Aquí. completándose con cinco del segundo estrato relativo a mí. consiste en los doce pentágonos de mi dodecaedro íntimo. Sé enumerarlos. en su pistilo. ideado. Los otros treinta son rotaciones rectas en los centros de las aristas del dodecaedro que se ha expandido más hasta posarse. despojada. Pero hace tiempo que no veo a mis diez docenas. he dado cuenta de cincuenta: seis collares decénicos que veo. pues sólo conversando con él concluyo mi trabajo. decía. relacionándolos conmigo como ellos se relacionan entre ellos. al momento de alcanzar su área máxima. Sé bien que las preguntas que me quedan. esencia de mi vida. Esta segunda capa está formada por veinte.universo hace aparecer en la extrásfera hecha de los antipunto de todos los puntos de mi ser. pero en la realidad del dodecaédromo. describir de muy diversas formas su infinito armonioso. se continúan. en mi antiyó. en la esfera ecuatorial simétrica de mí y mi antiyó. él y yo. aquí he balbuceado. o hasta dibujarse apenas. rotado cada uno dos horas de doce alrededor del eje que dibuja el vértice del dodecaedro que se expande otro poco para posar sus vértices. Sé que mi única salida es mi durmiente. con dudas. Llevamos noventa. trascendida. se pegan. necesito transmitirlo porque ya estoy cansado. Reconozco sus formas. no vale nada si no es ofrendada. recordándome algo del mundo de mi durmiente: los gajos de uno de esos balones de futbol. junto con las correspondientes a mi antiyó. y sé cómo se deforman. Así. doce decenas de mís. pero estas figuras no se fragmentan. Ese ecuador esférico. que su simetría fermente a mis reflexiones. Todos vemos lo mismo. ya sin picos o aristas. desde su centro. me tiene a mí y al que le sigue en su helicoide. que corresponde tanto a mi centro como a su antipunto. razonado y descubierto a los enunciados claros y precisos que rigen a los universos. he logrado mis síntesis y redondeado mi entendimiento. Sé que la certeza sobre este espacio y sobre todos los posibles.

aquí. Would wither up. pues me ha soñado. Caught in an Octagon of unaccustomed light.. I have been told to reason by the heart. when it quickens. con sus atuendos. but let the false day come And from her lips the faded pigments fall. and any boy of love Look twice before he fell from grace. dejándolo en la certeza como ésa de la fuerza inmensa que me está jalando —Tierra. -¿Dónde es aquí? SHOULD LANTERNS SHINE. Debe parecerse a mí pero ya no estoy cierto si su cuerpo es el mío pues sé bien que mi alma no abarca por completo a la suya. Lo veo. alter the action's pace . leads helplessly. me sueña. the holy face.. persistentes y profundas. And.Hoy. busco a mi durmiente. The mummy cloths expose an ancient breast. creo que la llaman— ¿dónde?.. ¿Quién es? Aquí. The features in their private dark Are formed of flesh. Debe tener cultura. hoy. y entonces algo de él comprendo. Pero ¡qué hago! Me concentro en mi durmiente al cuetionármelo. es decir.. like head. I have been told to reason by the pulse. ser humano en alguna de sus formas bellas. alentando mis pasiones y dándome grandes libertades. gozos y temores. adentrándose a mi joven y niño. pero del de hoy sé poco. busco al durmiente que me sueña para entregarle algo de mi certeza. floto hacia él sin dudas. peor aún. aunque quizás ese extraño peso que hoy se posa en mi ser viene de él. o. casi nada. con ternura. olvidándome de mi universo. desasiéndome de mis musas. But heart.

presa en un Octágono de luz insólita. the quiet gentleman Whose beard wags in Egyptian wind. Los semblantes en su tiniebla propia están formados de carne. se me dijo que razone según el pulso . la cara sacra. The ball I threw while playing in the park Has not yet reached the ground. desvalido rige. DYLAN THOMAS Si relumbraran linternas. y todo niño del amor miraría con tiento antes de perder la gracia. los paños de momia expondrán un seno antiquísimo. Se me dijo que razone según el corazón. And many years should see some change. como cabeza. marchitaríase. pero corazón.Till field and roof he level and the same So fast I move defying time. pero llegará el día falso y de los labios caerán percudidos pigmentos. I have heard many years of telling.

. 1983. Kirby. Existe una traducción al español editada por Ediciones Guadarrama. un documento histriónico de la sociedad victoriana en que fue escrito. 1975. A la vez. 1979. Tesis Facultad de Ciencias. Flatland. Nueva York. Edwin A. Madrid. James C.). . "Eight Faces of the Poincaré Homology 3-Sphere". 1976. La pelota que lancé cuando jugaba en el parque aún no toca tierra.. altere el paso al acto hasta que techo y llano yazgan al ras e iguales Así veloz me muevo desafiando al tiempo. M. estilo. tanto en la literatura como en la tradición oral con que se enseña la geometría. cuando se avive.en Proceedings of the 1977 Georgia Topology Conference. Basado en el artículo de Kirby y Scharlemann y el libro de Montesinos. Hernández Lamoneda. Dover. R. Un clásico de reciente centenario (1884). G. Luis. de cuyos personajes. C. Cantrell (comp. DYLAN THOMAS (Versión al español de Héctor Manjarrez y Javier Bracho) LECTURAS RECOMENDADAS Abbott.y que. y Scharlemann. UNAM. Academic Press. trama y espíritu se conocen ya múltiples secuelas. ver la Esfera de A nivel de licenciatura se demuestra la equivalencia de algunas definiciones de la variedad de Poincaré. Varias formas de Poincaré. el caballero apacible cuya barba se mesa en viento egipciaco He escuchado años y años lo que nos dicen y en muchos años debería darse un cambio.

Montesinos. La Trinidad. 1. Dover. "Un diario británico anuncia la demostración de la Conjetura de Poincaré". núm. Publicaciones del CINVESTAV. los focos y los cuchillos) Montejano construye una teoría geométrica que cuestiona a la esfera misma y pone en nuestras manos a la matemática viva. 1977. Fondo de Cultura Económica. Notas del III Coloquio del Departamento de Matemáticas del CINVESTAV. además del interés por saber qué es la topología. Reúne material diverso (físico. B. Empezando por las definiciones generales de variedad. Reportaje sobre el más reciente anuncio de una demostración a la conjetura clásica en topología. . Tlaxcala. Rucker.Micha. Montesinos publicó recientemente una nueva versión en Springer Verlag. agosto de 1983. 2). Nueva York. Geometry. amena y accesible la nueva visión del Universo que se ha gestado en este siglo. se encontró una falla a esta propuesta de demostración (véase El Irracional. Simplemente le antepondría "excelente" al título. 1984. Rucker expone en forma clara. Dirigido a estudiantes en diversas ramas y sin prerrequisitos matemáticos. La Ciencia para todos.. núm.. Basado en este libro. De los objetos cotidianos (las piedras. Variedades de Mosaicos. Sexta Escuela Latinoamericana de Matemáticas. 1986. ¿Qué son las matemáticas? es una pregunta que quizá sólo se puede responder con ejemplos. Dimension. Morelos. Introducción a la topología (clasificación de superficies). José Ma. Elías. Posteriormente. aunque mantiene siempre un innegable sabor clásico. la de Poincaré. Un gran libro de divulgación. integrándolo en un todo armónico con amplio y agradable sustento gráfico. Rudolf v.) Short. geométrico y filosófico). periódico de la Sociedad Matemática Mexicana. que incluye una estupenda bibliografía comentada. este libro expone una demostración elegante y moderna de un hermoso teorema clásico. Relativity and The Fourth Reviviendo a los personajes de Flatland. Se requiere de cierta "madurez matemática" para abordar este texto. Oaxtepec. La cara oculta de las esferas. julio de 1982. y este libro es uno impresionante. las papas. Hamish. Montejano. en El Irracional. llega a tratar temas de actualidad en topología geométrica. Luis. (Parece ser que hay una revisión reciente publicada por Houghton-Mifflin.

Las primeras páginas dan una clara idea de lo que sería vivir en las diversas geometrías. al que concebimos amorfo y único. que en un principio nos parecen completamente fantásticas. Thurston. El papel que en este proceso representó el citado libro de Thurston para la investigación lo tomará este libro a nivel de divulgación y enseñanza. y en ciertos casos. sino que permite al lector vivir en su compañía en varios de estos mundos. Marcel Dekker Inc. y con algo de secundaria en la vida como prerrequisito. Jeffrey R. El original se publicó en la revista Scientific American. The Shape of Space: How to Visualize Surfaces and Three-Dimensional Manifolds.. en Investigación y Ciencia. 1985.Thurston. su reunificación ha cobrado gran ímpetu. por ejemplo) que desafían la imaginación.. debe leerse. Three-dimensional Topology. debe poder leerse. se van admitiendo como más naturales para. Por tanto. pero que. compartiendo las más diversas experiencias. el concepto más extendido de espacio es el del espacio que nos rodea. .. Con ejercicios. En este libro el autor no sólo aclara la noción moderna de espacio. desde hace dos siglos los matemáticos crean y estudian espacios geométricos que después son utilizados por el resto de los científicos en el desarrollo de las más variadas teorías. 96. Weeks conduce al lector a los umbrales de esta corriente viva y enérgica de las matemáticas. William P. Nueva York y Basilea. y Weeks. Al profano le sorprende esta idea pues. William P. Para seguirlo se necesita una buena formación matemática. Princeton University Press. CONTRAPORTADA Se dice con frecuencia que las matemáticas se ocupan del número y de la forma.. poco a poco. Weeks. experimentos y juegos (como el "gato toroidal". pero recientemente. "Matemática de las variedades tridimensionales". movernos en ellos como pez en el agua. núm. Jeffrey R. ésta es una manera muy esquemática de describir sus preocupaciones más importantes. Por muchos años la topología se distanció de la geometría (en el sentido de estructura más rígida sobre un espacio). pero hasta donde llegue uno es un placer. en general. Geometry and Quizás el texto más citado en topología y geometría en los últimos años. En realidad. finalmente.

el lector entrará en contacto con la geometría de hoy en día. Portada: Maqueta. . Su trabajo de investigación está centrado en el campo de la topología. Javier Bracho es investigador del Instituto de Matemáticas de la UNAM profesor de la Facultad de Ciencias de la misma en donde realizó su licenciatura. Sin proponérselo. pues se encontrará en ella sorpresas y nuevos niveles de entendimiento. donde también queda enmarcada la presente obra. El doctorado lo obtuvo en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (EUA). diseño de Roli Bracho y realización de Juan José Barreiro/ Fotografía: Eduardo Sepúlveda/Diseño Gráfico: Carlos Haces.El libro invita a su relectura.

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