0 ratings0% found this document useful (0 votes) 39 views39 pages¿Qué Es La Democracia
Copyright
© © All Rights Reserved
We take content rights seriously. If you suspect this is your content,
claim it here.
Available Formats
Download as PDF or read online on Scribd
v. La ciudadania
No HAY DEMOCRACIA sin conciencia de pertenencia a una colec-
tividad politica, una nacion en la mayoria de los casos, pero tam-
bién una comuna, una region y hasta un conjunto federal, tal co-
mo aquel hacia el que parece avanzar la Union Europea. La
democracia se asienta sobre la responsabilidad de los ciudadanos
de un pais. Si éstos no se sienten responsables de su gobierno,
porque éste ejerce su poder en un conjunto territorial que les pa-
tece artificial o ajeno, no puede haber ni representatividad de los
dirigentes ni libre eleccion de éstos por los dirigidos.
Ciudadania y comunidad
El término de ciudadania se refiere directamente al Estado nacio-
nal. Pero puede darsele un sentido mas general, como lo hace Mi-
chael Walzer, que habla de derecho a la membership y de perte-
nencia a una comunidad. Ya se trate de una comunidad territorial
© profesional, la pertenencia, que se define por unos derechos,
unas garantias y, por ende, unas diferencias reconocidas con
aquellos que no pertenecen a esa comunidad, guia la formaci6n
de demandas democraticas. No es la pertenencia en si misma la
que es democratica; no hay nada de democratico en la conciencia
que tiene un soldado de pertenecer a un ejército o en la que tiene
un obrero de Toyota de pertenecer a esta empresa, pero la mem-
bership se opone a la dependencia y se define mediante unos dere-
chos. Es una de las condiciones necesarias de la democracia
La conciencia de pertenencia tiene dos aspectos complementa-
tios. La conciencia de ser ciudadano, aparecida durante la Revo-
lucién Francesa, estaba antes que nada ligada a la voluntad de sa-
lir del Antiguo Régimen y el sometimiento. La conciencia de
rtenencia a una comunidad, lejos de oponerse a la limitacin
99
ay
a
s
JQUE ES LA DEMOCRACIA:
del poder, es, al contrario, su complemento, pues un poder abso-
luto utiliza a los individuos y las colectividades como TeCUrsos ¢
nstrumentos y no como conjuntos que poseen autonomfa de ges
tién y personalidad colectiva. Pero la pertenencia comunitatia,
por el otro lado, es la cara defensiva de una conciencia demoeriti.
ca, si contribuye a liberar al individuo de una dominacién social y
Politica. Es debido a que la pertenencia a una comunidad nacio-
nal estuvo tan fuertemente asociada a la creacion de instituciones
libres, tanto en Estados Unidos como en Gran Bretaiia y Francia,
que en estos paises lo estuvo igualmente al espiritu democratico,
Muchos paises del mundo no han construido ain su unidad
onal. Las diferencias entre etnias, grupos religiosos o regio-
es son en ellos mas importantes que la pertenencia al mismo
conjunto nacional. Pero la situacién es bastante semejante en
n una fuerte integracion nacional pero en
s la identificacion con colectividades particulares, con
se vuelve a veces mas fuerte que la identificacion nacio
Lo que estas dos situaciones tienen en comin es que los ind
viduos se definen en ellas mas por lo que son que por su concep
cion de la vida colectiva. Es deseable que las minorfas sean
reconocidas en una sociedad democratica, pero con la condicién
© que reconozcan la ley de la mayoria y que no estén absorbidas
por Ia afirmaci6n y la defensa de su identidad. Un multiculeura-
lismo radical, como el que, en Estados Unidos, se pretende politi-
cally correct, conduce a destruir la pertenencia a la sociedad pall
tica y la nacion. Si los African Americans, los Native Americans
y sobre todo las mujeres se definiesen en primer lugar por su seh
com S€ mantendria la democracia, si se tiene en cuenta que
aquéllos no ven en las instituciones més que instrumentos al set
2 clite dominante 0, al contrario, de sus propios inte-
s? Este izquierdismo cultural coincide con las conductas d€
pas as PioPias del izquierdismo politico: “las elecciones, tram
Pas Para huevones”, decian los maoistas y los trotskistas en
1966. En Francia, esta f6rmula no expresd en general mas que ¢l
miedo izquierdista a una mayoria conservadora masiva, pef0, 80°
bre t > A c
odo en Alemay condujo a unos pocos hasta la ae
cién terr
f
paises que conocier
los cu
minorias.
nal
vicio de un
re
ia é Italia
rista ate no golpes sino marginalmente a Estados Uni-
n todos los casos,
dos y Franc i
me esta ruptura con una mayorlaLA CIUDADANIA 101
considerada como alienada y manipulada era amenazante para la
democracia, que supone una cierta confianza en el voto de la ma-
yoria. La democracia no es compatible con el rechazo de las mino-
tias, pero tampoco con el de la mayorfa por parte de las minorias
ni con la afirmacién de contraculturas y sociedades alternativas
que se definen no por su posicién conflictiva en la sociedad, sino
por su rechazo de esta sociedad considerada como el discurso de
la dominaci6n. Es preciso rechazar con la misma fuerza una con-
cepcién jacobina de la ciudadania y un multiculturalismo extre-
mo que rechaza todas las formas de ciudadanfa. Puesto que no
hay democracia sin el reconocimiento de un campo politico don-
de se expresan los conflictos sociales y en el que, mediante un vo-
to mayoritario, se toman unas decisiones reconocidas como legi-
timas por el conjunto de la sociedad. La democracia se apoya
sobre la idea de conflicto social, pero es incompatible con la eri-
tica radical de toda la sociedad, lo mismo con el multiculturalis-
mo extremo que con el foquismo que, en nombre de una teoria
extremista de la dependencia, rechazaba toda accién de masas y
sélo creia en la violencia dirigida contra un Estado pseudonacio-
nal, agente del imperialismo
El Estado comunitario contra la democracia
La democracia moderna estuvo estrechamente ligada al Estado
nacional; la socialdemocracia y la democracia industrial se defi-
nieron por la intervencién del Estado nacional en la vida econ6-
mica y, mas directamente aun, el nacimiento de la democracia en
Estados Unidos y Francia estuvo intimamente asociado e incluso
identificado con la afirmacién de la nacién, de su independencia
y su libertad, Pero la democracia moderna fue, en la misma me:
dida, amenazada y destruida con frecuencia por el nacionalismo
En consecuencia, no es suficiente recordar que la democracia su-
pone la existencia de un espacio politico unificado, ya sea el de
a ciudad o el del Estado nacional. La democracia esta de acuer-
do con cierta concepcién del Estado nacién y en conflicto con
otra. Cuando el Estado se define como la expresion de un ser co-
lectivo, politico, social y cultural —la Nacion, el Pueblo— o, lo102 éQUE ES LA DEMOCRACIA?
que es mas grave atin, de un dios o un principio del cual ese Pue-
blo, esa Nacién y él mismo son los agentes privilegiados y al que
tienen la vocacion de defender, la democracia ya no tiene lugar,
aunque el contexto econémico permita que se mantengan ciertas
libertades puiblicas, La democracia descansa sobre la creacién li-
bre de un orden politico, sobre la soberania popular, por ende
sobre una libertad de eleccién fundamental en referencia a toda
herencia cultural. La democratizacién transforma a una comunis
dad en sociedad reglada por leyes y al Estado en representante de
la sociedad al mismo tiempo que en poder limitado por unos de-
rechos fundamentales. La concepcion opuesta, a la que puede lla
marse popular, vdlkisch, recordando que fue mediante esta pala-
bra como los nazis designaban a su régimen, impone la idea de
una unidad fundamental, mas alla de toda eleccién posible, lo
que funda un nacionalismo incompatible en su principio con la
democracia. Esta, en lugar de establecer un vinculo directo entre
el Pueblo y el Principe, transforma al primero en ciudadanos y al
segundo en magistrado, para retomar las palabras de Rousseau.
Sia ese Estado se lo denomina republicano, la Repiiblica es uno
de los componentes indispensables de la democracia, aun cuando
verse contra ella cuando somete a la sociedad al poder
Politico, instaurando entonces un autoritarismo republicano, del
que todos los terrores han sido el desenlace extremo, desde la
Revolucién Francesa a la Revolucion Cultural china. La ciudada-
nia no requiere
pueda v
un Estado republicano todopoderoso, sino la
existencia de una sociedad nacional, es decir de una fuerte as0-
ciacion entre la sociedad civil, el sistema politico y el Estado. La
modernidad politica, preparada de larga data por la eliminacion
de la monarquia absoluta en Gran Bret afia, se proclamé a si mis
ma a través de los textos y los actos que quedaron como funda:
mentales, la Declaracién de los Derechos del Hombre y el Ciuda-
dano en Francia, y por actos decisivos como la transformaciél
de los Estados Generales franceses en Asamblea Nacional el 17
de junio o el juramento del Juego de Pelota del 20 de junio de
1789. De maneras diferen tes, en Gran Bretafia, Estados Unidos y
Francia la sociedad politica afirmé que debia su legitimidad a si
misma, a la soberania popular y no a Dios, a la tradicién o a una
razaLA CIUDADANIA 103
Frente a esta tradicién, que se expandié a muchas partes del
mundo y cuyo representante mas consciente en el siglo Xx fue
Tomas Masaryk, creador de la reptiblica checoslovaca, existid
mpre la tradicién popular y nacionalista ya mencionada. Esta
concepcion pudo estar asociada a ciertos movimientos de libera-
cién nacional pero éstos no siempre son democréticos: pueden
estar animados por la voluntad de hacer triunfar la soberania
popular y crear una sociedad politica libre; pueden también, y a
menudo al mismo tiempo, estar asociados a la lucha contra una
dominacién extranjera en nombre de un territorio, una lengua,
una historia o una religion. Esta referencia a un ser hist6rico no
lleva hacia la democracia, y las revoluciones nacidas de movi-
mientos de liberacion nacional se desgarraron casi siempre entre
una tendencia democratica y una tendencia a la dictadura popu-
20 nacionalista. La democracia, por cierto, no se reduce al fun-
cionamiento pacifico de los paises de desarrollo endégeno y que
se enriquecen a causa de su superioridad técnica y su dominacion
el resto del mundo; esta presente también en las situaciones
revolucionarias. Pero esta presencia sdlo puede ser reconocida si
se afirma con la misma claridad que la subordinacién de la ac-
cién politica a un principio no politico, a un garante metapoliti-
co, ya sea un dios o una tierra, una lengua o una raza, es incom-
patible con la democracia. No hay democracia blanca o negra,
cristiana o islmica; toda democracia coloca por encima de las
categorias “naturales” de la vida social la libertad de eleccién
politica. Es el sentido ultimo de la definicién misma de la demo-
cracia: la libre eleccién de los gobernantes por los gobernados.
Es preciso, como lo piden los liberales, trazar una frontera neta
entre la sociedad politica portadora de democracia y el Estado
Profético que la destruye. Lo que impone permanecer absoluta-
mente fiel a la distincién de Benjamin Constant entre la libertad de
los antiguos y la de los modernos, y combatir a quienes no hablan
mas que de soberanja popular y transforman a ésta en un princi-
Pio tan absoluto como Dios 0 la raza, haciendo de la sociedad y de
big luntad general una conciencia colectiva colocada por encima
le las conciencias individuales. Puesto que, en el mejor de los ca-
{05,os conducen a la libertad de los antiguos, que se asienta so-
re
la sumision del ciudada
no a la ciudad y a su religién civica.104 ¢QUE ES LA DEMOCRACIA?
La idea de ciudadania proclama la responsabilidad Politica de
cada uno y defiende por lo tanto la organizacion voluntaria dela
vida social contra las l6gicas no politicas, a las que algunos pre.
tenden “naturales”, del mercado o el interés nacional, Asi defini
da, la ciudadania ya no puede identificarse con la conciencia na-
cional, de la que vimos que tiene efectos tanto negativos como
Positivos sobre el espiritu democratico. La ciudadania no es la
nacionalidad, aunque en ciertos paises estas nociones son juri
pumente indiscernibles: la segunda designa la pertenencia un
Estado nacional, mientras que la primera funda el derecho de
Participar, directa o indirectamente, en la gestion de la sociedad
La nacionalidad crea una solidaridad de los deberes, la ciudada-
nia da derechos. La idea de Estado nacional fue liberadora, en
fanto manifesté la unién del Estado y de los actores sociales y
culturales particulares en una sociedad politica libre, en una na-
cion autoinstituida. Pero amenaz6 a la democracia a partir del
momento en que consideré al Estado como el depositario exclu-
sivo de los intereses de la sociedad y, Por esa raz6n, dotado de un
poder legitimo sin limites, El peligro de la sumision de la socie-
dad al Estado es grande cuando la sociedad politica esta comple-
ramente separada de la sociedad civil; la primera no puede en-
tonces evitar confundirse con el Estado y someter a éste a los
actores sociales, a los que los politicos mismos pretenden prisio-
heres de sus particularismos y sus intereses. La democracia, por
lo tanto, debe ser siempre social; es en el momento en que los de-
Fechos universales del hombre son defendidos concretamente en
noe Ones particulares y contra fuerzas de dominaciaainiiiia
nos concretamente definidas cu: ando se vuelven eficaces. Fue con-
tra el Antiguo Régimen como se formé el espiritu democratico en
Francia, lo mismo que contra la dominacién econdmiea y politi-
ca de la metrépolis como las colonias inglesas o espafiolas de
América conquistaron su independencia. De la misma manera, él
sociale Obrero ha llegado al reconocimiento de lot HeeeRnen
Sociales por la *Sociacion directa de una conciencia de clase, ¥
or lo tanto de una lucha contra una dominacién social, con la
defensa de Principios generales, como la libertad y la justicia. Es-
tos derechos eran a la vez Particulares en su contenido y univer-
sales en sus principios,LA CIUDADANIA 105
La tradici6n britdnica habia defendido, desde el inicio y en es-
pecial desde la revolucin de 1688, la representacion de los inte-
reses particulares; pero Inglaterra no extendio sino lentamente, de
reforma en reforma, los derechos electorales, que slo fueron con-
cedidos a la totalidad de los hombres mayores en 1884. La demo-
cracia no puede concebirse mas que como la complementariedad
de la afirmacién absoluta de los derechos del hombre, segiin el
ejemplo americano y francés, y de la defensa de los intereses par-
lares legitimos, a la inglesa. Lo que descarta, por un lado, la
democracia censataria elitista de los Whigs o de Guizot y, por el
otro, la identificaci6n de la democracia con el Estado republica-
no. Asi como la existencia de una conciencia nacional puede re-
forzar la accién democratica, del mismo modo ésta supone que
as relaciones sociales reales son transformadas por una accién
que une la defensa de derechos del hombre universales y la movi-
lizacién de grupos sociales reales contra la dependencia y la injus-
ticia. El llamado a la defensa del Estado republicano, que se escu-
cha con una fuerza particular en Francia, se opone a menudo al
itu democratico defendiendo el predominio del Estado y de
sus bases sociales de apoyo sobre los actores sociales, tanto diri-
gentes como dominados, innovadores como excluidos.
La declinacion del Estado nacional en Europa
La pérdida importante de soberania de los paises de Europa occi-
dental en beneficio de un Estado federal europeo en formacién
tebilita su conciencia nacional y sobre todo amenaza con quitar-
‘su componente universalista, que constituia la grandeza de la
dea republicana. Pero muchos piensan, al contrario, que el debi-
amiento del Estado nacional en Europa puede favorecer la au-
‘onomia creciente de la sociedad politica y la sociedad civil. En
Al dad, el verdadero peligro reside en la separacién de un mer-
nundial globalizado y comunidades locales encerradas so-
mismas. Seria preciso, al contrario, que entre un Estado
;{0Pe0 poseedor de los instrumentos de la soberania —la mone-
voy Sapacidad de hacer la paz o la guerra, la gestion macroeco-
‘mica— y una vida social muy diversificada, se fortalecieraneQUE ES LA DEMOCRACIA?
sistemas politicos nacionales que manejaran el conjunto de las
politicas sociales, de la seguridad social a la educacién, de la jus
ticia al fomento de los recursos, de la integracion de los inmi-
grantes a la defensa de las minorias. Yo mismo. deseo adquitit
una nacionalidad europea y conservar una ciudadania francesa,
Lo que demuestra el debilitamiento del Estado nacional euro-
peo es la necesidad de separar lo que con demasiada frecuencia
estuvo confundido, el Estado y la sociedad, amalgamados en la
idea de repiblica. El hecho de que vivamos en una situaci6n ca-
da vez menos republicana, en la que el Estado nacional es cada
vez menos soberano, no es razén para que no podamos construi
una sociedad democratica. Al contrario, la crisis de la nacionali-
dad puede ser favorable al progreso de la ciudadania, ¢No tene-
mos ya los primeros ejemplos de ello, cuando los nativos de
otros paises de la Comunidad Europea pueden participar en lo
sucesivo en las elecciones del pais en que residen desde hace cier-
to tiempo? zY en raz6n de qué el conjunto de los paises europeos
no habria de seguir el ejemplo de los que han concedido el dere-
cho al voto, al menos en las elecciones locales, a los inmigrantes
de todos los origenes instalados desde hace cierta cantidad de
afios? El hecho de destacar también los aspectos positivos de st
declinacién no significa olvidar la grandeza historica del Estado
nacional. Lo que los partidarios mas extremos de la unidad repu-
blicana olvidan es que el Estado y la sociedad nunea estuvieron
€n pettecta correspondencia. Lo que conocimos durante mucho
tempo fue la asociacién de un Estado centralizado y de socieda-
des locales, regiones o terrufios, atraves, ados por rutas y comuni-
caciones a larga distancia, y afectados por las guerras, el bandi-
daje, las epidemias y la recaudacion de impuestos y derechos
sefioriales, pero que constituian conjuntos de pequefia dimension
jclativamente aislados en Jos cuales las informaciones y las regi
laciones no penetraban sino con lentitud, estimulacianessj EOE!
necian relativamente exteriores a una sociedad
@uuna cultura mds orientadas hacia la reproduccién de uf OF
ven tradicional que hacia la produccién del cambios Este equllle
Wb a partir de fines del siglo x1x y sobre todo desde
as mundiales,
1 sociedad nacional
ciones que perma
se rompio
las dos guer
i fue entonces cuando apareci6 la idea
de ur
homogénea y fuertemente integrada.LA CIUDADANIA 107
La practica no correspondié nunca a ese discurso de la integra-
cjon nacional, tan vigoroso en Francia, como lo subrayé licida-
ente Dominique Schnapper. Pero ese discurso asume en todas
partes formas cada vez mas nacionalistas y més alejadas del tema
ibierto de la ciudadanja. El peligro mas actual es el de la corres-
pondencia impuesta entre un Estado, una sociedad y una cultura
Yano hay ni ciudadanja ni democracia cuando las minorias son
si destruidas, a veces a hierro y fuego. Es por eso que la idea de
ciudadania es tan indispensable para el pensamiento democrati-
co: descansa sobre la separacion de la sociedad civil y la sociedad
politica; garantiza los derechos juridicos y politicos de todos los
ciudadanos de un pais, cualquiera sea su pertenencia social, reli-
giosa, étnica, etcétera
La democracia puede ser fortalecida por la separacién crecien-
te de los intercambios econémicos y las comunidades culturales;
n cambio, esta amenazada de muerte si esta dualidad conduce a
1 estallido total de la sociedad nacional. Esta pesadilla se vive
muchas partes del mundo y en el corazén mismo de Europa,
a purificacion étnica impuesta en ciertas zonas de Croacia y
e todo de Bosnia y, de manera menos violenta, en otras re-
nes de la ex Yugoslavia. La reduccién de la sociedad a un
mercado y su sumisin al suefio unificador y homogeneizador de
un Estado son igualmente contradictorias con la democracia. La
segunda tendencia vuelve a Ilevarnos al principio de la territoria-
lidad religiosa —cuius regio huius religio—, que domind a Euro-
pa desde que Isabel la Catdlica expuls6 a los judios y destruyé la
civilzacién arabe, hasta la revocacién del edicto de Nantes por
Luis XIV en 1685, seguida de la masacre, la deportacion y el exi-
interior y exterior de los protestantes franceses, en particular
en las Cevenas
Para qué r
NO es
le lemocracia en la actualidad si
ionar sobre la
para defenderla contra sus enemigos mas peligrosos: la ob-
identidad nacional, étnica o religiosa de un lado y,
, el muelle abandono a las fuerzas econdmicas que mode-
consumo masivo?
EI Estado nacional se identificé a menudo con la repiiblica y la
democracia. Tal f
tia y
sesion de |.
del otrc
lan el
ue el caso en especial de Estados Unidos y Fran-
mas recientemente, de Italia, donde el encuentro de VictoréQUE ES LA DEMO RACIA?
Manuel y Garibaldi simbolizé la alianza de la construecién nas
cional y el espiritu revolucionario democratico, Esta identifica.
nog cae mnds ideolégica que real, y el Estado/naeiondlsaenaat
tuyO con igual frecuencia dentro de un espiritu antidemocratico,
de Richelieu a Boumediene. Pero hoy en dia es de los Propios ac-
de ac Mess 4¢ Su capacidad de autoorganizacién y de defense
de las libertades privadas y piiblicas, de donde debe provenir la
doble luc ta el Estado totalitario y con-
ita la colonizacién del planeta por el mercado mundial, EL tema
de la ciudadania significa la construccién libre y voluntaria de
diverge tci6n social que combine la unidad de la ley eon la
raparsidad de los intereses y el respeto'a los derechos Fardamens
tales. En lugar de identificar la sociedad con le naci6n, como en
{0s momentos més relevantes de la independencia americana o de
lea de ciudadania da a la de demo-
a construccién de un espacio propia-
ni estatal ni mercantil
ha de la democracia conti
la Revolucién France: ‘a, la id
cra
fa un sentido concreto: |
mente politico,
Una en tres
La democracia no es la mera
acaban de analizarse,
tipo de gok
un nivel mas e
adicién de los tres principios que
Pero €stos no son tampoco los atributos de
wero cuya naturaleza general podria definirse en
¢Cual es entonces la natura-
a limitacién del poder del Estado, la
e los dirigentes la ciudadania? Ob-
Ne nanos en primer lugar que cada uno de estos elementos se defi-
ne Por su resistencia a una amenaza. El primero se
eect Estado a menudo autotitario o talitario; el segundo
t reduccién de la sociedad:a ‘un'conjuntoltemnila
cue 2 S€ OPone a la obsesién de la identidad eomunitaria
Pero lo que es preciso sefialar sobre todo es que estas resistencias
1 ineficad Proporcionado por los otros princi-
©mocracia. ¢Cémo podria limitarse el
urrit a “fuerzas sociales” y sin afirmar la
la responsabilidad de Ia s
mpedirse que la
levado de abstraccién,
leza de las elaciones entre |
representatividad di
ativamente
se resiste a |
do:
s sin el apoyo
constitutivos de |
del Estado sin re
utonomia y
ciedad? ¢Cémo podria
+ fuera reducida a un mercado politicoLA CIUDADANIA 109
bierto si no se postulara la existencia de derechos fundamentales
eno estan sometidos al juicio del mercado y si no se defendiera
dea de ciudadania, que le es igualmente ajena? Por iltimo, la
licha contra la segmentaci6n de la sociedad exige un anilisis de
su dinamica social de conjunto y el recurso a unos principios uni-
versalistas. La unidad de los tres componentes es, por lo tanto,
mis practica que teorica. Es imposible defender a uno sin defen-
los otros y, si se distinguieron tres tipos elementales de de-
mocracia, no fue para suponer que un sistema democratico puede
descansar sobre uno solo de los principios mencionados, sino Gni-
mente para recordar que diversas experiencias hist6ricas dieron
cada uno de ellos una mayor o menor importancia.
La democracia no existe mas que al combinar principios diver-
sos y en parte opuestos, a causa de que no es el sol que ilumina a
toda la sociedad sino una mediacion entre el Estado y la socie
dad civil. Si se inclina demasiado hacia un lado, lo fortalece peli-
grosamente a expensas del otro. Lo que los constitucionalistas y
los juristas en general comprenden mejor que los fundadores de
la filosofia politica, que procuran definir el espiritu de la demo-
cracia cuando ésta es en primer lugar un conjunto de garantias y
procedimientos que aseguran la puesta en relacién de la unidad
del poder legitimo y la pluralidad de los actores sociales
Esta aparente debilidad de la democracia explica que no exista
sino produciéndose y recreandose constantemente a si misma. La
trabajo que una idea. Esta presente cada
Vez que se afirman y reconocen unos derechos y cuando una si-
tuacién social es justificada por la busqueda de la libertad y no
Por la utilidad social o por la especificidad de una experiencia
La fuerza principal de la democracia reside en la voluntad de
s ciudadanos de actuar de manera responsable en la vida publi-
‘a. El espiritu democratico forma una conciencia colectiva, mien-
qui
lemocracia es mas ur
Tas que los regimenes autoritarios se asientan sobre la identifica-
ton de cada uno con un lider, un simbolo, un ser social colectivo,
a nacién en particular. Al;
dad dada a
Otros,
unos Ilaman democratica a a priori-
s realidades sociales sobre las decisiones politicas;
al contrario, afirman que es en la acci6n politica donde se
gute democraticamente el vinculo social y por lo tanto Ia
identidad
constit
colectiva. De hecho, la democracia se define por la110 QUE ES LA DEMOCRACIA?
complementariedad de estas dos
del poder y el de las identidades
es ella quien los acerca al tomar
das de la sociedad y las obl
una vez mas a |
afirmaciones. Sin ella, el mundo
colectivas se alejan uno del otro;
a su cargo, a la vez, las deman
gaciones del Estado. Lo que nos llevs
3 interdependencia de los tres elementos constitu
tivos de la sociedad, pues la ciudadania esta ligada a la unidad
del Estado, en tanto que la representatividad recuerda la priori
dad de las demandas s ociales. Lo cual da una importancia cen-
tral al principio de limitacién del poder del Estado mediante la
apelacion a unos derechos fundamentales, porque une en st for.
mulacién misma las dos esf S que la democracia procura apro-
ximar sin confundir|
las nunca
Esta interdependencia se
institucional dos a dos de
democracia entrafia
completa mediante la combinacién
los tres elementos constitutivos Toda
asi tres mecanismos institucionales principa-
les. El primero combina la referencia a loc derechos fundamenta:
les con la definicién de la ciudadania, T al es el papel de los instru:
menos constitucionales de la democracia. El segundo combina el
jesPeto a los derechos fundamentales con la representacin de
los intereses, lo que es el objeto principal de los codigos juridi-
£0s. El tercero combina representacion ¢ ciudadania, lo cual es la
funcién principal de las elecciones parlamentarias libres. En con-
s*cuencia, puede hablarse de un sistema democratico cuyos ele-
cidn los eestitucionales, legales y’ parlamentario# poe Em
cién los tres prin
de su existencia. Avanzamos hacia una situacion en la que acto
res culturales diferentes participardn en el uso y la gestion dels
mismas técnicas instrumentales y donde paralelamente sera i
vez mas abiertamente rechazada la idea del one best way. Bdbst
Morin criticé con razén el modelo cientifico al que se refit’
una concepcién autoritaria de los asuntos humanos ¥ most?
hasta qué punto las concepciones actuales de los cientificos ™*LA RECOMPOSICION DEL MUNDO 203
vosson mas compatibles que las formas antiguas del racionalis-
«con una representacion plural de la vida social, que combine
gracion y diferenciacién
Llamo democratica a la sociedad que asocia la mayor diver-
‘dad cultural posible al uso mas extendido posible de la ra-
¢ todo, no recurramos a una revancha de la afectivi-
dad sobre la raz6n, de la tradicion sobre la modernidad o del
qilibrio sobre el cambio. Procuremos combinar y no oponer
escoger. Puesto que todo rumbo de separacién resulta en el
foralecimiento de las relaciones de dominacién y exclusion. La
decadencia de la politica y el estallido de la personalidad acom-
paian a una separacién creciente de los mercados mundiales y
ls identidades particulares. ;Qué ciegamente optimistas, victi-
mas de su sociocentrismo, son aquellos que, como Francis Fu-
luyama, ven al mundo avanzar hacia su unificacin y el fin de
l:Historia debido al triunfo de la economia de mercado, la de-
mocracia liberal, la secularizacion y la tolerancia! Como el siste-
ma soviético se derrumbo, creen que la cultura y la sociedad
mericanas se convertitan en el modelo universal. Nada es mas
falso. La globalizacion triunfante se acompafia con una segmen-
icin acelerada. En todas partes las identidades inquietas se en-
cietran en si mismas y las formas mas comunitarias de naciona-
lismo y de vida religiosa se atrincheran para oponer resistencia a
s invasion de tecnologias y formas de consumo provenientes
tel centro hegeménico, o para utilizarlas en provecho de la for-
taleza de los poderes politicos que se constituyen para defender-
s. El integrismo esté en todos lados, en el multiculturalismo
lical como en las sectas de Occidente, en los fundamentalis-
s teligiosos cristiano, islamico, judio o hinduista de diversas
partes del mundo. Y nada autoriza a lamar democratico al
| ‘unfo del mercado que, como hoy en China, mafiana en Cuba
Vietnam 0 ayer en el Chile de Pinochet, puede combinarse fa-
‘imente con un régimen autoritario. Entre estas dos formas po-
| iTKas opuestas, la hegemonia conquistadora y los integrismos
"rados sobre si mismos, la democracia fundada en la voluntad
Sxistencia del sujeto y en la defensa de la libertad personal y
, al hombre contra la mujer o la civilizacion contra los sal-
vajes. Queremos asociar lo que ha estado enfrentado, reemplazar
la conquista por el didlogo y la bisqueda de nuevas combinacio-
nes. La ecologia, como movimiento cultural, es un elemento im-
portante de esta cultura democratica sin la cual las garantfas ins-
titucionales son impotentes para proteger las libertade
Una educacién democratica
Definir la democracia como el medio institucional favorable a la
formacién y la accién del sujeto no tendria un sentido concreto si
el espiritu democratic no penetrara todos los aspectos de la vida
social organizada, tanto la escuela como el hospital, la empresa
como la comuna. La democracia nacié en gran parte en el nivel
comunal dentro de una sociedad donde se desarrollaban las ciu-
dades y el comercio; debe estar presente en todas las grandes of-
ganizaciones que caracterizan una sociedad posindustrial. Es est
lo que la opinion publica expresa con vigor al reclamar la auto-
nomia de las ciudades y las regiones, pero también al mantenerse
apegada a la democracia industrial. La accion democratica con”
siste en desmasificar la sociedad extendiendo los lugares y 108LA RECOMPOSICION DEL MUNDO 213
procesos de decision que permiten relacionar las coacciones im-
resonales que pesan sobre la acciGn con los proyectos y las pre-
iencas individuales. Es ante todo a la educacién a la que corres.
sande este papel de desmasificacién. Todas las concepciones del
echumano y la sociedad se traducen en ideas sobre la educaci6n.
ontrto social y el Emilio son inseparables uno del otro, y la
ns fuerte expresion de la cultura de la Ilustracién se encuentra
cola idea de que el papel de la educacién es elevar a los jévenes a
iors universales. Esta concepci6n de la formacién engendra lo
los franceses organizaron con el maximo rigor, es decit —en
posicion a una educaci6n de clase que se mantuvo durante mas
tempo en Gran Bretafia— una seleccién por el mérito, 0 sea por
apacidad de abstraccién y formalizacion y dando también, en
¢lespiritu del siglo XIX, un gran lugar a la conciencia historica.
Como aqui defiendo la idea de que el espiritu y la cultura demo-
son diferentes al espiritu republicano, que se asocia a la
tlosofia de las Luces y el racionalismo, gqué concepcion de la
ucacion puede oponerse a la que hizo la grandeza de los gym-
sums y los liceos y que las mejores universidades americanas,
‘m Harvard y Chicago a la cabeza, trataron casi constantemente
‘renovar y de hacer revivir?
ES preciso dar a la educacién dos metas de igual importanci
Perun lado, la formacién de la razon y la capacidad de accion
“sonal; por el otro, el desarrollo de la creatividad personal y
‘; onocimiento del otro como sujeto. El primer objetivo es
ms cercano a los ideales anteriores y debe ser protegido: el
wicimiento debe permanecer en el coraz6n de la educacién y
uit es mis irtisorio y nefasto que un programa que dé prefe-
aya sea a la socializacion por el grupo de los pares, de los
i ratetos, ya a la respuesta a las necesidades de la economia
sau] bay due rechazar una concepcién puramente raciona-
thos «Ombre y la sociedad, del mismo modo debemos opo-
4 toda desvalorizacién de la raz6n. La lucha sin fin con-
illanza de la.razén.y. el. poder. quiereienyprimenlbgar
sb '2260 y preparar su alianza con la libertad. El segun-
ynio £8 en efecto el aprendizaje de la libertad. Pasa a la
Uptopig Pititu critico y la innovacion y por la conciencia de
Pi" particularidad, hecha tanto de sexualidad como de
.14 QUE ES LA DEMOCRACIA?
memoria historica; esto debe resultar en el conocimiento-reco-
nocimiento de los otros, individuos y colectividades, en cuanto
sujetos. Es por eso que la educacién, en el nivel de los progra-
mas, debe asignarse tres grandes objetivos: el ejercicio del pen-
samiento cientifico, la expresién personal y el reconocimiento
del otro, es decir la apertura a culturas y sociedades distantes de
la nuestra en el tiempo o en el espacio, para encontrar en ellas
las inspiraciones creadoras, que yo llamo su historicidad, su
creacién de si mismas a través de unos modelos de conocimien-
to, de accién econémica y de moralidad.
Pero los programas no bastan para definir una concepcién
de la educacion. Es preciso afiadirles, e incluso poner en el pri-
mer plano, la relacion pedagdgica. Es una nueva definicion de
a ensefianza de la que tenemos la mayor necesidad, pues en la
actualidad existe una ruptura, que Francois Dubet analiz6 con
claridad en Francia, entre el mundo de los educadores y el de
los educandos, que se agrava con rapidez y cuya violencia, que
hace estragos entre los alumnos en situacion muy desfavorable,
no es mas que un signo extremo. El educador es un agente de la
raz6n; es también un modelo que ayuda al nifio o al joven @
constituir su propia identidad, como lo hacen el padre y la ma-
dre; por dltimo, es un mediador, que ensefia a uno a compren-
der al otro
La escuela debe ser cultural y socialmente heterogénea. Hace
unos afios, en Francia, un incidente aparentemente menof, [a Yo-
luntad de tres muchachas de conservar su velo islémico en el ¢O-
legio y la negativa del director —hoy diputado— a tolerat ese
signo de su pertenencia religiosa, provocé un ardoroso debate
ntre quienes se preocupan por la escuela y quienes quieren de-
er la laicidad. Finalmente, gracias al Consejo de Estado,
impuso la tolerancia, pero mas recientemente, en Otro colegio,
unas muchachas en situacion andloga fueron expulsadas. ¢Para
qué sirve la escuela si no es capaz de hacer que nifios y nifias fOr
nados en medios sociales y culturales diferentes compartan ele
piritu nacional, la tolerancia y la voluntad de libertad? ¢Por att
tendria tan poca confianza en si misma como para cerrar las
puertas a quienes son diferentes en algo? Hoy es inadmisible avé
| Occidente racionalista se considere como propietatio del me?LA RECOMPOSICION DEL MUNDO ns
nopolio de la historicidad y la libertad, con el riesgo de olvidar
su propia historia; inaceptable que se rechace a priori ver al suje-
tohumano, su creatividad y su libertad, buscar otros caminos de
formacion y de expresiOn; absurdo decir que la religion, en todas
«us formas, es enemiga del progreso y la libertad. No pueden
condenarse inteligente y eficazmente las acciones antidemocrati-
as realizadas en nombre de una religion, una nacién o una clase
sino se sabe reconocer la presencia, en unos movimientos reli-
giosos, nacionales o sociales, de fuerzas liberadoras, que por otra
parte son en general las primeras victimas de los regimenes auto-
titarios que es preciso combatir.
Deberiamos saberlo desde hace tiempo: si bien el régimen le-
ninista fue, en su principio mismo, antidemocratico, se formé a
partir de un movimiento obrero y socialista que estaba cargado
de aspiraciones democraticas, y no es una casualidad que la
oposicién obrera haya sido la primera victima de la represion
después de la clausura autoritaria de la Duma en la Unién So-
viética. Lo que es verdad en el plano histérico lo es también en
clde la vida individual. El sujeto personal esta hecho de libertad
y de identidad; el precio de la libertad no puede ser la renuncia
ala identidad. Es por la misma raz6n que hay que reconocer a
la familia un papel esencial en la formaci6n del espiritu demo-
ctitico. El pensamiento “progresista” criticé a la familia y, en
special, a las mujeres en cuanto agentes de transmision de los
controles sociales y culturales, en nombre de un necesario apar-
tamiento de todos los particularismos y de la formacién de ciu-
dadanos racionales y responsables. Si este ideal alcanz6 su nivel
mas elevado en los kibutz israelies, es porque la apuesta era la
steacién de una nacion al mismo tiempo que la de una econo-
mia y una lengua. En ese nivel, el espiritu republicano esta cerca
de lo que puede ser el espiritu democratico en las situaciones de
“ependencia y de combate por una liberacin. Pero cuanto mas
d2bil es el obstéculo exterior, y en especial cuanto mas endoge-
> es el desarrollo, mas debe reconocerse al individuo como un
Sujeto susceptible de ser actor del cambio social, agente de criti-
innovacion y no como un soldado movilizado en una obra
ar de considerar
los hijos y como
Colectiva de defensa o liberacién. {Hay que deji
‘mo tradicional el papel de los padres junto @26 QUE ES LA DEMOCRACIA?
“moderna” su ausencia cada vez mas prolongada! La oposicién
de la vida publica, abierta y gratificante, y la vida privada, mo-
nétona y aislada, debe ser superada. Para que haya integracion,
es preciso que un sujeto, personal o colectivo, pueda modificar
un conjunto social o cultural, lo que significa que se haga hinca-
pié sobre la identidad tanto como sobre la participacion. Hoy
en dia, en la sociedad de masas, no se habla mas que de partici
pacidn, pero ésta significa mas bien la disolucién en la muche:
dumbre, a la que David Riesman definié como solitaria. Es pre-
ciso combinar, en vez de oponerlos, el objetivo de integracién
con el de proyecto personal o identidad. Es preciso que alguien
se integre a algo, a un conjunto de personas y de técnicas. ¢C0-
mo va a existir ese alguien si no dispone de un espacio privado,
que la familia, el grupo nacional, étnico o religioso constituyen
© protegen?
Durante mucho tiempo, unos individuos apoyados en un me
dio profesional, familiar y local, se enfrentaron a una sociedad
cuyas puertas estaban cerradas; su identidad era fuerte, su part
cipacion débil. Hoy en dia, la situacién se invirtio: las puertas
de la sociedad se abrieron y hasta los desocupados o los margr
nales participan en el consumo y mas atin en las comunicaciones
de masas y, por mas pasivos que seamos, todos contribuimos 4
hacer girar la maquina econdmica y social. Pero corremos ©
riesgo de no ser ya individuos, o al menos de no tener ya la c&
pacidad de manejar nuestra vida individual. El orden establed
do reprimia a quienes lo atacaban; hoy, descompone a aquelt
que, asi privados de identidad, ya no lo atacan, procuran mal
tenerse en el nivel inferior de la sociedad, se refugian em Comms
sociedades defensivas o se corrompen mediante ¢l uso de dro-
gas que debilitan el control sobre si mismos y liberan ener
imagenes, sensaciones que menguan su capacidad de format
proyectos y elecciones.
La imagen ms importante de la democracia, aquella a la que
recurren las insticuciones, es la del ciudadanlo:tesDeuaun
preocupado por el bien publico. Ahora bien, en la actualidad s¢
expande la indiferencia politica, sobre todo en los paises PFO
La vida privada parece separarse de la vida publica ¥ Ja par
icipacién politica disminuye. En el momento en que tanto’ peLA RECOMPOSICION DEL MUNDO 217
«es desean llegar o volver a la democracia, ecOmo es que en los
paises que tienen desde hace mucho la suerte de ser libres crece la
ieeonfianza con respecto a 10 que hoy se llama clase politica?
Semejante fenémeno, que no habria que considerar como tna
tistrofe reciente e irremediable, tiene causas miltiples, de las que
algunas son circunstanciales; pero también est asociado al debi-
litamiento del espiritu publico, al repliegue frecuente sobre una
ida privada que, en ciertos casos, puede alimentar nueias rei-
vindicaciones politicas, como lo demostr6 en especial el movi-
miento de las mujeres, pero que se vuelve negativo cuando la vi-
da privada no es mas que una pantalla donde se proyectan los
mensajes de la sociedad de consumo, de modo que él individuo,
no siendo ya un sujeto, no puede convertirse en actor social y se
disuelve en un flujo cambiante de intereses, deseos e imagenes-
Lejos de oponer vida privada y vida publica, hay ave compren-
der que todo lo que fortalece al sujeto individual o colectivo con-
buye directamente a mantener y vivificar la democracts: Anta-
jo se creia que habia que sacrificar los intereses personales para
ser un buen ciudadano y més atin un buen revolucionario; lo que
hay que decir hoy es casi lo contrario Aquellos cuyo comporta-
mnienvo se reduce a una, pacticipaciOn AasiWescn/eueousnud for-
man la masa de apoyo de los dominadores; Gnicaments quienes
estan individuados, quienes son sujetos, pueden oponer un prin-
cipio de resistencia a la dominacion de los sistemas.
El Uno desaparecido
La cultura democratica est asociada a la modernidad, porque
ésta se basa en la eliminacién de todo principio. central de unifi-
cacién de la sociedad, en la desapariciOn del Uno. En tanto se
crea en una ultima ratio, en el papel central de la yoluntad divi-
na, la tradieion nacional, la razon o el sentido de la Historia, no
¢s posible ser demécrata, aun cuando se pueda ser tolerante o de
fensor de las libertades puiblicas. Puesto que Sie MPSE llega un mo-
mento en que el debate politico alcanza sus limites y entra en
conflicto con un principio central que las autoridades pretenden
mas alla de toda discusion: no se puede i dicens contra la pala-{QUE ES LA DEMOCRACIA?
bra de Dios 0 contra el interés superior de la patria. Seria irriso
rio dar a la democracia un terreno limitado y subalterno, mien-
tras los problemas fundamentales exigen la sumisi6n a un princ-
pio superior y, por consiguiente, a la decisién de quienes lo
representan en el seno de la vida social.
Pero yo no soy de aquellos que llevan esta argumentacién
hasta el extremo y hacen de la autonomia de los subsistemas el
principio constitutivo de las sociedades modernas, pues la coor-
dinacion de esos subsistemas s6lo puede ser asegurada entonces
por la busqueda racional del interés, lo cual es la concepeién de
los liberales. La desaparicion del Uno es simplemente una pre-
condicién de la modernidad y en particular de la democracia, la
ecliminacién del obstaculo fundamental a la democratizacion
Una vez que esta pretension al control general y a la homogenti-
zacién de la sociedad ha sido descartada, se debe, al contrario,
reconstruir el campo politico, lo que se hizo al principio colo-
ndo las luchas obreras, las leyes sobre el trabajo y las negocia-
ciones colectivas en el centro de la vida politica. Es en un espiti
tu andlogo, pero después de haber descartado el recurso a un
ntido de la historia que en dltimo andlisis legitimaba la accion
de la clase obrera y de su vanguardia, que opongo la l6gica dl
sujeto a la l6gica del sistema o, en una formulacion que hoy me
parece més exacta, que defino al sujeto como un esfuerzo de it
tegracin de la racionalidad y las identidades gracias a la liber:
tad creadora, en oposicion, a la vez, al encierro ‘comunitario y la
ley de la ganancia
La ausencia de un principio central de orden no es provisons
Algunos, prolongando la tendencia mas antigua del pensamtn
to social, querrian reemplazar en el centro de la sociedad #
Dic raz6n, la historia o la nacion por la sociedad misma )
més concretamente, por la ley, la norma. Es por ésta que Se for
ma la sociedad, dicen. Pero la formula es menos nueva delo a
parece, y también mas peligrosa. La apelacion a la ley, pot ®
tanto al Estado de derecho, fue lo esencial de la secularizacion
politica, del reemplazo de Dios por la sociedad misma com
principio de regulacion de las conductas sociales. Pero hoy
dia, en una sociedad “activa” cuya historicidad es muy eleva
la apelacién al Estado de derecho deja al individuo y a! BP!LA RECOMPOSICION DEL MUNDO 219
sin recursos frente a un poder a la vez muy concentrado y capaz
de difundir hasta en los espiritus sus discursos y sus intereses. El
campo democratico es aquel donde las relaciones sociales nego-
ciadas se imponen sobre la légica de integracién del conjunto
social y donde el respeto por las libertades personales y las mi-
norias equilibra el peso del poder central del Estado. Asi como
¢s artificial pretender que el Estado pueda disolverse en el mer-
cado, del mismo modo es indispensable definir el sistema politi-
co y democratico como un lugar de tensiones y negociaciones
entre la unidad del Estado y la pluralidad de los actores sociales.
Las tensiones son necesarias, no slo para impedir la burocrati-
on y la militarizacién de la sociedad, sino igualmente para
mpedir su dualizacion entre una vida publica centralizada y
una vida privada atomizada
En estas postrimerias del siglo Xx, en los paises industriales y
ticos, el peligro principal es que la democracia se degrade en un
mercado politico en el cual los consumidores busquen los pro-
ductos que les convienen. Una situacién tal no es democratica,
porque esté dominada por un sistema de ofertas que se disfra
zan de demandas sociales. Aun cuando hoy las politicas sociales
nacidas de la sociedad industrial ya no tienen, con respecto a la
transformacién de la sociedad, el sentido que tuvieron hace me-
dio siglo, en el momento de la creacion del Welfare State, la de
mocracia sigue estrechamente ligada a la defensa de esas inter-
venciones publicas que combatieron la desigualdad social y
sobre todo la puesta al margen de la sociedad, en la miseria y la
soledad, de quienes eran golpeados por la enfermedad, los acci-
dentes, la desocupacién, la vejez y las discapacidades. La logica
de la demanda mercantil no asegura en modo alguno el recono-
cimiento del otro. No hay democracia del laisser-faire; toda de-
mocracia es voluntarista. Ya fue dicho cuando se trataba de
combatir la concentracion de un poder no controlado; es preci
so decitlo con la misma fuerza contra el aparente triunfo de la
Vida privada, si ésta se reduce a la adquisicin de bienes dispo-
nibles en el mercado 0, de manera inversa, a la gestion de una
herencia cultural, El papel de las instituciones sociales es estima
Ja accion personal
lar conjuntamente dos ordenes de conducta:
libre y el reconocimiento del otro, ya esté éste lejos o cerca en el2QUE ES LA DEMOCRACIA?
espacio y en el tiempo. Tales son los dos principios fundame
les y complementarios de la cultura democratica. Esta desca
sobre la creencia en la capacidad privada de los individuos y
grupos de “hacer su vida”, pero igualmente sobre el recon
miento del derecho de los demés a crear y controlar su pro
existencia. Estos dos principios no son paralelos: el primero
bierna al segundo. No se trata de reconocer al otro en sud
rencia, pues esto conduce mas a menudo a la indiferencia 0
segregacién que a la comunicaci6n, sino como sujeto, como
dividuo que procura ser actor y oponer resistencia a las fuer
que gobiernan ya sea el mercado, ya la organizacion adminis
tiva. El pasaje del individuo consumidor al individuo sujeto
se opera mediante la simple reflexion o por la difusion de id
Sélo se opera por la democracia, por el debate institucio
abierto, por el espacio dado a la palabra, en particular a la
los grupos mas desfavorecidos, ya que los propietarios del po
dinero se expresan con mis eficacia a través de los meca
s econdmicos, administrativos o mediaticos que comant
bajo la forma del discurso o la protesta
El espacio priblico
lica la vinculacién estrecha de la democracia y la li
asociacién y expresién que permite el ascenso de las
personales hacia la vida publica y la decision politica
mocracia se ve privada de voz si los medios, en lugar de pé
necer al mundo de la prensa, por lo tanto al espacio piiblico,
len de él para convertirse ante todo en empresas econdémicas
ya politica est4 gobernada por el dinero o por la defensa de
ini del Estado. En los paises industrializados existe ¢ P
gro de que el Parlamento sea absorbido por el Estado y los
dios por el mercado; el espacio politico quedaria entonces ¥4
en un periodo en el que los movimientos sociales de la épot#
dustrial se agotaron y los nuevos movimientos sociales se for
con tanta lentitud y dificultad como el movimiento obrero
lo XIX. Lo que hace convincente la defensa, expuesta por]
ique Wolton, de la television del gran piblico, es que P°ta:
18a
los
pia
ife-
li.
ne
cio
a0
el
et
LA RECOMPOSICION DEL MUNDO 221
como blanco de los programas a los nifios, las personas de nivel
cultural elevado o las comunidades religiosas, nacionales o regio-
nales, empobrece el espacio ptiblico. Es necesario lamentar la
mediocridad a la vez técnica y cultural de muchos de los progra-
mas para el gran publico, pero es més util atin recordar que es a
éste a quien se dirigen los debates televisivos mas importantes,
aquellos que se refieren a la desigualdad, la exclusion, la segrega-
cién, la desocupacién, la sexualidad, el envejecimiento o la edu-
cacién, y que los programas Ilamados culturales, que proponen
el consumo de obras de alto nivel o permiten a unos especialistas
hacer valer sus conocimientos, no siempre abren los medios a la
creacién y no siempre favorecen actitudes y comportamientos
mas abiertos a la diversidad y la innovacion.
Como el Parlamento es arrastrado a la accién gestionaria del
Estado, es preciso que el centro del sistema politico se desplace
de la representacion parlamentaria hacia la opinion pablica. En
los inicios de la modernidad, el espacio publico burgués fue ci-
vil; las sociedades de pensamiento, los salones y los cafés, las re-
vistas, fueron durante mucho tiempo los lugares donde se for-
maban y difundian las nuevas ideas y sensibilidades. Se entro a
continuacién en un largo periodo en que los debates parlamen-
tarios y las grandes negociaciones sindicales estuvieron en el
centro de la vida publica. Estas instituciones, caracteristicas de
la sociedad industrial, estan en decadencia, pero los medios co-
bran una importancia politica que no tenian, al mismo tiempo
que conquistan en el conjunto una independencia de que care-
cian antes de la Primera Guerra Mundial, atin mas que hoy. Esta
evolucién es muy visible en los paises donde la crisis del sistema
politico es extrema, como en Italia, donde los jueces y la prensa
aparecen como los defensores de una democracia que los parla-
Mentarios son acusados de someter al saqueo para enriquecerse
ellos mismos o para proteger intereses criminales. Se comprende
el resentimiento de los hombres politicos con respecto a los me-
dios, a la vez que su apresuramiento por servirse de ellos, pero
ya no es posible oponer la preocupacion por el bien comin que
supuestamente tienen los parlamentarios a la busqueda a cual
Quier precio, por parte de los periodistas, de un publico vido
de sensaciones fuertes. La ventaja tomada por los medios indicaQUE ES LA DEMOCRACIA?
que, en las sociedades de consumo, los lazos entre vida pablica
y vida privada, y por lo tanto entre sociedad civil y sociedad po-
litica, son cada vez mas importantes, mientras que en las socie-
dades en desarrollo o en crisis, que estan alejadas del crecimien-
to enddgeno, la politica esta dominada por los problemas del
Estado mas que por las demandas privadas.
Numerosos observadores denuncian la ausencia en todo el
mundo de una cultura democratica, incluso alli donde existe
cierta libertad politica. En muchos paises, las coacciones econé-
micas y la dominacién de modelos extranjeros impiden que los
individuos se sientan responsables de su propia sociedad. El re-
sultado es el mismo alli donde la internacionalizaci6n tanto de
3s medios como de la economia y las campafias de consumo
masivo establecen un vinculo directo entre un sistema globaliza-
do y un consumidor apartado de una sociedad y una cultura
particulares. El espacio politico es invadido, sea por el Estado y
coacciones econdmicas, sea por una vida privada reducida al
consumo mercantil
La cultura democratica no puede existir sin una reconstruc
cién del espacio politico y sin un retorno al debate politico, Act
bamos de asistir al derrumbe de toda una generacién de Estados
voluntaristas, de los cuales no todos eran totalitarios, en especi
en América Latina y la India. Sobre las ruinas del comunismo,
del nacionalismo, del populismo, vemos triunfar ora el 405; 078
una confianza extrema en la economia de mercado como Unie?
instrumento de reconstruccidn de una sociedad democratica, Los
hombres ya no tienen confianza en su capacidad de hacer la His-
toria y se repliegan en sus deseos, su identidad o em suenos de
una sociedad utdpica. Ahora bien, no hay democracia sin volun
tad del mayor ntimero de personas de ejercer el poder, ‘al menos
indirectamente, de hacerse escuchar y de ser parte interviniente
en las decisiones que afectan su vida. Es por eso que no puede
pararse la cultura democratica de la conciencia politica quem
que una conciencia de ciudadania, es una exigencia de fesP0™
bilidad, aun cuando ésta ya no asuma las formas que tenia em
ociedades politicas de escasa dimensién y poco complet
jue alimenta la conciencia democratica es, hoy mas que aeh
onocimiento de la diversidad de los intereses, las opinions)