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¿Qué Es La Democracia

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v. La ciudadania No HAY DEMOCRACIA sin conciencia de pertenencia a una colec- tividad politica, una nacion en la mayoria de los casos, pero tam- bién una comuna, una region y hasta un conjunto federal, tal co- mo aquel hacia el que parece avanzar la Union Europea. La democracia se asienta sobre la responsabilidad de los ciudadanos de un pais. Si éstos no se sienten responsables de su gobierno, porque éste ejerce su poder en un conjunto territorial que les pa- tece artificial o ajeno, no puede haber ni representatividad de los dirigentes ni libre eleccion de éstos por los dirigidos. Ciudadania y comunidad El término de ciudadania se refiere directamente al Estado nacio- nal. Pero puede darsele un sentido mas general, como lo hace Mi- chael Walzer, que habla de derecho a la membership y de perte- nencia a una comunidad. Ya se trate de una comunidad territorial © profesional, la pertenencia, que se define por unos derechos, unas garantias y, por ende, unas diferencias reconocidas con aquellos que no pertenecen a esa comunidad, guia la formaci6n de demandas democraticas. No es la pertenencia en si misma la que es democratica; no hay nada de democratico en la conciencia que tiene un soldado de pertenecer a un ejército o en la que tiene un obrero de Toyota de pertenecer a esta empresa, pero la mem- bership se opone a la dependencia y se define mediante unos dere- chos. Es una de las condiciones necesarias de la democracia La conciencia de pertenencia tiene dos aspectos complementa- tios. La conciencia de ser ciudadano, aparecida durante la Revo- lucién Francesa, estaba antes que nada ligada a la voluntad de sa- lir del Antiguo Régimen y el sometimiento. La conciencia de rtenencia a una comunidad, lejos de oponerse a la limitacin 99 ay a s J QUE ES LA DEMOCRACIA: del poder, es, al contrario, su complemento, pues un poder abso- luto utiliza a los individuos y las colectividades como TeCUrsos ¢ nstrumentos y no como conjuntos que poseen autonomfa de ges tién y personalidad colectiva. Pero la pertenencia comunitatia, por el otro lado, es la cara defensiva de una conciencia demoeriti. ca, si contribuye a liberar al individuo de una dominacién social y Politica. Es debido a que la pertenencia a una comunidad nacio- nal estuvo tan fuertemente asociada a la creacion de instituciones libres, tanto en Estados Unidos como en Gran Bretaiia y Francia, que en estos paises lo estuvo igualmente al espiritu democratico, Muchos paises del mundo no han construido ain su unidad onal. Las diferencias entre etnias, grupos religiosos o regio- es son en ellos mas importantes que la pertenencia al mismo conjunto nacional. Pero la situacién es bastante semejante en n una fuerte integracion nacional pero en s la identificacion con colectividades particulares, con se vuelve a veces mas fuerte que la identificacion nacio Lo que estas dos situaciones tienen en comin es que los ind viduos se definen en ellas mas por lo que son que por su concep cion de la vida colectiva. Es deseable que las minorfas sean reconocidas en una sociedad democratica, pero con la condicién © que reconozcan la ley de la mayoria y que no estén absorbidas por Ia afirmaci6n y la defensa de su identidad. Un multiculeura- lismo radical, como el que, en Estados Unidos, se pretende politi- cally correct, conduce a destruir la pertenencia a la sociedad pall tica y la nacion. Si los African Americans, los Native Americans y sobre todo las mujeres se definiesen en primer lugar por su seh com S€ mantendria la democracia, si se tiene en cuenta que aquéllos no ven en las instituciones més que instrumentos al set 2 clite dominante 0, al contrario, de sus propios inte- s? Este izquierdismo cultural coincide con las conductas d€ pas as PioPias del izquierdismo politico: “las elecciones, tram Pas Para huevones”, decian los maoistas y los trotskistas en 1966. En Francia, esta f6rmula no expresd en general mas que ¢l miedo izquierdista a una mayoria conservadora masiva, pef0, 80° bre t > A c odo en Alemay condujo a unos pocos hasta la ae cién terr f paises que conocier los cu minorias. nal vicio de un re ia é Italia rista ate no golpes sino marginalmente a Estados Uni- n todos los casos, dos y Franc i me esta ruptura con una mayorla LA CIUDADANIA 101 considerada como alienada y manipulada era amenazante para la democracia, que supone una cierta confianza en el voto de la ma- yoria. La democracia no es compatible con el rechazo de las mino- tias, pero tampoco con el de la mayorfa por parte de las minorias ni con la afirmacién de contraculturas y sociedades alternativas que se definen no por su posicién conflictiva en la sociedad, sino por su rechazo de esta sociedad considerada como el discurso de la dominaci6n. Es preciso rechazar con la misma fuerza una con- cepcién jacobina de la ciudadania y un multiculturalismo extre- mo que rechaza todas las formas de ciudadanfa. Puesto que no hay democracia sin el reconocimiento de un campo politico don- de se expresan los conflictos sociales y en el que, mediante un vo- to mayoritario, se toman unas decisiones reconocidas como legi- timas por el conjunto de la sociedad. La democracia se apoya sobre la idea de conflicto social, pero es incompatible con la eri- tica radical de toda la sociedad, lo mismo con el multiculturalis- mo extremo que con el foquismo que, en nombre de una teoria extremista de la dependencia, rechazaba toda accién de masas y sélo creia en la violencia dirigida contra un Estado pseudonacio- nal, agente del imperialismo El Estado comunitario contra la democracia La democracia moderna estuvo estrechamente ligada al Estado nacional; la socialdemocracia y la democracia industrial se defi- nieron por la intervencién del Estado nacional en la vida econ6- mica y, mas directamente aun, el nacimiento de la democracia en Estados Unidos y Francia estuvo intimamente asociado e incluso identificado con la afirmacién de la nacién, de su independencia y su libertad, Pero la democracia moderna fue, en la misma me: dida, amenazada y destruida con frecuencia por el nacionalismo En consecuencia, no es suficiente recordar que la democracia su- pone la existencia de un espacio politico unificado, ya sea el de a ciudad o el del Estado nacional. La democracia esta de acuer- do con cierta concepcién del Estado nacién y en conflicto con otra. Cuando el Estado se define como la expresion de un ser co- lectivo, politico, social y cultural —la Nacion, el Pueblo— o, lo 102 éQUE ES LA DEMOCRACIA? que es mas grave atin, de un dios o un principio del cual ese Pue- blo, esa Nacién y él mismo son los agentes privilegiados y al que tienen la vocacion de defender, la democracia ya no tiene lugar, aunque el contexto econémico permita que se mantengan ciertas libertades puiblicas, La democracia descansa sobre la creacién li- bre de un orden politico, sobre la soberania popular, por ende sobre una libertad de eleccién fundamental en referencia a toda herencia cultural. La democratizacién transforma a una comunis dad en sociedad reglada por leyes y al Estado en representante de la sociedad al mismo tiempo que en poder limitado por unos de- rechos fundamentales. La concepcion opuesta, a la que puede lla marse popular, vdlkisch, recordando que fue mediante esta pala- bra como los nazis designaban a su régimen, impone la idea de una unidad fundamental, mas alla de toda eleccién posible, lo que funda un nacionalismo incompatible en su principio con la democracia. Esta, en lugar de establecer un vinculo directo entre el Pueblo y el Principe, transforma al primero en ciudadanos y al segundo en magistrado, para retomar las palabras de Rousseau. Sia ese Estado se lo denomina republicano, la Repiiblica es uno de los componentes indispensables de la democracia, aun cuando verse contra ella cuando somete a la sociedad al poder Politico, instaurando entonces un autoritarismo republicano, del que todos los terrores han sido el desenlace extremo, desde la Revolucién Francesa a la Revolucion Cultural china. La ciudada- nia no requiere pueda v un Estado republicano todopoderoso, sino la existencia de una sociedad nacional, es decir de una fuerte as0- ciacion entre la sociedad civil, el sistema politico y el Estado. La modernidad politica, preparada de larga data por la eliminacion de la monarquia absoluta en Gran Bret afia, se proclamé a si mis ma a través de los textos y los actos que quedaron como funda: mentales, la Declaracién de los Derechos del Hombre y el Ciuda- dano en Francia, y por actos decisivos como la transformaciél de los Estados Generales franceses en Asamblea Nacional el 17 de junio o el juramento del Juego de Pelota del 20 de junio de 1789. De maneras diferen tes, en Gran Bretafia, Estados Unidos y Francia la sociedad politica afirmé que debia su legitimidad a si misma, a la soberania popular y no a Dios, a la tradicién o a una raza LA CIUDADANIA 103 Frente a esta tradicién, que se expandié a muchas partes del mundo y cuyo representante mas consciente en el siglo Xx fue Tomas Masaryk, creador de la reptiblica checoslovaca, existid mpre la tradicién popular y nacionalista ya mencionada. Esta concepcion pudo estar asociada a ciertos movimientos de libera- cién nacional pero éstos no siempre son democréticos: pueden estar animados por la voluntad de hacer triunfar la soberania popular y crear una sociedad politica libre; pueden también, y a menudo al mismo tiempo, estar asociados a la lucha contra una dominacién extranjera en nombre de un territorio, una lengua, una historia o una religion. Esta referencia a un ser hist6rico no lleva hacia la democracia, y las revoluciones nacidas de movi- mientos de liberacion nacional se desgarraron casi siempre entre una tendencia democratica y una tendencia a la dictadura popu- 20 nacionalista. La democracia, por cierto, no se reduce al fun- cionamiento pacifico de los paises de desarrollo endégeno y que se enriquecen a causa de su superioridad técnica y su dominacion el resto del mundo; esta presente también en las situaciones revolucionarias. Pero esta presencia sdlo puede ser reconocida si se afirma con la misma claridad que la subordinacién de la ac- cién politica a un principio no politico, a un garante metapoliti- co, ya sea un dios o una tierra, una lengua o una raza, es incom- patible con la democracia. No hay democracia blanca o negra, cristiana o islmica; toda democracia coloca por encima de las categorias “naturales” de la vida social la libertad de eleccién politica. Es el sentido ultimo de la definicién misma de la demo- cracia: la libre eleccién de los gobernantes por los gobernados. Es preciso, como lo piden los liberales, trazar una frontera neta entre la sociedad politica portadora de democracia y el Estado Profético que la destruye. Lo que impone permanecer absoluta- mente fiel a la distincién de Benjamin Constant entre la libertad de los antiguos y la de los modernos, y combatir a quienes no hablan mas que de soberanja popular y transforman a ésta en un princi- Pio tan absoluto como Dios 0 la raza, haciendo de la sociedad y de big luntad general una conciencia colectiva colocada por encima le las conciencias individuales. Puesto que, en el mejor de los ca- {05,os conducen a la libertad de los antiguos, que se asienta so- re la sumision del ciudada no a la ciudad y a su religién civica. 104 ¢QUE ES LA DEMOCRACIA? La idea de ciudadania proclama la responsabilidad Politica de cada uno y defiende por lo tanto la organizacion voluntaria dela vida social contra las l6gicas no politicas, a las que algunos pre. tenden “naturales”, del mercado o el interés nacional, Asi defini da, la ciudadania ya no puede identificarse con la conciencia na- cional, de la que vimos que tiene efectos tanto negativos como Positivos sobre el espiritu democratico. La ciudadania no es la nacionalidad, aunque en ciertos paises estas nociones son juri pumente indiscernibles: la segunda designa la pertenencia un Estado nacional, mientras que la primera funda el derecho de Participar, directa o indirectamente, en la gestion de la sociedad La nacionalidad crea una solidaridad de los deberes, la ciudada- nia da derechos. La idea de Estado nacional fue liberadora, en fanto manifesté la unién del Estado y de los actores sociales y culturales particulares en una sociedad politica libre, en una na- cion autoinstituida. Pero amenaz6 a la democracia a partir del momento en que consideré al Estado como el depositario exclu- sivo de los intereses de la sociedad y, Por esa raz6n, dotado de un poder legitimo sin limites, El peligro de la sumision de la socie- dad al Estado es grande cuando la sociedad politica esta comple- ramente separada de la sociedad civil; la primera no puede en- tonces evitar confundirse con el Estado y someter a éste a los actores sociales, a los que los politicos mismos pretenden prisio- heres de sus particularismos y sus intereses. La democracia, por lo tanto, debe ser siempre social; es en el momento en que los de- Fechos universales del hombre son defendidos concretamente en noe Ones particulares y contra fuerzas de dominaciaainiiiia nos concretamente definidas cu: ando se vuelven eficaces. Fue con- tra el Antiguo Régimen como se formé el espiritu democratico en Francia, lo mismo que contra la dominacién econdmiea y politi- ca de la metrépolis como las colonias inglesas o espafiolas de América conquistaron su independencia. De la misma manera, él sociale Obrero ha llegado al reconocimiento de lot HeeeRnen Sociales por la *Sociacion directa de una conciencia de clase, ¥ or lo tanto de una lucha contra una dominacién social, con la defensa de Principios generales, como la libertad y la justicia. Es- tos derechos eran a la vez Particulares en su contenido y univer- sales en sus principios, LA CIUDADANIA 105 La tradici6n britdnica habia defendido, desde el inicio y en es- pecial desde la revolucin de 1688, la representacion de los inte- reses particulares; pero Inglaterra no extendio sino lentamente, de reforma en reforma, los derechos electorales, que slo fueron con- cedidos a la totalidad de los hombres mayores en 1884. La demo- cracia no puede concebirse mas que como la complementariedad de la afirmacién absoluta de los derechos del hombre, segiin el ejemplo americano y francés, y de la defensa de los intereses par- lares legitimos, a la inglesa. Lo que descarta, por un lado, la democracia censataria elitista de los Whigs o de Guizot y, por el otro, la identificaci6n de la democracia con el Estado republica- no. Asi como la existencia de una conciencia nacional puede re- forzar la accién democratica, del mismo modo ésta supone que as relaciones sociales reales son transformadas por una accién que une la defensa de derechos del hombre universales y la movi- lizacién de grupos sociales reales contra la dependencia y la injus- ticia. El llamado a la defensa del Estado republicano, que se escu- cha con una fuerza particular en Francia, se opone a menudo al itu democratico defendiendo el predominio del Estado y de sus bases sociales de apoyo sobre los actores sociales, tanto diri- gentes como dominados, innovadores como excluidos. La declinacion del Estado nacional en Europa La pérdida importante de soberania de los paises de Europa occi- dental en beneficio de un Estado federal europeo en formacién tebilita su conciencia nacional y sobre todo amenaza con quitar- ‘su componente universalista, que constituia la grandeza de la dea republicana. Pero muchos piensan, al contrario, que el debi- amiento del Estado nacional en Europa puede favorecer la au- ‘onomia creciente de la sociedad politica y la sociedad civil. En Al dad, el verdadero peligro reside en la separacién de un mer- nundial globalizado y comunidades locales encerradas so- mismas. Seria preciso, al contrario, que entre un Estado ;{0Pe0 poseedor de los instrumentos de la soberania —la mone- voy Sapacidad de hacer la paz o la guerra, la gestion macroeco- ‘mica— y una vida social muy diversificada, se fortalecieran eQUE ES LA DEMOCRACIA? sistemas politicos nacionales que manejaran el conjunto de las politicas sociales, de la seguridad social a la educacién, de la jus ticia al fomento de los recursos, de la integracion de los inmi- grantes a la defensa de las minorias. Yo mismo. deseo adquitit una nacionalidad europea y conservar una ciudadania francesa, Lo que demuestra el debilitamiento del Estado nacional euro- peo es la necesidad de separar lo que con demasiada frecuencia estuvo confundido, el Estado y la sociedad, amalgamados en la idea de repiblica. El hecho de que vivamos en una situaci6n ca- da vez menos republicana, en la que el Estado nacional es cada vez menos soberano, no es razén para que no podamos construi una sociedad democratica. Al contrario, la crisis de la nacionali- dad puede ser favorable al progreso de la ciudadania, ¢No tene- mos ya los primeros ejemplos de ello, cuando los nativos de otros paises de la Comunidad Europea pueden participar en lo sucesivo en las elecciones del pais en que residen desde hace cier- to tiempo? zY en raz6n de qué el conjunto de los paises europeos no habria de seguir el ejemplo de los que han concedido el dere- cho al voto, al menos en las elecciones locales, a los inmigrantes de todos los origenes instalados desde hace cierta cantidad de afios? El hecho de destacar también los aspectos positivos de st declinacién no significa olvidar la grandeza historica del Estado nacional. Lo que los partidarios mas extremos de la unidad repu- blicana olvidan es que el Estado y la sociedad nunea estuvieron €n pettecta correspondencia. Lo que conocimos durante mucho tempo fue la asociacién de un Estado centralizado y de socieda- des locales, regiones o terrufios, atraves, ados por rutas y comuni- caciones a larga distancia, y afectados por las guerras, el bandi- daje, las epidemias y la recaudacion de impuestos y derechos sefioriales, pero que constituian conjuntos de pequefia dimension jclativamente aislados en Jos cuales las informaciones y las regi laciones no penetraban sino con lentitud, estimulacianessj EOE! necian relativamente exteriores a una sociedad @uuna cultura mds orientadas hacia la reproduccién de uf OF ven tradicional que hacia la produccién del cambios Este equllle Wb a partir de fines del siglo x1x y sobre todo desde as mundiales, 1 sociedad nacional ciones que perma se rompio las dos guer i fue entonces cuando apareci6 la idea de ur homogénea y fuertemente integrada. LA CIUDADANIA 107 La practica no correspondié nunca a ese discurso de la integra- cjon nacional, tan vigoroso en Francia, como lo subrayé licida- ente Dominique Schnapper. Pero ese discurso asume en todas partes formas cada vez mas nacionalistas y més alejadas del tema ibierto de la ciudadanja. El peligro mas actual es el de la corres- pondencia impuesta entre un Estado, una sociedad y una cultura Yano hay ni ciudadanja ni democracia cuando las minorias son si destruidas, a veces a hierro y fuego. Es por eso que la idea de ciudadania es tan indispensable para el pensamiento democrati- co: descansa sobre la separacion de la sociedad civil y la sociedad politica; garantiza los derechos juridicos y politicos de todos los ciudadanos de un pais, cualquiera sea su pertenencia social, reli- giosa, étnica, etcétera La democracia puede ser fortalecida por la separacién crecien- te de los intercambios econémicos y las comunidades culturales; n cambio, esta amenazada de muerte si esta dualidad conduce a 1 estallido total de la sociedad nacional. Esta pesadilla se vive muchas partes del mundo y en el corazén mismo de Europa, a purificacion étnica impuesta en ciertas zonas de Croacia y e todo de Bosnia y, de manera menos violenta, en otras re- nes de la ex Yugoslavia. La reduccién de la sociedad a un mercado y su sumisin al suefio unificador y homogeneizador de un Estado son igualmente contradictorias con la democracia. La segunda tendencia vuelve a Ilevarnos al principio de la territoria- lidad religiosa —cuius regio huius religio—, que domind a Euro- pa desde que Isabel la Catdlica expuls6 a los judios y destruyé la civilzacién arabe, hasta la revocacién del edicto de Nantes por Luis XIV en 1685, seguida de la masacre, la deportacion y el exi- interior y exterior de los protestantes franceses, en particular en las Cevenas Para qué r NO es le lemocracia en la actualidad si ionar sobre la para defenderla contra sus enemigos mas peligrosos: la ob- identidad nacional, étnica o religiosa de un lado y, , el muelle abandono a las fuerzas econdmicas que mode- consumo masivo? EI Estado nacional se identificé a menudo con la repiiblica y la democracia. Tal f tia y sesion de |. del otrc lan el ue el caso en especial de Estados Unidos y Fran- mas recientemente, de Italia, donde el encuentro de Victor éQUE ES LA DEMO RACIA? Manuel y Garibaldi simbolizé la alianza de la construecién nas cional y el espiritu revolucionario democratico, Esta identifica. nog cae mnds ideolégica que real, y el Estado/naeiondlsaenaat tuyO con igual frecuencia dentro de un espiritu antidemocratico, de Richelieu a Boumediene. Pero hoy en dia es de los Propios ac- de ac Mess 4¢ Su capacidad de autoorganizacién y de defense de las libertades privadas y piiblicas, de donde debe provenir la doble luc ta el Estado totalitario y con- ita la colonizacién del planeta por el mercado mundial, EL tema de la ciudadania significa la construccién libre y voluntaria de diverge tci6n social que combine la unidad de la ley eon la raparsidad de los intereses y el respeto'a los derechos Fardamens tales. En lugar de identificar la sociedad con le naci6n, como en {0s momentos més relevantes de la independencia americana o de lea de ciudadania da a la de demo- a construccién de un espacio propia- ni estatal ni mercantil ha de la democracia conti la Revolucién France: ‘a, la id cra fa un sentido concreto: | mente politico, Una en tres La democracia no es la mera acaban de analizarse, tipo de gok un nivel mas e adicién de los tres principios que Pero €stos no son tampoco los atributos de wero cuya naturaleza general podria definirse en ¢Cual es entonces la natura- a limitacién del poder del Estado, la e los dirigentes la ciudadania? Ob- Ne nanos en primer lugar que cada uno de estos elementos se defi- ne Por su resistencia a una amenaza. El primero se eect Estado a menudo autotitario o talitario; el segundo t reduccién de la sociedad:a ‘un'conjuntoltemnila cue 2 S€ OPone a la obsesién de la identidad eomunitaria Pero lo que es preciso sefialar sobre todo es que estas resistencias 1 ineficad Proporcionado por los otros princi- ©mocracia. ¢Cémo podria limitarse el urrit a “fuerzas sociales” y sin afirmar la la responsabilidad de Ia s mpedirse que la levado de abstraccién, leza de las elaciones entre | representatividad di ativamente se resiste a | do: s sin el apoyo constitutivos de | del Estado sin re utonomia y ciedad? ¢Cémo podria + fuera reducida a un mercado politico LA CIUDADANIA 109 bierto si no se postulara la existencia de derechos fundamentales eno estan sometidos al juicio del mercado y si no se defendiera dea de ciudadania, que le es igualmente ajena? Por iltimo, la licha contra la segmentaci6n de la sociedad exige un anilisis de su dinamica social de conjunto y el recurso a unos principios uni- versalistas. La unidad de los tres componentes es, por lo tanto, mis practica que teorica. Es imposible defender a uno sin defen- los otros y, si se distinguieron tres tipos elementales de de- mocracia, no fue para suponer que un sistema democratico puede descansar sobre uno solo de los principios mencionados, sino Gni- mente para recordar que diversas experiencias hist6ricas dieron cada uno de ellos una mayor o menor importancia. La democracia no existe mas que al combinar principios diver- sos y en parte opuestos, a causa de que no es el sol que ilumina a toda la sociedad sino una mediacion entre el Estado y la socie dad civil. Si se inclina demasiado hacia un lado, lo fortalece peli- grosamente a expensas del otro. Lo que los constitucionalistas y los juristas en general comprenden mejor que los fundadores de la filosofia politica, que procuran definir el espiritu de la demo- cracia cuando ésta es en primer lugar un conjunto de garantias y procedimientos que aseguran la puesta en relacién de la unidad del poder legitimo y la pluralidad de los actores sociales Esta aparente debilidad de la democracia explica que no exista sino produciéndose y recreandose constantemente a si misma. La trabajo que una idea. Esta presente cada Vez que se afirman y reconocen unos derechos y cuando una si- tuacién social es justificada por la busqueda de la libertad y no Por la utilidad social o por la especificidad de una experiencia La fuerza principal de la democracia reside en la voluntad de s ciudadanos de actuar de manera responsable en la vida publi- ‘a. El espiritu democratico forma una conciencia colectiva, mien- qui lemocracia es mas ur Tas que los regimenes autoritarios se asientan sobre la identifica- ton de cada uno con un lider, un simbolo, un ser social colectivo, a nacién en particular. Al; dad dada a Otros, unos Ilaman democratica a a priori- s realidades sociales sobre las decisiones politicas; al contrario, afirman que es en la acci6n politica donde se gute democraticamente el vinculo social y por lo tanto Ia identidad constit colectiva. De hecho, la democracia se define por la 110 QUE ES LA DEMOCRACIA? complementariedad de estas dos del poder y el de las identidades es ella quien los acerca al tomar das de la sociedad y las obl una vez mas a | afirmaciones. Sin ella, el mundo colectivas se alejan uno del otro; a su cargo, a la vez, las deman gaciones del Estado. Lo que nos llevs 3 interdependencia de los tres elementos constitu tivos de la sociedad, pues la ciudadania esta ligada a la unidad del Estado, en tanto que la representatividad recuerda la priori dad de las demandas s ociales. Lo cual da una importancia cen- tral al principio de limitacién del poder del Estado mediante la apelacion a unos derechos fundamentales, porque une en st for. mulacién misma las dos esf S que la democracia procura apro- ximar sin confundir| las nunca Esta interdependencia se institucional dos a dos de democracia entrafia completa mediante la combinacién los tres elementos constitutivos Toda asi tres mecanismos institucionales principa- les. El primero combina la referencia a loc derechos fundamenta: les con la definicién de la ciudadania, T al es el papel de los instru: menos constitucionales de la democracia. El segundo combina el jesPeto a los derechos fundamentales con la representacin de los intereses, lo que es el objeto principal de los codigos juridi- £0s. El tercero combina representacion ¢ ciudadania, lo cual es la funcién principal de las elecciones parlamentarias libres. En con- s*cuencia, puede hablarse de un sistema democratico cuyos ele- cidn los eestitucionales, legales y’ parlamentario# poe Em cién los tres prin de su existencia. Avanzamos hacia una situacion en la que acto res culturales diferentes participardn en el uso y la gestion dels mismas técnicas instrumentales y donde paralelamente sera i vez mas abiertamente rechazada la idea del one best way. Bdbst Morin criticé con razén el modelo cientifico al que se refit’ una concepcién autoritaria de los asuntos humanos ¥ most? hasta qué punto las concepciones actuales de los cientificos ™* LA RECOMPOSICION DEL MUNDO 203 vosson mas compatibles que las formas antiguas del racionalis- «con una representacion plural de la vida social, que combine gracion y diferenciacién Llamo democratica a la sociedad que asocia la mayor diver- ‘dad cultural posible al uso mas extendido posible de la ra- ¢ todo, no recurramos a una revancha de la afectivi- dad sobre la raz6n, de la tradicion sobre la modernidad o del qilibrio sobre el cambio. Procuremos combinar y no oponer escoger. Puesto que todo rumbo de separacién resulta en el foralecimiento de las relaciones de dominacién y exclusion. La decadencia de la politica y el estallido de la personalidad acom- paian a una separacién creciente de los mercados mundiales y ls identidades particulares. ;Qué ciegamente optimistas, victi- mas de su sociocentrismo, son aquellos que, como Francis Fu- luyama, ven al mundo avanzar hacia su unificacin y el fin de l:Historia debido al triunfo de la economia de mercado, la de- mocracia liberal, la secularizacion y la tolerancia! Como el siste- ma soviético se derrumbo, creen que la cultura y la sociedad mericanas se convertitan en el modelo universal. Nada es mas falso. La globalizacion triunfante se acompafia con una segmen- icin acelerada. En todas partes las identidades inquietas se en- cietran en si mismas y las formas mas comunitarias de naciona- lismo y de vida religiosa se atrincheran para oponer resistencia a s invasion de tecnologias y formas de consumo provenientes tel centro hegeménico, o para utilizarlas en provecho de la for- taleza de los poderes politicos que se constituyen para defender- s. El integrismo esté en todos lados, en el multiculturalismo lical como en las sectas de Occidente, en los fundamentalis- s teligiosos cristiano, islamico, judio o hinduista de diversas partes del mundo. Y nada autoriza a lamar democratico al | ‘unfo del mercado que, como hoy en China, mafiana en Cuba Vietnam 0 ayer en el Chile de Pinochet, puede combinarse fa- ‘imente con un régimen autoritario. Entre estas dos formas po- | iTKas opuestas, la hegemonia conquistadora y los integrismos "rados sobre si mismos, la democracia fundada en la voluntad Sxistencia del sujeto y en la defensa de la libertad personal y , al hombre contra la mujer o la civilizacion contra los sal- vajes. Queremos asociar lo que ha estado enfrentado, reemplazar la conquista por el didlogo y la bisqueda de nuevas combinacio- nes. La ecologia, como movimiento cultural, es un elemento im- portante de esta cultura democratica sin la cual las garantfas ins- titucionales son impotentes para proteger las libertade Una educacién democratica Definir la democracia como el medio institucional favorable a la formacién y la accién del sujeto no tendria un sentido concreto si el espiritu democratic no penetrara todos los aspectos de la vida social organizada, tanto la escuela como el hospital, la empresa como la comuna. La democracia nacié en gran parte en el nivel comunal dentro de una sociedad donde se desarrollaban las ciu- dades y el comercio; debe estar presente en todas las grandes of- ganizaciones que caracterizan una sociedad posindustrial. Es est lo que la opinion publica expresa con vigor al reclamar la auto- nomia de las ciudades y las regiones, pero también al mantenerse apegada a la democracia industrial. La accion democratica con” siste en desmasificar la sociedad extendiendo los lugares y 108 LA RECOMPOSICION DEL MUNDO 213 procesos de decision que permiten relacionar las coacciones im- resonales que pesan sobre la acciGn con los proyectos y las pre- iencas individuales. Es ante todo a la educacién a la que corres. sande este papel de desmasificacién. Todas las concepciones del echumano y la sociedad se traducen en ideas sobre la educaci6n. ontrto social y el Emilio son inseparables uno del otro, y la ns fuerte expresion de la cultura de la Ilustracién se encuentra cola idea de que el papel de la educacién es elevar a los jévenes a iors universales. Esta concepci6n de la formacién engendra lo los franceses organizaron con el maximo rigor, es decit —en posicion a una educaci6n de clase que se mantuvo durante mas tempo en Gran Bretafia— una seleccién por el mérito, 0 sea por apacidad de abstraccién y formalizacion y dando también, en ¢lespiritu del siglo XIX, un gran lugar a la conciencia historica. Como aqui defiendo la idea de que el espiritu y la cultura demo- son diferentes al espiritu republicano, que se asocia a la tlosofia de las Luces y el racionalismo, gqué concepcion de la ucacion puede oponerse a la que hizo la grandeza de los gym- sums y los liceos y que las mejores universidades americanas, ‘m Harvard y Chicago a la cabeza, trataron casi constantemente ‘renovar y de hacer revivir? ES preciso dar a la educacién dos metas de igual importanci Perun lado, la formacién de la razon y la capacidad de accion “sonal; por el otro, el desarrollo de la creatividad personal y ‘; onocimiento del otro como sujeto. El primer objetivo es ms cercano a los ideales anteriores y debe ser protegido: el wicimiento debe permanecer en el coraz6n de la educacién y uit es mis irtisorio y nefasto que un programa que dé prefe- aya sea a la socializacion por el grupo de los pares, de los i ratetos, ya a la respuesta a las necesidades de la economia sau] bay due rechazar una concepcién puramente raciona- thos «Ombre y la sociedad, del mismo modo debemos opo- 4 toda desvalorizacién de la raz6n. La lucha sin fin con- illanza de la.razén.y. el. poder. quiereienyprimenlbgar sb '2260 y preparar su alianza con la libertad. El segun- ynio £8 en efecto el aprendizaje de la libertad. Pasa a la Uptopig Pititu critico y la innovacion y por la conciencia de Pi" particularidad, hecha tanto de sexualidad como de . 14 QUE ES LA DEMOCRACIA? memoria historica; esto debe resultar en el conocimiento-reco- nocimiento de los otros, individuos y colectividades, en cuanto sujetos. Es por eso que la educacién, en el nivel de los progra- mas, debe asignarse tres grandes objetivos: el ejercicio del pen- samiento cientifico, la expresién personal y el reconocimiento del otro, es decir la apertura a culturas y sociedades distantes de la nuestra en el tiempo o en el espacio, para encontrar en ellas las inspiraciones creadoras, que yo llamo su historicidad, su creacién de si mismas a través de unos modelos de conocimien- to, de accién econémica y de moralidad. Pero los programas no bastan para definir una concepcién de la educacion. Es preciso afiadirles, e incluso poner en el pri- mer plano, la relacion pedagdgica. Es una nueva definicion de a ensefianza de la que tenemos la mayor necesidad, pues en la actualidad existe una ruptura, que Francois Dubet analiz6 con claridad en Francia, entre el mundo de los educadores y el de los educandos, que se agrava con rapidez y cuya violencia, que hace estragos entre los alumnos en situacion muy desfavorable, no es mas que un signo extremo. El educador es un agente de la raz6n; es también un modelo que ayuda al nifio o al joven @ constituir su propia identidad, como lo hacen el padre y la ma- dre; por dltimo, es un mediador, que ensefia a uno a compren- der al otro La escuela debe ser cultural y socialmente heterogénea. Hace unos afios, en Francia, un incidente aparentemente menof, [a Yo- luntad de tres muchachas de conservar su velo islémico en el ¢O- legio y la negativa del director —hoy diputado— a tolerat ese signo de su pertenencia religiosa, provocé un ardoroso debate ntre quienes se preocupan por la escuela y quienes quieren de- er la laicidad. Finalmente, gracias al Consejo de Estado, impuso la tolerancia, pero mas recientemente, en Otro colegio, unas muchachas en situacion andloga fueron expulsadas. ¢Para qué sirve la escuela si no es capaz de hacer que nifios y nifias fOr nados en medios sociales y culturales diferentes compartan ele piritu nacional, la tolerancia y la voluntad de libertad? ¢Por att tendria tan poca confianza en si misma como para cerrar las puertas a quienes son diferentes en algo? Hoy es inadmisible avé | Occidente racionalista se considere como propietatio del me? LA RECOMPOSICION DEL MUNDO ns nopolio de la historicidad y la libertad, con el riesgo de olvidar su propia historia; inaceptable que se rechace a priori ver al suje- tohumano, su creatividad y su libertad, buscar otros caminos de formacion y de expresiOn; absurdo decir que la religion, en todas «us formas, es enemiga del progreso y la libertad. No pueden condenarse inteligente y eficazmente las acciones antidemocrati- as realizadas en nombre de una religion, una nacién o una clase sino se sabe reconocer la presencia, en unos movimientos reli- giosos, nacionales o sociales, de fuerzas liberadoras, que por otra parte son en general las primeras victimas de los regimenes auto- titarios que es preciso combatir. Deberiamos saberlo desde hace tiempo: si bien el régimen le- ninista fue, en su principio mismo, antidemocratico, se formé a partir de un movimiento obrero y socialista que estaba cargado de aspiraciones democraticas, y no es una casualidad que la oposicién obrera haya sido la primera victima de la represion después de la clausura autoritaria de la Duma en la Unién So- viética. Lo que es verdad en el plano histérico lo es también en clde la vida individual. El sujeto personal esta hecho de libertad y de identidad; el precio de la libertad no puede ser la renuncia ala identidad. Es por la misma raz6n que hay que reconocer a la familia un papel esencial en la formaci6n del espiritu demo- ctitico. El pensamiento “progresista” criticé a la familia y, en special, a las mujeres en cuanto agentes de transmision de los controles sociales y culturales, en nombre de un necesario apar- tamiento de todos los particularismos y de la formacién de ciu- dadanos racionales y responsables. Si este ideal alcanz6 su nivel mas elevado en los kibutz israelies, es porque la apuesta era la steacién de una nacion al mismo tiempo que la de una econo- mia y una lengua. En ese nivel, el espiritu republicano esta cerca de lo que puede ser el espiritu democratico en las situaciones de “ependencia y de combate por una liberacin. Pero cuanto mas d2bil es el obstéculo exterior, y en especial cuanto mas endoge- > es el desarrollo, mas debe reconocerse al individuo como un Sujeto susceptible de ser actor del cambio social, agente de criti- innovacion y no como un soldado movilizado en una obra ar de considerar los hijos y como Colectiva de defensa o liberacién. {Hay que deji ‘mo tradicional el papel de los padres junto @ 26 QUE ES LA DEMOCRACIA? “moderna” su ausencia cada vez mas prolongada! La oposicién de la vida publica, abierta y gratificante, y la vida privada, mo- nétona y aislada, debe ser superada. Para que haya integracion, es preciso que un sujeto, personal o colectivo, pueda modificar un conjunto social o cultural, lo que significa que se haga hinca- pié sobre la identidad tanto como sobre la participacion. Hoy en dia, en la sociedad de masas, no se habla mas que de partici pacidn, pero ésta significa mas bien la disolucién en la muche: dumbre, a la que David Riesman definié como solitaria. Es pre- ciso combinar, en vez de oponerlos, el objetivo de integracién con el de proyecto personal o identidad. Es preciso que alguien se integre a algo, a un conjunto de personas y de técnicas. ¢C0- mo va a existir ese alguien si no dispone de un espacio privado, que la familia, el grupo nacional, étnico o religioso constituyen © protegen? Durante mucho tiempo, unos individuos apoyados en un me dio profesional, familiar y local, se enfrentaron a una sociedad cuyas puertas estaban cerradas; su identidad era fuerte, su part cipacion débil. Hoy en dia, la situacién se invirtio: las puertas de la sociedad se abrieron y hasta los desocupados o los margr nales participan en el consumo y mas atin en las comunicaciones de masas y, por mas pasivos que seamos, todos contribuimos 4 hacer girar la maquina econdmica y social. Pero corremos © riesgo de no ser ya individuos, o al menos de no tener ya la c& pacidad de manejar nuestra vida individual. El orden establed do reprimia a quienes lo atacaban; hoy, descompone a aquelt que, asi privados de identidad, ya no lo atacan, procuran mal tenerse en el nivel inferior de la sociedad, se refugian em Comms sociedades defensivas o se corrompen mediante ¢l uso de dro- gas que debilitan el control sobre si mismos y liberan ener imagenes, sensaciones que menguan su capacidad de format proyectos y elecciones. La imagen ms importante de la democracia, aquella a la que recurren las insticuciones, es la del ciudadanlo:tesDeuaun preocupado por el bien publico. Ahora bien, en la actualidad s¢ expande la indiferencia politica, sobre todo en los paises PFO La vida privada parece separarse de la vida publica ¥ Ja par icipacién politica disminuye. En el momento en que tanto’ pe LA RECOMPOSICION DEL MUNDO 217 «es desean llegar o volver a la democracia, ecOmo es que en los paises que tienen desde hace mucho la suerte de ser libres crece la ieeonfianza con respecto a 10 que hoy se llama clase politica? Semejante fenémeno, que no habria que considerar como tna tistrofe reciente e irremediable, tiene causas miltiples, de las que algunas son circunstanciales; pero también est asociado al debi- litamiento del espiritu publico, al repliegue frecuente sobre una ida privada que, en ciertos casos, puede alimentar nueias rei- vindicaciones politicas, como lo demostr6 en especial el movi- miento de las mujeres, pero que se vuelve negativo cuando la vi- da privada no es mas que una pantalla donde se proyectan los mensajes de la sociedad de consumo, de modo que él individuo, no siendo ya un sujeto, no puede convertirse en actor social y se disuelve en un flujo cambiante de intereses, deseos e imagenes- Lejos de oponer vida privada y vida publica, hay ave compren- der que todo lo que fortalece al sujeto individual o colectivo con- buye directamente a mantener y vivificar la democracts: Anta- jo se creia que habia que sacrificar los intereses personales para ser un buen ciudadano y més atin un buen revolucionario; lo que hay que decir hoy es casi lo contrario Aquellos cuyo comporta- mnienvo se reduce a una, pacticipaciOn AasiWescn/eueousnud for- man la masa de apoyo de los dominadores; Gnicaments quienes estan individuados, quienes son sujetos, pueden oponer un prin- cipio de resistencia a la dominacion de los sistemas. El Uno desaparecido La cultura democratica est asociada a la modernidad, porque ésta se basa en la eliminacién de todo principio. central de unifi- cacién de la sociedad, en la desapariciOn del Uno. En tanto se crea en una ultima ratio, en el papel central de la yoluntad divi- na, la tradieion nacional, la razon o el sentido de la Historia, no ¢s posible ser demécrata, aun cuando se pueda ser tolerante o de fensor de las libertades puiblicas. Puesto que Sie MPSE llega un mo- mento en que el debate politico alcanza sus limites y entra en conflicto con un principio central que las autoridades pretenden mas alla de toda discusion: no se puede i dicens contra la pala- {QUE ES LA DEMOCRACIA? bra de Dios 0 contra el interés superior de la patria. Seria irriso rio dar a la democracia un terreno limitado y subalterno, mien- tras los problemas fundamentales exigen la sumisi6n a un princ- pio superior y, por consiguiente, a la decisién de quienes lo representan en el seno de la vida social. Pero yo no soy de aquellos que llevan esta argumentacién hasta el extremo y hacen de la autonomia de los subsistemas el principio constitutivo de las sociedades modernas, pues la coor- dinacion de esos subsistemas s6lo puede ser asegurada entonces por la busqueda racional del interés, lo cual es la concepeién de los liberales. La desaparicion del Uno es simplemente una pre- condicién de la modernidad y en particular de la democracia, la ecliminacién del obstaculo fundamental a la democratizacion Una vez que esta pretension al control general y a la homogenti- zacién de la sociedad ha sido descartada, se debe, al contrario, reconstruir el campo politico, lo que se hizo al principio colo- ndo las luchas obreras, las leyes sobre el trabajo y las negocia- ciones colectivas en el centro de la vida politica. Es en un espiti tu andlogo, pero después de haber descartado el recurso a un ntido de la historia que en dltimo andlisis legitimaba la accion de la clase obrera y de su vanguardia, que opongo la l6gica dl sujeto a la l6gica del sistema o, en una formulacion que hoy me parece més exacta, que defino al sujeto como un esfuerzo de it tegracin de la racionalidad y las identidades gracias a la liber: tad creadora, en oposicion, a la vez, al encierro ‘comunitario y la ley de la ganancia La ausencia de un principio central de orden no es provisons Algunos, prolongando la tendencia mas antigua del pensamtn to social, querrian reemplazar en el centro de la sociedad # Dic raz6n, la historia o la nacion por la sociedad misma ) més concretamente, por la ley, la norma. Es por ésta que Se for ma la sociedad, dicen. Pero la formula es menos nueva delo a parece, y también mas peligrosa. La apelacion a la ley, pot ® tanto al Estado de derecho, fue lo esencial de la secularizacion politica, del reemplazo de Dios por la sociedad misma com principio de regulacion de las conductas sociales. Pero hoy dia, en una sociedad “activa” cuya historicidad es muy eleva la apelacién al Estado de derecho deja al individuo y a! BP! LA RECOMPOSICION DEL MUNDO 219 sin recursos frente a un poder a la vez muy concentrado y capaz de difundir hasta en los espiritus sus discursos y sus intereses. El campo democratico es aquel donde las relaciones sociales nego- ciadas se imponen sobre la légica de integracién del conjunto social y donde el respeto por las libertades personales y las mi- norias equilibra el peso del poder central del Estado. Asi como ¢s artificial pretender que el Estado pueda disolverse en el mer- cado, del mismo modo es indispensable definir el sistema politi- co y democratico como un lugar de tensiones y negociaciones entre la unidad del Estado y la pluralidad de los actores sociales. Las tensiones son necesarias, no slo para impedir la burocrati- on y la militarizacién de la sociedad, sino igualmente para mpedir su dualizacion entre una vida publica centralizada y una vida privada atomizada En estas postrimerias del siglo Xx, en los paises industriales y ticos, el peligro principal es que la democracia se degrade en un mercado politico en el cual los consumidores busquen los pro- ductos que les convienen. Una situacién tal no es democratica, porque esté dominada por un sistema de ofertas que se disfra zan de demandas sociales. Aun cuando hoy las politicas sociales nacidas de la sociedad industrial ya no tienen, con respecto a la transformacién de la sociedad, el sentido que tuvieron hace me- dio siglo, en el momento de la creacion del Welfare State, la de mocracia sigue estrechamente ligada a la defensa de esas inter- venciones publicas que combatieron la desigualdad social y sobre todo la puesta al margen de la sociedad, en la miseria y la soledad, de quienes eran golpeados por la enfermedad, los acci- dentes, la desocupacién, la vejez y las discapacidades. La logica de la demanda mercantil no asegura en modo alguno el recono- cimiento del otro. No hay democracia del laisser-faire; toda de- mocracia es voluntarista. Ya fue dicho cuando se trataba de combatir la concentracion de un poder no controlado; es preci so decitlo con la misma fuerza contra el aparente triunfo de la Vida privada, si ésta se reduce a la adquisicin de bienes dispo- nibles en el mercado 0, de manera inversa, a la gestion de una herencia cultural, El papel de las instituciones sociales es estima Ja accion personal lar conjuntamente dos ordenes de conducta: libre y el reconocimiento del otro, ya esté éste lejos o cerca en el 2QUE ES LA DEMOCRACIA? espacio y en el tiempo. Tales son los dos principios fundame les y complementarios de la cultura democratica. Esta desca sobre la creencia en la capacidad privada de los individuos y grupos de “hacer su vida”, pero igualmente sobre el recon miento del derecho de los demés a crear y controlar su pro existencia. Estos dos principios no son paralelos: el primero bierna al segundo. No se trata de reconocer al otro en sud rencia, pues esto conduce mas a menudo a la indiferencia 0 segregacién que a la comunicaci6n, sino como sujeto, como dividuo que procura ser actor y oponer resistencia a las fuer que gobiernan ya sea el mercado, ya la organizacion adminis tiva. El pasaje del individuo consumidor al individuo sujeto se opera mediante la simple reflexion o por la difusion de id Sélo se opera por la democracia, por el debate institucio abierto, por el espacio dado a la palabra, en particular a la los grupos mas desfavorecidos, ya que los propietarios del po dinero se expresan con mis eficacia a través de los meca s econdmicos, administrativos o mediaticos que comant bajo la forma del discurso o la protesta El espacio priblico lica la vinculacién estrecha de la democracia y la li asociacién y expresién que permite el ascenso de las personales hacia la vida publica y la decision politica mocracia se ve privada de voz si los medios, en lugar de pé necer al mundo de la prensa, por lo tanto al espacio piiblico, len de él para convertirse ante todo en empresas econdémicas ya politica est4 gobernada por el dinero o por la defensa de ini del Estado. En los paises industrializados existe ¢ P gro de que el Parlamento sea absorbido por el Estado y los dios por el mercado; el espacio politico quedaria entonces ¥4 en un periodo en el que los movimientos sociales de la épot# dustrial se agotaron y los nuevos movimientos sociales se for con tanta lentitud y dificultad como el movimiento obrero lo XIX. Lo que hace convincente la defensa, expuesta por] ique Wolton, de la television del gran piblico, es que P° ta: 18a los pia ife- li. ne cio a0 el et LA RECOMPOSICION DEL MUNDO 221 como blanco de los programas a los nifios, las personas de nivel cultural elevado o las comunidades religiosas, nacionales o regio- nales, empobrece el espacio ptiblico. Es necesario lamentar la mediocridad a la vez técnica y cultural de muchos de los progra- mas para el gran publico, pero es més util atin recordar que es a éste a quien se dirigen los debates televisivos mas importantes, aquellos que se refieren a la desigualdad, la exclusion, la segrega- cién, la desocupacién, la sexualidad, el envejecimiento o la edu- cacién, y que los programas Ilamados culturales, que proponen el consumo de obras de alto nivel o permiten a unos especialistas hacer valer sus conocimientos, no siempre abren los medios a la creacién y no siempre favorecen actitudes y comportamientos mas abiertos a la diversidad y la innovacion. Como el Parlamento es arrastrado a la accién gestionaria del Estado, es preciso que el centro del sistema politico se desplace de la representacion parlamentaria hacia la opinion pablica. En los inicios de la modernidad, el espacio publico burgués fue ci- vil; las sociedades de pensamiento, los salones y los cafés, las re- vistas, fueron durante mucho tiempo los lugares donde se for- maban y difundian las nuevas ideas y sensibilidades. Se entro a continuacién en un largo periodo en que los debates parlamen- tarios y las grandes negociaciones sindicales estuvieron en el centro de la vida publica. Estas instituciones, caracteristicas de la sociedad industrial, estan en decadencia, pero los medios co- bran una importancia politica que no tenian, al mismo tiempo que conquistan en el conjunto una independencia de que care- cian antes de la Primera Guerra Mundial, atin mas que hoy. Esta evolucién es muy visible en los paises donde la crisis del sistema politico es extrema, como en Italia, donde los jueces y la prensa aparecen como los defensores de una democracia que los parla- Mentarios son acusados de someter al saqueo para enriquecerse ellos mismos o para proteger intereses criminales. Se comprende el resentimiento de los hombres politicos con respecto a los me- dios, a la vez que su apresuramiento por servirse de ellos, pero ya no es posible oponer la preocupacion por el bien comin que supuestamente tienen los parlamentarios a la busqueda a cual Quier precio, por parte de los periodistas, de un publico vido de sensaciones fuertes. La ventaja tomada por los medios indica QUE ES LA DEMOCRACIA? que, en las sociedades de consumo, los lazos entre vida pablica y vida privada, y por lo tanto entre sociedad civil y sociedad po- litica, son cada vez mas importantes, mientras que en las socie- dades en desarrollo o en crisis, que estan alejadas del crecimien- to enddgeno, la politica esta dominada por los problemas del Estado mas que por las demandas privadas. Numerosos observadores denuncian la ausencia en todo el mundo de una cultura democratica, incluso alli donde existe cierta libertad politica. En muchos paises, las coacciones econé- micas y la dominacién de modelos extranjeros impiden que los individuos se sientan responsables de su propia sociedad. El re- sultado es el mismo alli donde la internacionalizaci6n tanto de 3s medios como de la economia y las campafias de consumo masivo establecen un vinculo directo entre un sistema globaliza- do y un consumidor apartado de una sociedad y una cultura particulares. El espacio politico es invadido, sea por el Estado y coacciones econdmicas, sea por una vida privada reducida al consumo mercantil La cultura democratica no puede existir sin una reconstruc cién del espacio politico y sin un retorno al debate politico, Act bamos de asistir al derrumbe de toda una generacién de Estados voluntaristas, de los cuales no todos eran totalitarios, en especi en América Latina y la India. Sobre las ruinas del comunismo, del nacionalismo, del populismo, vemos triunfar ora el 405; 078 una confianza extrema en la economia de mercado como Unie? instrumento de reconstruccidn de una sociedad democratica, Los hombres ya no tienen confianza en su capacidad de hacer la His- toria y se repliegan en sus deseos, su identidad o em suenos de una sociedad utdpica. Ahora bien, no hay democracia sin volun tad del mayor ntimero de personas de ejercer el poder, ‘al menos indirectamente, de hacerse escuchar y de ser parte interviniente en las decisiones que afectan su vida. Es por eso que no puede pararse la cultura democratica de la conciencia politica quem que una conciencia de ciudadania, es una exigencia de fesP0™ bilidad, aun cuando ésta ya no asuma las formas que tenia em ociedades politicas de escasa dimensién y poco complet jue alimenta la conciencia democratica es, hoy mas que aeh onocimiento de la diversidad de los intereses, las opinions)

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