EL MITRAÍSMO
El culto a Mitra fue una religión poderosa y
expansiva que llegó a competir con el cristianismo
por el dominio espiritual del Imperio Romano.
Aunque nalmente fue superado por el cristianismo,
su in uencia en la historia religiosa es innegable.
Manuel Velasco / Blog La Memoria del Viento
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Mitra: El dios de la amistad, los pactos y el orden
El dios Mitra, una de las figuras más intrigantes de la religión
antigua, representa un fascinante puente entre el Oriente y el
Occidente del mundo clásico. Originario de las creencias persas,
Mitra fue venerado como el dios de la amistad, los pactos y el orden
cósmico, atributos que lo colocaron en una posición central en
diversas culturas y contextos. Su culto, conocido como mitraísmo,
encontró un terreno fértil entre los soldados del Imperio Romano,
hasta el punto de convertirse en una de las religiones más difundidas
y practicadas en sus legiones.
Orígenes del culto a Mitra
El culto a Mitra tiene sus raíces en el antiguo Irán, donde la divinidad
persa Mitra (o Mithra) ya estaba presente en textos sagrados como el
Avesta, el corpus religioso de los seguidores del zoroastrismo. En esta
tradición, Mitra no solo era el dios de los pactos y la luz, sino también
un mediador entre el bien y el mal, una figura que aseguraba el orden
en el universo y castigaba la falsedad y la traición. Era una deidad
protectora del rey y garante de la justicia, encargada de mantener la
armonía en el cosmos.
La llegada de Alejandro Magno a Persia y la subsiguiente interacción
cultural entre Oriente y Occidente fueron claves para la difusión del
culto de Mitra en el Mediterráneo. A través del sincretismo helenístico
y, posteriormente, con la expansión romana, Mitra evolucionó y
adquirió nuevos aspectos en su faceta romana.
Expansión a través de los legionarios romanos
El mitraísmo encontró su mayor aceptación en el ejército romano,
donde Mitra pasó a ser el dios protector de los soldados. Su mensaje
de lealtad, camaradería y justicia resonaba con los ideales militares, y
la estructura jerárquica de la religión se adaptaba bien a la vida en
las legiones. Los legionarios romanos adoptaron el culto de Mitra y lo
llevaron consigo a todos los rincones del Imperio, desde Britania
hasta el norte de África, pasando por el Danubio y la Galia.
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Mitra se convirtió en el dios de los hombres en un contexto donde la
guerra y los pactos de lealtad eran fundamentales. El carácter secreto
y exclusivo de la religión, reservada únicamente para hombres y con
un riguroso sistema de iniciaciones, también la hizo muy atractiva
para los soldados romanos, que formaban una comunidad cerrada y
dependiente de la lealtad mutua.
¿Pudo haber sido la "gran religión" del imperio?
A principios del siglo IV, el mitraísmo parecía estar en su apogeo,
compitiendo directamente con el cristianismo emergente. En varias
ciudades, los mitreos (templos dedicados a Mitra) coexistían con
iglesias cristianas, y la religión mostraba una notable capacidad de
adaptación a diversas regiones y culturas del imperio. Algunos
historiadores consideran que, de no haber sido por el impulso y
protección que el emperador Constantino dio al cristianismo, el
mitraísmo podría haber llegado a ser la religión dominante en Roma y
el mundo occidental.
Sin embargo, el mitraísmo nunca alcanzó un nivel de difusión
comparable al cristianismo por varios motivos. Al ser una religión
cerrada y exclusiva para hombres, nunca logró integrar a toda la
sociedad, especialmente a mujeres y niños. Además, carecía de una
estructura centralizada, a diferencia de la Iglesia cristiana, que pronto
desarrolló una jerarquía eclesiástica fuerte. Con la conversión de
Constantino y el creciente apoyo estatal al cristianismo, el mitraísmo
fue quedando relegado hasta desaparecer completamente tras los
edictos imperiales que prohibían las religiones paganas.
Simbolismo e iconografía de Mitra
La iconografía de Mitra es rica y simbólica, llena de elementos que
reflejan su naturaleza y su papel en la cosmovisión antigua. El
símbolo más conocido es el Tauroctonía, la escena de Mitra
sacrificando un toro, que es central en el mitraísmo. En esta escena,
Mitra aparece con gorro frigio, simbolizando su origen oriental,
mientras mata al toro primordial. Este acto, según la teología
mitraica, da origen a la vida y el orden cósmico, ya que de la muerte
del toro nacen las estrellas, las plantas y los animales.
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Otros elementos recurrentes en su iconografía incluyen la presencia
del sol (Sol Invictus), que Mitra personifica, y la luna, símbolos de la
luz y la oscuridad, el día y la noche. La presencia de animales, como
el perro, la serpiente y el cuervo, también tiene un simbolismo
profundo, relacionado con las fuerzas de la naturaleza que Mitra
controla. Su imagen a menudo se asociaba con los ciclos cósmicos y
la eterna lucha entre el bien y el mal.
Los mitreos: Espacios de culto
Los mitreos, templos dedicados a Mitra, se construían de forma
subterránea o en cuevas naturales, recreando la escena primordial
del sacrificio del toro en una gruta. Estos espacios oscuros y cerrados
representaban el cosmos y el mundo oculto, donde el iniciado se
enfrentaba a los misterios del universo.
Los mitreos solían ser pequeños y con capacidad limitada, lo que
refleja el carácter exclusivo de la religión. Dentro de estos templos, las
ceremonias eran llevadas a cabo en secreto y solo los iniciados podían
participar en los ritos. Se trataba de una comunidad cerrada que
compartía un sentido profundo de lealtad y hermandad.
Ritos y ceremonias mitraicas
El mitraísmo tenía un sistema de iniciación en siete grados, que
representaban diferentes niveles de comprensión espiritual y cercanía
con el dios. Estos grados iban desde "Corax" (cuervo), el nivel más
bajo, hasta "Pater" (padre), el nivel más alto. Cada grado tenía ritos
específicos que el iniciado debía pasar, lo que reforzaba los lazos entre
los miembros del culto.
Las ceremonias giraban en torno a la recreación simbólica de la
tauroctonía, con la comida y la bebida desempeñando un papel
importante. Los iniciados compartían una comida ritual,
simbolizando la unión con el dios y entre ellos, similar a la eucaristía
cristiana. Se cree que el culto a Mitra incluía también rituales de
purificación y renovación, donde los iniciados se enfrentaban a
pruebas físicas y espirituales.
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