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Black Power Avance

El concepto de Black Power lo cambió todo en los años 60. Como el movimiento por los derechos civiles y la lucha por la integración racial se topaba con el supremacismo y el odio visceral de los blancos intolerantes, fueron un paso más allá en sus reivindicaciones y manifestaron su orgullo étnico.
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Black Power Avance

El concepto de Black Power lo cambió todo en los años 60. Como el movimiento por los derechos civiles y la lucha por la integración racial se topaba con el supremacismo y el odio visceral de los blancos intolerantes, fueron un paso más allá en sus reivindicaciones y manifestaron su orgullo étnico.
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1 RESISTIR

1.1 UN HOMBRE SIN MIEDO


James Meredith cruzó la frontera de Tennessee la mañana del
lunes 6 de junio de 1966. El domingo había emprendido él solo
una caminata de 270 millas desde el Hotel Peabody en Memphis
hasta Jackson, Mississippi, equipado únicamente con un sombrero
colonial y un bastón de ébano, para demostrar que un negro podía
moverse libremente por el Sur. La denominada «Marcha Contra el
Miedo» quería desafiar a los supremacistas que impedían a los
negros participar en las elecciones. La caminata atravesaría un
recorrido a pie de veintiún días para culminar en el Capitolio del
Estado. Al terminar el trayecto planeaba inscribirse en el registro
electoral y así dar ejemplo a los afroamericanos para ejercer su
derecho al voto.

Solo era el segundo día de marcha, apenas habían avanzado 28


millas y le acompañaba un puñado de simpatizantes. Tres vehículos
de la policía estatal y algunos agentes del FBI custodiaban al grupo
mientras varios periodistas esperaban en sus coches para cubrir la
noticia. Seguían la autopista 51 pocas millas al sur de la pequeña
ciudad de Hernando en el condado de DeSoto cuando llegaron a un
tramo de pendiente, un claro bordeado de pinos. A las 4:15 de la
tarde oyeron el grito de advertencia de un francotirador emboscado:

«¡James Meredith! ¡Solo quiero a James Meredith!»


16

En el bosque colindante, un tal Aubrey Norvell empuñaba una


escopeta del calibre 16 apuntando contra ellos con clara intención
de disparar a Meredith. Gritó su nombre dos veces pero la policía
no hizo nada para protegerlo. Los acompañantes se dispersaron:
«¡Cuidado, Jim, tiene un arma! ¡Al suelo!» James Meredith recibió
sesenta perdigones en el cuello, la cabeza y el costado derecho,
cayó de rodillas, se desplomó y trató de ponerse a cubierto
arrastrándose por el asfalto a través de la carretera: «Dios mío.
¿Alguien me va a ayudar?» La ambulancia tardó varios minutos
angustiosos en aparecer.

Jack Thornell, un fotógrafo de Associated Press en Nueva Orleans


de veintiséis años, estaba en un coche aparcado en el arcén, sentado
PRIMERA PARTE. PODER NEGRO. 1. Resistir

junto a un colega reportero de United Press International esperando


a que les trajeran una Coca-Cola. Hacía un calor sofocante. Vieron
llegar a Meredith y su séquito. Thornell salió del vehículo mientras
los disparos resonaban en la explanada y fotografió la escena con
sus dos cámaras. Gastó dos rollos de carrete y condujo a toda
velocidad hasta Memphis para revelar las imágenes. Aquellas fotos
aparecieron en periódicos de todo el país y le otorgaron el Pulitzer
(figura 1).

Figura 1. James Meredith tendido sobre la carretera el 6 de junio de 1966, fotografía de Jack Thornell.
Fuente: Associated Press, Mississippi Civil Rights Museum.
17

Los agentes de la policía y el FBI se adentraron en el bosque y


atraparon al asaltante. Aubrey James Norvell, un miembro del Ku
Klux Klan desempleado de cuarenta años, les acompañó sin oponer
resistencia y entró en el coche policial sin esposas, fumando en
pipa tranquilamente. Orgulloso de sus actos, se declaró culpable y
le sentenciaron a cumplir cinco años de prisión pero sería puesto
en libertad tras cumplir solo dieciocho meses de condena. Era la
primera persona blanca condenada en Mississippi por disparar a un
negro, según el DeSoto Times-Tribune.

A pesar de que Associated Press informó erróneamente que


Meredith resultó muerto a causa del tiroteo, recibió heridas
superficiales y se recuperaba en un hospital de Memphis. El
día siguiente al atentado recibió la visita de Martin Luther King
(GARROW, 2004: 475). Cuando los demás líderes del movimiento
por los derechos civiles conocieron la noticia decidieron intervenir
y prestar ayuda de inmediato. En apenas veinticuatro horas se
organizaron para retomar la marcha conscientes del grave peligro
al que se enfrentaban. Floyd McKissick del CORE (Congress Of
Racial Equality) y Stokely Carmichael del SNCC (Student Non-
violent Coordinating Committee) se unieron a representantes del
MFDP (Mississippi Freedom Democratic Party) y el MCHR (Medical
Committee for Human Rights). El sindicalista blanco Walter Reuther
de la UAW (United Automobile Workers) se sumó al recorrido con
diez autobuses llenos de simpatizantes. Roy Wilkins de la NAACP
(National Association for the Advancement of Colored People)
consideró que su participación ya no sería necesaria cuando supo
que los Diáconos para la Defensa y la Justicia se comprometieron
a proporcionar escolta y proteger a los manifestantes; fundada en
Jonesboro, Louisiana, tenían sobrada experiencia protegiendo a
los activistas frente a las amenazas del Ku Klux Klan. El reverendo
Martin Luther King del SCLC (Southern Christian Leadership
Conference) contribuyó con su presencia mediática y su espíritu
conciliador. Pronto fueron incorporándose personas de todo el
país, hasta la congregación de la iglesia católica Holy Child Jesus
formada por parroquianos blancos se unió a la marcha en Canton,
Mississippi. Pasaron de ser un par de cientos de personas a miles
de manifestantes.
18

Muchos llevaban un sombrero de paja con una banda de tela


alrededor con rayas azules y verdes y la palabra LIBERTAD escrita en
letras mayúsculas. Por las noches acampaban bajo las carpas de un
circo que alquilaron. Varios grupos fueron a los pueblos cercanos
haciendo campaña para movilizar a la gente de color. Protegidos
por la Patrulla de Caminos de Mississippi, la marcha principal no
sufrió incidentes pero los pequeños grupos de activistas sí fueron
atacados en aquellas incursiones por turbas de blancos enfurecidos.

Cada municipio del estado tenía monumentos conmemorativos


de la Guerra Civil en una plaza céntrica, en tributo al bando
confederado que combatió contra la abolición de la esclavitud;
los manifestantes se concentraban alrededor de los monumentos,
PRIMERA PARTE. PODER NEGRO. 1. Resistir

colocaban banderas estadounidenses y daban sus mítines en estos


lugares simbólicos para mayor indignación de los funcionarios
locales. La marcha recibió amenazas de muerte durante todo el
trayecto, pero avanzaron arriesgándose a los arrestos y los gases
lacrimógenos. En Batesville un anciano llamado El Fondren, que
nació siendo esclavo y tenía 106 años, se inscribió para votar y fue
levantado a hombros; Bob Fitch, fotógrafo que les acompañaba,
inmortalizó el momento. Cuando llegaron al Taugaloo College
al norte de Jackson, hicieron una parada para presenciar un
espectáculo solidario en el que participaron James Brown, Dick
Gregory, Burt Lancaster, Sammy Davis Jr. y Marlon Brando.

James Meredith se reincorporó a la marcha en el tramo final


el 25 de junio, un día antes de completar el recorrido en Jackson.
En ese momento eran más de 15.000 personas y se trataba de la
concentración por los derechos civiles más grande de la historia
del estado. Consiguieron que más de 4.000 votantes se inscribieran
en los registros electorales de los condados negros, un logro
espectacular en el delta del Mississippi (GOUDSOUZIAN, 2021;
ALEXANDER, 2022; MCKENZIE, 2023).

No era la primera vez que James Meredith causaba revuelo


ni la primera vez que se metía en problemas. Meredith nació en
la pequeña localidad de Kosciusko, Mississippi, a orillas del río
Yockanookan y a una hora en coche desde Jackson. Se crió en una
19

granja de ochenta y cuatro acres en el condado de Attala con su


familia; a diferencia de muchos afroamericanos en aquella época,
su padre fue un agricultor independiente. Hijo de un esclavo, Moses
Meredith cercó su propiedad, redujo al mínimo la interacción con
sus vecinos y se registró como votante dando ejemplo a su hijo. Jim
completó sus estudios de secundaria en el instituto Gibbs de St.
Petersburg, Florida, y sirvió en las Fuerzas Aéreas de 1951 a 1960
incluyendo un periodo de tres años en la base aérea de Tachikawa
en Japón. Como se trataba de una rama reciente del servicio militar,
el racismo no estaba tan arraigado y pudo desempeñar su trabajo
con normalidad en un entorno integrado, siendo conocido por su
meticulosidad y su atención al detalle. De 1960 a 1961 asistió a
clases en el Jackson State College; en el semestre de otoño creó con
sus compañeros de clase una pequeña agrupación, MIAS (Mississippi
Improvement Association of Students), imprimieron folletos y
escribían sus eslóganes en las pizarras del aula. Estaba empeñado
en ser el primer estudiante negro en matricularse en la Universidad
de Mississippi, uno de los grandes centros del supremacismo en
Estados Unidos (GOUDSOUZIAN, 2014a: 11-4).

Cuando tenía veintisiete años presentó su solicitud de ingreso en


Ole Miss, que solo admitía estudiantes blancos. Era el 21 de enero
de 1961 y James acababa de escuchar el día anterior el discurso
de investidura de John Fitzgerald Kennedy jurando la presidencia
en la escalinata del Capitolio. El juicio Brown v. Board of Education
que declaraba ilegal la segregación en las escuelas públicas sentó
jurisprudencia en 1954 y seguía estando en vigor pero los estados
sureños se resistían al cambio con uñas y dientes. Su solicitud fue
rechazada dos veces consecutivas alegando ciertos tecnicismos,
pero gracias a Thurgood Marshall y la NAACP impugnaron legalmente
la decisión y emprendieron una batalla judicial para conseguir que
lo admitieran (MCGEE, 2013: 46-8).

El gobernador del estado Ross Barnett se pronunció en contra,


hubo varios incidentes violentos y el boletín Rebel Underground
que publicaban anónimamente los estudiantes de Ole Miss insistía
en una campaña agresiva para promover la segregación racial en
la universidad (EAGLES, 2009: 115; SILVER, 2012: 33). Meredith
20
PRIMERA PARTE. PODER NEGRO. 1. Resistir

Figura 2. James Meredith en la ceremonia de graduación de Ole Miss el 18 de agosto de agosto de


1963, fotografía de Jim Bourdier. Fuente: Associated Press, The Press Democrat.

logró salirse con la suya y el Tribunal de Apelaciones del Quinto


Circuito presidido por el juez Hugo Black dictaminó en septiembre
del 62 que su solicitud debía ser admitida. El fiscal general
Robert Kennedy llegó a un acuerdo con el gobernador Barnett
para garantizar que se cumpliera la orden y estalló un motín en
el campus. Una muchedumbre de blancos que portaban armas
arrojó ladrillos y cócteles molotov al edificio administrativo. Ciento
veintisiete alguaciles de todo el país fueron a sofocar el motín, que
se prolongó hasta altas horas de la madrugada (MEREDITH, 2019:
197). Dos civiles murieron en el enfrentamiento, más de doscientos
alguaciles resultaron heridos y cerca de trescientas personas fueron
detenidas. Meredith se matriculó el 1 de octubre de 1962 y acudió
a la universidad escoltado.

Llegaron mensajes de todo el mundo incluyendo muestras


de apoyo de Josephine Baker, Rosa Parks y el escritor Langston
Hughes. Como no podía ser de otro modo, los alumnos de Ole
3 VENCER

3.1 LA BARRERA DEL COLOR


Una de las personas que más ha hecho por el avance social en
Estados Unidos fue un jugador de béisbol. «Jackie Robinson hizo
posible mi éxito», dijo Martin Luther King. «Sin él, nunca hubiera
podido hacer lo que hice» (CANTRELL, 2023: 30). Robinson fue el
primer jugador negro en las Grandes Ligas. Cuando fichó por los
Dodgers de Brooklyn puso fin a la segregación racial en el béisbol
profesional. Era el 15 de abril de 1947, tenía veintiocho años y aún
faltaba década y media para que el movimiento por los derechos
civiles despegara; sin embargo rompió la barrera del color en el
deporte estadounidense. Hasta ese momento jugaba en las Ligas
Negras para los Kansas City Monarchs, pero tenía un talento tan
descomunal que puso al país entero a sus pies. Dejará una huella
tan profunda que la Major League Baseball retirará su número, el
42, para que ningún otro jugador pueda llevarlo después de él, un
tributo inédito hasta la fecha que no tiene su equivalente en ningún
otro deportista profesional. Por si esto fuera poco, cada 15 de
abril todos los jugadores, entrenadores y árbitros de la MLB llevan
uniformes y gorras con el Nº 42 en su honor para celebrar el Día
de Jackie Robinson. Bud Selig dijo: «Jackie marcó el comienzo de
la era en la que el béisbol se convirtió en el verdadero pasatiempo
nacional» (DAVIS, 2019). Tal fue su importancia. No hay un solo
ciudadano norteamericano que no reconozca su figura y deje de
sentir admiración por él (figura 41).
148
SEGUNDA PARTE. HÉROES 3. Vencer

Figura 41. Jackie Robinson con la camiseta de los Dodgers, fotografía de Bob Sandberg para Look
Magazine, 1954. Fuente: Wikimedia Commons, Library of Congress.

El camino fue largo. Después de la Guerra Civil, el Congreso


aprobó una serie de leyes y tres enmiendas constitucionales
de 1865 a 1876 para garantizar la libertad de los negros; en ese
primer momento se aceptó que pudieran jugar al béisbol con los
blancos. Así, en 1878 Bud Fowler se convirtió en el primer jugador
149

profesional de color que compartió banquillo con jugadores


blancos. Por desgracia, en 1884 Moses Fleetwood Walker sería el
último jugador negro de las Grandes Ligas que formara parte de
un equipo compuesto casi exclusivamente por blancos, los Toledo
Blue Stockings. En 1887 los propietarios de los equipos llegaron a
un acuerdo, una especie de pacto secreto que dictaba que nunca
más ofrecerían contratos a los negros dejándolos fuera de las
ligas mayores y menores. En sintonía con las leyes Jim Crow, los
directivos impusieron una «segregación de facto», una medida
segregadora no respaldada por ninguna ley pero que funcionará
como una regla no escrita cumpliéndose a rajatabla. Veinte años
después Rube Foster, propietario de los Chicago American Giants,
fundó la Liga Nacional Negra empezando el béisbol de las Ligas
Negras en las que participarán las ciudades de Norte generando
una industria boyante hasta los años 40 (ONION, et al, 2017).
En el 45, Jackie Robinson firmó un contrato con Branch Rickey,
copropietario de los Dodgers, y debutó en la filial, los Montreal
Royals. El 15 de abril de 1947, un día para la historia, Robinson hizo
su debut con los Dodgers dejando boquiabiertos a sus seguidores.
Aquella temporada Larry Doby fichó por los Indians de Cleveland,
inscrita en la American League, el otro puntal de las Grandes Ligas.
Paralelamente, Wendell Smith se convirtió en el primer cronista
deportivo negro en ser admitido por la Baseball Writers Association
of America. Tanto Robinson como Larry Doby tuvieron que soportar
la intolerancia y el odio de sus compañeros de vestuario, sus rivales
y los fans que tardaron en acostumbrarse a un cambio tan drástico;
su juego espectacular calló muchas bocas pero el racismo estaba
muy presente todavía (RYMER, 2013).

En 1957, diez años después de debutar en Brooklyn con la


camiseta de los Dodgers, la Universidad de Howard otorgó títulos
honoríficos a Jackie Robinson y Martin Luther King y entablaron una
relación estrecha. Robinson se convirtió en asesor del movimiento
de los derechos civiles y contaría con su confianza. Pumpsie Green
fichó por los Red Sox de Boston, último equipo de las Grandes
Ligas en incluir un jugador negro en 1959, aunque por entonces
aún era muy difícil para un afroamericano llegar a la cima. En el
66, Ted Williams dijo en un discurso que los jugadores de las Ligas
4SÍMBOLOS DE DIGNIDAD

4.1 TORCHY BROWN Y FRIDAY FOSTER


Los cómics han servido indirectamente para calibrar la manera
de ser de la sociedad que los recibe, tanto los editores y artistas
encargados de producirlos como el público masivo que los consumía.
Además de proporcionar entretenimiento, a pesar de su falta de
pretensiones se convertían en un reflejo de los Estados Unidos que
da fiel testimonio de las mentalidades vigentes en épocas sucesivas.
De las caricaturas malintencionadas estilo Jim Crow al debut de
Pantera Negra, repasar la historia de los cómics afroamericanos es
constatar el avance social y la evolución de un arquetipo.

Para empezar, las historietas se introdujeron en la prensa


norteamericana en la década de 1890 justo cuando comenzaba la
segregación racial con toda su dureza. Los artículos periodísticos
apoyaban las leyes Jim Crow mientras las viñetas humorísticas se
despachaban con los negros retratándolos de manera despectiva,
víctimas de incontables bromas de pésimo gusto; antes los irlandeses
eran el blanco de las pullas, desde finales del siglo XIX los negros se
convirtieron en el hazmerreír del público y el objeto de escarnio de la
prensa blanca dominante. Los tópicos de la «Black life» (la vida de los
esclavos negros) inspiraron infinidad de gags «under cork» («bajo el
corcho») refiriéndose al corcho quemado que usaban los artistas de
vodevil para ennegrecerse la cara antes de actuar en un espectáculo
de «Blackface» (JONES, 2023). Visualmente, dibujaban a cualquier
202

afroamericano como una Bola-8 de billar: negra, redondeada y


brillante. Ya fuera en Abie the Agent, Bringing Up Father o Little Nemo
In Slumberland, los negros aparecían convertidos en un tópico
andante con los labios gruesos y las mejillas carnosas. Desde luego,
cabe recordar que George Herriman, el prestigioso autor de la tira
Krazy Kat al amparo del magnate de prensa William Randolph Hearst,
era un mulato de Nueva Orleans; su padre era un criollo de raza negra
de Louisiana y muchos expertos piensan que la trama de la serie,
el eterno amor no correspondido de la gata Krazy y los desplantes
del ratón Ignatz en forma de ladrillazos, se deben interpretar en esa
clave, siendo una alegoría del amor interracial. Joe and Asbestos de
Kenneth Kling, Smokey en las tiras de Joe Palooka por Ham Fisher o
SEGUNDA PARTE. HÉROES 4. Símbolos de dignidad

Mammy’s Lil’ Lamb de E.W. Kemble contaban con personajes negros


inteligentes, tridimensionales y entrañables. En general la mayoría
de tiras los presentaban como personajes simples, por no decir
tontos de remate, dóciles y arrastrados. La canción popular «All
Coons Look Alike to Me» («Todos los mapaches me parecen iguales»)
servía para definir la manera en que los artistas blancos dibujaban
a los afroamericanos, sin apenas rasgos individuales, totalmente
homogéneos, indistinguibles unos de otros. Habría que esperar
hasta después de la Segunda Guerra Mundial para ver un cambio
apreciable a finales de los 40.

Walter White y WEB Du Bois del NAACP, así como Marcus Garvey
de la UNIA, protestaron enérgicamente contra la representación
negativa en los cómics interponiendo demandas en los tribunales
en más de una ocasión: a finales de los años 20 consiguieron que
un periódico de Chicago aclarase el color de piel negro betún de los
personajes afroamericanos; a principios de los 30 lograron retirar
del mercado la tira de Amos’n’ Andy que adaptaba el programa
radiofónico de inmenso éxito por aquel entonces. En las antípodas,
los periódicos negros ofrecían una clase de material bien diferente.
El Chicago Defender publicaba la serie Bungleton Green desde
noviembre de 1920, creada por Leslie Rogers y continuada por
otros autores, las andanzas de un pícaro callejero que captaban la
situación de desigualdad y el trato discriminatorio que padecían los
afroamericanos; el personaje evolucionaba con el paso del tiempo: en
los años 40 Jay Jackson lo dibujará como un «hepcat» o un apasionado
203

del jazz con un traje Zoot y en los 60 Chester Commodore lo retratará


con un dashiki como un auténtico «soul brother». En The Baltimore
Afro-American, Fred Watson atacó las leyes Jim Crow de Maryland.
Bucky de Sammy Milai puso a una muñeca blanca bajo una lámpara
para chamuscarla y que tuviera el mismo color que su dueña, una
niña negra. Sunnyboy Sam de Wilbert Holloway se avergonzaba de su
nariz gruesa. Las viñetas de Bootsy por Ollie Harrington en The New
York Amsterdam News tenían un acabado fenomenal, muy apegado a
la realidad de la calle rompiendo los estereotipos habituales hasta
esa fecha (figura 61). El empresario negro Lajuyeaux H. Stanton fundó
el Continental Features Syndicate y contrató a Harrington para crear

Figura 61. Dibujo de Ollie Harrington para la sección Dark Laughter del New York Amsterdam News,
publicado el 21 de septiembre de 1963. El texto decía: «Now I aint so sure I wanna get educated»
(«Ya no estoy seguro de querer una educación»). Fuente: Library Of Congress.

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