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XV Seminario Internacional de Educación “Aprendo 2011” 28 - 30 de octubre del 2011 Hotel V Centenario Santo Domingo, República Dominicana Temática

seleccionada: Clima del centro educativo en horario extendido. Título de la Ponencia: Clima Escolar en una Escuela de Horario Extendido. Del autor: Reynaldo A. Infante Tavárez, Magister Educador, graduado en la Universidad Pedro Henríquez Ureña, docente y charlista destacado sobre todo en temas de convivencias y retiros espirituales. infantetavarez@hotmail.com / 809-689-9249 / 809-858-5301 Nombre de la institución que auspicia: Ediciones SM Unión Nacional de Escuelas Católicas / UCSD Resumen: Al referirnos al clima escolar de cualquier centro educativo, y más cuando el tema a tratar es el clima en un centro con un horario extendido, debemos afirmar que el mismo es producto de varios factores que convergen de manera positiva. La falta de uno de ellos bastaría para que se note la deficiencia en el clima de la escuela, ya que la interrelación que debe existir, entre todos ellos, es lo que garantiza en el centro educativo, un ambiente favorable para la labor educativa. Entre estos factores podemos mencionar: La actitud positiva de los miembros de la comunidad educativa, la planta física y con ella, las condiciones favorables, adecuadas: servicios de agua, energía eléctrica, instalaciones sanitarias, zonas delimitadas para las diferentes poblaciones de estudiantes, zonas para deportes, entre otras; delimitación de áreas administrativas y áreas académicas. La biblioteca, los laboratorios, salón multiusos y otras dependencias en condiciones favorables para un clima escolar ideal; el cuidado de las áreas verdes, y jardinería, y la limpieza en general de toda la planta física. Se destaca El Proyecto Educativo del Centro, los valores que el centro promueve en su filosofía educativa, la organización del Currículum, la organización del profesorado y del alumnado. Como recomendación general se propugna por una escuela con un clima escolar que permita ser una escuela de calidad, para ello precisa interrelacionar todos los factores que hacen que el centro sea eficaz y eficiente.

Introducción Conceptualizaciones Clima: Ambiente que caracteriza una situación o conjunto de circunstancias que rodean a una persona. Clima de grupo: Ambiente que se deriva de la interacción de un grupo de personas, que depende de las características de este y de las de cada uno de sus miembros y que se manifiesta en los comportamientos que tienen una fuerza dominante en el grupo. Clima educativo: Situación social caracterizada por una predisposición a la educación, fomentada principalmente por la actividad del educador. Clima de la clase: Modelo de interacción humana que se da en clase mediante la intervención del maestro y que puede ser, entre otros, de tipo autoritario, permisivo, directivo o paternalista. En el caso que nos ocupa de disertar sobre del clima escolar, centraremos nuestra atención tomando como referentes las conceptualizaciones previas relativas al clima de grupo, al educativo y al de la clase, por ser estas las que nos contextualizan y así tener una idea de lo que se entiende por clima escolar. Pocos han sido los estudios llevados a cabo sobre este tema porque en realidad no se le estudia de manera aislada, sino mas bien, como un componente del quehacer educativo; pero en la medida en que nos adentramos en él, como si fuera un objeto de estudio, nos damos cuenta de su complejidad e importancia para poder entender, desde el análisis de los múltiples factores que en torno a él se agrupan, nos percatamos de la repercusión que tiene para el buen desempeño de un centro escolar. Dada el carácter multifactorial del tema y con los múltiples aspectos, con los cuales está íntimamente relacionado, podemos afirmar que el clima escolar de cualquier centro educativo es un producto de todos los elementos que convergen de manera positiva dentro del proceso educativo, y que basta la ausencia de uno de ellos para que se note la deficiencia en el clima o ambiente de la escuela. Con el apoyo de algunas fuentes bibliográficas y la propia experiencia, podemos mencionar algunos de esos elementos que son vitales para que se dé un clima que favorezca la acción educativa, son estos: 1- La actitud positiva de los miembros de la comunidad educativa. El clima escolar es la unión de actitudes positivas en la consecución de un ambiente que favorezca una labor educativa eficiente y eficaz, ya que ésta solo es posible en medio de un clima propicio. La actitud positiva de todos es imprescindible para lograrlo. Basta con que uno de los agentes de la comunidad educativa no aporte ese elemento positivo para que el clima escolar brille por su ausencia. El clima escolar aflora cuando todos en la escuela se enfocan en propósitos, en objetivos comunes. 2- Debemos tener en cuenta la planta física y con ella, las condiciones favorables, adecuadas: servicio de agua, energía eléctrica, instalaciones sanitarias, zonas delimitadas para las diferentes poblaciones de estudiantes, zonas para deportes, entre otras.

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Es de vital importancia una delimitación de áreas administrativas y áreas académicas, en donde las labores de unos no interfieran en las labores de las demás. La interrelación de las áreas no es lo mismo que las interferencias de las mismas. (Cada cosa en su lugar y un lugar para cada cosa) 4- La biblioteca, los laboratorios, salón multiusos y otras dependencias demuestran condiciones favorables para un clima escolar ideal; al igual que las dependencias de los diferentes departamentos académicos y de servicios del centro. No podemos dejar de mencionar el cuidado de las áreas verdes, y jardinería, y la limpieza en general de toda la planta física. 5- Destacamos el Proyecto Educativo del Centro: misión, visión, objetivos. Y en este Proyecto de Centro, tendremos la filosofía que va a regir todo el proceso educativo de los alumnos. 6- Los Valores que el Centro va a promover dentro de su filosofía educativa como elementos esenciales en la formación integral, determinarán la formación de los alumnos. 7- La dimensión académica del proyecto está fundamentada en el currículum oficial vigente. En este aspecto hay que tener en cuenta su diseño y cómo se va a desarrollar, según niveles, ciclos y grados, haciendo hincapié en el Plan Anual el Centro. Los Programas y la Organización de los horarios 8- Reviste importancia capital la organización del profesorado y del alumnado. La importancia del Manual de convivencia: Procedimientos. 9- La dimensión normativa del centro que está apoyada en los reglamentos oficiales y los propios de las instituciones. 10- La manera de cómo accesan los alumnos a las instancias superiores, el sistema de sanciones, la forma particular de ejercer la autoridad, tanto del director como del profesor, actitudes ante los problemas académicos y sociales de los alumnos, profesores y empleados son factores que hay que tomar en cuenta para el logro de un clima escolar favorable. . DESARROLLO “Una escuela refleja un estilo, una dinámica y, sobre todo, un espíritu, en el que todos los miembros que la componen se identifican con ella”. Cualquier institución educativa necesita pautas, directrices, en definitiva, guías de acción que sirvan para orientar las distintas actuaciones de la misma. Por ello, los centros escolares desarrollan y elaboran planes y proyectos de la misma forma que lo haría cualquier otra organización. Entre ellos se encuentran el proyecto Educativo del centro (PEC), el Plan anual del Centro (PAC), El Proyecto curricular del Centro (PCC), el presupuesto, el Reglamento Interno de Régimen del Centro, lo que muchos también conocen como el Manual de Convivencia. El PEC es una propuesta integral para dirigir y orientar coherentemente los procesos de intervención educativa desarrollados en una institución escolar, abarca todos los ámbitos de la

gestión administrativa, la forma y modalidad de gobierno del centro, el modo en que se organizan y gestionan los servicios escolares, o como se concibe y se desarrolla la proyección del centro hacia la comunidad, hacia su entorno. El contenido del PEC debe definir la identidad del centro, formular los objetivos generales y expresar la estructura organizativa de la institución. Se entiende por identidad del centro el conjunto de principios que expresan cual es la postura y pretensiones del centro respecto a determinadas convicciones antropológicas, sociales, ideológicas y pedagógicas; puede haber claras diferencias entre la identidad de un centro con otros. Señalamos que con esto podemos establecer las diferencias educativas en un centro y la forma en que cada centro marca a sus alumnos. Ese sello distintivo propio, es fruto de esa identidad, ya que cada uno está situado, en un contexto social, cultural o geográfico particular. Los objetivos generales son los propósitos y las intenciones especificas planteadas a la hora de dirigir la práctica educativa cotidiana de manera coherente y precisa, siempre de forma congruente con los fines educativos promovidos institucionalmente; por lo tanto, no deben ser formulaciones de carácter demasiado general sino intenciones concretas que tienen que ver con las etapas educativas que acoge el centro, las edades de los estudiantes, el periodo de tiempo durante el cual permanecerán en el centro y las funciones y expectativas que la sociedad le atribuye y reclama. Queda pues entendido que los objetivos del centro no pueden estar divorciados, en nuestro caso, con los objetivos y fines que propone el Ministerio de Educación. La estructura organizativa es un conjunto de elementos (equipos, cargos, servicios órganos del gobierno escolar,) cuyo funcionamiento conviene regular y articular adecuadamente. Hay que tener en cuenta las formas de organizar la estructura, la selección de la más adecuada para cada centro y las formas de comunicarla. Se formaliza mediante el Reglamento de Régimen Interno que es el conjunto de reglas, normas y procedimientos que el propio centro escolar crea para posibilitar que su estructura organizativa funcione correctamente, ya que todos los agentes de la comunidad educativa se involucraron en la creación del mismo. Este reglamento se somete a revisión de manera periódica con el fin de actualizar, ajustar y adecuar a las circunstancias. Es de conocimiento de todos por lo que no se puede alegar ignorancia. Es un instrumento que está presente al momento de la inducción de nuevos docentes y alumnos. El apartado dedicado a los padres también es comunicado de manera oportuna a ese importante pilar de la comunidad educativa. El currículo del centro es, valga la aclaración, el Currículo del Sistema Educativo del país. Es un instrumento que tiene que hacer explicitas las intenciones y las propuestas de intervención educativa para cada uno de los niveles, ciclos o etapas, tratando de determinar qué hay que ensenar y evaluar, cuándo y cómo hay que hacerlo.

IMPORTANCIA DE LA ORGANIZACIÓN DEL CURRICULUM El proceso del desarrollo del currículum consta de cinco fases: 1-Selección de metas, fines y objetivos. 2-Selección de experiencias que puedan contribuir a alcanzar esos fines, metas y objetivos. 3-Selección de los contenidos (asignaturas) a través de los cuales se ofrecen determinados tipos de experiencias. 4-Organización e integración de experiencias y contenidos en el proceso enseñanza – aprendizaje dentro del aula y de la escuela. 5-Evaluacion de la eficacia de todos los aspectos: fines, metas, objetivos, asignaturas. D. K. Wheeler, en su libro “El desarrollo del Currículum Escolar”, señala que: “una de las mayores dificultades que encierra el proceso del currículum es pasar de los fines generales a los objetivos concretos de la clase”. Los fines del proceso educativo, tanto si se les considera como parte del proceso curricular, como si se les considera aisladamente, son de muy poca utilidad en las situaciones que diariamente plantea la enseñanza en clase o en la escuela. Es por ello que conviene definir las metas últimas, deducir las metas intermedias y establecer las metas próximas para, de este modo, poder planificar los objetivos específicos a nivel de clase. Se entienden por metas últimas aquellos resultados que se esperan y que se han formulado como modelos o tipos de conducta, pudiéndose obtener fácilmente analizando la conducta establecida y sus generalizaciones. Por metas intermedias podemos entender aquellos modelos de conductas que se esperan en determinadas etapas del periodo educativo y por metas próximas, aquellos resultados que resultan de las experiencias educativas que se van logrando en el quehacer educativo día a día, a nivel de la clase .Estas son las metas educativas concretas. La experiencia educativa, cualquiera que sea su peculiaridad, debe ocuparse no solo de los resultados deseados, también de la conducta inicial, es decir, de la conducta real del niño antes de someterse al aprendizaje y esta conducta previa solo puede determinarse debidamente en la clase. Es importante recordar la teoría de Vigostki. Para afinar bien este último punto deseo precisar que para conseguir un fin se precisan unos medios adecuados, siendo la experiencia de aprender el mejor medio de inculcar o cambiar la conducta. Importa que el niño quiera aprender a aprender para que tenga la experiencia que necesita para que se logre la conducta deseada. La selección de las experiencias de aprendizaje avanza un paso más en el camino de la especialización a nivel de las metas próximas. El profesor tendrá entonces que pensar en experiencias, derivadas de su propio cumulo de experiencias o de otras personas concretas Los fines generales de educación tienen que traducirse en metas operativas especificas para que puedan ejercer alguna función indicadora en el proceso enseñanza –aprendizaje. Si no se hace así, los fines generales se separan del proceso de aprendizaje, que va entonces dirigido a “programas ocultos” a metas implícitas, que jamás se formulan en términos de conducta. En tales casos, los contenidos preceden a conductas esperadas que se han inferido de los fines

generales, pero que no se han formulado nunca con detalle. Es imposible establecer experiencias adecuadas para conseguir una determinada conducta sin una formulación operativa del tipo de conducta que se pretende conseguir. El modelo curricular proporciona la concepción de la acción educativa. Los múltiples factores que se estructuran en el aprendizaje: alumnos, horarios, objetivos, medios y técnicas. La heterogeneidad de estos factores dificulta sin duda el concepto del programa escolar, por ello solo destacaremos algunos puntos relevantes. Señalamos que el programa, en el caso que nos compete, es un proyecto de acción consistente en una propuesta de contenidos de exigencias generales y en algunos casos mínimas. Esta propuesta es de carácter general y definido sobre la base de la actividad y la integración. En él se valora, en su justa medida y proporción, la adquisición de nociones, hábitos y actitudes, haciéndose cargo de la cultura general sistematizada, las necesidades personales de los alumnos y el medio físico humano en el que están insertos, teniendo en cuenta la necesaria unidad y organización de la escuela, para que sirva de norma y orientación en la tarea de formar a los alumnos. El programa es una meditada anticipación de lo que en su día será trabajo y realidad escolar, que permite al maestro a organizar secuencial y coherentemente los objetivos inmediatos, las actividades, las adquisiciones, en función del tiempo y demás factores. El programa es además la previsión de las metas, la ponderación del tiempo disponible, los fines próximos e intermedios, la segmentación de la materia que hay que tratar, la prospección de las actividades a través de las cuales se alcanzan los recursos materiales y metódicos que deben emplearse, las técnicas de control, etc. Todas estas notas le quitan rigidez y esquematismo y le convierten en algo vivo, guía operante del mensaje educativo de la escuela. Se refleja por otra parte, en el programa, la visión personal que el docente tiene de la enseñanza, pues al valorar y ponderar la adquisición de nociones, hábitos y actitudes, descubre su concepción de la vida, que se constituye así en ejemplo que deben imitar los escolares. Es el docente con su actuación, su propia motivación y actitud positiva en relación a la asignatura que imparte, quien logra que el alumno se motive, actúe y tenga una actitud positiva, lo que facilita el aprendizaje. El docente le da significado a lo que enseña y el alumno lo capta, lo asimila y lo aprehende como algo significativo para él. El programa se subordina a los elementos culturales sistemáticos, a las exigencias personales de los alumnos y al medio natural y humano. Un aspecto fundamental del programa es su carácter normativo. Este hecho ha llevado con frecuencia a muchos maestros a considerar los programas como algo que les impide moverse con fluidez y libertad. Sin embargo, esa normatividad tiene un valor relativo, puesto que el maestro puede programar otras soluciones distintas y adaptar el programa que le fuere dado por las autoridades educativas competentes a las exigencias de su aula concreta. La normativa, pues, significa la obligación de cumplir unas tareas especificas, de aplicar unos métodos y de alcanzar un estadio en trabajo escolar que, sin embargo, admite en cada caso variaciones que aconseje la clase y que solo el maestro puede captar.

No sobra en esta disertación el recordar que el programa no debe reducirse a un índice de las materias, como tampoco puede ser el índice de una enciclopedia escolar o técnico-científica. Además, el programa no puede ser una relación de actividades sin más, sino que éstas han de estar pensadas de acuerdo con los fines y subordinadas a ellos. En este sentido me permito la siguiente reflexión: Muchos centros docentes que copiaron lo espectacular de las escuelas nuevas y activas, fracasaron por desconocer que toda actividad externa debe estar cimentada en una riqueza interna mental y moral. Un ejemplo de esto es la inutilidad de tantas excursiones, lecciones, paseos, visitas, trabajos manuales, etc. a los que les falta motivación, preparación, respuesta a necesidades sentidas, conexión con el programa, informativa y valor práctico. Conviene destacar lo relativo al Plan Anual del Centro (PAC). Sirve para expresar los objetivos preferentes que los miembros del centro establecen y sus órganos de gobierno aprueban, y para comunicar y controlar el dispositivo de acciones y recursos que se proponen con el fin de que sean alcanzados a lo largo del año escolar. Este plan anual debe ir acompañado del presupuesto, es decir, la planificación, análisis y control de los ingresos y la distribución de los gastos para el periodo de un año escolar y de la memoria, esto es, el resumen de la actividad general del centro durante un año escolar en relación con lo que estaba previsto en el plan anual, la evaluación de esa actividad y las propuestas de acción para el siguiente año o periodo escolar. Con esto se consigue que el clima escolar durante todo el año escolar en curso se mantenga gracias a una planificación prevista que mantendrá al centro en una constante dinámica para el logro de los objetivos propuestos.

De la Organización del profesorado y del alumnado Dentro de la escuela ejercen su actividad un número determinado de docentes y en algunos casos, ciertos especialistas de apoyos como asesores pedagógico, psicopedagogos, entre otros que para desarrollar de forma coherente la intervención educativa, debe, emprender acciones necesariamente coordinadas entre sí. Para conseguir una mayor eficacia en el desempeño de las tareas se establecen estrategias y medidas organizativas que permitan una mejor y más eficaz división del trabajo. Se pueden distinguir: los órganos de dirección, el núcleo operativo y la organización staff. Los departamentos están formados por un grupo de profesionales que pretenden desarrollar de manera coordinada y coherente la docencia en una misma área o materia. Coordinan tareas que tienen que ver directamente con la acción específica: orientación, personal, escolar, seguimiento, evaluación grupal e individual. En aquellos centros educativos en donde el número de profesores no es tan numeroso es convenientes que cada docente sed desempeñe dentro de su área de especialización. En muchos casos este problema es un rompecabezas para la dirección del centro. El hecho de que en algunos centros algunos profesores estén laborando fuera de su área de especialización no deja de ser una variable a tomar en el clima escolar. En lo que respecta a la organización de los alumnos debe ser mediante agrupamientos homogéneos, teniendo en cuenta la heterogeneidad y la flexibilidad que permitan, ya sea por algunas cualidades o afinidades que permita el aprendizaje cooperativo.

CONSTRUCCION DEL HORARIO ESCOLAR El horario es el resultado de distribuir el tiempo lectivo y el tiempo de recreo y descanso disponible a lo largo de una semana en función del número de sesiones didácticas previstas. Los centros escolares disponen de una relativa autonomía al establecer los horarios de cada grupo de estudiantes. Sería ideal que esa autonomía fuera mas amplia para que cada centro pudiese establecer los horarios en función de criterios propios. Construir un horario supone una tarea colegiada, colectiva. Debería ser el resultado de una elaboración en la que interviniesen varias personas. Establecer los criterios para distribuir el tiempo no puede dejarse al azar ni en manos de un programa computarizado. En algunos casos la computarización puede ser una gran ayuda para que aplicando criterios, fundamentalmente psicopedagógicos, se construya el entramado de celdillas en las que se colocaran las sesiones de clase y los descansos y se expresaran las duraciones de unas y de otros. La construcción o la revisión de un horario deberá hacerse a partir de criterios que tuvieran en cuenta desde la situación más deseable a la menos favorable a las necesidades de los estudiantes. Además de considerar los criterios higiénicos-biológicos, pedagógicos y socioculturales debería tenerse en cuenta que el horario quedase supeditado a la propuesta didáctica que quiera desarrollarse. En primer lugar se planifica la actividad educativa y después se distribuye el tiempo. Merece la pena respetar: La creatividad y la libre expresión, evitando la rigidez y la determinación detallista del desarrollo de cada actividad. -El principio de individualización que permita que los alumnos puedan ejercer el derecho a elegir. -El principio de actividad, que hace que el alumno sea protagonista del uso del tiempo. -El principio de flexibilidad en la aplicación de los criterios. La determinación de módulos horarios de una duración concreta es arbitraria y depende sobre todo de: -La dificultad y la importancia del objetivo instructivo propuesto (obligatorio, optativo o libre) -La asignatura que se trabaje (lengua, matemáticas), el nivel, grado, ciclo a que corresponda. -Las estrategias metodológicas empleadas. -Los aspectos organizativos por unidades autosuficientes, interdepartamentales, departamentos, enseñanza en equipo, u otro sistema de agrupamiento. Existen otros factores por considerar como: -Atender a la actividad de los diversos grupos de trabajo que se constituyen en el aula -Respetar el tiempo que permita el desarrollo de la actividad según los ritmos individuales del alumno y que facilite la atención que el docente debe prestar. -Permitir una actividad del docente continuada pero no tensa.

Todas estas condiciones y requisitos deben servir para ayudad a una organización más racional del tiempo. Conviene, no obstante, que el equipo de educadores considere además que: -El tiempo paraescolar (períodos de transporte al centro y de inicio del horario real). - El tiempo de aprendizaje, tiempo de descanso, y el tiempo extraescolar deberían gestionarse con arreglo a los mismos criterios para no alterar excesivamente las condiciones del aprendizaje. - Más que ajustar las actividades especificas al tiempo disponible, se trata de temporizar lo previsto, cambiando la temporización al modificar el programa de trabajo. -Es necesario incorporar momentos para las actividades de retroacción, para procurar atender a estudiantes con necesidades educativas especiales. -Utilizar periodos amplios (sesiones de duración superior a una hora, por ejemplo) proporciona más flexibilidad para la realización de las diferentes actividades. -Organizar el tiempo supone, además de llenarlo, analizar cómo se utiliza. Esto exige revisiones constantes y procesos de auto organización. - Se debe hacer compatible y armonizar el momento en que los alumnos deben aprender determinados contenidos, según un determinado diseño del currículum con el momento optimo para que los aprendan de acuerdo con su estado evolutivo, sus aprendizajes previos, su motivación y sus expectativas. -El horario lectivo de los alumnos no tiene por qué coincidir en todo momento con el horario de dedicación profesional de los docentes. Conviene recordar que detrás de cada horario aparece una filosofía que se refleja en la distribución de materias, en el tiempo asignado o en las pausas, y que denota una manera de ensenar y de concebir la actividad formativa, es por ello que cuando hablamos del clima escolar, es tema obligado todo lo relativo al horario. Un curriculum fragmentado en muchas materias obliga a la variedad constante de la actividad y puede romper el ritmo del trabajo y los procesos de aprendizaje. Trabajar de forma globalizada o con un alto grado de relación entre las disciplinas y las actividades puede ser una solución útil. -La localización de las materias a lo largo de la jornada y del horario debería tener presente el grado de fatiga que supone su dificultad, o el grado de abstracción, y la curva de la fatiga de los estudiantes, curva que puede establecerse a lo largo de la jornada y de la semana. Las materias de alta fatiga (como matemáticas o aspectos normativos del lenguaje) o las que producen menor cansancio (como sociales, naturales o plástica) deben situarse de manera que las capacidades de los estudiantes puedan desarrollarse sin las trabas derivadas de una concentración de tareas fatigantes en tiempos sucesivos o e momentos inadecuados. La biblioteca, el gimnasio o clase de deportes, el laboratorio, clases de artística (bailes, coros,

instrumentos musicales) son recursos cuya disponibilidad hay que tener en cuenta en el momento de elaborar los horarios junto con otros factores condicionantes. -Resulta imprescindible para los alumnos de educación infantil y primeras edades de educación primaria un periodo de relajación después del mediodía. A pesar de que tradicionalmente la organización del tiempo se hacia sin obedecer a unos criterios claros, hoy, es motivo de reflexión la elaboración de los horarios porque son muchas las situaciones que se derivan de esa actividad organizativa. Hay que superar costumbres muy arraigadas como pueden ser: el horario inflexible tipo mosaico y con sesiones de una hora, el horario fijo para todo el curso o la desconexión en los horarios de aulas del mismo nivel. .Los docentes deben formularse dos cuestiones básicas para autoevaluar su labor como gestores del tiempo escolar. En primer lugar, ¿es el tiempo una variable a la que han de adaptarse o un recurso del que deberían disponer? El camino más fácil (comodidad, atención simplista a la normativa, sumisión mal entendida a la supervisión del Ministerio, desconocimiento, falta de preparación o de creatividad o rendición ante peticiones no solidarias de los compañeros) no es el más correcto .El mas correcto y el que da sentido a esta tarea es el comprometido con las necesidades del alumnado. Hay que reconocer que, en la práctica, la respuesta a esta pregunta es que lo que debería ser un recurso se convierte en un obstáculo. Y lo peor de todo es que, de esta manera, es la organización del horario lo que suele condicionar de manera excesiva el modelo de intervención didáctica y no los principios fundamentales del ideario o el proyecto educativo del centro(PEC) En segundo lugar: ¿es mejor dedicar el tiempo a definir criterios, tomar decisiones, analizar y seleccionar la organización del horario que más se adecue a las necesidades de la comunidad educativa, o es mejor dedicar ese bien escaso tiempo a diseñar una sola variante de horario de forma manual y lenta? La respuesta que encontramos en la realidad es que, hasta ahora, los gestores del tiempo se han dedicado a diseñar manualmente el horario, con la lentitud e imperfección que caracterizan al ser humano y la consecuente desventaja para la institución. Reservar esta tarea mecánica para la computadora podría permitir a la persona que se encarga del diseño del horario escolar adoptar una postura gerencial de toma de decisiones, selección de la solución óptima y de definición de la línea de acción técnica, ética y social. Resulta de utilidad el Manual de procedimiento general, donde se incluyan las manifestaciones conductuales más típicas de la población estudiantil, lo que lleva al personal docente y administrativo revisarlo periódicamente con el fin de mejorar. Es tener prevista cualquier situación que se pueda presentar, para que en el momento en que ésta se presente, no actuar de manera improvisada. En este manual, al mismo tiempo, se especifican todos los procesos propios de la escuela, se detallan los pormenores concernientes a cada proceso, qué debe hacerse, cómo, cuándo, con quién. Todo esto en relación a lo establecido por el Ministerio de Educación, principal regulador del quehacer educativo. (tales como: admisiones, inscripciones, citas con los padres, citas con el director, solicitudes de documentaciones, solicitudes de permisos, procedimiento para actividades extracurriculares, paseos educativos, manejo de las excusas del profesorado y de los alumnos , premiaciones, reconocimientos y graduaciones, entre otros.)

En el Manual de Convivencia, las reglas deben estar claras, elaboradas de forma positiva, las cuales deben ser de público conocimiento y administradas con alto sentido de justicia y equidad. La normativa ha de estar según lo establecido por el Ministerio de Educación. Las reglas del profesor en el aula no deben exceder a las del centro y las de éste no deben exceder a las del Ministerio. Hablar del clima escolar es también hablar de la disciplina en la escuela, en el aula. Generalmente mucha gente asocia el clima al ambiente de disciplina (conjunto de normas y sanciones) que impera en un centro y mientras más autoritario y arbitrario sea el director, mejor garantiza un” buen ambiente”, y eso es falso. El liderazgo del director es necesario para crear un clima escolar favorable. El director es el administrador: planifica, organiza, dirige, supervisa, evalúa todo lo relativo a su centro educativo. Como buen gerente, delega funciones, nunca responsabilidades. Conoce y controla. Enmanuel Kant define la disciplina como “arte de hacer lo que hay que hacer”. En una escuela hay disciplina cuando todos saben lo que tienen que hacer y lo hacen. La disciplina es también un resultado, un producto. Educar, formar en la disciplina es tarea de todos los agentes del centro. Los directivos y los docentes son los modelos para los alumnos. Existen las normas que establecen las conductas deseadas y también existe el código de consecuencias o ”sanciones “ para los que no logren esas conductas . Se dan a conocer, se discuten, se ajustan, se revisan, se mantienen como parte esencial de la convivencia humana dentro del centro. Así como es esencial el liderazgo del director es importante el liderazgo de los docentes. En el mantenimiento de un ambiente de orden y disciplina dentro del aula, el papel del docente como transmisor, facilitador, agente motivador es determinante. Una escuela es no solo lo que sea su director, si no también, lo que son sus maestros. A manera de reflexión me quiero referir a algunos elementos en la persona del docente que pueden generar en los estudiantes conductas indeseadas. 1-La personalidad: introvertido o muy extrovertido, lo cual afecta el desarrollo de sus clases. 2- Tono de voz, la gestualidad, la vestimenta, sus modales. 3-La planificación de la clase, la cual muchas veces no se hace en función de la capacidad de los alumnos sino de acuerdo a la de quien planifica. 4-La actitud con que se dirige a los educandos 5-La forma en que organiza y ambienta el aula. 6-Modo en que utiliza las amenazas, castigos y recompensas para lograr la conducta deseada. Si hay un elemento importante en el clima escolar son los valores que el centro propugna, dentro de lo que es su filosofía educativa y que en nombre de la concepción del hombre que tengan los gestores, forman a sus estudiantes. La formación se logra a través del diseño de valores que nos van a dar un resultado de persona. ¿Qué sujeto queremos formar? ¿Cómo queremos que sea esta persona, cómo queremos que piense cómo queremos que actúe? Y a lo largo del proceso, como ejes transversales, esos valores están ahí presentes, siempre, en

todas las etapas del desarrollo del niño, para marcarlo, para formarlo, para hacerlo. Quizá parezca fuerte la forma de presentar esta realidad (pido disculpas), pero se trata de formar, no de informar. Formar conlleva usar un modelo, un patrón y en base a ese modelo crear. Todos promovemos una educación en valores Cuáles valores? Esos valores han de ser parte esencial de la vida del centro. No son palabras vacías, son las palabras, las ideas, que hechas vida, adquieren vida en los niños, adolescentes y jóvenes, y es por ello que la escuela, dentro de su responsabilidad social tiene como encargo: formar a los hombres que la sociedad necesita. Una idea más en esta breve reflexión: los contenidos que el niño recibe en su primera etapa instruccional, los va aprendiendo en otra etapa con otros niveles de dificultad, pero los valores que aprende cuando es niño, son los valores que forjarán su personalidad, su ser persona para siempre. No hay escuelas neutras, todas marcan porque en todas hay una filosofía, una ética. Los alumnos absorben esa filosofía, esa ética que los prepara para ser ciudadanos de un mundo para el cual fueron preparados conscientes o inconscientemente. Hasta ahora hemos analizado una serie de factores o elementos que inciden en el buen clima escolar, pero este trabajo queda incompleto si no tocamos lo relativa a las relaciones humanas dentro del centro. Una escuela es un lugar en donde toda la actividad educativa gira en torno a esa interacción de las personas que de forma directa están relacionadas. No hay un momento en el día a día de una escuela que no esté envuelto en una situación de relación interpersonal. Desde el director hasta el más humilde de los empleados, desde el docente más experimentado al más novel y desde el alumno más pequeño hasta los más grandes, todos están convocados a vivir en unas sanas relaciones humanas que permita la acción educativa. Es importante, vuelvo a repetir, el liderazgo del director y de los docentes para manejar esa red de relaciones que se da de manera natural y espontanea dentro del centro. Los conflictos que aparecen en medio de la actividad hay que saberlos manejar como parte de esa convivencia humana. No son nada fuera de lo normal. Lo que si puede ser fuera de lo normal es la forma de manejar las situaciones que se presentan. En este sentido, es de vital importancia el desarrollo de la inteligencia emocional que demuestren los adultos que están al frente de los alumnos. Las relaciones con los padres de los alumnos han de ser manejadas con pulcritud y respeto. En conclusión: Tratar el tema del clima escolar, tal como lo habíamos declarado al inicio de esta breve disertación, es retomar todo lo que acontece en un centro educativo, desde su concepción. Afirmar que el clima de una escuela es el deseo de un director o es el ideal plasmado en el PEC o son las letras grandes escritas como mensaje a la entrada del centro, es estar lejos de la realidad. No es un lema, tampoco la voluntad de los docentes ni mucho menos la mano fuerte de un director lo que impone el clima favorable de una escuela. El clima escolar es un resultado de una acción educativa de calidad, en donde todo lo que se desarrolla en el centro parte de una concepción, de unos criterios, unos principios, unos fines y responde a una planificación, organización, dirección, control y evaluación que hacen de esa escuela un centro educativo eficaz . Se percibe en el centro una atmosfera, un espíritu, una mística de que todo lo que ahí acontece es bueno. Las actividades bien planificadas, la disciplina en todo el centro y en las aulas se siente, la limpieza, el orden y la organización, en la planta física se

destacan. Los comportamientos de los alumnos y profesores demuestran el nivel de desarrollo integral que se obtiene en el centro.

RECOMENDACIONES • • • El clima escolar es un resultado de todos. Todos son responsables del mismo. La organización del Currículum debe tomar en cuentas los fines y metas propuestos El horario del centro no se organiza pensando exclusivamente en solucionar el problema de los profesores. Que exista una situación especial, de un profesor especial, es un asunto manejable, pero que el horario deba ser organizado en función de las situaciones presentadas por los docentes, es un problema serio para la escuela. El horario se organiza en función de las necesidades de los alumnos.Las asignaturas que requieran un mayor esfuerzo académico es preferible que sean colocadas en horas de la mañana. (matemáticas, Sociales, Ciencias Naturales, Lengua Española Idioma, Formación Humana Integral y religiosa, Orientación). Aquellas Asignaturas que precisan de un trabajo practico, es recomendable en horas vespertinas. (laboratorios, informática, artística, baile, coro, deportes. visitas a la biblioteca). Dependiendo de las condiciones de la escuela, la distribución se hará en función de las posibilidades. Por ejemplo: Un solo laboratorio de informática para toda la escuela, hay que enviar alumnos, tanto en la mañana como por la tarde. Los recreos son importantes. Uno en la mañana otro por la tarde. Si los alumnos van a almorzar en el centro hay que tener en cuenta el descanso. Desarrollar en el centro relaciones humanas sanas que ayuden al desarrollo personal de todos los integrantes de la comunidad educativa.

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BIBLIOGRAFIA

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