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Análisis: Tinta Roja de Alberto Fuguet Lo que nos muestra el libro “Tinta Roja” de Alberto Fuguet es el paso de la escuela

a la calle, la notación que nos deja salir a la calle, dejar nuestra normalidad de la universidad y salir a trabajar, romper el cascarón y entender la profesión tal como es: lejos de las aulas, de la teoría, de los profesores y de los compañeros oportunistas. Alfonso viene saliendo de la universidad, en una situación un tanto confusa sobre qué hacer con su vida, en lo amoroso, la situación con Nadia y el encuentro sexual que nunca se llega a producir por la poca reciprocidad de la relación, sin embargo, Alfonso también se aleja de esta “relación” por la intervención de Don Saúl, el cual siempre le recomienda, aunque de una manera tácita, que sólo se dedique a pasarla bien en vez de andar preocupado por una mujer que no vale la pena, en palabras de Don Saúl es simple “Necesito mojar el cochayuyo y ya”. En el principio de la historia, la relación entre Alfonso y Don Sa� �l, no es la mejor, es más bien de desprecio por la situación de Alfonso y de donde viene, como también sus vivencias. Sin embargo, Don Saúl ve a Alfonso como el hijo que nunca tuvo, ya que el Nelson, el hijo de él, tiene síndrome de down y no puede educarlo como el quisiera, al igual que la relación de Saúl y su señora, la cual se menciona dos o tres veces y ni se le toma en cuenta, al igual que al personaje de Alfonso Fernandez padre, el doctor que daba registros médicos falsos y estaba coludido con la hermana de Alfonso, para mal, Alfonso sólo lo había visto un par de veces después que se fue, lo que causa un quiebre entre Alfonso y su hermana. Alfonso mira en Martín Vergara como sí mismo bajo la tutoría de Saúl Faundez, se mira como uno se mira cuando estaba con sus mentores, sus profesores, sus amigos de infancia, es un espejo en el que uno está, pero Alfonso siempre se dice a sí mismo que él no puede hacer para Martín lo que Don Saúl hizo por él, aunque Martín muere, Alfonso siempre se refleja en eso, ve en sí mismo lo que no pudo ser, él pudo pasar por la transfiguración y pasar a s er un Periodista de verdad,

como Don Saúl se lo dijo, al igual como Marlow se conecta con Kurtz, Alfonso se conecta con Saúl y consigue ser como él, pero no logra transmitir eso a su hijo Benjamín y mucho menos a Martín Vergara, con el cual sintió una envidia tremenda por la relación con Cecilia. El rol del Periodista que se refleja en la figura de Alfonso es el comunicador que siempre pretende decir la verdad y decirla de la manera más sencilla posible, lo que enseñan en la universidad, en cambio, el rol que ocupa Saúl, que es el centro del libro, es un periodismo aprendido en la calle, un periodismo duro, que siempre está ahí, que siempre te acechará, pero no lo sientes hasta que te pega, como es el caso de la muerte del Nelson, el cual aparece en el clímax del libro, viendo como Alfonso y Roxana pierden a Saúl, el cual fue un padre para Alfonso y también su mentor, porque al final, Alfonso reconoce el rol que tiene el periodista, el cual no es decir siempre la verdad, si no el adornar la verdad y hacerla entretenida, porque el deber de los periodistas de “El Clamor” es entretener porque es un