P. 1
Zurraspas en El Alma

Zurraspas en El Alma

|Views: 3|Likes:
Published by Salva Campoy

More info:

Published by: Salva Campoy on Jan 08, 2013
Copyright:Attribution Non-commercial

Availability:

Read on Scribd mobile: iPhone, iPad and Android.
download as PDF, TXT or read online from Scribd
See more
See less

08/19/2014

pdf

text

original

2

Zurraspas en el alma

Juan Salvador Campoy

3

Foto de portada: Salva Campoy Foto de contraportada: http://joseantoniosilvestre.com/

Correcciones y revisiones: Dulce Fajardo

ISBN #: 978-1-4709-8335-2 This work is licensed under the Creative Commons Attribution-NonCommercial-ShareAlike 3.0 Unported License. To view a copy of this license, visit http://creativecommons.org/licenses/by-nc-sa/3.0/ or send a letter to Creative Commons, 444 Castro Street, Suite 900, Mountain View, California, 94041, USA.

4

A todas las personas que me han aguantado todo este tiempo

5

Pequeña introducción y agradecimientos

El proyecto de este libro surgió casi con el blog que le da nombre, pero por una serie de circunstancias personales, ha pasado más de un año entre que me planteé seriamente publicarlo, autopublicarlo, para ser más exactos, y muchas cosas han pasado desde entonces. Sin embargo, lo tenía pendiente, y al final me he decidido. Mientras tanto, mi vida se ha ido llenando y vaciando de gente, algunos de paso, algunos han estado desde siempre y otros han llegado para quedarse. A ellos le querría dedicar esto. A mi familia, obviamente, que son los que mejor me conocen y, sin embargo, me siguen queriendo. A Mayte, por supuesto, que me dio mucho más de lo que yo le pude dar. A mis amigos, los del club de rol y los otros, por llamarme y hablar conmigo cuando no quería hablar con nadie. A Dudu, por empeñarse en sacar a mi payaso interior. A mis compañeros de trabajo, que tienen que sufrir mis desvaríos. A la gente de UPAPSA, que me ha dado tantas oportunidades. A la gente de Elda, Novelda, Monóvar, San Vicente… que he ido conociendo y que me ha abierto sus puertas. Y a todos los que me olvido, por supuesto.

7

8

Prólogo Pasear descalzo por la arena dejando que la brisa se lleve el dolor, vomitar con permiso en el oído amigo y vaciar así la pena, desinfectar las heridas con alcohol del que se bebe sin sed…cada cual lucha en la batalla con las armas que tiene, con las que le sirven o simplemente con las que conoce. Salva escoge el papel como escudo, las letras de espada y con el coraje de quien mira de frente a sus miedos se enfrentar a ellos sin saber bien cómo acabará la batalla. Quien más y quien menos se ha sentido torturado por esas manchas que ensucian el alma, Salva también y muestra en este libro mucho más de lo que calla, mucho más de lo que él mismo estaría dispuesto a reconocer. Quien sepa buscar, encontrará entre la belleza, elocuencia e inteligencia que rezuman estos versos, un ejercicio insolente de atrevido nudismo que lejos de obligarnos a apartar la mirada nos invita al voyerismo más voraz. Particularmente, perderme entre las zurraspas de su alma me resulta inquietante unas veces, motivador otras, atrevido otras y a la vez despierta la envidia de quien ama la literatura y sueña en silencio con poder escribir los versos más tristes esta noche o con quedarse sólo con las materias de sombras, criaturas de la noche, nubes espectrales y seres dolorosamente informes, y aún así, o quizás por ello, disfruto con la lectura sin sentir que es una suerte de
9

masoquismo encubierto.

Siéntate sin prisas, prescinde del apremio, acompaña tu silencio con sorbos de té, café, un vaso de vino tinto o una cerveza con voluptuoso cuerpo de mujer y deja que te envuelva la oración atea que sirve para invocar melancolía y a la vez cumplir la paradoja de echar a empujones a la tristeza. No te entretengo más, te dejo a solas con él, déjate llevar y disfruta del encuentro.

José Bustamante Bellmunt, psicólogo

10

11

12

Nominado al imbécil del año Lo peor es ahora. Me dijeron que el tiempo y todas esas cosas. Promesas, solo promesas tan vacuas como las mías. Ayer, al menos, podía ocultar mi rostro un momento, liberarme un segundo mirando hacia otro lado. Apenas bastaba un suspiro. Ayer veía manos amigas que me abrazaban sin preguntas y yo no tenía voz para las respuestas y no pasaba nada. El mundo tenía un orden perfecto
13

que era mentira. Y yo me aferraba a la tabla vacía de un dolor sin nombre que no dolería. Pero la venda estaba sobre la arteria equivocada y la sangre sigue fluyendo como el primer día. Y ahora las manos se me tienden amigas y yo cruzo los brazos me acurruco, busco en un rincón aquel otro silencio, maldigo cada frase cada palabra cada suspiro que exhalé cuando no podía que dije cuando no debía. Y cierro los ojos y ansío las lágrimas
14

y solo veo la eterna lista de promesas no cumplidas y busco una, solo una a que aferrarme que me devuelva la sonrisa aunque sea solo por un instante y quiero estirar los dedos rozarla un momento aunque sea de aire y sin embargo, tiemblan mis labios se encogen mis manos vuelvo a mí mismo vuelvo a la nada al fin y al cabo es el camino que me he marcado. Alzo la vista contengo la rabia y no veo ni una
15

promesa cumplida siquiera soñada veo que no supe ofrecer nada y se me agolpan los gritos en la garganta. Pero ya no es tristeza es solo ira, es solo ganas de terminar con todo mandarme a la mierda dejar estallar mi maldito cerebro arrancarme de cuajo el montón de excrementos al que llamo alma dejar de ser yo olvidar que he existido, borrarme del planeta.

16

O simplemente acurrucarme despacio, acariciarte los labios como si de todo esto no hubiera pasado nada.

17

Unas flores bonitas

Miro a los ojos arrancados del perro que acabo de atropellar en ellos, su último recuerdo: sangre humana goteando entre los dientes y un llanto lejano que se ahoga en el cieno. (Fuera, el sol, los pájaros, la tarde temprana que anuncia que se acerca el invierno) Rasgo con las manos desnudas la máscara de heces que cubre ese rostro demacrado y arrojo una por una a las llamas las dos o tres esperanzas que atesoraba para los tiempos de miseria. (Allí canta un ave, allá se besan los viejos amantes) Pisoteo adrede este montón de hojas sueltas donde ayer mismo escribía mis anhelos.

18

Hoy son basura, y hieden de tal forma que sólo puedo ver mi rostro en ellos. (Se mecen suaves los árboles al viento. Se acurruca el mundo vencido por el sueño).

19

oσς τύραννoς 1 Y atrás como una herrumbre, el dibujo desolado de una esperanza. La hiel híbrida de la mirada melosa y un librito ilustrado o un montón de algas. Un día fue un encuentro, un muñeco sin cuerda, un misterio simplemente o ciento uno sin resolver. Un día fueron cuatro estrellitas en el oído o unas palabras dichas tarde y mal, un no viaje a una ceremonia o un beso oculto entre pasta de dientes. Una respuesta en el momento injusto, una guerra no terminada, un fueguito de los deseos que ardía demasiado.

20

Una mañana, o una noche, o una tarde en que estallaron las ausencias, los cristales rotos todavía llamaban y la pereza de los cuerpos llegó tarde. Y luego el agujero marrón en que rebotan aquellos relámpagos. Una cascada sol y mina, un rayo azul que a veces se cruza, una frase que no se encuentra. Otro silencio que es eterno y este reguero inútil, este nudo absurdo esta aurora tan ilógica. No por el sino, ni por el alma, solo por ese fondo ilimitado de absurdez, que es ese ansia tan infinita de que doler sea otra cosa.

1

Edipo Rey, tragedia escrita por Sófocles hacia 430-425 E.C. (Era Común) 21

Gigante de gas Noches sin luz, días sin nada, siendo lo que no: espejo, fuego, alma. Trozos aquí y allá, trazos de un rostro que era. Y mil que no serán. Las manos abiertas persiguiendo mariposas, los puños cerrados conteniendo arena. ¿Qué podría? Como una vía de escape, correteando de aquí allá sin llegar a ninguna parte. Atrás, el cielo, enfrente, la nada. Y un torbellino infinito junto al lecho entonando canciones que no acaban.

22

Trenes rigurosamente vigilados Y decir que ayer fue distinto, mentir por sistema sin saber hacerlo. Soñar una vida que no es vida pero no se sabe llamar de otra forma. Fingir que todo va bien que todo tiene sentido pero mirar hacia atrás de reojo. Buscando una señal que no llega, que no va a llegar pero por si acaso... Y saberse artífice de todo del pasado, del presente, del futuro, y decirse que tal vez...

23

Y dejar pasar la vida por un lado, lamentándose, con la cabeza entre las manos sin saber hacer otra cosa, por no haber sabido, por no haber podido, por no haber querido.

24

Prohibido soñar Será un tiempo difuso un tiempo lluvioso un tiempo finito. Será una bruma de invierno un cartel de verano, un roce simplemente. Será una espera desesperada y desesperanzada. Un mutis por el foro. Un clamor sin aplausos, un pedazo de lápida que se disuelve entre las manos. y un regreso a las colinas sin siquiera los restos de un escudo.

25

Crazy man crazy 1 Las caras, las máscaras, los espejos. La pose, el silencio. Lágrimas de cocodrilo del asesino que culpa a su víctima de todo. Niño que juega a las cosas y a lo otro, ahora perdido. Llora. La promesa de una puerta abierta. Un puente tendido. Aceite contra el asedio. Sin alma que perder, y ya nada que apostar. Solo la promesa del silencio acecha. Y hoy el tiempo se entretiene enredando tiras de azul entre sus rayos.

1

Loco hombre loco, Canción de Bill Halley de 1953, considerada el primer

rock’ n’roll emitido por radio. 26

Los ochenta son nuestros Oligofrenia pertinente, mundo rata, hijo árido en núcleo póstumo. Muerte insípida en la frente, rumbas letales con limón. Usufructo aparentado, charla reclusa, viaje entumecido, bártulo reptante. De dolores y otros resguardos, desván de tripas y coadyuvantes.

27

Otros días La fragua como respuesta saltea con vínculos de arena el espacio llevando blancos ramos de milenios a falta de razones últimas. Pero en otros tormentos se atisba la feroz muerte de la luz primera y aquellos cantares en que juegan las princesas no son nada, ni tormenta.

28

Selenofobia 1 No puedo mirar al cielo nocturno, se me echa encima la espera, aquella espera primeriza y primigenia que empezaba a ser la última y yo creí por un momento que pude haber ido a tomar las aguas. El mundo entra ahora en pausa, se me parten los ojos a cada segundo cuando qué hay fuera.

Una nada cotidiana, un intento, de que no vuelva el odio, y de arropar con aquella otra nostalgia... Pero todavía existen los espejos, existen los amigos y sus casas. Aquel amigo, aquella casa.

29

Y no, no dura lo que uno quiera y otra vez no puedo alzar los ojos no puedo secarme los ojos no puedo aceptar ese abrazo no me preguntes qué quiero.

1

Miedo irracional a la luna.

30

Istmos Si fuese lo que aparento sería... Y ni aún así, todavía... Si pensase lo que digo que pienso pensaría... Y ni aún así, todavía... Pero soy lo que soy, pienso lo que pienso, y pese a ello, todavía...

31

Ser original es copiar sin que se note ¿Qué quieres tú en esta hora de ausencias? ¿Qué quieres? ¿Quién eres tú que tan persistente me pueblas? ¿Quién eres? Ahora ruinas, aquí hubo... No son fantasmas, son rostros todavía. Los vanos de las puertas, las ventanas. ¿Cuándo llega el olvido, tú que todo recuerdas? ¿Cuándo llega?

32

La llave de plata Retruena en la caverna contra el más letal risco el más feroz de los relámpagos. Un mar, un oleaje, va, viene, llega se entretiene goza gritando llorando viajando soñando siendo estando.

33

Es lo que fue, será lo que era. Un viejo oleaje en una vieja caverna.

34

El payaso de las bofetadas Noticias de última hora: finaliza el expreso candente de requiebros con carácter de urgencia y sustrato permanente. A tener en cuenta: uno, mil, siete. Sabemos que de hoy en adelante freír será delito y rasgar no atenuará. Recogiendo brasas en montones iguales, las islas no saben qué excusa es ésa, siquiera el volcán o la mañana. Un pedazo era, ahora, una totalidad. Mandíbulas apretadas,
35

puños cinceladores y el recuerdo vago de un sacerdote fallecido visto con ojos obtusos lejos de un gramófono oriental que ya no canta aunque duela, ni cantará, aunque duela más.

36

Lavadoras automáticas No es rentable, a largo plazo, reclamar al aire ese pedazo de cielo que él llama suyo, y que dentro de un rato si el tiempo acompaña se esfumará tan raudo que ya casi nadie habría pensado que no fuese un trozo robado a quién sabe por un simple momento en quién sabe dónde de tantos sabores donde se ocultan las derrotas como puños y las verdades terribles suenan repetidas en un tono sujeto a reglas vacías.

37

La princesa de tus sueños La nieve se está fundiendo en universos múltiples donde la pereza es un signo y las fábulas no cantan. Orbita lo místico otro puño que enreda con vaho una tristeza y la quema entre peajes. de servil puerilidad.

Al final, lo sabihondo es tan espurio como un canto que triangulase amaneceres imperfectos.

38

El pirata Roberts Hieden estos retablos a gomaespuma caduca que revolotea amarilla desde abajo y las flechas antigravitatorias todavía rotan inexistentes en otros cráneos. A seguir entonces obstruyendo cloacas y huracanes con azufre para que no se solivianten las fracturas ni se articulen los párpados en torno a un vapor a predeterminar por un montón de sacos acuosos que bombardean sin palideces los potrancos saltimbanqueantes de una galaxia sin prometer.

39

El imperio del fuego Razones para todo: el mundo es una daga oculta en la mano de un ladrón informe y la muerte sobreviene silenciosa en un callejón, lejos del campo de batalla, lejos del hogar, lejos del honor. Aquí no hay otra cosa más que basura y rabia más que silencio y porquería más que la nada más nada y todavía alzando la voz todavía... Y lo peor es lo que queda.

40

No es amor quien muere, somos nosotros mismos. No hay, todavía, aire o esputo suficiente que sublime sin azufre este pulso, este azote que renquea por los rincones en que me oculto. Una voz, tal vez lejana puede susurrar evocaciones que se levanten tan temprano que arranquen de cuajo la mañana y no lleguen al final las nubes, cierto, pero... ni se pueden sonsacar del tiempo las espinas ni se pueden ensamblar las otras naves que se quedaron a este lado de la puerta. Hoy como ayer, una paloma y lluvia. Pero aquí no existe la épica.

41

Mi coco Como una legión invicta, el cielo se entroniza sin saberlo entre vahos de ácido y lluvias de amapola. Lisérgico, cáustico o blasfemo, navega un desierto enorme que posterga hasta un poco más pronto el desencuentro inevitado de la línea contratada al efecto. Llenando el azul pedestre, un golfo se cimbrea exultante de rencores y reencuentra un sol amarillo que revierte todo su mañana en una espora.

42

Las tres dimensiones del asesinato La oscuridad era otra cosa no este alma ciega que remite a otros momentos en que desvanecerse no importaba. Cada paso es una huida y cada segundo un silencio. Un millón de errores no dejan que el cielo se dispare y se ausenten las distancias como si fueran cascadas. De un cementerio azucarado llegan otras líneas de otros tiempos futuros inflamables que destilan perezas por siete costados. Todo polvo, todo vacuo, muerte por rabia o llanto, la insoportabilidad del hombro

43

es solo inexistir de otra manera y revienta por dentro el aire implotando perfumes extraños de penumbras y certezas.

44

99 luftballons 1 Vacío, nada más vacío. Mi casa, mi cama, mi alma. Respiro aires distantes, vanos. Todo lo efímero se vuelve y me mira: yo. Hay un círculo, o una loma. Una hora mágica, una hora trágica. Mil y una puertas. Ninguna ventana. ¿Qué compensa? Está rota la balanza. Vacío, todo vacío. Nada calma, nada llena.

45

Aberrante, absurda, la vida sucede en otra parte. Ni verla, ni mirarla.

1

Canción perteneciente al disco homónimo, publicado en 1983 del grupo

alemán Nena

46

Ab urbe condita 1 Volver con la frente hirviendo de fracasos y derrotas buscar el dulce sueño que es escaparse donde nadie, o casi nadie, llega, y... Aguantar la sonrisa un poco más, por este segundo en que podría haber dejado de esperar, pero... Estirar el silencio por no romperlo por siempre y que no doliese la herida, pero... No saber otra cosa, no haber comprendido que el juego no era éste. Esperar tan poco sin saber nada. Querer fuera lo que no hay dentro. Vivir sin saber, o sin saberlo. Y creer que fue la ausencia o el silencio, esa falta de cielo por la noche y no esa nada cotidiana, ese vacío horrendo
47

que era conducir al infierno a mediodía y regresar con dolor y no con risas, ese saber que el amor de los solsticios era un asunto pasajero y la realidad un puñal incandescente que atraviesa los deseos como óleos no pintados. Y llorar sin lágrimas en dirección equivocada, mirando lo pequeño, lo que parecía. No hubo brillo entonces, no lo ha habido para las sonrisas y las palabras. Y ahora, siendo sueño el mediodía las vigilias se eternizan a cada segundo. Esta paz no es la que había. Pero no quedan ya en el cielo nada que ilumine. Solo la sombra de la luz y la rabia hacia las nubes.

1

Desde la fundación de la ciudad, expresión que se usaba en la antigua

Roma para datar los hechos históricos. 48

Elegía sin dioses No hay descanso eterno solo ojos cerrados, solo tacto gélido. No es un sueño solo suspiro postrero y la nada. Es aquí donde se duerme es aquí donde se sueña, y se imagina una promesa.

Al otro lado del cristal está todo lo que hay después. Antes hubo tanto... Antes hubo mucho. Y si algo queda es lo que no habrá más.

49

¿Qué le pasa a Jack? Amanecer siempre tardío, prolongado absurdamente con la vana esperanza de que un rato después sea más tarde y el esquelético tiempo oree las horas inútiles llevándose con él las nadas y las lágrimas. Hablar quedo y breve, lejos ya cualquier entusiasmo, mirando hacia la salida, o hacia abajo, según quede más próximo, engañándose: mirando atrás de reojo. Esperar ya nada, ir llenando huecos, todo burbuja alrededor, todo intocable, todo distancia, todo tan afuera... Y vivir, o lo que sea, sobreviviéndose, arrastrando silencios y deseos esperando milagros imposibles, ansiando que vuelva el sueño o que se vaya o lo que sea.
50

El otro niño yuntero Sin mirar hacia atrás, por si acaso, la lluvia desliza entre los hombros un rasgante asedio de banalidades que agrupan en su eco un hedor tan inconsútil cómo inefable. No hay viento en noches como estas, siquiera vuelve sobre sí mismo el recoveco aquél en que figuraba el pendón insaciado de lo cámbrico que fructificaba incondicionado por el uso.

51

Blackest night 1 Al final cae el telón y el cartón piedra se amontona súbito creando poso. No hay otra cosa: un poco de precinto, una barba de algodón, una sonrisa pasajera: eso soy yo. Más allá de esto ¿Qué me queda? ¿Las piernas cruzadas, los brazos apretados, la obsolescencia por sistema, las manos rotas de culpa, la mirada ya nunca límpida, fija únicamente en la caída? ¿Imaginar el pasado que fue, no el que pudo, lo divergente de este momento único, de aquel momento único

52

en que busqué el final donde no correspondía y no saber ya hacer otra cosa? Y ahora lo que queda si es que queda algo: un hilo de lana tan exiguo, un presente en otra parte, no sé dónde. Miro al cielo. Miro al suelo. Reflejos a reflejos cenizas a cenizas nada detrás nada delante. Un día más. Otro igual.
1

La noche más oscura, saga de cómics de la editorial DC

53

Que no sabe, dice... De regreso de ninguna parte, tras esa carretera que guiaba otros caminos, ruge el cielo reclamando su presente como una marejadilla vacía y mañanera. Articulando los espejos, desdibujándose, un ahínco incongruente consigo mismo racanea hábilmente los viejos monasterios que gestaban alienígenas en sus manos y largas caravanas de roturas en los ojos. Enfrente un verde difuso como aquel recurso infumable en que los naufragios se fraguaban y lo acaecido era otro verbo inútil que traía como espumas helénicas dolores inermes de antiguas súplicas.

54

Ni un paso atrás Todo silencio, solo eso. Silencio ahí fuera silencio aquí dentro. Silencio, solo silencio. Todo calmado, todo tan quedo que no quede más que sólo silencio. ¿Quién me lo da, que yo no puedo?

55

Sonríe

Cuando uno es la desilusión Cuando uno es el fracaso Cuando uno es el error es duro seguir adelante. Cuando a cada paso que se da se jode a alguien querido y cuanto más quiere a uno más jodido acaba, es chungo perdonarse. Cuándo mirarse al espejo es un castigo y lo es más mirarse el alma. Es difícil quererse. Siquiera, respetarse. Y de nada sirve la tristeza y de nada sirve la nostalgia y de nada sirve pretender mirar hacia delante. Ahí delante no hay nada.
56

IP 1 De repente, todo se viene abajo, todo lo que uno había olvidado, lo que recordaba. Así, como por azar, sin quererlo, la realidad recuerda que no fue un sueño. Que estuvo ahí. Que pudo haber sido y por qué no fue. Y duele. Duele como el primer día, como el maldito primero momento en que... Y vuelve el frío, y vuelve el miedo y las lágrimas y lo otro. Y otra vez en el centro del fondo del pozo siquiera a ese lado en que había al menos algo de rabia algo de odio,
57

un otro en el que repartir la culpa. No. Otra vez aquí solo. Temblando. Llorando. Gritando. Y el tiempo que no cesa vuelve a mirar a los ojos con sus pupilas color de arena.

1

Protocolo de conexión de un ordenador a una red.

58

BBB en el Callejón del Gato. 1 No entréis, no merece la pena. Nadie que haya entrado ha salido indemne. No queda nada de ellos. A veces ni la sombra de un recuerdo. Sí, hay luces dentro, son viajeros atrapados, no se puede hacer nada. Dejadlos. No busquéis tesoros, no os fiéis de las leyendas. Sólo espera la muerte o algo peor, incluso. Sí, es cierto, todo brilla tanto, todo parece tan simple. Y la puerta
59

siempre de par en par. Pero solo hay trampas y espinas, solo horrores y miedos. No escuchéis la música, cuidado con los cánticos. Aquí no hay nada. De verdad. No entréis.

1

Bastián Baltasar Bux, protagonista de La historia interminable, novela de

Michael Ende. 60

Shazam1 Solo aire. Solo nada. Sombras a fuego atornilladas, puentes rotos que se balancean como un pájaro animoso en un clamor casi de plasma. Aquí las rayas son de otro modo y conviven exultantes con los rasgos que quisieran irse y no se han ido. Queda todavía tanto de todo que los mares no se rigen por playas dispares, si no por un único océano silente donde se marchitan murmullando hadas perdidas. Rota en mil millones de esquirlas esta estrella se difumina como un vaso roto antes de hora.
1

Expresión que usa el personaje de DC Comics Billy Batson para convertirse en el

Capitán Marvel.

61

Dos o tres soles

Mira esas nubes. No son la calma que precede a la tormenta. Es humo todavía de una batalla reciente.

Escucha este silencio, no es la noche quién lo reclama. Son tantos hoy los cadáveres que hasta los buitres ya hartos, dormitan. Bajo tus pies no hay arena, son cenizas, y ese calor que sientes no es el sol, son llamas.
62

Y sí, lo sabes, debajo de tu máscara no hay todo aquello que te inventas. Ahí adentro no queda nada. Nunca lo hubo, y no esperes empezar ahora a ser lo que no eres. Así de simple, no empieces.

63

Salsa Al mismo tiempo, ahí afuera canta un niño, o muere. Se tiñe de verde el cielo y las rosas exhalan su postrer vahído. Barriendo hacia allá, una extraña intercambia próceres con don ancianos que jugaban a las cartas sin saberlo. En otro amanecer corretean tiendas de campaña sobre el asfalto todavía húmedo, no queda mucho tiempo y de este solo de tuba apenas sabe nadie. Queda todo y nada queda. Un poquito más allá, tal vez, un pedacito de cielo. Pero baila a otros sones con sus zapatitos nuevos.

64

Giro al infierno Mis manos tan vacías, tan vacías... ¿Qué tuvieron ayer mis manos? ¿Ayer, qué tenían? Jugaba ayer tanto que perdí el sentido ¿A qué estaba jugando? ¿Qué quería ganar? Hoy el tiempo me abofetea, mentiría llamando a esto nostalgia. Todo es otra cosa, todo era otra cosa. Miro desde el fondo y veo, incluso más abajo, otro monstruo. Apenas quedan pasos de baile, tal vez mañana... Pero continúa el sinsentido sin sentido y los clarines enmudecieron hace demasiado tiempo.
65

La reina del baile Un mundo extraño se desdibuja reflotando en el amarillo que emerge del fondo de este plato prácticamente vacío de sueños y palabras que conformarían sin permiso alguno un ayer irrelevado de sus pesares más inmediatos.

No podría mirar otra vez al horizonte sin arrancar de cuajo los vestigios de un fatuo camino bordeado de auroras espectrales que estiran sus férreas manos infantiles hacia un buitre desplumado cuyo único mérito es ser solo un hombre. Cuantificando pérdidas en una serie ilógica de extremos se suceden paraísos imberbes que renuevan su ductilidad conforme avanzan hacia el más absoluto de los absolutos imbricados en esa guerra sin cuartel que es reventar el ocaso cada día para inventarse una mirada.

66

Variaciones sobre variaciones sobre un tema de Hélder Câmara Amanece el horror desparramando, torrencialmente quedo, sus sutiles muros de olvido y de silencio como una gigantesca araña enfebrecida.

Allá, a lo lejos, alguien mira desde el fondo de todas sus distancias lo que podría ser una cotidianeidad exuberante: ojos de vidrio, manos tendidas, susurros de muerte premeditada que repican una y otra vez su eternidad claveteada. Pero también ve otras lejanías. Lejanías tan distantes que no ha de atravesar jamás ninguna palabra, lejanías espirales que centripetan incontritos actos espurios y fagocitan esperanzas como un remolino de tiempo anclado en una continua inexistencia,

A veces, alguien despierta.
67

Sin saber ni cómo ni por qué, un día, una mañana, un instante, tal vez una vida, alguien se sorprende tocando un timbre, marcando un teléfono, llamando a una puerta, silbando una canción infinita que aturde un segundo el devenir casi inefable de la pretendidamente eterna noche en que el amanecer sumerge. Y, cuando alguien despierta, cuando alguien se despide del sueño aparentemente infinito y no hace más que buscar rendijas en el horizonte o abrir grietas mínimamente bidimensionales en este monótono monolito monocolor, las distancias desaparecen y revierten en palabras, las palabras en redes, las redes en plantas que cubren los muros de olvido y de silencio, los ajan, los agrietan, los pulverizan y entonces, y solo entonces, amanece.

68

El tiempo de los elfos ha terminado Apareció. Ya está aquí. Antes o después, vendría. Tanto tiempo esperando, sabiendo que iba a llegar y ahora... Está aquí. Conmigo. Dentro de mí. Yo no tengo los brazos abiertos, yo no miro sus ojos yo no llamé a su puerta. Pero está aquí enfrente, está aquí dentro. Carcomiéndome, pudriendo el poco alma que me queda. Ya no sé sin ser. Ya no sé sin serme.

69

Nunca llueve al sur de California ¿Dónde están los trozos que me faltan? ¿Dónde las llagas? Tal vez vuelen en ese lugar difuso que siempre olvido mirar, o en un verde extraño que varíe de signo con las tormentas a cambio de un instante casi puro.

Tal vez debajo de ese montón de espinas renqueantes que codician almas juguetonas a las que nunca supe hablar del todo.

¿Cuáles son los trozos que me faltan? No sé, solo duelen.

70

Tal vez ni existan o fueron un pequeño paseo, un sol intermedio, intermitente, tan casual que puede que hayan olvidado el camino a la casa que nunca tuvieron.

71

Sin propósito de enmienda De otras autovías queda la estela amarilla de un roto desgajado que da por sobreseído el mero hecho de ser el único azumbre de centeno que todavía camina por este golfo. Puede haber uno, dos vahídos entre salto y sapo, o flor argéntea: ¿qué, si no, define mejor el violeta? Un resquemor casi vapuleado por dentro y un difundir obtuso de sangrantes mareas.

72

Cinema Verité 1 Se retuercen las noches sobre el hielo, panza arriba, buscando la luna que se fue como una brisa en un tiempo lejano dejando las mareas fugándose por los bordes de un mundo anillo imaginario.

El tambor continuo tañe en el fondo de este agujero indiferente, donde solo hay más oscuridad devorando lo ya negro, y se estrella una y otra vez el muro de la esperanza. Removiendo con el ariete infinito de la nada la realidad vuelve a situarse en cada recuadro, no fue nada más lo soñado que lo vivido y en la balanza rota tal vez cupiese otro verso.

1

Escuela cinematográfica europea surgida en los cincuenta que apostaba

por una mayor verosimilitud en la narrativa. 73

Viento A este lado del paraíso, en esta parte del silencio, las pequeñas felicidades van y vienen, mutiladas, esperando a girar los ojos y ver allí aquel otro rostro que todo lo ocupa. Pero no. Y sin embargo, todo sigue. Amanece, que es bastante, y al final el sueño surge, extendiéndose como un manto por el tiempo. Y el olvido se va llenando de otros recuerdos que no olvidan, pese a todo, pero van siendo ya otros.

74

20

Naves ardiendo justito al lado, terrores adolescentes, o no tanto, que llaman por teléfono a líneas inexistentes. No somos más que pedazos de otros siglos y navegamos contra corriente en fangos reptilianos.

Bajo cubos de basura casi azules los caminos se bifurcan a millones como una lluvia de rupturas casi milésima que vuelve a azotar con mano de espuma los naufragios. Y un millón de laureles avanzan ahora raudos como una pandemia de fracasos en cada dirección no elegida en que el cartero nunca dejará una carta. Desde la cima, como un terrón de sueños, se regocija una ausencia destrozada por el choque imperceptible de un asteroide alcoholizado o un tren fulgurante sin aire en las entrañas.
75

No recoger la rabia en dulces bandejas ni llorar los minutos entre amarillos desbocados, he aquí el problema. Hay mañanas en el mundo que giran sobre su vientre y entran en barrena hacia el imposible sin mirarlo para deshacerse en gotas un segundo después de tocar el suelo. De aquí, al infinito, tal vez una milésima más lejos, para verse irremediable en un error que arranca las sienes a tiras y el hielo a latigazos.

76

Apocalypse Now 1 Tarde otra vez. Las ausencias se hacen silencios, los silencios ya no son espera, las esperas ya no tienen fin, los finales nunca llegan. Nada otra vez. Las imágenes se disuelven, lo disuelto se rehace, lo rehecho se destroza, lo destrozado siempre duele. Mal otra vez. Los gritos se ahogan, lo ahogado reflota, lo reflotado recuerda lo recordado hiere. Nunca otra vez.

77

El precio se paga, lo pagado se pierde lo perdido se añora lo añorado nunca vuelve. (En medio de un torbellino, a merced de las olas, el presente)

1

Película dirigida por Francis Ford Coppola en 1979.

78

Huecos Queda del mundo una última vuelta todavía que no se ha dado, una mirada hacia los postreros equívocos que se asientan sobre un lecho de naranjos y vuelan de arriba adentro con lentas palpitaciones que ya no son inteligibles. Desde el borde en que se precipita la luz hacia los amarillos recodos de los ríos surge como por azar un canto indemne que retoma sin saberlo trozos de espliego rodante que destrozan sin saberlo la lluvia. Sobre los pies de arena, una estatua erguida bajo el cobre inquieto de los siglos rompe a llorar como un pedazo de hielo donde el azul se confunde con el blanco, y el blanco es siempre otra cosa.

79

Insurrección En la breve distancia del mundo se rezagan todavía los inviernos para posarse con suave presteza en unas manos que ya no existen. Los brazos se abren, se ofrecen, ayer habría corrido, sin dudarlo, hacia ellos, abiertos los propios. Hoy lo que hay es huida, silencio. No se merecen los abrazos, no se necesitan. Que reinen esta noche el silencio, la soledad elegida, la libertad de no deberse a nadie, la certeza de no tener nada, nada que ofrecer, nada que recibir.

80

Full metal heart

1

Si hubiera un índice de palabras prohibidas habría que añadir algunas, cada uno las que quiera. Palabras que se escapan, que se huelen, que se susurran, que se inventan, que nacen y crecen y ocupan un espacio en el alma que no les pertenece y hacen sangrar cada vez que se pronuncian. Palabras que no se dijeron, o que se repetirán tantas veces que perderán el sentido, palabras que nunca debieron haberse dicho, que se dijeron demasiadas veces. Palabras juzgadas, jugadas, entrelazadas, entretenidas, estropeadas. Las palabras que sobran, las que faltarán justo en el momento impreciso o inestable. Las palabras que pesan tanto que nunca, nunca se las llevará el viento.

1

Corazón de metal, en referencia a la película de Stanley Kubrick Full metal jacket,

conocida en España como La chaqueta metálica.

81

La otra opción es liarme a sillazos contra las ventanas Me abofetean las nubes con zarpa de hueso y no dejan en su camino más que rastro de sangre y ayeres en que he de encogerme, bilioso, para no volcarme en ese moho abyecto que pulula por el centro de mi pecho y he dado en llamarle corazón, como pude llamarlo escoba o zíngaro. De entre ese fango asoma, allá en lo hondo, una flor mustia y retrógrada perfumada en los afeites de un sin sentido que goza ufano en sus altares adorando sapos con espumas fluorescentes. Le doy al hombre lo que es del hombre, un buen montón de heces, lo llamo palabra, o promesa, y rabio hasta desangrarme contra aviones que quedan estáticos para mirarme.

82

No mires a los ojos de la gente No es eso, me digo, no es eso. Pero sé que no es la primera vez que me miento. Sé, de hecho, que me las he jugado peores, terribles, que tengo mil razones para no creerme, que pocas veces he hecho otra cosa que mentirme. Y, sin embargo, me juro, me prometo, que no es eso. Yo mismo no me creo. Tengo pruebas, tengo un millón de pruebas de ello.

83

Y, sin embargo me digo que no es eso, que está vez no será eso. Pero...

84

Sin palabras A veces, una imagen vale más que mil palabras, una imagen más que mil razones, más que mil excusas. A veces, es mejor no hablar, o no haber hablado, o no prometer lo ya no cumplido. A veces quieres y no sabes. A veces disculparse es lo de menos. A veces el tiempo pasa y no ha pasado. A veces uno olvida y no ha olvidado. A veces uno sigue y no ha empezado. A veces uno no es y ya ha sido. A veces todo carece de lógica y entre la niebla se adivina una salida. Pero es mentira. Todo es un juego en el que uno pierde por costumbre y siempre apuesta todo.

85

Avignon Como un ángel caído, lejos del cielo, mirando arriba, sintiendo lejos. Una vez, casi tuve un deseo. Yo lo tuve, yo lo perdí. Ahora camino buscando una lámpara buscando otro genio que me dé esa dulce copa que es la ausencia del olvido. Y recordar cuándo abrí las manos para no volver a abrirlas. Y recodar dónde fueron mis pasos para no volver a ir. Y esconderme de la nada con la nada.
86

Y romper el silencio con silencio. Vivir sin saber hacerlo. Una vez tuve un deseo.

87

Parche Mundo ausencia. La lluvia golpea sin brillo las viejas rabias contra hormigón sin alma. Marcharon las arañas que rehabilitan torturas en edenes ajenos. El principio del rédito se suspende azul y prácticamente cómico, desplomado por mapas insalubres. Es otro momento y un púlsar muere hoy azul como una rotura. De vivir, el muro se alza y se hastía, se suceden los siglos, un oleaje, la resaca aparta de la orilla las manos inmunes a los cielos.

88

Diez minutos antes de medianoche Me sorprende el amanecer sentado, vista al horizonte, de par en par los ojos, mirando pasar piedras que se apean dos estaciones más tarde. Ando distraído arrancando briznas de hojaldre con las yemas de mis pies, como olfateando un relámpago, una lágrima. Queda por venir una ráfaga sencilla, que faltó con aviso el mes pasado y dejó azules en mi puerta. Bueno, y lo demás también, pero a nadie importa ya. Los pertrechos ruedan colina arriba huyendo. Una última vez. No. Ya fue.
89

Suddenly 1 No me levanté de la silla casi por pereza. Apenas había alzado los ojos una, dos veces para cerrarlos fuerte, bien fuerte y que no dolieran. Un día, uno como otro, me llamó el silencio, me tomó de la mano. Dimos un paseo, siquiera hablamos. Ahora estoy otra vez en a la silla pero el tablero está otra vez dispuesto. Peones, caballos, alfiles, reina.

1

Expresión inglesa que significa de repente.

90

¿Ha pasado suficiente tiempo? Miro tímido al otro lado de la mesa. Sí, hay un rostro, mi contrincante, tal vez no mi enemigo. Quién me amenaza sigo siendo yo mismo.

No ha pasado lo suficiente. Mirad abajo, todavía quedan trozos del otro tablero. Todo esquirlas diminutas que no se ven, pero se clavan a cada movimiento. Todavía quedan piezas por el suelo. Y no sé si soy yo o ese yo que es mi enemigo quien ha de barrer todo esto.

91

Mirad abajo, no puedo jugar otra partida, no puedo. Levanto una mano. Conozco esto. Un peón, un café. Un caballo, el teatro. Mi rey queda expuesto en la puerta de un cine, amenazo la dama en un concierto. Conozco el juego. Sé cómo acaba. Con miles de piezas desparramadas, yo, en la silla, la mirada fija. No quiero verlo.

92

La última vez que jugué fui una pérdida de tiempo. Solo aprendí que yo siempre pierdo. Pero estoy moviendo. Delante ya hay un rostro, una figura, unas manos. Yo no quiero seguir. Sé cómo acaba. Yo siempre pierdo. Y nunca olvido y menos perdono cuando se trata de mí o de ese otro yo que es mi enemigo. Aquí un alfil dentro de un disco. Esta torre transporta un gesto.
93

Amenazo al rey, expongo la dama. No quiero jugar. Pero juego. Mi enemigo me dice que mire al suelo. Sangran mis pies por el otro tablero. Me quiero levantar, pero no puedo. Ahí delante, una voz, unos ojos, una sonrisa. Negro, blanco. Blanco, negro. Enroque esta tarde, mañana, jaque. No sé de qué manera se desarrollará todo.
94

Aquí moví ya antes. Aquí no me atreví. Aquí podría. Mucho, mucho cuidado con el borde, dónde pongo las piezas, dónde puedo apoyarme y dónde no debo. Perdí, perdí yo solo. Tiré las piezas, rompí el tablero. Pero esta vez... Tal vez... Si voy con cuidado, con cuidado extremo, si voy sin miedo... Tal vez pierda de nuevo... Pero... Yo que sé... Ya veremos.

95

El puente sobre el río Kwai 1

Mantener la línea a toda costa, silbar o romper en pedazos los trozos de los restos. Ver el allá dentro aquí fuera, o saltar de bucle en bache reverberando irrevocables o rombos. Rasgar la mano con el musgo, beber y vivir casi al mismo tiempo y pulsar latidos uno frente al otro. Ser de todo lo no predicho, el resto que no halla divisor. Al fin y al cabo... Chaplin dixit.

1

Película britano-estadounidense de 1957.

96

Piedritas en la ventana Uno despierta, o abre los ojos, sale de la cama. Por no verse en el espejo nunca se lava la cara. Se apunta a francés a yoga empieza una novela si hace falta. Monta una asociación, vuelve al teatro, va al cine tres veces por semana. Lee. Escribe compulsivamente para exorcizar fantasmas.

97

Un día se descubre mirando ese teléfono al que nadie llama y no recuerda casi quién lo llamaba. Casi. Un día despierta sólo en la cama y casi no recuerda de quién era esa silueta que todavía duele. Casi. Un día casi cae en la tentación de que no pasa nada si... y entonces recuerda y entonces reescribe

98

o reinventa y cierra los ojos, abre un libro, o una ventana. Casi.

99

Nihil obstat... 1 Negando la vida como si fuese un pasado todavía molesto, abrazando realidades farola en que la puerta del fondo nunca cierra bien del todo. Hoy, como ayer, como mañana, nada, la más inmensa navegando a favor de corrientes mucho más favorables que aquel puerto que apenas sabía dar cobijo y no recordaba que atracar era mirar al frente y escorar sin ternura hasta que el poniente arrastrara las olas.

1

Aprobación por parte del censor de una obra.

100

Ritos iguales El espejo es el reflejo, el hambre, la náusea. Queda fuera todo, todo cabe dentro. Roto lo viejo, remiendo en lo nuevo: Juego de jugo, gajo de juego, tirada de dados el doble negro. Gato que guiña, gana que gana, toma que dale, dándole caña. Mira que viene, está que se sale, se sale a la sala, se sala la calle.
101

Y sigue la cosa, casa la clase, coge la piedra, rompiendo cristales. Anda la gente, anda mi madre, anda caliente, y ríase la gente.

Una sonrisa todo lo vale. Una palabra todo lo dice. Y todavía nos sobra toda una imagen. Juega la lengua, juega el lenguaje, juega la mente, soñando personajes.

102

Onironaútica para principiantes ¡Miradme! yo era... Hubo un guerrero, hubo un dragón, hubo una princesa. Hubo una batalla, hubo una traición, hubo una promesa. Hubo una derrota, hubo una maldición, hubo gran tristeza. Hubo una nada, hubo un olvido, hubo larga espera. Y ahora las manos ajadas ya no empuñan nada.
103

¡Pero miradme! Yo era... Decidme, ¿qué queda? ¿Dónde voló el guerrero, dónde cabalgó el dragón, dónde batalló la princesa? ¿Qué fue primero, el olvido o la promesa? ¿La nada o la tristeza? ¿Quién esperó la derrota con sus manos malditas? Decidme De todo eso... ¿Qué queda? Pero miradme... ¡Yo era!

104

¡Ya es primavera en el Corte Inglés! ¡Alegría en los caminos! Nace en cada balcón un sueño, una promesa un cielo tan puro que deslumbra. En cada esquina una palabra, un sentimiento impronunciable porque brilla. En cada árbol un millón de flores, un billón de golondrinas que vuelan sobre los ojos volcados de nuevo en su Tierra Madre y la pisan cautelosos. En cada recodo, bajo las piedras, asoman, afanosas,
105

las hormigas, y plácidas y bellas, reposan sobre las flores las mariquitas rojas y negras, jugando con los niños. Pero, desde lo más profundo nace un monstruo, arranca las rosas, se viste con ellas, asesina los pájaros, se viste con sus plumas, roba el cielo, lo vende impuro, de segunda mano, y se proclama dueño del viento y de las flores, de los recodos y las mariquitas, y juega con ellos a ser destino. Ella ve su nombre con grandes letras y pretende cubrirlas con su manto de claveles pero los muros de cemento la rechazan.
106

Entonces sube a la última planta, la que no se ve, y mira, invisible a través de ojos electrónicos cómo gente afanosa se disputa por un puñado de metal adulterado lo que ella siempre regala. Y llora. Se acerca, cautelosa, a la puerta privada, reservada, oculta, donde alguien decidió que ella nacía y entra sin llamar.

107

Nunca imaginó que la esperaban, que aquella gente le lanzaría una red para atraparla y venderla por un número inexistente de un trozo de plástico. Ella corre, huye, busca a sus hermanos. Llueve, graniza, truena, el sol vengador abrasa, el viento compañero furioso recorre las calles y los humanos lloran encerrados en sus casas. (Ellos amplían su oferta
108

con chubasqueros y paraguas, servicio a domicilio, y se pintan una sonrisa como si no pasara nada).

Se siente derrotada. Llueve y los niños no juegan en la calle. Hace sol y el mar sufre una invasión anticipada. El viento sin querer aviva cualquier fuego y la tierra, inocente, vuelve a arder. Con paso grave, preocupado, camina de nuevo entre las gentes que no se han percatado de la cruenta batalla y siguen creyendo que ella vive en la planta de la moda construida
109

con piel robada, y reflexiona, medita, le da vueltas, le da vueltas, y decide combatir con sus propias armas.

Se disfraza de persona, busca contactos, se prostituye, se arrastra, sufre. Y al final de su búsqueda, tiñe de fuego y metralla las paredes de cemento, las llamas devoran todo, el cemento se deshace, se funde. ¡ Reina en la tierra el dios de los Avernos!

110

Hay quien se queja, quien mira desde fuera, y cree que la justicia no es esto.

Y quién sonríe. Siempre hay alguno que se alegra. Al año siguiente, cuando ella ha descansado vuelve, y ve su nombre escrito con grandes letras que pretende cubrir con su manto de flores. En la puerta, un ramito de orquídeas deshechas. Pero decide repetir hasta la victoria.

111

De un tiempo perdido Siempre acabamos quemando las naves. No de repente, no como antes, pero siempre acabamos quemando las naves. Un día es una vela, otro es un mástil y un día cualquiera las anclas se hunden, los timones arden sin darnos cuenta que prendimos la nave y un día regresamos añorando la tierra y sólo encontramos océano... océano... eterno océano.

112

Y entonces recordamos que siempre acabamos quemando las naves.

113

Moi non plus 1 Cabalgan los helicópteros estos montes lejanos del más mortal de los destierros y las lomas azules se transforman en ríos que arrastran luna a luna el mar sináptico de los siglos difusos. Si de aquí los arqueólogos desenterrasen jaulas ígneas o llantos, no sabrían si la espiral fue fin o principio, un alfa sin su omega en que se ahogaban infantes nonatos con el vano deseo de una deconstrucción malavenida en que se acumularon desidias insurgentes y abyectas flores atrapadas en el aire.

1

Yo tampoco. De la canción de Serge Gainsbourg Je t’aime, moi non plus, de 1968.

114

Monocromo Trazos de otros días, de tantas ausencias acumulados en los rincones como losas imparables. En las comparaciones, las derrotas implacables se aúnan a los tiempos en que lo posible era tan todavía improbable. Y si ya queda lo fáctico, se ha de saber si lo imborrable es solo el viento que acerca o acaso nada más, o nada menos, otro llanto inabarcable.

115

Cuando el viento sopla Era eso. Simplemente eso. Que uno hay sitios donde no puede mirar. Que tiene miedo. Que se esconde todavía bajo las mantas y otras cosas peores para no mirar para no mirarse o peor para verse más allá tan otro que no duela para acallar esas otras voces que pudren y corrompen y llenar esos agujeros en el aire donde ya nada cabe.

116

Todavía, a buenas horas, esto. Y solo ofrezco silencio.

117

Guerrero Espectral Como si hubiera algo más allá, quiero creer que hay un sentido, y no esta brutal lógica, más destructiva que aplastante, más dañina que otra cosa. Pero no, lo que es es lo que es y no cabe más magia que la nada más absoluta y absorbente donde no caben ni preguntas ni respuestas. Delante, tan a ciegas, más silencio, otro futuro que vendrá de todos modos... Y en mis manos, solo en mis manos, un destino de juguete que me mira con ojos de niño y, aunque le haya prometido que yo lo cuidaría, probablemente se quede en el fondo de ese armario de promesas incumplidas al que soy tan asiduo.
118

Chocolate

Hay huecos que me llaman, vacíos atroces que claman con ansia fiera los restos del naufragio como si todavía el terremoto no bastase. Galope de hipopótamos desenfrenados que bramitan regurgitando trenes. Lágrimas todavía en los portales y en los cielos. Quema aún lo que no arde y quiero arrojarlo al fuego para no rememorar más que aquello prístino, espada ahora, cimiento quizá un día de otros clavos en que crucificar olvidos u odios acumulados en barcos lánguidos y viejos en que los juguetes rotos reclamando sus espacios golpean con fiereza los límites del miedo, ese asesino de posibles que campa a sus anchas por esos páramos desalmados en que me exilio a lomos de aquel león blanco que portaba consigo un mar de letras repetidas que un día fueron reinas informes de una magia irrepetible.

119

Y, aunque batalle cada día, metro a metro, pliegue a pliegue, avanzo y retrocedo casi por el capricho de un azar en que los dados siquiera están marcados y he de imaginarme, o confirmarme, único verdugo de este trayecto indefendible hacia otras nadas donde los galeotes declaman a corazón en grito el nombre de cada eslabón de sus renglones malditos y arrojan al cielo la lluvia de futuros irremisibles en que quise haber creído sin afirmación alguna. Quiero creer que ya no juego con serpientes, pero ¿sueño con ellas?

120

Ars poética No hay mar suficiente que arrastre este atardecer aquel montón de viejos cadáveres ahora que son solo huesos. Fueron un día poderosos árboles, guerreros, refugios. Vivieron para dar vida, murieron para no dar muerte y ahora no hay océano que pueda derrotarlos, no hay llama que los apague, ni viento que los lleve, siquiera un ápice más allá de ese surco de la memoria en que están arraigados. Si no fuere porque son lo que son serían casi héroes, pero no son más que un montón de viejos cadáveres que no hay río que se lleve.

121

Los muertos de mi felicidad Os veo. Me seguís desde siempre. Vuestras manos pútridas aferran mis tobillos para que no me mueva. Vuestro aliento fétido sella mis labios para que no hable. Sois lentos, pero eficaces: No perdonáis no olvidáis qué fuisteis, cuándo fuisteis, y venís siempre venís no importa, no os importa,
122

cuántas veces os entierre, os despiece, os dispare, os comprenda, os perdone, os olvide. No importa. No os importa. Existís como exististeis, sombras de otras vidas de otros yos dónde me escondía. Otros yos que son este yo en que me escondo y aunque huya, por mucho que huya, siempre venís, me encontráis, me buscáis, me seguís, me aferráis,
123

me calláis, porque yo os hice cuando creía que ya no estabais por si un día, tal vez sin quererlo me olvidaseis, o, mucho peor, me perdonaseis.

124

Saludo en otra acera ¡Qué roto lo prístino, qué roto! ¡Qué otro lo ínclino, qué otro! El mazo qué certero en este segundo ubérrimo. No queda nada reconocible en el espejo. Mirad mis manos, mirad mi vientre no es sangre eso de ahí: es nieve. Ayer cuando amanecía (gotas de lluvia, cantos de pájaro, tópicos, señales) olvidé que allá lejos, acompañándome estaba la luna estaba el invierno estaba.

125

Y hoy los astros son eclipse, navego hoy sin apenas estrellas y he de reinventarme a cada ola más por costumbre que por azar. Recuerdo enésima vez ubérrimo: Una esperanza con otro nombre, pero no es cierto. Meted la mano en mi pecho donde toda la sangre. ¿Estaba mi alma? ¿Estaba? Estuvo.

126

Tiempo Empieza aquí un camino, no sé qué calles o recovecos giran alrededor. El tiempo es un absurdo que no llega y no quedan más flores. Hay que entonar entonces un himno cargado de vientos y de labios en que el fuego es la rabia de la luna y la lluvia es únicamente un resto. No sé si el despertar extremo de mañana traerá esa luz que se nos prometió o simplemente será oscuridad reconvertida. Y cuando lleguen las dulces mieles del futuro, si es que llegaren, las esperaré con las manos sobre el alma.

127

Arácnidos Hoy, como ayer, como si el tiempo no hubiera pasado la cabeza está sangrándome con tanta fuerza que podría estar lloviendo perfectamente y no haberme percatado.

Podría buscar símbolos, metáforas, mentiras. Ocultar bajo una nube de palabras una tristeza informe demasiado infinita, una añoranza desmesurada de tantas felicidades perdidas que se comen cualquier atisbo de esperanza, por mucho que lo necesite, por mucho que me diga que me digan que el tiempo pasará que todo se olvida y todos esos tópicos que se le dicen a los otros cuando uno no los necesita. Pero hoy... Otro día, otros días parcheándome, cómo si el tiempo no hubiera pasado como si nada hubiera existido,
128

pero con la memoria como un relámpago azotándome a cada gesto casi sin posibilidad de redención. Tal vez en otra huida, en otro tiempo. Pero no hoy, hoy no.

129

Si de todos modos se va a enterar... Una letra escrita en un cristal, no puedo evitar el imaginario común. Un atrapasueños. Tantas, tantas veces. Tantas, tantas esperas. Y ahora el no saber. No puedo evitar el cadáver de un niño en el baúl. O rozar el techo por un segundo. O el pescado dominical. Y entonces, el no saber. Ni puedo evitar, ni quiero las noches eternas, las palabras repetidas, los reflejos, las preguntas, los futuros.

130

No quiero evitar, ni puedo los carteles, los caminos, los hoteles, las trampas. Y mañana, no sabré.

131

Tango para un reencuentro difuso Antes de ayer, mientras llovía, miraba la ventana, o la puerta, o el vacío, y soñaba con bares o gatitos mientras los trozos de nube se convertían en sapos que rebotaban contra el asfalto como si no hubiera un mañana. Siempre, siempre miraba. Ayer, al empezar todo, salió de la casa casi huyendo, y recorrió mil y un mares casi rehabilitados y casi, casi encontró lo que buscaba en una pila de futuros desechados por imposibles bajo un manto de palabras. Siempre, siempre huía. Hoy, a mediodía, tras comer un poco, se sentó y revisó un montón de revistas con las páginas arrancadas

donde la gente soñaba sueños en que se atusaba las preguntas peinándose nueve veces los faldones oscurecidos de la tradición. Siempre, siempre, a mediodía.
132

Yes, we can 1 Hay posos de té rancio deshojándose entre mis labios, hay sombras que proyectan otras sombras, y caballos que galopan tristes por llanuras agostadas. En la punta de mis dedos se van acumulando las mentiras: aquellas otras viejas súplicas desgarran el velo de lo posible, y apenas uno o dos torrentes logran contenerlas. Pude haber deconstruido lentamente aquellos cristales que sangraban o haber puesto vallas de colores en las puertas, pude haber fumigado con rosas de luto antes de que el camposanto de las calles se llenase. Ya se han secado los charcos en los lugares remotos y han ardido a destiempo otras hogueras. No queda ya siquiera ni viento ni ceniza en que guarecerse las noches de frío. Uno inventaba patrias ocultas,

133

y paseaba rabias y ausencias a más de cien por minuto, es cierto, de nada sirve borrar lo indeleble, o rediseñar los instantes. Aquí queda consumido todo. Fui, únicamente, y ya no puede ser de otra manera.

1

Lema de campaña del presidente estadounidense Barack Obama

134

Las nieves de antaño

Puede ser el momento antes del momento y danzar mañana al son de un clarinete mientras rugen flechas en las granjas. Hubo un día que lo pensé. Pudo ser el momento en vez del momento y conducir mañana camino hacia el mar mientras la tierra se ciñe sus espadas. Hubo un día que lo pensé. Podrá ser el momento después del momento y cabalgar mañana hacia otros horizontes mientras en el tiempo se encienda alguna llama.

135

Elegía para un payaso Quedó ya lejos. Su hogar estuvo donde estaba su corazón y su corazón se había deshecho en un mal año. Pasó el tiempo, él durmió, se fue olvidando de qué había sido, de que había tenido un nombre y hablaba de sí mismo en pasado como si ya no estuviera. Y poco a poco fue perdiendo la voz y la memoria, se le fueron cerrando los ojos, no encontraba otro corazón, ni siquiera el suyo, aunque prometiese que estaba aquí hace un momento.

136

Y un día, simplemente, ya no despertó.

137

Joteta engañà 1 El futuro se abre con una absoluta infinitud de posibilidades donde caben sin pensarlo varios cientos de múltiplos de vidas atascadas en viejos esquemas trazados por una infancia no más justa por lejana. Yo. Gota. Hay un mar. Hay una, dos olas. Hay de repente una galaxia. Ya queda muy lejana. Alguien descansa.

138

No más fuego. Miento. Es. Algo horrible puede estar gestándose en campos de trigo negro venidos de aquel lugar sagrado y silencioso que es la urdimbre inconclusa donde el cantar más acérrimo está prohibido desde el albor de los tiempos ya desechados por ya demasiado finitos.

1

Canción tradicional de la localidad alicantina de Ibi. 139

No habrá más penas ni olvido Esta noche el mar Atlántico ha sido, por un segundo, el océano Mediterráneo y las palabras de plata han curado, por un momento, al hombre lobo que todavía aúlla, hambriento. Esta noche ha llovido sobre el plástico y se han ido llenando silencios y nostalgias. Por un segundo parecía que sonaba un tango a dos voces y que las estrellas eran un puente. Esta noche se han abierto puertas y pequeñas velitas se han visto en las ventanas aquí dentro, a veces, también ha habitado la alegría.

140

Pero al final de la noche, cuando ya alumbraba el día, cada estrella en su sitio, cada nota en su cuerda, todo ha vuelto a ser lo mismo, a un eterno "si pudiera..."

141

Y otros poemas
Volver a los antiguos lugares de entonces donde las primeras citas, donde las últimas fotos. Donde las esperas y las discusiones. Y saber que no estarás, ya no sólo recordar que ya has estado porque me duele hasta el aliento y no soporto el azul algunas veces y mi odio y mi rabia son tan grandes que apenas me caben y tengo que esforzarme en no mirar hacia otro lado, donde habita esa oscuridad que me consume, esa oscuridad que no quiero mirar, esa gran mancha. Y tengo que engañarme con certezas e imaginarme otras mentiras para alejar a la esperanza impresentable o peor, esa pena absurda, esa lástima ajena. Y tengo que convencerme de que fue un sueño
142

y repetirme los modos, las palabras, los juegos, todas aquellas señales, todas aquellas metáforas, tan tangibles tan reales, y recordar dónde radicaba la imposibilidad del equilibrio o la longitud de las noches. Y dejar de verme tan ajeno tan otro dejar de querer romper mi reflejo dejar de querer romperme dejar de querer lo que fuese, o lo que sea, pero dejar de quererlo. Y dejar de intentar entender los silencios, los secretos, los olvidos.

143

Y hacer que seguir viviendo no sea una costumbre sino una necesidad y que al abrir los ojos sea la hora que sea desee no cerrarlos otra vez desee no estar soñando para un día abrir los ojos y esperar a saber qué me deparará el día y no cerrarlos otra vez hasta que dejen de sangrar. Y tener en cuenta que el tiempo pasa que ha pasado que ayer fue solo ayer y antes de ayer no fue hace un momento. Y olvidar que la palabra "quizás" no es más que una palabra y a veces, ni eso.

144

Gomorra La pregunta es cómo se vive una vida llena de nada. Cómo seguir adelante, reinventarse, olvidar lo que no ha sucedido, recordar lo que pudo ser. Cómo convertir un fotograma en una película, cómo mover esa imagen estancada, casi pura y dejar que se le acumule el polvo como si no fuese tan reciente. La pregunta es cómo volver a ser uno mismo cómo confiar en uno mismo cómo quererse a uno mismo si es eso lo que mata. La pregunta es si se puede ser otra cosa más que lo que ya se ha sido.

145

Rama Lama Ding Dong Y sigo diciendo que no tengo pruebas fehacientes a priori de que mañana amanezca, de que no me reviente una rueda del coche, de que no estalle la pantalla de la televisión, de que no me demore un minuto para atarme un zapato e intente cruzar un minuto más tarde o pasar un minuto más tarde debajo de un balcón o simplemente empezar a... creyendo que sólo va a ser una vez que vamos a poder con ello. Pero no. Podemos decirnos que mañana amanecerá, es cierto. O hacer planes para cuando volvamos a casa, o para cuando giremos la esquina o nos metamos el pañuelo en el bolsillo. Pero es nada más un acto de fe. Simplemente damos por supuesto que el sol mañana estará ahí o nuestra casa estará ahí o llegaremos a la esquina, o el pañuelo acabará en nuestro bolsillo. Y nos aferramos a eso como una certeza inviolable pero en verdad lo único que sabemos es que es mejor no pensar en ello o sería, simplemente, insoportable, pero es lo que somos es lo que tenemos y siempre elegimos la opción más fácil
146

la que nos asegura unos minutos más de supervivencia como si el más mínimo de los actos no fuese una causa que tuviese sus efectos, como si de verdad entendiésemos qué coño está pasando ahí fuera por qué hay tanto ruido tantas luces tanta gente de un lado para otro, y hacemos por ser ellos por meternos un segundo en sus cabezas o unos años o una vida, pero siguen siendo otros que están ahí fuera y aunque extendamos las manos aunque creamos tocarlos aunque nos digan aunque les digamos siguen estando ahí fuera siguen siendo otros que viven como pueden o como saben que intentan, como nosotros mirar hacia ese otro lado, que es mirar hacia delante con fe en ser casi inmortales y la muerte, por ejemplo, siempre es algo que les pasa a los otros. Y ya no es sólo eso es la vida
147

la que le pasa a los otros las alegrías, las penas, les pasan a los otros, mientras nosotros vamos viviendo vendándonos los ojos, ignorando que para ellos los otros somos nosotros y nuestra alegría no es su alegría y nuestra pena no es su pena porque nos faltan palabras nos faltan gestos nos falta saber qué coño pasa ahí fuera y sobre todo qué coño pasa aquí dentro y nos construimos barreras y puertas muros y ventanas nuestras pequeñas fortalezas hechas de palabras para sobrevivir para sobrevivirnos y las llamamos con mil palabras distintas pero de lo que se trata, al fin y al cabo es de que se pase el tiempo lo menos dolorosamente deprisa para poder ignorar sin que nos pese nuestra única certeza que no hay nada que nos asegure a ciencia cierta que estaremos aquí el simple instante que sigue a éste.
148

La tregua ¿Y si? Ya sabes. ¿Y si? Pero todo comenzó mucho antes. Antes de todo, antes que nada. No quería no quise. Pero todo empezó mucho antes. Y ahora construyo muros ahora erijo ausencias y desayuno nostalgia cada atardecer. Tuve que partir para vivir, que coger ese barco a ninguna parte para soportar los días.

149

Para soportarme sigo inventando excusas a ver si un día no odio ese rostro ajeno que refleja el espejo. Ese desconocido. Ese idiota.

150

Infectados Las piedras. Miremos las piedras. Angulosas, redondas, siempre duras como piedras. Tropezamos con ellas. Tropezamos con ellas. Podríamos apartarlas. Podríamos esquivarlas. Pero no. Las llevamos a nuestra casa, les hacemos un altar. Nos preguntamos qué o quién las puso ahí qué o quién hizo que tropezásemos con ellas que tropezásemos con ellas. Pero no qué o quién las hizo piedras, qué o quién las arrancó de montañas poderosas, de volcanes lejanos, del dulce lecho del fondo marino. Qué o quién las llevó ahí
151

Qué o quién las pisó antes que nosotros qué o quién antes tropezó con ellas tropezó con ellas. Sólo son piedras. Pero un día fueron... Pero son lo que quedan.

152

Malditos bastardos Sólo mientras tanto el mundo agoniza, se alzan muros de sangre y venganza, odio y muerte, ya sabéis todas esas palabras. Atrás, entre las llamas, un sueño camina con pies de tierra y se deshilacha entre paredes de algodón que dejan descalzos millones de corazones que no gritan nada a ningún aire, que ya ni laten ni pulsan. En el otro lado del mundo sonaba una campana. Y al otro, un psicopompo equivocado revoloteaba sobre una estatua de Atenea. Y justo en el centro una zona cero superpoblada de vacíos. Y medio afortunado que miraba primigenios sin creérselo. Pero nadie nunca dijo que algo de esto tuviera que tener sentido.

153

Dónde habite el olvido Ahora, de nuevo, aquí, en silencio, en esta paz de plástico, me miro. Hay horrores que se han esfumado tan rápidamente que es su ausencia la que ahora asusta. No me es difícil reconocerme aquí, buscar un rincón, echarme a morir, dejar que el tiempo, ese impensable, vaya posándose, mirar florecer la luna, mentirme diciendo que podría haber sido, engañarme pensando que no podía ser. Éste es mi hogar, yo había partido a la guerra. Ahora he vuelto, sigue intacta la chimenea, y aunque sean mis brazos ahora los que no pueden cargar los troncos, recuerdo cómo se prende la llama. Aquí habitaba, quedan todavía viejas muescas bajo mi lecho, viejas lonas con que arropar el cielo y muchas, muchas preguntas guardadas en una caja. Me siento, las vuelco, las mezclo. Ahora no distingo las antiguas de las nuevas. Todavía tengo clavadas en el vientre algunas respuestas, ya oreadas, sumergidas, tan presentes.

154

Aquí habito, desde aquí puedo ver mi casa, saludar a los vecinos ausentes, taponarme los oídos para no oír su música. Bailar desnudo sobre un montón de rocas, dónde ya nada importa. Este es mi hogar, no el fragor de la batalla. Vigilar el sueño mientras el guerrero descansa. Todavía en mi cerebro el chocar de los escudos, el rugir de los cañones, el llanto de las almas. El llanto de mi alma. El dolor. La rabia. Aquí no caben, ésta es mi casa. Ni siquiera entre las promesas rotas. Llegué tarde a detenerlas, perdí la batalla, perdí la guerra, perdí el reino, perdí lo que quedaba, perdí lo que tenía, si es que tuve algo. Tuve que volver a casa. Tuve que huir a casa. Tuve que estar en casa. Todavía llaman a la puerta. Todavía. Todavía están ahí fuera con sus cantos de sirena, Mover un dedo, pulsar una tecla, abrir una puerta. Todavía están ahí fuera. Todavía recuerdo. Pero son los recuerdos los que apuntalan mi casa, los que fortifican mi casa, los que sellan mi casa. Son la llave y la ventana. Puedo asomarme, puedo mirar un poquito apenas.
155

Pero ya estoy en casa. Faltan cuadros sobre la repisa, faltan platos en la alacena, y hay calcetines, muchos calcetines sin pareja. Pero hay silencio y hay ausencia y sé que en algún cajón, escondido, guardé un tarro de un viejo olvido para todas aquellas noches como ésta.

156

Otro más Amanecer a destiempo, en un instante, en un segundo, ¡Ya! irse evadirse romperse acabarse deshacerse despoblarse desplomarse destrozarse desmigarse desunirse desamarse.

157

Desde el muro No quiero más espejos, tengo todavía cristales bajo la alfombra y crujen cada vez que pasa un invitado. ¡Apartadlos! No quiero más persianas, tengo todavía los ojos muy cegados y la tentación de la oscuridad es todavía fuerte. ¡Arrancadlas! No quiero más ventanas, todavía me sacuden escenas de atropellos y accidentes en que la sangre brotaba. ¡Tapiadlas! No quiero nada, simplemente sabedlo, no más humo, no más niebla, no más. Sólo quiero, nada más.

158

A cántaros Salir, sentir esta lluvia abundante, prodigiosa, generosa, rubicunda, poderosa, oler a calle, a viento, a asfalto, a tierra, a río, a tiempo, correr con una bolsa en la cabeza con un gorro en la cabeza con pájaros en la cabeza con las manos en la cabeza con nada en la cabeza. O mirar desde la ventana. Los coches, la basura, los perros, las alcantarillas, las bolsas de Mercadona, de Eroski, de Consum, de Carrefour, de Dia, pegadas unas contra otras, decolorándose sutilmente, la gente apresurada que busca refugio en puertas cerradas, el traje de domingo chorreando, los zapatos de domingo empapados, el peinado del domingo destrozado. Esperar a que escampe a que amaine a que pare a que cese.
159

Ver un rayo de sol un atisbo de esperanza un color del arco iris Y desear al fin y al cabo que esta lluvia purifique, limpie, fije y dé esplendor a esas manchas en el alma, a esas zurraspas en el corazón, a esas lágrimas que se están perdiendo, que parece que se están perdiendo, que se espera que se pierdan. Pero la lluvia pasa, y el tiempo sigue, y la vida sigue y el olor a tierra mojada ha sido sólo un segundo, y el barro en los zapatos se acaba limpiando contra una acera y el teléfono sigue sin sonar y el olvido sin llegar. Y el cielo, que parecía que se iba a caer, sigue ahí, lejano, inalcanzable, impasible, como si todo ese pequeño universo que ha sido esta lluvia torrencial no fuera con él.

160

Ellos dicen mierda... La violencia, partera de la historia, me mira desde la cuneta, sonriendo como un rijoso preadolescente que jugase a ser elefante destetado, sembrando de expresiones un reguero de lapiceros descuadrados inmersos en una vorágine imperceptible de preámbulos absurdos sin más intención que el retruécano inverosímilmente retocado por unas manos mal encaradas hacia las caídas impertérritas que de manera sucesiva han repoblado los evos extraños donde incluso la muerte puede morir. Dije: "Heme aquí" Y fui. Ahora es otro ahora. Digo: "Áspero" Y al otro lado del océano espeso hay una mancha febril que lagrimea gargantas y carreras en busca de la purificación del fuego devorado durante ese maldito instante en que el ser se difumina y se convierte en la esencia de lo que no ha sido ni será más que unos pequeños siglos transcurridos sin mayor importancia que la mirada de un niño que se negó a buscar juguetes nuevos en el viejo baúl de aquél abuelo que no llegó a conocer.
161

Dije: "Soy" Y estuve. Aquí es otro aquí. Digo: "Estrella" Así sea.

162

Make my day1
Lejos. Fuera. Nada. Pienso, pienso, pienso. Entonces, ayer, mañana. Pronto. Nunca. Luego. Cerca. ¡Espera! Rabia. Miedo. Odio. Silencio. ¡Puedo! Puedo ¿Puedo? Podría. Pudiera. Podrido. Extraño. Pregunto. Planteo. Mudo. Todavía. Crepúsculo. Crepúsculo. Crepúsculo. Noche. Pero. No. No. Pero. Sí. Si. Entrar. Entre.

163

Según. Allá. Aquí. Restos. Otros. Nada. Nada. Nada.

1

Alégrame el día, frase conocida al ser usada en la película Impacto súbito

protagonizada por Clint Eastwood. 164

Lobo-hombre en Idella 1 Este hombre que aúlla a la luna lleva debajo una piel de lobo. No es un perrito pastor que ladre confuso, miradle las mandíbulas: sólo quiere devoraros. Miradlo. Está enhiesto buscando un horizonte contra el que recortarse, ser una silueta. No es más que un hombre que un día encontró una piel de lobo y olvidó esconderla de las ovejas, de los otros hombres, y ahora aúlla creyendo que esa luna huele a sangre, que él puede devorarla. Pero amanece, al final amanece, y, aunque corra hacia el horizonte, siempre lo alcanza el día. Sólo lleva una piel de lobo, no es más que un hombre.

1

Nombre romano de la ciudad alicantina de Elda.

165

Un cinema paradís, si es plau 1 Un lugar donde perderme, donde yo no esté al girar cada esquina, y la música que suene al cerrar los ojos no sea mi propia voz diciendo sandeces. Un lugar donde buscarme, donde me contesten las respuestas y me pueda lavar el alma, si es que queda. Un lugar donde dormirme y la pesadilla no sea despertar. Un lugar donde ser y no me duela, donde escapar no sea necesario. Un lugar donde lo entienda.

1

Un cine paraíso, por favor, canción de Lluís Llach en referencia a la película homónima de Giuseppe Tornattore.

166

Dudu Una voz al otro lado de la línea. Una voz antigua, una voz de cuando... Y de repente empiezan a surgir las palabras. Estaban guardadas, ahí, en el fondo, por si acaso. Tan guardadas que temí que se las hubiera tragado el polvo. Pero no, ahí estaban esperando a ser dichas. Poco a poco, con cuidado, se deshilachan, se conforman, cogen al tiempo por las manos y se deslizan por él como si fuese un río. Qué poco queda atrás, qué silencios más suaves, qué añoranzas más tiernas. Qué pequeña alegría, repentina, en esta tormenta.

167

Esperando a Godot De repente, la realidad se va a tomar por saco. Así, de golpe. Lo que creías que era no es y lo que creías que no era es. Se forma un torbellino, te absorbe. La lógica es ilógica, la razón es irracional. Todo pasa tan de golpe, tan de seguido es todo tan nada que las manos quedan tendidas antes de que el puño se cierre en el aire y los gritos se desvanezcan y las risas acudan nerviosas a suplir esos silencios estridentes que de repente atruenan en la retaguardia de un reverso irrepetible. Y bueno... Hubo un tiempo en que habría buscado otras respuestas. Pero hoy solo tengo la luna y el silencio.

168

Tu vida en un segundo En un segundo alguien llora alguien ríe alguien canta alguien nace alguien suspira alguien grita alguien calla.

En un segundo alguien se suena alguien oculta algo alguien hace tiempo alguien masca chicle alguien salta mucho alguien habla despacio alguien pasa lejos. En un segundo alguien da una palmada alguien guiña un ojo alguien dobla una esquina
169

alguien lee una palabra alguien pulsa tres teclas alguien mastica un poco. En un segundo. Y, mientras, ajeno, el mundo sigue girando.

170

Sí, pero... La mascarada de la muerte roja se revela repentina, susurrante, en un quiebro de silencios y promesas inconclusas, páginas en blanco en el centro de un libro aún no escrito compitiendo en absurdeces y tapas sobre capas de giros y palíndromos, en esclarecidas fugas hacia un lado. Hay límites que se hicieron para ser salvados de la agonía, de la libertad, del agua que llega como un oasis, como un espejismo, como una caravana de nadas que se siguen una a la otra, paso a
171

paso, lluvia a lluvia. Mientras ahí fuera el montón de cadáveres empieza a apestar, y nadie sabe cómo lanzarlos al vacío. Y tal vez bastase sólo un suspiro. Un último aliento. Un último tiempo. Si hubiese un último tiempo.

172

De cómo nacieron los dioses Nazcamos dónde, cómo nazcamos. Vivamos cómo, dónde vivamos. Creamos, dudemos, pensemos, seamos o no seamos, soñemos, ansiemos, deseemos lo que somos, soñamos, ansiamos, deseamos. Hagamos lo que hagamos, estemos como estemos, al final morimos y acabamos solos. Completamente solos.

173

La canción de tu vida

Y la nave va. Y el mundo gira. Y la vida sigue igual. No podemos volver atrás. No podemos mirar hacia delante. El futuro es este eterno presente que vamos rellenando día a día, momento a momento. A veces no basta con reescribir la historia. A veces no basta con cerrar los ojos. A veces no basta con callar. A veces no basta con esconderse. ¿Todavía quedan cosas que decir? ¿Todavía existimos? Cuando se apagan las luces y el sueño no viene y el sueño no viene y se sabe que no va a venir. ¿Hay todavía un rincón, un pequeño resquicio, una pequeña duda? ¿Hay todavía un todavía? ¿Cuánto tarda el olvido en olvidar? ¿Cuánto tarda el tiempo en darse? ¿Cuántos errores quedan todavía por cometer? ¿Cuánto queda de todo, todavía?

174

De un tiempo que está por venir Señora, yo necesito saber de este silencio, de esta calma queda, de esta paz árbol que se extiende silenciosa por esos recónditos rincones donde la luz no llega. Señora, yo necesito saber de este estruendo, de esta ruidosa tormenta, de esta raíz estrepitosa que se extiende ensordecedora por esos recónditos rincones donde la luz no llega. Señora, yo necesito saber de este no sé qué, de este qué sé yo, tan fragor y tan mutismo que se extiende sin contención por todos mis rincones con una luz tan nueva.

175

Infinito Más lejos que nadie, más cerca que todo, sólo estirar un brazo para tocarte... Y sin embargo... Saber que existe un mundo más allá de tus labios, poder apartar los ojos para no mirarte... Y sin embargo... No saber cómo ni dónde, ni por qué ni cuándo, no saber apenas nada, sólo saber con quién... Y sin embargo... Y sin embargo ya sabes que... bueno... Y sin embargo...

176

Yo, también Eras flor abierta en mi sien de arena, susurro quedo en mi alma atronadora. Eras lágrima de alegría en mi ojo desecado, tierra firme en mi corazón oceánico. Eras dulce pan en mi labio hambriento, diosa tangible en mi eterno vacío, luz tierna y cegadora en mi oscura soledad sin límite. Eras el todo ansiado tantas veces, el cúmulo realizado de tanta ansia imposible, la esperanza vuelta por una vez de mi lado, el amor certero, el cariño infinito, la ternura embriagadora, el abrazo inolvidable, el beso... Eras eso y mucho más, pero, ¿sabes? Eras.

177

Jugar por jugar En este parchís en que navego (nunca sé si contarme veinte, avanzar a la siguiente oca, matar la reina o tirar por descubrir) al croar la mañana todo se hace más llevadero. Será que la mañana no es más que un eterno blues desafinado que canta las cuarenta con todos los comodines. En la mesa de la derecha se levanta un pistolero y dice que hago trampas apuntándome con un plátano. Pero como los ases que guardo entre mis cinco mangas son de aire nadie lo toma en serio, porque he perdido los papeles y, de vez en cuando, alguna partida. La mona Chita me ofrece bailar un tango en una disco maquinera. –Paso-, contesto mirando hacia donde todos miran, a la rubia explosiva que no existe y suspiro por sus besos. ¡Nostalgia! Apuro líneas como vasos, vasos como segundos, segundos como galaxias. Le digo al pianista que toque otra vez la canción que nadie pide y me echo a morir un rato.
178

Esproncédica Me gusta oír los truenos resonar a mi alrededor y, a cada bramido, sentir estremecérseme el corazón. Me gusta atravesar la niebla, de placer los ojos embriagados, y caminar sin ver el camino por el borde del acantilado. ¡Cómo disfruto esas noches Qué triunfal se alza la luna llena iluminando nuestros sueños de horror y de tinieblas! Y cuando la lluvia moja las calles me gusta recorrer el camposanto, respirar ese sutil aroma a hombre muerto, putrefacto. Me encanta ver la muerte en tiernos ojos reflejada, y, durante el sepelio, ¡cuán dulces son las lágrimas! ¡Cómo disfruto cuando las llamas se reflejan brillantes en mis ojos, y que suerte si ante mí alguien arde azul, amarillo, naranja y rojo!

179

Y como ansío que la vieja abata en mí su guadaña y admirar desde el infierno cómo mi rostro se desgarra.

180

Noúmenos 1 Señora, no soy digno de que entre usted en mi casa, tan desordenada, tan desordenada. Una palabra pronunciase, ella sola se ordenara. Una palabra pronunciase, usted sola la ordenara. Señora, no soy digno de que entre usted en mi casa. Señora, usted no sabe cuán fría está mi casa, tan destartalada. Tan destartalada. Una palabra pronunciase, ella sola se templara. Una palabra pronunciase, usted sola la templara. Señora, no soy digno de que entre usted en mi casa. Señora, no soy digno de que habite usted mi casa, tan deshabitada. Tan deshabitada.

181

Una palabra pronunciase, ella toda se habitara. Una palabra pronunciase, usted siempre la habitara. Señora, no soy digno de que entre usted en mi casa.

1

Según el filósofo alemán Inmanuel Kant, aquello a lo que se accede por intuición intelectual, no por los sentidos. 182

Ciudad en que no existo

No duerme nadie, siquiera las sombras.

Solo cabe esperar que el amanecer sea idéntico o más suave, o rezar por que no acabe la tormenta. A través de los visillos se afanan los surcos en desenredarse y Dionisios otea regocijado su propio devenir, como si esperase un mar de fondo que volviera a reinventarse.

En las manos, arena. En los dedos, polvo. ¿Qué queda en el alma?

183

No rondan las palabras la luna, si no el gesto, y ese si no tal vez sea sino y entonces se retira el calor a los cuarteles de invierno y empieza a trazar planetas y a crearse para creerse.

Pero miente, y lo sabe. Miente.

184

Huecos

Queda del mundo una última vuelta todavía que no se ha dado, una mirada hacia los postreros equívocos que se asientan sobre un lecho de naranjos y vuelan de arriba adentro con lentas palpitaciones que ya no son inteligibles.

Desde el borde en que se precipita la luz hacia los amarillos recodos de los ríos surge como por azar un canto indemne que retoma sin saberlo trozos de espliego rodante que destroza sin saberlo la lluvia.

185

Sobre los pies de arena, una estatua erguida bajo el cobre inquieto de los siglos rompe a llorar como un pedazo de hielo donde el azul se confunde con el blanco, y el blanco es siempre otra cosa.

186

A buenas horas, mangas verdes Volvíamos a casa, todavía amigos. El tiempo, los proyectos, yo tomando nota. Qué sé. Qué no sé. Qué puedo, qué podría. Todo en el aire, tal vez, tal vez ya escrito. Aferrado a cada segundo posible, a cada minuto futuro. Y, así de golpe, fue lo que podía ser, poco a poco, paso a paso. Adelante, atrás, incrédulo, timorato, tímido, extraño. Y ahora cada segundo, cada minuto es un tesoro, cada paso una duda, cada respuesta una pregunta. Pero camino, y no sé si mirar atrás, si mirar hacia delante, únicamente camino , caminamos y sé dónde me gustaría llegar, y que quisiera llegar contigo, y que es difícil y que tantas cosas. Mientras tanto... Camino, caminamos, Con miedo, con mil miedos.
187

Miedo a mí, a no ser otra cosa más que yo, a vivir sin quererlo, a morir sin saberlo, a que un día tenga que soñar que todo fue. A este silencio que me pudre a ese ayer que tanto azota, a todo eso y a todo aquello. A que tanto miedo haga que la eternidad a que jugamos sea únicamente un dulce paseo.

188

Tiempo de cerezas

Se me ha varado el reloj en esta playa de arena incierta. Pasa un segundo. Pero no es un segundo. Es una hora. E s

u n a

i n t e
189

r m i n a b l e

h o r a.

Mi reloj,varado, susurra que es un segundo.

A veces, vienen las olas a esta playa de arena cierta. Y pasa una hora.
190

Pero es un segundo. Un instantáneo segundo.

Mi reloj, inquieto, susurra que es una hora.

191

Despacito

Ayer: La distancia, la victoria de haber seguido en pie al borde del infinito y haber sobrevivido. El tiempo que gasté luchando por resistir a huracanes y tormentas. Ha llegado una dulce brisa y ha dejado mi soledad convertida en mil ruinas. Hoy: Como un callejón sin salida muero perdido entre esquinas, recuerdos de besos silenciosos de momentos que persisten en mi mente y el dolor que no cesa.

192

No camino por las mismas calles, son y no son éstas, eran otras había... esquinas y farolas, hoy, solo sombras. No camino las mismas calles, corro por ellas, pero tu rostro todavía me persigue. Demasiado pasado, demasiado corazón, demasiado de todo hoy, demasiado, y nada nunca cesa, no retroceden un ápice las lágrimas, no se borra una sola de tus despedidas, no olvido una sola de tus palabras. No puedo cerrar los ojos. No puedo mirar nada. No puedo respirar apenas. Tú estás aquí. Y allí. Y allá.
193

Más cerca que todo, más lejos que nadie. A un estirar de dedos de distancia. Ayer tan cerca. Hoy, inalcanzable.

194

No te detengas Ainhoa, Aitana, todas las Albas, Aldara, Alfredo, los Alex y Alejandros, Alicia, Almudena, América, las Anas, Andrea, Ángela, Aroa, Aurora, las Beas, Belén y Belenitita, Bibi, Blanca, Carmen, Carlos, las Carolinas, Cecilio, Champi, por supuesto, Charo, Consue, Cristina, Dara, Desi, Diana, Dulce ¡cómo no!, Elenita, Eli, Elisa, Elisabeth, Estefa, Emi, Estivi, Fede, Fran, Fran, Hind, Gema, Iris, Isidro, Jorge, los Josés y Joses, los Juanan,los Juanjos, los Juanfran. Las Lauras, mis Lauras, Leli, Lola, Lorenas, Mar, Marías (de Algorfa, de Salamanca, de Orihuela, de Villena...) Mariajos y Marialgos, Marina, Marta, Mercedes, los Migueles, Miriam, Mori, Nachos, Nieves, Noelia, las Nurias, Pablo y Pablito, los Pacos, las Palomas, Ramón, Raquel, Ricardo, que no falte, Roberto, las Rosas, Sabrina siempre, todas las Saras, las Susis y Susanas, Valentín, amigo, Tamara, Vane y Vanessa, Tania. Y todos los que no conocí, y aquellos cuyo nombre he olvidado, y los que empiezan, y los que acaban.

195

196

¡Ya es primavera en el Corte Inglés! .............................. 105 ¿Qué le pasa a Jack? ............. 50

Crazy man crazy .................... 26 Cuando el viento sopla ........116 De cómo nacieron los dioses173

20. ........................................... 75 De un tiempo perdido..........112 99 luftballons ........................ 45 A buenas horas, mangas verdes .......................................... 187 A cántaros............................ 159 Despacito ..............................192 Ab urbe condita ...................... 47 Apocalypse Now .................... 77 Arácnidos ............................. 128 Ars poética ........................... 121 Avignon .................................. 86 BBB en el Callejón del Gato. 59 Blackest night......................... 52 Chocolate ............................. 119 Cinema Verité ........................ 73 Ciudad en que no existo ..... 183 Diez minutos antes de medianoche ........................ 89 Dónde habite el olvido .........154 Dos o tres soles ....................... 62 Dudu .....................................167 El imperio del fuego .............. 40 El otro niño yuntero .............. 51 El payaso de las bofetadas .... 35 El pirata Roberts 1 ................. 39 El puente sobre el río Kwai .. 96 De un tiempo que está por venir .................................175 Desde el muro ......................158

El tiempo de los elfos ha terminado .......................... 69 Elegía para un payaso ........ 136

Jugar por jugar ................... 178 La canción de tu vida .......... 174 La llave de plata .................... 33

Elegía sin dioses .................... 49 Ellos dicen mierda... ........... 161 Esperando a Godot ............. 168 La princesa de tus sueños ..... 38 Esproncédica ....................... 179 Las nieves de antaño ........... 135 Full metal heart ..................... 81 Gigante de gas ....................... 22 Giro al infierno ..................... 65 Gomorra .............................. 145 Guerrero Espectral ............ 118 Huecos............................ 79, 185 Infectados ............................ 151 Infinito ................................. 176 Insurrección .......................... 80 IP57 Istmos ..................................... 31 Joteta engañà ....................... 138 198 Las tres dimensiones del asesinato............................. 43 Lavadoras automáticas ......... 37 Lobo-hombre en Idella ....... 165 Los muertos de mi felicidad 122 Los ochenta son nuestros ...... 27 Make my day......................... 163 Malditos bastardos .............. 153 Mi coco ................................... 42 Moi non plus ........................ 114 Monocromo .......................... 115 Ni un paso atrás ..................... 55 La otra opción es liarme a sillazos contra las ventanas ............................................ 82

Nihil obstat... ....................... 100 No es amor quien muere, somos nosotros mismos. ... 41 No habrá más penas ni olvido .......................................... 140 No mires a los ojos de la gente ............................................ 83 No te detengas ..................... 195 Nominado al imbécil del año 13 Noúmenos ............................ 181 Nunca llueve al sur de California .......................... 70 Onironaútica para principiantes ................... 103 Otro más .............................. 157 Otros días............................... 28 oσς τύραννoς ................ 20 Parche .................................... 88 Piedritas en la ventana ......... 97 Prohibido soñar ..................... 25 Que no sabe, dice................... 54

Rama Lama Ding Dong ......146 Ritos iguales .........................101 Salsa ........................................ 64 Saludo en otra acera............125 Selenofobia ............................ 29 Ser original es copiar sin que se note................................. 32 Shazam ................................... 61 Si de todos modos se va a enterar..............................130 Sí, pero... ..............................171 Sin palabras ........................... 85 Sin propósito de enmienda ... 72 Suddenly ................................. 90 Tango para un reencuentro difuso ................................132 Tiempo .................................127 Tiempo de cerezas ...............189 Trenes rigurosamente vigilados ............................. 23 Tu vida en un segundo ........169 199

Un cinema paradís, si es plau .......................................... 166 Unas flores bonitas ............... 18 Variaciones sobre variaciones sobre un tema de Hélder Câmara .............................. 67

Viento ..................................... 74 Y otros poemas .................... 142 Yes, we can........................... 133 Yo, también .......................... 177

200

201

You're Reading a Free Preview

Download
scribd
/*********** DO NOT ALTER ANYTHING BELOW THIS LINE ! ************/ var s_code=s.t();if(s_code)document.write(s_code)//-->