Por

Carlos Dávalos

C
¿que Qué es un 'speed dating'? pues un montón de 'citaS a ciegas' seguidas de sólo 420 segundos de duración cada una. GQ quiso probarlo en primera persona.
ILUSTRACIÓN: KELSEY HEINRICHS, CORDON PRESS.

uando contesté el teléfono todavía seguía dormido. Al otro lado de la línea una voz de mujer me llamaba por mi nombre y me hacía una propuesta que en un principio no entendí muy bien. – Te invitamos, pero con una condición, tienes que traer a un amigo contigo. – Vale, pero, ¿adónde me estás invitando? – Al evento de speed dating de esta noche, veo que te habías apuntado para el de la semana pasada y no viniste. – ¿Estás segura? – Sí, ¿por qué crees si no que tengo tu teléfono? – No lo sé, tú me has llamado… – María, soy María de la Dolce Cita. Os habíais apuntado tú y un amigo, M. Entonces me acordé y caí en cuenta. M es un amigo ruso que viene cada cierto tiempo a Madrid a mejorar su español y a reunirse con banqueros y agentes de bolsa financiera. Viaja por todo el mundo, pero en ningún sitio se queda más de una semana porque siempre tiene que coger un avión hacia su próximo destino, donde algun negocio por cerrar le espera. Siempre que nos tomamos un café, saca el tema de la mujeres. M tiene unos 45 años y está soltero. Según él tiene más de una amante en Rusia, pero en España aún no ha podido conocer a nadie. – Las chicas de España son muy bonitas (me repite siempre con su acento eslavo). Me gustan mucho. Un día, en su intento por querer conocer más a las mujeres de este país, me propuso que nos inscribiéramos a un evento speed dating (citas rápidas) en Madrid. – ¿Qué dices? ¿Nos apuntamos? Puede ser muy divertido.

En ese momento no me pareció una mala idea. Para mejorar su español iba a ser un ejercicio insuperable. – Ya caigo, pero M no está aquí en España (le dije a María), por eso no pudimos ir la semana pasada. – Por eso estoy diciendo que vengas hoy (insistió ella), te estoy invitando. Sólo tienes que traer a un amigo contigo y entras gratis. Es hoy a las ocho en el centro. Traté de pensar en alguien que me quisiera acompañar, pero no se me ocurrió nadie. Lo más probable era que la persona a la que se lo propusiera se riese de mí. – Lo siento, pero creo que me va a ser imposible conseguir a alguien que se quiera venir conmigo ahora (le dije). Quizá sea mejor que le des prioridad a otro chico que esté en lista de espera. – ¿No tienes un amigo que quiera venir? – La verdad, no se me ocurre nadie. Colgamos el teléfono e intenté seguir durmiendo. Al rato, María volvió a llamar. – Está bien, puedes venir solo, pero tienes que ser puntual. – Vale (dije, tomándolo como una señal). Después de todo, quizá se trate del destino. No todos los días recibes la llamada de una extraña que te propone conocer chicas un sábado por la noche. Al otro lado, quizá, la chica de mi sueños me esté esperando en ese bar del centro de Madrid con un vodka tonic en la mano, una sonrisa y muchas historias que contarme. Tenía que ir a averiguarlo. La primera vez que se organizó un evento de speed dating ocurrió a finales de

1998 en Beverly Hills, en EE UU. La idea había surgido dentro de los círculos judíos de ese país para que las personas solteras tuvieran la posibilidad de conocer nuevas amistades. Todo apunta a que un rabino de Los Ángeles llamado Yaacov Deyo, director de una organización judía ortodoxa, al ver que sus integrantes tenían poco tiempo para conocer gente del sexo opuesto, decidió montar una de estas peculiares veladas. l suceso fue tan exitoso que pronto comenzó a reproducirse. La televisión estadounidense, viendo la creciente acogida que comenzaba a tener el evento, sacó al aire un programa que se llamó La quinta rueda, emitido durante tres años en la parrilla americana y que daría pie a una serie de programas similares en otros países europeos como Inglaterra, que fue el primero en recoger la idea. En España, programas como Hombres y mujeres y viceversa, Corazones maduros o Granjero busca esposa son sólo algunos de los ejemplos de programas que surgieron a raíz de la idea de Deyo. Algunas series de ficción como Sexo en Nueva York mencionan, en ocasiones, esta modalidad de conocer gente. Cuando uno de los personajes de la serie, Miranda, decide acudir a una multicita rápida, se da cuenta de que la experiencia terminará siendo un fiasco. En un capítulo de Los Simpson en el que Marge pierde la memoria y no puede reconocer a Homer, sus solteronas hermanas aprovechan la situación y la llevan a un speed dating; allí Marge cruzará palabras con una especie de psicópata que ha matado a su mujer y con un esquizofrénico que le habla de suicidio.

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