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Groenlandia número seis (Noviembre 2009 \ Febrero 2010) Directora: Ana Patricia
Moya Rodríguez
Editorial Ensayos
Au sencia de valores Pensando (a propósito de vivir I) Hombres y mujeres light Benditos Malditos Yo no leeré a Stieg Larsson 4 6 9 11 13

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Vicedirectora y administradora de la Web:
Bárbara López Mosqueda

Moya Rodríguez, Enrique Fuentes Guerra (Córdoba), Esperanza García Guerrero (Sevilla), Luis Amézaga, Adolfo Marchena (Vitoria), Andrés Ramón Pérez Blanco (Toledo), Roberto Arévalo Márquez (Madrid), Juanma López (Granada).

Habitantes: Ana Patricia

Reseñas Habitantes
Ana Patricia Moya Luis A mézaga Andrés Ramón Pérez Blanco Enrique Fuentes-Guerra Adolfo Marchena Esperanza García Guerrero Roberto Arévalo Márquez Juarma L ópez

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Visitantes: Pepe Pereza

22 28 30 33 36 39 42 47

(Logroño), Eva Márquez, Enrique Portillo, Luisa Fernández , Ángel Muñoz, Óscar Varona (Madrid), Jesús Suárez (Córdoba), Begoña Leonardo (Zamora), Enrique Morales, Milagros Puebla (Almería), Javier Aguirre, Daniel García (Vitoria), Vicente Muñoz Álvarez (León), Sergio Pinto Briones (Chile), Pau Roig (Barcelona), Antonio Huerta (Cádiz), Isaac Contreras (México).

Visitantes
Pepe P ereza Eva Márquez Óscar Varona Jesús Su árez Enrique Morales Sergio Pinto Briones Antonio Hu erta Enrique Portillo Isaac Contreras Daniel García Luisa Fernández Javier Aguirre Ángel Muñoz Milagros Puebla Begoña L eonardo Pau Roig Vicente Mu ñoz Álvarez 50 52 55 58 61 64 67 70 73 75 77 79 82 84 86 91

Fotógrafos: Alejandro Serna
Rodríguez, Carmen Guillén, Luis Sevilla, Juan José Romero, Raúl Gaitán, Ana Patricia Moya, Ángel Muñoz, Pau Roig.

Edita: Revista Groenlandia. Apoyos Morales: Carmen
Serrano Fernández, Angustias Añón Flores y maese Kebran (Andrés Ramón Pérez Blanco). La jefa os quiere un huevo de pato bien gordo.

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Bienvenidos al sexto número de Groenlandia. Nos presentamos puntuales en este mes de Noviembre (por fin se marchó el dichoso calor) con aportaciones de autores consagrados (Vicente Muñoz Álvarez, Luis Amézaga, Adolfo Marchena, Pepe Pereza, etc) y también de artistas noveles (Mila Puebla, Enrique Fuentes-Guerra, Daniel García, Ángel todo Muñoz, esto sin Sergio olvidar Pinto las Briones, Antonio Huerta, etc); maravillosas fotografías de Luis Sevilla, Carmen Guillén, Ángel Muñoz, Raúl Gaitán y Juan José Romero que decoran este número, así como el suplemento. Esperemos que el resultado sea del agrado de los colaboradores y también de los lectores. Como es de bien nacida ser agradecida, desde aquí, millones de besos para Bárbara, esa mujer que probablemente, si no existiera, Groenlandia tampoco, y también para un personaje quijotesco cuyo empuje me anima a seguir adelante: gracias mil, estimado Andrés \ Kebrantaversos…

Y, para concluir, gracias, Aída, por la portada eres la y la caña. contraportada,

También llegamos con buenas noticias: se confirma que, el año próximo, antologías narrativa porque tendremos las dos en groenlandesas (reclamo cosas

papel, una de poesía, y otra de paciencia requieren estas

tiempo, que así es como mejor se hacen las cosas); aparte de seguir editando poemarios (en breve, podremos disfrutar de las obras de Eva Márquez, Ángel Muñoz, digitales Yamila de Greco, narrativa, entre en otros) vamos a preparar libros concreto, de relatos y novela breve, para dar más opciones de lectura. Poseemos, en cartera, “Putas”, de Pepe Pereza (¡enhorabuena por la reciente publicación de tu primer libro en papel!) de y “Cuentos esta de la Carne”, humilde

servidora, y que incluye el arte de mi “deshecho de pareja” Juan José Romero. Pasad y disfrutad de la revista, que nos lo hemos currado cosa fina.

¡millones de besos pá ti!

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ANA PATRICIA (Directora de Groenlandia)

A principios de verano, robaron en mi casa. Los ladrones, menores de edad, no fueron detenidos: la policía se resigna a esconder la denuncia tramitada en una polvorienta carpeta de la comisaría. Semanas posteriores un caso espeluznante: unos niños violan a una chiquilla. Casualidad: el delito se repite en otro punto del país. Y lo más terrible, es que la mentalidad de estos pequeños criminales es la de no ser conscientes de la gravedad de sus actos, pues sólo lo hacían, tal y como apuntan los psicólogos, por pura diversión. La urgencia de modificar las leyes se planta en múltiples mesas de debate. Por supuesto, soy pesimista y mucha palabrería pero luego, los políticos no se dispondrán a cambiar la legislación porque eso supondría un día más extra de trabajo para ellos en su “apretadísima” agenda laboral. Ideal esta cuestión para promesas electorales que jamás se cumplirán. Eso sí: todos coinciden en la ausencia de valores. Y no es cuestión de polemizar sobre las asignaturas de religión o la de educación para la ciudadanía, ni tampoco sobre la responsabilidad de tutores o padres. Sin valores, los límites se rompen. Y en el momento en el que el respeto cae, todo se desborda. Nuestro presente: la época del estrés. Y como el ritmo de vida: los niños quieren ser adultos rápidamente. Las etapas de su existencia las experimentan a velocidad de vértigo. Y se aburren. Yo a los trece años jugaba con mis hermanas y me lo pasaba piruleta. Ahora, a los trece, la mayor diversión es entrar en una discoteca “light” para ver con cuánt@s se enrollan y cuántos cubatas soportan esos frágiles hígados. Y el chaval, a los veinte, será un adulto precoz y amargado, porque en su momento no existió nadie que le contase que, aparte de alcohol, novias, música a todo volumen, motos o coches y trabajo mal pagado en hamburguesería, había alternativas, otras posibilidades. Se puede buscar por otros caminos, porque tenemos derecho a ser felices. Pero no todo son derechos: también hay obligaciones. Estamos obligados a esforzarnos. Pero los adolescentes son comodones. La actitud nihilista no los desorientan, es que les gusta estar así, no se preocupan por lo realmente importante. Sí. Los profesores de clase son unos pesados y me

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parto el culo de risa cuando el grupo de gamberros se meten con ese gilipollas que me hace perder el tiempo con deberes. Papá y mamá están trabajando, y compran mi cariño con dinero y dándome las llaves para salir y entrar a mi antojo. Hay videoconsola en casa, pero ni un libro en las estanterías. Y permito que me eduque la televisión, que me maraville ese fantástico mundo de color donde todo puede ser posible si me hago futbolista, modelo, concursante de Reality Show o, por qué no, contando mentiras sobre encuentros sexuales con famosos. Estos son los valores principales de hoy día: dinero y egoísmo. Que me lo den todo hecho sin mover ni un dedo: para eso están los cabrones de mis padres. Paso de estudiar: total, jamás encontraré un empleo digno. Da igual que no haya aprendido a leer o a escribir: si hay todos los días en mi mano un billete de cincuenta euros, yo soy inmensamente feliz. Es paradójico: se les permite abortar, incluso pueden beber o fumar; para eso sí son mayores, pero luego hacen lo que les da la gana siempre amparándose en que tienen menos de dieciocho y la ley les protege con todas las garantías. Profesores que son agredidos y amenazados, sin posibilidad de defenderse, sumidos en una rabia que les impide levantarles la mano. Hijos que maltratan a sus padres. Hijos vagos, que no estudian, que no trabajan, que viven como reyes, o mejor dicho, como parásitos. Hijos que roban, que matan, que violan. La culpa la tenemos todos: la televisión, los progenitores, los docentes, los ciudadanos de a píe, porque no nos preocupamos lo suficiente. En mi caso, yo he recibido zapatillazos… pero es que mi madre tenía que lidiar con tres terremotos. Mi padre nos ha educado con mano flexible: dureza y cariño a partes iguales. No se arrepienten a pesar de que por cabezona me dejaban el culo rojo: me ayudaron a depender de mí misma (aunque viva bajo su techo, yo no tengo la culpa de que mis salarios sean ínfimos). Hoy día, los chicos y las chicas, que presumen de tenerlo todo, en realidad, no tienen nada: no poseen valores que les guíen. No son conscientes de la realidad. Como decía Don Ángel, mi profe del cole, que en paz descanse: “¡ay, juventud, divino tesoro!”. Tesoro color mierda, querido maestro… el mismo color de nuestro futuro con semejante tropa generacional…

Ana Patricia Moya Rodríguez

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El terror Estoy en la cama, con Rosa, viendo una película: “Cadena de

favores”, de Kevin Spacey, y nada más acabar me he puesto a llorar. Me he levantado de la cama, intentando que Rosa no me viera la cara, y me he ido al despacho, para ver si podía averiguar el porqué de dichas lágrimas, e intentar escribir para luego, al día siguiente acerca de ello en el ordenador, comprenderlo. Como dice intentar

Francisco Umbral, siempre que lloro es por algo. La película trata sobre un niño y un adulto, que luchan para superar y olvidar la violencia que sufrieron por parte de su padre. Al final los dos lo consiguen, aunque al niño se le va la vida en el intento. El terror producido a un niño por sus padres, en la época en que están empezando a formar su personalidad, luego es muy difícil de eliminar, por no decir imposible. Yo tengo ahora cuarenta y cinco años y sé que no lo tengo superado del todo. El terror producido a un niño, creo que es el peor que existe. Tu familia es el único mundo que conoces. Un microcosmos sin salida, sin escapatoria posible. Me explico: si por ejemplo estás en Vietnam, o en otra terrible guerra, debes pasar también un gran terror, pero tienes alternativas. Tienes un arma de fuego, puedes correr, esconderte, yo que sé. Incluso puedes matar a tu enemigo. Si vas por una calle solitaria y oscura y oyes un ruido a tu espalda, también puedes sentir un gran terror, pero igualmente también puedes correr, coger un palo, o puede que no sea nada: un gato en un cubo de basura. Pero si tu padre te llama, y empieza a gritarte y a golpearte, ¿qué haces? No puedes correr y escapar de tu pequeño mundo, tampoco puedes responder a sus golpes. Solo puedes acurrucarte y rezar. Con el tiempo ves que tus rezos no sirven para

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nada, y comienzas a perder la fe. Yo, en mis tiempos de juventud, intenté solucionarlo con el alcohol (mis miedos enfermizos), pero no dio ningún resultado. Posteriormente lo intenté con todo tipo de drogas. Y empecé una carrera contrarreloj contra el abismo. Llegó un momento en que todo me daba igual. Entré en un círculo vicioso descendente. Contra más me pegaban mas rebelde me volvía, contra más rebelde más sustancias consumía, y más palos recibía y empezaba todo de nuevo. Hasta que reventé. Por algún lado tenía que reventar, digo yo. Y ahora, me veo con cuarenta y cinco años llorando por una película. ¡Qué va, no está superado, sigue ahí, escondido, agazapado, para aparecer cuando menos lo esperas! Además este terror no desaparece porque desaparezca la causa, no, que va. Lo digo porque mi padre ya murió y la cosa sigue igual. Una cosa es que un problema termine, y otra bien distinta es que este se solucione. Ya forma parte de mi propia personalidad, y está enquistado en una oscura y remota cavidad de mi cerebro. No sé como explicarlo. Ves como la seguridad en ti mismo, aquella de la que tantas veces haces gala, te abandona. Desaparece en un momento dado sin razón aparente. Algunas veces si sabes las razones de dicha desaparición, pero otras, sin embargo, no tienes “ni puta idea”, pero vamos, tan “ni puta idea”, que te permite ver hasta que grado está instalado el terror en tu subconsciente. Pues nada, habrá que seguir viviendo con lo que me ha quedado, e intentar superarlo a la próxima. Aunque en la vida real es bastante más difícil que en el cine. Lo normal será que nunca venza esos miedos y angustias. Los terrores instalados en la mente de un niño, no se marchan jamás. Ya he hecho de todo, desde escribir mis memorias, hasta intentar superarme como persona. Como si esto fuera un problema de santidad, y lo que necesitase fuera un exorcismo. Pero cuando te hacen tanto daño resulta imposible olvidar. Ya forma parte de mi ser, y habrá gente que no comprenda mis continuos cambios de humor, tan radicales, y piense: “hay que ver como se ha puesto éste

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por tan poca cosa”. Pero claro, no puedo estar, continuamente, explicándole a la gente mis problemas. Y mientras la vida va pasando. Procuraré portarme bien, y ser un buen tipo. Sólo intentaré que mis hijos tengan una vida diferente. ¿Qué otra cosa más puedo hacer? Mis hijos deben tener una infancia diferente a la mía. Por lo menos con los dos pequeños. Con el mayor llego un poco tarde. Sólo espero que alguna vez me comprenda. Él está ahora en una edad complicada y tal vez crea que me estorba, o algo así, cuando es precisamente al contrario. Le necesito más que nunca. Pero, yo que sé, esto es muy complicado. Simplemente lo hice lo mejor que pude, pero seguramente él piense que no, que cuando más me necesitó, yo no estuve. Muchas veces la historia se escribe sobre errores. Bueno me acuesto ya, que son las cuatro de la mañana. Por lo menos, estas conversaciones conmigo mismo, me ayudan a entender que hay por ahí todavía un problemilla pendiente de resolver. Debemos convivir con nuestros propios temores, ya sean de la educación recibida, o de la falta de esta, o del sexo… vete a saber. Cada uno tiene sus propios temores. ¡Hostia! El terror del sexo también lo tengo. Bueno, lo dejo para mañana.

Enrique Fuentes Guerra

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El término inglés Light salió de las fronteras de su idioma y se hizo internacional, gracias al éxito de la aparición de los productos Light. Estos alimentos cuyo boom comenzó sobre la década de los ochenta del siglo pasado, se han convertido en la actualidad en todo un fenómeno, e invaden los supermercados con una extensa gama de artículos. Se caracterizan por ser bajos en calorías, ya que han sido desgrasados o reducidos en azúcares, y por sustituir su sabor original con aditivos artificiales. Hay que reconocer que gracias a ellos, personas con problemas de salud, pueden comer ciertos alimentos, y aquellas preocupadas con su peso, pueden caer tranquilamente en la tentación de pecar, sin ningún remordimiento. Ha sido tal el éxito de estos alimentos, y en consecuencia el vocablo que los define, que incluso se ha utilizado el término Light para denominar a una tipología de hombres y mujeres, cuyas características son similares a la que poseen esos productos, y comparten con ellos su significado esencial, es decir, la ligereza, porosidad e inconsistencia. Estos artículos e individuos, evolucionan de forma paralela, resultando la mayoría de las veces algo engañosa su apariencia. Por ejemplo: los alimentos, pueden llegar a ser productos fraudulentos, ya que hacen creer a muchos que consumiéndolos se puede conseguir perder peso disfrutando de todo aquello que nos gusta, sin el sacrificio y el esfuerzo de dejar de comer ciertas cosas, algo completamente erróneo. De la misma manera, las personas denominadas con este término hacen ver de forma fraudulenta que el hecho de poseer bastante dinero para adquirir todo lo que se les antoje da como resultado el

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conseguir

disfrutar

de

la

felicidad.

Algo

también

completamente erróneo, pero que no es impedimento para que ellos se manifiesten siempre con una aureola de éxito Al mezclar las características encontramos con de ligereza, personajes porosidad frívolos e e

inconsistencia del vocablo Light, y aplicarlas a estos hombres y mujeres, nos incomprometidos, a los que les interesa todo, pero a nivel superficial. Se han puesto a eliminar todo aquello que para ellos no es importante, les sobra o les incomoda, convirtiéndose en individuos descafeinados, donde el egocentrismo y narcisismo es lo primordial, siendo el eje principal de sus vidas el dinero, y pasarlo bien a costa de lo que sea, apartando cualquier sacrificio que pueda hacer tambalear ese goce como permanente. Actúan sin remordimientos, y esto da

resultado personas sin vínculos y descomprometidas. Los valores realmente importantes, lo han sustituidos por otro aditivo artificial como el reconocimiento público o la fama. En el libro del Psiquiatra Enrique Rojas titulado “El Hombre Light”, se nos siguientes describe a este tipo de individuos con las “carece de valores, suele estar características:

enfermo de abundancia, le sobra lo material y reduce al mínimo lo espiritual, esto hace que se cierre en sí mismo, sin enfrentarse a los problemas, y que por tanto no llegue a realizarse plenamente. Esta afectado por una sociedad en la que se valoran más las cosas que son divertidas y utiliza el televisor o la literatura Light para culturizarse…”

Esperanza García Guerrero

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“Malditos”. El diccionario de la RAE define esta palabra así: 1) Perverso, de mala intención y dañadas costumbres; 2) condenado y castigado por la justicia divina; 3) de mala calidad, ruin y miserable; 4) coloquialmente, que molesta o desagrada; 5) dicho de una persona que se enfada por su terquedad u otras malas cualidades. Siento rebatir, ya de inicio, algunas de estas definiciones. Y lo hago porque desde este breve artículo quiero dar un pequeño homenaje a los mal llamados “malditos”, a aquellos personajes que durante toda su vida, y a través de sus obras, han mostrado al público su verdad, que no es que sea la única verdad, pero es la suya y como tal debe ser respetada, un homenaje a aquellas personas que contra viento y marea, contra editores y productores, contra el orden establecido en ese momento, viven y hacen lo que quieren y eso es signo auténtico del único patrimonio del hombre, el cual es continua y sistemáticamente manipulado: la libertad. “Malditos” (así los denominaremos) siempre hubo, hay y habrá; voy a citar ejemplos de malditos de algunas disciplinas artísticas. Mi “maldito” favorito: Leopoldo María Panero Blanc, poeta genial, catalogado como loco. De hecho, toda su vida ha transcurrido en los psiquiátricos.

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Charles

Bukowski:

escritor,

alcohólico,

con

sus

escritos pone “patas arriba” el sueño americano. Jess Franco, auténtico, único e irrepetible director de cine, el más prolífico del cine español Juan Piquer Simón: otro de los directores “no

comerciales” de nuestro cine. Paul Naschy: el rey de la Serie B hispana. Infinidad de malditos, de seres libres, de todas las partes, que si ustedes quieren iremos conociendo en estas páginas. Groenlandia despide cierto halo de “malditismo” en algunos colaboradores, que respiran autenticidad y valentía. Sigan así: libres y malditos. Luis Antonio de Villena escribe: “el malditismo no debe buscarse, nunca, se tiene o no, como la belleza”. Si quieren conocer “malditos”, manden correos e ideas a mi dirección. Gracias por leerme.

Andrés Ramón Pérez Blanco (kebrantaversos@hotmail)

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Seis y media de la mañana, me dispongo a buscar un asiento libre en el autobús que me lleva a la estación del tren. A mí alrededor una decena de personas con idéntico destino. Muchos leen un libro, me fijo en el título: “Los hombres que no amaban a las mujeres”. Llegamos a la estación, me subo al Cercanías que me lleva hasta Sol. Hay más gente leyendo. Reparo en el título: “La chica que soñaba con una caja de cerillas y un bidón de gasolina”. Me bajo en Sol, entro en el metro, me agarro a la barra metálica y observo los títulos de los libros de la gente que lee durante el trayecto: “La reina en el palacio de las corrientes de aire”… Stieg Larsson por aquí, Stieg Larsson por allá… es asombroso, y hasta da un poco de miedo. Todo el mundo lleva los mismos libros, cómo si les hubiesen mandado una orden a su subconsciente para que lo leyeran en masa. Todos siguen la misma directriz que alguien anónimo, o tal vez un ente sin definir, dicta desde las sombras. Yo no he leído a Stieg Larsson, voy a ser sincero. Tengo amigos que sí lo han hecho y que me han recomendado los libros que forman la trilogía Milenium (que según leí por ahí, no era una trilogía, sino una saga interrumpida por el fallecimiento del escritor sueco en el 2004 - ¡Vaya, la fama le llegó una vez muerto!-) Y aunque al principio me interesé por el primero de los libros, pronto me prometí a mí mismo no hacerlo. No. Yo no leeré a Stieg Larsson. Y con todos mis respetos al escritor y sus historias, que me consta que son excelentes, pero no lo voy hacer porque no me parece bien que todos,

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absolutamente todos, tengamos que leer las cuatro novelas que nos mandan las grandes editoriales. En el 2008, España publicó más de 80.000 títulos diferentes. Entre éstos hay novelas, poesías, ensayos, recetarios, libros de autoayuda… hay de todo y para todos los gustos. Pensad detenidamente en la cantidad: 80.000 libros y sólo contando España. Ahora sumar lo que haya podido publicar Portugal, Francia, Italia… podíamos decir que el ritmo de nacimientos de libros es inmenso. No obstante, la mayoría de ellos no tendrán un final feliz, pues no conseguirán abrirse un hueco en las estanterías de las librerías. Preguntad a vuestro librero habitual. Recibe una cantidad de títulos semanales tan grande que se ve obligado a devolver casi en el momento porque no tiene espacio físico para su exposición. Cómo mucho se queda con algunos, que los apila en vertical y mezclados, en las estanterías más recónditas de su establecimiento, aunque no puede descuidarse. Y no se trata de un simple problema de plazos de devolución con su empresa distribuidora, que le da un margen para devolver en caso de no venderlos. El problema es que la semana siguiente recibe más novelas, la siguiente otras tantas… tiene que devolver o salirse de la tienda. Esta ley de la selva que impera en las librerías, dictada por los distribuidores y editores, y propulsada en parte por la gran cantidad de autores que escriben a un ritmo superior a lo que el librero puede vender (qué ya le gustaría a él venderlos), ha creado una espiral donde sólo el famoso se abre camino, es el único que vende. Ahora Stieg Larsson está de moda, o dicho en otras palabras, los libros de este escritor logran estar en las

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estanterías (y en exposición preferente) durante mucho más tiempo de lo que están los demás. Ya pasó con otros libros: “El código Da Vinci”, “El Ocho”, “La Historiadora”, “La catedral del mar”, “La sombra del viento”, Un mundo sin fin”… Estos libros son los best-seller de hoy en día, lo que todo el mundo ha leído, los que apoyamos en nuestras rodillas en los trayectos del tren hasta nuestros lugares de trabajo. Yo antes hacía lo mismo. He leído muchos de esos libros, auténticas historias que me apasionaron (algunas más que otras). Sin embargo, tras conocer plataformas virtuales con libros de gente anónima, y tras leer otras historias que no sobreviven en la ley de la librería, me he dado cuenta en lo injusto que es que sólo leamos los libros de Planeta. Ahora permitidme que os invite a que la próxima vez que vayáis a por una novela, no busquéis el stand del escritor del momento, sino en las esquinas abandonadas del establecimiento. Encontrad ese libro que yace ahí olvidado, aquél que el librero no se percató de devolver, y dar la oportunidad a algo que no lee todo el mundo porque es lo que toca. Al menos es lo que yo hago: y por eso, cabezón y con orgullo, digo que no leeré a Stieg Larsson. No porque tenga algo en contra de este escritor. Sé lo que vais a decirme, que yo me lo pierdo… lo sé. Pero yo leeré a Iván de los Ángeles Company. ¿Qué no sabéis quien es? Pues vosotros os lo perdéis.

Roberto Arévalo Márquez 15

AYAKO (Ediciones Otaku Manga) En esta historia dentro en su de intrigas, de la etapa

EL ÁRBOL QUE DA SOMBRA (Planeta deAgostini Cómics) Manga de carácter histórico que nos sitúa en época feudal nipona (en concreto, en la era del bakumatsu, entre los siglos XVIII y XIX). real, de de Ibuya con un noble). Aquí, su la Tezuka bisabuelo a medicina, mujeriego (guerrero carácter dos Estos coloca como protagonistas a un personaje Ryoan amén Manjiro formidable, muy profesional Tezuka (aspirante

poder, corrupción y espionaje, Tezuka, producción

“oscura”, nos demuestra la cara más perversa y egoísta del ser humano. Ayako, siendo niña, es testigo indirecto de un horrible crimen; por eso, para evitar el desprestigio del clan familiar, ante la negativa de quitarle la vida, deciden ocultarla en un sótano. Y allí, con las visitas esporádicas de su madre biológica y el incestuoso afecto de su hermano, Ayako crece y se convierte y en es una hermosa que obligada es a muchacha, liberada hasta

empedernido) y uno inventado,

personajes se verán implicados en la principal trama de este cómic: la necesidad que tiene Japón de abrirse al mundo, de expandirse, ante la negativa de los que sectores se tradicionalistas a los enfrentan

enfrentarse al cruel mundo. Lo más sorprendente: el final (toda una lección para el resto de personajes). De dos tomos, fue publicada hace unos años. Y, por supuesto, es una ni lectura a los sobresaliente. No defrauda ni al público adulto seguidores del maestro.

revolucionarios. Quizás, en ocasiones, se hace pesada merece (ocho la y tomos), es los pero muy pena:

entretenida

personajes

son muy carismáticos.

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BUDAH (Planeta DeAgostini Cómics) Interpretación el príncipe personal Siddartha de los de del la

ADOLF (Planeta Deagostini Cómics) Adolf fue, junto con Black Jack, de las primeras obras de Tezuka que se publicaron en España. Sin duda, las mejores tarjetas de presentación para lo que vendría la después. historia Adolf de la también tiene, como telón de fondo, Alemania Nazi y la inminente Segunda Guerra Mundial. Esta obra maestra y la Sohei relata Toge, que de las del a su aventuras periodista raíz de desventuras muerte

fundador de la religión budista, dinastía una india sin Sakya. con

Destinada a lectores jóvenes, es obra, embargo, carácter maduro y abundantes notas de filosofía: en ella se plasman las principales obsesiones del autor, también cuestiones del budismo, como son el miedo a la muerte, el sufrimiento inmortalidad supuesto, es humano del una o la Por alma.

recreación

hermano, decide buscar a los causantes y descubre que todo se debe a un complot contra Hitler: Führer existen tiene documentos sangre judía. prohibidos que certifican que el Trepidante historia concentrada en cinco tomos. Una joya del cómic: todo un clásico. Para Boy”, el próximo número “Oda de a de y

ficticia de la vida de Budah: hay personajes reales, pero también creados mi gracias el sus a su fértil y las tomos imaginación, como por ejemplo, favorito, de divertido En diez encantador páginas Tatta.

encontraremos

planteamientos

de todo tipo: sobre la divinidad, la injusticia, la necesidad de hallar el equilibrio la con la de naturaleza, sociedad Groenlandia, trataremos “Astro “Jungle Taitei”, Kirihito” particular Castigo”. (obra de madura, “Crimen

castas, etc. A pesar de ser una lectura amplia por su número de volúmenes, no resulta nada pesada y es entrañable.

temática médica) y su versión

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Ana Patricia Moya Rodríguez

REVOLUTIONARY ROAD (Pelícu la dir ig ida por Sam Mendes, con Leona rdo DiCa pr io y Ka te Wislet)

EL SEXO ESTÁ LOCO (Director: J ess Fra nco; MANGA F ILMS) Una “bendita” Franco. locura Película rodada por

G ran triunfadora de los Oscars de este año, una interesante pe lícula cargada con un dramat ismo más crudo que el de la gran American Beauty, otra producción del mism o director y q ue, a pesar de caracterizarse ésta por su humor ácido, no son tan dist intas; me es difícil no compara r ambas en el sentido de q ue pla ntean cuestiones existenciales. tiene como Revolutionary protagonistas Road a un

Jess

considerada de

de culto po r sus seguidores. Una historia faltas de circular, salpi cada escenas aparentemente inconexas y argumento. Memorables escenas, como el diálogo en inglés acabando en un coito dentro de un coche. favoritas coche, diálogo títulos Otra cuando absurdo de de se a mis también base escenas en de un un cit ar sexo sucede

establece Mucho

películas.

matrim onio que qui e re cum plir sus sueños, romper con el tradicional ideal americano Beaut y de en notas la una de felicidad, de en que y la un no Es American necesidad también ciertas dejan habla familia,

hirsuto al gusto de la é poca (el film se clasificó con una S) a cargo de la esplendorosa Una ofrenda y si empre humana y bellísima a San un una el Lina Romay y el resto del re parto. Cucufate. realizando hijo… nueva novia Hasta coitos 9 de extraterrestre s teniendo Y

transformación

sentido m ás irónico, radical, y con divertidas a indiferente nadie.

¡cada forma del

segundos!

convivencia: Este tío

trágica, se centra en la hipocresía de la sociedad americana, y en ese “q uerer” y no po der po r excusas q ue realmente no atan a la rutina de siempre, sino más bien por un arraigado miedo a lo dist into. Pa pelones de los act ores, q ue se salen (DiCaprio, que no es santo de mi devoción, se supe ra, aunq ue mi pe rsonaje visionario”), q ue incita favorito una mucho a es la el “loco historia amarga,

cuatrimonio. Y no olvidemos a la productor. a los del más film Jess. encandilará seguidores acérrimos

Acompañada en esta versión en Dvd po r “SEE YOU LATER COWABUN GA”, una locura -pop auspiciada por el gran cómic po r el Jess, donde Una se interpreta películalo más de asimismo. deliciosa aparece Total

donde cine.

granado del pop nacional. El cine libertad expresión para tu disfrute.

reflexión.

Recomendable.

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Ana Patricia Moya Rodríguez \ Andrés Ramón Pérez Blanco

ME MORIAS DEL TÍO J ESS - JESUS FRANCO (Editorial AG UILAR) 23 PANDORAS (Editor ia l Baile de l Vida, obra y de milagros un este genio en uno de J ess lo s lo Buena selección de poemas dirigida po r Vicente Muñoz Á lvarez , (autor del prólogo), y muy recomendable antología de poesía alternativa femenina, que recoge un total de veintitrés poetisas, desde las más consagradas o m ás conocidas hast a las inéditas. Lo que más me ha gust ado: la diversidad poética, los estilos tan diferent es que reflejan sus páginas, cada poeta única en su manera de concebir versos. Abundan colecciones antológicas de poesía escritas po r nosotras, pero está q uizás sea, a mi modo de ver, la más completita y entretenida (a pe sar lectura q uedo muestro la s del no con volumen se hace del libro, la Me mis pesada). de So l, segunda edic ión) Franco. Todo seguidores nos va regalo para (yo

considero así). En primera pe rsona relatando cada diecinueve de ello s y la capít ulos, sus

titulado con nombres de películas, andanzas: bajo adolescencia el yugo de juventud

Dictadura, su estancia - huida en París, su pasión po r la música y su amor incondicional al cine. Es un libro valiente, sin las censuras q ue tanto sufrieron sus films, en el q ue narra, de manera muy flu ida, su relación colegas con del músicos, y lo s actores, oficio son pro ductores c a pítulos Y, sobre

cinematográficos. interesantes Juan Antonio

Espec ialmente

dedicados a Luis García Berlanga y Bardem. todo, el que dedica a su gran amigo Fernando Fernán Gómez. También cuenta Welles. como Jess las trabajo nos con Orson a de la la muest ra

muchos

poem as,

fragmentos madrug a n” cuerpo:

favoritos: “Ya descubrirá de día q ue princesa s “ Mi (Carmen pa raíso Ruiz ),

pe rfección

entrañas

fiscal/sólo pa ra tus riq uezas” (Ana Pérez Cañamares), “no me pienso tocar ning una g rieta con tus ma nos cuad radas/llena s de flecha s, puntos y acentos circunflejos/sin una sola eÑ e q ue puedas enseÑ arme” (Inma Luna), “Soy una paja de Dios, sólo una pa ja\ Un a cto omnipotente de tristeza” su puesto, María (Belen muchos Reyes). más Y (de Sonia por Sofía San

industria del cine, las dificultades que encontraba para sus pr oyectos. Mult itud de anécdot as enriq uecen este libro q ue dest ila humanidad, rabia, Jess es el pasión Franco más y es cinematográfica el director y y musical, pe ro sob re t odo verdad. más prolífico del cine español. También ignorado mucho vapuleado memorias la pena. Palabra inmerecidamente. merecen Altamente del Kebran. Estas

Castañón, Miriam Reyes, Eva Vaz , Eloy G arcía, Román, Carmen Camacho, Roxana Popelka, etc, etc…)

recomendables.

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CARTERO (Cha rle s Bu kowski; Editor ia l Ana grama ) HEADLESS (a u tores: Bernardí Roig / Leopoldo María Pa nero; La Ca ja Negra Edicio nes) Se trata de de un catálogo de arte (en Parece querido ser que q ue en el este destino número ha de

G roenlandia se mencionen algunas obras de los denominados “Artistas Malditos”; Jess después y a de reseñar a Franco Leopoldo María el y

salpicado

excelsos

textos

castellano e inglés), diez poemas inéditos de Leopoldo María Panero bajo el título de “Ritma nd o la pena de muert e”. Destaco el siguiente, q ue abre la serie: “Lamiendo con mis la bios la cera / el poema es un pája ro muerto / y la poesía el ritual del neurótico obsesivo / que aún escribe en la sombra / ritmando la pena de muerte”. En este catálogo encontramos, además, una serie de grabados con “La lámpara” como nexo, cinco ret ratos q ue Bernardí Roig realiza al poe t a. A la cabeza pe rdida españolas. cinco (de ahí el este título: catálogo todos “Headless” ) más lúcida de las letra s Cierran inquietantes dibujos,

Panero, llegamos al controvertido Charles escrit or Bukowski, – po eta, quizás narrador

ensayist a - m ás agresivo, crudo e interesante del pa norama literario del siglo XX. “Cartero” es su primera novela; es el tragicómico diario protagonizado po r el alter ego del autor, al Chinaski; aq uí se retrata mismo irresponsable,

borracho y m ujeriego, así com o sus expe riencias laborales en Correos, un t rabajo público q ue pod ría ser el trabajo ideal de cualq uier pe rsona q ue anhela una vida acomodada (el gran coche sueño grande, americano: familia trabajo Sin pe rfecto, casa enorme con jardín, feliz). embargo, Chinaski \ Bukowski le da la vuelt a a la t ort illa y conviert e el deseo del ciudadano americano en una pesa dilla, pero necesaria, para poder so brevivir: horas y horas de duras jornadas en la calle – llueva o haga calor – re part iendo dinero la para correspon dencia,

descabezados. Del primer texto de este libro - catálogo, firmado po r Santiago cabez a poetas tientas B. del O lmo y titulado de ca beza La abuelo la Claire, pa ra pa ra veces

destaco el siguiente pá rrafo : “Los pierden en su la iluminar sus espaldas, y caminan a oscurida d camino, a encontra r

a rra stra n una luz a sus espalda s. Esa que ha y ahí es la luz que nos muestran”. Sólo se editaron 1000 ejemplares contároslo. de esta maravilla. Y, afortunadamente, estoy aq uí para

mantener vicios, viviendo a costa del cariño de otras mujeres, etc. Sinceramente: en una historia, el mejor personaje es siempre uno mismo. Realismo sucio, no: es la realidad, tal y como es.

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Ana Patricia Moya \ Andrés Ramón Pérez

Ana Patricia Moya Luis Amézaga Andrés Ramón Pérez Enrique Fuentes Guerra Adolfo Marchena Esperanza García Guerrero Roberto Arévalo Márquez Juarma López

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Córdoba (1982). Estudió Relaciones Laborales y es Licenciada en Humanidades. Actualmente, sigue pluriempleada y es directora de Groenlandia. Ha (Ediciones publicado “Bocaditos de Realidad” Groenlandia) Y ESTÁ PREPARANDO SU PRIMER LIBRO DE RELATOS DIGITAL, “CUENTOS DE LA CARNE”. Sus poemas han sido traducidos al inglés, al catalán y al italiano. Ha participado en diversas publicaciones digitales e impresas. Tiene poemarios, libros de cuentos y novelas inéditos. En breve, sus poemas aparecerán en UNA antología POÉTICA.

Poemas de “Yo soy lo que dicen mis manos”

Yo moriré a los cincuenta y tantos. No será por la nicotina o el alcohol. Alguien me dirá: “te querré siempre” y me dará un infarto de corazón.

Lo que no sé si será por la impresión o porque será la última mentira que reviente en mi pecho.

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Desierto El corazón en el techo, yo recibiendo el amor que corresponde a la legítima mientras me observa desde arriba y lanza mensajes codificados: “qué poco vales

por morir lentamente entre besos”.
Los tímpanos perciben el eco silencioso del órgano que late por inercia que me espía que se mezcla con lamentos los tuyos los míos que llora por la que está suspirando por huesos ajenos y que se ha rendido a otras manos. Con el último suspiro en la soledad de mi ausente delito me quedo quieta muy quieta esperando a que regrese el trozo de carne a su hueco, pero parece inerte, confiesa con rabia entre los dientes que no desea ocupar su sitio: no se sentiría cómodo habitando las costillas de una extraña.

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Bienvenidos al paraíso (aforismos de misantropía) I Todos los hombres son estúpidos, pero nobles. La mujer carece de nobleza. Somos las herederas de una Eva despechada, es más que lógico que ellos sean así: en la ignorancia y en el desinterés de indagar en nuestra verdadera naturaleza son felices. III Existen tres tipos de hombres: el insensible, el que tiene pavor al compromiso, el que sólo entiende del instinto de su entrepierna. Y tres tipos de mujeres: la que se conforma, la dominante, la triste sumisa. La

anónima, Lilith y Eva. Desde tiempos remotos, la
humanidad permanece inmutable. VI Lo dice la Biblia: Adán y Eva se complementan. Yo soy una Eva desorientada: no recuerdo la última vez que un Adán me complementó. 24

Alquiler Por fin he cobrado. Abro mi cartilla del banco: me han ingresado el dinero. Han tardado un poco – el jefe del restaurante donde curro es así de informal -, pero bueno, lo importante es que ya puedo pagar facturas, deudas y demás. Saco mis gafas, mi block de notas y mi calculadora: doscientos euros para papá y mamá, que lo están pasando canutas por culpa de la hipoteca de casa; cien euros para la compra, que mi parte del frigorífico está que da pena; cincuenta euros que le debo a mi hermano por los billetes del bus; treinta euros para la cena del domingo con mis amigas; veinte euros para comprar el disco y el libro que quiero… y otros veinte más para irme de tiendas, que llevo meses sin renovar el armario de trapitos. ¡Ah! Y veinte euros más, para los regalos de cumpleaños de mi mejor amiga y mi novio. Bien: mi sueldo mensual preparado para todo lo anotado, y espero que con la cosa de la crisis, no me lo bajen. Mi compañero y dueño del piso entra en mi habitación, y me ve haciendo cuentas; me recuerda que ya es fin de mes y tengo que pagar el alquiler. En fin: toca bajarse las bragas para el polvo regulero con este cafre que ni sabe lo que es clítoris… pero al menos me ahorro un pastón.

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No somos nadie Habitación número trece del Tanatorio Provincial. Reunión familiar por la muerte del abuelo. Los hijos y las hijas, las nueras y los yernos, y los nietos mayores velan al difunto. Diversas manifestaciones de dolor, en silencio, roto de vez en cuando por sollozos. En el ataúd, el rostro pálido del fallecido es escudriñado por todos los presentes: ha muerto sin dolor, ha tenido una larga vida. En la estancia, algunos están sentados en confortables sillones, mirando el reloj, algo nerviosos; otros se pasean de lado a lado, con gesto meditabundo; los adictos al tabaco esperan fuera de la sala, fumando ansiosos un cigarro tras otro. Faltan unas horas para trasladar el féretro al crematorio. Quemarán su cuerpo hasta transformarlo en cenizas. Los allí congregados no están consternados por la inminente incineración del abuelo: están deseando que el abogado haga acto de presencia para otorgar la herencia a las hienas, a los vástagos de un hombre rico que murió en un geriátrico, abandonado, a falta de cariño desde que surcaron las primeras arrugas: ahora todos, todos le aman. La naturaleza humana es drama, tragedia, y comedia. La sangre no une. Ni el cariño.

Une el egoísmo.

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Pequeñas historias cotidianas

I A él se le hincha el pecho de orgullo cuando la amante virtual le alaba: realmente, es un experto en artes amatorias. A la hora en la que él cierra la sesión del Messenger, regresa su esposa del trabajo. Y en la habitación de matrimonio, la misma discusión acalorada de las madrugadas: ella no tiene ganas de sexo porque está hasta los ovarios de que él siempre quiera follársela en la aburrida postura del misionero.

II Don Eduardo era un reputado psicólogo. Uno de sus pacientes era Roberto Rodríguez, un hombre que estaba separándose de su mujer, a la que todavía amaba. Eduardo le aconsejaba al paciente que pasara página, que buscara a otra y Roberto escuchaba al experto por cincuenta euros la sesión. A las dos horas de acabar Roberto, tocó atender a la Señora Rodríguez: ella llegó sin ropa interior debajo del abrigo. A Eduardo le encanta explorar el coño de su amante. Pero, sin duda, lo que más le gustaba era sacarle los cuartos a Roberto con tres visitas a la semana: así se cobraba las placenteras visitas de su ex esposa.

Ana Patricia Moya Rodríguez

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Luis Amézaga (Vitoria, 1965). Colabora en diversas revistas literarias, así como en distintas antologías de relatos y poesía. Autor de “El Caos de la Impresión” (Madrid, Vitrubio), “A Pesar de todo… adelante” (Canarias, Baile del Sol), “Dualidad: onda \ partícula” (Premio Literario Café Mon 2008), “Bolsa de Canicas” (premio de la Revista Literaria Katharsis 2008), “El Gotero” (Revista Groenlandia) y “La mitad de los cristales”, escrito de forma conjunta con el poeta Adolfo Marchena.

Aforismos en pareja I La mezquindad es tan pesada con su celoso afán de constreñir, que la grandeza de miras da un paso atrás por evitar el dolor de cabeza. II Los celos hablan tanto de quien los padece, que ya cansan con su egocentrismo. III La bondad tarda en implantarse porque perdemos mucho tiempo intentando reciclar a los indeseables.

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La fiesta de Oro I Dan las cinco de la tarde cuando al torero le mariposean ángeles en el estómago, cuando la capilla se estrecha como un ascensor bloqueado. Dan las cinco de la tarde cuando un rumor circula por la plaza. El cosquilleo, los aromas primitivos se mezclan en la sudorosa tarde. Las manos ávidas. La mesa puesta. Suenan los clarines y se abre la puerta de chiqueros. El sobre baila en la taza. ¡Vamos Maestro! Y el matador se entrega con deleite al trance diario de tomar el té a las cinco de la tarde. II Por una ventana del averno de cemento se escapa un olor a campo, un anagrama dorado. La cocina se orilla a un lado de la noche. La mujer ama su soledad de incienso. La cisterna rompe aguas pero no su calma. Desde el frío baño escucha los piropos de la tetera familiar. No hay testigos en su vida para estos placeres noctámbulos. Bebe a sorbos las lágrimas reconfortantes, calienta sus manos con el calor aromático y se pregunta a qué se dedicarán los espejos cuando nadie se retrata en el reflejo.

Luis Amézaga

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Illescas, Toledo (1976). Perpetrador del mejor fanzine del mundo, “Creatura”. Ha colaborado en diversas revistas, impresas y digitales (“Delirio”, “Cruce de caminos”, “Al otro lado del espejo”, “Es hora de embriagarse con poesía”, etc). Entusiasta organizador de recitales poéticos. Ha publicado un poemario, “Satélite de Inhóspito Planeta”. Ha participado en las antologías “Bukowski Club” y “Pazlestina”. Con el número trece… Pimentón Se escuchan leves palmas cuando el locutor exclama su número de dorsal y su nombre. Pero allí estaba él, sentado en el banquillo. Totalmente concentrado. Final de la Copa Nacional entre el todopoderoso Mitisa Balompié y el humildísimo Atlético Mutanga. David contra Goliath. El Atlético Mutanga, un modestísimo equipo de categoría regional, auténtica revelación de la competición fue ganando, a base de coraje, a todos sus rivales, causando la admiración de todo el país. Ahora, en la final de la Copa Nacional se enfrenta al Mitisa Balompié, el equipo con mejor palmarés del país, el equipo de la capital, el equipo de la inmensa mayoría. La final se celebra en el estadio del Mitisa, sería impensable poder haberla jugado en terreno de tierra, que es donde juega habitualmente el Mutanga. En el palco todas las autoridades. El país expectante ante el partido. Pimentón es el portero suplente del Mutanga. Sabedor de sus limitaciones, aceptó de buen grado su suplencia. Gato, el titular, es bastante mejor portero que él. Todo el equipo lo sabe. Pero también saben que Pimentón es el alma de este equipo junto a Eusebio, su padre, el utillero. Ambos llevan en el Atlético Mutanga toda su vida. Y nunca el equipo ha llegado tan lejos.

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Todos los jugadores están concentrados en este partido. Pimentón está emocionado, casi el que más cuando agarra de la mano a su padre cuando suena el himno del equipo. Su padre murmura: - Pimentón, hoy serás historia del Mutanga. Tengo un “plápito”. - Pálpito, padre. Se dice así. Y no digas esas cosas. Yo ocupo mi lugar. Ya sabes del poderío de Gato. Todos merecemos estar aquí. Ahora toca disfrutar de todo esto. Comienza el partido. Aluvión de ocasiones para el Mitisa, con su temible delantero Atila. En todas ellas, Gato efectuando espectaculares paradas. - ¡Qué bueno eres, compañero! ¡Arriba ese Gato! - grita Pimentón desde el banco. En un suspiro pasa la primera parte. Empate a cero. Memorable la actuación de Gato por parte del Mutanga. Lo ha parado todo. Pero el Mutanga no ha visto puerta. Descanso y refrigerio. Y esa charla del mister, que Pimentón y sus compañeros ya se saben de memoria. Comienza la segunda parte. El Mitisa vuelva a atacar. Una y otra, y otra vez. Infructuosamente. Gato es un muro. Atila, hastiado y enrabietado, después de marrar la enésima ocasión llega a pisar a Gato la mano y es expulsado. Gato se revuelve de dolor. Hay que hacer el cambio. Pimentón tiembla primero, calienta después. Tiene que salir al campo. Mira el rostro de su compañero Gato, bañado en lágrimas.

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- ¡Vamos a ganarles Pimentón! ¡Aúpa el Mutanga! - dice Gato. El acoso a la portería, ahora defendida por Pimentón, sigue. Quedan tres minutos para el final del partido. Pimentón responde a dos tiros a puerta del rival. Y muy bien, además. Buenas paradas. Saca de portería con tanta potencia que el balón llega a Perico, el delantero del Mutanga. Avanza. Pero un central logra frenarlo. Saque de esquina para el Mutanga. El primero del partido, aunque parezca increíble. Falta menos de un minuto para el final. Pimentón arranca a correr hacia la portería rival, su mister le da permiso. Ahora o nunca. Se bota el córner. El balón hace una parábola en el aire, impacta en la rodilla izquierda de Pimentón, al que no cubría nadie, y el balón entra mansamente al fondo de la portería. Gol del Mutanga. El estadio enmudece. Sólo aplauden los integrantes del banquillo visitante y los poquísimos aficionados que han podido desplazarse a la capital. Pimentón llora como un niño. Un temblor le recorre el cuerpo. Nota los coscorrones, los abrazos, los besos, de los compañeros. Nota como el escudo del Mutanga se graba a sangre y fuego en su corazón. El Mutanga gana la Copa Nacional Pimentón hizo historia. Eusebio, su padre, el utillero, tiene un “plápito”.

32 Andrés Ramón Pérez Blanco

Belalcázar, Córdoba (1958). Escritor y poeta. Ha publicado los poemarios “Lo que Arde \ Sueño del Herido” (con fotografía de Juan José Romero y prólogo de Jesús Alcaide) y “El Laberinto Sentimental” (editado por Litopress, con prólogo de Alberta de la Poza).

El cazador de sueños En un principio todos éramos iguales, incluso tú eres

algo tonto. A todo eso se suma, que tu casa no es un modelo de armonía. Y empiezas a retraerte algo en ti mismo, y poco a poco van perdiéndose tus ganas de vivir. Además ves pocas salidas. Pero un día, un bendito día, sales a dar una vuelta, nada importante, sólo querer relacionarte algo. Pero ibas a descubrir a alguien muy importante, a un cazador de mentes. Resulta que un amigo mío conoce a un tipo cuyo cuñao vende hachís, y me dice que pruebe, que es justo lo que necesito. Entonces empiezo a pensar en pros e inconvenientes. Inconvenientes les veo pocos. Nada puede ser peor, si acaso puede que todo mejore un poco. Y pruebo. Y me gusta. Es una sensación extraña. Es como si mis odios y rencores se anestesiaran y salieran a la luz cualidades que ya creía perdidas, relativas al amor y a

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la comprensión que solo me eran reveladas en sueños. Por eso, a partir de entonces, lo llamo “el cazador de

sueños”.
En realidad fumo poco, antes sí. Ahora bien, cada vez que empiezo a liar uno me siento como yo siempre tenía que haber sido, un estado de paz conmigo mismo del que no me apetece regresar. Antes de que agentes extraños me contaminaran. Por eso no doy a nadie el derecho de opinar si esto o aquello me sienta bien. No se porqué la gente, se empeña en hacernos ver la maldad detrás de aquello que no conoce, ya sea sexo, música, drogas… ¿Inmoral? Inmoral es tener millones de euros, mientras otros suplican pan. Inmoral es pegarle a un niño indefenso, inmoral es meter a tus padres en un asilo, inmorales son las guerras por ambición, también es inmoral atentar contra la naturaleza… hay tantos inmorales, que un poco de humo amarillo sólo es una gotita de agua en el vasto océano de las inmoralidades. Además yo no fumo ya… yo cazo sueños.

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Mis héroes Mis héroes son de cartón piedra …y se tambalean huelen a alcohol tienen los dientes negros y los ojos profundos. Son gente que nunca te pide nada ni te exigen sólo te acompañan …y gimen contigo. 35

Enrique Fuentes Guerra

Adolfo Marchena (Vitoria, 1967). Codirige la revista “Amilamia”, junto a José Luis Pasarín Aristi, con quien publica, en 1992, el libro de poesía “Cartapacios de Lucerna” (Ediciones Libertarias / Prodhufi). Ha publicado en revistas literarias impresas y digitales, como “Cuadernos del Matemático”, “Río Arga”, “Groenlandia”, “Turia”, “Los Cuadernos del Sornabique”, “Letralia”, “Océano”, “Haritza”, etc. Ha publicado el libro de poesía “Proteo; el yo posible”. Sus poemas han sido traducidos al alemán, francés, euskera y árabe. Ha publicado recientemente dos libros digitales: “La reconstrucción de la Memoria” (Groenlandia, 2008) y “Planta de Neurocirugía” (Editorial Remolinos, 2008).

La sombra en el pavimento Se arrastra como lombriz Sueño de verano en el teatro De los sueños sueño de verano En detrimento del suspiro. No escribir pensando en nada Pensando en nadie No amar pensando en nada

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Pensando en nadie Sombra de saxofón A ritmo de incunable en el corazón Donde las cucarachas se confunden Todas con el mismo nombre Todas bebiendo aguardiente con Kafka.

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Las noches se suceden En las largas caminatas Del invierno de la noche, En procesión de austeras Maneras de conformarse Con un plato de sopa Después de trabajar el campo Después de trabajar el recuerdo Cuando las hojas son vértigo Y el estruendo de la tarde Complace los misterios de la ausencia.

Adolfo Marchena

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Esperanza García Guerrero nació en Sevilla. Actualmente, forma parte del Proyecto Fahrenheit 451 (Las Personas Libro). Sus poemas aparecen en diversas antologías: “Poemas para un minuto” (Editorial Hipálage, 2007) y “Girapoemas” (2009). Ha participado en diversas revistas, como “Hoja de Papel”, “Groenlandia” y algunas páginas Web de Literatura. Ha formado parte del ciclo “Versos Sumados”, dentro del Festival Cosmopoética (Córdoba, 2009).

La pelota azul

Si hay algo que me lleve a un incontrolado estado de ansiedad, es la extrema pulcritud, cualidad destacable en María y que ha condicionado la hora de acercarme a ella. El sábado como era habitual desde hacía tres meses, la invité a cenar a casa. Desconcertado ante su inusual retraso, miré impaciente por la ventana. Había cesado de llover cuando apareció, iba vestida con aquel impecable conjunto blanco que no me atrevía ni a rozar y caminaba con su peculiar repique de pasos: toc, toc-toc, toc… huella de las clases de flamenco recibidas en la infancia. Al llegar al portal miró sus brillantes zapatos, con un leve taconeo sacudió la tierra adherida a la suela, y justo antes de entrar, desde alguna terraza próxima, una inesperada pelota azul cayó sobre un charco cercano, e iluminó el vestido de alegres figuras negras. Ese día por primera vez… la abracé.

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Lágrimas de Níobe Cuando la mandíbula del hombre devora la última pieza y la espiral de su garganta repite el grito animal, la muerte aparece marca su juego señala el camino Y después… sólo queda el silencio de las calles sin compañía el rastro de la violencia no buscada o el estanque de los hijos sin retorno. Es entonces cuando los ojos recuerdan la imagen del instante que no debió existir, el momento donde mano contra mano teñidas de una misma sangre, cierran el círculo del dolor.

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Ella Pronto en su cuerpo sólo figurará la huella de la ofrenda, los pechos caerán consagrados al tiempo, la sangre volverá a marcar su piel por última vez, y el curso de la vida se escapará entre sus muslos. Entonces ella tomando posesión de su nombre, cerrará el ciclo de la tierra renunciará al fuego sagrado morderá la manzana adorará su cuerpo, y dejará que la luz de Vesta pase de largo

Esperanza García Guerrero

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Roberto Arévalo Márquez (Madrid, 1983). Apasionado de las letras. Ha escrito nueve novelas, cuatro de ellas publicadas a través de Bubok, destacando una trilogía que está a punto de concluir. También ha participado en varios certámenes de relatos de dicha página de autoedición, para editar una futura recopilación de los mejores. Hasta la fecha, participa en ese proyecto con dos de sus relatos. Asimismo, también ha colaborado con diferentes revistas como Remolinos, Cruce de Caminos y Webs como Relatos Sorprendentes.

Disculpas a tiempo Cuando terminé de arreglarme el cuello de la camisa, y tras asegurarme de haberme embadurnado del perfume que tanto te gustaba, me dispuse a salir bien acicalado hacia la puerta de tu casa. No era una distancia especialmente larga, aunque con mi ritmo pudiera hacerse pesada. Y es que tenía que pensar bien lo que iba a decir, memorizar las palabras de un discurso elaborado que consiguiera tu perdón. Por suerte era un día soleado, de brisa suave y agradable, y que invitaba a dejarse embriagar por la alegría que flotaba en el ambiente. Y yo, envuelto en ese furor mañanero, empecé a andar, un paso tras otro, estando cada vez más cerca de ese momento tan temido. De camino me detuve en el rosal que había sido testigo de nuestros encuentros furtivos en más de una noche cuando ya nadie caminaba por las calles. Me recliné dispuesto a oler una de esas flores y, sin pensarlo, arranqué una para ti, no

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sin evitar pincharme logrando que maldijese como si fuera un perro gruñón. Ya con ella en mi mano izquierda, mientras me chupaba la poca sangre que emanaba de la otra, continué hasta tu casa pensando en mi disculpa. Porque por fin había descubierto lo importante que eras para mí, y de ahí que aquella mañana caminase, de tu casa a la mía, desconcertado y temeroso, pero seguro de lo que hacía y de lo que pretendía. Me planté en la puerta de tu casa, cogí aire y anduve los últimos pasos. El corazón me latía tan rápido que pensé que se iba a desbocar del pecho y sentí cómo me temblaba la voz. Incluso llegué a pensar que me quedaría mudo en cualquier momento, pero aun así no iba a retroceder. Acaricié el timbre, dudando si apretar o esperar un poco más, y tras pensarlo dos veces, le di y escuché su agudo sonido que te avisaba que estaba ya aquí. Tú tardaste en abrir, no supe si era porque no me querías recibir o si era porque estabas igual de nerviosa que yo, pero esperé paciente aprovechando esos minutos para recordar el discurso preparado. ¡Maldición, lo había olvidado! Entonces palidecí, lleno de dudas, miedo y vértigo, sensaciones que aumentaron cuando al fin noté tu presencia al otro lado de la puerta, y supe que mirabas por

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la mirilla, dudando si abrirme o hacerme pensar que no te encontrabas en casa. Pero finalmente lo hiciste y tu mirada, seria y compungida, se fijó en la mía, asustada y temblorosa. Yo extendí la rosa para que la cogieras entre tus manos, susurrando un débil

‘Te quiero’ mientras en mi cabeza me decía a mí mismo que
eso era lo que tenía que decir al final del discurso olvidado, y no al principio como había hecho. Tú suspiraste, mirando hacia mis pies y después de nuevo a mis ojos. Entonces esquivaste la mirada, evitando que notase cómo la comisura de tus labios había hecho un amago de sonrisa. Y tras mirar al interior de tu casa, y recuperar la compostura, te volviste de nuevo; seria, firme, convencida que no había notado cómo habías bajado la guardia. Sin embargo me encontraste una vez más, y esta vez con esa mueca de niño triste, de perro abandonado: cabizbajo, con mi labio inferior doblado, los ojos achicados y la rosa sobre mi pecho. Era lo que llamabas la mirada de Calimero, a quien nadie quiere y al que todos abandonan. Entonces reíste, te sumergiste en miles de carcajadas y supe que esta vez la disculpa había llegado a tiempo, y susurré un casi imperceptible perdón.

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Aún dudaste un poco. Pero al final saliste de tu casa y cogiste la rosa. Te la llevaste a tu nariz y respiraste un poco. Pero una avispa salió de entre los pétalos y empezó a revolotear entre tu pelo. Te pusiste nerviosa, tirando la flor y gritando como una loca implorando que se fuera, mientras yo intentaba cazarla al vuelo, entre saltos torpes que me hicieron caer de bruces contra el suelo. Aquello hizo que te olvidases de la avispa y te rieras de mi torpeza con más ganas que antes. Te quedaste ahí enfrente, sin ayudar a levantarme, sólo riendo a carcajadas aún más sonoras que las otras, viéndome en el césped de tu entrada, como una cucaracha con las patas arribas intentando darse la vuelta, y yo sin entender lo que provocaba tanta risa, esperé a que acabaras. Pero no podías. Se te habían saltado las lágrimas y yo, divertido y derrotado por una avispa, confié en que al final tu compasión se apiadase de mi torpeza. Tus risas se convirtieron en el escenario de aquel momento, hasta que moví mi pierna izquierda con rapidez, provocando que te cayeses encima de mí y aplastando la rosa que había cogido para ti. Entonces tus risas cesaron inmediatamente, y con tus ojos bien abiertos me miraste desconcertada. Luego te volviste hacia la rosa, la cogiste del tallo y la miraste desolada.

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- ¿Ves lo que has hecho? – me preguntaste con cierto tono recriminatorio mientras me enseñabas la rosa espachurrada. - Lo siento – contesté yo, otra vez expectante y temeroso. Pero entonces volviste a reír… la disculpa había vuelto a llegar a tiempo, tirados en tu jardín, con la rosa ya fuera de este encuentro. Entonces, abrazados, sentí cómo tus manos acariciaban mi rostro antes de que tus labios se posasen en los míos, recibiendo tu perdón en forma del dulce de tu lengua saboreando mi boca. Aquella mañana conocimos lo mejor tras una discusión; una reconciliación intensa que no hizo otra cosa que reforzar los lazos que antes nos unían. A partir de entonces, nuestros pasos en este mismo camino compartido se hicieron más firmes y seguros… pero claro, esto sólo sucede así cuando las disculpas llegan a tiempo.

Roberto Arévalo Márquez

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Filólogo frustrado, dibujante brutal, albañil por necesidad y reciente opositor. Creador compulsivo de fanzines. Ha colaborado en diversas revistas de cómic, como “el batracio amarillo”, “aceite de ricino”, “cretino”, “tmeo”, “el cubo”, “el ajopringue”, etc. Su blog: www.vivarumania.blogspot.com.

Poemas de “De Algunas princesas que van en chándal”

Palabras de un vendedor de flores Pasan deprisa, como suspiros por los saturados páramos de la Avenida de la Constitución. No se detienen a comprar unas flores - rosas, margaritas, orquídeas - para sus amantes, porque no aman. Son mentira, sus “te quiero” sólo buscan un cuerpo con el que acostarse, unos labios a los que besar sin amor cada noche, un sexo para estacionar en monógamas rutinas. Quiero que las personas se enamoren porque tengo hambre. Sería hermoso contemplar desde el cielo una feliz ciudad de felices enamorados, sonrientes, diáfanos. Sería bonito. A mí no me importa no enamorarme, envejecer solo, sin caricias ni aniversarios. Sólo quiero vender infinitas levedades, canjearlas por billetes y monedas, comprar cosas: un coche, una casa, una mujer. Quiero una ciudad de enamorados, con los paisajes pintados de flores y luminosas estrellas. Quiero una ciudad de enamorados, con parejas besándose en los parques, con amantes tomando batidos en las cafeterías, siempre entre rosas. Quiero una ciudad de enamorados, donde el inesperado amor haga que los transeúntes se rasquen los bolsillos.

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Emborráchate Nada en el cielo, en las calles los niños se mueren de hambre o tristeza, mientras madres ofertan sus sexos y padres juegan a hacer el imbécil. Sólo ruinas. Sólo pelícanos desgajando sus entrañas para alimentar a sus estirpes: los asesinos que se asesinan a si mismos. Emborráchate para huir de tanta miseria.

Juarma López48

Pepe Pereza Eva Márquez Oscar Varona Jesús Suárez Enrique Morales Sergio Pinto Briones Antonio Huerta Enrique Portillo Isaac Contreras Daniel García Luisa Fernández Javier Aguirre Ángel Muñoz Mila Puebla Begoña Leonardo Vicente Muñoz Álvarez

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AutoR INÉDITO DE RELATOS; Estos han sido publicados en blogs como “Crónicas para decorar un espacio” (de Alfonso Xen Rabanal), “Hankover \ Resaca” (de Vicente Muñoz Álvarez y Patxi Irurzun), “Esto no es una película, amigo” (del poeta David González), etc. También ha publicado en diversas revistas como “Al otro lado del espejo”, “Narrativas”, “Cruce de Caminos”, “Groenlandia”, etc. EN BREVE, APARECERÁ SU PRIMER LIBRO DE RELATOS PUBLICADO, “AMORES BREVES”, EN LA EDITORIAL BAILE DEL SOL.

El incendio Evaristo estaba sentado en el sofá viendo las noticias de la noche. El presentador anunciaba, con evidente preocupación, que debido a la sequía, lo más seguro es que hubiese algunos incendios. A Evaristo le gustaba ver las noticias mientras hacía la digestión. Esa noche para cenar se había metido entre pecho y espalda dos platos de callos. Para cualquier otro, eso habría sido una exageración, pero para él solo era un tentempié. Pesaba ciento cincuenta y seis kilos y medía más de dos metros de estatura. Su mujer, Clara, había tratado mil veces, sin éxito, ponerle a dieta, pero él era un saco sin fondo donde se podía vaciar la nevera entera. De pronto, Evaristo empezó a sentir un ligero ardor de estomago al que no dio ninguna importancia. Al rato comenzó a sudar. El ardor de estomago empezaba a resultar bastante molesto. Tendría que haber hecho caso a su mujer y no abusar tanto del picante. Clara fregaba los platos en la cocina intentando memorizar la compra que tendría que hacer al día siguiente.

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- Clara, hazme una manzanilla. - Ya te dije que no te echases tanto picante… - Le gritó Clara desde la cocina. - En cuanto termine de fregar, te la llevo. Evaristo sudaba cada vez más, grandes chorretones de sudor le caían empapándole la camiseta. Sacó un pañuelo del bolsillo de su pantalón y se secó cuello y cara. Intentó incorporarse del sofá pero sólo logró soltar un eructo. Los gases de su estomago al abandonar su boca lo hicieron en forma de un pequeño fogonazo azul, parecido a los que echan los dragones de los dibujos animados. Nunca antes le había pasado algo parecido. Intentó, de nuevo, incorporarse pero las fuerzas no le respondían. Seguía sudando a mares y su rostro se fue volviendo rojo intenso. Llamó a su mujer pidiendo ayuda. - Claaaraaaaa… - Enseguida te la llevo, déjame terminar con esto. - Le contesto ella desde la cocina. Un pequeño chispazo de electricidad estática producido por el roce con el sofá fue el detonante de la combustión espontánea. Evaristo no pudo hacer nada, en cuestión de segundos estaba ardiendo como una gran antorcha humana. Minutos después, cuando Clara le llevó la manzanilla, comprobó aterrada que el salón estaba lleno de humo negro. En el sofá había un gran ronchón aún incandescente y en el suelo estaban las zapatillas de andar por casa de su marido, que calzaban dos pies que terminaban en unos tobillos carbonizados. El resto de su marido era ceniza.

Pepe Pereza

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Madrid, 1974. licenciada en Derecho por la Facultad complutense de Alcalá de Henares. Actualmente, trabaja en el sector de seguros. Como poeta, ha publicado en diversas revistas digitales y el papel, como ping pong, cinosargo, DULCE ARSÉNICO, cruce de caminos, la otra, lafanzine, EL CUERVO, REVISTA REMOLINOS, etc. Publica con Groenlandia su primer libro de poemas, “cosas que nunca te diré”. Mantiene un blog de literatura y arte, donde muestra ALGUNOS DE SUS poemas.

Tiembla mi tiempo tiembla el momento, en que sus alas se fortalezcan y emprendan el vuelo mas tiemblo yo, cuando tenga un ala rota y mis manos no sean su cura tiembla el segundo, en que cierre por fin la maleta y regrese a mí solo un domingo tardío mas tiemblo yo, con los días asolados de su ausencia sin sus cosas para tejer una telaraña de mi tiempo tiembla el minuto, de una llave abriendo una puerta recibiendo 52

sólo el abrazo de un sofá soñoliento de aniñados besos pasados mas tiemblo yo, con la distancia de sus te quieros matutinos con sus sonrisas, sus muecas de gusto y de disgusto tiembla la hora, de llegar a ser sólo la mamá - abuela paciente parte de su vida anterior mas tiemblo yo, con el pensamiento del día en que nos demos cuenta que mi tiempo pasó, y que tan sólo soy eso, su mamá.

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Perder el miedo cuando un suspiro, suscita un anhelo cuando un hormigueo, genera un suplicio cuando una miga en su boca, desala el aliento cuando una mirada, incita una esperanza cuando el salivar de una angustia, convoca una disputa cuando el beneplácito de una ausencia, coexiste con una viciada conciencia cuando las alas de una herida, encuentran una ventana abierta cuando al fin tiene sentido mirar al frente, y las palabras cobran fuerza cuando mi poesía, eriza un pensamiento llegó el día, de perder el miedo al miedo estoy aquí, y he vuelto libre.

Eva Márquez

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Óscar Varona es un escritor que nadie piensa que lo sea; un bibliotecario que no se siente como tal; un perdedor... de tiempo que ha publicado un libro de relatos titulado "Trémolo"; un bicho raro que ha publicado algunos relatos en sitios tan dispares como Argentina, Estados Unidos y España; un fumador enfermizo que nació en Madrid hace 36 años y que no ha visto mucho mundo todavía.

Vejez

X sabe que le queda poco tiempo. Lo sabe, lo admite y lo asume. Es lo que tiene la edad. X es viejo, más viejo de lo que nunca creyó llegar a ser. Nunca se piensa en esas cosas cuando uno es joven y cree tener toda la vida por delante. Se dedica a contemplar sentado, día y noche, la ventana de su habitación, echando ligeras cabezadas de vez en cuando, pero nunca durmiendo más de dos horas seguidas. X piensa mucho en lo que ha sido su vida. Echa la vista atrás mientras permanece con los ojos pegados al cristal, sin ver, sin oír, metido en su propio mundo de recuerdos. Es lo único que le queda. A veces se pregunta qué habrá sido de ciertas personas, y le gusta imaginar que ellos también piensan en él de vez en cuando. X sonríe, aunque apenas es un esbozo de la sonrisa que le caracterizaba. Ni siquiera abre la boca lo suficiente como para dejar ver sus encías desnudas. B le observa de pie, a su espalda, inmóvil, con las manos en la espalda y las piernas tensas. No ha perdido un ápice de su porte militar. La piel arrugada cuelga medio muerta de su

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rostro contraído. A B le hubiese gustado tener hijos y verlos crecer, pero, al igual que X, siempre estuvo solo. Es el momento de arrepentirse y maldecir las oportunidades perdidas. Quién sabe lo que hubiese sido de su vida si se hubiese preocupado un poco más en sí mismo y no en el ejército. Ahora no tiene sentido quejarse. P se sienta en el suelo y observa sus manos finas y arrugadas. Esos dedos con los que acariciaba continuamente el rostro del único amante que nunca tuvo. Lo recuerda a la perfección, pese a que han pasado muchos años desde que todo aquello sucedió. ¿Qué es lo que pasó? Fueron los tres años más felices de su vida. También sonríe al recordarlo, aunque tal gesto se borra de inmediato al pensar en la decepción, el dolor y la tristeza que vino a continuación. Desde entonces, P nunca volvió a ser la misma. Su corazón se endureció de tal manera que nunca más volvió a amar. Ahora deja su vejiga suelta de vez en cuando y micciona sin pudor sobre una alfombra que poco a poco va perdiendo su color original. K respira con dificultad tumbado en la cama. Son demasiados años fumando. Desde los trece, si no recuerda mal, aunque la memoria comienza a fallarle con cierta asiduidad. Una traqueotomía de urgencia le impide hablar con normalidad, aunque hace mucho tiempo que no siente la necesidad de decir algo. Saca un cigarrillo oculto debajo del colchón y lo incrusta en el agujero de su garganta. La primera calada rejuvenece sus pulmones con humo azul venenoso. Es como volver a aquellos años clandestinos en los que tenía que fumar a escondidas para que sus padres no le pillaran. Los dos

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murieron de cáncer de pulmón, al igual que su primera mujer. K piensa en ello, pero no le asusta la muerte. No puede ser mucho peor que esto. Mira a su alrededor y se fija en T, la mujer de la puerta, la cual permanece impertérrita mirando al infinito y abriendo y cerrando la puerta de la habitación cada treinta y cinco segundos. Está comprobado, aunque nadie sabe porqué lo hace. T vive en su mundo, como el resto, pero ella con más razón, pues perdió toda noción de realidad hará unos diez años. La historia de la puerta sólo lleva haciéndola desde hace tres, día y noche, a todas horas, cada treinta y cinco segundos. A veces se queda dormida y su brazo actúa de forma mecánica, lo cual es un misterio para el resto, aunque pocos ya le hacen caso. Tan sólo J, que espera detrás de la puerta para poder verla un instante cada treinta y cinco segundos. J está senil, pero ama profundamente a T y no le importa esperar y permanecer al otro lado con tal de verla un solo instante. Puede que sea la única persona realmente feliz que conozco aquí, pues no he visto un rostro tan risueño en toda mi santa vida. O al menos, no lo recuerdo. Hablando de recuerdos… me viene a la mente una jovencita de aspecto oriental que una vez vi en algún lugar, en algún momento, enseñando su vientre liso y plano, y su ombligo profundo como una cueva. No hace falta que piense mucho en ella para sentir mi sexo decrépito excitarse. Cierro las puertas del armario donde duermo y me masturbo a conciencia. La espera es larga y tediosa, y no veo otra cosa mejor que hacer para matar el tiempo.

57 Oscar Varona

(Madrid, 1982). Licenciado en Filosofía por la Universidad Complutense de Madrid. Durante varios años establece su residencia en Córdoba, donde participa con la editorial “La Bella Varsovia”. Ha publicado poemas en revistas como “El Coloquio de los Perros”, “Radicales Libres”, “Poesía Salvaje”, “Narradores”, El laberinto del Torogoz”, “Bar Sobia”, etc. Es creador, coordinador y colaborador de la distribuidora de literatura libre “Shiboleth”. Ha publicado “Manual de Instrucciones” (Poesía eres Tú, 2008)

El mundo me cansa, me resbala, está en silencio; mi mundo es de mentira, hecho a medida, como un remedio. 58

Tengo un poema agarrado a la punta de mi lengua porque han declarado huelga sus trascendentales versos y ni Dios, ni Alma, ni Mundo, no hay ideas que los muevan. Tengo un poema abrazado a la punta de la lengua.

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Poema de “Manual de instrucciones”

Noche cerrada, Ciudad oculta En todas sus negras vertientes, Igualdad y unidad En su sentido más pobre, Noche cerrada del hombre.

Jesús Suárez 60

Almería, 1991. Ha participado en algunas revistas literarias como “La sombra del membrillo”, “el coloquio de los perros”, “Espejos y espejismos”. Posee dos poemarios inéditos: “grotesquia” y “libro del autista”. Protagonizó la plaquette “piedra de aluminio”. Ha escrito obras de teatro, como “la maquinaria perfecta” y “la sombra demente”. ACTUALMENTE, PREPARA OTRO TEXTO TEATRAL, LLAMADA PROVISIONALMENTE “LA GRASA DEL COSTAL”, Y FORMA PARTE, COMO DIRECTOR Y AUTOR, DEL GRUPO DRAMÁTICO “EL NÚMERO DE LA LEONERA CIRCENSE”.

El poema indignifica al hombre Para enturbiar las aguas es necesaria sed. Se requiere La Sed. Bajar la cabeza, abrir la boca como quien traga, y soltar un escupitajo pastoso torpemente en el río. Para enturbiar las aguas es necesaria la cana. Se requiere al poeta.

No quiero tu beso, Asesino. El destierro es tu pena.
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La primavera prohíbe cambiar de cuerpo La ventana abierta deja entrar todo tipo de insectos afilados manchados de sol y rabia. Mi cruz arde fácil. Mi cruz apesta a la humanidad. Mi cruz me sigue y me asesina. Seré nido de insectos.

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Moritat
El fuego del infierno o la casa de putas
(Derek Walcott)

Putas saboreando piñas incendiadas en el oasis púrpura. Piñas incendiadas sobre los vientres púrpura de la puta de los oasis. Reposar eternamente en la casa de putas convertida en infierno por el fuego.

Enrique Morales

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Sergio Pinto Briones (santiago de chile, 1977). Reside en barcelona. tiene estudios de periodismo, magíster en literatura por la universidad de chile y master en documental creativo por la universidad autónoma de barcelona. poeta experimental, artista, gestor cultural. Ha colaborado en diversos medios escritos. en el terreno audiovisual ha trabajado en diversos formatos: videoarte, documental, cortometraje, reportaje, etc. “barbaridades in situ” es su primer libro de poesía visual. Actualmente trabaja en otro libro de poesía discursiva, “el balcón de la planta baja”

Lluvia negra \ Pluja Negra
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Vida
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Camisa de fuerza \ Camisa de força

Sergio Pinto Briones 66

Cádiz (1984). Actualmente, vive en Jerez de la Frontera. Ha publicado los libros de poemas Mi último verso (2006) y Tuyo y mío (2007) ; Tiene pendiente de publicación su tercer poemario aún inédito Dichosa tarde en escala de grises (2009). colabora asiduamente en revistas literarias, tanto en formato electrónico como en papel. Ha participado en el número 4 de la revista digital “El Margen” y en los números 1 y 2 de la revista literaria hojas Sueltas, así como en diversos blogs de temática literaria. mantiene su web personal y diario digital Ahora que nadie nos ve en: www.antoniohuerta.es

Está acabado Tengo 24 horas para acabar con esto. Salir a la calle, tomar café con un asesino en serie, y tras acabar, con suma amabilidad, invitarle a que esconda su cuchillo y lea uno de mis poemas. Más tarde, cuando el mediodía lo dicte, reunirme con el director de la sucursal de mi banco habitual, hipotecar mi vida a golpe de firma, de tinta, y como si fuese un libro, de expectación escondida.

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Tras vestir de blanco la mesa, después de un almuerzo único, acudir al curro con la música a tope, disfrutar de las calles que solitarias me esperan, a 40 grados, sin un suspiro que alivie su fiebre. Ocho horas de tedio son las que me faltan para dimitir y verte, abrazarte e irnos a un bar, a joder como nunca en el baño de las chicas. Y llevarte a casa, y escuchar: - hasta mañana, y decirte sin que me oigas: - no, hasta siempre. Tengo 5 segundos para acabar con esto, al fin y al cabo el día de hoy ha sido insuperable.

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Poema de “Dichosa tarde en escala de grises”

Yonki Busqué bajo mi cama algo punzante para agujerear tu recuerdo, y tan sólo hallé un cúter oxidado. Con él doté de valor y compañía a mis dos muñecas.

69 Antonio Huerta

Getafe (Madrid, 1957). Cuentista aeronáutico, algunos de sus relatos sobrevuelan en llamas en una decena de antologías. “premio de narrativa villa de el escorial 2007”, “una imagen en mil palabras 2008” y “la lectora impaciente 2009”. Colabora en diversas revistas literarias: “el descensor”, “color albero”, “al otro lado del espejo”, etc. Ha publicado un libro de relatos, “nieve en la habana”, y participa en los cursos de narrativa del centro de poesía José hierro. Mantiene un interesante blog personal: WWW. imaginelebowski.blogspot.com

Triple salto mortal con tirabuzón Tatiana Kirilenko cae del trapecio y queda tendida en la arena del circo, muerta, en una postura sólo posible para una muñeca de trapo. Hace dos días, Pipino, el payaso que es capaz de tropezar con una mota de polvo le pidió que se casara con él, le prometió que haría de ella la mujer más feliz de la tierra. Tatiana se echó a reír y respondió que jamás se casaría con un tipo que es capaz de tropezar con una mota de polvo, que eso es de tontos, que como mucho podrían ser buenos amigos. Pipino se puso muy triste y como si le salieran lagartos verdes de la garganta le dijo: Ojala algún día se rompa

el trapecio y te revientes contra el suelo .
Marcel, “El por Hombre eso, Bala”, ha escuchó visto a aquella Tatiana

conversación,

cuando

tendida en la arena del circo, muerta, en una postura sólo posible para una muñeca de trapo, ha ido en busca de Pipino, ha entrado en su caravana sin llamar a la

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puerta, y mientras el payaso se pintaba una sonrisa blanca y reluciente frente al espejo, le ha cortado la garganta de un tajo seco. Marcel, “El Hombre Bala”, amaba a Tatiana con toda el alma y hubiera hecho cualquier cosa por lograr su amor. Ayer, se lo confesó a Hércules, “El Hombre más Fuerte del Mundo”. Le dijo:

Hércules, no soporto que Tatiana hable con otros, ni siquiera contigo, la quiero tanto que si no es para mí, la prefiero muerta .
Esa misma tarde, Hércules hizo el amor con Tatiana tras la jaula de los elefantes. Cuando estaba a punto de alcanzar el orgasmo una piedra le golpeo entre las cejas. No le hizo daño, pero le abrió una brecha que necesitó seis puntos de sutura para cerrarla. “El Hombre más Fuerte del Mundo” tuvo la certeza de que el agresor había sido “El Hombre Bala”. Así que hoy, cuando ha visto a Tatiana tendida en la arena del circo, muerta, en una postura sólo posible para una muñeca de trapo, ha ido en busca de Marcel y le ha estrangulado como a una gallina. Tatiana y Hércules eran amantes, aunque a Tatiana le daban arcadas cuando hacían el amor. Pero si “El Hombre más Fuerte del Mundo” estaba a su lado, ni el domador, ni los tres enanos saltimbanquis, ni Don Guissepe, el dueño del Circo más antiguo de Europa, se atreverían a violarla. Hércules era consciente de ello, sabía que Tatiana le utilizaba, pero le daba igual,

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porque abrazar y besar a la trapecista era como andar descalzo sobre las nubes, como si un sol espléndido te calentara después de una noche de tormenta. Sí, Tatiana Kirilenko cae del trapecio y queda tendida en la arena del circo, muerta, en una postura sólo posible para una muñeca de trapo. Don Guissepe, los tres enanos saltimbanquis y el domador también están presentes. Tras una larga discusión, concluyen que el culpable es Hércules y deciden ir en busca del forzudo para abrirle la cabeza a pedradas. Margueritte, “La Mujer Barbuda”, intenta impedirlo, les suplica que no lo hagan. Llora y grita, se arrastra por el suelo. Les jura que ha sido ella, que ella aflojó los anclajes del trapecio, que ella ha matado a Tatiana; por celos, por envidia, porque se acostaba con Hércules. Se lo jura una y mil veces, se lo jura por Dios. Pero los cinco hombres no la escuchan, no quieren escucharla, caminan con determinación, decididos a ajustar cuentas. Encuentran a Hércules puliendo sus pesas de doscientos kilos y sin mediar palabra le lanzan una lluvia de piedras, y otra, y luego otra. A la cuarta el gigante se tambalea y se derrumba envuelto en sangre. El mundo cruje como si estuviera a punto de partirse en dos cuando el coloso toca el suelo. Junto a un carromato pintado de azul, “La Mujer Barbuda” se abre las venas, sola, desesperada.

72 Enrique Portillo

Isaac Contreras, ESCRITOR, POETA Y ESTUDIANTE MEXICANO (Mexicali, baja California, 1989). Mantiene en la red el BLOG PERSONAL: WWW.unamenteobsesionadacon.blogspot.com. Tiene poemarios inéditos.

La ceniza de un cigarro Eso es lo que soy para ti Y por casa por lo general Es el cenicero Soy la escoria Del tabaco prendido Que entre tus dedos agitas Y me dejas caer al suelo Como quisiera ser el humo Que exhalas de tu cuerpo Y va a parar al cielo Le pones tanta atención Hacia qué estrella se dirige Mientras que ignoras las cenizas Que lo crearon 73

Eso es lo que soy para ti La ceniza de un cigarro Que tiras al suelo Esperando que llegue una Escoba y la barra O a que llegue una Ráfaga de viento Y se la lleve con ella Eso es lo que soy para ti La ceniza de un cigarro

Isaac Contreras

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Vitoria, 1983. Escritor y lector de Bukowski, Palahniuk, Puertas, Kerouac, Dovtoieski, Fante, Reverte, entre otros. Colabora en varias páginas y blogs.

Pelea constante Todos venimos al mundo para pelear, de una manera u otra, desde que nacemos hasta que morimos, unos arrojan la toalla de la vida, otros pelean por la superación diaria, algunos se resisten a dejar la vida, otros se abandonan a su suerte, algunos se beben la vida, aunque a veces es la vida quien se bebe a ellos, unos pelean por sus derechos, otros pelean por sueños inalcanzables, el boxeador pelea con la cara hinchada y flaqueza en sus piernas intentado que la cuenta atrás no llegue a su fin, otros llegan a su fin antes de acabar la cuenta. La gente pide "la cuenta", en ocasiones las cuentas te las piden a ti, a veces buscamos la suerte, otras la suerte nos busca, muchos eligen el camino de su ignorancia, otras veces la ignorancia elige tu camino, yo de momento resisto, llámenme Señor.

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Me consumo Me consumo, como el cigarro se consume entre mis dedos, sin voluntad de sofocarlo. Me consumo, entre la hipocresía e ignorancia de la multitud, naufrago en su lodazal, me asfixio. Me consumo, cuando examino la cartera y sólo me queda calderilla. Estoy abatido, me voy a dormir...

76 Daniel García

Madrid. Sus relatos y poemas han sido publicados en diversas revistas digitales e impresas. Ha escrito novelas y poemarios, inéditos. Ha ganado diversos premios literarios.

Asesinato en las Villas Anochecía en Las Villas, mientras que el inspector Gómez se acercaba a la puerta trasera de la casa. De fondo, las sirenas silenciadas de los coches patrulla teñían de un azul intermitente los setos del jardín. Dio varias caladas profundas a un Coronas antes de atravesar el umbral, y lo lanzó a la gravilla de los parterres. Dentro, el olor oscuro de la muerte le hizo torcer el gesto. Al fondo de la cocina, una silueta de tiza recortaba la posición exacta del cadáver. Medio metro más allá, la del arma: un cuchillo. Había una gran mancha de sangre coagulada sobre el piso. Una mujer mayor, taburete consumida con y diminuta, alerta. A estaba su sentada su en un un actitud lado, hijo,

disminuido psíquico en silla de ruedas. Gómez, recogió el informe a uno de los agentes. Después de leerlo, interrogó a la mujer. - Bien, señora García. Aquí dice que es usted la asistenta y que vivían con la víctima. Ella asintió con vehemencia.

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- Que no oyeron ni vieron nada durante la noche –prosiguió diciendo. - Sí, señor. Verá, mi hijo apenas puede andar y tiene las manos completamente inútiles. Tengo que hacérselo todo. Cuando llega la noche, le doy unas pastillas para que duerma de un tirón y yo pueda descansar. Gómez miró con hondura a la mujer. Sus ojeras, su gesto fatigado. Después, al hombre de la silla de ruedas. Sus ojos vacíos. La baba corriéndole por las comisuras. Luego, miró sus manos. Le parecieron pequeños esquejes amorfos. Retorcidas ramas secas que no dejaban de temblar, como si estuviesen aferrando el aire. Matando moscas imaginarias. - Está bien, señora García. Hemos terminado. No olvide que tendrá que personarse mañana en comisaría para firmar la declaración. La mujer, tras cerrar la puerta, se asomó a la ventana y vio alejarse los coches patrulla. Después se acercó a su hijo, y mirándole las manos con fijeza, en voz muy baja, dijo: - Y, ahora, quiero que os estéis quietecitas.

Luisa Fernández

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Licenciado en filología inglesa, imparte clases en la universidad de santo Tomás de temuco (chile). Ha publicado varios libros de poesía (“ICARO”, “girasol”, “varios poemas y un prólogo”, Sálvame de la sombra abrasadora”, etc) y sus poemas han aparecido en diversas revistas digitales (bajo hielos, escáner cultural, realidad literal, espéculo, espacio luke, letralia). Ha sido incluido en las antologías de “poesía breve” y “ritmos íntimos” y ha ganado diversos premios de poesía (concurso de poesía villa de Bilbao, premio de poesía de la universidad de deusto, ect).

Nevermore El sol se va; no somos lo que fuimos. El verano ya nunca más será. Las luces en la arena se apagaron, y de la vida resta la humedad. Pisadas frías en la playa muda, solo, andando en un mar que ya no ve. Relámpagos ligeros de entusiasmo, cada ola la maraña de un adiós. Recorro aquí lugares ya no míos, que un día pretendí para después. Las ramas secas nadan en la nada, las estrellas son los ojos de Dios.

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We tripantu (año nuevo mapuche) El sol es un jardín estrafalario Mi poema es una camisa muerta Ningún otoño ha comido en mi mano Música ajena en las manzanas de oro Tiemblan los girasoles de tu vientre Despertarán acaso las preguntas El río lleva una palabra sola Muere la luz mientras tu vida suena Raíz aún en la extendida pérdida Delfín hollar en la fragante luna Crucifixión en el agua del río Mira la luz que avanza hasta tu mano La realidad del agua nueva emerge Clarín del sol que amanece de nuevo

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POÉTICA III La poesía debe servir para nacer hoja nueva en otoño astro raro en el mundo estrella que ilumina la vida luz encendida en medio de la noche para escribir sus líneas que no acaban tocada con la mano

Javier Aguirre

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ÁNGEL MUÑOZ RODRÍGUEZ (LEGANÉS, MADRID). POETA, ESCRITOR. LE FASCINA LA FOTOGRAFÍA Y LA POESÍA DE DAVID GONZÁLEZ, JOSE ÁNGEL BARRUECO, BUKOWSKI, GINSBER, VIKENOONG, PANERO, EZRA, LARS, HULDEN, ETC. HA PARTICIPADO EN UNA EXPOSICIÓN POÉTICO-FOTOGRÁFICA Y EN RECITALES. ESTÁ PREPARANDO SUS POEMARIOS – con groenlandia editará “ya no leo tebeos de wonderwoman” - Y MANTIENE UN BLOG PERSONAL DE POESÍA: http://ANGELRODRIGUEZPOETA.BLOGSPOT.COM. Sus poemas han aparecido en fanzines como deshonoris causa o lafanzine.

Una pequeña puñalada

A la vuelta del viaje, deshaciendo la maleta, le dije a mi chica: ¡Lo hemos pasado bien!, ¿verdad? ¡Ha estado genial, y lo que nos hemos reído!, me contestó. Sí, estamos últimamente muy compenetrados, solté con entusiasmo.

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Ya, pero hace tiempo que no follamos, clavándomela bien. No quise recordarle mi pequeña depresión, la medicación que no colabora en nada a la erección, mis ganas de sentirme yo de nuevo. Me fui a la cocina, a meter en la lavadora, la ropa sucia del viaje y algún que otro trapo. Trapos sucios y rasgados que deben lavarse y zurcirse en casa.

83 Ángel Muñoz

Milagros puebla Sánchez (Almería, 1990). Actualmente, estudia psicología. Algunos de sus textos pueden encontrarse en: calledelapalmanumero14.blogspot.com.

A tientas Tú y tus mínimas palabras. Tu sonrisa fresca. Y tus faldas ligeras. Tú y tu blancura imberbe. Esa inocencia casi prenatal. Que yace perdida en el fondo de tu copa. Quizás esperes que la noche sea larga. O que charle contigo. El humo nos une. Y siento la simbiosis perfecta del ser. Tú y tu amargo cabello. Yo y mi cristalino ego.

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Me quito la ropa, con ansia, sin duda, con rabia y estática. Y me quedo desnuda, hierática. Pura y solemne. Me quito el corazón, las manos, los dedos y la garganta, ya nadie puede hablar. Más tarde los pulmones, comienzo a respirar. Juego con la carne, la arranco y se queja de dolor, en ese instante, me imploro. Mis piernas son columnas griegas decididas al paso. Es mío, mi momento. Y te juro que nadie me lo puede quitar. Ahora no soy ni la amiga, ni la hija ni la puta ni la amante. Ahora soy yo, y siento el agua sobre mi vientre, Aún demasiado joven para ser fértil, Y demasiado viejo para soñar. Ahora no soy nadie y lo soy todo. El tiempo se ralentiza por instantes. Y la carne flota en el mar de la inconciencia.

Gea.

Milagros Puebla Sánchez

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Nacida en Zamora, España. Trabajadora de la palabra. colabora en diferentes medios como freelance y su voz puede encontrarse en formatos digitales, blogs y revistas literarias (como “almena”). En marzo recitó con las 23 pandoras, de la mano de su antólogo Vicente Muñoz Álvarez. Su opinión y pensamiento aparece en artículos del Magazine de la vanguardia. Con el músico Juan Luis Santana ha colaborado aportando letra a sus composiciones y en numerosos conciertos ha recitado sus poemas con acompañamiento coral. Posee tres poemarios: “respira y luego dime que estás vivo”, “nadie dirige a las palabras”, y “no frenes la lengua de los pájaros”. En su blog se pueden encontrar otros textos de su autoria: WWW.aquinohaycerraduras.blogspot.com.

Poema de “No frenes la lengua de los pájaros” Una amazona asfáltica He querido muchas veces cruzar la calle y vivir la vida de otra sentirme la mujer que se sube a ese taxi una carrera incierta y misteriosa. Ser la que en el cine besa a un hombre que no es el suyo la que toma de la mano a una niña muy distinta a la mía. Ponerme el sombrero aquel que parece un nido de golondrinas y atreverme como ésa con una minifalda que corte la respiración al de enfrente.

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Ser la chica de la panadería despreocupada y tontona que dedica miradas alegres y consoladoras a cualquiera. Cometer algún delito del que no arrepentirme y correr sin permiso y gritar y reír desencajada... Ser una amazona asfáltica fuera del tiempo y la ley surcando cuerpos devorando aleluyas con los labios extenuados y las mandíbulas doloridas de morder lo prohibido.

Begoña Leonardo

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Joven catalán estudiante del i.e.f.c (ESCUELA DE FOTOGRAFÍA CON MÁS AÑOS DE EXPERIENCIA EN España y reconocido prestigio europeo). Ha expuesto en la muestra de arte joven, DENTRO DE la edición stripart´09; en breve, cinco fotos suyas aparecerán en la revista timeOUT DE BARCELONA. La fotografía es su forma de vivir y expresarse, vomitando así su percepción de la realidad; SU TEMÁTICA ES DIFERENCIADA (MODA, RETRATO, DESNUDOS…) Y ALGUNAS DE SUS OBRAS PUEDEN VERSE EN WWW.FLICKR.COM/PHOTOS/PRC_PHOTO. LOS TEXTOS QUE ACOMPAÑAN

A LAS FOTOS PERTENECEN A ANA PATRICIA MOYA.

OPEN 24 HORAS

Te espero en el bar: me he tomado una copa, han desaparecido la mitad de los cigarros de la cajetilla. Miro el reloj. Sé que no vas a venir. Le pido al camarero otro cubata. Estarás con tu novia. Otro pitillo. Y no sé por qué sigo esperándote… porque sé que, aunque me lo prometiste, no vendrás (palabras de amante: educadas pero inútiles). Supongo que la soledad, eterna enemiga, me hace aferrarme a un clavo ardiendo. Supongo que valgo tan poco que soy capaz de arrastrarme por unas migajas de amor clandestino, el que tú me ofreces cuando te cansas de la que te quiere de verdad. No sé si

pierdo el tiempo o me estoy humillando a mí misma.

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RETRATO DE CHICA DE PELO LARGO

Pesadillas Abres los ojos: realidad. Cierras los ojos: realidad. No hay lugar para los sueños en Ciudad Angustia.

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En el silencio de la noche

ASFIXIA

En el silencio de la noche (I)

Hace ca l or. Las sábanas se me pegan a esta piel llena de cicatrices invisibles. El insomnio está acabando conmigo.

El sudor me lleva a ti.
Se me repite tu voz empalagosa, de susurros encadenados, de lujuria asomando en tus dientes verdugos de mis hombros y mi cuello. No te extraño: es dura la ausencia de cariño aunque sea de mentira.

90 Pau Roig (Fotografía) Ana Patricia Moya (textos)

Poeta, narrador y editor (león, 1966). Ha publicado diversos poemarios (“estación del frío”, “Privado”, “parnaso en llamas”, etc) así como obras de narrativa (relatos y novelas como “buscando la luz”, “los que vienen detrás”, “el merodeador”, “marginales”, etc). Ha participado en multitud de antologías (“voces del extremo”, “la venganza del inca”, “poesía para bacterias”, “qué nos han hecho”) y ha coordinado algunas, como “23 pandoras” o “hank over\resaca”.

Calor Estamos sentados en un tablón de madera. A medio día. Andrés y yo. Fumando y bebiendo. Achicharrándonos bajo el implacable sol de agosto. Ayer por la noche, ya un poco cargado, me lo dijo. Me propuso venir hoy a su pueblo a conocer la finca de su abuelo, que lleva meses ingresado en el hospital. Y aquí estamos ahora, aliviando la resaca de ayer con más cerveza y analizando las posibilidades del terreno. Hay un pequeño tendejón de adobe lleno de aperos de labranza oxidados y una tabla dispuesta a modo de banco en el exterior. La tabla donde nos hemos sentado. El resto es un gran erial de maleza y zarzas secas que se extiende longitudinalmente hasta las afueras del pueblo. A lo lejos, elevándose de entre las casas blancas, el campanario de la iglesia domina la llanura. Andrés se lía un cigarrillo y abre otra cerveza. Mientras, sigue hablando de los posibles usos del terreno. Fantasea con la idea de montar allí una casa rural o un merendero. Yo apenas le escucho. El sol, suspendido en lo alto, me ciega y me impide conversar con fluidez. Y el humo y la cerveza hacen el resto. Durante unos segundos, como en un sueño, me abstraigo de la realidad. Contemplo el cielo azul y la condensación del calor en la tierra, que confiere al horizonte un aire espectral. Después, Andrés salta de la tabla y dice:

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- Vamos a quemar la maleza. Pero yo no digo nada. Estoy pegado como con cemento al banco, fundido en él, y veo muy difícil poder levantarme. - Antes de pensar en nada hay que limpiar el terreno. Vamos, ayúdame - insiste -, será sólo un momento... El plan, según me explica, es bien sencillo: él se coloca en un extremo de la finca y yo en el otro y, a continuación, prendemos fuego a la maleza y nos sentamos de nuevo hasta que se extingan las llamas. Así que, casi sin darme cuenta, agobiado por los mosquitos y el calor, me veo aplicando el mechero al espacio que me ha sido asignado. La maleza está seca y arde bien. Se inflama como gasolina al contacto del fuego y se propaga en círculos concéntricos a mi alrededor. Pronto, toda la finca es una gran llamarada que se eleva por encima de nuestras rodillas sobre el suelo. Andrés, entonces, regresa corriendo a mi lado y grita: - ¡No hemos pensado en la brisa! ¡No hemos pensado en la brisa y el fuego está avanzando hacia el pueblo! Yo apenas reacciono. Me anula el calor. No sé qué decir. No sé qué hacer. Me quedo alelado observando la progresión veloz de las llamas mientras él busca en la caseta algo con lo que sofocar el incendio. Es entonces cuando empiezan a sonar las campanas: un repiquetear intenso, enloquecido, que, como una llamada ancestral, despierta de su letargo al pueblo. Andrés sale corriendo del tendejón con la cara desencajada y se planta a mi lado, mientras el fuego, imparable, prosigue su marcha. Durante unos minutos escuchamos las campanas y contemplamos idiotizados la escena. Luego, como un disciplinado ejército, empiezan a llegar los vecinos. Unos pocos, primero, y más y más dispersándose por la llanura. Vienen corriendo con garrafas, con calderos, con palas, con mangueras, con mantas, con fumigadores, y

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nos miran con recelo y desprecio mientras, perfectamente organizados, forman una gran hilera alrededor del fuego. Andrés y yo nos unimos avergonzados al grupo. A mí me ponen un azadón en las manos y a él un fumigador con el que se adentra en las llamas. Durante algunas horas todo el mundo trabaja en cadena: corren los calderos, se cavan fosas, se agitan mantas, se oyen gritos. Yo, junto a otro grupo, ayudo a excavar un surco de contención a la entrada del pueblo. Sudo a chorros. Estoy agotado. Y, de cuando en cuando, distingo a Andrés con el fumigador corriendo de aquí para allá. Son casi las ocho cuando al fin logramos controlar el fuego. La gente, entonces, comienza a marcharse. Nadie dice nada, pero todos, niños y ancianos incluidos, nos miran como si fuéramos violadores o asesinos. Sucios y abatidos nos sentamos en el banco a contemplar la finca, que ahora es sólo una mancha de ceniza humeando en el confín. - Esto mismo me pasó hace tiempo - dice. - ¿A qué te refieres? - Al incendio... Me pasó lo mismo hace unos años... Sólo que ese día estaba mi abuelo y entre los dos logramos detener las llamas... Me explicó entonces lo del viento y la brisa, pero, por lo visto, no asimilé bien la lección... Me pareció que hoy apenas soplaba... Cierro los ojos. Me masajeo las sienes y me intento relajar un poco. El día ha sido de por sí bastante duro. No tengo fuerzas ni para contestar. En el horizonte el sol comienza a extinguirse y, pese a todo, sigue haciendo calor. Mucho calor. Efectivamente, apenas sopla viento.

Vicente Muñoz Álvarez 93

GROENLANDIA, REVISTA CUATRIMESTRAL DE LITERATURA, OPINIÓN Y ARTE EN GENERAL, NÚMERO SEIS (Noviembre 2009 \ Febrero 2010). Todos los textos e imágenes pertenecen a sus respectivos artistas. Todos los contenidos de esta revista, desde el número cero, están protegidos. Junto con esta revista, al igual que las que han sido editadas, se presenta el suplemento Especial correspondiente. Para su diseño se ha utilizado obras de artistas consagrados así como ilustraciones de Aída García Corrales (portada y contraportada) y fotografías de Luis Sevilla (páginas 2, 21, 22, 35, 49, 50, 60, 62, 67, 82, 87, 92-93), Carmen Guillén (52), Juan José Romero (41, 98), Ángel Muñoz (3, 37, 44-45, 48, 78, 81, 85), Pau Roig (88, 89, 90) y Ana Patricia Moya (94). Groenlandia respeta las opiniones de sus colaboradores – las cuales son de su total responsabilidad – y defiende la autoría de sus obras. Groenlandia expresa que, para proteger nuestra cultura, es esencial proteger las ideas originales de sus autores porque las mismas son un trabajo de imaginación y esfuerzo expresión únicos. sin Groenlandia censuras. aboga Queda por la total libertad de la totalmente prohibida

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PUBLICACIONES DE GROENLANDIA Revistas y Especiales \ suplementos
Las revistas y los especiales \ suplementos de Groenlandia incluyen ensayos, reseñas y obras (poemas, relatos, fotografías, caligramas, cuentos, ilustraciones, aforismos, textos dramatúrgicos, poesía visual, etc) de diversos autores, procedentes de distintas partes de España y del mundo: Adolfo Marchena, Luis Amézaga, Silvia Loustau, Juan José Romero, Ana Patricia Moya, Pepe Pereza, Verónica Moreno Puerto, Leticia Vera, Alejandro Serna Rodríguez, Nacho Montoto, Cecilia Gris, Carmen Guillén, Esperanza García Guerrero, Luna Miguel, Gustavo Rico, José Daniel García, Saúl Ariza, Andrés Ramón Pérez Blanco, Eva Cabo, Daniel Sergio Pardo, Roberto Arévalo, Luisa Fernández, Yamila Greco, Daniel Rojas Pachas, Christian Pérez Bobadilla, Jorge Santana, Juan Pablo Herencia, Raúl Gaitán, Pablo Morales de los Ríos, Jesús Suárez, Luis M. Hermoza, Gsús Bonilla, David González, Manuel Guerrero Cabrera… y muchos, muchos más artistas. Todos los números son totalmente gratuitos y se pueden descargar en nuestra página. www.revistagroenlandia.com
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PUBLICACIONES DE GROENLANDIA (Libros digitales)
POESIA Groenlandia ha editado hasta el momento seis

poemarios: “La reconstrucción de la Memoria”, de Adolfo Marchena (con prólogo de José Luis Pasarín Aristi), “Bocaditos de Realidad”, de Ana Patricia Moya (con prólogo de Rafael Infantes), “El Gotero”, de Luis Amézaga, “Las aguas y las horas”, de Saúl Ariza (con prólogo de Maritza Núñez), “La conspiración de la sirena”, de David Morán (con prólogo de Luis Amézaga) y “Autorretrato sin óleo”, de Pablo Morales de los Ríos (con prólogo de Nacho Montoto y epílogo de Adolfo Marchena).

Próximamente: POESIA

“Cosas que nunca te diré” , de Eva Márquez “Respirar puede ser un fracaso” , de Yamila Greco “Ya no leo tebeos de WonderWoman” , de Ángel Muñoz “La carretera roja”, de David González (reedición) “Bocaditos de Realidad”, de Ana Patricia Moya (segunda edición)
NARRATIVA

“Putas” , de Pepe Pereza “Cuentos de la Carne” , de Ana Patricia Moya
Y EN PAPEL…

“Desde la tierra verde de hielo” , antología poética groenlandesa “Cuentos esquimales” , antología narrativa groenlandesa

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AMIGA DE LA ISLA MÁS GRANDE DEL MUNDO

Revista Cultural Digital de Creación
(dirigida por Aida García Corrales)

http://delirio-grupofrida.blogspot.com

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Todo lo que nos mueve curiosidad hambre miedo todo lo que nos ocurre soledad búsqueda trincheras un frío enorme todas las fases del amor ( Isabel Bono )

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