Crítica del concepto estructuralista de signo

JACQUES DERRIDA Antonio Bolívar Botía En El Estructuralismo: de Lévi-Strauss a
Derrida, Editorial Cincel, Bogotá, 1990, pp. 173-192.
A lo largo de su obra, Derrida se esuer!a en "ostrar #ue la "eta$sica tradicional %a "antenido un
concepto err&neo de signo, #ue la %a %ec%o posible ' de la #ue está conta"inado el concepto
estructuralista de signo.
(igno se %a deinido co"o la uni&n entre un signiicado )concepto, sentido* ' un signiicante )+o!,
palabra*, pero al "is"o tie"po se "anten$a #ue e,iste una anterioridad, trascendencia o prioridad del
signiicado sobre el signiicante, del #ue el segundo ser$a s&lo un transcriptor de ese signiicado
pri"ero, pre+io- por lo #ue el signiicado -se dice- no es nunca reducible al signiicante.
Ello conduce a la air"aci&n de #ue e,iste una anterioridad de la +erdad al decir, aceptando un
signiicado trascendental #ue luego se e,presa con di+ersos signiicantes, con ello, el ser se entiende
co"o presencia pre+ia, originaria, id.ntica, desde los griegos a %o'. Derrida recurre a la interpretaci&n
de /eidegger del sentido del ser en los griegos co"o un presentarse desde lo oculto a su des+elaci&n
)estar presente, presentarse, %acer acto de presencia*. 0a +erdad consiste entonces en representar
)+ol+er a presentar en el %abla* esta presencia originaria, en "ostrar o des+elar el ser, ' el
conoci"iento en una representaci&n. (i se puede decir la verdad es por#ue se entiende #ue ella
pree,iste co"o signiicado, antes de e,presarse por los di+ersos signiicantes.
1onga"os unos e2e"plos #ue aduce Derrida. En pri"er lugar la eno"enolog$a de /usserl, en su obra
La voz el !en"meno, el principio base de la eno"enolog$a es3
4odo lo #ue se nos presenta en la intuici&n de una "anera originaria debe ser recibido
si"ple"ente por#ue se da.
Esta presencia originaria ante la conciencia no puede darse sin el pri+ilegio de la viva +o! #ue, seg5n
una gráica i"agen de Derrida, simula ser el custodio de la presencia. 1ero, ade"ás, esta
creencia no es independiente de su deinici&n de signo. (eg5n /usserl todo signo es re"isi&n, pero
re"ite de dos or"as3
a# Co"o $ndice, en este caso no transporta sentido, aparece e,terior"ente el signiicante )%u"o*
no el signiicado )uego*.
%# Co"o e&presi"n, en ella se nos da la presencia in"ediata ' plena de lo signiicado. Con lo #ue la
+o! )discurso %ablado* ocupa una posici&n deter"inante3 si la e,presi&n debe respetar ' rele2ar la
presencia del sentido, es necesario #ue e,ista un ob2eto ideal #ue pueda rele2ar de ante"ano el
en&"eno #ue tiene delante.
En /usserl tene"os un e2e"plo representati+o de una "eta$sica logoc.ntrica en la #ue el
lengua2e es la e,presi&n )representaci&n* de una +i+encia originaria )presentaci&n originaria*, una
e,teriori!aci&n de un interior.
6n segundo e2e"plo es el concepto de signo ling7$stico de (aussure. Este, de un "odo paralelo a
/usserl, lo deine co"o la uni"n de un concepto de una ima'en ac(stica, el pri"ero es el
signiicado )si'ni!ié* ' el segundo, co"o %e"os +isto, el signiicante )si'ni!iant*, or"ando su
relaci&n la signiicaci&n. Aun#ue a"bos están inseparable"ente unidos )la len'ua es compara%le a
una )o*a de papel donde el pensamiento es el anverso el sonido el reverso+ no ca%e ras'ar
el anverso sin ras'ar el reverso*, no pudiendo e,istir el signiicado sin el signiicante, atribu'e, sin
e"bargo, un carácter arbitrario al signiicante, con ello, el signiicado )co"o contenido pura"ente
inteligible* puede ser pensado co"o algo independiente de su signiicante, lo #ue supone aceptar la
e,istencia de un contenido ideal, e,presable en las di+ersas lenguas por distintos signiicantes. 4al es
el pre2uicio "eta$sico solidario con una "eta$sica idealista-logoc.ntrica, pre2uicio del #ue estar$a
presa toda la se"iolog$a conte"poránea3 as$ por e2e"plo, el concepto de co"unicaci&n supone una
operaci&n por la #ue un su2eto %ace pasar a otro la identidad de un ob2eto, un signiicado, sentido o
concepto, presuponiendo -por tanto- las categor$as de ob2eto ' su2eto, con entidad propia. /abr$a #ue
concluir con Derrida #ue el lengua2e co"o e,presi&n es una ilusi&n trascendental.
A,-I./EDAD DE SAUSSURE )(E89: DE;;<DA*
1;<:C<1<=( C;>4<C=(
? El signiicado es inseparable del signiicante.
? Carácter dierencial ' or"al de la lengua.
1;E@6<C<=( AE4AB>(<C=(
- Aantener la distinci&n entre
signiicadoCsigniicante ' arbitrariedad del
segundo.
- 1ri+ilegio otorgado al %abla )logocentris"o*.
1ara liberarla de tales pre2uicios, Derrida se propone lle+ar a sus 5lti"as consecuencias las tesis
estructuralistas. (i (aussure entend$a #ue la len'ua es un sistema de valores constituidos por
meras di!erencias ' #ue el lengua2e es una or"a, no una sustancia, %abr$a #ue to"ar en serio el
concepto de signo ' decir #ue una lengua es un *ue'o !ormal de di!erencias oposiciones, dando
entonces pri"ac$a al signiicante "is"o, ' air"ar #ue es el signiicante #uien produce el sentido.
De"os a#u$ resonar las tesis de 0acan.
El sentido +endrá dado por el siste"a de dierencias #ue constitu'en el te,to, #ue a su
-
+e!
re"ite )estructura de re"isi&n*, a otros te,tos. (&lo %a' signiicaci&n en la "edida en #ue %a'
s$ntesis de dierencias ' de te,tos. De a%$ #ue no sea posible aislar signo ' reerente, ' resulte
proble"ática la distinci&n signiicadoCsigniicante por las i"plicaciones "eta$sicas #ue co"porta
)pensar un concepto de signiicado en s$ "is"o*, pues todo signo es indi+isible, re"ite a otros #ue
están ausentes ' de esta or"a es producto de la %uella de todos los de"ás ele"entos del siste"a,
produciendo un te,to. 4odo signo se nos con+ierte en signiicante de otro signiicante, o co"o dice
Derrida el si'ni!icado a est0 siempre en posici"n de si'ni!icante1
1ero entonces es necesario #ue el signo tenga inscrito en .l "is"o este 2uego or"al de
dierencias #ue lo institu'e )EA/03 197F, p. 202* ' #ue Derrida lla"a )uella o traza )DE;;<DA3 De
la .ramatolo'$a, p. G1*3 Cada ele"ento de la escrituraClengua tiene inscrito en .l una %uellaCtra!a de
los otros ele"entos por los #ue se constitu'e ' dierencia al "is"o tie"po. Esta tra!a de dierencia
seHala el espacia"iento #ue distingue ' +incula a todos los ele"entos ' la "aterialidad del signo
)%uella escrita*. Cada dierencia es retenida )tra!ada* en otros3 cada una depende de los otros sin
e,istir un origen absoluto del sentido en general.
Cada ele"ento de la lengua se constitu'e a partir de la )uella de*ada en él por los dem0s '
no %a' detrás nada "ás. 4odo sentido, origen, +erdad e idealidad son re"itidas a la inscripci&n, por lo
#ue un ele"ento no unciona ni signiica "ás #ue re"itiendo a otro ele"ento anterior o posterior.
El 2uego de las dierencias supone, en eecto, s$ntesis ' re"isiones #ue pro%$ben #ue en
ning5n "o"ento, en ning5n sentido, un ele"ento si"ple est. presente en s$ "is"o ' no re"ita
"ás #ue a s$ "is"o. Ia sea en el orden del discurso %ablado o del discurso escrito, ning5n
ele"ento puede uncionar co"o signo sin re"itir a otro ele"ento #ue .l "is"o ta"poco está
si"ple"ente presente. Este encadena"iento %ace #ue cada ele"ento-one"a o grae"a-se
constitu'a a partir de la tra!a #ue %an de2ado en .l otros ele"entos de la cadena o del
siste"a. Este encadena"iento, este te2ido, es el te&to #ue s&lo se produce en la
transor"aci&n de otro te,to. :o %a' nada, ni en los ele"entos ni en el siste"a, si"ple"ente
presente o ausente. :o %a', de parte a parte, "ás #ue dierencias ' tra!as de tra!as.
)DE;;<DA3 2osiciones, pp. 3F-3G*
El pro'ecto general de cr$tica de Derrida pretende cuestionar el sentido co"o un signiicado
trascendental, concretado en un logocentris"o, "atri! de todo idealis"o. :o %a' un signiicado
5nico ' e,clusi+o, una +erdad 5nica, %a' un te,to plural en signiicados ' te"as, diseminados, cu'as
dierencias engendran el signiicado. Con la dise"inaci&n, Derrida rei+indica -en la l$nea de ;oland
Bart%es- el placer del te,to, una er&tica del te,to. :uestro concepto tradicional de signo ' sus
oposiciones binarias )signiicadoCsigniicante, inteligibleC sensible, lenguaC%abla,
contenidoCe,presi&n, etc.tera* está "ontado sobre el pri+ilegio otorgado a la +o! ' el desprecio
subsiguiente dado a la escritura.
Contra la metafísica logocéntrica: privilegio de la grafía sobre la foné
El logocentris"o es la "eta$sica de la escritura on.tica, etnoc.ntrica. )DE;;<DA3 De la
.ramatolo'$a, 1971, pp. 7 ' 10J*
El intento de Derrida, co"5n con otros pensadores de nuestra .poca %erederos de :iet!sc%e,
es superar la iloso$a occidental en tanto #ue "eta$sica onto-teol&gica )platonis"o ' cristianis"o*
o racionalis"o sub2eti+ista )Kantis"o ' eno"enolog$a*. (iguiendo, co"o %e"os dic%o, de cerca a
/eidegger, piensa #ue la onto-teolog$a se %a con+ertido en la esencia de la "eta$sica al postular un
unda"ento 5lti"o ' causa pri"era de todo ente )Dios3 teolog$a*, ' #ue, por otro lado, la iloso$a
occidental tiene sus ra$ces en la episteme griega entendida co"o un logos #ue da ra!&n del ser
co"o presencia )e,istir es ser, ser un ente presente, la +erdad es un des+elar el ser*, por lo #ue
des"ontar esta construcci&n, #ue llega a su cul"inaci&n en /egel, ' en la #ue per"anece a5n
in"erso /eidegger, signiica desconstruir tales bases.
0a construcci&n "eta$sica occidental tiene co"o base el logocentris"o, base de todo
idealis"o, ' puede ser cuestionado "ostrando #ue su origen no es otro #ue el onocentris"o3
pri+ilegiar la !oné )el %abla* es pri+ilegiar la conciencia )con todos sus contenidos ideales,
anteriores a cual#uier e,periencia*, pues la +o! -se %a considerado- es la conciencia "is"a. Al
%ablar, no s&lo so' consciente de la presencia de lo pensado, sino #ue pare!co estar lo "ás cerca
posible de "is pensa"ientos co"o algo ideal, ale2ado de todo ob2eto signiicante. 1or ello la
tradici&n occidental -seg5n Derrida- desprecia el signiicante )cosa, "undo*, estableciendo una
dicoto"$a entre contenidos ideales ' "undo. El lengua2e es, entonces, e,presi&n )cuerpo* de un
sentido puro )al"a*. 0a obsesi&n de la "eta$sica %a consistido en separar lo interior de lo e,terior
' considerar el lengua2e )!oné* co"o e,teriori!aci&n del signiicado interior.
El onocentris"o, origen del logocentris"o, es un idealis"o por#ue a+orece la creencia en un
contenido eid.tico )la idea, el sentido o el signiicado* sobre lo dado )or"a o signiicante*. Abre
un corte entre a"bos aspectos pri+ilegiando el contenido ideal, abocando en un dualis"o ' ca'endo
con ello en un idealis"o "eta$sico. Este logos, #ue es +o! )%abla*, se conigura en un á"bito
trascendental, unda"ento de lo real, #ue %a tenido "uc%os no"bres en "eta$sica3 topos noet"s
)1lat&n*, esencia )Arist&teles*, Dios )cristianis"o*, ;a!&n )Descartes*. Io puro o ra!&n
trascendental a priori )Lart*, Esp$ritu absoluto )/egel*.
De a#u$, piensa Derrida, el desprecio ' de+aluaci&n #ue la tradici&n ilos&ica occidental %a %ec%o
de la 'ra!$a )escritura*, considerada co"o "era copia, disra! de la lengua, representaci&n
suple"entaria o +icarial de la palabra +i+a. (e puede, co"o pri"er "o"ento de la estrategia
desconstructi+a, reconstruir esta %istoria en sus "onu"entos "ás signiicati+os )1lat&n, Arist&teles,
;ousseau, (aussure, 0.+i-(trauss*- ', en segundo lugar, in+ertir dic%a relaci&n3 es el signiicante
"is"o de la 'rap)é )escritura* #uien unda"enta cual#uier signiicado, la p)oné co"o un aspecto de
la 'rap)é. Con ello se de"uele en parte el logos ' la teor$a de la +erdad #ue conlle+a. En cual#uier
caso -ad+ierte Derrida- no se trata de oponer el graocentris"o al logocentris"o, con lo #ue
%abr$a"os puesto un nue+o centro per"aneciendo intacto el siste"a, "ás bien se trata de salir del
centra"iento.
Este es el pro'ecto #ue Derrida se i2a en su obra De la 'ramatolo'$a3
a# Aostrar el lugar -secundario, deri+ado ' suple"entario- #ue la escritura )'rama* %a ocupado
respecto al lo'os )%abla, ra!&n*, ligado al etnocentris"o occidental ' al logocentris"o.
%# Establecer los unda"entos de una nue+a ciencia, la ciencia de la escritura, en un tie"po
%ist&rico en #ue se %a clausurado la .poca "eta$sica ' para un "undo -cu'os signos se predicen- por
+enir.
0a gra$a )escritura* %a tenido para la tradici&n occidental una consideraci&n de algo sensible
)cuerpo, "ateria* e,terior al esp$ritu, al +erbo o logos. A "odo de bre+e recuento %ist&rico, 'a 1lat&n
considera la escritura co"o !0rmaco peligroso. Aun#ue es un re"edio necesario para a'udar a la
"e"oria, es peligroso por#ue no sir+e para au"entar las ideas de la "e"oria, sino #ue nos ale2a de la
realidad- por curar e inectar a la +e!- a ella cabe oponer las <deas )el eidos* #ue nos presente el ser
' la realidad "is"a.
1ues tal conoci"iento )de-la escritura* tendrá co"o resultado, en los #ue lo
ad#uieren, el #ue sus al"as se +uel+an ol+idadi!as, 'a #ue cesarán de e2ercer la
"e"oria. Depositando su conian!a

en la escritura re"e"orarán las cosas desde
uera gracias a tales %uellas e,traHas, ' no desde dentro ' gracias a s$ "is"os. :o
%as descubierto, por tanto, un re"edio )p)armacon, dice te,tual"ente* para la
"e"oria, sino para la re"e"oraci&n. )BED;=3 27J d, 27F a*
El so"eti"iento de la escritura al lo'os en 1lat&n llega a su cul"en con la propuesta de e,pulsi&n
de los poetas de la ;ep5blica. Arist&teles, por su parte, considera #ue
los sonidos e"itidos por la +o! son los s$"bolos de los estados del al"a, ' las pala%ras escritas
los s$"bolos de las palabras e"itidas por la +o!.
)De la interpretaci"n 1.1G.3*
Brente a la +o!, "ás pr&,i"a al signiicado )al"a*, la escritura ser$a algo deri+ado.
En su %istoria del logocentris"o Derrida se concentra en ;ousseau, 0.+i-(trauss ' (aussure. 1ara
;ousseau )Ensao so%re el ori'en de las len'uas* el %abla es la e,presi&n natural del pensa"iento,
la escritura no es "ás #ue un suple"ento, sustituto no natural del %abla, t.cnica artiicial ' peligrosa
para %acer presente el %abla cuando está ausente. Desde estas coordenadas si el %abla +iene a ser un
aHadido de la presencia intuiti+a-in"ediata )del ente, esencia o sustancia*, la escritura es -a su +e!-
un suple"ento +icarial del %abla, una representaci&n "ediata del pensa"iento.
El estructuralis"o de 0.+i-(trauss es un onologis"o por#ue coloca la ling7$stica co"o "odelo de
todas las ciencias %u"anas ', en segundo lugar, por el reba2a"iento ' e,clusi&n #ue %ace de la
escritura. 1or otra parte su cr$tica al etnocentris"o, te"a tan #uerido a 0.+i-(trauss, tiene co"o
unci&n constituir, al igual #ue ;ousseau, al otro )salva*e* co"o "odelo de bondad original ' natural.
En su lecci"n de escritura )0MD<-(4;A6((3 3ri stes 3r"pi cos, 1970, cap. N, ' Antropolo'$a
estructural, cap. 2* la escritura unda la inautenticidad, la e,plotaci&n del %o"bre por el %o"bre es
obra de las culturas con escritura, por lo #ue %ace todo un elogio del %abla +i+a.

4IS35RIA DEL L5.5CE63RIS,5

AU35R DE7ALUACI86 DE LA ESCRI3URA
1lat&n

0a escritura es un !0rmaco, se"e2ante a la pintura.
Arist&teles 0a escritura es un s$"bolo de la palabra.
;ousseau 0a escritura es un suple"ento aHadido a la +o!.
/egel 0a escritura alab.tica consiste en signos de
signos.
(aussure 0a escritura es una i"agen ' representaci&n del
siste"a de la lengua.
0.+i-(trauss 0a introducci&n de la escritura constitu'e una
+iolencia, algo inaut.ntico.

6na de las air"aciones del Curso de (aussure es3
0engua ' escritura son dos siste"as distintos de signos- la 5nica ra!&n de ser
de la segunda consiste en representar a la pri"era. )Cap. G de la Introd.*
1ero esto s&lo ser$a +álido para la escritura !onética )la escritura reproduce los sonidos*, no para
las lla"adas ideográicas o algebraicas, #ue no tienen ninguna relaci&n con los sonidos- con lo #ue el
onologis"o aboca en un etnocentris"o, al no #uerer pensar "ás #ue en la escritura on.tica
)occidental*. 1ero, ade"ás, si todo signo es arbitrario para (aussure, no se co"prende c&"o puede
considerar la escritura co"o ima'en o representaci"n de la lengua, si no es por#ue la pretensi&n
5lti"a es la e,clusi&n de la escritura. El onologis"o ' etnocentris"o s&lo se e,plican por el
logocentris"o.
Aostrando las debilidades internas #ue presenta el Curso, co"o pri"er paso en la desconstrucci&n
de su siste"a, para pasar en un segundo "o"ento a in+ertir la relaci&n %abla-escritura, Derrida piensa
#ue %a' #ue to"ar en serio el descubri"iento de (aussure del carácter or"al de la lengua ' su
air"aci&n lo esencial de la len'ua es e&tra9o al car0cter !"nico del si'no lin':$stico ,
conclu'endo #ue el siste"a de signos #ue constitu'en el lengua2e no puede pensarse "ás #ue a partir de
lo #ue se tra!a, de lo #ue se escribe, de una %uella instituida. 0a escritura surgir$a de este ele"ento
"aterial #ue es la tra!a, siendo in+ersa"ente el lengua2e %ablado un suple"ento de la tra!a.
0a escritura de2a de ser signiicante )signo gráico* de otro signiicante )lengua*, para pasar a ser
lo unda"ental del lengua2e, a#uello #ue lo %ace co"prensible3 si todo es signiicante, el sentido en
general ' el signiicante &nico en particular tendr$an su ger"en en el signiicante "aterial gráico, por
lo #ue %abr$a #ue pensar en una arc)iescritura )arc)é3 origen*, escritura originaria o protoescritura,
l&gica"ente anterior a todas las oposiciones )espacioCtie"po, signiicadoCsigniicante, etc.*, condici&n
5lti"a constituti+a de toda or"a de lengua2e ' de todo signo )tanto del %abla co"o de la escritura
"is"a*. :o e,iste, entonces, una presencia absoluta, el presente no es "ás #ue traza de traza.
El discurso absoluto se ha realizado: sólo queda desconstruirlo
1ara Derrida no son li"pias las cr$ticas #ue se dirigen contra la iloso$a, 'a sea acusándola de
ideolog$a, teolog$a, teor$a abstracta, etc., por#ue esta"os presos en el lengua2e ' sus categor$as, #ue
son las del lo'os o ra!&n "is"a- las reutaciones #ue %aga"os lo son en el lengua2e de la iloso$a, por lo
#ue no sir+en "ás #ue para reair"arla. Co"o dice en La escritura la di!erencia.
Al no poder operar sino en el interior de la ra!&n desde el "o"ento en #ue
esta se proiere, la re+oluci&n contra la ra!&n sie"pre posee la e,tensi&n
li"itada de lo #ue se designa co"o una agitaci&n, precisa"ente en el lengua2e del
Ainisterio del <nterior.
El orden de la ra!&n es absoluto, pues
contra ella no pode"os apelar sino a ella, contra ella no pode"os protestar sino con ella, no
nos de2a, en su propio terreno, sino el recurso a la estratage"a ' a la estrategia.
(i el saber absoluto se %a reali!ado co"o inal de la %istoria con /egel, ' no es posible %ablar
contra la ra!&n, s&lo caben dos alternati+as serias )DE(C=ABE(3 Lo mismo lo otro, 19N2, p. 1N3*3
a# Arriesgarse a no-#uerer-decir-nada, de or"a #ue ninguna palabra o concepto pueda ser
interpretada desde un centro teol&gico u origen.
%# 6tili!ar la estratage"a o arti"aHa3 si las reglas 'a están i2adas por la ra!&n, cabe 2ugar el
2uego )doble 2uego*, respetar e,terna"ente las reglas pero con "alas intenciones, ingir %ablar el
lengua2e del 4odo para tenderle tra"pas desde dentro ' ani#uilarle.
Esto ulti"o se puede reali!ar si se da -co"o pri"er paso- la si"ulaci&n- poniendo un e2e"plo de
Derrida- cuando se %abla con un c%ino la 5nica "anera de %acer co"o si se %ablara c%ino es %ablarle en
c%ino, i. e %ablar el lengua2e del lo'os. Esta si"ulaci&n es doble3 no se trata de ingir #ue se asesina la
ra!&n absoluta, por#ue entonces l&gica"ente no se co"ete cri"en alguno, sino #ue se inge ingir )doble
si"ulaci&n*, "atar ', entonces, tras el co"ediante tene"os un asesino. I ello es posible no solo por
propia +oluntad, sino por#ue el lengua2e lo per"ite3 la propia lengua ilos&ica es doble, contiene isuras,
todo tiene dos sentidos irreductibles- su engaHo %a consistido en disi"ular #ue %a' uno solo )una sola
+erdad, una sola bondad, etc.*. (olo #ueda co"o tarea desconstruir el discurso absoluto, siendo
conscientes sie"pre de #ue nos "o+e"os en sus li"ites con la intenci&n oculta de "odiicarlo '
transgredirlo. 4odo el debate con el idealis"o de /egel se torna, en una luc%a titánica, inter"inable,
sie"pre preca+ida contra su irrupci&n, un 2uego cu'o desenlace es indecible. 4area o e"presa #ue
prosigue el gesto niet!sc%eano, enocado a%ora, tras la in+estigaci&n estructuralista, en nue+as l$neas.
0a e"presa de la desconstrucci&n no es, entonces, una tarea de destrucci&n o de"olici&n de las
oposiciones clásicas para #uedarse en un "onis"o o en un nue+o centro, sino situarnos en el l$"ite del
discurso ilos&ico, pero dentro de .l, para intentar desbordarlo, traspasarlo en su seno "is"o.
4raba2ar en el interior de los ilosoe"as recibidos "ostrando la genealog$a de sus conceptos, su doble
cara, a#uello #ue no dicen por#ue repri"en, +erlos desde su =tro inno"brable, "odiicar su ca"po
interior, transor"arlos desenca2andoCdespla!ando su sentido, +ol+i.ndolos contra sus presupuestos al
reinscribirlos en otras cadenas, etc., esa es la tarea ardua #ue pueda pro+ocar su propia transgresi&n '
producir nue+as coniguraciones.
0a estrategia general de la desconstrucci&n, a5n a riesgo de con+ertirla en un ".todo o con2unto de
procedi"iento -contra lo #ue se rebelar$a Derrida-, operar$a en los siguientes ni+eles o ases con2untos3
a* Simulaci"n. Aostrar el doble gesto, a"bi+alencia, doble cara i"pl$cita en los conceptos e
i"posiciones ilos&icas )por e2e"plo, inteligibleCsensible, %ablaCescritura*, poniendo de "aniiesto sus
presupuestos "eta$sicos e ideol&gicos ' el papel #ue les asignan a tales oposiciones, as$ co"o las
contradicciones internas #ue en dic%o discurso rele2an. 0a desconstrucci&n debe
por "edio de una acci&n doble, un silencio doble, poner en práctica una in+ersi&n de las
oposiciones clásicas ' un corrimiento general del siste"a. (erá s&lo con esa condici&n co"o la
desconstrucci&n podrá orecer los "edios para intervenir en el ca"po de las oposiciones #ue
critica ' #ue es ta"bi.n un ca"po de uer!as no discursi+as. )DE;;<DA3 ,ar'es de la
p)ilosop)ie, 1972, p. 392*
b* Des)acer las oposiciones )*ue'o*. Aanteniendo la oposici&n no se puede salir del lo'os o
lengua2e, 2ugar con ella. 6sándola, por un lado, para la argu"entaci&n propia )las caracteri!aciones del
%abla ' la escritura no son errores despreciables sino uentes esenciales en #ue basar la
argu"entaci&n*, ' sir+iendo -por otro-, al arro2arla contra ella "is"a, para restablecerla en una
in+ersi&n #ue le d. un rango dierente.
0a desconstrucci&n no consiste en pasar de un concepto a otro, sino en in+ertir ' ca"biar
tanto un orden conceptual co"o uno no conceptual con el #ue se articula. 1or e2e"plo, la escritura,
en tanto #ue concepto clásico- conlle+a predicados #ue se %an subordinado, e,cluido o "arginado
por uer!as ' seg5n unas necesidades #ue deben ser anali!adas. )DE;;<DA3 ,ar'es de la
p)ilosop)ie, 1972, p. 393*
c* Inversi"n *er0r;uica de las oposiciones binarias recibidas de la tradici&n occidental. En ellas se
da una a,iolog$a 2erár#uica )por e2e"plo, %abla rente a escritura, inteligible rente a sensible*, '
desconstruir signiica #ue in+ertir la 2erar#u$a )escritura rente a %abla* no es #uedarse en .l ni uno ni
otro, es reestructurar el ca"po signiicati+o "anteni.ndose +igilantes para #ue no reapare!ca
-reconstru'.ndose- la oposici&n in+ertida. As$ cuando %abla ' escritura se distinguen a%ora co"o dos
+ersiones de una arc%iescritura, la oposici&n no tiene 'a las "is"as i"plicaciones #ue cuando )tradici&n
occidental* se consideraba a la escritura co"o una representaci&n del %abla.
d* :ue+os conceptos no asimila%les. /asta a%ora per"anece"os en el interior del siste"a
desconstruido, s&lo #ue %e"os in+ertido los t.r"inos- es necesario dar un paso "ás en #ue irru"pan en
una estructura b$ida nue+os conceptos )por e2e"plo, arc%iescritura* #ue no se de2en atraparCasi"ilar
en el siste"a anterior, ' sin #ue sur2a un tercer t.r"ino sint.tico %egeliano #ue los asi"ile- antes bien,
buscando conceptos #ue est.n en los m0r'enes )ca"po inter"edio* de esta l&gica, situados entre )sin
ser ni esto ni lo otro*, de "odo #ue la dierencia #uede sin resol+erse en ninguna s$ntesis dial.ctica.
Derrida lo %a e2e"pliicado, al %ilo de algunos análisis, en t.r"inos co"o3
el !0rmacon no es ni el re"edio, ni el +eneno, ni el adentro ni el auera, ni la palabra ni la
escritura- el suplemento no es ni un "ás ni un "enos, ni un auera ni el co"ple"ento de un adentro,
ni un accidente, ni una ausencia, etc.- el )imen no es ni la conusi&n ni la distinci&n, ni la identidad ni
la dierencia, ni la consu"aci&n ni la +irginidad, ni el +elo ni el des+ela"iento, ni el adentro ni el
auera, etc. )DE;;<DA3 2osiciones, 1977, pp. FG-F7*
En la "edida #ue todas las instituciones sociales ' pol$ticas operan por "edio de prácticas
discursi+as, ' co"o en la desconstrucci&n no nos i2a"os s&lo en el contenido signiicado por ese
discurso sino especial"ente en sus condiciones ' pre"isas, la desconstrucci&n tiene alcances '
consecuencias pol$ticas. Con todo, no se puede asi"ilar a un progra"a pol$tico concreto -no %a'
progra"a preestablecido- ni buscar en ella rentabilidad pol$tica in"ediata. 0os eectos de la
desconstrucci&n de un discurso te&rico sobre una práctica concreta son incalculables,
incon"ensurables. :o #ueda "ás #ue continuar luc)ando como siempre en dos !rentes< en dos
escenarios con dos re'istros.
0a escritura -cual#uier te,to discursi+o ilos&ico o literario- se nos con+ierte en un in2erto )no en
+ano 'ra!ion3 pun!&n para escribir*, en un producto de di+ersas clases de co"binaciones e inserciones,
al igual #ue la t.cnica del in2erto +egetal o ani"al. 4oda tesis es una pr&tesis, por lo #ue se deben
anali!ar, identiicar ' +er c&"o se producen los in2ertos en un te,to. As$ en .las Derrida enrenta los
te,tos de /egel ' @. 8enet en un in2erto co"5n.
Derrida, a "enudo, to"a un ele"ento "arginal en un te,to )por e2e"plo, una nota a pie de página o
un te,to "enor, nor"al"ente despreciado* ' lo ele+a a punto central de la obra. Aplica con ello lo #ue
%a lla"ado la l"'ica de la suplementariedad3 lo #ue se %a de2ado a un "argen por los int.rpretes
anteriores puede ser i"portante precisa"ente por esas ra!ones #ue lo "arginaron. <n+irtiendo la
2erar#u$a, "ostrar #ue lo #ue anterior"ente se %a cre$do "arginal es de %ec%o central- pero, por otro
lado, cuidando #ue este ele"ento "arginal, al #ue %e"os atribuido una i"portancia central, no se nos
con+ierta en un nue+o centro, sino lugar de sub+ersi&n de las distinciones establecidas. OPu. es un
centro si lo "arginal se puede centrarQ 0a interpretaci&n desproporcionada dese#uilibra. )C600E;3
So%re la desconstrucci"n, 19NJ, página 12F*.
1or 5lti"o la teor$a de la descontrucci&n tiene consecuencias para el ca"po de la cr$tica literaria.
De %ec%o %a dado lugar, especial"ente en 6(A, a un "o+i"iento de teor$a literaria lla"ado
desconstruccionismo )+id. C600E;3 19NJ*. En cuanto los análisis ilos&icos de Derrida sit5an a la
iloso$a en una práctica discursi+a ' en un g.nero literario, ' %a reali!ado estudios sobre teor$a del
signo ' otros t&picos )relaci&n %ablaC escritura, presenciaCausencia, origen, etc.* en #ue basar una
interpretaci&n literaria, pode"os tener unda"entos para establecer una nue+a or"a de lectura '
cr$tica de las obras literarias. 0a práctica desconstructi+a se aplica al análisis ' lectura de te,tos,
in+irtiendo, si es posible, la lectura clásica.

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